.

DISCLAIMER: Los personajes pertenecen a JK Rowling y la historia a Tiro quien ha dado su permiso para esta traducción.


Pareja: Harry/Voldemort
Advertencias:
Slash. MPreg. Mención de abusos sexuales. Y Dark, dark Harry.


Capítulo 1

.

.

Little Hangleton era una ciudad aburrida, decidió Harry James Potter. Sin embargo todos los muggles de allí evitaban la mansión Riddle, así que estaba bien. A Harry no le gustaban los muggles y todo a causa de los Dursley.

Ahora tal vez te preguntes, ¿qué estaba haciendo Harry Potter, el salvador del mundo mágico, en la mansión Riddle? Bueno, para empezar, él estaba visitando a su amante y una vez enemigo, Tom Marvolo Riddle también conocido como Lord Voldemort, ¿es eso suficiente para ti?

—Estás perdido en tus pensamientos de nuevo —murmuró una voz profunda detrás de él.

El joven de diecisiete años se giró de la ventana y miró a los ojos rojos.

—Solo pensar en esta ciudad es aburrido —Harry respondió con un gesto de la mano antes de volverse.

Voldemort se rió entre dientes, negó la cabeza hacia el adolescente de cabellos negros y se trasladó a rodear la cintura del joven por la espalda. Apoyó la cabeza en el hombro de Harry, balanceándose suavemente mientras el adolescente suspiraba satisfecho. El viejo mago dejó que sus manos vaguen por sobre el vientre de Harry, pensando en como Harry se veía.

Ahora, no se equivoquen. A Voldemort le encantaba como se veía Harry con su nuevo look, el pelo del joven era más largo, alcanzando ahora hasta los hombros, y un poco más domado. Su cara era algo más intensa y tenía los pómulos ligeramente más altos y piel pálida. La cicatriz fue cubierta gracias a que Harry dejaba su pelo caer cubriendo el lado derecho de su cara, pero Voldemort ya estaba pensando en un glamour o incluso un encanto que lo oculte. Los ojos de Harry tenían un glamour que les hacía de un verde más oscuro para no levantar sospechas si era visto por algún mago de la luz. También llevaba pendientes en las orejas, en la oreja derecha uno de plata con forma de serpiente de ojos verdes y en la izquierda una serpiente con ojos rojos. Tenía un par de pantalones negros ajustados con una camisa negra floja sobre ellos y un par de botas de metal para completar la imagen de sexy guapo amante del Señor Oscuro. Por supuesto que no se veía así cuando estaba en Hogwarts, no, él se veía entonces como el salvador del mundo mágico con el pelo desordenado, gafas y ropa sobredimensionada. Realmente no tenía necesidad de las gafas ya puesto que Voldemort corrigió su vista, pero él todavía usaba sus gafas falsas en la escuela para engañar a todos. Él también era más alto, alrededor de 1,70cm, pero utilizaba un complejo, y un poco doloroso, glamour para ocultarlo de la luz, no había necesidad de que ellos supieran.

Para la luz él era el salvador, el Niño-Que-Vivió y que luchaba para terminar su séptimo y último año en Hogwarts mientras se preparaba para luchar contra el Señor Oscuro. Para los mortífagos de Voldemort, él era el amante del Lord a quien solo conocían como 'Mi Príncipe'. Lo respetaban y admiraban. Él ya había demostrados que era más que capaz de dañar a la gente que no le gustaba. En realidad, Voldemort tenía dificultades para hacer que deje de torturar a la gente una vez que comenzaba.

Harry gimió cuando Voldemort comenzó a chupar su cuello y llevó una mano hacia atrás para acariciar el cabello negro del mago oscuro. Voldemort había vuelto a su cuerpo real de nuevo y ahora se veía como si estuviera en la treintena con elegante pelo negro, brillantes ojos de rubí y la piel pálida, vestido con una túnica negra. El amante ideal según Harry.

