Hola! Bueno este es mi primer fic (en cualquier página así que espero que les guste), quisiera hacerla una historia larga, bueno de unos 20-30 capítulos, les daré un laaaargo capítulo para que le den una oportunidad a mi historia. Bueno es todo, espero que lo disfruten ^^.

Disclaimer: SnK y todos sus personajes no me pertenecen, son obra de su respectivo autor.

Riren 100% (bueno tal vez le ponga algunos obstáculos [terceros] a Eren o Levi) Lemon (mucho *¬*) AU (principalmente) Reencarnación

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Capítulo 1

El Reinicio

Año 858. Cuartel de las Tropas de Reconocimiento del Sur.

- R-Rivaille... ah... nn...

- Eren- dijo el mayor con una voz totalmente llena de excitación, mientras acariciaba el sexo del menor que se encontraba debajo de él.

Eren tenía la mente en blanco, su cuerpo y su mente estaban llenos de las caricias que el sargento le hacía. Su espalda se arqueo en el momento en el que sintió el orgasmo llegar, pero lo contuvo, no quería que terminara tan rápido. El mayor al darse cuenta sonrió de lado y usó su técnica en la cual Eren no tenía escapatoria.

Rivaille se acercó a la oreja derecha del ojiverde, soltó un ligero suspiro y susurró con esa voz totalmente excitada, que tanto le gusta a Eren.

- Déjate llevar, Eren- dijo, para después pasar su lengua por toda la oreja del menor.

Eren no puedo soportarlo más, se dejó inundar por ese orgasmo que alcanzaba hasta las puntas de sus dedos, mientras apretaba sus manos en la espalda del otro, gimiendo el nombre de su pareja y expulsando sus fluidos en la mano del mayor. A los dos segundos de haber tenido uno de los mejores orgasmos de su vida, se recostó en la cama tratando de regular su respiración. Abrió lentamente sus ojos y pudo ver los restos de una sonrisa un tanto divertida y pervertida en el rostro de su sargento, éste se acercó y le besó en la sien izquierda, provocando que cerrara su ojo izquierdo en lo que duró el beso.

- Rivaille...

El aludido miró aquellos ojos esmeralda que tanto le fascinaban y que en estos momentos le excitaban por el mensaje que estaban transmitiendo. Eren quería que continuara, y el obviamente no se iba a oponer. Aún con la semilla de eren en su mano acarició la entrada del menor para luego introducir un dedo.

- Ngh...! Ah... - Eren jadeaba y gemía.

Rivaille se excitaba más en cada momento introdujo un segundo dedo mientras daba pequeñas penetraciones, giraba sus dedos y Eren se retorcía debajo de él. No lo soportó más, sacó sus dedos, puso sus manos detrás de las rodillas de Eren y las levantó hasta que casi tocaran la barbilla del menor, introdujo su miembro de una sola estocada.

- Agh... - se sofocó Eren- u-un p-poc... m-ma...s d-despa...ah...cio R-Rivaille... ah - jadeaba.

Pero el mayor no lo escuchó, mantuvo el ritmo de sus penetraciones, después de todo conocía a su pareja, en unos momentos se acostumbraría y pediría por más, y no pasó mucho para que sucediera.

- M-más... R-rivaille... más...

El mencionado sonrió, conocía muy bien a su mocoso. Aumentó el ritmo de las estocadas haciendo gemir más fuerte a Eren, después de unos minutos el sargento deslizó sus manos detrás de la espalda del menor para levantarlo, sus estocadas mantuvieron el ritmo y por la posición en la que se encontraban, éstas eran más profundas.

- R-rivaille... ah... - gemía anunciando que ya casi llegaba al clímax.

Y aunque parecía imposible, Rivaille aumentó un poco más la velocidad y la profundidad de sus estocadas. Eren podía sentirlo nuevamente, sentía como el orgasmo inundaba una vez más todo su ser, el mayor mordió un poco su cuello y eso fue suficiente. Se dejó llevar nuevamente gritando el nombre del hombre que lo volvía completamente loco.

Rivaille al sentir como se contraía el interior del menor no logró contenerse más y se dejó llevar por el orgasmo y el placer que sólo el mocoso le ha provocado.

Cayeron a la cama, uno sobre el otro, jadeando pesadamente, el mayor aún dentro de Eren. Se abrazaron y un par de minutos después se escuchó una risita.

- ¿Qué sucede? - preguntó el mayor.

