Hola amigos, este es mi primer fanfic de NGE, he leído historias por un buen tiempo y ahora he decidido hacer la mía propia, léanla y dejen reviews y con mucho gusto escucharé sus opiniones

Sinopsis: Han pasado años después del proyecto Evangelion, Shinji ha pasado por las secuelas, consecuencias de los planes de Gendo y SEELE, luchando para encontrar algo de normalidad en un mundo post-NERV, hasta que alguien de su pasado regresa

Nota Previa: No poseo ningún derecho de Neon Genesis Evangelion, ni de ninguno de sus personajes

Nota previa 2: El capítulo será un POV de Shinji

CAPITULO 1 - Mi realidad

Desde mi infancia, cuando mi padre me abandonó, en aquella lejana, fría y deshabitada estación, siempre supe que estaba destinado a ser un don nadie, solo uno más del montón, mi vida como la conocía fue totalmente arrebata y despedazada.

Luego, simplemente deambulé, sin rumbo fijo, mantenido por mis tíos, asesorado y educado por un maestro. A la larga, fueron personas que solo me veían como una carga, sin dar ni poner ninguna clase de atención de hacia dónde me encaminaba. Crecí en un ambiente apagado, aburrido, en la soledad donde fui forjando las paredes de mi armadura de cobardía y timidez, y claro con mi SDAT como mi refugio del mundo y de mi padre. Entonces, mi vida dio un giro inesperado cuando recibí esa "carta" de él, muchas veces me he preguntado por qué accedí a venir a esta otra vida, hasta que recordé que Gendo Ikari siempre obtiene lo que desea.

El sonido de las chicharas me trae de vuelta a la actualidad, estoy parado frente a este lago artificial, producto del sacrificio de alguien a quien valoré y que no pude salvar, una de las pocas personas que le daban calidez y una pizca de sentido al mundo de la era de NERV. Busco en mi bolsillo de mi pantalón y saco un objeto que ha representado mi vida post-Eva, un símbolo que también representa el sacrificio, el más importante en mi vida. No puedo evitar temblar un poco por la temperatura del metal. Sostengo la cruz enfrente de mí, puedo notar que no ha sufrido por el paso de los años en lo más mínimo. Sonrío melancólicamente al recordar este lapso de tiempo.

Siete años, simplemente dos palabras que engloban un sinfín de acontecimientos en la vida de alguien. Se puede estar casado, ser exitoso en el empleo de tus sueños, lograr tus metas establecidas, estar al tope de tu vida. O al contrario, puedes descubrir que tu conyugue te ha estado engañando, puedes encontrarte con problemas y dificultades que nunca piensas de ocurrirían, o en el peor de todos los casos, morir lenta y agónicamente. Sacudo mi cabeza momentáneamente para volver a la realidad, finalmente logro darme cuenta del tiempo que he estado en este lugar, parado, simplemente dejando a mi mente divagar y perderse en los miles de pensamientos y recuerdos, algo que se ha convertido en un hábito recientemente.

Miro hacia el cielo y puedo ver algunas nubes formándose en el horizonte, coloco el hilo de la cruz en mi cuello dentro de mi camisa y doy media vuelta para emprender al camino hacia mi departamento, pero justo antes de salir de esa área, una voz me detiene.

-Muy buenas tardes, joven Ikari- Escucho una voz calmada y caballerosa. El Sr. Takuto Yasuda, uno de los sobrevivientes del ataque del JSSDF al geofrente, perdió a su hermano durante esa masacre, no conocimos en este lago, durante una de mis visitas semanales, al igual que yo, aun busca entrar en términos con su pasado.

-Tan puntual como siempre-

-Es uno de los pocos lugares donde puedo encontrar algo de calma y tranquilidad-

-No es muy común que la gente venga a estos lugares sólo a pensar-

-Bueno, si quiere que me vaya- Digo con una sonrisa

-No, no, no, es solo que uno de los héroes de la guerra contra los ángeles no es común que sea visto en estos lugares-

Debo admitirlo el anciano es astuto, su rostro lleno de algunas arrugas y sus ojos marrones eran las marcas distintivas de que me llevaba mucha ventaja en el proceso de maduración, el en cual apenas estoy en pañales.

