El Amor es...

El amor es paciente, es bondadoso; el amor no tiene envidia; el amor no es jactancioso, no es arrogante; no se porta indecorosamente; no busca lo suyo, no se irrita, no toma en cuenta el mal recibido; no se regocija de la injusticia, sino que se alegra con la verdad; todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

(1Corintios) 13: 4-7


Soundtrack:

[Palabras claves en el fic con negritas, las melodías para buscar en internet en cursiva] (es la primera que aparece en Youtube :BB)

Inicio del capítulo: To the same heights piano Arrange – Clannad.

Arbusto Feliz: May be – Yiruma.

Cena para dos: Dream – Yiruma.

Molestando a Elsa: Boushi no waltz – kobato.

Se abren las puertas: sora ni utau shoujo – kobato.

Tengo un poco de sed: This is really goodbye inst.

Antes de media noche: Haru no utakata kobato ost

Son melodías hermosas que dan un ambiente genial a las partes, las "claves" no las comprenderan hasta que las lean en el fic xDD ese sera el momento en que cada melodía empieza c: por si quieren escucharlas :BBB

.

.

Nota: Como este capitulo es enorme, agregue una frase centrada y en cursiva a la mitad como un "medio tiempo" xDDD


Capítulo 16.

El Amor… Nunca Llega A Su Fin.

.

"Un 'sacrificio' por amor, no es sacrificio.

El que realmente ama nada le cuesta,

nada le importa y nada le duele.

Amar no es sinónimo de sufrimiento como muchos piensan,

amar es la fuerza más extraña que te impulsa a darlo todo en todo momento;

sin importar nada,

ni el sacrificio, ni el sufrimiento."

-Marcela Gómez.

.

Querida, Hermosa y Amada Elsa…

¿Cómo va todo en Arendelle?

Aquí en las Islas del Sur todo es demasiado normal, ya extrañaba este calor de muerte, con el sol a todo su esplendor todos los días de la semana, a cada hora, el aire caliente en las noches que te arrulla como si de un horno se tratara…

Espero notes que estoy bromeando.

¿No puedes enviar una tormenta de nieve?

Lo sé, lo sé, dirás un eminente, rotundo y casto "No" como respuesta, pero es que ya no aguanto el calor, es horrible, ¡creo que mi piel ha llegado a ser más morena!, ¡no me reconocerías si me vieras!

Bueno, creo que estoy dramatizando un poco.

¿Ya comenté que hace calor? Es impresionante lo desacostumbrado que estoy, había olvidado lo horrible que podía ser el calor de las Islas del Sur, ayer en un intento desesperado por deshacerme de él me avente al mar, solo logre empaparme la ropa, y llenar mi cuarto de agua salada y arena.

Eh sentido pena con la servidumbre, tuvieron que recoger mi desastre, pero recordé mis días de infancia.

Extraño los aires frescos de Arendelle, pase solo un mes y medio con ustedes pero el clima es agradable y fresco como para acostumbrarse a él, si tan solo estuviera Olaf aquí para que me preste su nevada personal, debí de haberte pedido que me hicieras una nevada personal antes de marcharme.

Ahora que lo pienso no es mala idea…

[…] Gracias por tus buenos deseos, espero que Hans se esté portando bien, la última carta que me enviaste con la nota de Kristoff me causo mucha gracia, dile a Kristoff que sea hombre y que deje de quejarse de mi hermano, Hans es un angelito… De acuerdo, un angelito un poco cruel y arrogante, pero que deje de quejarse.

Por cierto… Cuando mencionaste eso de lo de la boda privada, creo que sería una buena idea, estoy seguro que Kristoff ama a tu hermana, y se casara con ella a como dé lugar, pero… que tengan una pequeña boda antes de la boda, boda, le será muy tranquilizador, porque una boda antes de la boda hará más pasajera la boda, boda… espera, me eh confundido con mis propias palabras, pero tú me entiendes.

Yo sé que me entiendes. Espero estés imaginando mi atractivo rostro con una seductora sonrisa.

¡No mires de esa manera el papel! Te coqueteo para que no me olvides tan fácilmente, admito que dude un poco de que contestaras mi primera carta, y no tienes ni idea de cuánto me alegró recibir tu contestación, aunque es extraño decirte por aquí lo que tanto quiero decirte en persona pero me las arreglare.

Mis hermanos han intentado robar las cartas para leerlas, creo que ya están haciendo sus propias hipótesis sobre nosotros, esto es emocionante, es como un juego de "busca el tesoro", supongo que voy ganando, pero si son muy buenos buscando, he tenido que cambiar el lugar de escondite más de 5 veces por si acaso, al final las escondí en el cuarto de Hans, es el último lugar donde las buscarían.

Quien diría que esos hombres de más de 27 años se empeñarían tanto en la búsqueda de unas cartas.

Sobre el pequeño poema que me mandaste, esta hermoso, cada vez mejoras más, aunque me hubiera gustado que se tratara de mí, debo admitir que cuando leí la palabra "hermana" mi cabeza cayó al escritorio y me dolió por más de tres días, espero sientas culpa por ello, me ilusionas con las primeras estrofas y luego todo se rompe con una simple palabra.

¡Deja de reírte!

Sé que acabas de soltar una carcajada por lo anterior, eres una muy mala persona, te gusta humillarme, bueno, lo pasare solo porque me gusta que rías, ¡Oh! Casi lo olvido, disfruta los chocolates que te envíe con Rubí, creo que está enojada porque la traigo de mensajera, la última vez me aventó tu carta en la cara, estaba dormido, y aterrizó en mi estómago…

No fue bonito.

[…] Como te has dado cuenta, no soy bueno escribiendo cartas, pero, ¡mi caligrafía ha mejorado!, deberías de estar orgullosa de tener un pretendiente con tan buenos trazos de escritura, dentro de poco te superare, ¿Escuchas mi risa arrogante? Espero la imagines cuando menos.

Por cierto, los Reyes, mis padres, te mandan saludos, dicen que ya te conocen por todo lo que les cuento de ti.

¡Te atrapé! Apuesto a que te has sonrojado, ¡¿verdad?!.

Pero es la verdad, les he contado de mis pequeñas aventuras en Arendelle, ahora que lo pienso y recuerdo, me la pasé mucho tiempo en tu estudio… A la próxima te sacare de esa habitación, te la pasas todo el tiempo en ese lugar, no es divertido estar en un mismo cuarto por mucho tiempo.

Sé que es como tu refugio y donde haces todo lo que una Reina debe de hacer pero… podemos hacerlo en los jardines o en el prado del que me habló Anna, solo tienes que pretender que es tu estudio, pero con una mejor atmosfera, al aire libre, un molesto y guapo príncipe, tierra y animalitos por todas partes…

[…] Llegare el día de la boda, quiero asegurarme que mi padre se encuentre bien así que partiré en tres días, no te preocupes mucho, está mostrando mejoría, apuesto que podrá vivir mucho más con nosotros, creo que no dejara a sus hijos hasta ya muy viejo, aunque no quiere aceptar que se preocupa por nosotros, me pregunta mucho por Hans, este señor no sabe ocultar bien sus sentimientos.

Por la pregunta sobre mis hermanos, no te preocupes, en realidad nunca me hicieron caso de pequeño, pero ahora me tratan bien, supongo que maduraron o les afecto lo que pasó con Hans, tengo muchas teorías, como que son impostores, ardillas disfrazadas (Henry está comiendo muchas avellanas últimamente, es sospechoso), o alguien los está controlando…

[…] ¡Oh! Ya van 5 hojas, ¿No te aburres con todas estas páginas?, creo que te estoy diciendo muchas cosas sin importancia, no tengo ni idea porque te dije lo que comí ayer, perdón por eso, sé que tienes muchas cosas que hacer, pero, creo que me acostumbre a hablar todo contigo.

Por cierto, dile a Kristoff que me debe como 10 favores, bueno, ando dramatizando un poco, solo me debe 3…

Pero si te creé que me debe 10 mejor para mí.

Descansa y deja tu estudio de vez en cuando, pero no salgas con otro chico que no sea Kristoff, Sven u Olaf, porque me pongo celoso, bueno, con Kai también puedes salir, pero ¡nadie más!.

Está bien, si puedes, pero me pondré celoso y triste.

Tú abandonado, y siempre tuyo.

James Westergaard, doceavo príncipe de las Islas del Sur.

P.d.: Nos vemos en una semana.

La primavera llegó a Arendelle pintando todo de colores, la nieve desapareció de un día para otro con un fresco ambiente donde los rayos del sol tocaban cálidamente todo el reino, la nevada personal de Olaf regresó, empezaba la segunda semana de Mayo, y desde Febrero de la partida del príncipe de las Islas del Sur eran aproximadamente 3 meses, 2 semanas, un día y 6 cartas.