- Jee, nada es sólo que me encanta estar así - dijo con una deslumbrante sonrisa.

- Mocoso - fue todo lo que pudo decir, no lo podía negar, a él también le gustaba.

Rivaille se acomodó en su lugar y atrajo el cuerpo de Eren para que se recostara sobre su pecho y pasarle su brazo por los hombros en un modo protector. Después de un rato, el silencio fue interrumpido por la suave y adormilada voz del menor.

- ¿Rivaille? - preguntó para saber si aún estaba despierto.

- Hn - respondió para confirmarle.

- ¿Crees que... - se detuvo, el mayor le apretó el hombro en el cual descansaba su mano, para que continuara - ¿ crees que la expedición de mañana sea la última? - terminó.

- Probablemente - respondió.

Respondió de acuerdo a sus instintos, hacía mucho que no sufrían ataques masivos en las murallas, cada vez había menos titanes, en los intervalos de las expediciones si acaso llegaban un centenar a las murallas (tomando en cuenta que las expediciones se realizaban en intervalos de tres o cuatro meses), pero no podían estar tan seguros de que se estaba extinguiendo pues no sabían que tan grande era el mundo. Hasta que un día en una de sus expediciones encontraron a un grupo de humanos, el grupo de la legión quedo muy sorprendido al verlos, pero para el otro no parecía ser así. Sus ropas eran muy diferentes, usaban un pantalón y camisa blancos y una túnica del mismo color, que les llegaba hasta las pantorrillas, estaba sujetada a su cuerpo por un cinturón rojo que cubría todo su abdomen, en su espalda tenían dos pares de largos sables, eran un poco más delgados que los de sus cuchillas pero se veían mas resistentes además de algunas otras armas que se les hicieron extrañas.

Saludaron pero no podían entenderse, hablaban una lengua diferente, hasta que uno de los integrantes del otro grupo, gritó un "Hola" con un extraño acento. Pidió permiso para acercarse y el comandante accedió, se detuvo frente a Erwin, Rivaille y Hanji y comenzó a hablar.

Les explicó que eran de una ciudad que se encontraba más al norte de ahí en unas montañas, al parecer ellos también están rodeados de murallas pero tienen un mayor campo de vision gracias a la altura de la montaña, ellos también se dieron cuenta que el número de los titanes iba disminuyendo por lo que meses atrás decidieron hacer una expedición más extensa, en esa expedición encontraron otro grupo de humanos que al parecer también se habían topado con otros grupos, dejando la conclusión de que hay más humanos y menos titanes.

El número de titanes que llegaban a los muros iba bajando rápidamente hasta que dejaron de llegar, en las expediciones seguían encontrando a unos cuantos pero esos también iban reduciendo en número. Y ahora después de casi tres años de que ningún titan tocara el muro y un año y medio de que no se topan con ninguno en las expediciones, están por realizar la última y dar por hecho la extinción de los titanes.

Los ojos de Eren se iban cerrando poco a poco hasta que se dejó caer en los brazos de Morfeo. El mayor estrecho a Eren en sus brazos y de igual manera cerró sus ojos y se durmió.

Eran las 5:30 de la mañana, estaban en el comedor, Rivaille se sentó junto a Hanji y Erwin, y Eren en la mesa que ocupaban su grupo de amigos.

- Oe, Eren, deja de comer tan rápido, parece que intercambiaste personalidades con Sasha - decía Jean mientras lo miraba con un poco de asco.

- Lo siento, pero tengo demasiada hambre.

- Si, se nota.

- Déjalo en paz Jean, lo más seguro es que el Sargento se haya sobrepasado anoche - dijo Connie y después soltó una carcajada, y el resto del grupo se unió a él, excepto Mikasa.

Ella había aceptado la relación de ellos dos, pero aún no soportaba que el mayor hiciera que su hermano se desgastase tanto.

- N-no es cierto! - casi gritó Eren con un gran sonrojo en su rostro.

- Vaya, que bueno que se estén divirtiendo - dijo una voz detrás de ellos.

- Comandante! - dijeron al unísono.

- No se levanten, sigan comiendo- dijo al ver que sus soldados se levantaban para hacer el saludo militar-. Eren necesito que vayas a mi oficina después de almuerzo, ¿de acuerdo?.

- Claro que si Comandante.

- Bien, te espero ahí.

- ¿Para que te querrá?- preguntó Mikasa después de que el comandante cruzara la puerta del comedor.

- No lo sé - respondió simplemente.

