Bueno… después del anterior capítulo, creo que todos nos merecemos este. Todo llega…

Gracias a todas las personas que leen esta historia, que la hacen su favorita y que dejan algún comentario.

CAPÍTULO 9

"Ana, cariño, deberías descansar." Ray dijo mientras acariciaba la cara de su hija.

"Estoy bien, papá. Tú eres quien debería descansar. ¿Te apetece un zumo de naranja?" Ana se puso de pie y se frotó las manos en los muslos. Estaba exhausta después de pasar tres días al lado de su padre, dejando el hospital sólo para ducharse y cambiarse de ropa una vez al día.

"Me encantaría. Gracias cariño. Coge otro para ti."

"Claro que sí, papá. Volveré en un momento." Ana le dio un beso en la cabeza y salió de la habitación.

Había un asunto importante con el que tenía que lidiar antes de ir a la cafetería, pero lo había guardado para sí misma, sin comentarle nada a Ray, porque no quería que se preocupara por nada. Tenía que hablar urgentemente con atención al cliente del hospital acerca de la cobertura del seguro médico de Ray. Estaba casi segura de que no cubriría todo el tratamiento necesario para su padre, y quería llegar a algún tipo de acuerdo económico. Fue dirigida al despacho oportuno casi de inmediato, tan sólo mencionando su nombre.

"No se preocupe de los gastos, Srta. Steele. Está todo cubierto." Dijo el hombre situado al otro lado de la mesa con una sonrisa de oreja a oreja y sus manos cruzadas delante del pecho.

"Pero… tiene que tratarse de un error. Estoy segura de que nuestro seguro no cubre todo el tratamiento…" Dijo Ana intentando conservar la calma.

"Lo sé, señorita. Su seguro está lejos de cubrir el tratamiento básico que su padre requiere… pero alguien se ha encargado de cubrir el resto."

"No lo entiendo… Alguien… ¿Quién?" Preguntó Ana totalmente confundida.

"El Sr. Grey." Contestó el hombre con cierto orgullo.

"El Sr. Grey… ¿se refiere al Sr. Elliot Grey?" Ana murmuró de manera incrédula. Quizás Kate le había pedido que les ayudara…

"No, el Sr. Christian Grey." El hombre dijo despacio, como si estuviera hablando con una criatura.

"Pero… no lo entiendo. ¿Está usted seguro?" Ana le volvió a preguntar con cara de circunstancias. Estaba muy sorprendida.

"Estoy positivamente seguro, señorita. Creo que si usted tiene alguna pregunta más al respecto, debería preguntarle directamente al mismo Sr. Grey, pero le sugiero que simplemente acepte su valiosa ayuda y agradezca su generosidad," el hombre le reprendió.

"Oh… sí, claro." Dijo Ana sonrojándose. No quería parecer maleducada, pero todo eso le parecía raro y relamente muy inesperado.

Salió del despacho y llamó a Kate; seguro que ella sabía algo de todo eso, pero no contestó a la llamada, y le dejó un mensaje de voz. Tenía que tratarse de un error; no era posible que hubiera alguien tan generoso en este mundo.

Después, se dirigió a la cafetería, compró dos zumos de naranja y volvió a la habitación de Ray.

_§ § 0 § §_

José se encontraba revisando la mesa de mezclas en el estudio. Estaba pensando en Ana. La había jodido bien. Ana no se merecía lo que él había hecho, y, encima, ahora tenía que lidiar con el tema del accidente de Ray. Suspiró… al menos había podido hablar por teléfono con ella, aunque habían omitido completamente el incidente del club. Perdido en sus pensamientos, no se dio cuenta de que Michael había llegado.

"¡Hey, José! ¿Cómo va la cosa? ¿Alguna noticia del padre de Ana?"

"Oh, hola Michael. Bueno, el hombre va mejorando. Ya le han trasladado de la UCI a una habitación normal, pero creo que estará ingresado en el hospital todavía por algún tiempo."

"Por supuesto… ¿y Ana… ya ha vuelto por aquí?"

"No, todavía no. Pero creo que mañana volverá. Ella y Kate se mudan a Seattle esta semana, así que tiene que empaquetar todas sus cosas."

"Oh, vale." Michael dudó. "¿Me puedes hacer un favor?"

"Claro tío. Dispara."

"Toma." Michael le dio un sobre cerrado. "Se supone que es para Ana… bueno… para Sol de Medianoche, pero ya sabes…"

"Sí, lo sé." El tono de José era seco. "¿Y quién te dio este sobre?"

"Nunca acertarías a la primera… ¡me lo dio el Sr. Grey! Me dijo que un tío se lo había dado. Ya sabes… la gente se cree que por ser quien es tiene que conocer a todo el mundo," Michael dijo entrecomillando sus últimas palabras.

"Vale, de acuerdo. Se lo daré." José cogió el sobre y lo inspeccionó.

"Ya sabes… quizás es de ese tío misterioso que le gusta a Ana. ¿No crees?" Michael dijo sonriendo.

"Sí, así lo creo." José dijo con cara sería y mirada perdida.

"Bueno, tío. Me tengo que ir. ¡Nos vemos!" Michael agitó su mano en el aire a modo de despedida y salió silbando de la habitación insonorizada.

José se quedó mirando el sobre por una eternidad. Era de ese tipo, de eso estaba seguro. Frunció el ceño. Quizás ese Cincuenta era en realidad Michael, y se había inventado toda esa historia sobre el Sr. Grey para cubrirse las espaldas delante suyo. Recordó la manera en que él cogía a Ana por la cintura mientras bailaban en el club, y sintió que la sangre le hervía en las venas. Dobló el sobre por la mitad y lo guardó en el bolsillo trasero de sus vaqueros. ¿Se lo diría a Ana, o se guardaría ese sobre para sí mismo?

_§ § 0 § §_

Christian se encontraba sentado en la butaca de su oficina. Su tobillo derecho reposaba sobre su rodilla izquierda. Su brazo izquierdo estaba sobre el reposabrazos y su mano derecha sujetaba un vaso con un líquido ambarino en su interior. Estaba oscuro afuera y ni siquiera se había molestado en encendar la lamparita de su escritorio, haciendo que las lejanas luces de la ciudad que se hayaba a sus pies proyectara sombras extrañas sobre su rostro. Tomó un sorbo de whiskey y notó el calor ardiente deslizándose por su garganta. Se encontraba en medio del infierno. Estaba perdido y lleno de odio. Tenía una permanente opresión en el pecho, a punto de explotar en cualquier momento. Pero lo peor era el sentimiento de autocompasión, y eso era algo que no podía tolerar; no él, no Christian Grey. Él era fuerte; él era el dueño y señor de su propio universo. Tomó otro gran sorbo hasta acabar su bebida y estrelló el cristal en la pared que tenía delante. Tenía que retomar el control; lo necesitaba. Cogió el control remoto de su iPod y subió el volumen de la canción que sonaba de fondo.

No one knows what it's like / Nadie sabe lo que es

To feel these feelings / Tener estos sentimientos

Like I do / Como yo los tengo

And I blame you / Y yo te culpo a ti

No one bites back as hard / Nadie se reprime tanto

On their anger / En mostrar su ira

None of my pain and woe / Nada de mi dolor o de mi angustia

Can show through / Pueden ser mostrados

But my dreams / Pero mis sueños

They aren't as empty / No están tan vacíos

As my conscience seems to be / Como parece estarlo mi consciencia

I have hours, only lonely / Tengo horas llenas de soledad

My love is vengeance / Mi amor es venganza

That's never free / Eso nunca es gratuito

Su cara mutó en un gesto de determinación mientras cogía su Blackberry. La persona al otro lado de la línea no hizo esperar a Christian, el sonido aterciopelado de su voz acariciando sus oídos.

"Christian…"

"Elena, tenemos que hablar. Quiero que me consigas otra sumisa. Ya sabes lo que me gusta."

"Bueno, Christian. Bienvenido de nuevo. Y… sí, te conozco muy bien. Y sé lo que necesitas." Su sonrisa diabólica podía oírse a través de la línea telefónica.

_§ § 0 § §_

Kate abrazó fuertemente a Ana cuando ésta llegó al apartamento.

"Oh, Ana, ¡estoy tan contenta de que Ray esté mejorando tan rápido! ¿Y tú cómo estás? ¡Debes de estar exhausta!" Kate le soltó y se dirigieron al sofá.

"No te preocupes por mí, Kate. Yo estoy bien ahora que mi padre está bien. Lo peor ya ha pasado." Ana sonrió.

"Por cierto, aquí tienes tu diploma." Kate dijo entregándoselo con una sonrisa triste. "¡Me dio mucha pena que no pudieras estar allí! Christian me lo dio."

"¿Christian? ¿Te refieres al Sr. Christian Grey?" Ana preguntó divertida.

"Bueno, sí. Ya sabes, es el hermano de mi novio, así que puedo llamarle Christian." Kate dijo moviendo su mano en el aire de forma casual.

"Por cierto, tengo que hablar con él. ¿Sabías que está pagando el tratamiento de Ray? Es muy generoso de su parte, ¡pero no puedo permitírselo!"