Elsa doblo las hojas de la carta, mirando hacía un lado de su escritorio, la Fénix que llegó con la carta se encontraba descansando por su viaje de 2 días, estiró su mano y le acarició el plumaje con cariño, Rubí se dejó acariciar mientras dormitaba, la reina decidió dejarla descansar.

Las Islas del Sur no estaba muy lejos de Arendelle realmente, 4 días en barco; Corona quedaba 2 días más cerca por lo cual la princesa lo había elegido para pasar su luna de miel. Kristoff y Anna no estarían por 2 semanas, y ella se encontraría realmente sola durante ese tiempo, Olaf se la pasaba todo el tiempo jugando con sus amigos y Sven en los parques disfrutando de su primera primavera.

Soltó un suspiro, no le agradaba mucho la idea, si bien nadie la interrumpiría en su trabajo, no deseaba volver a desayunar, comer o cenar sola, desde hace más de 11 meses que no se quedaba sola.

11 meses, casi un año, se acercaba el cumpleaños de Anna, el número 19, la peli-roja cumplía a finales de Mayo, el 29 y ella a finales de Junio, el 24, pero esta seria diferente, hace dos meses atrás le preguntó a la princesa que deseaba hacer en su cumpleaños y se sorprendió con su contestación.

-¿No quieres un baile? –preguntó sorprendida Elsa casi escupiendo el vino.

Kristoff estaba tan sorprendido como Elsa mirando a Anna, quien se limitó a sonreír.

-Estaremos recién casados, es el primer cumpleaños que celebrare despues de mucho tiempo, realmente solo quiero que estén conmigo todo el día –confesó un poco sonrojada pero muy emocionada- Solo Elsa, Kristoff, Sven, Olaf, James, Gerda, Kai y Yo.

-¿James? –preguntó sorprendida la reina aclarándose la garganta.

-¡Si! ¡Es mi hermano mayor!

Metió de nuevo los papeles en el sobre de la carta y lo guardó en una caja debajo de su escritorio donde se encontraban las otras 5 cartas voluptuosas por lo largas que solían ser, la primera carta que llegó la sorprendió, ella sabía que James era hablador, pero le impresiono que también escribiera como hablaba, demasiado, eran divertidas como él, y la hacían llevar mejor su ausencia, si lo extrañaba solo tenía que leer las cartas de él.

Metió su mano al fondo de la caja sacando de esta la pulsera que el peli-negro le había regalado, miró la pequeña luna en ella fijamente, "Cuando te conocí pensé en la luna" recordó esas palabras con una suave sonrisa.

Unos toques en la puerta la hicieron saltar, metió la pulsera en la caja y la escondió debajo del escritorio al momento en que daba el pase, Kai atravesó el umbral de la puerta con confusión notando el ligero rubor de Elsa, como si hubiera hecho una travesura.

-Majestad, la princesa Anna y el joven Kristoff la están esperando –le dijo mientras hacía una firme reverencia.

Elsa asintió tratando de calmarse, miró a un lado encontrándose con Rubí, por un momento le pareció que se reía de ella, después de todo, bien decían que las mascotas se parecían a su dueño.

Bajó con un poco de prisa, ese día se casaba su hermana, una pequeña boda realizada por los Trolls, al principio le pareció algo absurdo hacer dos bodas, pero entendió que Kristoff necesitaba a su familia con él en un acontecimiento tan importante como ese, su boda, los Trolls no podían asistir a una boda real, porque la gente sabría de ellos y podrían estar en peligro.

Era un tema complicado y delicado, así que una boda privada no le sonó tan mala idea después de meditarlo un poco, ni los guardias, ni los ciudadanos, solo Kai y Gerda estaban al tanto de ello.

-¡Elsa! –escuchó el pequeño gritito de su hermana con una sonrisa.

Impaciente.

Anna llevaba el pelo amarrado en sus dos trenzas y un vestido sencillo, de manga corta, fondo blanco pero adornado floreado, su corset se perdía con la falda al ser los dos de la misma tela, un vestido de la reina que le había gustado mucho a Anna, no era un vestido de boda, pero era un precioso vestido de acuerdo a la temporada, y según lo que le había dicho Kristoff, los Trolls los vestirían para la ceremonia. Al lado de la peli-roja se encontraba el rubio, con una playera azul claro de manga de tres cuartos, y un pantalón negro, los dos estaban tranquilos aunque un poco nerviosos.

-Tal vez me adelanté –le dijo el rubio con nerviosismo la noche anterior- ¿Y si necesitamos más tiempo?

-Kristoff, esta pregunta apareció por que estas nervioso, ayer estabas muy bien, pero como ya es mañana, los nervios te están corrompiendo –comentó tranquila la reina firmando unos papeles.

-Son 11 meses, ni siquiera 12 para ser el año de conocernos, ¿No es demasiado pronto? –preguntó incrédulo mirando la serenidad de Elsa como una burla hacía su persona.

-Luego será demasiado tarde si un príncipe o rey pide la mano de Anna y con ello planea desatar una guerra, tú mismo has leído las cartas de los pretendientes, si estuvieran realmente interesados en estos momentos tal vez Anna estaría comprometida con un príncipe desconocido –soltó fríamente Elsa mirándolo con seriedad.

-¿Dejarías que eso pasara? –preguntó enfadado el rubio.

-Claro que no, solo estoy jugando –comentó entre risas la rubia platinada dejando los papeles aun lado- Relájate, hace un mes enviamos las invitaciones, mañana se casan, la mayoría de los invitados están en camino y en una semana será la boda oficial.

-¿Y tú no estás nerviosa? –preguntó el montañero- Es tu hermana…

-Un poco, Anna también está nerviosa –respondió simplemente Elsa regalándole una sonrisa.

-Sí, tienes razón, creo que debo tranquilizarme, esta noche dormiré con Sven –comentó más tranquilo Kristoff.

Estaba más tranquilo a comparación con cómo estaba en la noche anterior, pero aun así se veía un poco nervioso, pero Elsa intuía que eso era normal, todo estaba cambiando, ahora estarían más unidos que nunca.

-Perdón por la tardanza –se disculpó con una sonrisa mirando las manos entrelazadas de la pareja- ¿Están listos?

El viaje fue tranquilo, el trineo era lo suficientemente grande como para llevarlos, Kristoff y Anna iban en la parte delantera mientras que Olaf y Elsa iban en la trasera, tomando el camino largo para pasar desapercibidos de los pueblerinos, Olaf y Anna iban charlando muy animados mientras que Kristoff trataba de mantener la calma y relajarse.

La Reina miraba absorta el panorama que se formaba ante ella, la vez que escapo, hace aproximadamente 11 meses no se dio tiempo para observar, solo corrió, no se había dado cuenta de lo hermoso que era el bosque al natural.

"La vista de las montañas. En el barco, en el pueblo, incluso desde mi habitación puedo verlo –comentó sonriente James- es una vista hermosa, en las Islas del Sur no tenemos montañas, así que es lo que hace más hermoso este lugar"

Sonrió para sus adentros al recordar aquello, James tenía razón después de todo, la vista, era realmente hermosa, cautivaba a quien la viera, la embelesaba hasta doblegarla con su belleza sin igual.

De coloridos tonos, el aire fresco y los rayos calientes propios de un día de primavera hacían del camino algo realmente relajante y divertido, tal vez James tenía razón sobre salir de su estudio de vez en cuando, odiaba darle la razón pero, esa tranquilidad del bosque la había olvidado remplazándola con 4 paredes y papeles de amontones.

-¡Ya llegaron! –escuchó un grito que hizo aclamar a más, Elsa se asombró de verlos, eran demasiados, más de lo que lograba recordar, estaba tan absorta en sus pensamientos que no había notado el cuándo habían llegado.

Los trolls estaban dispersos por todo el lugar, los vagos recuerdos que guardaba de ellos se amontonaron en sus memorias, miró a un lado de ella encontrándose con Anna, la primera vez fue porque ella la había lastimado, pero ese día estaban ahí para celebrar, sonrió mirando a la enorme familia, muchos de estos las rodeaban a ella y a Anna mientras que los más pequeños se amontonaban y aventaban a saludar al rubio.

-Linda, ven por aquí –llamo una de las trolls mientras jalaba a la peli-roja a uno de los lados desolados.

-Hola Bulda –saludo sonriente la princesa dejándose llevar.

Bulda, la troll, y de lo que recordaba haber escuchado del rubio, la madre adoptiva del montañero, se detuvo en seco para mirar a Elsa con una sonrisa– Majestad, usted también acompáñenos.