-Buen día para reflexionar ¿no cree?- El hombre me preguntó sutilmente, y con mucha razón, él sabe mi historia. Muchas veces se la he contado, quizá simplemente por tener un tema de conversación, en realidad nunca busqué ninguna forma de aceptación o empatía. Esa es la única lección o enseñanza verdadera que me dejó mi padre.

Durante los primeros meses y años de la secuela, mi fama aumentó considerablemente, pero no la disfruté para nada, no fue el tipo de fama que uno normalmente buscaría. Así que hice lo que siempre hago, me escondí, busqué la forma de desaparecer del radar de la prensa. Me negué totalmente a dar entrevistas, en la calle nunca saludaba a nadie, si hubiese alguien que esperara un saludo en primer lugar, consecuentemente tras un buen tiempo de evadir y desaparecer, la prensa eventualmente perdió interés en mí. Lo última información sobre mí, fue que aparecí en algunos reportajes en donde simplemente me catalogaban como un chico autista y ermitaño, realmente no los culpo por pensar en eso, quizá porque es lo que más se acerca a mi realidad.

El sonido de relámpagos nuevamente me trajo de vuelta a la actualidad, parecía que caería un aguacero, las nubes se veían prominentes e intimidantes, la temperatura descendió algunos grados, si la lluvia era inminente.

-Bueno, joven Ikari, parece que la naturaleza ya no quiere que sigamos perdiendo el tiempo en cavilaciones innecesarias- Dijo el hombre serenamente.

-Si tal parece, voy a tener que correr para llegar seco, conversaremos en otra ocasión, hasta luego- Me despido apuradamente.

-Hasta luego y recuerde que habemos personas que estamos agradecidos con usted por todo lo que hizo por nosotros- Por eso me agrada platicar con él, tiene un don para decir lo correcto en el momento indicado.

-Lo tengo muy en cuenta, ¡cuídese!- Empiezo caminando apuradamente, mientras me alejo puedo escuchar su voz dando otro mensaje de despedida para luego tomar su camino.

Mientras atravieso la ciudad para ir a mi departamento, puedo ver los cambios que ha sufrido Tokio-3 durante este tiempo, muchos negocios y empresas empezaron a emerger, prometiendo regresarle a esta ciudad su apogeo y poderío que alguna vez gozó. Ahora sin la presión de monstruosidades que amenacen o destruyan, ni mucho menos otras monstruosidades que las combatan, la ciudad pudo emerger y crecer en todo su potencial, además con su fama de ser el lugar donde se decidió el destino de la humanidad, hoy Neo Tokio, renombrado así, es una de las tres ciudades más importantes del mundo.

Comienzo a apretar el paso con las primeras gotas de lluvia, desde hace un rato comenzó a hacer más frio, pero para mi suerte veo mi departamento solo a unas cuadras más adelante, con esa motivación comienzo a correr hacia el, en cinco minutos llego a la entrada, ya que cerca de allí están construyendo más condominios como planes para expandir la ciudad, lo cual me alegra enormemente, ya que yo fui la razón de su sola destrucción. Rápidamente cierro la puerta luego de entrar al vestíbulo, la temperatura adentro es muy cálida, velozmente comienzo a quitarme mi abrigo, me quedo parado unos momentos para aclimatarme al interior del complejo departamental, finalmente voy a la recepción a revisar mi correo.

-Muy buenas tardes Sr. Ikari- Me saluda el hombre del correo, un hombre muy amable y sencillo

-Buenas tardes Sr. Yoko, ¿hay algún correo para mí que haya llegado hoy?- Pregunto al Sr. Yoko.

-Mmm déjeme ver- Comienza a buscar

-No, no hay novedades, por hoy- Asiento con la cabeza

-Bueno, muchas gracias- Digo empezando a dirigirme a mi departamento.

-De nada, Sr Ikari, si necesita ayuda solo hábleme- En realidad admiro la amabilidad y amistad de estos señores, espero ser como ellos cuando llegue a su edad.

