Título

El Ángel Malvado.

Resumen

-¿Quién será?- Me pregunté, aunque pensé que no debería importarme, seguro se trataba de una mujer débil e insignificante. Al fin, la poseedora de la voz salió de la cueva y pude verla completamente. Ni siquiera me percaté del momento en que posé la mirada en ella y abrí la boca impresionado por lo que mis ojos observaban con infinita atención. Era como si aquella imagen me hubiese hipnotizado. No podía dejar de observar sus labios moverse al hablar, su manera de caminar, la forma en que la brisa suave movía sus cabellos…

…Ver de cerca esos ojos grandes y azules como océanos, abiertos como dos platos e intensos y brillantes por el temor, me provocaron algo, una sensación extraña que comenzaba en mi cabeza, bajaba y se sentía con más intensidad en la boca del estómago, era algo que me debilitaba y que preferí no indagar, no especificar y que más tarde no pude dejar de reprocharme a mí mismo…

Notas de la Historia

Ella es la más hermosa, inteligente, vanidosa y famosa de todo el planeta tierra. Está acostumbrada a lo mejor y no hay muchas cosas que disfrute tanto como el ser admirada. Sin embargo, su corazón está roto y se ha jurado no dejar que nadie entre nunca más en él.

Él es un príncipe orgulloso de raza guerrera. Culto, inteligente y fuerte, pero arrogante, explosivo y cruel. De un físico impresionantemente perfecto. Un asesino despiadado acostumbrado a conseguir siempre lo que quiere. El ángel más bello por su faz, pero el demonio más terrible por dentro. Los sentimientos como el amor nunca significaron nada para él.

Sin embargo, aquel día en que por primera vez se topó con aquellos ojos azules como el mar profundo, tan inusuales en las mujeres de su raza saiyajín, su obsesión por ella nació…

Esta historia relata los hechos ocurridos entre Bulma y Vegeta, desde que él la ve por primera vez en el planeta Namekusei, hasta que nace Trunks.

-Esta versión es mía, pero mezcla hechos reales ocurridos en la serie Dragon Ball Z. Los personajes de esta historia son propiedad del gran Akira Toriyama.

Capítulo 1. La humana.

PV. Narrador

Todo comenzó en Namekusei. Gokú se encontraba en recuperación y el Príncipe Vegeta estaba buscando las esferas del Dragón. Orgulloso y arrogante como ninguno, el Príncipe pretendía realizar su propia utopía perversa, y no había nada que le importara más que llevarla a cabo, ni nada que le apasionara más que el poder y las peleas.

PV. Vegeta

Me encontraba de muy buen humor. Estaba a punto de reunir todas las Esferas del Dragón y nada más me importaba. Al fin yo, el príncipe de los saiyajín conseguiría la vida eterna, derrotaría a Freezer y gobernaría el Universo. Sentía que iba a explotar de tanto éxtasis de poder. Es cierto, había asesinado a muchos para llegar hasta ese nivel, pero no me importaba. De todas formas, planeaba seguir asesinando y conquistando cuando yo fuera el señor de todo.

Recuerdo que aquel día sentí dos débiles ki. Uno de ellos era considerablemente más grande que el otro, pero al fin de cuentas ambos eran incomparables al mío. Volé rumbo a la dirección donde se encontraban. Pensé que tal vez aquellas "sabandijas" pudieran servirme de algo, y de no ser así, simplemente tendría que matarlos. Al fin vi que alguien estaba ahí. Nunca he conocido el miedo, pero siempre he sido cauteloso cuando se trata de conseguir algo. Decidí ocultarme un momento, entonces hice desaparecer mi ki y me acerqué a pie para espiar a mis objetivos. A pesar de sentir dos ki, sólo veía a un individuo. Era ese estúpido calvo amigo de Kakaroto. Pero mi atención hacia él se desvaneció en cuanto vi la esfera del Dragón que llevaba en brazos. -¡Qué suerte tengo!– pensé. No tenía caso esperar a averiguar quién era el otro individuo. A juzgar por su ki, se trataba de un insecto. Estaba a punto de retomar el vuelo hacia mí codiciada esfera cuando la escuché desde el interior de aquella cueva.