Después de que el grupo terminara de comer, los demás se fueron a preparar su equipo para la expedición y Eren se dirigió a la oficina de Erwin. Tocó la puerta y se anunció, cuando escucho un "adelante" abrió la puerta y entró. Ahí pudo ver al rubio verificando unos papeles de último momento. Y en cuanto Eren se colocó frente a su escritorio e hizo el saludo militar los dejó a un lado y se puso de pie.

- Descansa - dijo mientras se giraba y se colocaba frente a la ventana -. Eren -continuó- ¿sabes lo que sucederá si no encontramos un sólo titan en la expedición de hoy?

Tragó saliva antes de responder.

- Sí, se dará por hecho la extinción de los titanes.

- Así es, pero ¿es cierto? - preguntó con un poco de culpa- será verdad que todos los titanes del exterior se hayan extinguido, pero aún queda uno, ¿cierto?

Eren tardo un momento en responder.

- Cierto Comandante. - dijo con la cabeza gacha.

- Me han ordenado, que al terminar ésta expedición termine con el último titan, es decir tú.

Eren sabía que algún día llegaría este momento, su corazón se contrajo pero no por miedo, si no por dolor, dolor de abandonar a su hermana, a sus amigos, pero sobretodo dolor por abandonar al amor de su vida el Sargento Rivaille. Levantó la vista, obligó a las lágrimas que se acumularon en sus ojos a retroceder y el nudo en su garganta lo hizo descender tragando saliva y habló.

Estaban todos sobre sus caballos, con el comandante al frente y sus sargentos detrás de él con sus respectivos grupos.

- ¡Abran las puertas! - ordenó el Comandante. - En estos momentos - continuó- empieza la que esperemos sea la última expedición de La Legión en busca de titanes. ¡Adelante!

Todos ordenaron a sus caballos a andar y así empezó el fin de una vida en cautiverio del mundo... y el final de la vida de un chico, que su único sueño en ese momento era vivir una vida al lado de la persona que amaba.

Año 2014. Tokio, Japón.

- Mikasa! - gritó el castaño.

- Eren! - saludó la asiática.

El ojiverde se acercó al tumulto de personas que se encontraban esperando a sus familiares y amigos que llegaban al aeropuerto.

- Hola - dijo mientras sonreía.

- Hola - respondió la chica con un poco de rubor en sus mejillas-. ¿Cómo estuvo el vuelo?

- Muy bien, algo incómodo y largo, pero me divertí, sobretodo mientras cruzaba el mar.

- ¿Aún no has visitado ni una vez el mar?

- No - respondió con una sonrisa y mirada tristes.

- Bueno, no te preocupes algún día iremos, te lo aseguro.

- No, no te preocupes - dijo mientras agitaba las manos frente a la pelinegra -. Mejor vamos a darnos prisa, tengo que saludar a los señores Ackerman.

- Mi mamá dijo que te avisara que puedes decirles papás también.

- Gracias, pero me lo tomaré con calma.

- Bueno, vamos por tu equipaje y nos vamos.

- Sí.

Caminaron hacia la banda eléctrica para tomar el equipaje de Eren y salir del aeropuerto. Una vez afuera se subieron a un taxi y se dirigieron a la residencia de la familia Ackerman. Llegaron a una casa sencilla de dos pisos en uno de los mejores barrios de Tokio. La fachada era de una blanco impecable, con ventanas azules y un tejado color café, tenía un pequeño balcón en lo que sería la habitación principal. Tenía un hermoso jardín con un césped verde, más claro que el de sus ojos por supuesto, y una cochera abierta (es decir simplemente estacionaban su auto en un lugar específico en su jardín).

Mikasa se acercó a la puerta, usó su llave para abrirla y entró seguida por Eren, dejaron el equipaje en la entrada, se colocaron las pantuflas y caminaron hacia la cocina.

- Mamá ya llegamos.

- Oh! Bienvenidos a casa -respondió su madre con una sonrisa-. Bienvenido Eren.

- Muchas gracias, señora Ackerman- dijo mientras hacía una reverencia.

- ¿Sabes que puedes decirme mamá cierto?

- Si señora, pero me gustaría hacerlo despacio- dijo con expresión apenada.

- No te preocupes, tómate tu tiempo, pero siéntese, ya casi esta la comida, el señor Ackerman no tarda en llegar - dijo la madre de la pelinegra y como si hubiese sido un acto de magia se escuchó la puerta y un "Estoy en casa" de una voz masculina y un minuto después el esposo de la mujer que cocinaba entró a la cocina, era un hombre occidental, con cabellos cafés y ojos del mismo color, tenía un cuerpo que demostraba que en su juventud lo había trabajado, llevaba un traje y un maletín en su mano derecha, llegaba del trabajo.