Caminaron con cuidado, Elsa admiraba la enorme cantidad de Trolls en el lugar, era fantástico ver aquella civilización de nuevo y esta vez sin el temor de que algo malo pasara, Anna fue rodeada por varias trolls que comenzaron a vestirla con plantas y hojas, junto con piedras brillantes y coloridas.

-¿Qué es todo eso? –preguntó curiosa mirando el lindo aspecto que formaba eso en Anna.

-Es la vestimenta de la novia –informó emocionada la que le colocaba una corona de ramas y hojas en la cabeza de Anna.

Elsa miró divertida la vestimenta, nunca imagino a su hermana de esa manera, se veía adorable, como si fuera de nuevo una niña jugando con plantas, el vestido floreado habia sido opacado por las plantas naturales, contuvo la risa que quería salir de sus labios "Siempre compare a tu hermana con una flor pero esto es absurdo" muy seguramente eso diría James si estuviera a su lado.

-No te rías –bufó Anna avergonzada y con los cachetes inflados haciéndola lucir mucho más linda.

-La verdad te queda muy bien –le confesó sinceramente Elsa soltando ligeras risitas.

-¿En serio? –preguntó la princesa sonriente.

-Si, ¿Qué hare? Mi hermana es hermosa –comentó dramatizando la reina logrando que su hermana riera también.

La rubia platinada pudo contener la risa con su hermana pero cuando vio a Kristoff no pudo evitar reír a carcajadas, ambos se encontraban ya dentro del "pozo nupcial" el cual era del pecho para abajo de profundidad, pequeño en realidad, pero intuía que a Anna le sería más difícil salir que el haber entrado.

Ella se sentó en un lado, sobre un tronco vacío que le otorgaron los trolls para presenciar la ceremonia cómodamente, Olaf y Sven se encontraban a ambos lados de ella mientras miraban a la avergonzada pero feliz pareja en el pozo.

"Una vez me dijeron que el matrimonio era como un pozo del que no puedes salir… no creía que hablaban literalmente" ese pensamiento llegó con la voz burlona de James, últimamente el pensar en lo que diría el príncipe al estar ahí presente se le estaba haciendo costumbre.

Se dispuso a prestar atención, aun no comenzaba, los trolls estaban muy alegres cantando una canción sobre amor y matrimonio, pero no escuchaba con atención, su hermana y el rubio se veían muy tiernos dentro de ese pozo vestidos con hojas y ramas.

"De lejos parecen un pequeño y feliz arbusto" el James de su interior salto de nuevo.

Se golpeó mentalmente tratando de contener la risa, las voces cantarinas cesaron y gran Pabbie entro con un enorme libro, fue así como dio inicio la ceremonia, los tolls escuchaban atentos, Kristoff y Anna se mantenían sumisos, de vez en cuando intercambiándose miradas y sonrisas.

Fue rápida para sorpresa de Elsa, menos de media hora fue lo que pasó antes de escuchar la frase que tanto ansiaban Kristoff y Anna.

-Ahora Anna, ¿aceptas a Kristoff como tu trol-legitimo esposo? –preguntó gran Pabbie con una enorme paciencia y sonrisa enmarcada.

La princesa paso sus ojos hacia el rubio sonriente, las lágrimas dulces amenazaban con salir por la dicha interna que sentía en su pecho ante todo a su alrededor, Kristoff estaba a su lado y nada más le importaba aquello, el montañero le devolvió la sonrisa.

-¡Sí! –exclamó Anna logrando con ello que salieran pequeñas lágrimas de sus expresivos ojos.

-Kristoff, ¿Aceptas a Anna como tu trol-legitima esposa? –el rubio escuchó aquello mientras se dedicaba a limpiarle las lágrimas a la princesa con sus dedos pulgares.

Observo los profundos y brillantes ojos color cielo, una palabra de él y ella se uniría por el resto de su vida a él, esos pequeños labios rojos, las pestañas largas y rizadas que tenían la costumbre de bailotear en un sensual movimiento cada vez que lo miraba, esos cachetes llenos de pecas y de un constante sonrojo, una palabra y ese hermoso rostro lo vería todos los días al despertar.

La amaba.

Amaba todo de ella, su figura femenina, su pureza, la tenacidad que siempre disponía, esa alegría, los colores que la acompañaban a donde quiera que fuera, aquella sensualidad que ella ignoraba poseer y esa soltura al estar rodeada de gente, el trato amable y siempre alegre, amistosa, haciendo que la gente agradeciera su existencia, e ignoraba si ella ya se había dado cuenta de ello.

A su lado todo era realidad, todo se podía, con ella la esperanza nacía, era claro y armonioso, si le dieran a elegir una vez más él no lo pensaría y tan solo la elegiría, pues no tenía por qué dudarlo ni un segundo, ella era, es y seguiría siendo lo mejor que le había pasado.

El cielo era más azul, el invierno ya no era tan frio, las flores parecían más hermosas y coloridas desde que la conoció, las mariposas volaban más y más alto, los pájaros cantaban y las plantas estaban más vivas.

-Acepto –respondió con firmeza después de un breve silencio.

-Yo, el gran y sabio Pabbie, Rey de los Trolls, los declaro marido y mujer.

Terminó con porras, canciones y un dulce beso por parte de Anna y Kristoff para culminar la ceremonia, la pareja fue rodeada por los Trolls quienes hablaban y hablaban, Elsa se mantuvo alejada junto a Olaf quien la acompaño todo el tiempo, parecía muy entretenido y feliz.

Sven se levantó de su lugar y se apresuró a ir donde los demás Trolls y Kristoff, la reina observaba el "arbusto feliz" con alegría y calma, su hermana había encontrado un buen hombre, aunque al principio tropezó con Hans la princesa logró obtener un amor verdadero.

-Elsa –le llamo Olaf con una sonrisa, la reina observó los brazos extendidos del muñeco de nieve con ternura, aceptando el abrazo.

Anna y Kristoff se abrieron paso por entre los trolls y llegaron donde Elsa, la princesa se arrojó abrazando a su hermana, y el rubio las miró llorar sin entender mucho la razón, "chicas" fue lo que cruzó su mente mientras sonreía de lado, la rubia platinada extendió su mano hacia el montañero para que este se uniera, Kristoff las observo sonreír y sin más se unió.

Su familia había crecido.

-Felicidades –les dijo Elsa a ambos al separarse.

-Muchas gracias Elsa –le agradeció el rubio sonriente pasando su brazo por los hombros de su ahora esposa.

-Cuídala –pidió la reina mirándolos sonriente- Pero para Arendelle aún no están casados tendrán que esperar la noche de bodas.

Los rostros sonrojados y avergonzados del "arbusto feliz" afirmaron que cumplirían con ello; el sol bajó, y el atardecer se dio paso cuando ellos volvieron al castillo, en una cena con un pequeño pastel por cortesía de Gerda quien recibió a los recién casados con una cena para dos, y un poco de vino.

La mesa era enorme pero solo 2 asientos estaban ocupados, Anna insistió en que su hermana se quedara para celebrar, pero Elsa se negó alegando que debía hacer trabajo y organizar algunas cosas para la boda oficial.

-Señor Bjorgman, ¿Me puede servir un poco de vino? –preguntó Anna divertida alzando su copa vacía.

Kristoff miro la copa frente a él al momento en que fruncía ligeramente el ceño, Anna y el vino no eran una buena combinación, ni para una oración, hace un par de semanas la peli-roja le había pedido a Elsa un poco de vino, ya que tanto él como la reina decidieron beber un poco en la cena por el calor que trajo la primavera, un vino dulce y frio, la princesa no quería quedar fuera así que después de tanto insistir la reina le sirvió una copa, fue esa vez que decidieron que no volverían a darle vino o cualquier bebida alcohólica a la peli-roja.

-No creo que sea buena idea Señora Bjorgman –trató de razonar Kristoff alejando el vino de su esposa.

-¿Por qué no? –se quejó la princesa inflando los cachetes ligeramente sonrojados "Señora Bjorgman" no sonaba nada mal.

-Porque con una copa te desmayas –comentó burlonamente el rubio sirviéndose un poco de vino para él.

Anna miró la acción de su esposo con reproche, se cruzó de brazos agrandando su puchero, tratando de ocultar un poco la vergüenza que esa anécdota le proporcionaba, no recordaba mucho pero según Kristoff, se le había insinuado al rubio enfrente de Elsa más de 3 veces, y se terminó desmayando arriba de su postre, el montañero la cargo hasta la habitación y la reina la había ayudado a limpiarse, y a cambiarse. Al día siguiente amaneció con dolor de cabeza junto con bromas y chistes por parte de Kristoff y Elsa.

-¡Eso solo pasó una vez! –exclamó avergonzada mientras levantaba de nuevo su copa hacia el rubio- ¿Poquito para brindar? –preguntó sonrojada.