-¡Krillin! ¡Tienes que ocultar esa esfera! tenemos que salir de aquí, estoy muy asustada! ¡Una mujer tan linda como yo no puede estar en un lugar como este!- Gritó una voz femenina.

-¿Quién será?- Me pregunté, aunque pensé que no debería importarme, seguro se trataba de una mujer débil e insignificante. Al fin, la poseedora de la voz salió de la cueva y pude verla completamente. Ni siquiera me percaté del momento en que posé mi mirada en ella y abrí la boca impresionado por lo que mis ojos observaban con infinita atención. Era como si aquella imagen me hubiese hipnotizado. No podía dejar de observar sus labios moverse al hablar, su manera de caminar, la forma en que la brisa suave movía sus cabellos.

Y esos ojos tan inusuales a lo que yo estaba acostumbrado a ver. Las mujeres de mi planeta eran fuertes y bellas, aunque las caracterizaba su piel bronceada y su cabello y ojos negros. Y de repente, ver a esta mujer tan distinta me hizo perder la voluntad sobre mí mismo por un momento. Durante mis viajes en búsqueda de planetas, conocí mujeres de todos colores y tipos dependiendo de su raza. Además de las comidas exóticas y los vinos de todo tipo, Freezer nos complacía con mujeres, las que quisiéramos, siempre que conseguíamos un buen planeta para él.

Pero nunca… nunca en toda mi vida vi a una mujer como esa. Su piel era tan blanca que podía confundirse con las nubes del planeta tierra, su figura era tan delicada, que pareciera que pudiera quebrarse en mil pedazos con el menor de los roces. Y sus ojos… esos ojos me recordaron a las profundidades de los mares de la tierra al igual que su cabello. Tuve que admitir que era verdaderamente… bella. La más hermosa que había visto. Y luego, me reprendí a mí mismo.

-¿¡Qué diablos estoy pensando!? ¡Yo soy el Príncipe de los Saiyajín! ¡Qué estupidez, no tengo tiempo para pensar en idioteces como éstas, es sólo una humana insignificante y débil, indigna de mí! ¡Ni siquiera podría vencer a una mosca! -dije.

Reanudé mi vuelo y no tardé en llegar al lugar, aterrizando justo frente a ellos. Pude sentir su temor, y eso como siempre, me satisfizo. Sonreí y los miré fijamente. Pero antes de que pudiera decir algo, no pude evitar desviar la mirada una vez más hacia esa humana por un segundo. Ver de cerca esos ojos grandes y azules como océanos, abiertos como dos platos e intensos y brillantes por el temor, me provocaron algo, una sensación extraña que comenzaba en mi cabeza, bajaba y se sentía con más intensidad en la boca del estómago, era algo que me debilitaba y que preferí no indagar, no especificar y que más tarde no pude dejar de reprocharme a mí mismo.

-Es un lugar extraño para verlos, terrícolas. –Dije sonriendo- nunca imaginé que ustedes tuvieran la suficiente tecnología para venir hasta aquí. –Me dirigí al enano calvo- Al verte con esa preciada esfera del Dragón imagino que tenemos el mismo objetivo ¿O no?-Les dije.

La mujer estaba temblando espantada con mi presencia. Y no era para menos, yo no iba a permitir que una flaqueza de unos segundos me arrebatara lo que más había deseado. Yo estaba dispuesto a arrancarle la vida de ser necesario. Además, era obvio para mí que no me importaba, admití que era muy bella, pero esa mujer solo me había impactado por lo inusual de su físico, y nada más. Di un paso hacia donde ellos estaban y noté cómo ella retrocedió. Probablemente, el miedo provocó que la mujer transpirara más de la cuenta y entonces pude percibirlo… Era un aroma que provenía de ella, un aroma que consistía en su olor natural de mujer mezclado con un suave aroma a dulce, muy fresco, como a frutas. No podía explicármelo pero estaba cautivado con ese aroma tan adictivo. La sensación en la boca del estómago regresó con más intensidad al sentir que aquel aroma me invadía penetrando por cada poro de mi cuerpo alojándose en mi memoria para siempre. Sentía que podría haberme quedado todo el día ahí parado aspirando esa fragancia que embriagaba mis sentidos. Seguí tratándolos con arrogancia y de manera muy amenazadora, pero la realidad era que aquel aroma y aquellos ojos me estaban enloqueciendo. En ese momento, sentí aproximarse el ki de Zarbon, y caí en la cuenta de la realidad nuevamente. Una vez más me reprendí a mí mismo. No estaba dispuesto a perder el tiempo en estupideces ahora que estaba tan cerca de lograr mi objetivo, y tampoco dudé ni un segundo en amenazar a los humanos.