El mago oscuro arrastró a Harry lejos de la ventana y lo dejó sobre la cama en la habitación. El adolescente de pelo negro dejó que su amante moviera su cuerpo hasta yacer completamente sobre la cama con Voldemort atrapándolo con su cuerpo. El Señor Oscuro dejó una de sus pálidas manos hacia la mejilla de Harry sonriendo.

—Alguien viene —susurró Harry.

—No es más que Lucius —respondió Voldemort—, y su hijo.

Hablando de Lucius y Draco, el joven de pelo negro no esperaba llegar a ser amigo de Draco Malfoy pero, para su sorpresa, eso llegó a ser. Draco lo trataba como si un rey fuera, y de alguna manera lo era. O más bien la reina del rey. Lucius era al que quería agradar, y él parecía contento de que su señor hubiera encontrado alguien a quien amar. No importaban los rumores acerca de ser un hombre, él realmente solo se preocupaba por la gente que respetaba y amaba.

Voldemort interrumpió sus pensamientos presionando los labios contra los de Harry. El adolescente de ojos esmeraldas se echó a reír internamente de Voldemort haciendo gala de su amor por él, durante una reunión de mortífagos el hombre bien podía estar torturando a algunos muggles o magos de luz mientras le besaba sin sentido. A Voldemort le gustaba mostrar que era suyo, supuso el joven.

Hubo un golpe en la puerta y Lucius entró. Se detuvo ante la vista y luchó contra un rubor. No importaba cuantas veces entrara, él nunca se acostumbraría a ello. Voldemort estaba lamiendo el pecho del príncipe, la camisa extendida abierta y mostrando el torso y vientre delgado. Si Lucius tuviera que describir al príncipe con una palabra diría 'pecado'. El adolescente era el perfecto pecado y al parecer fue por eso que el Señor Oscuro cayó por él. Dónde había encontrado a este adolescente de mente oscura listo para ser poseído por completo, el rubio no tenía ni idea.

De pronto Voldemort miró a los dos Malfoy y habló arrastrando las palabras:

—¿Sí?

—T-Todo el mundo está reunido, mi señor —tartamudeó Lucius.

—Estaré abajo en breve —respondió el Señor Oscuro volviendo a marcar al príncipe. Draco podía ver el pecho del adolescente agitándose fuertemente y la respiración del rubio se atrapó cuando vio una sonrisa comenzar a tirar de esos labios carnosos y una lengua salir a lamerlos. Su padre tenía razón, el príncipe era el perfecto pecado. Perfecto para el Señor Oscuro.

Unos minutos después de haber salido, Voldemort se acurrucó y dijo:

—¿Tienes que irte o puedes quedarte para la reunión?

—Tengo clases en dos horas —respondió Harry distraídamente mientras acariciaba la cabeza del viejo mago que descansaba sobre su pecho.

—La reunión será breve —dijo Voldemort mirándolo—. Hoy traeremos un miembro de la Orden de los calabozos; prometí a Severus que tendría el honor de torturarlo.

—¿Quién es? —susurró Harry con ojos brillantes.

—Arthur Weasley —dijo el Señor Oscuro con una sonrisa—. Él estaba insultando a Severus mucho durante la última reunión de la Orden por lo que le ordené a Lucius que lo capture.

La sonrisa del adolescente se ensanchó al oír eso. La verdad era que a Harry no le importaban los Weasley, o al menos una parte de ellos, Hermione o cualquier persona que pretendiera importarle. Remus era demasiado luz, Sirius estaba muerto y sus amigos solo le veían como una herramienta. Ellos eran la razón por la que se había acercado a Voldemort, pero, la primera vez que lo había hecho, al inicio de su sexto año, le había pedido al viejo mago que lo matara. Voldemort no lo había hecho, solo le había dado una pequeña caricia en la mejilla y le había dicho que regresara. Harry había comenzado a ir a escondidas cada vez más, y siempre que iba el Señor Oscuro estaba allí esperándolo. Al final de sexto año, Harry fue a Voldemort y esta vez el Señor Oscuro actuó, finalmente era capaz de reconocer esa extraña sensación que había sentido cuando Harry llegaba. Él se había enamorado del adolescente y se había acercado. Al joven de pelo negro no le era tan fácil reconocer el amor, y no era capaz de confiar en él tan fácilmente, pero él le dio una oportunidad. Y ahora los dos estaban más que contentos con el resultado.

