¡Hola de nuevo! Aquí tenéis este nuevo capítulo, lleno de emoción y sentimientos. La música juega un papel importantísimo, así que os aconsejo que escuchéis las canciones; de esta manera podréis meteros en la piel de Christian y Ana con más facilidad. Yo las escuché una y otra vez mientras lo escribía...

¡Espero que os guste!


CAPÍTULO 6

"¡Es fantástico, Ana! Tendrás un trabajo esperándote después de que nos graduemos, ¡y nada más y nada menos que en Seattle!" Dijo Kate con entusiasmo, dando palmas mientras saltaba como una adolescente.

"Felicidades, Ana." José le abrazó fuerte, levantándola del suelo.

"Cuidado con mi niña, José." Ray se rió con los ojos llenos de orgullo. "Has tocado de maravilla, Ana, y además nos has dado una gran noticia. ¡Estoy muy orgulloso de ti!" Dijo acariciando de manera afectuosa la cara de su hija.

"¡Uff, estoy tan nerviosa! ¡No sé qué decir, espero no hacer nada que lo arruine todo!" Ana dijo con una sonrisa nerviosa.

"¡Ni se te ocurra pensar eso! ¡Vamos a celebrarlo!" Dijo Kate, guiándoles fuera del teatro.

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Cuando Ana llegó a casa, cogió prestado el portátil de Kate y se fue directa a su habitación. Sentada con las piernas cruzadas sobre la cama, se golpeaba nerviosamente los muslos con la punta de los dedos mientras se encendía. Necesitaba saber de él. Se estaba acostumbrando a sus e-mails: divertidos, insinuantes a veces, pero siempre educados y amables. Y siempre sinceros, o al menos eso era lo que parecía. Le encantaba la forma en la que él le incitaba, cómo le hacía reír y cómo le hacía sentir... algo más. Algo a lo que no quería poner nombre. Y era tan divertido encontrar las canciones adecuadas para contestarle, para demostrarle cuánto le interesaba... Se mordió el labio. Aquello se estaba convirtiendo en mucho más que un juego, al menos para ella. ¿Qué pasaría si se encontraban? Él se daría cuenta de cómo era la auténtica Ana: tímida, con una baja autoestima, una chica del montón. Inmediatamente pensó en el chico de ojos grises. Había estado esperándole día tras día, pero al final no había aparecido. Ella había visto esa chispa en sus ojos, una señal que probablemente había malinterpretado. Probablemente también estaba malinterpretando las acciones de Cincuenta. Perdida en estos pensamientos, accedió a su cuenta de correo y buscó un e-mail suyo. Ahí estaba. Cerró los ojos y cogió una gran bocanada de aire.

Querida Sol de Medianoche,

¿Qué estás haciendo conmigo?

Has vuelto mi vida del revés. Yo solía tenerlo todo bajo control; era mi prioridad número uno, y ahora ese ansiado control se escapa entre mis dedos sólo con pensar en ti. Has entrado en mi mente de una manera que no puedo entender. ¿Por qué me siento tan conectado a ti? ¿Por qué ahora tengo el valor para realizar unos cambios en mi vida que jamás pensé que sería capaz? ¿Sólo por ti? Eso me asusta.

Desde el primer momento en que oí tu voz, me sentí atraído por ti y me transportaste a un lugar en el cual estuve en una ocasión, y donde jamás pensé que volvería. Esa es una puerta que jamás pensé que se abriría.

Solía pensar que era un lobo solitario. Era como tenía que ser. Me encontraba cómodo y seguro. Pero ahora siento que me falta algo. La gente no para de decirme que últimamente estoy 'distraído', pero la verdad es que estoy totalmente concentrado en una sola cosa; no puedo pensar en nada más que en ti. De nuevo, esto me asusta muchísimo.

Adoro la forma en la que intentas comunicarte conmigo. Adoro las canciones que eliges y me encanta cuando dices mi nombre, con esa voz tuya tan dulce. Me transporta a un lugar seguro. Me encantaría todavía más oírte decir mi verdadero nombre, pero no lo merezco. No sería justo para ti. Quizás no sea suficientemente valiente.

Me resignaré a escucharte desde la distancia, disfrutando cada segundo de ello, y ansiando nuestro siguiente encuentro, para escucharte con una sonrisa en mis labios y un peso en mi pecho.