"Lo sé, Ana. Nos lo dijo el día de la graduación. Me impresionó muchísimo; no dudó por un segundo en ofrecer su ayuda. Fue tan… desinteresado. Realmente es un buen hombre."

"Pienso lo mismo, pero no me quiero aprovechar de él."

"¿Y qué vas a hacer entonces? Quiero decir… Ray necesita esos tratamientos."

"Lo sé. He intentado contactar con él vía telefónica, pero hay toda una pared de asistentes personales, abogados y una interminable lista de diferentes tipos de empleados que me lo han hecho imposible. Así que… he decidido por mi cuenta que le devolveré una pequeña cantidad de dinero cada mes, incluso si tengo que hacerlo para el resto de todos los meses de mi vida." Dijo con una expresión de pura determinación en su cara. "Se lo diré directamente a él una vez que haya cobrado mi primer sueldo. ¡De esa manera no podrá decirme que no!" Dijo con una sonrisa ganadora. "Pero te necesitaré a ti o a Elliot para poder acceder a él; de otra manera, creo que realmente es imposible."

"De acuerdo, yo te ayudaré… pero no estoy segura de que Christian dé su brazo a torcer tan fácilmente. Creo que es un poco tozudo."

"No más que yo." Ana replicó cruzando los brazos sobre el pecho.

"Sí, ¡no hace falta que lo jures!" Kate dijo riéndose. "Por cierto, hay otra cosa que quería decirte. Después de aquella entrevista que le hice, me preguntó quién era Sol de Medianoche."

"¿En serio?"

"Sí. Me dijo que alguien le había comentado lo buena que eras. No le dije nada de nada, pero creo que si él piensa que tienes talento, tendrías que considerar decírselo. Quiero decir, podría suponer alguna buena oportunidad para tu carrera, con todos los contactos que debe tener ¿no crees?"

"Bueno, lo pensaré." Ana quería cambiar de tema rápidamente. "Así que… Elliot y tú tenéis algo serio entre manos, ¿no?"

"Sí, definitivamente sí." Kate dijo asintiendo fervientemente.

"Estoy tan contenta por vosotros dos… ¡Hacéis tan buena pareja!" Ana le dijo con una sonrisa cálida.

"¡Creo que es perfecto para mí!" Los ojos de Kate brillaban.

Ana se quedó en silencio por unos segundos, con la mirada fija en sus manos. "¿Apareció por aquí?" Ana preguntó en un susurro.

"¿Qué?" Kate preguntó frunciendo el ceño. Después, se dio cuenta de a quién se refería Ana. "¿Te refieres a ese tipo, a Cincuenta? Ana asintió en silencio. "No… no lo sé, Ana. ¿Se ha puesto en contacto contigo?"

"No, no lo ha hecho." Suspiró. "Yo no me presenté a nuestra cita, así que… le comprendo. Pero pensé que quizás él querría volver a contactar conmigo… Parece ser que estaba equivocada." Ana tenía un nudo en el estómago. "De todas maneras… seguro que era otra de mis tonterías." Suspiró de nuevo.

"No lo creo, Ana. Ya sé que siempre te he dicho que tenías que crecer, seguir hacia delante, dar la cara a la realidad y todo eso… ya sabes. Pero esto… esto parece especial. Un poco raro, pero aún así, creo que vosotros dos estáis conectados de alguna manera."

Kate estaba en lo cierto. Ana no podía negarlo. Había algo indeleble entre ellos. Incluso Kate lo había notado. Cerró los ojos y tomó una gran bocanada de aire para calmarse. ¿Qué podía hacer ahora?

_§ § 0 § §_

José y Ana se encontraban en la sala de reuniones del edificio de las salas multimedia, sentados uno enfrente del otro, con la gran mesa central entre ellos dos. Ella estaba segura de que él no intentaría nada de nuevo, podía leer claramente la expresión de culpa escrita en su cara, pero, aún así, estaba muy cabreada con él. José se sentía avergonzado; casi no podía mirarle a la cara, pero quería recuperar la relación que tenían hasta ahora. La amistad con Ana, aunque insuficiente, era demasiado importante para él.

"Así queeeee… el último programa. ¿Tienes algo en mente? Tiene que ser algo grande; la gran Sol de Medianoche se despide de la universidad." José bromeó, intentando aliviar la tensión que había entre ellos dos.

"Sí, la gran Sol de Medianoche… esa soy yo." Ana se quedó en silencio por varios segundos, y después sonrió tristemente. "José, quiero darte las gracias por esta oportunidad que me diste."

Las palabras de Ana sorprendieron a José y frunció el ceño. "No hay de qué, Ana, pero no tienes porqué darlas. Ha sido un verdadero placer trabajar contigo. Si alguien debe estar agradecido, ese soy yo."

"Ha sido divertido, educativo y todo un reto. He disfrutado muchísimo. Y tuve la oportunidad de conocer a…" Ana dejó de hablar en seco.

"¿De conocerle a él?" José susurró, acabando la frase. Ana sólo le miró fíjamente sin decir nada. "Realmente te gusta, ¿no?" Él sintió esa desagradable mezcla de rechazo y remordimiento comiéndole por dentro.

"Sí." Ana no quiso decir más.

Entonces José alcanzó su mochila y sacó de ella un sobre cerrado. Lo miró por unos segundos y después se lo dio a Ana. Ella lo cogió con dedos temblorosos y leyó lo que había escrito en él.

"Michael me lo dio el otro día. Me dijo que un tipo se lo había dado a él. No creo que ese tipo fuera el remitente de la carta."

"Gracias." Ana susurró. Casi inmediatamente, se levantó de la silla y dejó la habitación, aferrándose al sobre con ambas manos como si su vida dependiera de ello.

Comenzó a caminar, aturdida. Sus piernas se movían automáticamente. Su visión estaba borrosa y su respiración entrecortada. Llegó a su apartamento sin darse cuenta, entró en su habitación y cerró la puerta. Miró fíjamente el sobre. Acarició suavemente con la punta de los dedos su pseudónimo, escrito con una pulcra caligrafía de letras ligeramente curvadas hacia la izquierda, las cuales indicaban el fuerte e intimidante exterior de la persona que las había escrito; un exterior que ocultaba una desgarrada necesidad de contacto con la gente. Tan Cincuenta, pensó.

Con manos temblorosas, abrió el sobre y leyó la carta:

He estado esperándote durante horas. De hecho, creo que he estado esperándote toda mi vida, sólo que no lo sabía. Pero no has venido.

Te he desnudado mi alma. Sentí que si te mostraba mi verdadero yo, con todas mis sombras, no escaparías de mí. Confié en ti. Pero tú, maldita sea, no viniste.

Ana contuvo el aliento al leer las últimas palabras.

Creía que había algo especial entre nosotros. Sólo me había sentido así una vez en mi vida, durante un breve y precioso momento que escapó entre mis dedos porque me comporté como un cobarde. No quería volver a ser un cobarde de nuevo. Pero todo ha sido en vano.

La primera vez que oí tu voz, sentí algo parecido a lo que sentí en aquella ocasión. Me invadió un miedo atroz, pero, al mismo tiempo, me dio esperanza. La soledad pareció desvanecerse. Y esta sensación se hacía más y más grande cada vez que te escuchaba. Parecía que tú me comprendías… ¡Qué tonto he sido!

Esa valiosa persona me dijo que nunca me diera por vencido. Pero tuvo que marcharse, y no llegué a ella a tiempo de decirle lo que sentía. De todas maneras, probablemente no la merecía. Sé que fue lo mejor para ella. Tú también me dijiste que jamás abandonara. Incluso encontré ciertos parecidos entre vosotras dos; la manera en que sus profundos ojos azules penetraron en mi alma, llegando a mi corazón oscuro, era la misma en la que tú atravesaste mi alma con tus palabras. Con tu dulce voz. Dulce y con un toque picante. Sí, dulce y picante.

Su recuerdo ha caminado conmigo durante estos seis años, pero tú conseguiste sustituirle en mi mente. Irónicamente, su apariencia era la tuya cuando pensaba en ti… No me culpes. No he podido evitarlo. Puse la figura de la criatura más hermosa que jamás he visto como la imagen de la mujer más increíble que jamás he oído. Todavía puedo sentir esa sensación de hormigueo en la punta de mis dedos mientras acariciaba sus labios sedosos…

Sé que eres buena. Demasiado buena para mí. Esa es la razón por la cual no has aparecido; te diste cuenta de ello. Ahora sé cuál es mi lugar. Ahora sé qué es lo que tengo que hacer. Sé que sólo se trataba de una dulce ilusión… pero fue bonito fantasear acerca de ti y de mí.

Ahora tengo que recuperar el control de nuevo. Adiós.

La mente de Ana viajó seis años atrás, dando vueltas y vueltas en una frenética espiral, mientras su mano llegó a su labio inferior. ¿Era realmente posible? ¿Era posible que Cincuenta se tratara de ese chico de la tienda del Sr. Harris…? Cerró los ojos,y esos ojos grises aparecieron en su mente; tristes, ardientes, hermosos. ¿Era posible que él hubiera vuelto a buscarle? Todos esos datos… serían demasiada coincidencia, ¿no? Ella recordó sus palabras escritas… de hecho, recordaba todos los e-mails que él le había escrito palabra por palabra:

'No te conozco, pero siento que, de alguna manera, estoy conectado contigo. Creo que me recuerdas a alguien que conocí en el pasado; alguien a quien tampoco logré llegar a conocer del todo.'