—Vamos —dijo Voldemort, acariciando su cuello—. Todos están esperando por nosotros.

El adolescente de pelo del color de los cuervos se alzó hacia arriba y el Señor Oscuro lo cubrió con una túnica de seda negra después de abotonarle de nuevo la camisa. También evocó la máscara que usaba Harry siempre cuando era El Príncipe, una máscara blanca para solo la parte superior de su cara con una serpiente de plata viajando a lo largo de ella. El adolescente dejó a su amante colocarla sobre su cara, empujando el cabello a un lado. Voldemort besó su mejilla y murmuró:

—Eres tan hermoso.

Harry sonrió y juguetonamente mordisqueó los labios de Voldemort.

—Pronto serán las vacaciones de Navidad —dijo Harry con una sonrisa—. Ya he registrado que voy a 'casa'.

—El Señor Oscuro rió entre dientes ante la sonrisa juguetona que le dio su amante y recordó lo que él había hecho a la 'amada' familia del adolescente una vez que se hubieron convertido en amantes. Había visitado a los Dursley ya que eran la causa por la cual Harry tenía tan baja opinión de sí mismo y el Señor Oscuro estaba decidido a devolver el favor. Vernon Dursley había sido el peor de todos ellos. Después de que Sirius hubiera muerto había dejado de temer tanto a los magos y comprometió a Harry en algo que había deseado durante años; favores sexuales. Por todo un verano Harry había sufrido un nuevo tipo de abuso de parte de su tío pero, por suerte, el hombre no había llegado a la real violación.

Voldemort todavía no aceptaba nada de eso; Harry era suyo y nadie lastimaba lo que era suyo. Por lo tanto, lo hizo sufrir y un poco, y luego les imperió para que nadie sospechara nada.

—Ir a casa ¿eh? —Voldmeort dijo saliendo de sus cavilaciones cuando Harry le besó en la mandíbula—. Bueno, yo te estaba extrañando.

El verano entre su sexto y séptimo año, Harry había vivido con el Señor Oscuro en lugar de con los Dursley (ya que estaban bajo Imperius ellos no podían decir nada a nadie) y su relación había comenzado a desarrollarse. Todo el mundo en la luz creía que Harry había estado en su casa, y ahora, cuando él hablaba de su casa él hablaba de la mansión Riddle y de su amante. Durante aquel verano, se había hecho conocido entre los mortífagos. Ninguno de ellos sabía quién era el Príncipe realmente, a excepción de uno. Severus Snape. Él no había estado tan sorprendido, pero aún así les tomó todo el verano para aceptarse el uno al otro. Severus fue finalmente convencido de que el adolescente estaba de su lado cuando Harry le había protegido de un mago de la luz que había logrado escapar de los calabozos de la mansión Riddle.

El maestro de pociones era ahora muy amigo de Harry, su odio tirado por la ventana por así decirlo, y disfrutando del espectáculo que tenían que poner en la escuela. Era muy divertido ver a Severus intentado una y otra vez combatir una sonrisa de complicidad en su rostro cada vez que miraba a Harry. También se le había resbalado y le había llamado 'Príncipe' una vez. Por suerte, el único testigo había sido un retrato de Salazar Slytherin que no estaba muy entusiasmado con decirle a Dumbledore. '¡Qué el amante de muggles sufra!', había dicho en su lugar levantando sus pulgares hacia arriba cuando Harry le había dicho quien era su amante. El adolescente nunca pensó que Salazar Slytherin haría una cosa así de... humana, y al parecer Severus jamás lo había visto así tampoco. Salazar se había reído de ellos.