Me dirigí al enano calvo -Escucha, tengo algo que hacer antes de que me entregues esa preciada esfera. Que no se te ocurra escapar con ese objeto tan preciado, porque no solamente tú morirás, también esa mujer- Dije.

En ese momento, el temor de la humana se intensificó. Vi el miedo en sus ojos y sentí un inmenso placer. -¿Cómo se había atrevido esa humana a robarme tan preciados segundos de mi valiosa atención por algo tan absurdo y superfluo como su vulgar belleza?- Pensé. Sin duda yo la haría pagar por ello.

PV. Bulma

Estaba sumamente fastidiada. Me había hartado de estar escondida en una cueva en medio de ese lugar tan desolado, sin saber nada de Gokú y con el temor de que Freezer o alguien más nos encontrara y nos matara. Le dije a Krillin que escondiera la esfera y sugerí que nos fuéramos de ahí… En serio ya no soportaba ese lugar. De repente, Krillin me dijo que sentía un ki muy poderoso aproximarse, y después me dijo que se trataba de Vegeta, y que no eran buenas noticias. Me puse nerviosa. En un instante, ese guerrero ya estaba frente a nosotros. En el primer segundo, recuerdo que lo que cruzó por mi mente fue que era un hombre muy atractivo y varonil, pero sin duda con un carácter muy fuerte. Pude notar que me miró fijamente por un momento y eso me ruborizó un poco. Sin embargo, bastó verlo sonreír de esa forma tan perversa para que algo en mi interior lo repudiara. Sus ojos negros como la noche emanaban maldad, amenaza, muerte. Era una mirada vacía, tan intensa y penetrante que habría podido confundirse con la de un Shinigami (ángel de la muerte), y llegué a pensar que ese hombre era capaz de asesinar con tan solo ver.

-Escucha, tengo algo que hacer antes de que me entregues esa preciada esfera. Que no se te ocurra escapar con ese objeto tan preciado, porque no solamente tú morirás, también esa mujer- Le dijo a Krillin.

"No sólo tú morirás, también esa mujer", "también esa mujer", "esa mujer". El eco de sus palabras retumbó en mi cabeza una y otra vez. Sentí una angustia terrible al escuchar la palabra "muerte" relacionada conmigo. Ese hombre definitivamente no bromeaba y estaba segura de que Krillin y yo no saldríamos vivos de ahí.

PV. Narrador

Zarbon llegó al lugar de la pelea. Bulma había quedado impactada con la belleza de aquel guerrero a pesar de la rareza de su físico, característica propia de su raza. Una chispa de esperanza le dijo que aquel guerrero extraño venía a rescatarla. Se ruborizó y se cimbró de pies a cabeza y un brillo especial apareció en sus ojos.

-¡Hola! ¡Hola! ¡Acaba con Vegeta pronto porque es muy peligroso!- Gritó Bulma dirigiéndose a Zarbon.

Al escuchar esto, Vegeta le dirigió una mirada fulminante a Bulma y ella guardó silencio, a la expectativa de lo que haría el saiyajín. Algo le decía que su momento había llegado.

Próximo capítulo: "La contienda por una mujer".

Avances:

-Vaya, vaya. El arrogante y orgulloso Príncipe de los Saiyajín ha caído a los pies de una mujer de raza inferior – Dijo Zarbon…

- Vaya, parece ser que quien está en la mira de la humana no eres tú. Cuando te derrote, tal vez debería considerar llevármela conmigo y divertirme un poco con ella, ¿No crees? Es bastante hermosa y creo que le gusto. – Dijo Zarbon con una risa burlona.

-¡No voy a permitir que le pongas las manos encimaaaaaaa!-Grité con todas mis fuerzas, embrutecido…

…las piernas me temblaron y caí al suelo… ¿Qué pudo haberle dicho Zarbon a ese simio salvaje que provocara esa ira tan terrible?- Dije. (Bulma)