Thyla

[Star Trek]

Nota: los personajes de Star Trek no pertenecen, este fic es sin ánimo de lucro.

Luchemos contra el plagio entre más seamos, más se escucharan nuestras voces, no dejemos que personas inescrupulosas se lleven nuestro trabajo… propuesta liderada por Katrinna Le Fay y adoptada por Luna Shinigami.

Si el fic no es de tu agrado, no te gusto el final, el comienzo o las notas de autor, no te gustan los personajes, ni te agrada la autora, por favor, a riesgo de ser grosera, no comentes, pero si tienes una crítica constructiva decente, soy toda oídos.

Atentamente Luna Shinigami

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CHAPTER 8

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"Nada en el universo sigue siendo igual si en alguna parte, no se sabe dónde, un cordero que no conocemos ha comido, o no, a una rosa..."

El principito

T-Sia estaba mirando por la ventana, con una mano sobre su pecho.

Escuchaba los gritos proferidos del Almirante Kirk, escuchaba los lamentos de su abuelo a la raza humana, escuchaba de lejos muchas personas, una explosión, caos, todo era confusión, horror.

Cubrió con ambas manos sus orejas vulcanas y enterró su cabeza oscura en la almohada, sentía las lágrimas caer de sus ojos azules.

No pudo más, se mordió el labio con violencia sintiendo como la sangre verde corría por ellos y se levantó como un resorte, escapando de allí, necesitaba salir, necesitaba escapar de nuevo, necesitaba dejar de sentir el odio de su abuelo, el dolor y el duelo del almirante Kirk.

Y corrió.

Corrió a su velocidad vulcana y también humana, corrió hasta que sintió que sus pulmones explosionaran, hasta que su cuerpo choco con un símil, con una mitad, con alguien que pareció calentar su corazón.

Subió su mirada clara y se encontró con un vulcano, un joven como él, igual y diferente, un Ying, Un Yang.

Los cabellos rubios pero los ojos oscuros, con las orejas iguales y con un corazón que latía con igual sintonía.

T-Sia toco el rostro del otro vulcano – te conozco-

El rubio trago saliva –yo también te conozco- le susurro – Soy George… George Kirk-

-T-Sia- le miro – T-Sia- murmuro de nuevo sin soltarse de George – No sé porque pero te conozco… te siento, siento tu miedo, tu dolor, tu sorpresa-

George le miro – Sentía la agitación de alguien, la necesidad de escapar y Salí en plena clase corriendo, sentí la pena y el dolor, y sentí ganas de huir, yo… te sentí, somos uno solo-

T-Sia le miro con los ojos brillando de la inocencia del cual el otro carecía un poco – somos uno solo y separados, somos uno solo y nuestros charas se buscan, ahora somos uno, lo que nunca debió ser separado- susurro y escucho pasos enajenados, los guardias de su abuelo, su abuelo y el almirante.

George alzo su pecho como un macho dominante y cubrió a T-Sia con sus brazos, abrazándolo contra su pecho – No lo lastimaran-

-T-Sia ven ahora mismo- le ordeno fríamente Sarek mirando enojado al rubio, el rubio, el rubio.

El niño que lanzo a la tierra como un desecho, ahora ambos se habían encontrado, una hermandad que nunca debió pasar, un recuerdo de James Kirk en la vida de su hijo.

-George- dijo Jim mirándolos abrazados y fuertemente.

-No, él lo lastimara, él le ama y le odia, él le hará daño y no puedo permitirlo, no más dolor, no más pena, no dejare que se lo lleve, aun cuando deba pelear con ellos o contigo-

James miro a George, el pequeño vulcano que el había adoptado – Ya escuchaste a mi hijo, T-Sia se queda con nosotros-

Sarek se enojó, mostro ira en sus facciones y se lanzó contra Kirk – Maldito seas, jamás te quedaras con él, ya tienes ese maldito bastardo contigo-

-¡Abuelo!- grito el vulcano de cabellos oscuros – ¡suéltalo!

-Cállate, maldito desagradecido, yo que iba a salvarte de esa maldita sangre humana que tienes-

T-Sia aguanto sus lágrimas – Mi sangre humana me hace perfecto- le aseguro – así me amaba mi papa- le miro con los ojos azules abnegados en lágrimas que no quiso soltar –me amaba porque era su hijo-

Sarek soltó a Jim y lo miro – jamás te amo-

T-Sia le miro enojado – ¡si me amo! Por eso murió en el parto-

Sarek se lanzó a su nieto y agarro su cuello con fuerza, con el enojo, tanto que las venas de sus manos se tensaron y sobresalieron en las manos pálidas – Tu jamás debiste nacer, tu asesinaste a mi hijo, tú y ese maldito engendro- señalo con su otra mano a George – ambos debieron morir, no Spock-

Jim sintió el veneno del embajador y se lanzó contra él para que soltara a T Sia, pero quedo en Shock – Spock? ¿Esta… muerto?- luego miro a los muchachos… su Spock estaba muerto y su Spock había tenido a los dos vulcanos que había cobijado sin saberlo.

Todo el mundo quedó en silencio, mientras empezaba a llover, a calmar los ánimos, a dejar a un lado los gritos y dejar, por el momento, que el dolor atenazara los corazones de los presentes.

Continuara!

Lamento la demora pero no he tenido mucho tiempo, espero que les haya gustado el chapter! Matane