Harry siguió a su amante fuera de la habitación y bajó a la sala de reuniones. Voldemort entró y el Príncipe le siguió. Murmullos de 'Mi Señor' y 'Mi Príncipe', les dieron la bienvenida. El Señor Oscuro se sentó en su trono mientras que el adolescente de pelo negro se sentó a sí mismo a la izquierda del trono de Voldemort. Draco le sonrió ligeramente y él le devolvió la sonrisa. Lucius envió una leve inclinación de cabeza, y Harry le respondió con una de las suyas.

Volvió los ojos hacia el hombre que yacía en el suelo; Arthur Weasley. El hombre yacía en un charco de su propia sangre pero tuvo el valor de mirar hacia arriba, enfurecido, miró a Voldemort antes de mirar hacia Harry. Entrecerró los ojos con confusión, nadie del lado de la luz sabía del príncipe, y ningún mortífago nunca diría una palabra acerca del amante de Voldemort en público. Harry sonrió alegremente y le envió un ola con su mano, lo que hizo al hombre estremecerse de miedo. Los mortífagos rieron por las acciones de su príncipe.

—Arthur Weasley —siseó Voldemort, y la cabeza del pelirrojo se disparó de nuevo a ver al Señor Oscuro— ¡Qué placer llegar finalmente a alguien tan alto de la Orden del viejo excéntrico! Dime, ¿cuáles son sus planes?

—¡Cómo si fuera a decirte nada a ti, monstruo! —escupió Arthur. La mano de Harry tembló, listo para sacar su varita, pero se relajó cuando Voldemort tomó dicha mano entre las suyas. Se miraron el uno al otro y entonces el Señor Oscuro retrocedió y sacó su varita para decir:

—Crucio.

Arthur gritó de dolor cuando Voldemort le sostuvo bajo la maldición por unos momentos. Entonces el mago oscuro volvió la cabeza y miró a su alrededor.

—Severus —dijo el Señor Oscuro finalmente—, es tuyo.

Uno de los mortífagos se adelantó y se inclinó mientras decía:

—No puedo agradecerle lo suficiente por esto, mi señor.

Pronto los gritos del pelirrojo hicieron eco en la habitación, pero a Voldemort no le importó. Volvió el rostro del príncipe hacia el suyo y lo miró a los ojos por un largo tiempo. Los otros mortífagos podían sentir la construcción de la magia conjunta, creándose tranquila. La magia prácticamente saliendo de su piel, haciéndola brillar. Los labios de Harry se estiraron en una sonrisa, haciéndole sentir a Voldemort un escalofrío. El Señor Oscuro se inclinó hacia delante y le dio al joven mago un beso suave, lo hizo una vez más hasta que Weasley dejó de gritar. Él soltó la barbilla del adolescente entonces, aunque un poco a regañadientes, y se volvió a mirar a Arthur. El hombre era un desastre pero él se las arregló para mirarles. Voldemort podía verlo archivando la información y se rió entre dientes.

—¿De verdad espera salir de aquí con vida? —dijo Voldemort mirando fijo a Arthur— ¿Crees que te dejaré ir después de haber reconocido a mi persona más querida?

—¿Reconocido por mí? —dijo el pelirrojo con voz áspera— Ni siquiera lo conozco...

—Y nadie lo hará —dijo el Señor Oscuro—. Puedes llamarlo Príncipe si quieres, pero dudo que siquiera mire a un gusano patético como tú.

Arthur escupió al suelo y gritó:

—¡Usted está loco monstruo!

De pronto fue arrojado contra una pared, y el príncipe había volado de su lugar. Estaba harto de la mierda de Arthur que seguía gritando y despotricando, quería al pelirrojo sufriendo.

