Este es mi primer fic de Naruto.

Verán, un día iba en un taxi directo a la escuela y entre tantos delirios mentales se me ocurrió esta historia. No suelo escribir mucho sobre anime, tampoco tanto de romance, aunque si escribo de romance jeje.

Creo que esta historia podría pasar como una historia normal y que pase desapercibida... o no, eso depende si se quedan hasta el final para leerla. Solo tendrá 3 capítulos, es todo, ni más ni menos.

Me gusta Naruto, pero desde hace algún tiempo las parejas dejaron de importarme demasiado. Solo les digo que las parejas que aparecerán en este fic, no les tengo un especial favoritismo, no me desagradan, pero no sé jeje


Engaño

capítulo 1: Lengua quemada.

Lo escucho llegar. Tarde otra vez. Ni siquiera me molesto en esperarlo despierta. Decido fingir estar dormida, no quiero pelear otra vez.

Lleva haciendo esto semanas, días. Ya no me pone atención como antes. Me engaña, lo sé. Discutimos casi siempre, le grito cosas horribles pero él decide ignorarme. Estoy desesperada. Comienzo a llorar en silencio. Sé que él me escucha sollozar, pero no dice nada. Creo que ya no le importo.

Solo llevamos seis meses de casados. Nuestros amigos nos decían que no nos casáramos, que eramos muy jóvenes. Debí hacerles caso. Pero no lo hice, y ahora estoy aquí, compartiendo cama con el que ya no me quiere, el que pasa las noches con otra mujer. Me duele, me duele porque yo aún lo amo. Desearía tener a esa otra mujer enfrente y darle sus muy merecidos golpes ¡¿A quien se le ocurre robarle el esposo a otra?! Ella debe ser la mujer más enfermiza de el mundo.

Pero no la conozco, solo sé de su existencia, y no digan que estoy imaginando cosas, Naruto, en una de nuestras discusiones, insinuó que tenía una amante. Sé que es verdad, sé que no lo dijo precisamente para herirme, sino, para hacérmelo saber.

¿Qué no ve que me duele? Sé que no quiere hacerme daño, lo sé, lo veo en su mirada. Me mira con tristeza, como si quisiera volver el tiempo y no casarse conmigo, para que no sufriéramos los dos, aún así ¿no ve que me duele? No quiero deshacer nuestro matrimonio, quiero que las cosas vuelvan a ser como antes. Cuando él y yo nos amábamos, y vaya que él me insistió mucho ¿en donde quedó todo eso?

Él trabaja, al menos la mitad de el día lo hace, la otra mitad está con... esa mujer. Yo aún estudio, estoy terminando la carrera. Debo dormir, mañana hay escuela. No sé cómo soportar esta tortura, mis amigas saben que algo está mal, pero ninguna me lo comenta. Que extraño, yo pensaría que ellas son más chismosas, pero al parecer me equivoqué.

Despierto. Me quedé dormida y, claro, él ya no está en la cama. Se fue sin despedirse. Me levanto, tomo una ducha y me sirvo café caliente. Me visto para otro día de clases.

Subo al autobús, la escuela me queda considerablemente lejos y aún no tenemos dinero suficiente para comprar un auto. Es más sencillo tomar un taxi, pero en el transporte publico, pese a el ruido y todas las personas al rededor, me relajo, pienso con más claridad. Naruto, mi esposo, me engaña con otra mujer.

Cuando finalmente llego, tomo mi mochila y bajo de el autobús. Voy tan distraída que al bajar tropiezo y mis libros caen al suelo. Al menos tengo suerte, al lado mio esta un charco de agua, por poco. Me apresuro a tomar mis útiles escolares, avergonzada. Suelto una lágrima. Es muy tonto, pero pienso que, tal vez la mujer con la que me engaña es más lista que yo... tal vez sea más bonita, o incluso más joven. No lo sé, pero la idea me aterra.

-Déjame ayudarte.- me habla la voz de un hombre. Levanto la mirada y lo veo.

-Gracias.- murmuro. Nunca lo había visto, pero es muy guapo, su mirada resulta siniestra, pero hay algo más, algo más profundo.