Sinceramente tuyo,

Cincuenta.

Ana estaba sorprendida. Dios mío, eso había sido realmente intenso. Ella también se sentía conectada a él, de una manera que no llegaba a comprender. Sentía mariposas en el estómago. Sólo se sentía igual cuando pensaba en ese chico de ojos grises. De hecho, sus últimas fantasías eran una mezcla de esos dos hombres. La combinación perfecta. Querría conocer su verdadero nombre. Le gustaría susurrárselo al oído. Cerró los ojos y de repente inhaló el aroma de ese chico. 'No puedo pensar en nada más que en ti.' Dios mío, si supiera. Pero, ¿por qué no le había dicho su nombre? ¿Y por qué no había dejado ninguna dirección de correo para responder a sus e-mails? Era mucho más difícil comunicarse de esa manera. Pero también mucho más divertido. Quizás él también tenía sus propios problemas de autoestima; tenía miedo al rechazo. Ese era un sentimiento que Ana conocía muy bien. Quizás sólo estaba jugando con ella. O quizás él estaba muy enfermo y tenía que estar aislado. O quizás era un criminal peligroso, una especie de asesino en serie, o algo así. Eso era demasiado raro.

Esa noche Ana soñó con ardientes ojos grises, fuertes brazos rodeándola amorosamente, gentiles manos acariciando su cuerpo, sonrisas, besos, y ella susurrando dulces palabras al oído de su amado. La apariencia de ese hombre de ensueño era la de ese chico de ojos grises, pero ella estaba pensando en Cincuenta.

Se levantó con una decisión tomada. Tenía que intentarlo. Lo necesitaba desesperadamente. ¿Querría él quedar con ella?

Después de sus clases, pasó toda la tarde escogiendo las canciones oportunas. Le envió un mensaje a José para informarle de que la lista de canciones estaría lista al final de la tarde.

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"¿Estás segura de esto?" Dijo José frunciendo el ceño mientras señalaba la lista de canciones que Ana había elegido. "Es una lista rara..."

"No, está bien."

"Es rara." Repitió José.

"¿No piensas que son unas canciones geniales?" Dijo Ana levantando una ceja.

"Así lo creo, pero ese no es el tema. No sé lo que estás pensando... ¿Estás tratando de probar algo… a alguien?" José sospechaba que esto tenía algo que ver con ese tipo que le enviaba e-mails, o con el otro al cual siempre dedicaba la canción final. ¿Qué importaba eso? Estaba realmente cabreado.

"José, esa es la idea." Ana suspiró.

"Pues no creo que sea una buena idea." Él respondió entrecerrando los ojos.

"¿Tienes algún problema?" Ana dijo enderezando la cabeza.

"Sí, tengo un problema." Él afirmó cruzando los brazos en el pecho.

"De acuerdo, ¿cuál es tu problema, entonces?" Ella respondió posando las manos en sus caderas.

"Ana, tú sabes muy bien cuál es mi problema…" José replicó entre dientes, mirándole fijamente y acercándose a ella.

"José, déjalo." Ana se dio la vuelta sobre sus talones y se fue. Sabía que no se estaba portando bien con su amigo, pero no estaba dispuesta a soportar el acoso de José en ese momento.

"¡Cómo quieras!" José gritó frustrado.

Una hora más tarde, estaban preparados para empezar el programa. José estaba mortalmente serio y Ana sintió una punzada en el pecho. No quería perder a un gran amigo como José. Le miró de reojo y él le hizo una señal con su mano derecha, sus dedos índice y corazón extendidos. Era la hora. El momento de la verdad.

"¡Buenas noches, chicos y chicas! Bienvenidos de nuevo a nuestro programa. Soy Sol de Medianoche y nos complace llenar vuestros oídos y vuestras bocas de buena música."

Christian se dio prisa para llegar a su apartamento. La última reunión había ido bien, realmente bien, aunque esos taiwaneses eran un hueso duro de roer. Había tenido que usar todas sus habilidades negociadoras, y le había resultado horrorosamente interminable. Fue directo a su habitación, tirando por el suelo su maletín, su chaqueta, los zapatos y los calcetines, y saltó a la cama. Encendió el portátil y lo puso sobre sus piernas. Hacía unos días que le había enviado ese correo electrónico después del arrebato con Elena y, aunque todo lo que había escrito era cierto, nunca había pretendido exponerse tanto. Ahora, estaba ansioso por escuchar su respuesta.