Los mortífagos se encogieron ligeramente ante el despliegue de poder, pero pronto se relajaron. El príncipe nunca les haría daño, siempre y cuando no lo enfurecieran. El adolescente de pelo negro cruzó la habitación en unos pocos pasos gráciles y lanzó a Arthur por la habitación con sus brazos desnudos por lo que el pelirrojo abrió sus ojos sorprendido. Algunos de los mortífagos gritaron y se alejaron rápidamente para evitar chocar con el cuerpo. Harry no les prestó atención. Arthur se levantó, dolorosamente, pero terco y sacó su varita. Algunos de los mortífagos gruñeron pero Voldemort alzó una mano.

—En un principio solo Severus estaba permitido, pero parece que nuestro Príncipe quiere un poco también —dijo Severus—, ¿te importaría que mi amor se una a ti un poco?

—No, en absoluto, mi señor —dijo el profesor de pociones inclinándose profundamente—. Será un honor, mi príncipe.

Ahora los mortífagos sonrieron, el Príncipe y Severus se unieron jugando en la tortura que siempre resultó en muchos gritos.

El pelirrojo miró a los dos de ellos y les dijo:

—¿Príncipe? ¡Es solo un mocoso! ¡Un mocoso que claramente necesita ser llevado a San Mungo por su locura!

—¡Silencio! —rugió Severus, lanzando un crucio a Weasley— ¡Realmente te atreves a insultar al Príncipe? ¡Realmente estás buscando tu muerte!

—¡Están todos locos! —Arthur se levantó entre sus gritos—. Tú, Snape, confiamos en ti ¡Nos traicionaste!

—Me han traicionado primero —dijo el mago de túnicas negras—. Aquellos que temen, te traicionan ¡No es extraño que la luz esté tan lleno de tontos!

—¡Ustedes son los tontos! —bramó Arthur— ¡Y morirán como tontos!

Harry se acercó, su sangre hervía. Levantó la mano y de repente el cuerpo del pelirrojo se puso rígido. Lentamente estiró la mano y comenzó a cerrar el puño. Arthur comenzó a luchar por respirar, mientras que la sonrisa del Príncipe se hacía más amplia. Los mortífagos vitorearon a su príncipe y Voldemort se tensó. Se acercó a ellos y lentamente rodeó a su amante.

—Tranquilo mi amor —dijo suavemente—. No quieres quitarle el placer a Severus, ¿verdad?

Harry parpadeó, recordó, y dejó a Weasley caer al suelo con fuerza. Los mortífagos rieron del tembloroso pelirrojo en el suelo, mirando hacia el príncipe. El Señor Oscuro le tendió su propia varita al maestro de pociones y dijo:

—Usa la mía en vez de la tuya. Si Albus descubre que has matado a Arthur Weasley estarás en un gran peligro.

Severus hizo una reverencia y aceptó la varita. No a muchos se les permitía sostenerla, así que Severus consideraba aquello como un gran honor. Se volvió hacia Arthur y con una amplia sonrisa dijo:

—Aquí es donde nos despedimos ¡Avada Kedavra!

.

