[Fan-Fic]

Dαвuяu Hαјiяαi

Naruto U. & H. Hinata

Summary: [POST-Guerra] "Oh por favor, ¿qué ibas a decirme? ¿Qué nos diéramos un tiempo y a ver qué sucedía?". Ahora que lo decía, a Naruto no le pareció una mala idea, es decir, ella es la única mujer que no lo ha hecho besar el suelo; pero decidió guardarse su opinión e hizo algo que no iba acorde a su personalidad, se calló.

Advertencias: Ninguna XD. Al menos no en este capítulo. El fic está diseñado para ser lo más corto posible así que cualquier cosa puede suceder.

Disclaimer:

Naruto © Masashi Kishimoto

Timidez Doble © Producciones KrusTacio

Notas: [según GOOGLE TRADUCTOR el título está en idioma japonés y en español se traduce como Timidez Doble por lo que si alguien ve algún error no dude en decírmelo] Ehm, antes que nada me gustaría aclarar que este fic fue para una actividad en el foro: Universo de FanFics. La actividad se llama: Verdad o Reto. A mi evidentemente me tocó el reto por lo que debo escribir un NaruHina (gracias al cielo), con respecto a la post-guerra. Quiero aclarar que no he echado muchas miradas al manga de Naruto por diversas cuestiones, sin embargo me hecho de ciertas cosas que, bueno, tal vez sean algo útiles para llevar este fic como debe ser.

Gracias por leer y si hay algo en lo que deseen corregirme, soy toda oídos/ojitos; porque como ya dije, no he echado suficientes miradas al manga.

Pero en fin, espero no ser demasiado… ¿cómo decirlo? ¿Salida de la historia? Bueno, si desean ayudarme con gusto se los agradeceré. Gracias y si les gustó comenten. ¡COMENTENNNNNNNN!



1―

Pendiente

Cuando los pocos ojos pertenecientes a los aldeanos sobrevivientes de la gran guerra que se desató algunas semanas atrás, se posaron en ellos, automáticamente los espectadores se dijeron que algo había pasado. En medio de la reconstrucción de Konoha y el mundo ninja, la gente aún se mostraba ―sorprendentemente― decidida a regresar a la antigua vida monótonamente bella, todos ellos se mostraban con toda la intensión de progresar y salir adelante. Aunque claro, se podría decir que era porque no es la primera vez que Konoha salía de los escombros después de una profunda guerra que por poco se perdía.

Uzumaki Naruto. Ese era el nombre que se quedaría tatuado en las mentes de todo sobreviviente, no sólo por su destreza al actuar contra Tobi/Uchiha Obito. Sino por hacer frente al propio Uchiha Madara, y vencer, junto a Uchiha Sasuke ―el antiguo Renegado que aún no conseguía la confianza total de la aldea― y varios aliados más; entre ellos su propio padre.

Se podría enumerar sus hazañas en batalla tomando un día entero, se podría alabar su constante crecimiento como ninja, y también, se podría contar de su patética práctica en cuanto a chicas se refiere.

A diferencia de su mejor amigo, Uchiha Sasuke, Naruto no era ni nunca fue un Don Juan. Los ojos de las chicas no estaban acostumbrados a posarse en él; sin embargo ya fuese por un motivo o por otro, las mujeres jóvenes ―y no tan jóvenes―, ya comenzaban a buscar con un ímpetu grotesco al joven ninja. Ahora, el ninja más fuerte de todos y claramente al no estar acostumbrado a ese nuevo movimiento, se tensaba cada vez que una manada de jóvenes lo apresaba para hablar. Sin embargo con amabilidad éste rechazaba toda propuesta que incluía estar solos, nunca se le había encontrado con una chica que no fuese una amiga entrañable, jamás.

Cuando el pequeño ―que ya no era tan menor, puesto que como todos había crecido― Konohamaru le preguntó al Jefe sobre el por qué huía a toda prisa cuando un montón de chicas le perseguía, o simplemente se quedaba para rechazarlas a todas aún cuando éstas volverían a intentarlo al día siguiente, él le había contestado: "Porque jamás he engañado a nadie, y no quiero verme envuelto en situaciones incómodas". Palabras que sonaban extrañas en él, en Uzumaki Naruto. Konohamaru no sabía el por qué había dicho eso, pero si de algo sabía, era que el Jefe se mostraba serio cuando se las dijo; y posiblemente era porque el rubio había hablado muy en serio.