- Oh! Veo que ya llegó Eren, ¿Cómo te fue en el vuelo?

- Buenos días señor Ackerman, me fue bien en el vuelo, aunque algo incómodo pero divertido.

- Ya veo, muy bien espero que tu estancia con nosotros también sea divertida - dijo y le sonrió al ojiverde.

- Yo también lo espero señor - le devolvió la sonrisa.

- Bien, ya vengan a comer que se enfriará - dijo la señora Ackerman.

Los cuatro tomaron asiento en la mesa y comenzaron a comer, la comida consistía en su plato de arroz, algunos vegetales rayados, sopa de miso y una pequeña sardina cocinada al vapor. Al terminar de comer Eren se excusó debido a que estaba un poco cansado, tomó su equipaje y subió al segundo piso donde Mikasa le mostró su habitación.

Entró, dejó las maletas a un lado del escritorio y se recostó en su nueva cama. Giró sobre sí mismo y se quedó pensando.

Pensaba en la situación en la que se encontraba. Tenía dieciséis años, sus padres murieron en un accidente de auto un año atrás, en el accidente también iba él, pero el sobrevivió, el mejor amigo de su padre fue hasta Alemania a visitarlo al hospital, le dijo que si estaba de acuerdo el se haría cargo de él hasta que cumpliera la mayoría de edad, que incluso podría mudarse a Japón para que viviera con él, y Eren al no tener más familiares en ese país aceptó, se quedó ahí un año más sólo para hacerse a la idea y un año después, es decir ahora había viajado hasta Japón para vivir con el mejor amigo de su padre y su familia, en un par de días empezaría a ir a la preparatoria cerca de su nuevo hogar, en la cual asiste su nueva hermana, por fortuna en el mismo curso que ella, necesitaría de alguien a quien conociera.

Al seguir sus pensamientos, poco a poco se fue quedando dormido hasta que por fin cayó en un profundo sueño.

- ¡Rivaille! - gritó el castaño al mayor para que se acercara más rápido.

- ¿Qué no puedes controlarte mocoso? ¿Por qué te emocionas tanto?

- ¡Es porque al fin estamos en el mar! - decía mientras mientras se quitaba las botas del uniforme - Vamos Sargento también quítese las suyas, ¿sí? - dijo mientras le sonreía, el menor ya sabía que el pelinegro no se opondría ante esa sonrisa.

- ¡Tsk! - fue lo único que pudo decir antes de quitarse sus botas e ir detrás del menor.

Caminaron hasta la orilla de aquel inmenso contenedor de agua. El moreno se acercó hasta la orilla y se agachó, tomó un poco de agua entre sus manos para luego dejarla correr entre sus dedos. El mayor se acercó lentamente hasta su pareja y al llegar junto a él el menor habló.

- En el libro que leíamos Armin y yo decía que el agua era salada, ¿usted que piensa?

- Que nunca lo averiguaré.

- ¿Eh? ¿Por qué dice eso?

- Porque nunca probaría esa asquerosa agua.

- Jee, lo supuse - dijo y volvió a tomar un poco de agua entre sus manos para llevársela hasta la boca, la bebió toda de un solo trago para luego escupir y toser un poco

- ¡Oe! ¿Que haces idiota? - se agachó y le dio un par de palmadas en la espalda.

- Jee, sólo quería confirmarlo - dijo mientras le sonreía.

- Levántate, ya hay que reunirnos con los demás.

- Hum... Heichou...

- ¡Eren!

El ojiverde escuchó la voz de su, ahora hermana, gritarle.

- ¿Eh que sucede? - se desperezó.

- Venía a avisarte que ya estaba lista la cena, pero te encontré durmiendo, te iba a dejar dormir pero me di cuenta de que estabas llorando- le informó la pelinegra.

- ¿Qué? - dijo y llevó las yemas de sus dedos hasta sus ojos y pudo sentir la humedad que habían dejado unas lágrimas recientes.

- ¿Qué estabas soñando? - preguntó Mikasa.

- ... - no sabía que decir, recordaba su sueño y el hombre que aparecía junto a él, pero no lo conocía, nunca en su vida lo había visto - no lo sé - se limitó a decir - no recuerdo - y dicho esto se levantó - ven vamos a cenar.