Harry se coló en su dormitorio y suspiró aliviado al verlo vacío. Para cualquier otra persona, él había estado fuera, volando bajo la supervisión de Severus Snape por las últimas tres horas. Los dos se habían puesto de acuerdo en que actuarían adicionalmente viciosos entre sí por unos días para asegurarse de que Dumbledore siguiera creyendo que se odiaban. Él encogió cuidadosamente su Saeta de Fuego y la guardó en el baúl. Ahora volvía a sert Harry Potter, el salvador del mundo y se vestía como una persona sin hogar debido a la ropa demasiado grande de Dudley. Lanzó una túnica sobre sí mismo para esconder su fea ropa y soñó despierto con sus vacaciones de Navidad. Los brillantes oos de Dumbledore cuando se inscribió para pasar las vacaciones de Navidad donde los Dursley lo tenía loco, e hizo que le doliera el corazón por la tristeza y la ira. Él había creído en Dumbledore como su salvador de sus abusivos familiares. Demasiado malo para el viejo tonto que Voldemort había sido honesto con Harry desde el principio. Voldemort nunca fue tímido en decir la verdad, no importa lo dura que fuera, él dijo la verdad desde antes de que hubiera renacido en ese cuerpo de serpiente que Tan apasionadamente Harry había odiado. Y Harry no podía evitar añadir que él había odiado al señor Oscuro con pasión también durante años antes de que el amor estallase.

—Hola, Harry.

El adolescente se volteó y sonrió a Neville quien le había hablado.

—¿Te escapaste del profesor Snape?

—Finalmente —dijo con un suspiro dramático— ¡Él es tan idiota a veces!

—Sí —dijo el torpe adolescente—. Bueno, estamos teniendo transfiguración pronto ¿podemos caminar juntos?

—¡Claro!

Neville era una de las pocas personas que Harry pudiera considerar salvable. El torpe muchacho había crecido un poco, pero todavía era tímido y reacio a pelear. Disfrutaba cuidando a las plantas más que el real combate. A Harry le encantaría tener al chico con él ya que su conocimiento en herbología podía ayudar al lado oscuro en su preparación de pociones y porque Neville fue el único en buscar su amistad por solo ganar su amistad. El torpe muchacho aún no había mostrado ningún disgusto contra Harry a pesar de que él había comenzado a ser cada vez más audaz al hablar de Voldemort frente a Neville. El adolescente no había ido a Dumbledore tampoco, lo que hacía a Harry un poco más seguro de que Neville no se apartaría. Solo necesitaba un poco más de tiempo y pronto Neville vería a través de las estúpida mentiras de Dumbledore.

Bajaron las escaleras y se encontraron con Hermione y Ron.

—¿Dónde has estado? —preguntó Hermione al joven de pelo negro, un poco irritada, por o que él cargó su máscara una vez más.

—Volando —respondió Harry con una falsa y débil sonrisa—. Necesitaba descansar un poco.

—¿Con el profesor Snape supervisándote? —preguntó Neville.

—Bueno, sí, volé lo suficientemente alto como para no poder verlo —dijo Harry con una sonrisa verdadera dirigida hacia el muchacho.

—¿Snape? —dijo Ron—. Lo siento por ti amigo ¡Él es tan idiota!

'Parece que la noticia de la desaparición de Arthur no le ha llegado a nadie todavía, reflexionó el adolescente de ojos esmeralda. 'Me pregunto cuanto tiempo Lucius volverá a mostrar al maldito de Weasley en el trabajo'.

Cuando él pensaba en los Weasley, él comenzaba a pensar también en los otros tres Weasleys que eran tan diferentes a su familia. Los terroríficos gemelos y el rompe maldiciones, Fred, George y Bill. Ahh, tan divertidos. Bill había sido un mortífago desde el quinto año de Harry, poco después de que Sirius hubiera muerto. Harry sabía que había sido uno de los grandes planes de Dumbledore el que Sirius muriera ya que Black había tratado de hacer a Harry independiente de los adultos y llevarlo lejos. El corazón del adolescente aún se amargaba al pensar en ello y entendía que Bill se hubiese enterado de ello. Bill y Sirius habían estado cerca, y por lo tanto Bill dejó el lado de la luz ya que no tenía nada más que perder.

Los gemelos habían conseguido saber sobre Harry visitando a Voldemort y habían preguntado si podría poner una buena palabra sobre ellos para el Señor Oscuro. Habían decidido seguir los pasos de su hermano rompe maldiciones. Eso provocó que Harry riera, y de repente Ron dijo;

—Oye, ¿de qué te ríes?