Los pasos de ambos sujetos rezumbaban por sus alrededores, las manos fuertemente cerradas no pasaban por alto, y sus miradas llenas de fuego iracundo hicieron que más de uno apartara la vista y siguiera reconstruyendo la casa o el establecimiento en el que estaba trabajando.

No estaban de humor, y por más que más de uno no lo aceptara, no debían ser tomados a la ligera.

Ambos eran lo suficientemente poderosos como para destruir el mundo ninja como se conocía, ambos tenían la fuerza de hacer que cualquier cosa que se les ocurriera con aquel que se atreviera a dar un motivo por mínimo que fuera, y ambos, se veían ―y estaban― más enojados que un tigre cuando se le jala la cola.

―¡Sasuke-kun!

―¡Naruto-sama! ―gritaron al unísono un grupo de jovencitas; no muy grande ya que a pesar de todo, el número de mujeres, niños, hombres y ancianos había disminuido con gravedad, sin embargo la energía monstruosa siempre era la misma, tal vez para no dejarse llevar por las sombras del pasado, o tal vez para poder darse a sí mismas un motivo para despertar cada día. Pero todos lo entendían, todos habían perdido algo en esa terrible guerra.

Era una pena que ni uno ni otro estaba en su Pacific-Mod(1), por lo que bastó con que los ojos azules se tiñeran de rojo y los azabache tomaran el Sharingan, para darles entender a la muchachitas que no deseaban alabanzas ni por obvias razones escuchar esos miserables: Kun ni Sama. Las chicas suspiraron decepcionadas, sabían que ellos no atacarían pero lo harían si les daban motivos como cualquier otro, así que simplemente se retiraron con la esperanza de hallar suerte la próxima vez.

El rubio y el moreno se giraron de nuevo para reprender su marcha, era el deber de ambos recorrer cada cierto tiempo la aldea entera, no debían dejar de hacerlo puesto que posiblemente algún chistoso estaría causando disturbios, y era algo que no podían permitir. Ambos se habían ofrecido a ayudar a la reconstrucción de la aldea, pero los aldeanos se negaron rotundamente diciendo que ya era hora de que ellos hicieran algo, y si necesitaban ayuda con objetos sumamente pesados y demás, avisarían a todo ninja incluyéndolos a ellos. Sin embargo, por la cara que ambos portaran con suma evidencia de una ira frustradamente aguardada no podía ignorada con buenos ojos por lo que los aldeanos no llamarían está vez.

―Ne, Teme ―habló Naruto con una voz sospechosa mirándolo de soslayo. Sasuke gruñó con los dientes apretados como una respuesta―, ¿qué fue lo que le hiciste esta vez a Sakura?

Sasuke calló por unos instante antes de detenerse y mirar a Naruto pasar por altos tres pasos antes de detenerse también para girarse para seguir mirándolo.

―¿Qué le hice? ―cuestionó extrañado―. ¿Yo?

―Pues claro, ―respondió el rubio achicando sus ojos―, sino entonces ¿por qué estaba tan molesta?

Sasuke mantuvo la boca cerrada antes de ladear un poco la cabeza.

―Lo estaba contigo, conmigo sólo practicó: Tiro al blanco ―dijo tensando los hombros. Él estaba molesto con Naruto puesto que Sakura apareció en medio de una conversación que habían tenido ellos dos sobre cosas cotidianas tratando de no tocar temas sensibles, ella había estado furiosa y de la nada tomó kunais y se los lanzó a diestra y siniestra. Cuando Sakura se terminó al fin con sus kunais y, Sasuke y Naruto se habían cansado de pedirle explicación acerca de su repentino arranque, ésta simplemente se negó a dar cualquier explicación y se marchó.

