¡Hola de nuevo! Aquí está el episodio que supongo estabais esperando… Christian y Ana por fin se volvieron a encontrar, y ahora llega el momento de la verdad. Como en la historia original, las chispas saltarán entre ellos, así que os aviso de que el contenido de este capítulo (y de los sucesivos) puede subiros los colores ;)

También os aviso de que probablemente el siguiente capítulo se demore aún más de lo habitual; de antemano, os pido disculpas, pero creo que voy a estar realmente ocupada este inicio del año…

¡Espero que os guste!


CAPÍTULO 10

Caminaron juntos de vuelta hacia la carpa principal, charlando como si nada hubiera pasado. Christian acompañó a Ana hasta el escenario y después se dirigió hacia la mesa donde sus padres, hermana y también Kate le miraban boquiabiertos. Todos le observaban perplejos, excepto Elliot, quien tenía una sonrisa pícara dibujada en su cara. Levantó una ceja hacia su hermano cuando este se sentó en su silla, con una expresión interrogante. Christian mantuvo una expresión impasible durante un rato, hasta que le guiñó un ojo a su hermano en un gesto de complicidad. El resto de los asistentes miraban a Ana con una mezcla de asombro, incredulidad y también envidia. Incluso los músicos en el escenario la miraban boquiabiertos. Así que, viendo la expectante actitud que la rodeaba, Ana tomó el micrófono entre sus manos temblorosas, y dijo:

"Bueno, el Sr. Grey y yo nos conocimos hace ya algún tiempo, cuando éramos más jóvenes. Ha sido un encuentro inesperado que nos ha traído buenos recuerdos a ambos."

Un revuelo llenó la estancia. Ana se encogió de hombros mirando a Christian de reojo, y él levantó su pulgar hacia ella, en señal de aprobación, con una expresión de orgullo adornada con una sonrisa radiante. Madre mía, es perfecto, pensó ella.

La cena transcurrió razonablemente bien. Mia estuvo acosando a Christian con múltiples preguntas hasta que Grace le rogó por lo que más quisiera que lo dejara para cuando la fiesta acabase. Kate no podía parar de mirar con incredulidad a Christian y a Ana alternativamente, intentando asimilar que 'Christian Grey' era también ese chico sexy el cual Ana había estado anhelando toda su vida. Elliot estaba feliz por Christian, pero también lo pasaba en grande disfrutando de la comprometida situación de su hermano; era todo un espectáculo verle perder una pequeña parte de su habitual sagrado control. Y Christian… Christian estaba en una nube, demasiado concentrado en Ana como para reparar en las reacciones de los demás. No podía evitar mirarle embobado. Era la perfección personificada; una sirena inmaculada cuyo canto le había atrapado de manera inevitable. Ella sabía cómo calmarle y cómo excitarle. Conocía las palabras exactas para llegar hasta él. Fue como si no hubiera nadie más en la sala cuando cantó Someone like you de Van Morrison:

I've been travelling a hard road / He recorrido un duro camino
Looking for someone exactly like you / Buscando a alguien exactamente como tú
I've been carrying my heavy load / He estado llevando mi pesada carga
Waiting for the light to come / Esperando a que la luz llegara
Shining through / Brillando
Someone like you / Alguien como tú

Makes it all worthwhile / Hace que valga la pena
Someone like you / Alguien como tú

Keeps me satisfied / Me mantiene satisfecho

Someone exactly like you / Alguien excactamente como tú

Así era exactamente cómo él se sentía; ella era la luz que podía disipar sus sombras. Brillaba como una estrella. Ella era un ángel venido a la tierra, todo lo que él necesitaba. Pero, ¿realmente la merecía? ¿Por qué querría alguien como ella estar con alguien como él? Sus ojos, esos dos pozos azules y cristalinos, le mostraban su aceptación y su deseo, pero, ¿realmente no le estaría él engañando? Era una criatura tan perfecta; amable, cariñosa, sincera, divertida y excepcional, al igual que terriblemente sexy. Y dulce como la miel… se lamió los labios ligeramente y se mordió el labio recordando ese beso… y recordando sus pequeñas manos en su pelo, enviando escalofríos que recorrían su columna vertebral. Tragó saliva y tomó una gran bocanada de aire, sin despegar su mirada de ella. Definitivamente le necesitaba, ¿pero qué pasaría si ella descubría el mosntruo que se escondía en él?

Ana se sentía ligera como una pluma. Intentó concentrarse y centrarse en su trabajo. Estaba rodeada de cientos de personas, pero sólo podía ser consciente de una de ellas. Podía sentir su mirada quemándole la piel. Era como un sueño… un sueño hecho realidad; sus labios hinchados eran prueba de ello. Todavía podía sentir su boca devorándole. Gimió para sus adentros y se le puso la piel de gallina. También recordaba su sedoso cabello, tal y como ella había imaginado que sería. Le miró, pero sólo por un instante; de otra manera, se hubiera derretido allí mismo en medio del escenario. Podía perderse en esa mirada hipnotizante. Y sentía que él tenía el poder de doblegar su voluntad con tan sólo una mirada de esos perturbadores ojos grises. Realmente sentía todas y cada una de las palabras que cantaba; él parecía ser todo lo que ella necesitaba, todo lo que ella quería. ¿Pero por qué él iba a querer estar con ella? Había cientos de mujeres mucho más hermosas, listas y ricas, quienes harían lo que fuera para estar con él. Ella era sólo una torpe recién graduada, con un gran agujero en su bolsillo debido a sus préstamos estudiantiles, y él era un hombre exitoso, brillante y generoso, quién, además, era tan atractivo que debería ser ilegal. ¿Qué podía ella ofrecerle?

