La Propuesta


Capítulo 1: Testamento


7:00 a.m... La alarma suena en toda su intensidad. Una mano la alcanza e intenta apagarla sin éxito. Esa odiosa melodía indica que es hora de levantarse. Así que aunque no lo desee Bulma Briefs debe levantarse de su suave y cómoda cama para tomar una ducha. Una vez terminado el baño, la mujer se pone su uniforme, unas medias, sus zapatos, se recoge el cabello y se coloca los lentes. Toma su bolso y sale del departamento con dirección al centro de la ciudad. Ya en el camino se tomará el tiempo para maquillarse.

Cincuenta minutos de transporte después la mujer de cabello azul llega a su destino. —Café expreso, dos cucharadas de crema, una de azúcar y un toque de canela por favor— decía al chico del mostrador.

—Claro, es un placer atenderle señorita— respondió mientras un rubor se apoderaba de sus mejillas.

El joven veía a esta hermosa mujer todas las mañanas, a la misma hora, ordenando el mismo tipo de café, así que prácticamente solo esperaba su llegada para alegrarle el día, pero esta vez sería diferente, estaba decidido, la invitaría a salir —Aquí está su café, señorita me preguntaba si usted quisiera...

—¡Por dios es tardísimo! ¿Son cinco dólares verdad? Toma ¡debo irme!— Y así la mujer salió casi corriendo de la cafetería para evitar llegar tarde a su trabajo.

Tras diez minutos de caminar entre calles y personas, por fin llegó al edificio. Corrió al elevador y se apresuró a subir 19 pisos. Una vez ahí salió rápidamente evitando tropezar con sus compañeros y llegó a la oficina de su jefe. Comenzó a acomodar todas las cosas para que se viera ordenado, colocó el vaso de café del lado derecho, con una servilleta a un costado y los tres periódicos más importantes de la ciudad del lado izquierdo. Encendió el aire acondicionado, a una temperatura de 20°C, tal como a él le gustaba. Abrió las cortinas a la mitad, para que solo se iluminara una parte de la oficina y encendió la computadora. Ahora solo faltaba esperar a que él apareciera.

9:00 a.m., el Sr. Ouji sale del ascensor en el piso 19, puntualmente como todos los días. Los empleados que hace unos segundos se encontraban platicando o tomando un pequeño descanso, se dedican a sus labores sin mover ni un músculo para evitar la atención del ufano hombre. Bulma quien estaba esperándolo afuera de la oficina, entra después de él y comienza a decirle los pendientes que tiene en el día.

—Buen día señor. A las 9:30 comienza la lectura del testamento de su padre en la sala de juntas, ya están confirmados todos los asistentes. A las 11:00 tiene un almuerzo en el Gran Hotel con el Sr. Forest, a las 1:00 tiene una reunión con los ejecutivos del banco Quo Life y a las 4:00 comienza la conferencia con los ejecutivos del banco del sur— Un silencio total se dio por unos segundos.

—Bien— Fue todo lo que dijo el hombre. Al no haber indicaciones para ella, se dio la vuelta y se metió en su pequeña oficina que se encontraba dentro de la del Sr. Ouji.

Un gran resoplido salió de la boca de la mujer, y es que era un gran alivio que hubiera llegado a tiempo para preparar todo tal y como le gustaba al ogro de su jefe. El Sr. Vegeta Ouji Jr. era el heredero universal de banco central Ouji, el más importante de la capital del norte. Sin embargo a pesar de ser el único heredero tras la muerte de su padre hace ya más de un año, aun no podía tomar posesión de la empresa y la herencia. La razón era que el Sr. Ouji dejó instrucciones para que el testamento se leyera en su primer aniversario luctuoso, y ahí se darían las indicaciones para su hijo y el consejo que se encuentra al frente del banco y eso sucedería hoy. Este sería sin duda un día muy tenso y estresante para su jefe y por consiguiente, sería terrible para ella. Algo le decía que las cosas no saldrían bien.

—Mujer— la peliazul escuchó la voz de su jefe y salió a atender el llamado —Tengo que subir a la lectura del testamento, no quiero estar ahí más de lo necesario, así que en 20 minutos subes y me dices frente a todos que hay una emergencia en la sucursal del bosque, así saldré de esa reunión de porquería— la mujer escuchó incrédula.

—Claro Sr. Ouji como usted diga— e inmediatamente el hombre salió de la oficina para subir al último piso del edificio Ouji Central Bank. Una vez más los empleados regresaron a sus labores y en cuanto su jefe entró al elevador, todos comenzaron a cuchichear sobre lo que suponían iba a suceder, este era un acontecimiento importante para el futuro de la empresa, para bien o para mal.

Al llegar a la sala de juntas contigua a la oficina de su difunto padre, Vegeta se sentó al otro extremo del lugar que solía ocupar su padre durante las reuniones importantes, ahora se encontraba sentado ahí su abogado y hombre de confianza, Bardock, quien había guardado el testamento hasta este día. Alrededor de ellos se encontraban los miembros del consejo ejecutivo: Tora, Panppukin, Toteppo y Fasha, todos atentos a lo que iba a acontecer.