'Desde el primer momento en que oí tu voz, me sentí atraído por ti y me transportaste a un lugar en el cual estuve en una ocasión, y donde jamás pensé que volvería. Esa es una puerta que jamás pensé que se abriría.'

Era él todo el tiempo, y, aunque ella había tenido esa sensación desde el primer momento, no había sido lo suficientemente honesta como para admitirlo. En ese momento se dio cuenta de que, en esta ocasión, había sido ella la que no había aparecido. Sus ojos se llenaron de lágrimas de añoranza y la carga que sentía en el pecho se hizo más pesada. ¿Se estaba dando por vencido? De repente, no podía respirar con normalidad. No podía perderle. No otra vez.

_§ § 0 § §_

Ana estaba a punto de empezar su último programa como Sol de Medianoche. Giró su cabeza y miró a José a través del cristal de la ventana del estudio. Él asintió y, con una sonrisa triste bailando en sus labios, abandonó la habitación, cerrando la puerta tras de sí sin hacer ruido. Ana le había pedido que se fuera; después de todo lo que había pasado entre ellos, no quería que él fuera testigo de sus sentimientos hacia otra persona. Ana suspiró profundamente y trató de modular su agitada voz.

"Hola damas y caballeros, soy Sol de Medianoche y estamos aquí para llenar vuestros corazones con música." Suspiró de nuevo y apoyó los codos sobre la mesa, sujetando su cabeza con ambas manos. "Este es nuestro último programa. Como muchos de vosotros sabéis, el otro día me gradué. Otra vida nos espera, llena de expectativas, de nuevas experiencias, nuevos retos, nuevas oportunidades. Pero creo que yo he perdido la mía, ¿no?" Ahogó un sollozo y continuó. "Ahora te estoy hablando a ti, Cincuenta. Sé cómo te sientes… ¡lo sé jodidamente bien! Sólo deja que me explique… No pude ir a tu encuentro, pero… nosotros podemos… ¡no, nosotros debemos! ¡Tenemos que intentarlo! No puedo creer que fueras tú todo el tiempo… tú… mi chico de ojos grises. El hombre con los ojos más tristes y hermosos que jamás he visto. ¿Realmente eres tú? Créeme, sé cómo te sientes… Por favor, te suplico que no te des vor vencido. No todavía. Creo que esta canción de A Great Big World puede que me ayude…"

Ana apretó el botón oportuno y las dulces y limpias notas de un piano llenaron el espacio. Apoyó la cabeza en la mesa con los ojos cerrados, las lágrimas humedeciendo sus pestañas.

Say something, I'm giving up on you / Di algo, me estoy dando por vencida
I'll be the one, if you want me to / Yo seré la única, si tú quieres que lo sea
Anywhere I would've followed you / Te hubiera seguido a donde fuera
Say something, I'm giving up on you / Di algo, me estoy dando por vencida
And I am feeling so small / Y me siento tan pequeña

It was over my head / Me rondaba la cabeza
I know nothing at all / No tengo ni idea de nada
And I will stumble and fall / Y yo me tropezaré y caeré
I'm still learning to love / Todavía estoy aprendiendo a amar

Just starting to crawl / Tan sólo comenzando a gatear
Say something, I'm giving up on you / Di algo, me estoy dando por vencida
I'm sorry that I couldn't get to you / Siento que no llegara a tiempo para estar contigo
Anywhere I would've followed you / Te hubiera seguido a donde fuera
Say something, I'm giving up on you / Di algo, me estoy dando por vencida

"Todavía noto esa sensación de cosquilleo en mis labios. Todavía noto la punta de tus dedos rozándolos suavemente. El miedo que sentí cuando lo hiciste, se transformó con el tiempo en una sensación de anhelo. He soñado que eran tus labios en vez de tus dedos miles de veces." Ana cerró los ojos y se tocó los labios. "La verdad es que jamás pensé que hubieras venido. Yo sólo era una chiquilla tonta, y tú eras… tú eras inalcanzable." Ana sonrió y soltó una risita amarga. "Pero de alguna manera lo sentía; había algo en tus palabras que me recordaba a ese chico increíble… Podía sentir la misma tristeza que llenaba tu música. La misma pasión que se reflejaba en tus ojos. La gente siempre me ha dicho que era una tonta por estar enganchada a un sueño. De hecho, yo pensaba de la misma manera, pero no podía evitarlo. Ahora, sabiendo que estás ahí afuera… tengo que encontrarte."

Ana cogió la guitarra que estaba apoyada en el suelo a su lado y colocó el micrófono en la posición adecuada.

"Esta canción dice mucho de mis sentimientos a lo largo de todos estos años. Se trata de Talking to the moon de Bruno Mars." Rasgueó su guitarra y comenzó a cantar con los ojos cerrados, intentando volcar toda su alma en sus palabras.

I know you're somewhere out there / Sé que estás ahí afuera, en alguna parte
Somewhere far away / En algún lejano lugar
I want you back / Te quiero de vuelta
I want you back / Te quiero de vuelta

My neighbors think I'm crazy / Mis vecinos piensan que estoy loca
But they don't understand / Pero ellos no entienden
You're all I have / Que tú eres todo lo que tengo
You're all I have / Tú eres todo lo que tengo

At night when the stars / Por la noche cuando las estrellas
Light up my room / Iluminan mi habitación
I sit by myself / Me siento en soledad

Talking to the moon, tryin' to get to you / Hablándole a la luna, intentando llegar a ti
In hopes you're on the other side talking to me too / Con la esperanza de que tú estés al otro lado hablándome también
Or, am I a fool who sits alone talking to the moon / O, soy una tonta que se sienta a solas hablándole a la luna

Ana acabó la canción sientiendo aún más esa pesada carga en su pecho de nuevo.

"Has caminado a mi lado desde que nos conocimos. Tu presencia siempre estuvo ahí, dándome seguridad, dándome calor y, no puedo negar que también torturándome en ocasiones. Pero lo anhelaba. Quería que así fuera." Dejó la guitarra de nuevo en el suelo y apretó una serie de botones. "Quiero enseñarte algo. Esta pieza se grabó hace casi seis años. Lo hizo mi padre, durante una de mis lecciones de piano. Siempre pensé que era cautivadora y llena de esperanza, y nunca pude evitar pensar en ti cuando la tocaba. Espero que te guste."

Las dulces notas de Claire de Lune de Debussy la envolvieron. No era una grabación muy buena; había una especie de ruido blanco de fondo, y se podían oír los murmullos de la profesora de vez en cuando, pero era muy especial para ella. Esa canción siempre hacía un poco más leve esa pesada carga. Solo esperaba que tuviera el mismo efecto en él.

Cuando terminó, Ana permaneció en silencio. Eso era todo. Ahora era él quien tenía que darle una segunda oportunidad.

"Llegamos al fin de programa, y todo lo que puedo hacer es agradeceros a todos por el apoyo que nos habéis brindado este increíble año. Ha estado repleto de subidas y bajadas, un secreto a voces y de un millón de emociones. Pero todo mereció la pena, y no me arrepiento de nada. Quiero compartir con vosotros esta última canción de Nelly Furtado, All the good things, y desearos mucha suerte y una vida llena de felicidad." La melodía con tintes gitanos comezó y Ana se reclinó en su silla, masajeándose las sienes con los dedos. Ahora tenía que enfrentarse a la realidad, fuera la que fuera.

Honestly, what will become of me / Honestamente, ¿qué sera de mí?
Don't like reality / No me gusta la realidad
It's way too clear to me / Es demasiado evidente para mí
But really life is daily / Pero en realidad la vida pasa día a día
We are what we don't see / Somos lo que no vemos
Miss everything daydreaming / Nos perdemos todo soñando despiertos
Flames to dust / Llamas al polvo
Lovers to friends / De amantes a amigos
Why do all good things come to an end? / ¿Por qué todas las cosas buenas tienen que acabar?

José se reclinó en su cama después de que el programa acabase. Era claro como el agua que Ana estaba completamente colada por ese tipo, y probablemente él sentía lo mismo por ella; como iba a ser si no. Se sintió culpable por haber estado a punto de no enseñarle la carta. Él la amaba, o algo parecido, pero en el fondo sabía que ella no era para él.

Christian dejó escapar el aliento que no era consciente de estar conteniendo. Había estado ahí, mirando fíjamente a la pantalla de su portátil, durante dos horas seguidas, esperando a que el programa finalizase, con el volumen del ordenador puesto en silencio. No necesitaba oír sus mentiras, pero quería ser testigo del final de la historia. Eso era todo. Por fin volvía a tener ese preciado control que tanto necesitaba. Ya no la necesitaba más a ella. Volvió a poner el sonido al volumen normal y apagó el ordenador.

_§ § 0 § §_

Ana puso su última bolsa en el camión de mudanzas. Aunque Kate tenía un montón de cosas, sobretodo libros, ropa y zapatos, el teclado, la guitarra y la colección de vinilos de Ana ocupaban la mayor parte del espacio. También contaba con una importante colección de libros.