Bien ambos pudieron haberla detenido, pero ni uno lo hizo puesto que si ella no se desquitaba con ellos ahora, posiblemente lo haría con la comida y eso no era algo que ellos estaban dispuestos a soportar, a pesar de toda su paciencia que había desarrollado como médico, Sakura solía explotar muy a menudo ―con cosas más importantes de las que solía molestarse cuando era niña y adolescente pero eso no alteraba su ira injustificada―, por lo que era mejor dejarla, al menos por ahora.

Uzumaki y Uchiha se habían planteado justamente en esos momentos, que debían hablar con Haruno para que dejara de tomarlos de blancos cada vez que ella enfurecía, por más que deseaban tratarlo a broma ya no podían, los golpes se hacían fuertes y el simple hecho de que no pudiesen contestar del mismo modo debido a su estatus como fémina les fastidiaba por igual, bien Sakura podía soportar al menos un golpe, pero bastaba con sólo un golpe para dejarla en cama durante una semana; y la aldea necesitaba médicos. Pero esa infantil actitud tenía que quedarse en el pasado ya que por más que deseaban ―incluso Sasuke― tratar de vivir con una Sakura en Modo-Explosivo, no pudieron y más tarde descartaron toda esperanza ese día con la intensión de hacérselo saber.

―¡No! ¡Lo estaba contigo! ¡Yo no he hecho nada! ―exclamó Uzumaki con indignación, él creyó que Sasuke había tenido problemas con Sakura momentos antes, puesto que él había dicho que antes de su encuentro con él había hablado con Haruno ―cosa curiosa pero tranquilizante ya que eso demostraba que Sasuke estaba tratando de adaptarse a la vida de un ninja en observación―; ¿qué le había hecho Sasuke a Sakura? Naruto no lo sabía, pero tampoco era que le importara mucho, ni Sakura ni Sasuke ni él mismo eran unos niños por lo que Uzumaki pensó que los problemas que hubiesen tenido sus dos compañeros y mejores amigos, no eran de su importancia, no debía interferir puesto que seguramente de eso no saldría nada bueno, además de que necesitaba pensar en otras cosas ajenas a sus propios problemas como para meterse sin consentimiento al territorio de esos dos.

Sasuke frunció el ceño.

―Entonces, ¿por qué nos apaleó?

―¡Y yo cómo diablos puedo saberlo!

―Idiota, ―masculló Sasuke con irritación para después seguir gritando―: ¡Estoy seguro que fuiste tú!

―¡Y qué me dice que no fuiste tú! ¡Ehh!

Ambos eran niños, eso era claro, en el fondo, ambos seguían siendo un par de niños que a pesar de la estupidez y los diversos problemas no eran capaces de detener ese tipo de pleitos. Ese idioma en el que ellos descargaban ciertas tensiones acumuladas y que por muchos años no tuvieron. Era tranquilizante hacerlo ahora, cuando Madara y Akatsuki se habían acabado, y mientras seguían discutiendo, estaban agradecidos de no haberse matado el uno al otro.

O al menos hasta que la voz de Haruno Sakura hizo su aparición.

―¡Naruto!

Naruto calló en seco, abrió los ojos mostrándose completamente temeroso y miró tras el hombro de Sasuke quién también volteó.

―¿Sa-Sakura?

―¡Ven aquí! ―Sakura alzó el puño con una aura terrible y completamente enfurecida.

Naruto no lo sabía, pero algunos aldeanos, atentos a la conversación se habían detenido con sus labores para girarse y enterarse. No había mucho con lo qué distraerse o reír, ¿y qué mejor que una actuación muy llamativa del equipo 7 en persona?

―¡¿Ahora qué hice?! ―esquivó un golpe de Sakura, uno que iba con toda la intensión de hacerle algún daño. Sasuke se apartó únicamente para ver el show.