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Cuando la fiesta llegó a su fin, Ana salió de la carpa con el resto de músicos, quienes no paraban de lanzarse sonrisas de complicidad, y les ayudó a recoger las cosas. Miró de reojo a Christian, quien se encontraba rodeado de toda su familia, y él le premió con una sonrisa tímida. Estaba a punto de meterse en el coche cuando Kate le interrumpió.

"¡Espera! ¿Dónde te crees que vas? ¿Pensabas irte sin explicarme nada de lo que ha pasado?" Kate le dijo cruzando los brazos en su pecho.

"Ah, perdona, Kate. Pensaba que te ibas con Elliot…" Ana le contestó, intentando evitar la inevitable inquisición de su amiga.

"Bueno, no todavía. Grace, Carrick y Mia están interrogando a Christian. Elliot tan sólo se ha unido a ellos para divertirse. Y para conocer los detalles jugosos." Kate dijo levantando las cejas.

Ana, sintiéndose tremendamente avergonzada, se sonrojó. "Sólo… hemos hablado." Dijo tímidamente.

"Ana, Ana, Ana… ¿con quién te crees que estás hablando?" Kate dijo dando golpecitos en el suelo con el pie. "Estaba sentado justo delante de mí; podía ver perfectamente sus labios hinchados." Sonrió maliciosamente.

Ana esta vez se sonrojó profusamente y se apoyó en su coche, tapándose la cara con ambas manos. "¡Oh, Kate! Ha sido mágico… ¡no tengo palabras para explicarlo!" Retiró las manos de su cara y las levantó hacia el cielo. "Es demasiado bueno para ser real. Pero demonios, ¡jamás pensé que pudiera tratarse de Christian Grey! ¡Por Dios bendito, Kate, Christian Grey! Para mí, ese hombre era un cuarentón agradable y filantrópico, con sus canas y todo, no el caballero oscuro que me ha estado volviendo loca todos estos años… Kate, es él. ¡Es él!" Ana estaba sin aliento.

"Bueno, Ana. Tranquila cariño. Sí, él es Christian Grey, el soltero más codiciado de toda la costa oeste, probablemente de todo el país. Probablemente lo sabrías si hubieras leído mi entrevista…" Kate le recordó. "Yo, por mi parte, estoy completamente anonadada. Pero puedo asegurarte que está colado por ti. Estaba prácticamente babeando en la mesa mirándote con la boca abierta. De hecho, no te ha quitado el ojo de encima."

"Ya… lo podía sentir todo el rato…" Ana cerró los ojos, notando de nuevo ese calor rodeándole.

"¡Y nunca me dijiste que ese chico tuyo era tan apetecible!" Kate dijo sonriendo.

"¡Sí que lo hice, pero nunca me creíste!" Ana dijo haciendo pucheros. Después, abrazó a Kate, agradecida de tener una amiga como ella.

"Bueno, quizás tengas razón." Kate admitió. "Bueno, ahora tú tienes a tu caballero oscuro, pero yo tengo a mi principe encantador." Dijo sonriendo mientras le daba unas palmadas a Ana en el hombro.

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Christian observó cómo Ana abandonaba la carpa. Sabía que no podía evitar lo que se le venía encima a continuación. Miró a Elliot con cara de pocos amigos, quien lo estaba pasando en grande viéndole en esa situación. Fue Mia quien empezó el interrogatorio. Sus padres se mantuvieron más callados y discretos, pero era evidente la intriga y la curiosidad en sus caras.

"¡Christian! ¿Es tu novia? ¡Es preciosa, tan guapa y tan natural! ¡Y tiene una voz increíble! ¿Cómo os conocisteis?" Mia le preguntó atropellando las palabras.

"¡Mia, por favor, tómatelo con calma!" Christian gritó levantando los brazos a modo de defensa. "Anastasia es una vieja amiga con quien había perdido el contacto." Christian dijo finalmente, satisfecho con su resumen de los hechos.

"Pero, cariño, no lo entiendo." Grace interrumpió con voz dulce. "Antes de que empezara la fiesta, me dijo que quería hablar contigo acerca de las facturas de la operación y la rehabilitación de su padre, y parecía que no te conocía. Quiero decir, es una chica adorable, realmente me gusta, pero…"

"Lo que tu madre está intentando decirte es que esto nos parece un poco raro." Dijo Carrick, su padre, terminando la frase.

"Sé que es difícil de entender…" dijo Christian suspirando. "¿Realmente te dijo que quería hablar conmigo de las facturas del hospital? ¿Qué te dijo exactamente?" Preguntó Christian intrigado.

"Me dijo que estaba realmente agradecida, pero que quería devolverte el dinero de laguna manera. Y me pidió que os presentara, así que asumí que no os conocíais." Dijo Grace.

"Eso dijo, ¿eh?" Christian respondió con una sonrisa en los labios.

"¡Venga, hermanito, haz el favor de contarlo ya y sacarles de dudas!" Elliot dijo riéndose.

"Tienes razón." Christian volvió a suspirar. "Es una larga y bonita historia. Mamá, estaba a punto de decirte que había conocido a alguien cuando Elena nos interrumpió. En fin… Anastasia y yo coincidimos hace seis años cuando fui a comprar el piano que tengo en Escala. Hablamos un rato, quizás durante unos diez minutos, y después nunca nos volvimos a encontrar. Ni siquiera nos dijimos nuestros nombres." Christian se paró a pensar por un momento cómo explicar la situación de una manera sencilla. No podía simplemente decirles 'y, después de estar obsesionado con ella seis malditos años, gracias a Dios que por fin la he encontrado'. "Nos pusimos en contacto de nuevo por casualidad hace algunos meses, pero todavía no habíamos tenido la oportunidad de encontrarnos en persona hasta hoy mismo. Ha sido, como ha dicho Anastasia, algo inesperado." Christian se sintió de nuevo satisfecho con su explicación.