Bajaron al comedor, ahí ya los esperaban los señores Ackerman. Se sentaron y después de un "Gracias por la comida" unísono empezaron a comer. Mientras comía, Eren no dejaba de pensar en su anterior sueño, y no sólo ese, desde un par de años antes había estado soñando cosas con ese "Eren" junto con ese hombre... "Rivaille". Su corazón dio un vuelco haciendo que se atragantara con un poco de arroz.

- Vaya, come un poco más despacio Eren, todavía queda mucha comida - dijo su madre adoptiva con una sonrisita.

- Sí, -tosió un poco - lo haré.

Siempre sucedía eso, cada vez que su mente traía el recuerdo de aquel hombre, su corazón y su cuerpo reaccionaban y no entendía por qué. Esos sueños los empezó a tener unos meses antes del accidente que sufrió junto a sus padres, se los había contado a ellos pero le dijeron que no les tomara importancia, que después de unos días desaparecerían. Pero nunca sucedió. Esos sueños siguieron apareciendo y siempre despertaba gritando, llorando, agitado o incluso... excitado.

Terminaron su cena y después de ayudar un poco con la limpieza se excusó nuevamente y se dirigió a su habitación nuevamente. Cuando cerró la puerta de su habitación tomó una de sus maletas y la abrió para buscar una pijama y ropa interior limpia, se dirigió al cuarto de baño. Cuando terminó de bañarse y vestirse abrió la puerta del baño y ahí encontró a Mikasa esperándolo.

- ¡Oh! Lo siento no avisé que lo usaría primero - dijo apenado.

- No te preocupes, te esperaba para otra cosa - le informó.

- Ah, ¿en serio? ¿y qué es? - preguntó curioso.

- Te iba a invitar a dar una vuelta mañana, para que te vayas acostumbrando a los alrededores - dijo un poco sonrojada.

- Ah, claro que si, me encantaría - le dijo con una sonrisa de agradecimiento.

- Bueno - dijo con un suspiro de alivio - buenas noches, descansa.

- Igualmente Mikasa, buenas noches - se despidió y entró a su cuarto, se secó el cabello y se recostó en su cama para dormir nuevamente.

Se despertó con los rayos del sol que entraban por su ventana, la noche anterior olvidó cerrar las cortinas por lo que la luz del sol que entraba era muy fuerte. Se estiró, llevó sus puños para tallarse los ojos y después de soltar un gran bostezo, retiró las sábanas de su cuerpo. Esa noche no tuvo uno de esos sueños extraños por lo que se levantó de muy buen humor, se encaminó hasta el baño y después de confirmar que no había nadie entró y se lavó el rostro. Después de hacer sus necesidades matutinas, Eren regresó a su habitación y se cambió de ropa. Recordó la salida que haría junto con su hermana ese día así que decidió usar algo cómodo.

Tomó unos jeans algo desgastados de de la parte superior de enfrente, incluso podían verse algunas hebras de la mezclilla suelta, tomó una playera azul oscura con el nombre de un grupo de música "pesada" de Alemania y una sudadera gris oscuro. Para el calzado utilizaría un par de los Converse que dejó en la entrada.

Bajó al comedor para desayunar algo y ahí encontró a los señores Ackerman desayunando.

- Buenos días, Eren cariño, ven a desayunar - le dijo la señora de la casa mientras servía un poco de arroz en un tazón.

- Buenos días, ¿dónde está Mikasa?

- Oh, ella se ha estado cambiando desde hace como una hora - le informó el señor Ackerman con una risa divertida y su esposa le dio un ligero golpe en la espalda.

- ¿En serio?

- Si, pero no te preocupes en seguida baja - le informó su madre adoptiva, colocó el desayuno de Eren en la mesa - toma, desayuna primero.

- Si - se sentó y empezó a atacar la comida.

En esos momentos se escucharon pasos en la escalera y un minuto después Mikasa entró a la cocina. Llevaba una falda de mezclilla, una blusa color rosa pastel, llevaba una chaqueta ligera color café claro en una mano y unas botas que le llegaban debajo de la rodilla, del mismo color de la chaqueta, en la otra. Fue hasta la entrada y dejó sus botas y la chaqueta para ponérselas más tarde al salir.

- Buenos días - dijo cuando regresó.

- Buenos días - dijo su familia mientras se sentaba en el comedor y su madre le colocaba su desayuno frente a ella.

