PRÓLOGO

¿Qué haríassi tu mundo se derrumbara en cuestión de segundos sin saber porqué?

¿Qué harías si no volvieras a ver la hermosa luz del Sol?

¿Qué harías para sobrevivir?

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Sakura

Sentía mi respiración pesada, como mis ojos se dilataban ante la espantosa imagen que presenciaban. Mi labio inferior temblaba de impotencia al ver todos esos cuerpos mutilados, carecientes de vida y sin un ápice de cordura.

Serpientes sujetaba con fuerza su espada, aquella que se había enterrado una y otra vez en el cuerpo de esas bestias con apariencia humana. Eran una mera carcasa de lo que albergaron en vida. El cielo tenía un tinte grisáceo, aterrador.

Solté un sollozo ahogado al ver como, aquel chico al que creía mi compañero, enterraba una y otra vez sus pálidos y entumecidos brazos en el estómago de una mujer que huía presa de la desesperación.

Sujeté con fuerza mi francotirador y apunté a la cabeza del ser, soltando un par de lágrimas apreté el gatillo, llamando la atención de esos monstruos y derribando a mi anteriormente compañero.

—¿¡Estás loca!?- Escuché como Serpiente me gritaba. Yo solo le dirigí una mirada vacía.-¡Podíamos haberlo salvado si hubiéramos encontrado un antídoto!- Me zarandeó, pero a mi ya había dejado de importarme todo.

—No era él, solo una cáscara vacía.-Levanté la cabeza mirándolo a los ojos fijamente.- Él ya no estaba...-Susurré entrecerrando los ojos y miré el lugar en el que había caído Lee.

A su lado, la señora que huía nos dirigió una mirada angustiosa. Movió sus labios y los leí, susurró un ahogado y silencioso "Ayúdame". Demasiado tarde, ella ya estaba contaminada, no podía ser salvada.

Levanté mi pistola y apunté a su cabeza. Me miró horrorizada y su semblante palideció aún más de lo que estaba. Sin demorar más apreté el gatillo. Un golpe seco retumbó en el lugar y su cabeza golpeó contra el suelo, creando un charco color carmesí.

No me sentía culpable, después de todo le había ahorrado un sufrimiento. Me giré hacia mis compañero y comencé a caminar mientras ellos me seguían en silencio.

El apocalipsis Zombi había comenzado.

CAPÍTULO I

Sakura

Comienzos, tan difíciles pero a la vez ansiados. Si yo hubiera sabido toda la desgracia que traería este comienzo jamás lo hubiera deseado. Tenía esperanzas de un futuro normal, estudiando, consiguiendo un trabajo, casándome...En fin, lo cotidiano, pero no, esta historia no será así.

Me llamo Sakura Haruno, soy japonesa, tengo dieciséis años y estoy en el último curso de secundaria. Soy adoptada, pero eso no quiere decir que no tenga familia biológica, de hecho la tengo y tengo una relación muy buena con ellos.

Actualmente vivo en un apartamento con mi mejor amiga, Hinata. Ella es francesa, pero domina el español magistralmente. Ambas somos muy apegadas, dado que siempre hemos estado un poco alejadas del resto de la sociedad, nunca hemos sido aceptada en ella.

Nuestras amistades se podían contar con los dedos de la mano, pero nos bastaba. Somos de diferentes nacionalidades y nunca hemos encajado en la cultura Española. Teníamos gustos muy parecidos, casi somos almas gemelas.

—¡Sakura!- Así solía gritar mi amiga por las mañanas, digamos que siempre llegaba tarde a clases por mi vagancia.-¡Levántate ya pedazo de vaga!- ¡Qué remedio! A bajar las escaleras...

—¡Voy!- Grité rascándome el trasero mientras entraba al baño. Cerré la puerta fuerte para que ella supiera que había entrado. Miré el reloj digital del baño, eran menos veinte. Quizás si me diera prisa...

Peiné mi húmedo cabello rosa y me lo até en una coleta alta dejando caer mi flequillo hacia un lado. Me puse mi uniforme y abrí el segundo cajón del lavabo, sacando de el una pequeña cuchilla. La até en mi muslo con una venda, no se veía nada por mi falda.

No lo llevaba por gusto, pero desde aquel incidente no podía confiar en nadie...Solo la llevaba por seguridad. Nunca la había tenido que usar, sabía un poco de defensa, así que solo la usaría para casos extremos.

—¡Sakura, perderemos el autobús!- Pesada...Ella se despertaba a las seis así que me molestaba hasta la hora de salida.-¡Date prisa!