"Pero… ella es la compañera de piso de Katherine, e incluso estás pagando las facturas de hospital de su padre… Aún así, ¿no sabías que ella era la chica que conociste hacía seis años?" Carrick preguntó extrañado.

"Así es. Habíamos planeado quedar el mismo día de la graduación, después de la ceremonia, pero entonces su padre tuvo el accidente, y ella nunca tuvo la oportunidad de explicar por qué no había aparecido, ni tampoco de descubrir estos vínculos que tenemos en común." Christian respondió, comenzando a cansarse de dar tanta explicación.

"¿Y por qué se lo explicaste a Elliot y no a mí?" Mia dijo con un puchero cruzándose de brazos.

"Mia, yo soy su hermano mayor." Elliot dijo señalándose a si mismo mientras sonreía con orgullo.

Ese fue el final de la conversación. Carrick pensó que no tenía ningún sentido; había demasiados cabos sueltos en esa historia, pero no quería apretar más las tuercas a su hijo. Grace no entendía la mayor parte, pero estaba tan contenta de ver a su hijo feliz, que no le importaba en absoluto el qué ni el cómo. Y Mia pensó que era una de las historias más románticas que jamás había escuchado. Christian suspiró por última vez, aliviado de que el interrogatorio llegase a su fin.

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Ana y Christian se marcharon a sus respectivos apartamentos, incapaces de dejar de pensar el uno en el otro. ¡Vaya noche! Ana se metió en la ducha. El agua, una caliente cascada que caía por encima suyo, parecía no tener ningún efecto sobre su piel, que ardía ante la sucesión de imágenes de Christian que aparecían en su mente cuando cerraba los ojos; sus labios lujuriosos, sus manos acariciando su cara, su cuerpo pegado al suyo. Le deseaba. Nunca había experimentado una atracción así por nadie. Se secó el cuerpo rápidamente y se puso una camiseta y unos pantalones cortos a modo de pijama. Pero le era imposible dormir. No podía mantener los ojos cerrados, porque cuando lo hacía aparecían de nuevo esas frenéticas imágenes. Dándose por vencida, fue a prepararse una taza de té. Encendió la radio mientras caminaba por la cocina de un lado a otro. Una hipnótica melodía, suave y sensual, con una ronca guitarra y el rítmico eco de una batería, la envolvieron como terciopelo negro, y la letra de la canción dio voz a sus propios pensamientos:

Have you got color in your cheeks? / ¿Tienes color en las mejillas?

Do you ever get that feeling that you can't shift the tide / ¿Alguna vez tienes la sensación de no poder ir a contracorriente,

that sticks around like something's in your teeth? / como cuando tienes algo entre los dientes?

Are there some aces up your sleeve? / ¿Tienes algún as en la manga?

Have you no idea that you're in deep? / ¿No tienes ni idea de cómo me has llegado?

I dreamt about you nearly every night this week. / Soñé contigo casi cada noche esta semana.

How many secrets can you keep? / ¿Cuántos secretos puedes guardar?

'Cause there's this tune I found that makes me think of you somehow / Porque está esta melodía que encontré, la cual me hace pensar en ti

when I play it on repeat / cuando la pongo en repetición

until I fall asleep / hasta que me quedo dormido

spilling drinks on my settee. / derramando mi bebida en el sofa.

Do I wanna know / ¿Quiero saber

if this feeling flows both ways? / si este sentimiento es recíproco?

Sad to see you go. / Qué pena verte marchar.

Was sort of hoping that you'd stay. / Esperaba que quizás te quedaras.

Baby we both know / Cariño, los dos sabemos

that the nights were mainly made for saying / que las noches fueron hechas para decir

things that you can't say tomorrow day. / cosas que no puedes decir al día siguiente.

Crawling back to you. / Arrastrándome de nuevo hasta ti.

Ever thought of calling when you've had a few? / ¿Alguna vez has pensado en llamar después de beber un poco?

'Cause I always do. / Porque yo siempre lo hago.

Maybe I'm too busy being yours to fall for somebody new. / Quizás estoy demasiado ocupado siendo tuyo para fijarme en nadie más.

Now I've thought it through. / Ahora he pensado en ello.

Crawling back to you. / Arrastrándome de nuevo hacia ti.

Ana cerró los ojos. Estaba sin aliento. Le necesitaba. Le necesitaba en ese momento. Sintió un peso en el centro del pecho y una sensación incómoda en el vientre que le hizo gemir.

Christian estaba a punto de explotar. Su aroma seguía impregnado en él a pesar de la larga y caliente ducha que se había dado. De hecho, la ducha había empeorado las cosas, porque estando allí sólo podía imaginar su cuerpo mojado contra las baldosas de la pared. Ese dulce gemido y el roce de sus labios suaves estaban grabados en su mente, y sus manos ansiaban tocarle de nuevo. Inspiró profundamente. Ella le había pedido que fuera a verla cuando él quisiera. Eso era una invitación, ¿no? Miró al reloj de su mesita de noche; no era tan tarde para tratarse de un viernes por la noche. Pero tampoco quería asustarle. Suspiró, fustrado por su propia indecisión, y encendió la radio. Las palabras del hombre que cantaba reflejaban los pensamientos que le estaban consumiendo:

So have you got the guts? / Así que, ¿tienes lo que hay que tener?

