Cap. 7

Desperté con ganas de un cambio, hacía mucho que no me teñía el cabello, así que buscaría una estética para ver que me hacía. Con esos ánimos me levanté para cambiarme, hoy tenía ganas de verme femenina, así que me puse un vestido corto y holgado, de mangas largas negras y lo demás era de un color gris oscuro, me puse unas medias negras y unos botines negros con un tacón de 5 cm, me alacié mi alborotada melena negra, me puse delineador en los párpados, lo difuminé y me pinté los labios de rojo, mi color de labial preferido.

Una vez que quedé feliz con mi aspecto, bajé a desayunar, viendo que estaba sola en casa, mi madre dejó una nota donde decía que llevaría a mis hermanos a comprar ropa y que me dejaba dinero en la cómoda al lado de la puerta, por si quería comprar algo, rápidamente escribí otra nota diciéndole que fui a buscar una estética y que me pasaría a comer a algún centro comercial, por si no me encontraba en casa cuando ella llegara.

Me dispuse a desayunar un cereal, en cuanto lo terminé fui a revisar que los perros todavía tuvieran agua y croquetas, de paso les llevé pedazos de jamón y salchichas para que comieran algo rico. Jugué un rato con ellos y luego de cerrar la puerta de su casita y asegurarme de que estuviera bien cerrada, me fui a mi carro para buscar alguna estética.

Divisé una y me estacioné enfrente, entré y las mujeres que estaban ahí se me quedaron mirando… pero lo ignoré y me senté a esperar a que me tocara, tomé una revista de moda y me puse a ojearla, cuando por la ventana pude ver a Jack jugando con algunos niños, lanzándose bolas de nieve, lo que me hizo sonreír radiantemente, se veía tan adorable jugando con esos niños, sus ojos brillaban con diversión y los pequeños lo veían con admiración y cariño… una escena simplemente adorable.

-¿Te gustan los niños?-me preguntó una señora de cabello canoso con tubos en la cabeza.

-Sí, bastante.

-Es raro ver a una adolescente que le gusten los niños.

-Sí, lo sé, yo los adoro, me encantaría trabajar con niños cuando sea mayor.

-¿Qué quieres estudiar?

-Me gustaría estudiar psicología, especializándome en niños con capacidades especiales.

-Ya veo, es un bonito trabajo, no muchas personas tienen fe en esos niños.

-Pues deberían, pueden hacer lo mismo que otros niños, solo que con un poco más de dificultad.

-Tienes razón, mi hijo menor tiene retraso mental moderado, todavía vive conmigo, pero tiene su trabajo, su auto y sabe hacer sus cosas.

-Eso es bueno.

-Sí, cuando yo no esté en este mundo, podré irme con la confianza de que mi hijo podrá vivir sin necesidad de mí.

-Me da mucho gusto que usted piense así.

Seguimos platicando por un largo rato acerca de los niños, recetas de cocina, de pasteles, etc. Hasta que la Sra. Se fue a un evento de caridad y fue mi turno de pasar, pedí un despunte de cabello y que me tiñeran las puntas de rosa, una que otra Sra. Con cara de estirada me miraron desaprobatoriamente, cosa que ignoré y la joven que me atendía procedió a cortar las puntas de mi cabello, luego decoloró las puntas, esperando media hora para ver si mi cabello se hacía rubio, al rato que mi cabelló estaba lo suficientemente claro, lo limpió para quitar el decolorante, luego lo secó y aplicó un tinte rosa magenta, estuve una hora con el tinte en mi cabello y cuando la chica lo lavó, vi contenta mi reflejo, se veía tan genial el cabello rosa. La chica secó mi cabello y lo peinó, y después de pagarle, salí a la calle con una actitud ganadora, siempre me sentía bien luego de un cambio de look, era tan refrescante… iba tan ensimismada que apenas noté cuando algo pequeño se abrazó a mis piernas, bajé la mirada y vi a un hermoso angelito de cabellos rubios y ojos azules, era un adorable niño de unos 7 años con Síndrome de Down que se abrazaba a mí con ojitos asustados, quizá estaba perdido. Me agaché para estar a su altura y lo miré a los ojos.

-Hola pequeño, ¿Estás perdido?

-No sé dónde está mi mami-me dijo con la voz quebrada.

-Tranquilo, te ayudaré a encontrar a tu a mami-lo cargué con un poco de dificultad y vi a un policía cerca, así que me dirigí hacia él-disculpe, Sr. Este pequeño está perdido.

-Oh, ya veo-vio al niño y notó su discapacidad-Hola campeón, ¿Cómo estás?

-Quiero a mi mami…-el niño se aferró a mí y lo abracé un poco más para que se tranquilizara.

-Encontraremos a tu mami, campeón, ¿Cómo es tú…?

-¡Connor!-gritó una mujer al vernos, se acercó corriendo a nosotros.

-¡Mami!-el pequeño estiró sus manitas hacia su mamá y yo me acerqué para entregarlo-¡Mami!

-Mi pequeño, no me vuelvas a asustar así… gracias, muchas gracias-nos dijo la mujer con los ojos llenos de lágrimas mientras se aferraba a su hijo.

-Descuide, no fue nada-le sonreí, a lo lejos, vi a Jack mirándome con una sonrisa enternecida y en sus ojos brillaba el orgullo al ver lo que había hecho, yo me despedí de la señora, del policía y del pequeño Connor dándole una paleta de cereza y acariciando su cabeza, crucé la calle y me reuní con Jack, que me abrazó fuertemente.

-Eres maravillosa-me dijo, yo solo pude ponerme roja y sonreír como idiota.

Yo: Lamento mucho la tardanza en subir este capítulo, tuve exámenes finales y me centré mucho en la escuela. Pero aquí está, ojalá lo disfruten.