Lograré que admitas que me amas…

Fandom: Sekaiichi Hatsukoi.

Tipo de relato: Long-fic.

Pareja: Takano y Onodera.

Advertencias: Por la semana Yaoi en Universo Fanfics; hay un poco de lemon, casi nada…

Prologo

¡Eres un terco! ¿Es tan difícil que admitas lo que sientes por mí? Si no hago algo rápido puede que nunca me digas que me amas… ¿por qué tienes que haber cambiado tanto? Cuando estábamos en secundaria no parabas de declararte, lo hiciste varias veces, si bien recuerdo, aunque te prefiero como eres ahora…

No entiendo, se ve en tu rostro que sientes algo por mí, ¿qué tan complicado puede ser expresarlo con tus labios? Haría tanto porque lo confesaras.

Eran los pensamientos de un apuesto moreno que miraba enfurruñado la puerta por la que un lindo castaño había salido huyendo… No era la primera vez que algo así sucedía y estaba empezando a fastidiarse, de todas las maneras que intentará convencer a su subordinado ninguna daba resultado…

Debía hacer algo antes de volverse loco, que a este paso no le faltaba mucho.

Ya tenía casi el año de haber vuelto a rencontrarse con su amor de la infancia y esta vez no pensaba dejarlo ir.

Tenía que encontrar la forma en que el otro se animara a dejar ese temor de salir herido, o de que vuelva a ver un malentendido, como el de hace tantos años…

Pero, ¿cómo? Hay tantas cosas que podía hacer…

Podía empezar con un acercamiento directo, seguramente el otro nervioso se pondría, y así le encantaba verlo; así que lo logrará o no, él ganaría algo…

Tal vez un acercamiento indirecto, la cantidad de sonrojos del otro valdrían la pena y también su frustración… (Sonrió al pensar en eso último).

Los celos, ya lo he visto de esa forma otras veces, pero ahora no creía que Yokozawa le ayudará, ya que este tiene parejas… tal vez celos que yo provoque; podría funcionar, o terminar peor. Pero, así se ve adorable y es más fácil hacer que por lo menos admita algo, aunque sea que no le gusta verme con alguien más… (Su sonrisa se ensanchaba).

Una declaración, ya le he dicho muchas veces lo que siento por él, pero hay otras formas de demostrárselo… tal vez si le digo todo lo que quiero con él y como me imagino la vida a su lado, crea que soy sincero.

Presentar mis intenciones a sus padres, no creo que siquiera lo permita pero vale la pena intentar… aunque no me quiera enfrentar a su padre, o a la madre que quiere casarlo con alguien a quien mi Ritsu no quiere.

Un distanciamiento, me dolería más a mí que a Onodera, pero podría funcionar… darle un tiempo a reflexionar sobre lo que siente, sin mi presencia a su lado (su sonrisa se fue, no era una idea que le gustará mucho pero por su castaño lo haría).

Pedirle una cita, dejarle en claro que no es un pasatiempo y tratar de ir quitando todos esos temores que no le dejan estar conmigo, aunque él debe ir por su cuenta y no forzado por mi… eso va a ser lo complicado, aunque puedo decirle que si accede le dejaré en paz, así aceptará, aunque sea por puro orgullo.

Haré esas siete cosas en una semana, empezando el lunes… es mi única alternativa. Si nada de eso funciona, creo que le dejaré libre, aunque me lastime profundamente…

El moreno comenzó a preparar los detalles de su plan, había tantas cosas por hacer y era sábado, así que tenía poco tiempo…pero antes tenía que asegurar un poco de tiempo a solas con el castaño, sino su plan y todas sus preparaciones no servirían de nada…

Tuvo una idea y con una sonrisa agarro su celular y mando un mensaje.

Después de un rato y no recibir respuesta se encogió de hombros, fue a su sillón a sentarse, pero recordó que tenía una buena razón para tener al castaño en su casa antes de que este saliera corriendo…

Le escribió un mensaje muy simple "No creo que quieras venir a mi casa o que yo vaya para allá, así que mándame una imagen de lo que sea que estés comiendo; tienes diez minutos o iré a comer contigo" lo envió, se esperó unos segundos y envió otro pequeño texto "pero si quieres que vaya para tu departamento sólo mándame un mensaje y estaré ahí en seis segundos…realmente quiero estar a tu lado"

No creía que el otro se lo permitiera, pero no perdía nada con intentarlo.

Empieza la operación "Lograré que admitas que me amas…"

Onodera Ritsu no podía estar más nervioso, después de salir huyendo de la casa de su jefe, había ido porque tenía que comer con él, una vez al día. Estaba complacido de haberse retirado, ya que no había sucumbido de nuevo ante el más alto, a pesar de que también tenía un deje de culpa por dejarle así y un pequeño deseo de haberse quedado, pero eso su orgullo lo remplazo.

Había llegado, se hinco en el piso de su departamento y trataba de controlar su alterada respiración; por alguna razón los sitios donde el moreno le había tocado los sentía muy calientes y le hormigueaba la zona…

Después abrió el refrigerador, se preparó un platillo muy sencillo y sentándose en su salita se dispuso a comerlo, estaba empezando cuando llego el primer mensaje, seguido rápidamente de otros dos… al leerlos su rostro adquirió una expresión resignada, tomo una foto de su platillo, se la envió al moreno, junto con un pequeño párrafo que decía "No vengas, por favor".

Prosiguió con sus alimentos, pero ese primer mensaje le tenía inquieto… algo pasaría el lunes y él no estaba tan seguro de que lo quisiera evitar.

"Onodera, tienes que llegar a las seis de la mañana el lunes, tenemos que revisar tu propuesta para el departamento de ventas".

Lo curioso, es que los dos ya habían checado ese trabajo, varias veces y estaban complacidos de los resultados que había tenido, aun así Ritsu no se lo discutió, pensaba que algo no le había gustado y quería hacerle trabajar más… no sería algo raro. De todas formas el castaño iría, no le dejaría que luego le recriminará por hacer trabajos a medias…

A pesar de esa sensación, bueno el lunes será interesante…