- ¿A que hora vamos a salir Mikasa? - preguntó Eren y después tomó una salchicha y la tragó de un sólo bocado.

- Cuando terminemos de desayunar - contestó seguido de un "Gracias por la comida".

- Bueno - Eren se dispuso a terminar su desayuno.

Tardó diez minutos en terminarse el resto de la comida y cuando volteó a ver la comida de su hermana se sorprendió al ver sus platos vacíos. Él ya sabía que la pelinegra comía a una velocidad mayor que la suya, pero pasaría un tiempo hasta que se acostumbrara.

Se despidieron de los señores, se colocaron sus zapatos y salieron de su casa. Mikasa le mostró los alrededores de su barrio y recorrieron todo el camino desde su casa hasta la preparatoria, no era muy extenso, lo podrían recorrer en veinte o veinticinco minutos a un paso un poco más lento del normal. Al llegar a la escuela, Eren pudo notar la fachada del edificio, era completamente blanco, con una torre en el centro y un enorme reloj analógico, como era sábado no había muchos alumnos, sólo algunos que asistieron a sus practicas del club.

Después de pasar por su futura escuela, Mikasa llevó a pasear a Eren por todo el centro de Tokio. Llegaron a la estación del metro de Shibuya y por petición del ojiverde, ambos (Mikasa con un sonrojo más notable) se tomaron una foto enfrente de la estatua de Hachiko, le encantaba la historia de ese perro y su amo, se la habían contado cuando apenas tenía 5 años y aún no la olvidaba. Después de hacerle su sueño realidad al castaño, caminaron por todo el centro comercial que abarca Shibuya, se detenían en algunas ocasiones para ver tiendas de ropa. Siguieron caminando hasta llegar a Harajuku, se detuvieron un momento en Ura-hara, lugar en el cual Eren se compro un playera que le había gustado mucho. Después de su parada en las tiendas de Ura-hara, llegaron hasta el puente Jingu. En ese lugar había muchas personas, tanto adultas como jóvenes, vestidos de forma extraña, Mikasa le explico que se disfrazaban de personajes de anime y manga y de algunas modas que son populares ahí.

Mientras estaban en el puente Jingu un par de chicas vestidas con kimonos notaron a Eren y una de ellas se acercó y le pidió al castaño que se tomara una foto con ella y su amiga. El castaño aceptó y ambas chicas se colocaron a ambos lados de él, pidiéndole de favor a Mikasa que tomara la foto para ellas. La pelinegra con un obvio enfado accedió y tomó la foto sin avisar, aunque ellos reaccionaron y pudieron posar rápidamente. El ojiverde se disculpó por las acciones de su hermana y les sonrió, al hacerlo las chicas se sonrojaron tanto que incluso con el maquillaje se pudo notar y aceptaron sus disculpas.

Siguieron con su paseo hasta llegar a Shinjuku, ya estaban muy cansados y hambrientos así que se detuvieron en un restaurante de comida coreana y pidieron una comida completa. Quedaron satisfechos, pero eso no les impidió que se detuvieran en una heladería y comprar ahí. Eren compró una paleta de vainilla con cubierta de chocolate y Mikasa una solamente de fresa. Iban caminando por la acera pero de repente Eren se quedó totalmente inmóvil, su paleta, mientras se derretía, se escurría por sus dedos y un par de segundos la dejó caer. Mikasa al notarlo se preocupó.

- ¿Que sucede, Eren? - preguntó, se dio cuenta de que el moreno veía algo fijamente y siguió su mirada.

Estaba viendo una librería, aunque eso es lo que creía ella. Era cierto que veía en dirección a la librería pero no era la tienda lo que lo dejó en ese estado. Fue la persona que cinco segundos antes había salido de ella. Ese hombre de baja estatura, cabello negro y ojos color ámbar que siempre mostraban una mirada gélida. Era inconfundible, sobre todo porque llevaba más de un año soñando con él casi todas las noches.

- ¿..R-ri..vaille..?

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¿Y bien? ¿Qué les pareció? Se aceptan criticas, quejas y sugerencias para que me ayuden a mejorar, ¿si? (les hace ojitos). Probablemente el siguiente capítulo lo suba en unos días, tal vez hasta el siguiente sábado, pero me esforzare en hacerlo lo más pronto posible ^^

Esto sería todo, jee.

Gracias por tomarse el tiempo y la molestia en leer esto.

Hasta pronto n.n

•.. (,(")(")¤°.¸¸.•´¯`» Hana Usagi