Disclaimer: Los personajes de la serie Grimm no me pertenecen, sino a su autor Stephen Carpenter y a la NBC, la serie Grimm inspirada en los cuentos de los hermanos Grimm, Sherlock Holmes pertenece a su autor Sir Arthur Conan Doyle y la serie Sherlock pertenece a la BBC y sólo haré mención de los personajes, por lo que no es un crossover como tal. Este fic lo hice sólo y únicamente como diversión.

Personajes: Monroe/Nick.

Aclaraciones: Esté fic es una presecuela de mi fic "Grimm" del fanfom de Sherlock.

Advertencia: Este fic contiene Slash, lemon, mención de mpreg (algo de omegaverse), y lo que se me vaya ocurriendo, kesesesese.

Resumen:Nick conoce a un joven bastante particular que le hará descubrir que ser Grimm es más de lo que él pensaba.

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Extraños encuentros

Capítulo 03.- Trabajemos juntos

Los cuatro se dirigieron al bosque, en el lugar en el que Nick y Monroe solían practicar; al llegar, William se quitó el saco y la corbata (que su prima le había obligado a usar), se arremangó la camisa y se despeinó, dándole al joven un aire de sensualidad masculina.

—Cuando digas —dijo Will. Ahora Nick ya no se encontraba tan seguro, ¿y si lastimaba al niño? El joven era un buen peleador, pero dudaba que sobrepasara el año como Grimm (no es que él fuese un experto tampoco), al menos él tenía un cuerpo adulto, más grande y fuerte.

—Practico seis tipos de artes marciales desde que tengo uso de razón —se encogió de hombros —. Te aseguro que no me voy a romper.

—Lo siento, es que…

—Será mejor que lo hagas Nick —dijo Monroe —, los Holmes son orgullosos y según tengo entendido, pueden saber cuándo los engañas, o al menos así lo ha demostrado Sherlock Holmes —Will hizo una mueca de fastidio al escuchar el nombre de su padre.

—Si las señoritas ya terminaron de hacerse "trencitas", me gustaría iniciar, antes de que me vuelva viejo.

Nick suspiró pesadamente, se acercó a William. Ambos Grimm iniciaron la pelea. El detective estaba sorprendido por la agilidad del adolecente; sí él le lanzaba un derechazo, el joven se agachaba o simplemente daba unas cuantas vueltas.

La arrogancia es el peor error que puedes cometer en una pelea; William estaba tan confiado que no prestó atención al terreno; retrocedió un paso y trastabilló, dándole a Nick la oportunidad de acertarle una patada en el estómago, sacándole el aire y terminando en el suelo de espaldas.

—¿Te rindes? —dijo Nick usando su peso para inmovilizar al menor que lo observaba sorprendido, como si no creyera lo que acababa de pasar.

—Yo… —asintió con la cabeza, aun en estado de shock. Con catorce años, había pasado la mayor parte de su vida aprendiendo toda clase de técnicas de lucha, aunque apenas tenía tres años desde que era Grimm, no pensó ser derrotado de una manera tan humillante (y estúpida), agradecía que Anastasia no estaba ahí o de lo contrario lo estaría molestando por años. —Me rindo.

Nick lo ayudó a ponerse de pie. William seguía sin poder creer que alguien lo hubiese podido derrotar.

Aunque extrañamente no le importaba haber perdido contra él; Nick era guapo, pero lo más importante, era fuerte e inteligente, no le extrañaba que Monroe se enamorara (aunque al joven le resultara asqueroso), William sonrió, seguro de poder conquistar al Grimm mayor, la familia estaría complacida si él se unía a Nick, ¡los hijos que tendrían!

—Fue divertido, deberíamos repetirlo nuevamente —dijo William tan fresco cómo si no hubiese estado peleando tan solo unos minutos atrás —, pero la siguiente juguemos con espadas.

Monroe no pudo evitar pensar que el niño Grimm tenía un muy serio problema mental, porque de otro modo no consideraría una cosa tan peligrosa como un juguete.

—No creo que a la señorita Anastasia le agrade que juegues con algo tan peligroso —comentó Hank, aunque no muy seguro de sus palabas, ¿la educación en los niños Grimm sería muy diferente a la de un humano normal?

William levantó una ceja, rodó los ojos, pero decidió no responder, aunque era obvio que él podía manejar cualquier arma sin problemas, para eso lo habían entrenado desde muy pequeño.

Una semana pasó desde que conocieron a los Holmes. William había ayudado (sin que se lo pidieran), a resolver tres asesinatos que tenían ya un año de haber sido archivados, pero que Nick tenía en su escritorio en una ocasión que el menor los visitó, sobra decir, que tanto el Grimm mayor, como Hank estaban sorprendidos con la capacidad del menor.

—La gente ve, pero no observa —esa era la frase que Sherlock le repetía constantemente, una con la que no podía estar más de acuerdo.

—¿Si te enseño algunos casos, podrías resolverlos? —dijo Hank, William se encogió de hombros, pues, a diferencia de su padre, no se emocionaba con escenas de crímenes.

—Claro, pero será en una de sus casas, mi tía está en la ciudad y no quiero encontrármela.

—¿Por qué razón? —cuestionó Hank.

—Me trata como un bebé, escoge mi ropa y hace un drama si no me la pongo —suspiró con gesto dramático—, además, vino para mostrarle futuros candidatos a Anastasia —ambos detectives lo miraron sin comprender —, para su posible, futuro esposo.