Presiono el botón del elevador, espero unos minutos mientras realiza sus viajes, luego de uno momentos escucho el timpanizo y las puertas se abren, entro e inmediatamente presiono el botón con el número 9, el piso donde está mi departamento, en unos instantes las puertas se abren nuevamente, y comienzo a caminar hacia la puerta número 608, mi departamento, busco la tarjeta electrónica en los bolsillos de mis pantalones, la encuentro y la deslizo sobre lector, instantáneamente abriendo la puerta, entro de un paso, enseguida la puerta se cierra, encendiendo las luces, finalmente puedo ver el interior, mi departamento tiene una sala mediana, una cocina integrada con los mejores utensilios seleccionados por mí mismo, además de dos recamaras, un pequeño estudio donde me gusta tocar el chelo algunas veces o escuchar mi SDAT, aún sigo preguntándome como puede funcionar después de todo este tiempo. Por último el departamento tiene un balcón, donde puedo admirar la ciudad.

Comienzo a adentrarme en la sala, rumbo a la cocina, dejo mi tarjeta en una mesita en medio, de la sala, al llegar busco en el refrigerador, tengo jugos, frutas, algunas verduras. Finalmente opto por un jugo de naranja, lo sirvo en un vaso, mientras voy a la sala, paso por mi teléfono, veo que uno de los indicadores está iluminado, al verlo me doy cuenta que es mi maquina contestadora que tenía un mensaje grabado, presiono el botón, mientras me siento en uno de mis sillones y tomo el jugo del vaso, el mensaje comienza a reproducirse.

-¿Shinji, estas en casa? Soy Hikari, me preguntaba si quisieras salir esta noche con nosotros, Toji ha estado muy preocupado por ti, te ha estado marcando pero no contestas, sabemos que has estado ocupado, pero una noche con tus amigos no te hará daño yo …- El mensaje terminó y aparentemente ella no sabía el tiempo de duración, de todos modos, el segundo mensaje comenzó.

-Shinji soy Hikari otra vez, si quieres salir con nosotros, vamos a estar en el restaurante al que siempre vamos, está al lado del Hotel Tokio Inn, Shinji te extrañamos, por favor ven con nosotros- Finalmente el mensaje terminó

¡Rayos! Ahora me siento mal, tal vez debería ir con ellos, hace tiempo que no los he visto, desde de mi breve y fugaz empleo como piloto, no he sentado cabeza. Intenté regresar al colegio, pero al cabo de unos meses, simplemente no me adapté, hasta que decidí desertar totalmente. Luego, probé suerte en una orquesta, creyendo que esa era mi vocación, sin embargo, había algo mal dentro de mí, no podía disfrutar las cosas que antes me daban algo de alegría. Me aislé totalmente del mundo, mi depresión empeoró. Pasé meses confinado en mi departamento, sobreviviendo solo de las pensiones de mi antiguo empleo como piloto. Después de la desmantelación de NERV, se creó una dependencia, una rama cuyo objetivo es cuidar del bienestar de los pilotos, fue instalada por el gobierno japonés, ya que su principal meta era estudiar y tratar los efectos físicos, psicológicos y emocionales de la guerra tuvo en nosotros. Las primeras reuniones fueron una tortura, de verdad quería poner todo de mi parte, hasta que lo abandoné rotundamente, cuando llegaron a preguntar por mí y buscarme, me encontraron y todavía puedo ver sus caras de consternación.

Aparentemente, no les gustó nada mi nuevo pasatiempo, y es que a quien le gusta auto mutilarse para pasar el tiempo. De inmediato me llevaron al hospital, me diagnosticaron con depresión crónica y estrés postraumático, me recetaron medicinas al por mayor, incluso me tuvieron algunas semanas en observación, casi al grado de ponerme en un hospital psiquiátrico o quizás mantenerme casi como un vegetal, pero pude convencerlos de que me dejaran ir, con la condición de volver a las terapias, estuve a nada de abandonarlo otra vez pero parecía que sus amenazas eran ciertas.