"Ya ves, Ana, tus cosas son mucho más interesantes que las de Kate," Elliot bromeó mientras le ponía caras a Kate, "¡pero pesan como una cosa mala!"

"¡Vaya, Elliot, pensaba que eso no sería ningún problema para un hombre tan fuerte como tú..." Dijo Ana imitando las caras que ponía Elliot.

Kate abrazó a Ana con afecto y sonrió a Elliot, lanzándole un beso. Le había pedido que hiciera lo posible para levantar los ánimos de Ana. Se comportaba casi como un fantasma después del último programa de radio; silenciosa, apagada… siempre con una sonrisa triste en la cara, intentando ocultar los sentimientos que le consumían. Elliot, por descontado, no sabía exactamente qué era lo que le estaba pasando; Kate no se lo había querido explicar con mucho detalle, pero él apreciaba a Ana, y no quería verle así. Se pasó todo el tiempo bromeando. Kate y Elliot lograron convencer a Ana para transportar a Wanda en otro camión, ya que era algo peligroso hacer todo el camino hacia Seattle con el viejo cacharro, así que fueron en el Mercedes de Kate, haciendo turnos para conducir. Charlando con Ana, Elliot descubrió que ella también podía hablar un poco de Español; lo había estudiado como segunda lengua en la universidad, instigada por alguna de las canciones que José solía escuchar. Así que estuvieron chinchando a Kate desde ese preciso momento. Elliot mencionó el repentino interés de su hermano por ese idioma, pero no explicó sus razones, y tanto Ana como Kate asumieron que sería por algún tipo de negocio en América del Sur.

La mudanza fue bien, pero estaban exhaustos cuando llegaron a Seattle. El apartamento era bastante espacioso, básicamente con un sólo espacio abierto y tres grandes dormitorios con baños en cada uno de ellos. Se encontraba en el barrio de Pike Place Market, cerca del distrito financiero, la bahía de Elliot, y de numerosos restaurantes de moda y tiendas de todo tipo.

_§ § 0 § §_

Christian también estaba ocupado el día de la mudanza; tenía que recoger a su hermana Mia del aeropuerto Sea-Tac. Venía de París, donde había estado trabajando para un eminente chef durante varios meses. Ella se moría por ver a su hermano, especialmente desde que Elliot le había contado el dramático cambio que había experimentado en los últimos días. Seguro que tenía que ver con una mujer… o quizás con un hombre, aunque ella nunca había pensado que su hermano fuera gay. Así que estaba deseosa de verle y preguntarle.

"¡Oh, Christian, te he echado tanto de menos!" Mia se acercó a él y le abrazó fuerte. Ella era la única persona que podía acercarse a Christian de esa manera. Christian no tenía miedo de ella; le había dado muchas vueltas al tema, y tanto él como el Dr. Flynn, su psiquiatra, habían llegado a la conclusión de que era porque jamás la había visto como una posible amenaza.

"¡Bueno, bueno, Mia, ya está bien! ¡Para un poco, por favor!" Christian le gritó.

Ella frunció el ceño y le miró a los ojos. "¿Qué te pasa, Christian?"

"Nada, Mia. Sólo es que casi me tiras al suelo. ¿Cómo ha ido el viaje?" Suavizó el tono al darse cuenta de lo desagradable que había sido.

"Buffff… largo. Tedioso." Mia puso cara de aburrimiento. "Pero sé que no me estás diciendo la verdad. Lo puedo ver en tu mirada…"

"Déjalo, Mia." Dijo secamente. "Lo siento. He tenido un mal día, eso es todo. Vamos a llevarte a casa, debes estar rendida." ¿Qué podía decirle a su hermana? Mi alma está inmersa en un pozo negro de oscuridad. Soy un hombre vacío, Mia. Pero esto no es nada nuevo… siempre ha sido así.

Mia sabía que había algo más, pero decidió dejar en paz a su hermano por el momento y guardar su interrogatorio para otra mejor ocasión.

_§ § 0 § §_

Ana salió a dar un paseo. Primero, se dirigió a la tienda del Sr. Harris; quería saludarle después de tanto tiempo, y quizás preguntarle acerca de ese chico… pero se encontró con la tienda cerrada. Así que decidió dar una vuelta por su nuevo barrio. También quería darles a Kate y Elliot algo de privacidad. En aquellos últimos días se comportaban como si ella estuviera hecha de cristal, temerosos de que se rompiera en mil pedazos. Era realmente tierno por su parte, pero también era exasperante. No quería que nadie tuviera pena de ella; no era el tipo de persona a quien le gustara regodearse en su propia autocompasión.

Le encantaban los pequeños e íntimos restaurantes y las elegantes tiendas que rodeaban su apartamento. Una tienda de música vintage atrajo su atención y entró en ella. Había una enorme sección de vinilos de segunda mano y otra de objetos de coleccionista. ¡Era casi el paraíso! Perdida en sus pensamientos, caminó por los pasillos del establecimiento, disfrutando de esa mezcla del olor a cartón y polvo, mientras que los hipnotizantes gemidos de Shirley Manson llenaban su cerebro de enfermizas declaraciones de amor. No se percató del hombre joven que se encontraba al final de la tienda. Le observaba intensamente, con una gran sonrisa que mostraba su perfecta dentadura y una chispa de curiosidad en sus ojos verdes.

"¿Hey, qué tal?" Le dijo él.

"¡Oh! ¿Qué tal tú?" Respondió ella, sobresaltada.

"No te había visto nunca por aquí, debes ser nueva en Pike Place Market. No habría podido olvidar esos ojos tan hermosos." Dijo él con una sonrisa radiante.

"Ehhhh… sí, lo soy. Me acabo de mudar de Vancouver." Ana se sonrojó furiosamente. "Me gusta tu tienda. Ya sabes, soy una fanática de todas estas cosas." Dijo Ana para cambiar de tema.

"No sólo hermosa sino también interesante." Él coqueteó. Se había dado cuenta de que era una mujer tímida y estaba disfrutando de su incomodidad. "Por cierto, ¿cantas?"

"¿Por qué lo preguntas?" Dijo Ana levantando una ceja, dejando a un lado su timidez.

"Mira, hay una radio local que organiza un concurso de canto. Es una especie de karaoke. Grabamos las canciones aquí y ellos las ponen en antena durante la semana."

Ana abrió mucho sus ojos mientras una idea vino a su mente. Si él seguía viviendo en Seattle, quizás esa era la manera de llegar hasta él. Sintió que sus piernas le fallaban por un segundo, pero se recompuso casi inmediatamente.

"¿Una radio local? ¡De acuerdo, vamos a hacerlo!"

"Perfecto. Tu nombre es…"

"Mi nombre es Ana, pero cantaré como Sol de Medianoche. Otra cosa más… ¿podrías cantar conmigo?"

_§ § 0 § §_

Christian gritó por enésima vez durante esa mañana. Todos sus empleados parecían fallar una y otra vez en sus tareas más básicas, y eso le cabreaba hasta la extenuidad. No podía soportar el mínimo fallo a su alrededor, y estaba volcando toda su fustración en ellos.

"¡Andrea, quiero a Barney aquí de inmediato!" Christian le ladró a su asistente personal.

"Ahora mismo, Sr. Grey." Andrea se apresuró a salir del despacho de Christian.

Él se frotó furiosamente la cara con ambas manos y se tiró del pelo. Estaba al límite. Le hubiera gustado haber podido aislarse del resto del mundo; no podía soportar a nadie a su alrededor. ¡Por el amor de Dios, si ni siquiera podía soportar su propio reflejo en el espejo! Pero tenía un imperio que governar.

Barney entró en la habitación con aire despreocupado haciendo un saludo propio de Star Trek, después de haber llamado tímidamente a la puerta. Al menos, él era un jodido genio y nunca fallaba, pensó Christian.

"Hola, Sr. Grey. Andrea me ha dicho que quería verme."

"Sí, Barney. Los protocolos de seguridad tienen que actualizarse lo antes posible. Esta ha de ser tu prioridad número uno."

"Han sido actualizados esta noche pasada, señor. Soy muy consciente de la importancia del tema. Acabo de enviarle por correo electrónico el resumen de la operación." Dijo de manera calmada.

Christian se relajó mínimamente. Sí, necesitaba el jodido control, y todo lo que le rodeaba tenía que estar en perfecta sincronía. "Bien hecho, Barney." Dijo más calmado.

"¿Necesita algo más, señor?" Barney le preguntó.

"No Barney, te puedes ir."

"De acuerdo…" Se estaba marchando cuando giró en sus talones y comenzó a hablar de nuevo. "¿Escuchó el último programa de esa chica de la radio de la universidad de Washington?"

Christian sintió que todos los músculos de su cuerpo se tensaban de nuevo. "¿Qué chica?" Dijo con cara de póker.

"Sol de Medianoche. Pensé que escuchaba su programa."

"Sólo en contadas ocasiones." Christian sintió un dolor agudo en el pecho al escuchar su nombre. ¿A quién quieres engañar, capullo?

"¡Oh, pues fue fantástico! Era su último programa, porque ya se ha graduado."

"Supongo que fue una gran fiesta, ¿no?" Christian no pudo ocultar la amargura que destilaban sus palabras, pero Barney pareció no darse cuenta.

