Capítulo VI

-¿Estás mejor? –pregunto Mira a su amiga en cuanto entro en la cocina.

Lucy asistió y se sentó en la silla, dejando que su cabeza se apoyara en sus rodillas que había recogido sobre el asiento. Después de estar llorando lo que a ella le parecieron horas, se había ido a la cama para intentar serenarse y al final, cayó en los brazos de Morfeo.

-¿Y Shiro? –pregunto por su ahijado.

-Se ha marchado a enseñarles el cachorrito a sus amiguitos. –apareciendo una sonrisa al hablar de su hijo.

-Laxus le malcría –señalo Lucy sin intención de recriminar los actos de este, buscando posponer el momento que se avecinaba.

-¿Qué ha pasado? –Mira interrogo con tacto.

No le había contado nada. Su amiga le había dejado desahogarse sin exigirle una explicación pero ahora ya no tenía salida.

Se encogió de hombros y tomo uno de los dulces, lo estudio y, antes de llevárselo a la boca, dijo.

-Discutimos.

Su amiga se echó hacia atrás y se recoloco su larga cabellera.

-Ya habéis discutido otras veces y no te has pesto así –señalo.

Lucy volvió a encogerse de hombros.

-Salieron a la luz otras cosas…

-¿Cómo cuáles? – insistió.

Ella tan solo la miro y bufo.

-no quise decírtelo en su día –comenzó-. Con todo lo que estabas viviendo; con lo del desgraciado del padre de Shiro. Pensé que no merecía la pena alterarte con lo que vi ese día.

Mira gruño.

-Lucy explícate ¿Qué sucedió?

Ella, que se acababa de comer un bollo de chocolate, cogió otro pero no sin antes prometerse que saldría a correr en cuanto dejara de llover en ese pueblo para bajar las calorías que se le iban a acumular en las caderas.

-¿Te acuerdas que el banco denegó el préstamo para sweet en un primer momento?

-aja –asintió.

-¿Y que nos extrañó que a los pocos días el director del banco me llamo para decirme que cambio de opinión?

-Sí –confirmó.

-Me avalo Natsu –anunció.

Termino de comerse el segundo dulce y fue a coger el tercero pero su amiga le golpeó la mano.

-Pero… ¿Cuándo te enteraste? –le pregunto extrañada.

-cuando un día fui a ver al director del banco y la secretaria me dijo que estaba hablando con el gerente general del banco y accionista mayoritario de ese banco, y me pidió que esperara un momento bueno como no tenía apuro espere y fue cuando vi a Natsu, y bueno fue un auto reflejo y me escondí y escuche que hablaban de mi préstamo y de como él había hablado con el director para que aprobará mi préstamo. –explico mientras veía como Mira se hacía con el bollo que le había quitado a ella.

-¿Por qué no hablaste con él? –Lucy tan solo se encogió de hombro-. ¿No le preguntaste por qué lo hizo? -tan solo negó-. Lu...

Ella se levantó de golpe de la silla y se apoyó en la encimera de la cocina.

-no quería saber nada de él –indicó.

-pero, Lu…

-no, Mira –interrumpió-. Sabes lo mal que lo pasé cuando…

-cuando Natsu te dejó –terminó su frase, recibiendo un gesto afirmativo por parte de Lucy.

-no quería saber nada de él y verlo ahí, no sé, no lo reconocí como era antes, era él pero a la vez no, aaaah no sé cómo explicarlo –sentenció.

Mira se levantó de la silla y dejó que sus manos le acariciaran los brazos en su intento por consolarla.

-lo sé, cariño –la calmó-. Pero me dijiste que le habías olvidado, que…

Lucy miró los ojos de su amiga-hermana.

-¡NUNCA LO OLVIDE! –gritó.

Su amiga la abrazó y siseó.

-Él tampoco.

Lucy buscó la mentira en el rostro de Mira.

-eso no es verdad. –se apartó de ella.

-Lu…

-No, Mira. Natsu fue quien rompió nuestra relación, quien quería conocer a… otras.

-lo sé –afirmó-. Pero no ha habido otras –anunció.

Lucy que en ese momento iba de un lado a otro por la enorme habitación, se detuvo de pronto.

-Eso… -dudó-. Eso da igual. Fue Natsu quien quiso alejarse de mí.

-Oh… Lucy, Lucy… -canturreó su amiga-. Lo mejor es que hables con Natsu.

Ella negó con la cabeza.

-¿por qué? –Mira peguntó sabiendo la respuesta de antemano.

- porque no –respondió.

Mira tan solo estalló en una divertida carcajada atrayendo su atención.