—Oh, recordé de nuevo en lo ridículo que el profesor Snape parecía con la ropa de la abuela de Neville en él.

El pelirrojo se echó a reír, Hermione sonrió mientras que Neville se sonrojó. Harry le sonrió al adolescente tartamudo y le dijo:

—¡Si no nos damos prisa llegaremos tarde!

.

—¡Papá ha desaparecido!

Harry se levantó bruscamente y se quedó mirando la cara desesperada de Ron. Caray, él mejorara cada día más y más en fingir.

—¿Qué...?

—Alguien se enfrentó a él en el Ministerio, lo empujaron contra una pared y desapareció. Era un cuerpo falso ¡Los aurores creen que ha estado fuera por días!

'Es más como que él ha estado muerto por días, idiota... Ah, claro, él no sabe eso...'

—Estoy seguro de que lo van a encontrar —dijo el moreno en voz alta guardando su libro y poniéndose de pie— ¿Acaban de decirte?

—Dumbledore me dijo a mí y a Ginny —dijo Ron sentándose en su cama—. Ya que solo quedan dos días hasta que comiencen las fiestas Dumbledore dijo que podíamos ir a casa. Fred y George van a ir también y creo que incluso Charlie irá. Bill está ocupado pero dijo que intentará ir también.

Harry asintió con la cabeza mientras escuchaba al pelirrojo murmurar. Bill de hecho sí estaba ocupado, pero no trabajando solo para los duendes sino también haciendo trabajos para Voldemort.

—Mamá ya nos está esperando —dijo de repente—. Solo voy a empacar y entonces me voy.

—Iré a saludarla —dijo Harry en voz baja— ¿Nos vemos abajo?

—Sí.

Harry salió y bajó las escaleras. Molly le vio y sonrió entre lágrimas.

—Hola Harry —dijo ella mientras se sentaba con ella—. Supongo que Ron te dijo.

—Es terrible —dijo fingiendo preocupación—. Realmente espero que lo encuentren sano y salvo.

—Ellos no saben nada aún, pero esperamos también —dijo Molly—. Basta de hablar de nosotros, ¿cómo has estado? He oído que vas de regreso a lo de los Dursleys para Navidad.

—Sí —dijo Harry—. Tía Petunia... quería.

—Gente tan agradable una vez que el hielo se rompe ¿verdad? —dijo Molly.

Harry tuvo el impulso de estrangularla. Se contuvo y le sonrió.

—Sí —murmuró. 'Sobre todo cuando rompen el imperius y están bajo un inmenso dolor. Amo sus gritos. A pesar de que siempre tratan de dañarme entonces.'

Ron bajó con su baúl y murmuró un adiós a Harry antes de caminar hacia la calle, claramente enojado porque Molly hablaba con tanta facilidad con el joven de ojos esmeralda. El pelirrojo estaba celoso de Harry y eso el moreno lo sabía. Weasley siempre había estado celoso de él, por ser siempre elgiado, por ser siempre el centro de atención... siempre famoso. Ron era solo el muchacho a un lado del Chico de Oro. A Harry no le hubiese importado que Ron fuera el Chico de Oro y luego correr a Voldemort. Pero se suponía que debía de obviar estas cosas así que se limitó a sonreír. La mujer saludó con su mano antes de salir por el retrato con sus hijos y la sonrisa de Harry cayó abruptamente en una mueca.

'No me gusta sonreír a ellos...'

.

Voldemort no era alguien que habitualmente se cerniera. Sin embargo, el maestro de pociones y el cabeza rubia, Malfoy, se dieron cuenta de que él estaba en verdad inquieto.

—¿Deberíamos entrar? —susurró Lucius.

—Yo no soy suicida —soltó Severus a su amigo—. Además, él está sosteniendo un anillo. Él dijo que se propondría al Príncipe durante Navidad, y probablemente esté preocupado por ello.