Bajé las escaleras y tropecé en el último escalón, odiaba las mañanas de los lunes. Me acerqué a la encimera de la cocina y atrapé una de las tostadas que saltaban de la tostadora. Perfecta, ni muy blanca ni muy dorada, estaba perfecta.

Dí un mordisco a una de las esquinas, saboreando ese sabor dulce y templado de las tostadas. Fui al refrigerador y tomé una botella de zumo de melocotón, lo vertí en un vaso y le di un trago. Delicioso.

—Aquí estás.- Pero que pesada, ni desayunar me dejaba...- Come rápido, o no llegaremos a tiempo.- Asentí y comí rápidamente la tostada, de una vez me bebí el zumo y me limpié con mi mano.-¡Coge una servilleta!- Alarmada me tendió una, pero yo le aparté la mano negando y me adelanté a coger mi mochila y colgármela.- No tienes remedio...- Susurró resignada, había ganado la batalla.

—Si nos damos prisa podremos llegar a tiempo.- Susurré mirando desde la ventana a la calle, ¿qué extraño? No había nadie...

—¿Ocurre algo?- Su voz sonaba con un ápice de temor, negué, no la quería preocupar.- Menos mal, la tele no sintoniza, así que no pude ver los informativos...- Algo pasaba, algo muy extraño.

Agarré su mano y caminé con ella hacia la parada. Ni un maldito coche había pasado, tenía un mal presentimiento. Pasados quince minutos decidí que ya era hora de marcharnos. Me levanté y comencé a caminar hacia casa nuevamente. Miraba en todas direcciones, no me sentía segura.

—¿Qué haces? Debemos esperar el autobús.-Me giré hacia ella y negué.- ¡No se qué demonios te pasa, estás muy rara!- Le tapé la boca, no debíamos llamar la atención.

—Algo está pasando, vamos a regresar a la casa y tomaremos el coche.- Sí, teníamos un coche, pero no nos atrevíamos a cogerlo aún.- Sin peros, hoy por algo no hay tráfico y a estas horas es bastante extraño.- Ella asintió mientras movía sus dedos frenéticamente, señal de que estaba incómoda y temerosa.

Corrí con ella y en un par de minutos llegamos al apartamento. Cerré la puerta y puse el seguro, subí las escaleras mientras Hinata se sentaba en el sofá y su pie martilleaba incesante el suelo.

Algo me decía que abriera el portátil y así lo hice, no había Internet pero había un correo de hace dos horas. Era de Naruto, uno de nuestros mejores amigos y, no se como lo consiguió, pero salía con Hinata.

De NarutoUzumaki16 para Sakura_Haruno:

Algo raro está pasando, cientos de personas con malformaciones en el rostro están vagando por las calles y atacando a cualquiera que pase. Estamos en peligro, las autoridades han acordonado la calle para evitar que logren pasar a la "zona neutral", pero no ha servido de nada... Jane, coge todas las reservas de comida que tengas y cuchillos o cualquier arma de defensa, se que tu te sabes defender y por eso estoy tranquilo al saber que estás con Hinata. Coge todo lo que puedas y mételo en tu coche, asegúrate de que tenga suficiente gasolina. Conducid hasta el solar abandonado en la avenida ninjutsu, créeme esto no es una broma. Por favor, tened cuidado.

P.D: No dejéis que esas criaturas os muerdan o arañen, os convertiríais en uno de ellos.

Os estaré esperando hasta las doce del mediodía.

Ten el móvil a mano y por favor, llegad a salvo. Dile a Hinata que la amo pase lo que pase.

Daros prisa...

¿Qué cojones...? Tenía que ser una broma, ese estúpido de...

—¡Sakura!- Corrí escaleras abajo al escuchar el grito de mi amiga. Al llegar la vi tapándose la boca mientras miraba por la ventana. Abrí mis ojos desmesuradamente al ver a través de ella a una señora a la que le faltaba un ojo y la mitad de la boca...¡Dios santo!

Corrí la cortina y zarandeé de los hombros a Hinata, dirigió su mirada hacia mi, con ríos de lágrimas por sus mejillas. La senté en el sillón y le acaricié el cabello hasta que se calmó.

—Escúchame bien, no debemos hacer ruido, ¿entendido?- Ella asintió.- He recibido un mensaje de Naruto- Su rostro se relajó considerablemente.- Debemos coger provisiones y conducir hasta el solar abandonado de la avenida ninjutsu, ¿Sabes dónde está?- Volvió a asentir, yo solté un suspiro de alivio.-Bien, ve por los más esencial de ropa y mételas en una bolsa de basura, yo me ocupo de lo demás.- Dicho esto se fue escaleras arriba y yo me dirigí a la cocina.