No temía de la fuerza de Sakura, temía hacerle daño inconscientemente. Sasuke no era como Naruto, él no podía controlar sus manos cada vez que sentía el peligro y sinceramente, creía que uno de esos días sería capaz de hacerle daño si ella ponía un pie en falso en su paciencia. Trataba de trabajar en su propia paz pero por eso Sakura no debía abusar. Además de que él podía negarlo a todos por toda la eternidad, pero la verdad era que en fondo amaba ver de nuevo a esos dos actuar así; el odio comenzaba a dejarlo incluso en sus sueños, de hecho, éstos se hacían más livianos o incluso no tenía ninguna, ya era muy raro cuando una pesadilla lo asaltaba. Él sabía que estaba pasando por un momento de recuperación en la cual no era recomendable dejarse llevar por lo negativo; ya se había dejado llevar por el odio por mucho tiempo, y ya era suficiente. Y aunque era difícil, Sasuke procuraba hacer su mejor esfuerzo.

―¡Sakura, dime qué hice! ―dijo Naruto escapando de la ira injustificada de Sakura. Mientras que la chica de melena rosada, atacaba con un ímpetu que atemorizó a los aldeanos espectadores quienes comenzaban a pensar que la chica había enloquecido. Uno de los aldeanos salió corriendo para dar el aviso a otros ninjas, la cosa se estaba poniendo seria.

―¡Deja de hacerte el tonto! ―detuvo su ataque cuando Naruto esquivó para no estrellarse contra una pared recién construida. Se giró y siguió al chico de ojos azules.

―¡Y no sé qué hice!

―¡Ya lo sabes!

Los ojos del rubio se achicaron al pensar que no tendría mejor opción que el de detener a Sakura él mismo. No podían arriesgarse a destruir cosas que los aldeanos con todo su esfuerzo habían creado.

―¡Sakura, ¿qué diablos haces?! ―se escuchó exclamar a Ino Yamanaka desde lo lejos con el aldeano y sus compañeros de equipo, Akimichi Chouji y Nara Shikamaru.

―¡Tú no te metas, Yamanaka! ―exclamó Sakura sin dejar de perseguir a Naruto.

Ino arqueó una ceja, cuando el aldeano le dijo que la ninja que atacaba a Naruto era Haruno Sakura ella por poco se burlaba en su cara; ahora estaba lista para soportar que alguien se riera en la suya. Yamanaka, cuando Sakura no la llamaba Cerda y demás derivados, significaba que iba en serio. ¿Acaso había enloquecido?

―¿Sabes lo que está ocurriendo con Sakura, Sasuke? ―preguntó Ino al moreno cuando le miró y se acercó. Éste sin dejar de mirar a ambos compañeros, alzó los hombros con la misma duda. Chouji y Shikamaru también miraron extrañados, debatiéndose entre sí era conveniente intervenir o no.

―Que problemáticos ―dijo Shikamaru con desgano, no era momento de comportarse así y menos para alguien del calibre ninja de Sakura. Sin duda, Naruto había hecho algo gordo para hacerla enfurecer así, o simplemente Sakura había perdido completamente el juicio.

Cuando Sakura lanzó otro mortal golpe hacía Uzumaki, la mano de esta fue atrapada por Naruto, quién harto la miró con enojo.

―¿Cuál es tu problema? ―le gruñó cerca de la cara, cuando un nuevo golpe se apresuró hacía él, Naruto de nuevo tomó la mana y la inmovilizó por completo dándole la vuelta y manteniendo una distancia prudente para que a Sakura no se le ocurriera meterse con sus genitales.

Sakura entrecerró sus ojos, estaba furiosa.

―Deberías saberlo.

―Déjame decirte que no, no lo sé, y antes de que sigas intentando golpearme, ―porque ambos lo sabían, no pasarían de ser sólo intentos, Sakura no podría volver a golpear a Naruto sin que éste lo permitirá―, quiero que me digas el motivo, si no lo tienes, entonces…

Fue entonces que Sakura le escupió unas palabras que taladraron en su interior peor que cualquier ataque que haya recibido por parte de Uchiha Madara.

―¿Acaso no sabes lo que está pasando en la Mansión Hyūga, verdad?

Un solo segundo, y Naruto había dejado a Sakura y a todos los espectadores atrás antes de plantarse enfrente de la puerta principal de la Mansión Hyūga, o lo que aparentaban ser esos dos pedazos de madera entre piedras.

¿Qué era lo que había pasado?

.

.

.

Sasuke, Ino, Shikamaru y Chouji se acercaron a Sakura para la respuesta a la pregunta que ella misma le hizo al Uzumaki.