—¿Esposo? —William asintió.

—Los Holmes tenemos una enorme responsabilidad sobre nuestros hombros, por tanto, debemos ser en extremo cuidadosos sobre nuestra descendencia, no podemos permitir que nazcan humanos en la familia—suspiró fingiendo tristeza —, ya suficiente tenemos con el pobre primo Jackson.

Los adultos se miraron entre sí, pero ninguno se atrevió a preguntar, con William, habían aprendido que existían cosas que era mejor que permanecieran ocultas.

El celular del joven Grimm. Un mensaje de texto.

—Rayos.

—¿Sucede algo malo? —dijo Hank sin poder ocultar su curiosidad.

—Mi tío Sherrinford vino con tía Rósela y quiere ver el proyecto Oráculo en el que estoy trabajando.

—¿Oráculo? —preguntó el moreno y los ojos del joven Holmes se iluminaron.

—Es nuevo sistema en el que estoy trabajando; una inteligencia artificial capaz de entrar a cualquier computadora sin ser detectada, podré hacer uso de cámaras de seguridad y hasta dará acceso a los Grimm (que tengan clave, por supuesto), para que puedan consultar información sobre las diferentes especien de wesen que tenga su base de datos —dijo Will mientras sacaba su portátil de la mochila —. ¿Quieren ver un adelanto? —

Nick y Hank estaban sorprendidos por las capacidades de William, ¿Cómo alguien tan joven había sido capaz de crear algo así? Y es que, aunque Oráculo aún estaba en su face experimental, ya era capaz de ingresar a cualquier circuito cerrado en cuestión de segundos.

—Es impresionante —expresó Hank —, pero peligroso, ¿Qué pasa si cae en manos equivocadas? —William se encogió de hombros.

—Hay una posibilidad del 0000.000.1% —explicó el joven Grimm —. Para comenzar, deben saber que existen, luego, tener una computadora lo suficientemente potente como para ir aún más abajo que la Marina web, y eso es sólo el comienzo.

—¿Así que, nos dices que es imposible? —dijo Nick, pero recibió una negativa como respuesta.

—Todos los software son tienen un enorme error en su programación que los hace vulnerables y la razón, es por haber sido creados por humanos —el joven Holmes hizo una pausa —. Ahora, si me disculpan, debo irme, no quiero hacer esperar a mis tíos.

William se fue sin dar mayores explicaciones y los dos detectives no hicieron nada por detenerlo, ya acostumbrados al extraño comportamiento de joven Grimm.

Ninguno de los dos Holmes se había dejado ver durante dos semanas, pero ni Nick ni Hank le dieron mucha importancia, pues, seguramente, estaban ocupados con la presencia de sus familiares.

Era sábado por la mañana, el día libre de Nick; se había mudado a un pequeño departamento junto con Trubel, una joven Grimm de la edad de Will a quien había adoptado meses atrás.

Las cosas con Juliette no habían mejorado y Nick y ella habían decido separarse, por supuesto, Trubel se fue con si papá, pues Juliette no quería tener más contacto con los Grimm y su mundo.

William llegó a las nueve de la mañana al hogar de Nick, necesitaba ayuda para capturar a una banda de wesen que traficaban con niños (wesen y humanos), una misión que Sherrinford le había asignado antes de regresar a Inglaterra.

La misión era simple, William debía infiltrarse y neutralizar a los objetivos, sin que los rehenes resultaran heridos, por eso requería del apoyo de Nick.

—Yo iré con ustedes —dijo Trubel, al tiempo que se colocaba su chaqueta de cuero favorita.

—No. Es peligroso —increpó Nick. William miró a padre e hija discutir; si ella fuese una Holmes, recibiría un asentimiento y eso sería todo; sin embargo ni Nick, ni Teresa eran miembros de su familia; por alguna razón, sintió envidia, pues él, no tenía a sus padres que le cuidaran, como Nick hacía con la chica (que por sus rasgos supo, no compartían sangre).

—Ella es una Grimm, ¿no? —ambos morenos asintieron —. Si no aprende a valerse por sí misma, terminará muerta.

—Tiene catorce años —replicó Nick. Will se encogió de hombros.

—Yo tenía ocho, cuando inicie y aun no despertaba mi sangre Grimm —el joven Holmes miró a los dos Grimm americanos con seriedad —. Somos cazadores, pero, podemos volvernos presas, no sólo de wesen, también de otros como nosotros e incluso de las familias reales que reclutan Grimm solitarios, para sus fines egoístas —hizo una pausa —. Siendo la hija de Nick Burkhardt, muchos trataran de dañarla para llegar a ti.

Nick meditó las palabras del joven, Trubel necesitaba aprender a valerse por sí misma (aunque todo ese tiempo que vivió en la calle no fue en vano para ella), aun así, él se había prometido que su hija no tendría que participar en ese mundo, pero era imposible huir del destino.

—Papá, yo quiero ir, permíteme ayudarte —pidió la niña, mirándolo con esos ojos que lograban desarmarlo por completo.

—Está bien, iremos los tres.

Continuará…

….

La razón por la que Trubel es una niña, es porque este fic es la pre secuela de mi fic de Sherlock Grimm, en él, Trubel tiene la misma edad que William. Además, me gustaba la idea de Nick en el rol de padre.

Siento la demora!