Metí toda la comida que teníamos en bolsas fáciles de llevar, luego abrí el cajón de los cuchillos y agarré todos los que tenía. Caí en la cuenta de que no nos podían tocar, y se me vino a la mente una idea.

Subí arriba y encontré a mi amiga con una bolsa mediana llena de ropa. Me acerqué al armario y vi un par de viejos pantalones, mayas y camisetas viejas pero gruesas. Lo saqué todo y le se lo mostré a mi amiga.

—¿También a la bolsa?- Miró la ropa con desdén, a mi tampoco me gustaba, pero...

—Ponte los pantalones con las mallas debajo y el jersey, se que hace calor pero si nos tocan nos convertimos en ellos...Yo también me pondré esto.- Ella me miró asustada, aún no se creía la situación del todo.

Bajamos ya vestidas con la ropa y con unas botas gruesas que apenas hacían ruido. Agarré dos cuchillos y los amarré con fuerza en la cintura de mi amiga con vendas. Ella se asustó ya que yo hice lo mismo.

—Debemos defendernos, tranquila, no creo que las uses ya que yo te protegeré.- Sus ojos se anegaron de lágrimas.- No llores, saldremos de esta y veremos a los chicos.- La abracé y le di un sonoro beso en la mejilla. Soltamos unas carcajadas y agarré las bolsas.

Hice a un lado la cortina y miré el exterior, nada. Solo estábamos a unos metros del garaje pero no me podía arriesgar, ya que un error mío afectaría también a Hinata.

Y no me lo podría perdonar...

Miré de soslayo la puerta y luego miré a mi amiga. Ella asintió, dándome vía libre a empezar el trayecto hacía el coche. Preparé las llaves en mi mano derecha y quité el seguro de la puerta con cuidado. Sin decir nada, moví mis labios para que diera la sensación de contar hasta tres.

Abrí la puerta con cuidado y salí analizando el lugar. Saqué un cuchillo y empecé a andar alerta a cualquier movimiento que no fuera el mío y el de mi amiga. Ya casi estábamos, faltaba muy poco para llegar al coche. Cruzamos la esquina y me horroricé parando en seco, haciendo que Hinata se chocara con mi espalda.

Frente al coche estaba la misma mujer de antes, haciendo un ruido parecido al de comer...¿carne? Tragué sonoramente, era verdad eso que había escrito Naruto. Pedí a mi amiga que se pusiera espalda con espalda para avanzar con cuidado. Metí la llave tratando de no hacer ruido en la ranura del maletero. Solo lo subí un poco, lo suficiente para tener vigilada a la señora que yacía frente a nuestro automóvil.

Terminamos de colocar las bolsas en el compartimento y le pedí a mi amiga que se subiera al coche sin hacer ruido, ella obedeció. Sabía de más que cuando cerrara la puerta del maletero sonaría un "Click" que llamaría la atención de esa señora.

Conté mentalmente y bajé suavemente el compartimento preparándome para posible ataque. El Click se oyó y dejo de escucharse los sonidos de la mujer al masticar "carne". Caminé lentamente hasta la puerta del conductor, la abrí rápidamente y me metí.

Lo siguiente que pasó fue sorprendente, La mujer se estrelló contra el cristal del coche manchándolo de sangre. Hinata gritó pidiendo que arrancara, así lo hice. Di marcha atrás rápidamente y di un volantazo causando que la mujer encima del capo se deslizase y cayera al pavimento. Aceleré y mirando por el retrovisor vi como se ponía en pie.

Mi amiga y yo nos miramos asustadas, ¿que demonios estaba pasando?

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¡Hola chicas! ¿Qué tal? ¿Bien? ¡Pues yo que me alegro!

Increíble ¿eh? Es difícil de creer que la que lo ha escrito haya sido yo, para que veáis cuanto he mejorado. Espero que en esta historia me comentéis más ya que los Universos alternos no son lo mío y... me aburro de escribir muy fácilmente con ellos.

Ya sabéis, si queréis continuación dejadme un review. Esto...¿que más? ¡Ah, sí! Como veis esta en "Rated M" Eso es porque habrá lemon más adelante, mucho más adelante.

Y sí, este fic va de una invasión Zombi en toda regla, ¿chulo eh? Jeje, bueno, no os molesto más, así que, Sayonara Baby.