Acordándome de algo importante me dirijo al baño, busco dentro del gabinete, naturalmente estaba repleto de antidepresivos de toda clase e incluso algunas inyecciones. Tomo 2 frascos y saco 4 pastillas, si esto lo he hecho por más de 4 años. Cierro el gabinete y tomo un sorbo de agua de un vaso y me trago las pastillas, me miro a través del espejo del gabinete, no puedo evitar sonreír al mirar los cambios físicos de los últimos años. Deje crecer mi cabello hasta los hombros, parecido al del Sr. Aoba uno de los técnicos que trabajaban en NERV solo que más ondulado, mi cuerpo también se ha desarrollado, parte de las terapias requerían que me ejercitara, pasaba horas en el gimnasio, había algo que sentía al mover y esforzar mi cuerpo, los resultados fueron que ahora mis hombros se han ensanchado, mis brazos aumentaron su grosor. Todo mi cuerpo se aumentó de tamaño, ahora estoy casi al doble de mi estatura. Mis rasgos faciales también han madurado, mis pómulos se han pronunciado más, la línea de mi quijada se han endurecido, cerca de mis ojos todavía se pueden notar las bolsas que se han formado, producto de muchas noches en vela, no único que nunca me gustó fue dejarme barba, me recordaba demasiado a mi padre.

Salgo del baño y me dirijo a la mi estudio donde tengo un escritorio donde me pongo a pensar cuando estoy en el departamento, en mi trayecto paso por uno de mis libreros en la sala, allí lo veo, un paquete que me llegó hace algunos años, sé muy bien quien lo envió, aun no lo he abierto ni tengo intenciones de abrirlo en un futuro cercano.

Un toque en la puerta me distrae de mis pensamientos, voy a la puerta con mucha cautela, he tenido algunos percances en los primeros días, por ello decidí además de mis rutinas de ejercicios, añadí entrenamientos de armas, al principio se opusieron rotundamente temiendo que con mi condición pudiera representar un peligro inminente pero les expliqué que solo era para defensa personal, voy a mi estudio donde tengo una pequeña caja fuerte, introduzco el código y abro la caja, saco una 9 mm que me fue obsequiada hace algún tiempo, voy hacia la puerta escondiendo el arma en mi espalda. Miro por la rendija de la puerta y veo que se trata Hikari, abro rápidamente la puerta para permitirle entrar.

-¿Qué? ¿No saludas a una de tus mejores amigas?- Me pregunta fingiendo estar herida

-Hola Hikari ¿Cómo has estado?, Pasa por favor- Digo apremiantemente. Veo como se quita su abrigo e inmediatamente me ofrezco a tomarlo dejándolo en uno de mis sillones.

-¿Gustas una taza de té?- Pregunto mientras me dirijo de nuevo a mi estudio.

-¿Dónde conseguiste un arma?- Hago una mueca de sorpresa y vergüenza.

-Es para protección- Digo avergonzadamente.

-¿De mí?- Responde ella incrédulamente

-Ehh bueno- Respondo totalmente sonrojado. Ella mantiene su cara seria durante unos momentos antes de dejar salir una pequeña risa, aligerando la tensión que se sentía en el aire. Rápidamente me apresuro a guardar el arma.

-¿Dónde has estado Shinji?- Me cuestiona mientras regreso a la sala.

-¿Te gustaría una taza de té?- Pregunto de nuevo para cambiar de tema.

-Si por favor, y no cambies de tema- Pongo la tetera la estufa, espero a que comience a calentar. Cuando esta lista, vierto un poco en una taza de porcelana, le añado el té y lo llevo a la sala.

-Bueno, ya sabes, he estado ayudando en algunos proyectos, me han mantenido muy ocupado- Espero que por lo menos la pueda convencer o satisfacer

-Si claro, también debo añadir que te has olvidado por completo de tus amigos- ¡Rayos! Se me olvidaba que a esta mujer no se le escapa nada. Hikari fue una de las pocas mujeres en mi vida con las que me he sentido cómodo, tal vez porque ella estuvo totalmente ajena a NERV. Al mirarla con esa expresión de decepción y algo de tristeza veo los cambios en ella, Hikari creció de ser una linda chica en una increíble mujer, es la persona que se encargó y todavía lo hace de mantenernos unidos.

