Disclaimer: Los personajes originales y el mundo del que provienen no me pertenecen a mí sino a la gran Joanne Kathleen Rowling.

Aviso: Este fic participa en el Reto Especial: "De Batallas, héroes caídos y cumpleañeros" del foro "First Generation: The story before books"

Nota de autora: Aquí tenéis una breve viñeta sobre Scorpius y sus impresiones. Siempre pensé que la guerra traumatizó a demasiada gente (supongo que suele pasar por la guerra), y que después de todo lo que tuvo que vivir Malfoy, él no fue una excepción. Nunca se recuperó del todo. Espero que os guste.


"Combatirse a sí mismo es la guerra más difícil."

Friedrich Von Logau.


Hay muchas cosas que Scorpius no entiende.

No comprendió por qué, cuando fue a comprar su varita al Callejón Diagón, hubo personas que saludaron a su padre enérgicamente, y cuando él dejaba de prestarles atención, su sonrisa se transformaba en una mueca de desagrado. No sabe por qué se dedica a comprar alfombras nuevas cada año para el salón principal. Ni la razón por la que no tiene permitido bajar al sótano, cuando siempre ha pensado que podría inventar una historia increíble de aventuras ahí abajo. Una vez lo intentó. Cuando sus padres se marcharon a una gala benéfica, pero el grito fantasmal que le recibió al bajar las escaleras le recorrió las entrañas, dejándole helado, y jamás volvió a intentarlo.

Sin embargo sabe que su padre guarda muchos secretos. Que aquella guerra de la que ha leído en su biblioteca, debió dejar una marca en el alma de mucha gente. Que las heridas no sanan solas, pero hay enfermedades que no tienen cura, y más las que no son visibles. Entiende que su padre debió ser una de esas personas, que aunque no muriera, una parte de él sí lo hizo.

No entiende, y no pregunta. Porque es solo un niño, pero es capaz de ver el dolor en sus ojos. La mirada de su madre y la forma en la que traga saliva cuando se menciona el tema, preocupada. No necesita ser más mayor, más alto, y más sabio, para saber que, cuando su padre se sienta ante el fuego con un vaso de zumo de calabaza, con la mirada perdida, es mejor no molestarle. Porque piensa, recuerda, y sufre. Y aunque parezca que le duela, piensa él, sabe que siente que tiene que hacerlo, porque le hace más humano.

El 1 de Septiembre de 2017, atraviesa el andén nueve y tres cuartos, listo para comerse el mundo como si fuera un delicioso pastel de caldero, saboreando el momento. Antes de subir al tren, su padre se inclina hacia él, y le abraza.

—Caigas donde caigas, hijo —le susurra al oído—, jamás dejes que otros te dirijan, siéntete orgulloso de lo que hagas —Después se aparta, y le dedica una de esas pocas sonrisas que guarda en su arsenal de gestos—. Lo comprenderás cuando seas mayor.

Scorpius no entiende muchas cosas, pero tiene paciencia. Y sabe que llegará un día que estará preparado para la verdad.

Menciono, como datos del reto, que por si no se había notado la categoría que me había tocado era cumpleañeros. Y que el número de palabras sin disclaimers y demás, son 400 justas.

La casilla de reviews no muerde ;) Puedes dejarme tus impresiones, críticas, tomates, o aplausos.

Eléctrica out.