Been wondering if your heart's still open and / Me preguntaba si tu corazón aún está abierto y,

if so I wanna know what time it shuts. / si así es, quiero saber a qué hora cierra.

Simmer down and pucker up. / Cálmate y frunce los labios.

I'm sorry to interrupt, it's just I'm constantly / Siento interrumpir, es sólo que estoy constantemente

on the cusp of trying to kiss you. / al borde de intentar besarte.

I don't know if you feel the same as I do. / No sé si tú sientes lo mismo que yo.

But we could be together, if you wanted to. / Pero podríamos estar juntos, si tú quisieras.

Do I wanna know / ¿Quiero saber

if this feeling flows both ways? / si este sentimiento es recíproco?

Sad to see you go. / Qué pena verte marchar.

Was sort of hoping that you'd stay. / Esperaba que quizás te quedaras.

Baby we both know / Cariño, los dos sabemos

that the nights were mainly made for saying / que las noches fueron hechas para decir

things that you can't say tomorrow day. / cosas que no puedes decir al día siguiente.

Crawling back to you. / Arrastrándome de nuevo hasta ti.

Su rostro se llenó de clara determinación. Tenía que verla. Ya había esperado suficiente. Cogió una camiseta y unos vaqueros, se vistió rápidamente y salió corriendo a buscarle. Las puertas del ascensor se cerraron justo antes de que Taylor pudiera alcanzarle.

Condujo hacia el apartamento de Ana como si el mismísimo diablo le estuviera persiguiendo. Confirmó dos veces la dirección que Elliot le había escrito en una servilleta de papel antes de llamar al timbre.

Ana se estremeció cuando el timbre sonó. Tragó saliva y se dirigió de puntillas hacia la puerta. Con manos temblorosas, cogió el interfono. Tuvo que aclarar su voz antes de preguntar.

"¿Quién es?" Dijo con una voz demasiado aguda.

"Christian." Él respondió con voz grave, tratando de parecer tranquilo.

Ella apretó al botón para abrir sin decir una palabra. De hecho, era incapaz de hablar; su boca se había secado completamente y tenía un nudo en la garganta. Él había venido.

Christian empujó la puerta y se avalanzó hacia las escaleras, no queriendo esperar al ascensor. Subió los escalones de dos en dos. Un suave golpe en la puerta sacó a Ana de su estupor, que había permanecido quieta sin moverse. En ese momento fue cuando se dio cuenta de la ropa que llevaba puesta; era demasiado tarde para cambiarse. Sonrojándose, abrió la puerta tímidamente.

Christian contuvo el aliento hasta que la puerta se abrió, y entonces, el corazón le dio un vuelco en el pecho al ver a Ana. Su cabello castaño estaba suelto, con unas suaves ondas enmarcando su preciosa cara. Sus párpados estaban entrecerrados, pero aún así se podían vislumbrar sus cautivadores ojos azules. Un suave rubor iluminaba sus mejillas y una sonrisa tímida se dibujaba en sus labios. Llevaba puesta una camiseta azul varias tallas más grande, que colgaba desenfadadamente, mostrando la piel perfecta de su cuello y uno de sus hombros. Estaba descalza, y los apretados pantalones cortos que llevaba mostraban sus piernas desnudas, que parecían interminables. Christian de repente se sintió sediento y hambriento de ella.

"Hola." Logró decir él.

"Hola." Ella contestó sin aliento. Le miró embelesada. Tenía ese pelo sexy y alborotado. Sus ojos eran ahora de un gris más oscuro, y su mirada de nuevo quemaba en su piel. Sus gruesos labios, entreabiertos, estaban rodeados de una barba incipiente, fruto de las altas horas de la noche. Llevaba una camiseta negra que mostraba sus anchos hombros y sus musculosos brazos. Y esos vaqueros colgaban perfectamente de sus caderas, no demasiado ceñidos, pero lo suficiente para hacer que la imaginación volara al adivinar lo que había debajo de ellos… Christian se pasó la mano por el pelo y Ana salió de su trance.

"Lo siento," dijo ella sonrojándose de nuevo. "Pasa, por favor."

Christian se sintió aliviado. Su sonrisa hizo que a Ana le diera un vuelco el corazón y que se derritiera por dentro. Era la sonrisa más bonita que jamás había visto, y se le antojó que quería verla todos los días de su vida.

Ambos permanecieron de pie en medio del salón, uno delante del otro, en silencio. Christian tenía las manos metidas en los bolsillos de los pantalones y le dio un vistazo a la habitación. Ana puso uno de sus pies encima del otro, encogiéndo los dedos y flexionando la rodilla, mientras rozaba una pierna con la otra y jugaba con el borde inferior de su camiseta. Era un gesto de timidez, pero Christian no pudo evitar clavar sus ojos en esas piernas desnudas de nuevo, e imaginar la sensación del roce de la suave piel de sus muslos sobre sus mejillas. Inhaló bruscamente y miró a Ana a los ojos. La hambrienta mirada de Christian hizo que su boca se secara y que apareciera una sensación húmeda entre sus piernas. Se giró para ir hacia la cocina, tragando saliva, para evitar el impulso de tirarse encima de él.

"¿Quieres algo de beber?" Dijo ella con la mirada fija en el interior de la nevera, sintiendo el frío que emanaba de ella.

"Un poco de agua estaría bien, gracias." Dijo él, mentalmente dándose cabezazos por haberla asustado.

Ana dudó antes de hablar.

"Sabes que yo no tenía ni idea de que tu eras… bueno, 'Christian Grey', ¿no?" Ana dijo cogiendo una botella de agua.