Tomó el silencio del rubio como una buena señal, tal vez lo estaba convenciendo, estaba frente a ella con la mesa de por medio, pero el ancho de la mesa no era mucho, si estiraba su mano podía tocarlo, no tenía necesidad de hablar muy alto para que él la escuchara, ni tenía que acercarse para que él viera sus expresiones con claridad.

Se inclinó un poco sobre la mesa apoyando sus dos brazos sobre ella, Kristoff intuyó lo que ella haría a continuación, Anna usaría su arma mortal, aquella carita deslumbrante, blandiendo sus pestañas mirándolo con esos ojos traviesos y usando un tono bajo y melodioso.

-No vas a negarle a tu esposa un pequeño trago, ¿verdad? –cuestiono Anna coquetamente ladeando un poco su cabeza mientras le sonreía con encanto.

Kristoff se inclinó también sobre la mesa, con la misma postura de ella, mirándola fijamente con una expresión neutral tratando de no perder contra su linda esposa, quien mantenía su mirada y su sonrisa, el rubio trataba de resistirse, se repetía que no podía siempre ceder ante ella, debía de mantenerse firme al menos en algo, ser fuerte, era solo una linda expresión, muy tierna y encantadora, pero él podía, el soportaría…

-Está bien –soltó en un suspiro derrotado sintiendo sus mejillas sonrojarse, a veces en serio odiaba su timidez.

-¡Yei! –exclamó victoriosa la princesa- ¡Eres el mejor esposo del mundo! –aplaudió feliz mirando cómo Kristoff tomaba su copa vacía.

-Apenas llevamos 3 horas casados –le recordó divertido el rubio mientras le servía un poco de vino.

Brindaron y tomaron un poco de vino antes de comenzar a comer, la caminata de ida y vuelta hacía la villa de los trolls, la ceremonia, y todo el tiempo que duraron parados fue suficiente para que les diera mucha hambre, comían silenciosamente disfrutando de la comida, en ese ambiente cómodo y acogedor que siempre se formaba alrededor de ellos.

A Kristoff ya no le sorprendían tanto los silencios de la peli-roja, ya los conocía y los disfrutaba tanto como cuando ella hablaba, los silencios de él y los de ella se llevaban de maravilla.

-Gracias –murmuró Anna rompiendo el silencio con gentileza.

-¿Por el vino? –preguntó Kristoff un poco divertido dándole un sorbo a la fría bebida.

-No –respondió sonriente la princesa bajando un poco la mirada a su plato- Es solo que, hubo un tiempo, ¡ya no! –se adelantó a aclarar antes de proseguir- Pero, en ese tiempo donde estaba siempre sola, pensaba que yo era, que yo había nacido para ser la suplente de Elsa, tu sabes, la sobrante –comentó haciendo una mueca de desagrado, no le gustaba recordar aquello.

-No lo eres –respondió rápidamente el rubio dejando la copa en la mesa un poco molesto.

La peli-roja sonrió dulcemente estirando el brazo derecho por la mesa agradeciendo que no estorbara nada en su camino y le ofreció su mano, el rubio entendió el mensaje y no tardo en recorrer el pequeño tramo con su brazo izquierdo para tomar su mano entrelazando los dedos con los de ella.

-La mayoría prefería a Elsa por ser la heredera, es hermosa, inteligente, deportista, poeta… -hizo una breve pausa levantando la mirada para ver los ojos del montañero- Y yo, me sentía un botón al lado de ella.

-¿Un botón? –preguntó divertido Kristoff tratando de mantenerse serio, pero eso con Anna era casi imposible, ella siempre lo hacia sonreír y reír.

-¡No te rías! –exclamó risueña pellizcándole la palma de su mano izquierda juguetonamente.

-Perdón, a veces olvido lo ocurrente que eres –se disculpó el rubio tosiendo un poco para olvidar la risa, acarició la mano de la peli-roja suavemente invitándola a que prosiguiera.

-Tú fuiste el primero que no prefirió a Elsa, a veces pensaba que era porque me conociste primero, pero, de verdad, tú siempre me miraste solo a mí, tal vez suena eso un poco egocéntrico y engreído de mi parte –murmuro avergonzada- pero me hizo muy feliz –confesó mostrándole una blanquecina sonrisa- Gracias.

El rubio sonrió llevándose la pequeña mano de la peli-roja a sus labios depositando un pequeño beso en el dorso de esta.

-Eres lo más importante para mí –confesó contra la mano de ella- No vuelvas a pensar en eso, promételo –pidió demandante enmarcando el ceño.

-Lo prometo –aseguró Anna suavemente estirando sus dedos para tocar la mejilla del rubio- Te amo Kristoff Bjorgman.

-Y yo a ti –le respondió más relajado disfrutando de la pequeña caricia de su esposa- Anna Bjorgman.

La velada continuó hasta pasadas las 12, se despidieron en el pasillo y cada uno se dirigió a su respectiva habitación, no necesitaban estar en un mismo cuarto para sentirse unidos, tampoco necesitaban de anillos para sentirse casados, era una sensación relajante, se prometieron ese día amarse y eso era suficiente para ambos.

A la mañana siguiente el rubio se levantó temprano y se dispuso a dirigirse a los establos con Sven para prepararse para marchar, Anna le reprocho pero al final dejo al rubio irse a las montañas, él necesitaba trabajar esos días y prepararse mentalmente para recibir y hablar con los aristócratas, era su última semana como un simple campesino, porque después de casarse oficialmente, sería un príncipe.

-No te esfuerces mucho –le pidió Anna con una sonrisa- Y no se te ocurra dejarme plantada en el altar –le amenazó la princesa con el ceño fruncido.

El rubio sonrió divertido, se inclinó y beso los labios de su esposa con dulzura.

-Regresare en unos días, no destruyas nada en mi ausencia –le advirtió el montañero revolviéndole los cabellos a la peli-roja.

-¿Por qué siempre me recuerdas eso cuando te marchas al trabajo? –preguntó Anna con un tono entre molesta y divertida acariciando la cabeza de Sven.

-Eres un imán para los problemas –respondió simplemente al tiempo en que se subía al trineo ignorando el gesto infantil que le dirigió la peli-roja quien le sacaba la lengua.

La princesa observó a su esposo marchar un poco afligida, pero se repetía que el rubio lo necesitaba, aunque ella deseaba ir con él, soltó un suspiro antes de ponerse en marcha al castillo, molestar a su hermana la ayudaría a alegrarse.

Entró sigilosamente al estudio (cosa casi imposible para ella), Elsa se encontraba sentada detrás de su escritorio mirando fijamente la pulsera con el dije de una luna, no era la primera vez que la encontraba de esa manera, y Anna sabía lo que era, lo que significaba aquella pulsera.

-¿Sigues mirando eso? –preguntó aburrida mientras se acercaba lentamente a su hermana.

-Anna –saludó sorprendida Elsa- ¿Dónde dejaste a tu esposo? –preguntó curiosa, había imaginado que se la pasarían juntos el resto del día.

-Está trabajando, quiere seguir recolectando hielo para no sentir culpas en la luna de miel –respondió simplemente Anna- Además de que quiere disfrutar su último momento de libertad.

-Ese hombre –soltó divertida Elsa en una ligera exclamación mientras negaba con la cabeza- no se cansa de trabajar.

-Tú tampoco –le recordó la princesa con reproche.

La reina se carcajeo divertida dejando la pulsera sobre su escritorio, miró de reojo entrar a Kai al estudio y se apresuró a tomar unos papeles que se encontraban a un lado derecho sobre la mesa y se los entregó pidiéndole que les diera uno a cada empleado, eran ordenes sobre cómo llevar acabo los preparativos para la boda.

-¿Puedo ayudarte en algo? –preguntó entusiasmada Anna.

-No –respondió cortante Elsa mientras Kai se despedía y desaparecía por la puerta.

-¡Pero es mi boda! –se quejó Anna.

-Por eso mismo no puedes ayudar –le respondió sencillamente la rubia platinada sonriéndole inocentemente.

Elsa miró con una diversión a su hermana cruzarse de brazos y apartar la mirada enfadada, la reina se dedicó a seguir con los papeleos, Anna se sentó resignada en la silla frente a Elsa, ella no se quería dar por vencida, pero la peli-roja sabía que si su hermana decía "No" con tanta firmeza no podría contra ella.

Al final Elsa también era muy terca como ella, y no tenía ganas de pelear, recostó su cabeza en la mesa, tal vez podría ir con Olaf al pueblo; un brillo llamó su atención sobre el escritorio, la luna de la pulsera reflejaba un pequeño rayo de sol que se colaba por la ventana abierta del estudio, estiró su mano y lo tomó.