Debo admitirlo, a veces siento envidia de Toji, teniendo a esta mujer a su lado. Desde el principio, Hikari ayudó en todo lo que podía a Toji, desde hace años se hicieron novios en la etapa de su rehabilitación asegurándose de que no le faltara nada, ahora ya tienen 2 años de casados y parece que va a ser uno de esos matrimonios que van a durar toda la vida. Pero no solo eso, además, se encargó de que nosotros Kensuke y yo, siguiéramos unidos y nunca sin nunca dejarnos solos. Francamente para Kensuke y para mi ella es como una hermana mayor.

-Lo lamento de verdad, es solo que, he estado un poco deprimido, necesitaba un tiempo a solas y si salía con ustedes solo les iba a aguar la fiesta con mi actitud- Digo sinceramente, con mis constantes depresiones, podía irritar a cualquiera

-Con todo respeto, Shinji esa es una estúpida razón- Sonrio disimuladamente, Hikari siempre sabe cómo sacarme una sonrisa.

-¿Ehh tal vez?- Pregunto pícaramente. Hikari se sienta sacando un suspiro.

-Mira, Toji se mortifica todo el tiempo pensando que él te hizo algo malo, Kensuke también me pregunta por ti, en serio nosotros nos preocupamos por ti-

-Claro ya que todavía estoy en pañales y gateo- Digo con algo de sarcasmo. Hikari solo se palmea la frente y suspira nuevamente

-¿Qué voy a hacer contigo Shinji?-

-No puedes ocultar que te mueres por mí- Digo dulcemente. Ambos comenzamos a reíros como locos, borrando totalmente la tensión.

-¿Cómo han estado todos ustedes?- Ahora puedo preguntar con más calma

-Toji ha seguido en su empleo, creo que le van a dar un aumento. Kensuke sigue atendiendo sus reuniones, en algunos días irá a otra más - Kensuke finalmente consiguió su empleo soñando en NERV, una sub-rama que se encarga de procesamiento y protección de datos, el día que lo contrataron parecía que se iba a desmayar de la emoción, me alegro por él. En cuanto a Toji, aún me he sentido culpable de su condición, desde que recibí la pensión, inmediatamente busqué la forma para que él también tuviera derecho a recibir una, y no solo me detuve ahí, también le conseguí que los mejores doctores de NERV pudieran trasplantarle unos miembros sintéticos para que pudiera retomar su vida con algo de decencia.

-No veo razón para que Toji se preocupe por mí, yo debería ser..- Pero Hikari me interrumpió velozmente.

-Ni te atrevas a decirlo, Toji ya te perdonó hace tiempo, es más, nunca te culpó por su condición- Dice ella tratando de calmarme. Tiene razón en ningún momento me culpo él de su condición, fui yo el que me seguí culpando y aún lo continuo haciendo. Hikari se queda pensativa y por un momento se ve nerviosa como si quisiera decirme algo importante

-Mira Shinji, hay otra razón por la que vine a verte-
Siento la incomodidad y la ansiedad en su voz.

-Claro dime- Recupero la seriedad. Tal vez esto sea malo.

Hikari titubea un momento, quizá tratando de encontrar las palabras adecuadas para decirme.

-Recibí una carta de Asuka- Me congelé al escuchar ese nombre, inmediatamente me asalta una ola de rabia e ira, aprieto y relajo mis manos, un hábito que tengo desde hace tiempo cuando encaro algo que es doloroso para mí.

-Ah, ¿y que decía?- No puedo evitar que mi voz suene fría y calmada. Hikari hizo una mueca tal vez de incomodidad al escuchar mi voz pero no es algo que yo pueda controlar

-Dice que va a visitar Japón, y quiere verte-

Bueno este es el primer capítulo, Shinji ha tenido que sobreponerse a eventos importantes, que diré luego. Siempre me gustaron las historias post-Eva, me he preguntado varias veces que fue lo que sucede con los personajes cuando son más adultos. En fin, espero sus reviews y espero que les guste