"Lo sé." Dijo él suspirando. "Yo tampoco sabía que tú eras la compañera de piso de la Srta. Kavanagh. Si sólo lo hubiera sabido…"

"Kate dijo que preguntaste por mí… por Sol de Medianoche, después de la entrevista que te hizo." Dijo ella mientras le pasaba un vaso de agua helada.

"Intentaba llegar a ti lo antes posible. La idea de quedar contigo el día de la graduación se me ocurrió ese día." Él dijo encogiendo los hombros.

"Siento no haber aparecido. Te aseguro que lo estaba deseando." Ana dijo susurrando.

"No, no tienes que disculparte, Ana. Tu padre tuvo un accidente, te perdiste tu graduación y yo me comporté como un adolescente petulante." La punta de sus dedos rozó la mano de Ana cuando cogió el vaso de agua, encendiendo esa electricidad entre los dos. "Yo… yo fui a la tienda del Sr. Harris. Quiero decir, hace seis años. Pero ya era tarde." Dijo mirándole intensamente. Ana tragó saliva.

"Desde el día en que nos conocimos, esperé cada día allí, con la esperanza de que vinieras. Pero también entendía perfectamente por qué no lo hiciste." Ana tomó un sorbo de agua. "A lo largo de los años se convirtió en un sueño repetido en mi mente; algo entre la realidad y la fantasía, que siempre me acompañaba. Me acostumbré a esa sensación. Demasiado." Ana miró a los ojos de Christian, quien respiraba de manera entrecortada, y tenía una mirada llena de dolor. "Era una niña tonta, y tú eras…"

Christian no dejó que Ana terminara la frase. "No eras sólo una niña tonta, Anastasia. Eras, y eres ahora, la única persona que ha llegado hasta mi alma, yendo mucho más allá de la superficie. Tus ojos parecen ser capaces de ver todos mis secretos, mi alma oscura, pero sin juzgarme. Pero entonces eras demasiado joven. Intenté dejarte tranquila, pero no pude. No podía dejar de pensar en ti día y noche, así que, al final, decidí volver a la tienda, sólo para verte de nuevo. Pero ya era demasiado tarde. El Sr. Harris me dijo que te habías mudado con tu padrastro." Christian recordó cómo se había sentido ese día, cerrando los ojos. "Me sentí devastado, perdido, pero al mismo tiempo aliviado de que estuvieras bien." Christian dijo manteniendo los ojos cerrados. "Yo no era bueno para ti. No soy bueno para ti, pero…"

Christian abrió los ojos al sentir la proximidad del calor de Ana, encontrándole tan sólo a unos centrímetros. Le miraba fíjamente, con una mirada sincera llena de ternura.

"Ana, yo…" Christian dijo susurrando.

"Shhhhh." Ella puso un dedo sobre los labios de Christian, haciendo que un escalofrío recorriera su espina dorsal. Cogió el vaso de su mano y lo dejó encima de la encimera. "Yo también estoy asustada, Christian. Pero quiero que sepas que nunca te haré daño. Jamás." Ella sabía que tenía que mantenerse fuerte si quería que, fuese lo que fuese lo qu había entre ellos dos, funcionara. No sabía cual era el origen de su dolor, pero podía verlo en sus ojos; desde el primer momento en que le había visto hacía ya seis años, y quería ser la persona que lo borrara.

Christian se concentró en la sensación del roce de su mano en su cara. Era bueno. Era dulce y cariñoso y tierno; tal y como él se había imaginado que sería. Acortó el espacio entre los dos y acercó su cabeza a la de ella, rozando la punta de su nariz con la de ella.

"Oh, Ana…" Suspiró. Ella sintió su cálido aliento en la piel. "Soy un hombre lleno de problemas."

"Lo sé." Dijo ella sin aliento. "No me importa en absoluto."

"Pero quiero estar contigo desde el primer momento en que te vi." Dijo él rozándole suavemente los brazos con la yema de los dedos, casi sin tocarle. Ana sintió flaquear sus rodillas. "Hace seis años no era correcto… pero ahora sí. Ahora está bien. Jodidamente bien." Dijo Christian, más para sí mismo. Inhaló fuertemente, grabando con fuego en su cabeza las palabras que estaba a punto de decir. "Confío en ti."

Agarró su camiseta por la parte inferior y la levantó lentamente sobre su cabeza, como si se tratara de una especie de ritual, quedándose con el pecho desnudo delante de ella, en toda su gloria. Ana recorrió con la mirada su abdomen plano y su pecho musculoso, reparando en las pequeñas cicatrices circulares esparcidas por él, y después le miró a los ojos, esos ojos grises que mostraban miedo, dolor y esperanza. De repente lo vio claro, y, utilizando toda la fuerza de la que disponía, y dejando a un lado sus miedos y su falta de auto estima, se quitó su camiseta también y la arrojó al suelo, para enfrentarse a él como iguales. Tragó saliva de nuevo, y le miró a los ojos con cierta aprensión, mientras respiraba entrecortadamente. Christian puso los ojos como platos, y después se oscurecieron y se llenaron de adoración y lujuria, paseándose hambrientamente por sus pechos desnudos. De repente, un sonido casi animal salió de su boca y se avalanzó hacia ella, envolviéndole en un apretado abrazo y chocando su boca contra la de ella, deleitándose en el contacto de su suave piel contra su pecho desnudo. La sensación era increíble. Ana respondió ávidamente, devorando su boca y entrelazando los dedos en su pelo, para atraerle hacia ella todavía más. Su espalda chocó contra el mostrador mientras él deslizaba las manos por su cuello, su pecho, sus pechos y su abdomen, haciendo que Ana gimiera suavemente. Derramó rápidos besos por toda su cara antes de morderle el lóbulo de la oreja y atacarle suavemente mordiendo y chupando su cuello hasta la clavícula. Cuando devolvió su atención a su boca, Ana introdujo ávidamente la lengua entre sus labios entreabiertos. Christian mantenía una de sus manos en la espalda de Ana, y la con otra comenzó a acariciar uno de sus pechos. Ana gimió en su boca, y él pellizcó uno de sus pezones, agrandándolo y endureciéndolo, produciéndole escalofríos que recorrieron todo su cuerpo. Ella gimió fuertemente y él le mordió la barbilla, emitiendo una especie de rugido.