-¿Qué hacías?- habla de forma fría. Realmente es alguien muy misterioso-. No creo que tu tarea consista e revisar cuantas gotas de agua hay en ese charco.

-¡Claro que no!- grito, enfadada. Puede que haya sido una broma inofensiva, pero hoy no estoy para bromas.

-¿Estabas llorando?- me pregunta, amablemente. Me da mis libros y me ayuda a levantarme, pero yo estoy de tan mal humor que rechazo su ayuda.

-Claro que no lloraba. No te metas en mis asuntos.- continuo caminando, alejándome de ese chico de cabello oscuro y piel blanca. Ni siquiera sé su nombre, no lo vi bien a la cara, pero sentí como sí... no lo sé, creo que sentí un poco de atracción, pero es normal, ese joven era muy atractivo. Pero nada más.

Llego a tiempo, antes de que comiencen las clases. Entro al baño, algunas chicas están fumando, las ignoro, a mi no me gusta fumar y no importa cuanto las haya regañado antes, no entenderán que no deben hacerlo, en algún momento me rendí de intentar convencerlas.

-Sakura ¿estás bien?- pese a todo, son buenas personas.

-Sí, sí Temari, solo tropecé de camino aquí.

-Ten más cuidado, no vayas a lastimar a tu hijo.- habló, guiñándome un ojo.

-Temari, por favor.- no estoy embarazada, pero por algún motivo a las mujeres les gusta bromear al respecto. Yo no pienso tener hijos hasta mucho después de graduarme, y en la situación en la que estoy, menos.

-¿Qué hizo ese idiota esta vez?- se refiere a mi esposo, ella sabe lo suficiente de hombres como para saber que algo va mal con el mio.

-No quiero hablar de eso.- contesto secamente.

-Tienes que hacerlo.- apaga su cigarrillo, arrojándolo al agua de la llave-. O sí no cómo esperas que te ayudemos.

-No creo que alguien pueda salvar mi matrimonio ahora.- susurro. Temari suspira y se dirige a la salida.

-Bien que te lo dijimos, no debiste casarte.- se va, sus amigas se van con ella, me deja sola.

Aún huele a humo. Odio ese olor. Me cepillo el cabello y limpio mis rodillas raspadas. Me preparo para otro día de clase, al menos esto me gusta y mis amigas no me lastiman.

La primera hora es algo aburrida. Me siento al lado de mi mejor amiga Ino, que está demasiado ocupada maquillándose como para darse cuenta de que la clase está por terminar y de que mi estado de animo está por los suelos. No sé por qué es mi mejor amiga.

Todos paran sus murmullos, incluso el profesor deja de dar su explicación. Despierto de mis pensamientos y al poner atención me doy cuenta de lo que ocurre. Están presentando a un alumno nuevo. Lo conozco. Es ese chico de cabello oscuro de hace un rato.

-Él es Sasuke Uchiha, estudiará aquí a partir de ahora.- dice el profesor.

-Es un gusto conocerlos.- tiene una buena educación, lo noto en su forma de hablar. Parece alguien serio y frio. Ya me vio, está viendo a mi dirección, me reconoció-. Creo que me llevaré bien con ustedes.- agrega, sonriendo ligeramente.

-Oye Sakura.- me llama Ino-. Ese chico te estaba mirando-. bien, en eso sí se fija.

Se sienta a un extremo de el salón, muy alejado de mí. Bien, porque me pongo nerviosa con su mirada, algo que no me gusta. No puedo evitarlo, lo veo de reojo por curiosidad. Siempre está escribiendo o sumergido en sus pensamientos. Es misterioso, como en esas novelas de vampiros, pero esto es la vida real y es una tontería que lo siga mirando estando yo ya casada. Ya no hay lugar para fantasías a estas alturas de mi vida. No son malas, pero estando casada ya no me las puedo permitir, a diferencia de mis compañeras, como Ino, que también lo mira, de forma soñadora y enamorada.

Es la hora del descanso, me junto con mis amigas y nos sentamos en unas bancas. Lo veo a lo lejos, sentado, siento como si me observara también. No quiero hablarle, sé que él quiere hablarme. Ino piensa que la está mirando a ella, la dejo creerlo. Él se levanta y se acerca. Esto es malo.