"Bueno, no exactamente." Barney estaba de pie delante de Christian con sus manos metidas en los bolsillos de sus pantalones mientras se balanceaba hacia delante y hacia atrás. "Fue bastante triste, en realidad."

"Vaya, le daba pena dejar atrás las fiestas de la universidad, ¿no?" Christian dijo con ironía.

"No, nada de eso. Dijo algo acerca de haber perdido su oportunidad. Pidió disculpas por algo… No estaba prestando demasiada atención. Creo que tenía que ver con ese tipo, Cincuenta."

"Debe ser todo un engaño, Barney. Ya sabes, el mundo del espectáculo." Christian dijo con amargura.

"Mi novia no piensa lo mismo." Barney respondió encogiendo los hombros.

"¿Tienes novia?" Christian sonó más sorprendido de lo que le hubiera gustado mostrar, pero, de nuevo, a Barney no pareció importarle.

"Sí, es genial." Sacó su teléfono de uno de los bolsillos y le mostró a Christian la foto de una pequeña chica rubia con una inteligente mirada color castaño claro y una sonrisa radiante, vestida con un disfraz de Star Trek. "Dice que Sol de Medianoche es sincera y auténtica, y que si ella no pudo acudir a cualquier encuentro que hubiera pactado, seguro que tiene que haber alguna buena razón para ello. Ya sabes, es una romántica."

Christian no dijo nada. Su mente se quedó en blanco. Ella no había venido. ¡Maldita sea, ella no había venido! Después de que Barney se marchara, sacó su iPod de uno de los cajones y se puso los auriculares. Escogió la canción que quería oír y se reclinó en su butaca, cerrando los ojos. Una dolorosa rabia se abría paso desde su interior. Las solemnes notas de un teclado llegaron al centro de su pecho. Ella le había dejado colgado. Le había traicionado. Pero sabía que, en el fondo de su corazón, de su frío y oscuro corazón, todavía la necesitaba.

Out here alone, I will wear a thousand faces / Aquí en mi soledad, llevaré miles de máscaras
I'm still waiting, the master of disguise / Todavía sigo esperando, soy el maestro del disfraz
Can't you hear me calling in my deepest desperation? / ¿No me escuchas en mi más profunda desesperación?
I talked to the angels, cause I've broken every rule / Hablé con los ángeles, porque he roto todas las reglas
And if you hurt me, there's a way back to you / Y si me haces daño, hay un camino para encontrarte
I found a reason out in this mystery / Encontré una razón dentro de este misterio
A touch of heaven / Un toque del cielo
I opened up my soul / Abrí mi alma
Don't leave me waiting / No me dejes esperando
Until my heart is gone / Hasta que mi corazón se apague
It takes two times / Sólo hacen falta dos veces
There's no holding back now / No hay vuelta atrás ahora
Until I found you again / Hasta que te vuelva a encontrar
Tears of rage / Lágrimas de rabia

_§ § 0 § §_

Ana entró en la remodelada nave industrial donde se encontraban las oficinas de 'Posesión Universal', la revista de música de la cual Jack Hyde era el editor jefe. Le había enviado por e-mail su curriculum hacía un par de días, y tenía una entrevista con él. Las paredes de obra vista de la recepción estaban repletas de decenas de cubiertas de vinilos, que iban desde los años veinte hasta la actualidad. También había una máquina de discos con unos cómodos sofás en la parte izquierda de la estancia, y el mostrador de la recepción a la derecha. Justo en el medio de la pared frontal se encontraba el ascensor, con un diseño art-decó que contrastaba con el resto de la habitación. La mujer afro-americana del mostrador le sonrió amablemente.

"Buenos días. Soy Anastasia Steele. He quedado con el Sr. Hyde." Ana dijo tratanto de sonar lo más profesional posible.

"Oh, querida, el Sr. Hyde no se encuentra en la oficina en estos momentos. Tuvo que ausentarse hace una hora aproximadamente debido a un asunto inesperado. Pero me pidió que te diera la bienvenida a nuestra revista y que te entregara tu horario y otros detalles del trabajo. Empezarás la semana que viene." La mujer sonrió ampliamente, entregándole un sobre grande.

"¿Quiere decir que… estoy contratada?" Ana preguntó con incredulidad.

"En efecto. Trabajarás como editora, pero también tendrás que hacer algo de trabajo de campo haciendo entrevistas. El Sr. Hyde me dijo que ya habíais hablado un poco del tema hace ya algunos meses. Los detalles del sueldo, vacaciones, beneficios adicionales y cosas por el estilo están especificados en estos documentos que te acabo de dar. El Sr. Hyde te aclarará cualquier duda que te surja."

"Oh, pues, muchísimas gracias. Estaré aquí el próximo lunes."

Ana estaba a punto de entrar en su coche cuando su teléfono sonó. "Ana Steele."

"Anastasia, soy Jack Hyde."

"Hola, Sr. Hyde. Acabo de salir del edificio."

"Sí, lo sé, acabo de llamar allí. Siento mucho no haber podido recibirte, surgió algo y tuve que marcharme. De hecho, ese es el motivo de mi llamada; te llamo para ofrecerte un trabajo."

"¿Un trabajo…?" Ana dijo algo confundida.

"Bueno, otro trabajo; espero que empieces con nosotros en 'Posesión Universal' el próximo lunes."

"Puede contar con ello. Tenga por seguro que estoy muy agradecida por la gran oportunidad que me brinda."

"Perfecto, pues entonces no me puedes dejar en la estacada. Déjame explicarte: unos amigos míos tienen una pequeña banda, ya sabes, algo clásico e íntimo; un piano, una guitarra, un chelo y un saxo. Suelen tocar en el Hotel Fairmont Olympic. Estoy con ellos ahora mismo. Les acaban de contratar para tocar en una importante gala benéfica organizada por una de las familias más influyentes de Seattle, pero los organizadores también quieren un cantante, y… he pensado en ti."

"¿Yo, de cantante?" Ana preguntó con un tinte de miedo en su voz.

"Puedes cantar, Anastasia; sé que puedes. Podría reconocer tu firma en cada una de las piezas que has cantado y tocado en la radio." Hyde dijo sin dar pie a la más mínima duda. Ana se sonrojó ante su propia ingenuidad. "Además, estará muy bien pagado."

Se paró un momento a pensarlo. Necesitaba el dinero. Prefería el anonimato que le ofrecía la seguridad de un estudio, pero adoraba cantar, y, si quería pagarle las facturas de Ray al Sr. Grey, esta era una muy buena forma de empezar.

"De acuerdo." Ella dijo finalmente. "¿Podré tocar el piano también?"

"Todo se puede hablar. ¿Puedes venir al Fairmont ahora? Así conoces a los chicos y quizás podéis empezar a ensayar y escoger el repertorio."

"Sí. Dame veinte minutos."

_§ § 0 § §_

Elliot se encontraba conduciendo su descapotable el sábado por la mañana. El sol calentaba su piel y escuchaba música en la radio. Se sentía feliz. Había ido a echar un vistazo a los progresos del último proyecto en el que estaba trabajando y en ese momento se dirigía a comer con su adorable Kate. Despues, se encontrarían más tarde para ir juntos al baile de máscaras de 'Afrontarlo Juntos'. Era una fiesta que sus padres organizaban todos los años para recaudar dinero para la organización, tan cercana a su corazón, ya que su objetivo principal era ayudar a las familias cuyos padres tenían problemas de adicción. Christian también era un benefactor muy importante, pero su participación siempre la llevaba a cabo desde la distancia; era demasiado doloroso para él verse más involucrado. Sonó su teléfono, y el manos libres descolgó automáticamente.

"Aquí Elliot Grey." Dijo con un timbre musical.

"Hola Elliot. Soy Christian." Respondió casi sin aliento.

"Espera un momento, que no te escucho bien." Apretó un botón y la cubierta del coche se plegó. "Dime hermanito."

"He revisado esos contratos que me diste y parece que todo está correcto." Christian dijo respirando fuertemente. "Te los devolveré hoy en la gala."

"¡Sí, la gala! ¡Lo pasaremos bien esta noche! Oye, ¿qué estás haciendo? ¿Te estás peleando con alguien?"

"Estoy en el gimnasio con Claude." Dijo Christian mientras evitaba un gancho de su oponente. Claude Bastille era su entrenador personal, un excampeón olímpico de kickboxing. De repente, un sonido al otro lado de la línea telefónica atrapó la atención de Christian. Se paró en seco, haciendo un ademán para que Bastille se parara también. "¿Dónde estás, Elliot?"

"Estoy en el coche. Voy hacia el apartamento de Kate." Elliot dijo de forma desenfadada.

"¿Tienes puesta la radio? ¿Qué estás escuchando?" La urgencia en la voz de Christian alarmó a Elliot.

"Perdona, hermano. No le estaba prestando atención. Suena bien, ¿no? Es una chica cantando en una especie de concurso de karaoke de esa radio de Pike Place Market… Espera." Elliot leyó la información que aparecía en la pantalla de la radio del coche. "Aquí pone Sol de Medianoche. Evanescence, Bring me to life. ¿Por qué lo preguntas, Christian?"