"Esta noche tengo una misión. Quiero expresarme como nunca antes lo he hecho. Quiero que me conozcas; no mi nombre, ni siquiera mi cara. Quiero ser honesta y mostrarte mis fortalezas y mis debilidades. De esta manera, quizás puedas confiar en mí. A veces a mí también me falta la confianza, pero hoy quiero intentarlo. ¿Quieres tú también?" Ana había escogido cuidadosamente las canciones que quería poner esa noche. Eran canciones con un gran significado para ella. Quería exponerse a Cincuenta, mostrarle quién era ella en realidad, lo bueno y lo malo; mostrarle que probablemente no eran tan diferentes, y hacerle entender que podía contar con ella.

La primera canción de la noche comenzó, y Christian sintió el retumbar de las baterías en su pecho, acompasándose con el ritmo de sus latidos, y de repente ese sonido quedó atrapado dentro de él. Se agarró a las sábanas con ambas manos hasta que sus nudillos se pusieron blancos. Esta era su respuesta. Le estaba exponiendo su alma de la única manera que podía. Las guitarras eléctricas llenaron sus oídos y las palabras entraron en su mente.

...I try to let go, but I know / …Intento dejarlo pasar, pero sé

We'll never end 'til we're dust / Que nunca lo dejaremos estar hasta que seamos polvo

We lied to each other again / Volvimos a mentirnos el uno al otro

But I wish I could trust / Pero me gustaría poder confiar en ti

My body aches from mistakes / Mi cuerpo se resiente por los errores

Betrayed by lust / Traicionado por la lujuria

We lied to each other so much / Nos mentimos el uno al otro tantas veces

That in nothing we trust / Que no confiamos en nada

Ana se mordió el labio hasta que le dolió. Las lágrimas amenazaban con escaparse de sus ojos. No se arrepentía de nada, pero esto era difícil para ella. ¿Qué pasaría si le asustaba todavía más?

La respiración de Christian se hizo errática y la boca se le secó. Se dio cuenta de lo que ella le estaba pidiendo. Él ni siquiera confiaba en sí mismo… ¿cómo sería posible confiar en alguien más? Él sólo podía confiar en una persona, en esa chica de ojos azules. Lo había visto en sus ojos; inocencia, pureza. ¿Podía confiar en Sol de Medianoche? ¿Y si le hacía daño? Ese era un paso demasiado grande. Se cubrió la cara con ambas manos y se la frotó furiosamente. Después, se dio cuenta de que tal vez también estaba hablando de ella misma. No sólo estaba reclamando su confianza. Ella también tenía sus propios fantasmas.

"Habéis escuchado Trust, del álbum Cryptic Writings de 1997. Megadeth es una de las bandas más importantes de trash metal. Fundada en 1983 por Dave Mustaine en Los Angeles, California. También os recomiendo su éxito A tout le monde, apropiado incluso para aquellas personas que no están habituadas a este tipo de música." Ana cogió una bocanada de aire; su pulso se estaba acelerando peligrosamente.

"Ahora quiero mostraros una canción muy particular, titulada Your woman. Salió al mercado en 1997 a manos de White Town. Llegó al número uno en las listas inglesas. También arrasó en el resto de listas europeas y llegó al número 23 en la US Billboard top100." Ana agarró la hoja de papel con manos temblorosas. Intentó concentrar su mirada en lo que tenía delante, aunque conocía al dedillo toda la información que estaba dando. "La canción parodia a otra melodía de los años 30 llamada My woman, claramente reconocible por su característico inicio con trompetilla. El autor quiso dar la vuelta a la misoginia de la primera canción y añadir algunas otras perspectivas diferentes. Algunas personas creen que resulta demasiado ambigua. Para mí, esta canción traslada tu mente a un lugar ligeramente desplazado de su estado habitual, en el cual ya no estás tan seguro acerca de ciertas cosas, y donde te empiezas a preguntar sobre las opciones que has escogido a lo largo de tu vida. Piensa en ello; no se trata sólo de ti, sino también de mí. También necesitarás ganar mi confianza. Este es un camino de doble dirección."

Ana cerró los ojos mientras que las remilgadas y anticuadas primeras notas de la canción llenaron la estancia. Se preguntaba qué estaría pensando él.