-Hola.- saluda. A mis amigas casi les sale un grito de la emoción. Estoy segura de que yo estaría como ellas, si no tomara enserio mi matrimonio como mi marido.

-Hola, es un gusto conocerte Sasuke Uchiha. Mi nombre es Ino...- se apresura a decir mi amiga.

-Muy bien.- la silencia discretamente-. ¿Tú te llamas Sakura? ¿No es cierto?- me habla a mí. Mis amigas me ven, impresionadas y algo celosas.

-Sí.- contesto. No puedo evitarlo, contesté con voz nerviosa.

-¿Te invito un café saliendo de la escuela?- me ofrece. Estoy a punto de mencionar que estoy casada pero recuerdo que mi esposo no me es muy fiel que digamos, así que decido que a mí tampoco debería importarme.

-Por supuesto.- perfecto, ahora mi voz salió más fría de lo normal cuando no quería que fuera así. Simplemente perfecto.

-¡Pero mi amiga está casada!- intervino Ino, arruinando cosas como siempre.

-¡Cállate!- le grito y me arrepiento de hacerlo, ahora parece que tenía malas intenciones con el muchacho-. Es decir... no quiero que todo el mundo se entere. Ya sabes, con los chismes y todo eso. No se puede estar tranquila.- agrego con velocidad, riéndome de forma nerviosa.

-No importa, como amigos entonces.- entonces la primera idea de él era no ir como amigos sino de algo más. Ya empezamos mal. Pero no me importa.

Llega la hora de salida y él me está esperando. Me siento extraña, y no solo porque Ino cortó nuestra amistad por décima vez en lo que va de el mes, ahora ella está celosa, pero ya se calmará. Me acerco a él, más nerviosa de lo que debería. Sé que estoy apresurando las cosas y que tal vez hago esto improvisadamente, pero lo tomo de la mano, olvidándome de mi esposo y sintiéndome como una universitaria soltera otra vez.

Vamos a una cafetería. Me siento incomoda, él no es muy conversador y los chistes que hago no le causan la más mínima gracia. Vaya que fue mala idea.

-¿Por qué querías salir conmigo?- pregunté, tomando un sorbo de mi café caliente. Me quemé la lengua, pero hice lo que pude para disimular.

-Quería saber por qué una chica tan hermosa estaba llorando, no creo que haya sido por el golpe que te diste al caer, ya eres muy mayor para eso.- puse mala cara pero antes de que pudiera protestar él continuó-. Y no digas que no me meta en tus asuntos, te invité un café, te ofrecí mi amistad, te di algo de qué presumir con tus amigas... Me lo debes.- tomó de su café, me pregunto cómo soportará lo caliente-. Déjame adivinar, es sobre tu esposo.

-¡No tengo que hablar de esto contigo!- me levanto de golpe, ofendida. Debo admitirlo, cada vez que lo escucho quedo fascinada por su forma fría, educada e inteligente de hablar, pero es un metiche y eso no me agrada-. Gracias por el café pero debo irme.- tomo mis cosas y me preparo para largarme pero de alguna forma él me detiene, no de forma física, sino con su singular voz y palabras cautivadoras.

-Si no le cuentas a nadie ¿cómo esperas que te ayudemos?- por algún motivo eso me detiene, aunque eso es casi lo mismo que me dijo Temari esta mañana, tal vez por eso me llamó la atención. Por otro lado, no quería regresar a mi casa... donde mi esposo no se encontraría esperándome.-. ¿Quieres hablar al respecto? Juro que no le contaré a alguien.

-Te acabo de conocer.- me siento de nuevo, sin querer terminar de beber mi café, aún tengo quemada la lengua y no quiero empeorarla.

-¿Me veo como alguien que mentiría? Honestamente ni siquiera hablo mucho con las personas, ellos se acercan a mí. Siempre soy el más popular y eso es un fastidio, ya lo viste con tus amigas.- él está muy consciente de quien es y de cómo lo ven los demás, cielos, todo en él es fascinante. Yo aún no estoy muy convencida-. Hagamos algo. Secreto por secreto. Tú me cuentas tu problema y yo te cuento el mio.- lo dijo con una expresión neutral, sin emoción, como todo lo que dice, así que habla totalmente enserio.