Christian sintió cómo toda la sangre abandonaba la parte superior de su cuerpo, palideciendo su cara. "Me tengo que ir, Elliot." Colgó sin más, dejando a su hermano preguntándose qué demonios había pasado. Se excusó con Claude y rápidamente se dirigió a su ático. Aunque el gimnasio se encontraba en el sótano de Escala, el viaje en ascensor se le hizo eterno. Cuando las puertas se abrieron, corrió hacia la sala de estar y buscó la frecuencia oportuna en la radio, hasta que la voz de ella le envolvió en un cálido abrazo.

Now that I know what I'm without / Ahora que sé lo que soy sin ti

You can't just leave me / No puedes dejarme

Breathe into me and make me real / Dame aliento y hazme real

Bring me to life / Devuélveme a la vida

(Wake me up) Wake me up inside / (Despiértame) Despierta mi interior
(I can't wake up) Wake me up inside / (No me puedo despertar) Despierta mi interior
(Save me) Call my name and save me from the dark / (Sálvame) Di mi nombre y sálvame de la oscuridad
(Wake me up) Bid my blood to run / (Despiértame) Haz que mi sangre fluya
(I can't wake up) before I come undone / (No me puedo despertar) antes de que me desintegre
(Save me) Save me from the nothing I've become / (Sálvame) Sálvame de la nada en la que me he convertido
Bring me to life (I've been living a lie, there's nothing inside) / Devuélveme a la vida (He estado viviendo una mentira, no hay nada en el interior)

Bring me to life / Devuélveme a la vida

Permaneció paralizado en medio de la habitación, la pesada carga de su pecho aligerándose sólo un poco al escuchar su dulce voz llena de anhelo. ¿Por qué, por qué demonios hacía esto después de haberle dejado tirado? ¿Y quién era el cabrón que estaba cantando con ella? ¿Era ese José de la radio del campus? Se sentía mareado y tenía las manos dormidas. Las miró, flexionando los dedos lentamente hasta formar sendos puños. Tenía que escuchar ese último programa. Fue hacia su despacho y cerró la puerta con el pestillo tras de sí. Su visión se volvió borrosa de repente. Buscó en la barra de favoritos y le dio al enlace que le conectaba con el último programa. Recordó la rabia que sentía la última vez que se encontraba mirando esa pantalla. Pero, ahora, tenía que saber. Después de lo que le había dicho Barney, y de escucharle hoy de nuevo… necesitaba respuestas. Y ansiaba oírle una vez más. Contuvo el aliento al escuchar su preciosa voz, y sintió un dolor agudo en el pecho cuando le escuchó ahogar un sollozo.

"Sé cómo te sientes… ¡lo sé jodidamente bien! Sólo deja que me explique… No pude ir a tu encuentro, pero… nosotros podemos… ¡no, nosotros debemos! ¡Tenemos que intentarlo!"

La clara urgencia en su voz provocó escalofríos a lo largo de su espina dorsal, y la piel se le puso de gallina.

"No puedo creer que fueras tú todo el tiempo… tú… mi chico de ojos grises."

El corazón le dio un vuelco y una de sus manos fue directa hacia su garganta. Tragó saliva. ¿Ella le conocía? ¿Se habían visto en alguna ocasión?

"Todavía noto esa sensación de cosquilleo en mis labios. Todavía noto la punta de tus dedos rozándolos suavemente."

Su mano se dirigió hacia su boca, ligeramente abierta, instintivamente, y lentamente se lamió la punta de los dedos, con los ojos cerrados.

"He soñado que eran tus labios en vez de tus dedos miles de veces."

De repente, todo encajó. ¿Sol de Medianoche era Annie? ¿Cómo era posible que ella siguiera pensando en él? No se lo merecía, pero, joder…, una caliente sensación de anhelo se apoderó de su cuerpo y de su alma, haciéndole sentir totalmente incompleto sin ella. Había sido ella todo el tiempo. Lo sabía, en el fondo de su corazón, de su negro corazón, lo sabía, desde el primer momento. Como en un canto de sirena, él había quedado atrapado. Y parecía que ella también lo había sentido.

"Ahora, sabiendo que estás ahí afuera… tengo que encontrarte."

En ese preciso momento, no le importaban en absoluto las razones por las cuales ella no había aparecido. Estaba intentando atraer su atención de nuevo; no se estaba dando por vencida. Tenía que encontrarle.

Escuchó intensamente como cantaba Talking to the moon de Bruno Mars con su guitarra. "Toco el piano y la guitarra," ella le había dicho hacía seis años, antes de morderse ese labio. Él le había pedido con la mirada que dejara de hacerlo, y ella liberó ese suculento manjar. En ese momento, quería morder ese labio lujurioso. Sentía algo expandiéndose en su pecho, amenazando con explotar. Era abrumador, y tuvo que inclinarse hacia adelante para poder coger algo de aire.

Y cuando empezó Claire de Lune de Debussy, no pudo evitarlo por más tiempo y comenzó a llorar como un niño. Eran las lágrimas reprimidas durante todos esos años. Esa puerta estaba nuevamente abierta, esperando que ella la cruzase. Se sintió vulnerable, pero más vivo que nunca.

Christian pasó toda la mañana y parte de la tarde en su despacho. Permaneció sentado en el suelo, en el mismo lugar donde había caído cuando comenzó a llorar. Su cabeza iba a mil por hora; su mente focalizada en un solo objetivo: encontrarle. Era la única mujer que había logrado sacudirle por dentro no una, sino dos veces. Había una fuerte y profunda conexión entre los dos, que no podía negarse. Y sí, estaba asustado hasta la médula, pero le asustaba más aún no tenerla.

De repente, alguien llamó a la puerta.

"¡Christian! Soy Elliot. ¿Estás bien?" La voz de Elliot reflejaba su preocupación.

Christian se frotó la cara con las manos. No sabía cuanto tiempo había estado allí. Se levantó y notó que sus piernas estaban dormidas. Las agitó durante unos segundos y abrió la puerta.

"¡Por Dios, Christian, estaba a punto de tirar la puerta abajo! La Sra. Jones me ha dicho que has estado aquí, encerrado en tu despacho, durante horas. Dice que vino a preguntarte qué querías para comer, pero que no contestabas, aunque ella podía escucharte murmurando."

"¿Te ha llamado ella para que vinieras?" Christian preguntó perplejo y algo aturdido todavía.

"No. Decidí venir antes de la gala para coger esos contratos. Pero menos mal que lo he hecho, ¡Taylor ha estado a punto de llamar a mamá!" Dijo Elliot, agitando las manos en el aire. "¿Qué ha pasado, Christian? ¿Estás bien?"

Christian frunció el ceño. ¿Cuántas horas llevaba allí? Suspiró y miró a Elliot a los ojos.

"Estoy bien, Elliot… sólo un poco perdido." Sonrió. Necesitaba ayuda; no sólo para encontrarla, sinó también para afrontar toda esa tormenta de sentimientos que le avasallaban. Además, en una ocasión le había dicho a su hermano que le iba a contar la historia. "Tengo que contarte algo. ¿Te acuerdas de esa canción en español…?"

Christian le explicó a su hermano el encuentro con Annie hacía ya seis años, y cómo había revivido esos sentimientos de nuevo escuchando a Sol de Medianoche en la radio. Cómo habían decidido quedar y cómo se había sentido cuando ella no se había presentado. Le explicó las duras palabras que le había escrito. Y finalmente le explicó lo que acababa de descubrir. Elliot entendió perfectamente todos los cambios que su hermano había experimentado en los últimos meses.

"Joder, Christian. Es…no sé, místico. ¿Qué vas a hacer?" Elliot estaba sorprendido.

"Tengo que encontrarla, Elliot. Lo necesito. Sé que es ella. Pero también tengo miedo de que se me vaya la olla y mandarlo todo a la mierda. Ya sabes como soy..."

"Bueno, hermanito. Yo estaré aquí para avisarte cuando te comportes como un auténtico capullo."

_§ § 0 § §_

Ana condujo hasta Bellevue, el barrio residencial más grande de Seattle, situado al otro lado del lago Washington, donde tenía lugar la gala. Resultó que era la misma fiesta a la cual iban a asistir Kate y Elliot, y la organizaban sus padres. Se sentía menos nerviosa sabiendo que Kate iba a estar allí. Además, de esa manera podría intentar hablar con el Sr. Grey sobre las facturas del seguro médico de Ray.

Llevaba un vestido largo de gasa rosa palo que había comprado en un outlet el día anterior con la ayuda de Kate, la cual había disfrutado de lo lindo. Hyde le había indicado que tenía que vestir de ese color, ya que iba acorde con la decoración de la fiesta. Sus compañeros de la banda iban a vestir con trajes grises y corbatas rosas. También llevaba los peep-toes grises que se había comprado para la graduación. Era un poco difícil conducir a Wanda con ellos puestos, pero lo hizo. Cuando llegó a su destino, el personal de seguridad le dirigió a una zona de aparcamiento reservada para los empleados, situada en la parte de atrás de la casa. Se encontró con sus compañeros allí y entraron juntos a la espectacular mansión por la puerta de atrás. Al ver la inmensidad de todo aquello, dio gracias a Dios que se trataba de un baile de máscaras; de esa manera, no sólo se podía esconder detrás de su piano, sino también detrás de su máscara.

