Disclaimer: Frozen y The rise of the Guardians no me pertenecen, crédito a sus respectivos autores.


Capítulo 1: Diciendo adiós…

¿Nunca se han preguntado, el por qué las cosas siempre tienen que cambiar? Nunca se quedan estáticas, siempre están en constante movimiento, aún sin que nosotros propiamente sepamos que lo están… Todos están en constante cambio, todos excepto yo.

- Elsa – dijo una voz que se notaba cansada por el paso de los años – Ya es hora.

- Oh… ¿tan pronto? Está bien, estaré lista en un momento.

Cuando Elsa se dio la vuelta, puedo verlo claramente. Quien le hablaba era un señor de edad avanzada, que fácilmente rondaba por los 70 años de edad. Su cabello, el cual tiempo antes había sido rubio-castaño, ahora era totalmente blanco. De aquel hombre fuerte, musculoso y seguro de sí mismo ahora solo quedaba una sombra que con el pasar de los años se iba desvaneciendo. Muchas cosas habían sucedido en Arendelle desde que Elsa había sido coronada reina. Desde el incidente ocurrido el día de su coronación, hasta el día en el que todos aceptaron con regocijo sus tan… inusuales habilidades, Elsa siempre se había caracterizado por gobernar con una gran sabiduría y un amplio sentido de la justicia. Siempre velando por el bien de sus súbditos, a los cuales consideraba como parte de una gran familia. La alegría que trajo Elsa hacia el reino de Arendelle fue inmensa, hubo prosperidad y paz. Sin embargo, toda esa alegría y prosperidad no duró mucho tiempo. Con el pasar de los años Elsa comenzó a notar algo…

Durante los primeros 10 años de su reinado no era notorio, sin embargo, con el pasar del tiempo Elsa comenzó a notar algo: Ella no envejecía. Ella notaba el pasar del tiempo reflejado en su hermana menor, sin embargo esta siempre le tranquilizaba diciendo:

- Todo está bien, es solo que bueno, creo que yo me he dejado descuidar un poco, es todo.

Sin embargo, en su corazón Elsa sabía la verdad. El paso del tiempo no solo lo notaba a través de Anna, también lo notaba a través de Kristoff, de Sven, de algunos de los criados del castillo… Y posteriormente, cuando Anna y Kristoff se casaron y formaron su propia familia, empezó a notarlo a través de sus hijos.

Después de 20 años de gobierno, Elsa decidió que su situación podría llegar a asustar a algunos de sus amados súbditos, e incluso pensó que podría afectar las relaciones externas que Arendelle mantenía con otros Reinos, por lo que decidió que lo más sensato sería cederle el reino a Anna. Pese a los reproches de Anna.

- Es absurdo. Tú eres una gran, GRAN reina. No puedo, no debo tomar tu lugar por una tontería como… esas alucinaciones tuyas de que no envejeces. ¡Claro que lo haces! Es solo que tú… Tú no lo notas porque te ves a diario en un espejo.

- Anna… Enfrentemos la realidad. Los hechos son irrefutables, todo esto debe ser parte de mí… de mi poder. Creí que el máximo alcance de mis poderes había sido el haber congelado (accidentalmente) todo Arendelle, pero al parecer me equivoqué. El por qué me quedé específicamente con esta edad… no me queda claro del todo. – La voz de Elsa sonaba cansada, no había dormido bien en las últimas semanas, aunque eso no fuese físicamente notorio.

- Bueno, y si ese fuera el caso… ¡a mí no me da miedo! Y, y estoy segura de que a los demás tampoco, después de todo, aceptaron de buena manera tu magia helada. – La voz de Anna sonaba confiada y segura, como siempre lo había sido.

- Eso era muy distinto Anna… además, yo nunca me casé, no tengo herederos al trono. Tú, en cambio sí. Tienes una hermosa familia a lado de Kristoff, ustedes están más capacitados para gobernar el reino. – Elsa trataba de sonar lo más tranquila posible, y de hecho lo estaba. Desde el incidente de hacía 20 años, ella ya había aprendido a controlar mejor sus emociones, y por ende, sus poderes.

- Pero, aún estás joven, aún puedes casarte y formar una familia y…

- ¡Anna basta!- Exclamó un tanto exaltada- Tengo 38 años y... y parezco de 18. Ningún chico se fijará en mí. Además de que yo nunca me he interesado en formar una familia.

- Pero…. Elsa…

- Pero nada. La decisión está tomada. Daré el anunció mañana en la mañana. Estoy segura de que serás una excelente reina.

- No mejor que tú.

Anna se sentía rendida ante tal discusión, sin embargo, Elsa se acercó a ella y le dio un fuerte abrazo

- Serás una gran reina Anna, estoy segura de eso.

Elsa, Elsa… La joven por siempre, Elsa….

- ¿Elsa?... Sé que sonará como una pregunta algo, tonta pero, ¿estás bien? – Pero por supuesto que no estaba bien, dentro de poco ella se iría de Arendelle para nunca volver. Abandonaría su hogar y todo lo que conocía todo por… por su propia seguridad.

- Perdón Kristoff, me distraje… en mis propios pensamientos.

- ¡cierto!. Yo también me disculpo contigo, su alteza.

Elsa le brindo una cálida risa a Kristoff, era increíble que pese a todos esos años, él seguía siendo el mismo.

- Pero Kristoff, yo dejé de ser la reina hace más de 30 años.

- Para Anna y para mí nunca dejaste de ser la reina.

Una lágrima empezó a recorrer la mejilla de Elsa. Kristoff no hizo otra cosa más que abrazarla.

- Estoy seguro de que todo estará bien.

- No estoy segura de que Anna hubiese estado de acuerdo con la decisión que he tomado.- Al mencionar el nombre de Anna, un semblante de tristeza se dibujó en el rostro de Kristoff, por lo que Elsa trató de consolarlo.

- Lo siento… Yo…

- Está bien. Anna… es probable que nunca hubiese estado de acuerdo, pero… todo ha cambiado en tan poco tiempo. Esto es necesario, estoy seguro de que por más terca haya sido ella, al final hubiera accedido.

Kristoff abrió la puerta de la habitación en donde se encontraban, afuera estaban Gena y Pete, los hijos de Anna y Kristoff.

- Tía Elsa… - empezó Pete – Te diría que no te vayas pero…

- Lo sé Pete, lo sé. Yo… - Elsa se precipitó hacía donde estaban Pete y Gena y los abrazó con fuerza. – Yo los amo a los dos. Mucho, no tienen idea de cuánto.- Aparto su rostro del de ellos y continuó.- Cuiden de su padre, ¿de acuerdo?

- Claro que si tía Elsa – Contesto Gena.- Te… te extrañaremos.

Después de la breve despedida, a Elsa se le hacía más difícil despedirse de ellos. Habían sido parte de su familia por años. Pete por 42 años y Gena por 39. Eran su familia, eran los hijos de su amada hermana, la cual se había ido de sus vidas dos años atrás… Pero tenía que decirles adiós. Los tiempos estaban cambiando, y si no se apresuraban, sería demasiado tarde.


Nota: En este fic, tomaré como mayoría de edad los 18, no los 21... aunque actualmente en gran parte del mundo, la mayoría de edad es efectivamente a los 18 años.