Se incorporó y acomodó en su silla alzando la pulsera para mirarla, era la primera vez que lo podía tocar y estaba realmente frio, se preguntó por cuanto tiempo la Reina lo había sostenido para que estuviera tan fresco, su hermana siempre lo mantenía recelosamente escondido de ella, por primera vez podía mirarlo de cerca, era simple pero muy bonito, debía admitir que James era muy detallista.

-¡No! –gritó Elsa asustando a Anna en el acto- ¡Suéltalo! –ordenó la reina estirándose sobre el escritorio para quitárselo.

-¡Solo lo estoy viendo! –le respondió la princesa alejándose de su hermana.

La rubia platinada la miró sorprendida, no porque Anna tuviera en su poder su pulsera, o porque se alejara de ella, sino por su reacción, perdió la compostura, le gritó a su hermana y se había arrojado al escritorio, una Reina no debía comportarse de esa manera mucho menos por una simple pulsera.

No. No era una simple pulsera.

-Esto es una tontería –murmuró con molestia Anna- Solo dile lo que sientes.

-Anna –le llamó fríamente Elsa.

-¡No! –la cortó la princesa con enfado, la rubia platinada abrió la boca para decirle algo pero la peli-roja exclamó- ¡escúchame!, deja de encerrarte, él se merece una contestación, James te dijo lo que sentía ¿Por qué no puedes hacer lo mismo?

Elsa se quedó en silencio, se levantó indignada y caminó hacia la puerta, su hermana le reclamaba algo que no era asunto de ella, se sintió muy enfadada y disgustada, con Anna, con James, con todos.

Con ella misma.

Dirigió su mano al picaporte de la puerta pero antes de que pudiera tomarlo, de siquiera tocarlo la princesa le apartó la mano agarrándola por la muñeca.

-¡No! Ni se te ocurra poner una mano sobre esa puerta –le amenazó la peli-roja con firmeza- deja de encerrarte –pidió suplicante Anna, la rubia platinada solo atinó a mirar la seria expresión de su hermana- Esa pulsera te puede salvar por esta vez, pero él querrá saber, estar seguro de lo que tú sientes, no te puedes quedar callada.

-¿Qué debo hacer? –murmuró por lo bajo apartando la mirada avergonzada no era un tema que quería hablar con ella- ¿Cómo le haces para decirle a Kristoff que lo quieres? –preguntó un poco sonrojada la rubia platinada, definitivamente no quería hablar de eso, pero, una fuerza desconocida para ella la impulso a preguntarlo.

La sorpresa de Anna fue mucha, se quedó con la boca entreabierta por más de un minuto, cuando se lo pidió no creyó que su hermana le contestara, mucho menos que le preguntara algo así, su cara comenzó a agarrar color tras digerir la pregunta que Elsa había lanzado.

-Es algo… -trató de comenzar la princesa sonrojada- Cuando alguien te gusta, y esa persona te hace muy feliz, simplemente nace en ti el deseo de decirlo, no sé muy bien cómo explicarlo, solo sé, que cuando pienso en lo feliz que soy cuando estoy con él, en lo maravillosa que me hace sentir, no puedo evitar decírselo; "Te amo", "Te quiero", me gusta cuando él lo dice y supongo que a él también le gusta cuando yo se lo digo.

Elsa escuchó atentamente cada palabra, "Me gustas, mucho… demasiado", recordó las palabras del peli-negro, la habían tomado por sorpresa en su momento, pero significaron mucho para ella, como había dicho Anna, la hicieron feliz, le gustó, no solo por como sonaron esas palabras en los labios del príncipe, sino porque también habían sido dirigidas solamente a ella.

Él la quería solamente a ella.

.

"Una persona usualmente se convierte en aquello que él cree que es.

Si yo sigo diciéndome a mí mismo que no puedo hacer algo,

es posible que yo termine siendo incapaz de hacerlo.

Por el contrario si yo tengo la creencia que si puedo hacerlo,

con seguridad yo adquiriré la capacidad de realizarlo

aunque no lo haya tenido al principio"

-Gandhi.

.

Era jueves en la mañana, 7 de mayo, y todos estaban arreglándose, arreglando y festejando, el pueblo estaba más colorido y vivo, el castillo también se encontraba de esa manera, todos se encontraban apresurados perfeccionando los últimos detalles, flores por todas partes, listones, el olor a chocolate empezaba a abundar, incluso Kristoff lo podía oler desde su cuarto.

Se acomodó el cuello del traje con nerviosismo, podía escuchar a la gente del pueblo, o tal vez era solo su imaginación, suspiró con pesar deseando que Sven se encontrara con él, se limitó a mirarse en el espejo, gracias a Anna la que se hizo cargo del diseño de su traje usó las mismas telas cómodas que la princesa había usado en su traje anterior; nunca pensó que el blanco fuera su color, pero debía admitir que no le quedaba mal.

Era el saco oficial de Arendelle, igual que los del difunto Rey, era blanco con verde y dorado, traía la medalla que Elsa le había dado junto a su título, mientras que su pantalón era negro, según había escuchado habían puesto los colores verde y blanco en su traje para que combinará con el vestido de la princesa.

-Tranquilízate, si alguien te viera pensaría que estas siendo obligado –escuchó la familiar voz burlona del doceavo príncipe de las Islas del Sur, su padrino.

-James –soltó aliviado el rubio mirándolo por el espejo.

-¿Por qué tan nervioso? Hace una semana se casaron –le recordó risueño caminando hacia el montañero- ¿Estás bien? –preguntó sonriente enmarcando los hoyuelos de sus mejillas.

-Si, bueno, es solo que después de esto, ya no me trataran como antes –confesó nervioso mirando de nuevo su reflejo, ahora debía de vestir ese tipo de trajes.

-No te preocupes por cómo te traten los demás, los cambios son buenos –le aseguró el peli-negro mientras le daba ligeras palmaditas en la espalda tratando de reconfortarlo.

-Si, tienes razón –soltó en un suspiro el rubio sonriendo un poco.

El príncipe lo guio a una de las sillas del cuarto y lo hizo sentarse mientras le servía un poco de agua, Kristoff mientras tanto se sentó y cerró los ojos para conseguir calmarse un poco, la tranquilidad del cuarto le ayudo a relajarse.

-Ten –le llamó el peli-negro pasándole la taza con agua- creo que deberías estar nervioso por otra cosa.

-¿Qué cosa? –preguntó el rubio al momento en que tomaba de la taza que el príncipe le dio a beber.

-Tú noche de bodas –soltó maliciosamente el pelinegro, haciendo con ello que el rubio casi se atragantara.

El peli-negro se carcajeo mientras le daba unas ligeras palmaditas en la espalda para ayudarlo.

El novio casi se ahogaba por una simple broma.

Fueron trasladados a la iglesia, la cual ya se encontraba llena de gente, nobles eran los que presenciaban el evento mientras que los pueblerinos esperaban fuera, el rubio se sintió nervioso, pero el tener a su lado a James lo hizo sentirse más seguro, no conocía a nadie, todas esas caras lo miraban analizándolo, sus cabellos se encontraban peinados hacia atrás dándole un aire más maduro, su postura era firme, y su frente estaba en alto, justo como su maestra Fiona le había indicado.

Por dentro quería simplemente lanzar todo al demonio, pero por fuera su expresión seria lo hacía lucir determinado, seguro y un poco intimidante, pero esa expresión cambio en cuanto se abrieron las puertas de la iglesia donde entró un alegre muñeco de nieve lanzando pétalos de flores blancas por montones, dándole paso la princesa y la reina, su esposa siempre sabia como noquearlo.

Se veía sumamente preciosa en ese vestido digno de una princesa, de un corset con escote de corazón recatado (elaborado en el más fino raso italiano liso), unido a una larga falda un poco voluptuosa, ambas piezas estaban unidas por un recorrido en encaje, sutil y delicado en temas florales.

Su cabello lo traía recogido en un peinado sencillo, como la vez que la había conocido, pero menos elaborado, haciéndola lucir natural y sencilla pero hermosa, cada mechón sostenido por pequeñas Gipsófilas blancas (al igual que el ramo) el velo largo y transparente dejaba ver con facilidad, su flequillo caía suavemente sobre su frente, traía un maquillaje natural un poco más brillante de lo normal resaltando sus rasgos femeninos delicadamente.

Su cuello y hombros se encontraban vestidos tan solo por el collar de esmeraldas que él le había regalado meses atrás, la cremosa piel y las pecas que se encontraban esparcidas grácilmente hacían lucir el collar con sutilidad, el corset estaba casi repleto de flores en encaje y hacían gracia con su collar, las hermosas piedras esmeraldas hacían resaltar ese color blanco inmaculado, el brazo que llevaba enrollado con el de su hermana hacía notar las ligeras mangas que rodeaban su piel, en ramas de flores de encaje también.