Just tell me what you've come to say to me / Sólo dime lo que has venido a decirme

I've been waiting for so long to hear the truth / He estado esperando demasiado para oír la verdad

It comes as no surprise at all you see / No es una sorpresa en absoluto, como puedes ver

So cut the crap and tell me that we're through / Así que basta de tonterías y dime que hemos acabado

Now I know your heart, I know your mind / Ahora conozco tu corazón, conozco tu mente

You don't even know you're being unkind / Ni siquiera te das cuenta de que estás siendo desagradable

So much for all your highbrow Marxist ways / Demasiado para tus intelectuales formas Marxistas

Just use me up and then you walk away / Me usas y luego te vas

Boy, you can't play me that way / Chico, no puedes jugar así conmigo

Well I guess what you say is true / Bueno, supongo que lo que dices es verdad

I could never be the right kind of girl for you / Nunca podría ser la chica adecuada para ti

I could never be your woman / Nunca podría ser tu mujer.

Christian bebió de sus palabras. Estaba siendo brutalmente sincera. Y le estaba pidiendo esa misma sinceridad a él; la estaba demandando. Pero también le estaba mostrando una gran carga de confianza y compromiso mostrándole sus miedos. Cerró los ojos y su mente fluyó con el efecto hipnótico de la canción. Cuando acabó, empezó otra canción casi inmediatamente. Sol de Medianoche no dijo ni una sola palabra entre una y otra. Era oscura y sensual, llena de angustia. Las notas le envolvieron en una niebla caliente y espesa. Christian conocía esa canción. La había escuchado en numerosas ocasiones. Hablaba del miedo. Miedo de estar atrapado, y miedo de no poder escapar de esa trampa porque la necesitas. ¿Estaría hablando de ella o de él mismo?

Never thought you'd make me perspire. / Nunca pensé que me harías sudar

Never thought I'd do you the same. / Nunca pensé que yo te produciría la misma sensación

Never thought I'd fill with desire. / Nunca pensé que me llenaría de deseo

Never thought I'd feel so ashamed. / Nunca pensé que me sentiría tan avergonzado

Me and the dragon can chase all the pain away. / Yo y el dragón podemos ahuyentar al dolor

So before I end my day, remember… / Así que antes de que mi día acabe, recuerda…

My sweet prince, you are the one. / Mi dulce príncipe, tú eres el único.

My sweet prince / Mi dulce príncipe

you are the one. / tú eres el único.

Ana no podía hablar debido al nudo en su garganta, y le hizo una señal a José para que pusiera la siguiente canción justo después de acabar la previa. Estaba blanca como el papel. José estaba furioso con ella y fingió no darse cuenta de su comportamiento. Cuando acabó la canción, había recuperado un poco de su compostura.

"Esta ha sido Sweet prince, de Placebo, del álbum Without you I'm nothing de 1998. La canción, de acuerdo con el cantante, Brian Molko, habla de dos relaciones que acabaron trágicamente, una con las drogas y otra con una persona." Anastasia suspiró fuertemente, vaciando sus pulmones. "Todos tenemos nuestros miedos y nuestros demonios. Sólo quería que lo supieras."

Christian reclinó su espalda en el cabecero de la cama. Su mente estaba en blanco. No podía pensar en nada. Se sentía entumecido. Ese desafío estaba dirigido directamente hacia él, y estaba asustado.

"Soy un ser humano imperfecto. Tengo un lado oscuro también. Todos tenemos uno. Sé que estás asustado. Yo también lo estoy. Mis manos están temblando. Mi corazón me golpea fuertemente en el pecho." Ana puso sus manos en su pecho. "Toda la sangre se ha ido de mi cara. Pero estoy aquí. Quería que supieras que siempre estaré aquí."

Christian volvió de su letargia; sus palabras atravesaron su mente y su alma de la misma manera en que aquellos preciosos ojos azules lo habían conseguido seis años antes. Nunca podría olvidar esa mirada, y nunca jamás podría olvidar estas palabras. Eran pura y cruda sinceridad."

"Esta canción no necesita presentación. I'll stand by you."

Oh, why you look so sad? / Oh, ¿por qué pareces tan triste?