Grace Trevelyan-Grey les recibió calurosamente en la enorme cocina, la cual estaba repleta de gente trabajando en los diferentes platos del menú, que olían de manera deliciosa. Era una mujer hermosa y elegante, con ojos inteligentes llenos de amabilidad.

"Muchísimas gracias por venir, chicos, ¡especialmente con tan poca antelación!" Dijo juntando las manos delante del pecho. Después, dirigió a Anastasia una mirada maternal. "Déjame decirte, cariño, que estás encantadora en ese vestido. Realmente te queda muy bien."

Ana se sonrojó profusamente. "Gracias, señora."

"Por favor, llámame Grace. ¡Y no seas tan tímida! ¿Eres la cantante?"

"Sí, señora… quiero decir, Grace. Y… bueno, también tocaré el piano."

Ana y el resto de músicos colocaron todo el equipo en el pequeño escenario circular situado en el centro de una gigantesca pérgola. Estaba rodeado de otras mesas circulares decoradas en rosa palo y gris que, a pesar de su gran número, dejaban espacio suficiente para que los asistentes bailaran.

Ana tomó una gran bocanada de aire. Estaba realmente nerviosa.

"No estés nerviosa, estoy completamente segura de que disfrutaremos con tu música."

Ana se giró y vio a Grace sonriéndole. Ella le devolvió la sonrisa.

"Gracias de nuevo, Grace. ¿Puedo preguntarle algo?"

"Claro, querida."

"Bueno, supongo que conoce a Katherine Kavanagh, la novia de Elliot."

"¡Por supuesto! ¡Es una chica tan inteligente! Y bella, también. ¿La conoces?"

"Sí, es mi compañera de piso. De hecho, ¡es mi mejor amiga!"

"¡Oh, Dios mío! ¿Eres Anastasia?" Ana asintió. "Lo siento, cariño. No lo sabía. ¿Cómo está tu padre?"

"Oh, está muy bien, gracias. De hecho, es precisamente de eso que quería hablarle… ¿Sabía que su hijo Christian está pagando su rehabilitación? Me gustaría… me gustaría agradecérselo en persona, y también quizás encontrar la manera de llegar a un acuerdo para poder devolverle ese dinero. ¿Le importaría presentármelo? ¡Es tan difícil llegar a él!"

"No te preocupes, cariño. Está hecho. Christian es un buen hombre, realmente generoso, aunque a veces parece que no se dé cuenta de ello…" La voz de Grace le falló por un momento, aunque se recompuso en seguida. "Aunque es muy testarudo, y quizás no quiera que le devuelvas el dinero de ninguna de las maneras."

"Bueno, al menos me gustaría intertarlo. ¡Muchísimas gracias, Grace!"

_§ § 0 § §_

Elliot y Kate dejaron el coche en la entrada de la casa y un aparcacoches se lo llevó. Vieron que Christian también acababa de llegar y se acercaba a ellos por detrás, llevando una simple máscara negra, y le esperaron.

"¿Cómo lo llevas, hermano?" Dijo Elliot dándole una palmada en el brazo. Christian le devolvió un breve abrazo, cosa que sobresaltó a Elliot.

"Bien, tío. Hola, Kate. Estás impresionante."

"Gracias, Christian." Kate dirigió a Elliot una mirada inquisitiva, levantando una ceja cuando Christian no les miraba. Sabía que él no era un gran fan del contacto físico. Elliot se encogió de hombros.

"Es una larga historia." Le susurró al oído.

Christian se dirigió en busca de sus padres y la pareja fue a encontrarse con Ana. Sus compañeros ya estaban tocando una elegante melodía de fondo, y ella estaba sentada en un banco en medio de ellos. Les saludó con la mano desde la distancia.

"¡Guau, Ana! ¡Estás increíble!" Dijo Elliot.

Kate le dio un codazo en el costado bromeando. "Te lo dije, Ana. Y esta máscara también te queda genial."

"Gracias a los dos. Estoy muy contenta de que estéis aquí."

Caminaron entre las mesas mientras Elliot le presentaba a Kate a algunas personas de influencia en la ciudad, hasta llegar a la que tenían designada.

"¡Tu madre es un verdadero genio! Tiene un gusto excelente; todo está perfecto, hasta el más mínimo detalle." Dijo Kate.

"Sí, sí que lo es. Es increíble." Contestó Elliot con la voz llena de orgullo.

"Y te quedarás sin palabras cuando oigas cantar a Ana."

"No sabía que cantaba."

"Sí, lo hace. Y muy bien. Pero es tan tímida… Deja que te explique algo; pero tienes que prometerme que no se lo dirás a nadie. Ana me mataría…" Kate se acercó a Elliot y le hizo un ademán para que él hiciera lo mismo. "Ana ha estado presentando un programa de música en la radio del campus este último año, pero usaba un pseudónimo. A veces es tan tímida e insegura…"

"¿Un programa de radio? ¿Y también cantaba?" Los azules ojos de Elliot se abrieron como platos.

"Sí… ¿Por qué lo preguntas?"

"Oh, oh… ¡no me digas que ella es Sol de Medianoche!" Elliot preguntó casi saltando de su silla.

"¿Cómo lo sabes? ¿Te lo ha dicho ella?" Kate preguntó frunciendo el ceño.

"No, no, qué va. Es una larga historia. ¡Tengo que encontrar a Christian!" Elliot besó a Kate apasionadamente y se marchó corriendo.

_§ § 0 § §_

Grace casi llora de alegría cuando Christian le abrazó brevemente al verla. No sabía qué pasaba con su hijo menor, pero daba gracias al cielo por ello, fuera lo que fuera.

"Tengo que contarte algunas cosas, mamá. ¿Podemos sentarnos un rato en algún lugar más tranquilo?" Christian le preguntó a su madre acariciándole la mano. Grace estaba a punto de preguntarle a su hijo de qué quería hablar cuando Elena se acercó a ellos.

"Elena, querida. ¡Qué maravilla volver a verte!" Dijo Grace.

Llevaba un ajustado vestido negro palabra de honor y una máscara dorada con plumas negras.

"Grace, has dado en el clavo de nuevo. Todo es simplemente perfecto. Enhorabuena." Dijo Elena con su frialdad habitual.

"Hola, Elena." Christian dijo con un breve movimiento de cabeza.

"Hola, Christian. Esa máscara te queda realmente bien." Dijo ella con una sonrisa maliciosa. "Grace, me gustaría hablar con Christian un momento. Ya sabes, negocios."

Grace miró a Christian y él asintió con la mirada. "De acuerdo, hablaremos luego cariño."

Cuando se quedaron solos, Elena puso sus puños en sus caderas y esa sonrisa volvió a su rostro.

"No sabía que habías superado tu hafefobia."

"No me conoces tan bien, Elena. Mira, el otro día… estaba equivocado. Lo siento, pero no quiero que me consigas otra sumisa."

"¿Qué está pasando, Christian? No eres el mismo. Eres débil. No estás en control."

"Sí, tienes razón. He perdido completamente el control." Dijo Christian, disfrutando de la expresión de sorpresa en la cara de Elena.

"No se te ocurra jugar conmigo, Christian…" Se acercó a él con mirada amenazante. Christian se enfrentó a ella con la misma gélida mirada. En ese momento, llegó Elliot.

"¡Christian, te estaba buscando! ¡Ah, hola Elena!" Elliot dijo casi sin aliento.

"Elliot, este no es un buen momento." Dijo Christian sin romper contacto visual con Elena. Su postura y su aura habían cambiado; se encontraba en su faceta dominante.

"Sí, sí que lo es. Es el momento perfecto. El momento ideal. Tienes que venir conmigo. Ahora."

Algo en la manera de hablar de Elliot hizo que Christian volviera a cambiar su estado de ánimo. No lo dudó por un segundo, y le siguió.

La carpa estaba repleta de gente. La mayoría de ellos estaban sentados en sus mesas, pero muchos de los asistentes todavía permanecían de pie, la mayoría mirando al escenario. Christian se paró en seco. Cerró sus ojos. Esa voz. Esa hermosa voz que acariciaba sus oídos. ¿Estaba ella allí? Abrió los ojos de nuevo, incapaz de decir una palabra, y miró a Elliot con ojos de súplica.

"Christian, creo que ella está aquí…"

"Sí…" Christian dijo sin aliento. Empezó a caminar, medio aturdido, hacia el escenario; esas palabras de amor acercándose cada vez más.

Dreams are like angels / Los sueños son como los ángeles
They keep bad at bay / Te protegen de todo lo malo
Love is the light / El amor es la luz
Scaring darkness away / Que aleja a la oscuridad
I'm so in love with you / Estoy tan enamorada de ti
Make love your goal / Haz del amor tu objetivo

Y entonces la vio. Era como un ángel. Su cabello oscuro estaba recogido en una especie de moño, revelando la delicada piel de su cuello y de sus hombros. Llevaba una intrincada máscara que parecía hecha de encaje, la cual tapaba la mitad superior de su precioso rostro. Sus gruesos labios rosados se movían sensualmente, dejando que esas mágicas palabras escaparan de su boca. Su pecho se movía al ritmo de la música y sus manos acariciaban las teclas del piano delicadamente. El vestido que llevaba era del mismo tono que el rubor de sus mejillas. Pero sus ojos, esos enormes pozos sin fondo que él recordaba tan bien, estaban cerrados.