La espalda de igual manera cubierta de flores pequeñas de encaje, con la pequeña diferencia de que esta parte sostenía ligeros punteos de pedrería de esmeraldas, que solo daban luz y destellitos al pasar, su ramo era de Gipsófilas blancas esponjado por la gran cantidad de florecillas, pequeñas y hermosas, elegantes.

Ahora entendía por que el verde en su saco, era el color de Anna, y muy seguramente la princesa había exigido un vestido que combinará con el collar y el anillo de compromiso que él le había regalado, su esposa estaba deslumbrante.

-¿Quieres un bote? –escuchó la pregunta burlona del peli-negro a su lado- se te está cayendo la baba –murmuró divertido el príncipe recibiendo un codazo por parte del rubio.

Elsa y Anna terminaron su recorrido y llegaron junto a Kristoff, la reina paso la mano de la peli-roja y la poso sobre la del rubio, uniéndolos, no tenía que decirles nada, ya lo había hecho así que solo se limitó a acomodarse en el lugar que le correspondía como la madrina.

-Estamos aquí reunidos… -empezó a hablar el padre.

La ceremonia había empezado, estaban frente al sacerdote que se encontraba a unos dos metros de distancia de la pareja, Kristoff y Anna estaban parados uno al lado del otro, hombro con hombro.

-Te ves hermosa –susurró Kristoff, casi imperceptible pero debido a la cercanía la peli-roja lo escucho sin ningún problema.

-Gracias, ese traje te queda muy bien –comentó entre susurros Anna- aunque extraño las hojas y las plantas –murmuró risueña escuchando una silenciosa risita del rubio.

Se dedicaron a escuchar al padre hablar, pero la princesa simplemente no podía seguirle atentamente, jugó con su ramo sintiendo las pequeñas flores cosquillearle los dedos, esas flores eran unas de sus favoritas, y cuando vio el ramo no pudo evitar emocionarse.

Aunque ese no era el ramo que en un principio iba a usar, pues el que le habían dado era de rosas blancas, pero Olaf llegó minutos antes de abrir las puertas de la iglesia con ese ramo de Gipsófilas emocionado "este es mi regalo de bodas" había exclamado el muñeco de nieves, Olaf menciono que se tardó mucho tiempo en la mañana para conseguir ordenar todas las flores, y se disculpó por la tardanza.

¿Cómo no usar ese precioso ramo en el que el muñeco de nieve se había esforzado tanto en hacer?

Sonrió suavemente, y miró de reojo como el muñeco se encontraba al lado de Elsa, asomándose por detrás de la falda del vestido frio de la reina, Olaf notó su mirada y le sonrió saludándola con una mano, la princesa divertida le regresó disimuladamente el saludo.

-El abuelo Pabbie no habló tanto –se quejó un poco entre susurros Anna- ¿qué se supone que tenemos que hacer?

-Supongo que solo escuchar y estar parados –le respondió levemente el rubio tratando de permanecer serio frente al sacerdote que seguía hablando.

-No pensé que una boda fuera tan aburrida –susurró con pereza sintiendo sus pies cansados.

El comentario de Anna logró dibujar una enorme sonrisa en la cara de Kristoff (gracias a Dios no soltó la risa que le había causado esa frase), solo ella era capaz de decir ese tipo de cosas, la peli-roja sonrió también un poco avergonzada por lo que acababa de decir, era su propia boda, sí, pero llevaban más de 20 minutos parados, y los que se encontraban tras de ellos estaban felizmente sentados, era algo injusto.

-¿Eso quiere decir que no deseas casarte conmigo? –preguntó entre murmuros sarcásticos.

-Ya estamos casados –respondió levemente la peli-roja con una pequeña sonrisa.

-Si, bueno, las personas que están atrás de nosotros no saben eso –le recordó el rubio.

Se quedaron callados de nuevo, mientras el padre pedía unos minutos de ello, los hizo hincarse a todos y luego pararse de nuevo, para alivio de Anna el padre los hizo sentarse en unas pequeños bancos adornados con una hermosa tela blanca con encaje, prosiguiendo con la ceremonia.

-Con esto me doy cuenta a lo que te referías la última vez que me pediste matrimonio –susurró Anna sintiendo un enorme alivio con sus pies.

-Haces que suene como si te lo hubiera propuesto muchas veces –murmuró extrañado el rubio mirando al padre dirigirse a la audiencia.

-Las conté, fueron tres, si fueron muchas –le respondió entre silenciosas risitas.

El rubio frunció ligeramente el ceño mirando de reojo la inocente pero risueña mirada de su esposa, el sacerdote los hizo hincarse de nuevo y luego volvieron a pararse.

-¿Es una queja? –preguntó irónicamente manteniendo los tonos bajos de la conversación.

-No para nada, me encantaron todas tus propuestas –se apresuró a responder la princesa sonriendo- aunque la de la cama fue la mejor –comentó risueña entre susurros.

-Listo, quiero el divorcio.

-¿Cómo puedes bromear sobre eso en una iglesia? –preguntó entre murmuros divertida la princesa tratando de mantener la calma- ¡Sabes que me es difícil aguantar la risa! –se quejó levantando el ramo para ocultar disimuladamente su enorme sonrisa por las carcajadas que deseaba soltar.

-Perdón –se disculpó Kristoff serenamente- ¿La vez del baile…? –preguntó recordando que ella había intentado decir algo antes de que él la interrumpiera.

-¡Ah, sí! Cuando dijiste que te casabas con Arendelle, ahora lo entiendo –murmuró simplemente Anna ganándose una incrédula mirada del rubio, toda esa charla solo para aquello, sin duda su esposa era única.

Se sonrieron cómplices dirigiendo toda su atención al padre que comenzaba con las palabras finales, la ceremonia oficial término, repitiéndose los votos que anteriormente habían pronunciado, prometiéndose lo ya prometido, amándose con una infinita ternura y devoción.

La feliz pareja intercambio los anillos de boda, Elsa los miraba sonriente cuando sintió la mirada del peli-negro sobre ella, la reina le devolvió la mirada percatándose de lo que el príncipe de las Islas del Sur miraba tan fijamente, sus manos.

Se sonrojó ligeramente recordando la pulsera, respingo un poco armándose de valor volvió a mirarlo, los ojos jade miraban el suelo, su expresión desolada la confundió un poco, inconsciente llevo su mano derecha a su brazo izquierdo deteniéndose en su muñeca desnuda.

Su muñeca estaba desnuda.

Alzo la mano un poco mirándose ambas manos, incrédula, la pulsera que cuidó por tanto tiempo, la que se colocó el su muñeca izquierda, aquella pulsera que albergaba el corazón del peli-negro, la había abandonado sin darse cuenta.

Busco por el suelo disimuladamente, escuchando a Anna y a Kristoff hablar, pero el suelo estaba completamente lleno de pétalos, se mordió el labio frustrada levantando la mirada se encontró de nuevo los ojos verdes que le devolvieron la mirada al sentir la de ella.

James la miró un poco decepcionado pero le sonrió, una sonrisa que no marco esos hoyuelos que le gustaban a Elsa, una sonrisa que no había visto antes, y que la reina no deseaba volver a ver.

Había perdido la pulsera.

-Es un honor presentarles a Anna Bjorgman princesa de Arendelle y a Kristoff Bjorgman príncipe de Arendelle –anunció Elsa, ante los nobles, y al salir de la iglesia al pueblo también recibiendo aplausos y vitoreos.

El festejo era mucho, Anna y Kristoff bailaban en el centro de la pista, parecían charlar y reír disfrutando de la fiesta, la rubia platinada se dedicó a salir de ahí con cautela, paseándose con desesperación por los pasillos, buscando por los suelos su objeto perdido, pero la poca luz por ser ya un pasadas de las 8 de la noche no le ayudaba mucho, el atardecer se había esfumado unos minutos atrás.

Cuando empezaba el baile, Elsa se vio de frente con James, quiso hacerle caso a su hermana y decirle de frente lo que sentía, pero, lo único que había podido salir de sus labios había sido un "Tengo un poco de sed", el peli-negro extrañado fue a la fuente de bebidas pero cuando volvió la rubia platinada ya no estaba en el salón.

Había corrido, no era la primera vez, pero esta vez era diferente, no tenía pensado irse para siempre u ocultarse de él, no, decidió buscar la pulsera, incluso al toparse con Olaf le pidió que estuviera atento por si se lo encontraba por casualidad al caminar.

Recorrió el camino que hizo en la mañana y tarde, antes de saber que lo había extraviado, una y otra vez, pero no lo encontró, salió un poco sofocada al terraza que se encontraba iluminada y arreglada por flores, se apoyó en el barandal dejando caer su cabeza para abajo, no sabía qué hacer, no, ella sabía qué hacer, pero no entendía como hacerlo.