-No sé si confiarte esto.- pero siento una gran necesidad de contarlo, sé que terminaré llorando si lo confieso. No quiero hacerlo, no con un desconocido, pero algo me dice que debo hacerlo-. Creo... no. Sé que mi esposo me engaña.- él se queda viendo, estudiando mi expresión, no sé si él ya suponía algo así, su cara no me da ninguna pista.

-Debe ser un completo idiota. De las chicas que he visto hoy, tú eres por mucho la más normal, sabes controlarte, al menos controlaste tu reacción cuando se te quemó la lengua con el café... Sí, lo sé.- ¡maldición! a este hombre no se le escapa nada. Pero me hace sonrojar, realmente es muy observador, y mi lengua aún me duele. Que mal-. Puede que seas un poco torpe a la hora de bajar de el autobús.

-¡Oye!- no sé si lo hace con motivo de ofenderme o esa es su muy extraña forma de hacer bromas.

-¿Por qué piensas que te engaña?- me mira, con sus ojos oscuros y profundos, muy hermosos en realidad. Sabe cuando volver a la seriedad y al asunto importante, es alguien muy centrado a mi parecer-. ¿No será un malentendido?

-No, él casi me lo dijo en la cara.- dije, con voz triste, intentando no llorar. No quiero que las personas me vean así.

-No lo comprendo, tú eres hermosa. ¿Y por qué te casaste con él en primer lugar? ¿no son muy jóvenes? tal vez fue un poco apresurado.- odio que me llame hermosa, me gusta que me lo digan pero él no, él hace que me ponga nerviosa y como ya dije, eso no me gusta. Por otro lado, tal vez tenga, tengan todos los que me lo dijeron razón, tal vez debí esperar un poco más.

-Él era muy lindo conmigo, él se enamoró de mí primero. Me regalaba cosas e insistió tanto hasta que yo quedé perdidamente enamorada de él... Parece que ya lo olvidó.

-Fue un amor pasajero.- concluyó. Siendo verdad eso o no, me lastimó.

-No sé quien sea esa mujer con la que se está viendo Naruto, pero si la llego a ver yo... yo...- comienzo a sollozar, realmente me duele y no sé qué haría si tuviera a esa mujer enfrente, no sé cómo reaccionaría. No la conozco pero ya la odio, y odio pensar que sea más bella que yo.

-¿Naruto?- pregunta, sin mucho interés, ya sabía que ese debía ser el nombre de mi esposo.

-Sí, así se llama.- me seco las lágrimas con las manos-. Naruto Uzumaki.

-¿Un chico tonto de cabello rubio y ojos azules?- pregunta, alzando la ceja.

-¡Sí! ¡¿Lo conoces?!- digo, impresionada.

-Ese idiota y yo íbamos en la misma secundaría y preparatoria. Así que ese idiota se casó... vaya, y resultó ser un cretino.- tomó más de su café, ya casi se lo terminaba y el mio se estaba enfriando-. Nos odiábamos, siempre estaba buscando pelea conmigo. No sé cómo te casaste con ese imbécil.- realmente es muy honesto al hablar.

-No tengo idea.- respondo irónicamente, bebiendo de mi café. Está frio y que mi lengua ahora no pueda sentir nada no ayuda mucho. Aguanto las ganas de escupirlo de nuevo en la tasa.

-¿Quieres que te pida otra cosa? ¿un jugo de naranja quizá?- me dice cortésmente, dándose cuenta, de nuevo, de mi situación.

-Sí, por favor.- nos quedamos callados hasta que me entregan mi bebida, la tomo y no me sabe a casi nada, mi lengua aún no se recupera y no dudo que él ya se haya dado cuenta-. Te toca, dime un secreto tuyo.- hablo firmemente-. Cuéntame tu problema.

-¿Quieres saber mi problema?- cerró los ojos y sonrió levemente, como si se creyera el tipo más genial de el mundo, tal vez lo era-. Mi problema es algo similar al tuyo.

-¿Ah, sí?.- quedo perpleja.

-Sí , así es.- se acerca lo suficiente a mi como para susurrarme al oído, quedo pasmada-. Estoy enamorado.- habla con voz glaciar, pero extrañamente dulce.