Bardock inició la lectura —Yo Vegeta Ouji, en pleno uso de mis facultades mentales he dado las instrucciones para que este día, un año después de mi fallecimiento, los miembros de mi consejo y mi hijo escuchen mi última voluntad. Como bien saben Vegeta a pesar de ser mi único hijo y de haber disfrutado de la mejor educación y riqueza que mi arduo trabajo me permitió darle, aún se niega a reconocer las responsabilidades que el apellido Ouji y mi imperio traen consigo. Además no quiero que todo mi esfuerzo y dedicación se vayan a la mierda entre las constantes fiestas y mujerzuelas que pasan por su cama. Por consiguiente he decidido que, para que Vegeta pueda hacer posesión de toda mi herencia y la empresa, debe contraer matrimonio. El plazo que he estipulado para esto es un año. Es decir, si para el día en que se celebre mi segundo aniversario luctuoso Vegeta se encuentra felizmente casado, todos mis bienes pasarán a sus manos. Sin embargo, y quiero ser muy claro en esto, la mujer que adquiera el apellido Ouji no será cualquier mujer. Debe ser inteligente, responsable, preocupada por las necesidades de la empresa y la familia, que tenga la fortaleza necesaria para cargar con el apellido y las compromisos que una esposa de la calidad moral e integridad que se espera todos los miembros de la familia. Así como lo fue mi esposa. Mientras mis deseos son cumplidos las cosas seguirán como hasta ahora. El consejo será el que tome las decisiones trascendentales de la empresa y Vegeta seguirá al frente de la parte administrativa y recibiendo la misma cantidad mensual de dinero. Sé Vegeta que ahora no lo entiendes, pero esto es lo mejor para ti y para tu futuro— Así Bardock terminó de expresar lo escrito en el testamento.

Enseguida los miembros del consejo comenzaron a hablar sobre todas las noticias de las que se acababan de enterar. Vegeta estaba helado, siempre supo que su padre le haría alguna jugada aun después de morir, pero nunca se imaginó que sería algo así. Él siempre se metía en su vida y le exigía portarse a la altura del apellido Ouji. Maldito apellido que hasta ahora le había traído solo ordenes e imposiciones. Pero él se merecía todo, la herencia, la empresa y el apellido. Se lo había ganado. ¿Que se casara? ¿Con una mujer inteligente, responsable, que estuviera a la altura del apellido? ¿Dónde encontraría una mujer que cubriera con los requisitos que imponía el testamento? Pero sobre todo, ¿dónde encontraría una mujer que aceptara casarse solo para recibir la herencia? Porque algo estaba claro, por ningún motivo iba a casarse para formar una familia feliz.

Su mente divagaba entre toda la información que acababa de recibir, cuando se escuchó que tocaban la puerta y una cabeza azulada se asomaba.

—Disculpe Sr. Ouji, hay una emergencia en la sucursal del bosque, están llamando cada cinco minutos pidiendo hablar con usted— Vegeta comenzó a irritarse al escuchar la voz de la mujer, ¿por qué demonios estaba interrumpiendo sus pensamientos? Claro, fue porque ella estaba siguiendo sus indicaciones, para sacarlo de la infernal reunión. —Sr. Ouji, es importante que salga ahora por favor— repetía la mujer. Y fue entonces cuando se le ocurrió. Una mujer inteligente, responsable, pendiente de las necesidades de la empresa y principalmente las suyas. Con necesidades económicas y deseos de superación.

—Bulma, entra por favor— dijo el hombre con voz suave, algo raro viniendo del ogro de su jefe, y sobre todo ¡la llamó por su nombre! —Caballeros, quiero informarles que no podría estar más satisfecho porque lo que se expresa en el testamento de mi padre. Desde hace más de un año he tenido una relación con una mujer maravillosa y pensando que mi padre jamás lo aprobaría lo he mantenido en secreto, pero ahora que conozco las características que él espera de la que será mi compañera, no hay razón para seguirlo ocultando. —Cariño ven aquí— dijo Vegeta extendiendo su mano a Bulma. Un silencio sepulcral se dio en el lugar. Ella, sin poder dar crédito a lo que acababa de escuchar, se quedó parada sin mover ni un musculo. Entonces él camino hacia ella y la tomó de la mano, la guió hasta llegar a donde se encontraba anteriormente sentado y le dijo al consejo —Bulma y yo nos casaremos—


Hola! Si han llegado hasta aquí es porque son personas muy lindas y sobre todo admiradores de Vegeta y Bulma. Muchas gracias por leer lo que sale de mi loca cabeza. Esta historia iba a ser inicialmente una adaptación de la película La Propuesta, que en estas semanas han pasado tan seguido en la tv y que me encanta. Por eso me pregunté, ¿por qué no hacer una versión Vegeta y Bulma de ella? Me gustó porque el papel de Sandra Bullock es de carácter similar al de Vegeta, pero al comenzar a escribir me salió algo diferente a lo que había imaginado, así que a ver hasta dónde nos lleva está loca historia.

Trataré de actualizar cada semana. Espero que les guste y que viva esta hermosa y sensual pareja.