-no sé de qué te ríes –dijo enfadada.

-de ti –señalo-. Siempre que no te gusta algo te escudas en la misma frase: porque no -la imitó moviendo las manos arriba y abajo, burlándose de ella.

Lucy tan solo se dejó caer en la silla sin fuerzas y atrapó un nuevo bollo de chocolate.

-nos hemos acostado –confesó.

Mira se quedó muda. Se sentó y se llevó dos dulces a la boca del asombro.

-¿te has acotado con Natsu? –preguntó con la boca llena.

-ajá –confirmó.

-¿cuándo? –Interrogó curiosa recibiendo como respuesta un gesto de manos-. ¿Antes de…? ¿Cuándo nosotros…? – se calló.

Lucy se echó las manos a la cara y gritó.

-¡No sé cómo ha sucedido! Yo… él… nosotros…

La risa de su amiga estalló por toda la estancia.

-¿no me irás a decir que tenemos que hablar de nuevo de lo el polen y las abejas? –ironizó.

-serás tonta –señalo Lucy mostrándole una sonrisa en su rostro, al mismo tiempo que rompían en una carcajada.

Cuando ambas se tranquilizaron, Mira llenó las tazas de café. Los bollos habían desaparecido de la mesa pero por lo menos le quedaban las tazas de café.

-¿Y? –reanudó la conversación.

-¿y qué? –se hizo la tonta.

-¿sigue siendo como lo recordabas?

Lucy no necesito decir nada, sus mejillas adquirieron un tono rosado, más bien rojo brillante, que hablo por sí solo.

A pesar de la lluvia, salió a correr. Necesitaba pensar en todo lo que le había sucedido. Se puso un buzo negro, una sudadera morada y sus zapatillas deportivas. Se recogió el pelo en una coleta y se despidió de su amiga con la promesa de que no llegaría tarde para la cena. Con el berrinche no había comido y su estómago solo había recibido –por así decirlo-. Tres o cuatro de los bollos de chocolate, por lo que Mira no debía de preocuparse por si llegaba un poco tarde.

En su carrera por el pueblo, trató de esquivar los charcos que se encontraban en su camino y que debido a la oscuridad que había traído la tormenta, en más de una ocasión provocaron que uno de sus pies terminara hundido en algún que otro posón de agua. Si a ello le sumamos que la lluvia había aumentado más… estaba chorreando.

De pronto comenzó una granizada que la pilló en mitad de ninguna parte. Buscó algún refugio donde resguardarse y la sombra de una cabaña muy vieja se vislumbró entre las sombras.

Le dolía la cabeza, le dolía demasiado la cabeza. Solo a él se le ocurría ponerse a beber como si no hubiera mañana. Primero fue una jarra de cerveza, le siguió una copa de vino y una botella de whisky –y ahí ya perdió la cuenta-. El problema había sido mezclar, lo sabía, pero cuando terminó en el bar de Max la arena -por llamar al único lugar en donde vendían alcohol que era un antiguo estacionamiento de camiones que decoraron para que se viera un poco mejor-, acompañado de Laxus, no tenía en mente ahogar sus penas en alcohol. Iban a hablar… bueno, Laxus iba a preguntar porque había salido de esa forma de la casa de Mira, mientras que él tan solo tenía en mente evitar todas las preguntas de su mejor amigo. No le apetecía revivir otra vez los sentimientos que habían aparecido de pronto, como un recuerdo antiguo y que, si fuera sincero, tendría que confesar que le había dolido.

Le había dolido el rechazo de Lucy, que no le dejara explicarse, que no le escuchara… y más tras momento que habían compartido.

Laxus y él acabaron en el bar, rodeados de todos los vecinos que les habían visto crecer y ya fueran porque su amigo se casaba o porque a él hacía mucho tiempo que no le veían, comenzaron a convidarlos a un sinfín de copas hasta que decidió que no se encontraba bien y que necesitaba dar un paseo.

-está lloviendo –señalo Laxus.

Pero que a la gran madre naturaleza decidiera que era un día propicio para descargar su furia con un diluvio universal no fue suficiente para retenerle. Agarró su chaqueta y se adentró por las desiertas calles de magnolia.

Y ahí estaba ahora, en esa vieja cabaña que se caía a pedazos, mientras su fantasma lo atormentaban. Sabía que había hecho lo correcto, que lo mejor fue dejarla marchar, pero cada vez que venía al pueblo de vacaciones y se reunía con Mira y Laxus siempre terminaban hablando de Lucy, de cómo le iba en sweet, con su vida, le desesperaba y se le comprimía el corazón o… los dientes le chirriaban, porque era humano y no soportaba que ese que catalogaba de "mejor amigo" le contara de las ultimas conquista de la mujer que había dejado escapar. En esos momentos, los celos lo invadían y su cabeza empezaba a planear mil una formas de como poder desaparecer a aquellos que se acercaran a su Lucy.