La levantó cogiéndola de las nalgas con ambas manos y la apretó contra la pared, mientras que ella le abrazaba con ambos brazos y enroscaba las piernas en su cintura.

"Tu habitación…" él susurró contra sus labios entre beso y beso.

"Aquella puerta." Ella contestó a su oído, señalando con su barbilla hacia la derecha para comenzar a devorar su cuello.

Él corrió hacia la habitación y la tendió suavemente sobre la cama. La contempló con adoración; su cabello castaño estaba esparcido por el edredón, su encantador rostro sonrojado, sus ojos hipnotizantes brillaban y sus gruesos labios estaban hinchados por los feroces besos que habían compartido. Su piel de porcelana resplandecía en la suave luz de la habitación, apenas cubierta por esos pequeños pantalones cortos. Sus pezones oscuros le apuntaban de forma desafiante. Se lamió el labio superior lentamente y Ana sintió que los músculos de su pelvis se contraían, apretando sus muslos y cubriendo su abdomen con las manos mientras escondía un gemido. Él sonrió lascivamente.

Ana tragó saliva. Contempló a Christian, deleitándose en su magnífico físico; ese pelo alborotado tan sexy, esos insondables ojos grises, capaces de mostrar miles de emociones diferentes en un solo minuto, esa mandíbula cuadrada con esos labios lujuriosos. Su amplio pecho y sus fuertes brazos, que acababan en esas elegantes y fuertes manos. Su abdomen plano, con esas cinceladas abdominales duras como el acero, y ese tentador parche de pelo que iba desde su ompligo hasta su pelvis… Los vaqueros colgaban deliciosamente de sus estrechas caderas, enmarcando ese memorable bulto en su ingle.

Él cogió uno de los pies de Ana en sus manos y besó su empeine. Apoyándose sobre los codos, Ana observó cómo él dejaba un camino de suaves besos en su pierna derecha, mientras que acariciaba dulcemente la otra, separándolas hasta que se quedó entre ellas, como una pantera. Cuando llegó a la parte superior de sus muslos, inhaló rozando la punta de su nariz contra la tela de sus pantalones.

"Tu aroma es embriagador, Ana…" Dijo con voz ronca. Ana se quedó sin palabras, mirándole boquiabierta, llena de deseo, sin querer que parara jamás. Pero cuando él comenzó a morder suavemente la piel de su abdomen, por encima de sus pantalones, recuperó la cordura por un momento.

"Christian, yo… tengo que decirte algo." Dijo sin aliento.

Él levantó su mirada hacia ella y se colocó encima suyo, apretando su ingle contra la de ella mientras dejaba suaves besos en su mandíbula.

"Eres la criatura más asombrosa, Ana." Le susurró al oído. "Dime, nena."

"Te… te deseo. Mucho…" Ana dijo con voz ronca, "pero tienes que saber que yo nunca…" La duda, claramente evidente en la voz de Ana, alarmó a Christian, quien dejó de besarle y la miró a los ojos.

"¿Qué pasa, Ana? ¿Hay algo mal?" Dijo acariciando su cara con la punta de los dedos.

"Todo está bien, Christian." Ella le aseguró con una sonrisa. "Estoy bien, todo es perfecto. Y tú eres increíble." Suspiró. "Pero, bueno… nunca he llegado hasta el final…" dijo sonrojándose.

"¿Qué?" Dijo Christian frunciendo el ceño.

"Ya sabes, con el sexo…" Ana dibujó una sonrisa avergonzada.

Christian no podía creer que una diosa como ella, dolorosamente hermosa, terriblemente sexy, no hubiera tenido sexo jamás.

"¿Eres…" Christian comenzó a preguntar.

"¿… virgen? Sí." Ana terminó la frase por él, cubriéndose la cara con ambas manos. Él las apartó con ternura y le miró con intensidad a los ojos. Tenía una expresión de preocupación.

"¿Es a causa del marido de tu madre? ¿Te hizo algo antes de que te mudaras de Seattle…?" El color de sus ojos había mutado a un frío tono de acero y los músculos de su mandíbula estaban apretados, pero seguía acariciándole gentilmente.

Ana entendió a qué se estaba refiriendo y su mente viajó a esa extraña época de su vida. Agitó su cabeza mentalmente para no pensar en ello y acarició la mejilla de Christian, notando esa suave barba incipiente, mientras sonreía para reconfortarle. Él acercó más la cara a su mano, deleitándose en las sensaciones que le producía.

"No, Christian. Esos fueron unos días extraños, pero esa no es la razón." Sintió que el cuerpo de él se relajaba. "Puede que suene raro, o cursi, pero supongo que estaba esperando al chico adecuado." Ella respondió sonriendo, todavía tocando su cara. Christian puso los ojos como platos, boquiabierto, mientras ella continuaba. "Nunca pude ir más allá con ningún chico porque sentía como si le estuviera engañando." Dijo suspirando. "Siempre era como si fueras tú quien me estaba besando, o tocando… ya sabes. No podía seguir." Ella bajó su mirada, avergonzada.