—Um, ¡estoy seguro de que tenemos cosas por hacer!

Lucius casi arrastró a Severus a partir de allí, no quería ser quien interrumpiera al Señor Oscuro. Severus sonrió al rubio tartamudo durante todo el camino.

Dentro de la habitación, Voldemort suspiró y movió el anillo en su mano. Dos días, y luego iría a recoger a Harry en lo de los Dursley. Dos días eran una eternidad. Miró hacia su propio anillo, el que él no había sido capaz de quitarse luego de ponérselo. Si Harry aceptaba, serían capaces de unirse al otro. El Señor Oscuro rió ante el grato recuerdo de su primera noche juntos. Habían sido tan torpes, ya que ninguno había experimentado el amor antes. Habían terminado por solo besarse, pero el mago oscuro estuvo bien con ello. Habían comenzado a ser más audaces después de un tiempo juntos y el hombre aún no sabía como es que se había dejado caer en la trampa de la profecía que Dumbledore había arreglado. Sí, sabía que la profecía era falsa ahora; Trelawney ni siquiera era capaz de predecir lo que sucedería al día siguiente. Si ella fuera una verdadera vidente ella habría visto todo esto. Ella un total y absoluto fraude.

Y Harry le había dicho que la profecía le sonaba falsa. 'Harás cualquier cosa para matarme, ¿no, Albus?', pensó Voldemort antes de volver a reír.

Él puso el anillo en una pequeña cajita negra, luego ésta dentro de su túnica y decidió ir a hacer algo de papeleo.

.

Harry suspiró y llamó a la puerta; confíen en Dumbledore para que le llame a su oficina el día que se iba para Navidad.

—Adelante.

Abrió la puerta y entró, casi gimió cuando vio a todos los profesores reunidos en la oficina.

—¡Entra, mi muchacho! —dijo Dumbledore con una sonrisa— ¿Caramelo de limón?

—No, gracias señor —dijo el moreno sentándose con cautela— ¿qué es todo esto? El tren saldrá en pocas horas y aún no he empacado todo...

—Solo una conversación rápida entonces —dijo el director a la ligera— ¿Sabes que Arthur Weasley está desaparecido?

—Sí.

—¿Has tenido alguna visión o sueño acerca de él?

—No —dijo el moreno—, he mantenido mis paredes de Oclumancia en alto incluso durante la noche.

—¿Así que no sabes si Voldemort lo tiene prisionero?

—Me temo que no, señor.

—Eso era todo lo que necesitaba saber —dijo Dumbledore—. Ahora mejor date prisa así no pierdes el tren. Su familia se preocuparía bastante, ¿no?

Harry asintió con la cabeza y luego se fue. Mientras caminaba por los pasillos él sintió como su ira crecía. Ser una herramienta, ser un arma, ser un informante... eso era todo lo que era para ellos. Y tan pronto como terminaran de usarlo él sería tirado a la basura. Al igual que harían con Severus; esa era la razón por la cual se fue con Voldemort. Y ahora éste se había convertido la razón por la que Harry se había ido hacia el Señor Oscuro, y él no estaba dispuesto a cambiar de decisión.


Pues aquí está el primer capítulo de esta nueva traducción ;)
Espero les guste y la disfruten!

Verán que los capis son del doble de la otra traducción =/ así que si me tardo lo siento, pero en 2 semanas vuelvo a la rutina de clases de los pekes y eso así que hasta que me organice puede haber alguna que otra tardanza, ok? Por cierto, ayer no subí porque mi pekerreje anduvo de cumple xD Ya 5 añitos! -babas de madre =P-

En fin... esperaré sus hermosos comentarios (no olviden avisarme si ven algún error, sobre todo en los nombres que a veces se me pasa, ok?)

Besos y cuídense! Nos leemos el lunes!

*Guada*

¿ ¿ ¿ REVIEWS ? ? ?