-pero Natsu, lo hiciste por su bien –dijo en voz alta-. Por su bien –repitió con poca convicción.

De pronto, un golpe en la puerta le sobresaltó. Se acercó hasta ella para averiguar quién se encontraba detrás, o para corroborar que fuera solo la fuerza de la tormenta quien provocaba ese ruido, cuando sus reflejos los salvaron de un porrazo contundente. Se abrió con fuerza y detrás de ella estaba Lucy.

Lucy se detuvo en seco cuando se dio cuenta que en el interior de la cabaña ya había alguien. Reconoció al ocupante, negó con la cabeza y se adentró en la vivienda. –aunque quiera no me libro de ti –escupió.

Natsu observó cómo se quitaba la sudadera empapada por la lluvia y se quedaba con una camiseta de tirantes.

-lo mismo digo –le contestó de forma brusca cuando fue consiente que su entrepierna cobraba vida con solo observarla. Le dio la espalda y se acercó a la ventana.

El silencio los rodeó. La tensión se cortaba en el ambiente pero ninguno de los dos –como buenos testarudos que eran- querían ceder.

Natsu miraba por la pequeña ventana cómo las negras nubes pobladas el cielo y se veía que no desaparecerían en un largo tiempo.

-parece que seguirá lloviendo toda la noche –dijo a nadie en particular.

-¿seguro? –preguntó sorprendiéndole de su cercanía mientras buscaba un hueco por el que asomarse y ver el exterior.

Natsu se volvió y la sujeto delos hombros, deteniendo sus movimientos.

-¿qué haces? –interrogó curioso dejando que una sonrisa se asomara en su rostro. Ella le miró.

-como no eres transparente –se burló-, intento comprobar lo que has dicho.

-¿el qué?

-que va a seguir lloviendo toda la noche –explicó como si fuera algo evidente. Natsu se rio.

-¿desde cuándo te has especializado en el tiempo? –ironizó.

Lucy le miró, apoyó las manos en sus caderas y le increpó.

-¿y tú, sabiondo?

Una nueva carcajada nació de Natsu.

-¡sabiondo! –Lucy levantó el mentón. Esperaba una posible confrontación-. Por lo menos, listilla –avanzó unos pocos pasos, arrinconándola contra la pared-, yo sé algo más que tú, una simpe urbanita.

-habló el pueblerino –le insultó.

Natsu posó las manos a cada lado de la cabeza de Lucy y acercó su rostro hasta el de ella.

-este pueblerino sabe que te mueres ahora mismo por besarme –susurró.

-¡Ja!-dijo-. Ni en sueños.

Sus ojos se enfrentaron, descendió hasta sus labios y lo que vio le arrancó una sonrisa.

-si no es así… ¿por qué te muerdes el labio? –fue decirlo y Lucy dejó de hacerlo, lo que provocó que la risa de Natsu resonara en la estancia mientras se alejaba de ella.

-será mejor que encendamos una fogata –indicó.

Lucy dejó que su espalda se apoyara sobre la pared de madera al mismo tiempo que seguía cada movimiento de su "viejo amigo" y le ordenara a su corazón que se tranquilizara.

-pasaremos aquí toda la noche y es mejor que estemos calentitos –explicó Natsu.

-ya, pero yo tengo que irme a…

-de aquí no se marcha nadie –sentenció.

-¿perdona? –preguntó incrédula ante la orden.

Natsu charqueo un par de piedras sobre un pequeño montón de palos, hojas y un sinfín de cosas más que había recogido de la cabaña y que había colocado en lo que debió ser en su día la chimenea de la casa, y encendió un pequeño fuego.

-si te dejo marchar, llegarás a tu casa empapada y mañana no podrás levantarte de la cama.

Ya, pero ese es mi problema –sentenció.

-no, listilla. –La enfrentó-. En dos días se casa tu mejor amiga con mi mejor amigo y no quiero que se escurra la nariz cada 2 segundos en la boda.

En su rostros apareció un mohín, aunque le doliera reconocerlo, Natsu tenía razón. Después de todos los problemas que le estaba ocasionando a su amiga-hermana, lo que menos necesitaba era enfermar.

-y ahora –señalo la fogata-. Acércate.

Al reticente, Lucy obedeció. Estiró los brazos delante del fuego y buscó calentarse.