Christian la miró fijamente por un buen rato. Primero, sintió una rabia caliente y devastadora sólo por el hecho de imaginar que alguien la tocara. Después, se sintió aliviado de que nunca llegara más allá. Más tarde, extasiado, por el hecho de que él sería el primero para ella. Y finalmente, su auto desprecio asomó, y se sintió que indigno de ella, y una especie de monstruo por corrumpir pretender su inocencia.

"Di algo, por favor." Ella le suplicó.

Él suspiró y apoyó su frente contra la de ella.

"Oh, Ana. Eres tan… diferente a lo que conozco. No quiero corromperte." Dijo en un suspiro.

"Christian, confío en ti. Y te deseo. He querido estar contigo desde el primer momento en que te vi. No podía evitarlo; era superior a mí." Ella se acercó aún más a él y le suspiró al oído "por favor, hazme el amor."

Christian sintió escalofríos recorriendo su columna vertebral al sentir su aliento en el cuello y sus suaves labios rozando el lóbulo de su oreja. Gimió al oír sus palabras, y una cálida sensación de felicidad llenó su pecho, irradiándose por todo su cuerpo. Se besaron, primero suavemente, después con hambre voraz. Las manos de él recorrían desesperadamente todo su cuerpo. Ana deslizó las suyas por las nalgas de Christian, apretándole contra ella, y después se dirigó hacia su abultada entrepierna para bajar la cremallera de sus apretados vaqueros. Le acarició con suavidad por encima de sus bóxers, sintiéndo su dura erección y, a la vez, la humedad aumentando entre sus propias piernas. Christian gimió y entonces, abruptamente, abrió los ojos:

"Ana, ¿tienes condones? ¡Yo no!" Su cara era un poema.

"¡Oh, no había pensado en eso!" Ana mentalmente se dio una palmada en la frente. "Quizás Kate tiene… Espera un minuto." Le besó rápidamente en los labios y corrió hacia la habitación de Kate.

Christian respiró profundamente. Estaba a punto de combustionar; todo su control se esfumaba sólo con verla. Tenía que calmarse si quería que durara; era la primera vez para Ana, y quería que fuera memorable para ella. Se levantó e hizo rodar su cuello, tomando largas respiraciones. Se quitó los zapatos y los calcetines. Después, vió un iPod encima de una cómoda, y se le ocurrió una idea. Buscó una canción apropiada y la seleccionó, sonriendo ante la idea de hacer el amor con ella. Puso el iPod en la base de conexión al mismo tiempo en que Ana entraba de nuevo agitando una caja de preservativos en su mano, con una sonrisa tímida en su cara. Estaba gloriosa en su casi desnudez, hecho que él estaba a punto de resolver deshaciéndose de esos pequeñísimos pantaloncitos. Le dio al botón del Play y puso la canción en modo repetición. Entonces, se arrodilló en la cama y le hizo un gesto a Ana con el dedo para que se acercara a él. Ana sintió que sus latidos se acompasaban al ritmo de la batería y entonces los sonidos de las profundas notas de un teclado y un bajo reververaron en su vientre. Se mordió el labio ante la imagen de ese dios griego delante suyo; era la visión más sexy que podía imaginarse, y sólo quería perderse en él. Se acercó a él lentamente y se subió a la cama como una gatita, lanzando la caja de preservativos descuidadamente encima de la cama. Permanecieron arrodillados uno enfrente del otro, sus rodillas a pocos centímetros, mirándose a los ojos. La profunda y ronca voz del cantante les envolvió:

Sometimes I slide away / A veces me deslizo lejos

silently / en silencio

I slowly lose myself / Poco a poco me pierdo

over and over / una y otra vez

Take comfort in my skin / Encuentra confort en mi piel

endlessly / eternamente

Surrender to my will / Ríndete a mi voluntad

forever and ever / para siempre jamás

Ella levantó su mano y rozó sus abdominales con la yema de los dedos, mirándole a los ojos, buscando silenciosamente su aprobación En la mirada de Christian tan sólo había lujuria; todo atisbo de miedo había desaparecido. Ella se agachó para tocar su abdomen, sintiendo las suaves cosquillas que le provocaba el vello de esa mágica senda hacia su pubis. Él agarró la cinturilla de sus pantalones y comenzó a bajarlos lentamente, junto con sus braguitas, clavando sus dedos en la carne de sus nalgas. La tumbó en la cama, y continuó bajando sus ropas por las piernas, antes de lanzarlas al suelo. Le contempló de nuevo, y se lanzó sobre ella para besarle apasionadamente.

I dissolve in trust / Me deshago en confianza

I will sing with joy / Cantaré con alegría

I will end up dust / Terminaré convirtiéndome en polvo

I'm in heaven / Estoy en el cielo

Ella consiguió quitarle los pantalones y los calzoncillos de una sola vez. Eran un amasijo de labios, lenguas, dientes y manos. Christian acarició sus pliegues con la yema de los dedos, deleitándose en su calor y su humedad, y Ana gimió en su boca mientras apretaba su pelvis contra su mano. Él deslizó un dedo dentro de ella y comenzó a moverlo lentamente, dentro y afuera, mientras trazaba círculos sobre su clítoris con el pulgar y devoraba su cuello. Los nudillos de Ana se volvieron blancos al agarrar las sábanas entre sus puños. Un largo gemido abandonó su boca mientras sentía que todos sus músculos se tensaban cuando alcanzó el clímax. Él le miró fíjamente, intentando memorizar todos los detalles de sus angelical cara.