-¿Elsa? –la voz profunda del príncipe James la hizo saltar asustada.

-¡James! –exclamó sorprendida girándose para observarlo.

El peli-negro se encontraba a unos tres metros de distancia con una bebida en sus manos, la rubia platinada sonrió enternecida, el príncipe le había traído la bebida que ella pidió a pesar de haberse ido, pensó en la posibilidad de que él la buscara para dárselo con un ligero rubor en las mejillas.

-¿Qué haces aquí? –preguntó James dándole la copa con vino, Elsa lo acepto agradecida tomando un pequeño sorbo.

La rubia platinada siguió tomando al darse cuenta que no sabía que decirle, pensó en las palabras, ella sabía que no era bueno beber un vino tan fuerte como ese de un solo trago, pero aun no encontraba las palabras adecuadas.

-¡Wow! –exclamó sorprendido el peli-negro mirándola tomar todo el vino sin intención de parar- No pensé que tuvieras tanta sed, debí traerte agua.

-No, está bien, gracias por traérmelo hasta acá –murmuró Elsa dejando la copa sobre una pequeña mesa donde normalmente se usaba para tomar té.

-De nada –contesto simplemente el príncipe desviando la mirada hacia el cielo nocturno mientras se apoyaba en la pequeña barda de la terraza.

El aura tranquila pero melancólica del príncipe hicieron sentir culpable a la rubia platinada quien deseó acercarse a él, se dio la vuelta dándole la espalda a la espalda de James, miró el suelo sintiéndose de nuevo derrotada, el peli-negro miro esa acción de reojo con pesar, para de nuevo dirigir sus ojos a la otra luna, la que no lo apartaba, la que siempre brillaba en el manto oscuro.

Elsa apretó sus puños.

"Me gustas, mucho… demasiado".

Cerró los ojos tratando de tomar todos esos sentimientos que la embargaba cuando él estaba presente, al escucharlo reír, hablar, al verlo, leer las cartas que le mandó en su ausencia, las tomó entre sus manos y las llevo al pecho oprimiéndolas muy cerca de su corazón.

"Esto es una tontería. Solo dile lo que sientes"

Solo debía decirlo, todo lo que sentía, lo que había estado pensando por tanto tiempo, que cuido todo ese tiempo la pulsera, que la guardo recelosamente para no perderla, que se la había puesto antes de salir a la iglesia y que torpemente se le cayó, perdiéndola.

"Deja de encerrarte".

Lo mucho que significaba para ella, no solo la pulsera, sino los sentimientos de él y sus palabras dichas al dárselo "Me gustas, mucho… demasiado" las había rememorado ya muchas veces en pensamientos, en sueños…

"…no te puedes quedar callada".

No podía quedarse callada eso lo sabía, pero ¿por qué le era tan difícil hablar?, y eso la hacía sentir tanto dolor, ella estaba segura de lo que sentía, lo había pensado lo suficiente, y al leer las cartas, al emocionarse tanto, releerlas, reírse, sonrojarse y abrazarlas la habían hecho reconocerlo aún más.

"Deja de encerrarte, él se merece una contestación, James te dijo lo que sentía ¿Por qué no puedes hacer lo mismo?".

Él lo merecía, la trataba de una manera que nadie antes la había tratado, ese tiempo junto a él lo había disfrutado, y lo extrañó mucho, más de lo que podía admitir, mantuvo los ojos cerrados sintiendo el aire fresco en esa noche de primavera.

Ella no quería decirle "adiós", si lo alejaba, si el se iba, si él se comprometía con otra princesa (lo cual era probable por culpa del Rey de las Islas del Sur que ya había casado a la mayoría de sus hijos) ella estaba segura que le dolería, que se culparía.

"Me gustas, mucho… demasiado".

-James –le llamó Elsa con poca fuerza en su voz tratando de no dejar caer el valor que tanto le había costado recoger.

No escuchó ninguna respuesta de su parte pero podía sentir su mirada fija en ella, él la estaba escuchando, James estaba más silencioso de lo normal, demasiado, y sentía que era su culpa, trago saliva.

-Perdón –soltó sintiendo sus ojos arder- Yo…

-No tienes que explicarme –la interrumpió el peli-negro con voz ahogada, Elsa miró la sombra en el suelo del joven, la luna le dio a ver que él se había separado del barandal y acercado un poco a ella- Está todo bien, podemos seguir siendo amigos –murmuró James metiendo sus manos en los bolsillos mirando a un lado.

Mentiroso.

-No quiero –soltó un poco molesta aunque no sabía muy bien con quien estaba más molesta.

-Els –escuchó aquel sobrenombre dicho con una melancolía que la hizo voltearse.

Se impresiono un poco de la cercanía del peli-negro, menos de un metro de distancia, James miró los ojos cristalizados de la rubia platinada con sorpresa, era la tercera vez que la veía de esa manera, las otras dos veces habían sido por causa de Anna, pequeñas lagrimitas salieron de las orbes azuladas.

-Lo perdí –soltó hipando la reina tapándose la cara con ambas manos, le disgustaba que la vieran llorar, pero ya no lo podía soportar- lo estuve cuidando todo este tiempo en una caja, me lo puse en la mañana, pero no sé cuándo fue que se me cayó, lo busque por todas partes, pero no lo encontré –trató de explicarse entre sollozos.

-Por eso no estabas en la fiesta –escuchó la voz de un sorprendido peli-negro.

Elsa se mordió el labio inferior tratando de tranquilizarse, pero era una emoción muy fuerte la que sentía en su interior, era la primera vez que hablaba de sus sentimientos y pensaba que explotaría.

Tomar un vino fuerte de golpe no era buena idea.

Se sintió aprisionada de pronto por los brazos del peli-negro, sorprendida levanto la cabeza un poco de sus manos encontrándose con la suave tela del saco del príncipe, se sonrojo furiosamente sintiendo como la rodeaba estrujándola cuidadosamente contra él, su respiración el su cuello hizo su corazón saltarse varios latidos, frenéticamente.

La embriagante esencia del joven príncipe la tranquilizo, su llanto cesó, sus dos manos estaban aún sobre su cara y el pecho de él, con un poco de dificultad (debido al fuerte abrazo) logro pasar sus manos a la espalda del peli-negro escondiendo su cabeza entre el cuello y pecho del príncipe, completamente roja cual tomate.

Era la segunda vez que lo abrazaba, pero esta vez se aferraría a él.

-Me gustas –soltó en un susurro cerca del oído de James- Demasiado –le aseguró con una pequeña risita nerviosa sintiendo como el peli-negro desasía un poco el abrazo sin soltarla del todo.

-No corras –susurró James sonriente inclinándose hacia ella.

La rubia platinada no comprendió mucho por qué le había dicho aquello, pero entonces sintió el aliento de él chocar con el suyo, la distancia se iba reduciendo entre sus rostros, contuvo por un instante la respiración, sintiendo la caricia de los labios del peli-negro sobre los de ella, en un movimiento suave y dulce, sus pestañas cayeron y su sonrojo aumento, pero disfrutó del beso.

Su primer beso.

Su primer amor.

Su primera declaración.

La noche cayo, el resto de la fiesta se la pasaron bailando, a pesar de que a ella no le gustaba mucho esa actividad, disfrutaba de la cercanía del príncipe ante las vueltas y movimientos danzantes, Elsa escucho aliviada de la larga estadía de James, Anna cumplía el 29 de Mayo, dentro de unas semanas, y el príncipe no le veía lógica el irse para volver dentro de unos días.

La reina no le dejo ver la emoción que le causo esa noticia, pero James lo supo por la forma en que los ojos azules saltaron brillantes, además que de le había pisado el pie y apretado la mano, antes de que diera la media noche la reina y el príncipe acompañaron a los recién casados al puerto.

-Nos veremos en un par de semanas –comentó Anna sonriente abrazando a Elsa y a James- cuiden de Sven y Olaf por nosotros.

-Saluda a nuestros tios de mi parte –dijo la Reina calmada- No hagas ningún desastre en Corona por favor –pidió la rubia platinada un poco preocupada.

-¿Por qué todos piensan que solo romperé cosas? –preguntó un poco fastidiada la princesa cruzándose de brazos.

Solo obtuvo risas de respuesta.

-¿Seguro que no te quieres despedir de Sven? –preguntó James al rubio quien miró hacia el castillo.

-Si lo hago no querré dejarlo –confesó sonriendo un poco- igual me la pase toda esta semana con él.

-Lo visitare por ti –le aseguró el peli-negro dándole ligeras palmaditas al rubio.