-¿Enserio?- no sé por qué siento como si todo mi cuerpo temblara, algo en este chico me hace sentir tan extraña.

-Sí.- se acerca más, prácticamente siento su aliento en mi cuello-. Mi problema es... que la persona que amo está casada con alguien más.

Me besa. Puede que mi lengua esté poco sensible al tacto en estos momentos, pero lo siento, es cálido y dulce, pero frio y algo amargo. Es difícil de describir. No sé por qué lo dejo hacerlo, pero lo hago y no estoy segura si estoy correspondiendo el beso, creo que solo me estoy dejando besar. No dura mucho, me suelta a los pocos segundos, me sonríe. Cuando me doy cuenta de que debería golpearlo o algo por semejante indiscreción, él deja el dinero en la mesa, pagando la cuenta (e incluso dejando propina) y se va.

-¿Pero qué acaba de pasar?- me pregunto a mi misma, roja como un tomate.

Es muy surrealista todo esto, ya que este tipo lo acabo de conocer esta mañana. Es tan ridículo que no parece real. Es tan repentino que no me lo creo. Pero me ilusiono, no puedo evitarlo, solo lo hago. Pero sé que no tiene sentido alguno. Hay algo muy extraño en esto pero decido no pensarlo mucho. Sí mi esposo me engaña ¿por qué yo no puedo darme una oportunidad de hacerlo también?

Veo al mesero recoger el dinero, pero observo algo que no tomó, algo que no era dinero. Es un papelito. Un papelito con el número de Sasuke Uchiha apuntado. Para que yo lo llame.

Empieza a llover. Camino hasta mi casa, ya estoy cerca. La lluvia cae y me empapa el cabello. Veo la puerta de mi casa abierta. Mi esposo está en la entrada. Frente a él está una mujer. No puede ser...

Esa mujer, no puedo verle el rostro, su paraguas no me lo permite, pero si distingo algo. Tiene un cuerpo perfecto y un cabello largo y oscuro. Debe ser muy hermosa, esa debe ser la mujer por la que me cambio. Esa es la amante... y ella estaba en mi casa.

Estoy furiosa, estoy enloquecida de el enojo. Lo veo a él, se acerca a ella y le da un tierno beso en la mejilla ¡Esto es el colmo! Ella se va, sujetando su paraguas fuertemente, corriendo, alejándose de ahí, cual niña escapando de un castigo. Hace bien, sino yo me encargaría de darle su merecido ahí mismo.

Estoy llorando, lloro con amargura y no sé qué hacer. Me da asco ir a mi casa sabiendo lo que esos dos pudieron haber hecho ahí. Pero no tengo a donde ir. Los padres de Ino me harían muchas preguntas si me quedo a dormir con ella, mis demás amigas también están en esa situación, o eso o su casa en muy pequeña. No tengo a donde ir. Estoy sola.

Momento. Tengo un número. Está en un papelito en mi bolsillo. El número de Sasuke. Estoy tan furiosa y triste que no pienso lo que hago. Sacó mi celular y llamo. Lo que digo es una locura pero no fue intencional.

-Quiero ir a dormir contigo.- supe que acababa de decir una tontería que se malentiende tan pronto lo dije, me quedé muy avergonzada.

-Vaya que eres rápida.- contestó al otro lado de la línea.

-¡No! digo, esto... quiero decir que...- no importa lo que diga, esto ya se salió de mis manos, solo quedé en ridículo. Mejor soy honesta-. Encontré a mi marido con la otra mujer, no quiero quedarme en mi casa... ¿puedo... ir contigo?

-Oh, ya veo. Te entiendo.- no sé por qué es tan comprensivo.

-Pero no te hagas ilusiones, no vamos a hacer nada indebido.- agrego de forma seria-. Pero quiero que me ayudes en algo.- si algo he aprendido de él en las ultimas ocho horas y media que llevo de conocerlo, es que es alguien muy listo y deductivo.

-¿Qué necesitas?

-Quiero que me ayudes a averiguar quien es la amante de mi esposo.


¿Predecible? ¿forzado? ¿incongruente?... ¿engañoso?

Es un fic sencillo, como podrán ver jeje

pero les prometo una especial sorpresa, no sabría decir qué pasará si les cuento.

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