I stand in golden rays / Estoy de pie sobre rayos dorados

radiantly / de manera radiante

I burn a fire of love / Arderé en el fuego del amor

over and over / una y otra vez

Reflecting endless light / Reflejando una luz sin fin

relentlessly / sin descanso

I have embraced the flame / He abrazado la llama

forever and ever / para siempre jamás

Cuando Ana volvió en sí y abrió los ojos, encontró a Christian mirándole con una intensidad abrumadora. Sus ojos estaban nublados por una emoción sin nombre y le sonreía dulcemente.

"Eres increíble, Ana." Susurró en su oído, mordiéndole el lóbulo de la oreja. "Ahora quiero saborearte; debes ser deliciosa." La besó en los labios y fue dejando un reguero de besos por todo su cuerpo, hacia abajo, parándose por un momento en sus pechos y masajeándolos hasta que llegó a su sexo. Le miró a la cara, poniendo sus fuertes manos en la cara interna de sus muslos para separarle las piernas. Ana se quedó sin aliento cuando él rozó la punta de su nariz por entre sus pliegues y gimió cuando sintió su lengua plana lamiendo su sexo de abajo a arriba.

"Dulce como la miel…" susurró él con lujuria.

Entonces, comenzó a hacer círculos con su lengua alrededor de su punto más sensible, chupándolo, primero con suavidad, después con avidez, hasta que Ana volvió a ese punto de no retorno mientras gritaba su nombre de manera ininteligible.

Él le miró mientras se lamía los labios. Ana le agarró del pelo y le acercó a ella para besarle furiosamente, saboreando su propia excitación en los labios de él. Le quería dentro de ella, con la misma intensidad con la que necesitaba el aire para respirar.

Sin decir una palabra, abrió la caja de preservativos y cogió uno. Con manos temblorosas, lo enrrolló a lo largo de la impresionante erección de Christian. Él gimió con el roce de sus manos sobre él; ansiaba enterrarse en esos cálidos pliegues. Se posicionó en su entrada, rozando la punta de su pene a lo largo de sus labios repetidamente.

"¿Estás preparada?" Le preguntó mirándole a los ojos.

"Sí." Dijo ella sin aliento.

Con un solo movimiento, firme pero lento, traspasó su resbaladiza entrada. Era jodidamente increíble; como una suave y cálida seda envolviéndole y apretándole. Ana dio un respingo con el dolor agudo del primer envite, pero rápidamente ese malestar fue sustituído por la irresistible sensación de plenitud dentro de ella.

"¿Estás bien, Ana? Voy a empezar a moverme ahora…" Christian le dijo contra los labios. Ella sólo pudo asentir con la cabeza.

Christian empezó a moverse lentamente, observando la más mínima reacción de Ana para asegurarse de que ella estaba bien. Cuando ella gimió suavemente y comenzó a mover la pelvis recibiéndole, él enterró la cabeza en el hueco de su cuello y profundizó sus envites. Se olvidó del resto del mundo; sólo existía ella, sólo ellos dos. No importaba nada más. Se concentró en la deliciosa sensación del calor de ella alrededor suyo, en su embriagador aroma, en su piel suave apretada contra la suya, en sus dulces gemidos en su oído. Comenzó a moverse más rápido cuando ella puso sus manos en sus nalgas, invitándole a ir más allá, y gimió con la sensación de sus dedos clavándose en su piel. Se besaron apasionadamente; las manos de Ana enterradas en su pelo mientras ahogaban sus gemidos en la boca del otro. Ella enroscó sus piernas en su cintura y él rugió mientras se enterrababa más profundamente en ella. Ana lanzó su cabeza hacia atrás en éxtasis al sentir que su interior se apretaba contra él y de nuevo tuvo otro poderoso orgasmo. Christian le siguió al instante, gimiendo fuertemente con el orgasmo más increíble de su vida.

I will scream The Word / Gritaré La Palabra

Jump into the void / Saltaré al vacío

I will guide the herd / Guiaré a la manada

up to heaven / hacia el cielo

Cuando despertaron de su propio paraíso, rodaron por la cama, quedando Ana medio encima de él, reposando la cabeza encima de su pecho, con una de sus manos en su sudoroso abdomen. Ella tomó una respiración profunda e inhaló su mágico aroma. Él retiró distraídamente un mechón de pelo pegado en la cara de Ana. Después, cogió su mano y plantó un besó en medio de la palma. Christian se sentía seguro y completo con ella. Ella era la pieza que faltaba; no esos jodidamente ridículos intentos de tener siempre el control. Ella y sólo ella podía sanarle.

"Gracias." Le dijo con una mirada llena de gratitud. Ella estaba a punto de decir algo cuando él colocó su mano plana sobre su pecho, apretándola fuerte con la suya encima.

Ana sintió todos los músculos de él tensarse y relajarse en una milésima de segundo. No sabía qué le había ocurrido en el pasado, pero entendía que era algo relacionado con esas cicatrices en su pecho y en su espalda, y que parecía que él tenía algún tipo de problema con el hecho de que le tocaran en esas zonas. Pero con ella no. Los ojos se le llenaron de lágrimas de felicidad al ver su sonrisa radiante, la más hermosa que jamás había visto, y al ver esos hermosos ojos grises llenos de felicidad y calma.


La música en este capítulo:

Someone like you. Van Morrison.

Do I wanna know? Arctic Monkeys. (qué puedo decir… me encanta, y añade una atmósfera exquisita a esa parte de la historia)

Heaven. Depeche Mode.

¡Espero que os haya gustado!