El capitán de la guardia real bajo para indicar que todo ya estaba preparado para partir, la princesa miro por última vez a su hermana, recordando que debía darle algo, se acercó a Kristoff y de uno de sus bolsillos sacó la pulsera perdida de Elsa, el rubio frunció el ceño desconcertado, ¿Desde cuándo tenia eso consigo?.

-Ten –se lo entrego un poco avergonzada a su hermana.

-¡Lo encontraste! –exclamó la rubia platinada contenta- ¿Dónde estaba? –preguntó mientras se la abrochaba en su muñeca izquierda.

-Te la quité cuando caminábamos hacia el altar –murmuró rápido tomando el brazo de su esposo para salir corriendo- Nos vemos en dos semanas –gritó subiendo al barco.

-¡Anna! –el grito de su hermana la hizo reír a carcajadas.

Su plan había funcionado a la perfección.

-A veces me das miedo –le respondió Kristoff entre risas, a su esposa le gustaba mucho idear planes raros y arriesgados.

-Ella necesitaba un empujón –respondió simplemente encogiéndose de hombros.

-¿Y si no hubiera resultado? –preguntó irónicamente el nuevo príncipe de Arendelle.

-Estaríamos congelados en estos momentos, como una hermosa estatua –bromeo entre risas Anna mirando de lejos como el peli-negro trataba de calmar a su furiosa hermana mayor.

El rubio se inclinó y beso la respingona nariz de la peli-roja con cariño.

-Seriamos una muy buena decoración –bromeo también Kristoff aplastándole las mejillas a la princesa.

-Todas las demás esculturas de hielo tendrían envidia de nosotros –aseguró Anna parándose de puntitas para besar los labios de su marido- te amo.

-Te amo –susurró el rubio antes de fundirse en otro beso junto a su pequeña esposa.


Muchas gracias por leer hasta el final de esta historia ~

El vestido de la "boda, boda" de Anna lo pude hacer gracias a la hermosa y talentosa: Chocoleti'e

Los méritos por ese hermoso vestido de novia son para ella, gracias pequeña :'BB

Hasta que por fin hubo beso de James y Elsa *-*

Es el primer Long-fic que hago, y después de tanto tiempo sin escribir tuve enserio mis dudas, agradezco de sobre manera a mis hermosos seguidores, en serio me esforcé para escribirlo lo más rápido que podía, pero igual me tarde :$ lo siento por eso, pero lo prometido es deuda y por eso esta vez no lo corte :BB

Espero disfruten de la lectura y no haberles quitado su tiempo.

Disculpen si esperaban alguna escena erótica, pero, ese no es mi estilo de escritura :$$ lo siento.

Quite una que otra escena que no me pareció realmente "importante" xDD la carta de James me pareció importante pero igual le quite unas que otras estrofas paro igual les informo de una vez que las cartas que se estuvieron mandando James y Elsa las subiré con el nombre de "Cartas" (que original soy :'DD) por si quieren saber todo el chisme ;D y no desesperen a los seguidores de "7 días" subiré pronto lo prometo :BB

Aun no tengo fecha para subir mi próximo Long-fic de Kristanna, así que también tengan paciencia con ello xDD

Se que aun me falta mucho por mejorar pero daré todo mi esfuerzo para ser una mejor escritora c:

Por cierto... sobre una posible secuela basada en James y Elsa si la puedo pulir e idear mejor se llamaría "El odio es..." (dejen mis originales títulos en paz xDD) sep, lo escogi por ser antónimo de Amor xDD y pues le queda, por lo que estoy imaginando :c seria mi primer "Drama/Romance/Acción" :BB tratare pero creo que tardare en poderlo hacer

Nota de Agradecimiento:

...

XIMEN-ALE: Pos hola ¿qué hace? xD espero si haber tenido con el ultimo capitulo xD fue lo primero que tenía en la cabeza antes de empezar a escribir el primer capitulo xDD que bueno que te gusto el baile *-* yo también lo ame asdsadsad son tan bellos mi arbusto feliz (IncerteCorazonesNenasAquí) la parte de Elsa y James fue algo difícil pero hermosos de escribir esos dos son un amor aunque muy dramáticos, gracias por leer esta historia de principio a fin y por tus hermosos comentarios c: enserio no se como agradecértelo, espero disfrutes del capitulo debo admitir que no me considero buena cuando se trata de un final xD

AnnAndre92: Me alegra que te emocionaras tanto con el capitulo anterior, y me halaga saber que te inspire para seguir con tu historia, tu sigue escribiendo y no dejes de escribir c: espero disfrutes este capitulo (el ultimo :c) por fin James y Elsa juntos (IncerteCorazonesNenasAquí) y ni hablar de Kristoff y Anna esos dos me hacen reír tanto al escribir, gracias por tus constantes reviews, siempre me emocionaron leerlos y los sigo leyendo cuando siento que se me va la inspiración, gracias por seguir esta historia c:

AntoParawhore5: James es un amor (IncerteCorazonesNenasAquí) Perdón por la demora c: espero disfrutes del capitulo.

Elsasarahi: Seee mis historias tienden a ser cursis y hacen vomitar arcoiris xD pero me alegra que no te importe lo nena que soy al escribir :BBB espero disfrutes de este ultimo capitulo :c y gracias por tus reviews c:

Guest: Te traje un besito :BB y ya estoy pensando más seriamente en un long-fic de James y Elsa xD espero disfrutes del capitulo c: y gracias por leer, me alegra saber que hay gente que le guste la pareja de James y Elsa c: prometo subir más cosas de esta pareja :D

SakuraPrincess1111: Me alegra que el capitulo anterior te sacara sonrisas y risas, Anna y Kristoff juntos son lo mejor para hacer reír y sonreír a cualquiera, me encantan, espero no decepcionarte por la parte de James y Elsa, trate de manejarlos lo mejor que pude, pero con la personalidad de Elsa es un poco dificil -.- xDDD espero disfrutes de este capitulo final :c y no sabes lo agradecida que estoy por que siguieras esta historia, por leerla y comentar, no se como agradecerlo c: estoy realmente feliz, muchas gracias :DD

Debbie: Me alegro mucho tu comentario :'D realmente batalle para hacer que Kristoff hiciera aquello con esa personalidad y carácter que tiene, saber que pude abordarlo bien me quito un enorme peso de encima, igual en este capitulo trate de hacerlo con Elsa y James, batalle mucho en esa parte xD por Elsa más que nada, James, a él no le es muy difícil xDD entiendo tu sentimiento de querer abofetear a Elsa en el capitulo anterior, pero se esforzó mucho y pudo hacerlo solo necesitaba un pequeño empujón xDD ¡viva el exceso de dulce! (IncerteCorazonesNenasAquí) espero disfrutes de este ultimo capitulo y no haberte decepcionado xD sobre lo de tu "spam" tranquila realmente esperaba a que me pasaras la pagina cuando estuviera lista (ya te sigo, por cierto te esta quedando genialoso el traje :3) gracias por leer y comentar realmente muchas gracias c:

Sole: No es bueno leer hasta tarde, pero yo hago lo mismo xDD se lo que se siente el leer y leer y necesitar respuestas xDD me alegra y salte de emoción al saber que te gusta la pareja de James y Elsa, espero disfrutaras de las escenas de estos dos c: contestando a tus preguntas, pues escribo desde la secundaria, ahorita estoy en facultad asi que eso serian como... 6 años más o menos, y siempre a sido un hobbie, pensé en meterme a Filosofía y letras, pero me gusta más que sea un hobbie a un trabajo c: escribir me relaja del estrés de mi facultad :) muchas gracias por leer y comentar sobre esta cursi historia que se le ocurrió a esta cabeza random, enserio c: muchas gracias :D espero no haberte defraudado con el final c: no soy muy buena con los finales xD

Eimi Blue: ¿Como le hacen para leer/comer los 18 capítulos de 92 mil palabras en una noche? xDD me alegra que te encantara, yo tambien me sinto desesperada por la ausencia de fics Kristanna, son tan bellos (IncerteCorazonesNenasAquí) realmente aprecio el que te percataras de los detalles que tuve que usar para introducir a James, de hecho pensé en hacerlo hermano de Hans cunado pensé en esa escena *-* me dije ¿por que no? ¡demosle más sentido y sentimiento! :BB pero no decepcionarte con la pareja principal en este ultimo capitulo, estos dos juntos son realmente divertidos, mi hermoso arbusto feliz es lo mejor (IncerteCorazonesNenasAquí) y te prometo no dejar de escribir sobre ellos, gracias por leer y comentar mi historia realmente me a hecho muy feliz tu comentario.

Recuerden que los comentarios siempre motivan a seguir escribiendo c: Acepto las criticas destructivas...digo constructivas xD

Solo tienen que ceder a 5 minutos de su tiempo. Gracias.