Tears are in your eyes / Tienes lágrimas en tus ojos

Come on and come to me now / Vamos y ven conmigo ahora

Don't be ashamed to cry / No te avergüences de llorar

Let me see you through / Déjame llegar a ti

'cause I've seen the dark side too / porque yo también he estado en el lado oscuro

When the night falls on you / Cuando la noche cae sobre ti

You don't know what to do / No sabes qué hacer

Nothing you confess / nada de lo que confieses

Could make me love you less / hará que te quiera menos

I'll stand by you / me quedaré contigo

Christian se levantó y comenzó a caminar arriba y abajo a lo largo de la habitación. Se lamió los labios para hidratarlos, porque su boca se había secado de nuevo. Ella era una mujer muy valiente. ¿La merecía? No entendía por qué ella se sentía de esa manera hacia él, pero parecía que le correspondía claramente. ¿Cómo era posible? Ella estaba a otro nivel, ¿no? Era inteligente y talentosa, y seguro que era amable y generosa. Él no era nada de esas cosas; tenía una alma oscura y no era capaz de amar ni de ser amado. Ella parecía un ángel, y él era el demonio. Pero de nuevo él había comenzado a sentir esa sensación que le embargó hacía ya seis años: alguien preocupándose por él. No más soledad. Ahora podía sentirlo cerca, acariciándole suavemente. ¿Por qué no coger la oportunidad a manos llenas?

"The Pretenders nunca decepcionan, ¿no?" Ana suspiró de nuevo. Se sentía exhausta. "Bueno, hoy he traído mi guitarra. Quería cantarte una canción acerca de lo difícil que puede ser mostrar al mundo entero cómo somos en realidad. Lo sé por experiencia propia; ¡soy una especie de bicho raro! Mis amigos y familia no paran de decirme que baje de las nubes y viva en el mundo real, pero yo no paro de fantasear con cosas tontas... Sé que no me entienden, y sé que probablemente ellos tienen razón, pero no puedo evitarlo. Siempre lo seguiré intentando." Ana cogió su guitarra y se colocó delante del micrófono. "Sabéis que acostumbro a dedicar mi última canción a cierta persona... a mi chico de ojos tristes. Hoy, también se la quiero dedicar a otro amigo que recientemente he ganado. De hecho, todas las canciones del programa de hoy estaban dedicadas a ti, Cincuenta. Esto es Iris, del álbum Dizzy up the girl de 1998 de los Goo Goo Dolls. Espero que os guste." Ana acarició las cuerdas de su guitarra y comenzó a cantar con los ojos cerrados.

And I'd give up forever to touch you / Y renuncio a tocarte para siempre

'Cause I know that you feel me somehow / Porque sé que de alguna manera me sientes

You're the closest to heaven that I'll ever be / Eres lo más cercano al cielo que jamás estaré

And I don't want to go home right now / Y ahora mismo no quiero ir a casa

And all I can taste is this moment / Y todo lo que puedo saborear es este momento

And all I can breathe is your life / Y todo lo que puedo respirar es tu vida

'Cause sooner or later it's over / Porque antes o después se acabará

I just don't want to miss you tonight / No quiero echarte de menos esta noche

And I don't want the world to see me / Y no quiero que el mundo me vea

'Cause I don't think that they'd understand / Porque no creo que lo entendieran

When everything's made to be broken / Cuando todo está hecho para romperse

I just want you to know who I am / Sólo quiero que sepas quién soy

Christian se deleitó en el sonido de su voz. Se sentía seguro. Se sentía querido. No pudo evitar imaginar a esa chica de ojos azules cantando para él; mirándole con esos hermosos ojos enmarcados en ese hermoso rostro. Pero ella era casi como un sueño y Sol de Medianoche era real, tan real como el sentimiento que se expandía en su pecho. 'Siempre lo seguiré intentando.' Dejó que su cálida voz le envolviera y le meciera, y se durmió en la cama con una sonrisa en los labios.

"Soy Sol de Medianoche y este ha sido el programa de hoy. Dulces sueños."


Bueno, espero que os haya gustado. Fue una montaña rusa de sentimientos escribir este capítulo.

Estas son las canciones que aparecen; echadles un vistazo:

Trust. Megadeth.

Your woman. White Town.

Sweet prince. Placebo.

I'll stand by you. The Pretenders.

Iris. The Goo Goo Dolls.

¡Decidme lo que pensáis!