Natsu, sin decir nada, desapareció por la puerta para aparecer a continuación portando entre sus brazos algunas ramas.

Necesitaremos leña –explicó mientras las colocaba al lado de una de las paredes y dejaba la chaqueta en el suelo-. Siéntate –señalo la prenda.

Lucy le miró, se había quedado en camiseta y hacia frio, y ella lo sabía bien pues estaba en tirantes a la espera de que su sudadera se secara… aunque solo fuera un poco.

-¿no vas a tener frío? –preguntó con duda.

-yo tengo más masa muscular que tú –explico.

Tiró su mano y la obligó a sentarse sobre la prenda cerca de la fogata.

Natsu se sentó cerca de ella.

Pasaron unos minutos en los que ninguno de los dos habló.

La mirada de ambos estaba perdida en el movimiento del fuego junto a sus pensamientos.

-¿Cómo te va en sweet? –la interrogó Natsu.

-bien –respondió de forma brusca-. No tienes por qué preocuparte.

-Lucy, yo…

Ella le miró mostrando en su rostro demasiados sentimientos encontrados.

-¿por qué? –preguntó.

-¿el aval? –quiso asegurarse.

-Natsu… -dejó que su mano se enredara en su rubio cabello y soltó el aire que retenía-. Después de tanto tiempo, no entiendo la razón que te llevó ayudarme, a comprometer tú… -dudó-. ¿Por qué?, tú eres el gerente del banco y el accionista mayoritario, ¿Por qué? –Natsu se sorprendió que ella supiera de eso, iba a preguntarle pero ella se lo impidió-. No me lo dijiste, no creías en mí…

Él, viendo que Lucy se aceleraba, la interrumpió.

-fue una herencia de mi abuelo, la recibí después de terminar contigo –anuncio, Natsu agarró las manos de ella, que comenzaban a moverse sin sentido en una confusión.

-tan solo fue suerte –explicó.

-¿y? – le conminó a seguir.

-y… bueno no sabía de él hasta que me llegó una carta contándome todo, al principio no creí y pensé que era una broma de alguien con mucho tiempo, pero después le pregunte a mi tía y dijo que mi abuelo no aprobó la relación de mi padre con su hermana, o sea mi madre –explico.

-y decidiste aceptar la herencia –hablo anonadada.

-sí –confirmó regalándole una sonrisa.

-pero…

-¿pero?

-¿por qué me concedieron el préstamo? –interrogó.

Natsu soltó sus manos y apartó de su rostro un par de mechones.

-Mira se puso en contacto conmigo. Me dijo que te lo habían denegado y…

Ella bufó.

-te pusiste en contacto con mi sucursal –finalizó la frase de él.

-sí –confirmó.

Lucy se levantó de improvisto y se acercó hasta la ventana.

-no necesito tu caridad –recalcó.

-lo sé –susurró al lado suyo sorprendiéndola, ya que no se había percatado de su aproximación.

-yo sola podría…

-lo sé –repitió interrumpiéndola mientras le acariciaba el cabello-. Necesitabas el dinero y yo estaba allí.

-pero… -se volvió para enfrentarle-. Te devolveré cada peso.

Él siseó cortando sus palabras.

-Lucy, el préstamo se concedió porque confió en ti –anunció-. Sé que no me fallarás.

Sus miradas se entrelazaron. Lucy observó en el rostro de Natsu que iba añadir algo más a su afirmación pero en ese momento un trueno retumbó en el exterior devolviéndolos a la realidad.

-será mejor que nos sentemos cerca del fuego –señaló él mientras acariciaba los brazos helados de Lucy.

-sí –asintió y le siguió.

SIENTO MUCHO LA DEMORA EN ACTUALIZAR. EN SERIO LO SIENTO MUCHO.

Bueno puedo decir un monto de cosas por las cuales no pude actualizar el estudio (en el cual casi pero casi repruebo una materia), cuidar a mi hermano, practicar karate, etc. etc…

Pero lo logre y termine mejor tarde que nunca.

Bueno no sé qué más decir así que dejo que ustedes se descarguen en sus comentarios.

Chao que estén bien y enserio, enserio prometo actualizar más rapidito (no me maten con sus rewiev). =(

PD: gracia a los rewiev que me han dejado los leías y me motivaban a escribir más pronto aunque me demore los leo siempre que no tengo inspiración. Y eso me anima hontoni arigato.

También a los que siguen la historia y la dejan en favorito y/o alerta.

(Perdón si hay una falta de ortografía o no se entiende es que iba escribiendo por parte la historia y puede que me haya enredado un poco.)