I'll protect you from the hooded claw / Te protegeré de la garra encapuchada
Keep the vampires from your door / Mantendré a los vampiros al otro lado de tu puerta
When the chips are down I'll be around / Cuando la suerte esté echada, estaré a tu lado
With my undying death defying love for you / Con mi eterno amor por ti, que va más allá de la muerte
Envy will hurt itself / La envidia acabará con ella misma
Let yourself be beautiful / Permítete ser hermoso
Sparkling light, flowers and pearls and pretty girls / Luz brillante, flores y perlas y chicas guapas
Love is like an energy / El amor es como una energía
Rushing in, rushing inside of me / Que me recorre de arriba abajo

Ana cantaba con toda su fuerza, con toda su alma, como si le estuviera hablando a él. Y entonces, lo sintió. Sintió ese calor que la envolvía, como un escudo que la protegiera. Abrió los ojos… y esos incandescentes ojos grises, los más hermosos que jamás había visto, le estaban mirando intensamente. El tiempo pareció detenerse. Sólo estaban ellos dos en la sala; sus miradas entrelazadas.

This time we go sublime / Esta vez llegaremos a lo sublime
Lovers entwined divine divine / Amantes entrelazados hacia lo divino
Love is danger, love is pleasure / El amor es peligro, el amor es placer
Love is pure, the only treasure / El amor es puro, el único tesoro
I'm so in love with you / Estoy tan enamorada de ti
Make love your goal / Haz del amor tu objetivo

The power of love / El poder del amor
A force from above / Una fuerza superior
Cleaning my soul / Que limpia mi alma
The power of love / El poder del amor
A force from above / Una fuerza superior
A sky scraping dove / Una paloma que araña el cielo
Flame on burn desire / La llama del ardiente deseo
Love with tongues of fire / Amor con lenguas de fuego
Purge the soul / Que purgan tu alma
Make love your goal / Haz del amor tu objetivo

Christian tragó saliva. Esos ojos… que se clavaban en su alma, y calentaban su espí podía dejar de mirarlos. Su corazón latía tan fuerte, que parecía que se le iba a salir del pecho. Cuando ella acabó la canción, él ya había llegado al borde del escenario. Se quitó la máscara tirándola al suelo, mostrando su expresión de asombro, sin romper el contacto visual con ella. Ana se levantó y llegó hasta donde él estaba, arrodillándose para quedar a la misma altura. Él le quitó la máscara delicadamente, provocándole escalofríos con el mínimo contacto de su piel. No tenían palabras. Permanecieron en silencio, mirándose, estudiándose. Ambos habían cambiado un poco. Ella ya no era una niña; era una impresionante mujer, pero conservaba la misma inocente y cautivadora mirada. Él era más masculino, más atractivo si cabía, pero también tenía los mismos increíbles ojos grises. Dibujaron una sonrisa tonta en sus caras mientras seguían observándose, hasta que alguien rompió el momento tosiendo. Christian agitó su cabeza y se giró. Todas las personas de la sala les estaban mirando. Elliot tenía una sonrisa de oreja a oreja. El resto, mostraban sorpresa, incredulidad o incluso algunos tenían una expresión divertida. Excepto Elena, que fruncía el ceño toscamente.

"¿Qué está pasando?" Kate susurró al oído de Elliot.

"Mi hermano es Cincuenta Sombras. Me enteré esta misma tarde." Elliot le respondió sonriendo.

"¡No me lo puedo creer!" Kate se quedó con la boca abierta en actitud de sorpresa, y Elliot aprovechó para besarle.

"Pensaba que no conocías a mi hijo, Anastasia." Dijo Grace, algo contrariada.

Christian y Ana volvieron a mirarse, frunciendo el ceño en una expresión de total incomprensión. Después, volvieron a mirar a Grace. Nadie de ellos entendía que era lo que pasaba, y Elliot decidió intervenir.

"Ana, te presento a mi hermano Christian. Christian, esta es Anastasia Steele, la compañera de piso de Kate." Ana cogió una bocanada de aire en un gesto de genuína perplejidad y se tapó la boca con la mano. Christian puso los ojos como platos. "Vaya coincidencia, ¿no creéis?" Dijo Elliot divertido.

"Yo… yo no lo sabía." Dijo Ana sin saber qué más decir.

"Yo tampoco. Tenemos que hablar." Christian le dijo. ¡Necesitaba estar a solas con ella!

Ana miró a los otros músicos que estaban con ella en el escenario, tan asombrados por lo que estaba ocurriendo delante de ellos como el resto de los presentes. "Te puedes ir un rato." Dijo uno de ellos. Ana asintió con la cabeza y siguió a Christian, quien le cogió de la mano dirigiéndole hacia la casa.

Ana podía sentir su mano alrededor de la suya, firme y cálida, pero parecía que estaba en un sueño, como en una nube. ¿Todo esto estaba pasando de verdad? Le miró. Él tenía el ceño levemente fruncido, como si estuviera concentrado. Y olía de maravilla. Entraron en la casa, y posteriormente en una habitación que parecía una especie de despacho. Él cerró la puerta tras de sí y le miró a los ojos, tan intensamente que sentía que su piel quemaba y le fallaban las rodillas. Christian siguió mirándole de esa manera durante un rato. No tenía palabras. Ni siquiera podía respirar con normalidad. Ella era como una visión; tenía miedo de tocarle y darse cuenta de que aquello no era real. Pero la verdad era que el contacto de su pequeña mano en la suya había sido extraordinario, realmente extraordinario.

"Siento mucho todo lo que te escribí en esa carta… si sólo hubiera sabido lo de tu padre…" Christian decidió que lo primero que tenía que hacer era pedirle perdón.

"No tienes que disculparte en absoluto. De hecho, le estás pagando tú el tratamiento. Nunca te estaré suficientemente agradecida." Ana tenía un peso en el pecho. Quería decir tantas cosas, y no sabía cómo expresarlas. "Siempre has estado en mi mente." Dijo finalmente en un susurro.

"Siempre has estado presente en mis sueños. Era doloroso porque no podía tenerte, pero reconfortante porque me sentía menos solo." Christian dijo sin aliento.

Ana se mordió el labio y él no pudo contenerse. Cogiéndole ambas manos en una de las suyas, le apretó contra la pared y chocó su boca contra la de ella. Ana gimió y él profundizó el beso, explorando su boca con la lengua. Las emociones que estaban experimentando eran sobrecogedoras para ambos; la suavidad de sus labios, la humedad de sus lenguas, la dulzura de sus palabras no dichas. Christian dejó ir sus manos y cogió su cara. Ana entrelazó los dedos en su pelo, tan suave como había imaginado siempre, y le acercó a ella; él contestó apretando sus caderas contra su cuerpo y mordiendo su labio, haciendo que Ana volviera a gemir.

"Tenía que morder ese labio. Es demasiado delicioso para que sólo lo disfrutes tú." Christian dijo contra su boca.

Se separaron sin aliento. Christian acarició la mejilla de Ana con el dorso de su mano.

"Creo que deberíamos volver a la fiesta. La gente te debe estar esperando." Dijo Christian.

"Y a ti. ¡Tú eres el gran Christian Grey!" Ana dijo con una media sonrisa. Entonces, se dieron cuenta de que probablemente todo el mundo estaría hablando de ellos. "Creo que lo mejor será que cada uno vaya por su lado el resto de la noche." Ella dijo resignada.

"Sí, creo que sí." Christian dijo frotándose la cara.

"Pero estaré esperando que me llames o que vengas a mi apartamento cuando quieras. Tenemos que hablar." Ana dijo con ojos llenos de esperanza.

"Intenta detenerme."

Canciones del capítulo:

Behind blue eyes. The Who / Limp Bizkit. (cuando Christian decide llamar a Elena) Yo prefiero la version de Limp Bizkit, pero creo que quizás Christian preferiría el clásico original de The Who.

Say something. A great big world.(Gracias a 1974Alner, seguidora de 'Singing your Shades' y escritora del fanfic 'Extraordinary', ¡os la recomiendo!)

Talking to the moon. Bruno Mars.

Claire de lune. Debussy.

All the good things. Nelly Furtado.

Crush. Garbage. (La canción que suena de fondo en la tienda de Pike Place Market).

Tears of rage. Primal fear.(Christian escuchando su iPod después de hablar con Barney en GEH).

Bring me to life. Evanescence.(la canción que Ana canta en la tienda de música y que después Christian escucha en la radio)

The power of love. Frankie goes to Hollywood / Gabrielle Aplin.(Ana canta en el baile de máscaras. Adoro la original de Frankie goes to Hollywood, pero creo que la versión de Gabrielle Aplin sería muy cercana al enfoque de Ana).

Como ya sabéis, podeis encontrar la lista de canciones por orden de aparición tanto en Spotify como en YouTube (de momento están hasta el capítulo 17). También existe un tablero de Pinterest sobre la historia (aunque como hay imágenes relacionadas con capítulos posteriores a este, os encontraréis quizás con algún spoiler…) Todos los links están en mi perfil.

¡Espero que os haya gustado! ¡Comentad!