―Sakura, ¿qué rayos fue eso? ―le preguntó Ino molesta cuando vio que los hombros de la chica de ojos verdes se relajaban.

Sakura tardó un poco pero contestó bufando con donaire y expresión malva: "Todo tengo que hacerlo yo".

Por experiencia propia, Sakura sabía que la única forma de llamar la atención de Naruto era a base de golpes. No era algo en lo que personalmente a ella le gustara hacer ―después de todo, mandar a volar al rubio a cada momento, terminó aburriéndola y dejándola pensar que aquello ya debía quedar en el pasado―, sin embargo esa era la única forma de acabar con esa estúpida situación.

«―Dime Hinata, ¿ya has aclarado las cosas con Naruto?

¿Eh? ―las mejillas de Hyūga se enrojecieron como siempre solía pasar cuando eran niñas y aún adolescentes.

Sí ―dijo Sakura alegre―, después de todo…en aquel momento, Naruto, él pareció mucho más seguro contigo a su lado.

Hinata bajó la cabeza completamente avergonzada tratando de contestar a eso.

N-no, no creo que N-Naruto ha-haya…

Sakura sonrió pícaramente.

Oh, claro que sí.

E-es que…yo…no sé sí…

¿Sí? ―quiso Sakura saber.

No sé lo que é-él… ―enterró el cuello entre sus hombros con timidez, Sakura arqueó las cejas con duda antes de pasar al enojo.

No han hablado ¿o sí?

Ehm…

¡Hinata! ―la chica de ojos blancos le miró cohibida―, ¡no lo han hecho! ―gritó con afirmación antes de levantarse del suelo para ir en busca de ese imbécil; no era que el hombre siempre tuviese que dar el primer paso, pero ¡por Rikudō Sennin! Hinata ya había dado el primer paso, y ya era hora de que Naruto diese al menos el segundo. Y por todos los Bijūs que así sería―. Tranquila Hinata, sólo dame cinco minutos ―sonrió y alzó la barbilla con energía antes de desaparecer de la vista de Hinata.

La chica de cabello azabache sólo la miró correr con un presentimiento confuso, bueno o malo, ella no lo podía definir, después de todo era de Sakura Haruno de quién se hablaba.»

.

.

.

Naruto se quedó plantado frente a la puerta, indeciso. No se notaba agitación en el interior sin embargo había aprendido en la guerra que el silencio no siempre dice que algo anda bien, ni que algo anda mal. Sin embargo ninguna esperanza lo tocó, se sentía atraído al interior y sabía mejor que Sakura el por qué. Ella le había dicho que algo pasaba ―y tal vez sea cierto― pero lo que realmente lo había llevado ahí en tiempo record había sido el hecho de que al mencionar a la Mansión Hyūga, su mente se activó ante la derivación de esa palabra, «Hinata Hyūga».

―¿Uzumaki? ―escuchó atrás suyo a una fémina. Cuando se dio vuelta notó a una Hyūga de cabello castaño y ojos blancos como los de Hinata y…Neji. La sola mención de ese nombre causó un estremecimiento profundo en Naruto, ya hace varios días que no pensaba en Neji Hyūga, en lo que había hecho por él y en lo que su valor había terminado.

―Sí. Ehm…

―¿Buscabas algo?

«Hinata», los ojos de Naruto engrandecieron al pensar automáticamente en su nombre.

Los ojos azules se desplegaron hasta el horizonte y trató de pensar en lo que debería decir.

―Oye. Te estoy hablando.

―La verdad es que… ―musitó antes de tomar una decisión evasiva.

No se sentía con ánimos de dar explicaciones a nadie, Sakura había agotado mucha de su paciencia y en realidad quería mantener lo poco que le quedaba. Muchos pensarían que la guerra no le afectó, que sigue siendo el mismo de antes, el mismo cabeza hueca que actúa antes de pensar, sin embargo, eso no era verdad. La guerra, la identidad de Tobi de los Akatsuki, el reencuentro con sus padres, pelear a lado de su padre, la tregua entre él y Kurama, la pelea contra Uchiha Obito, la resurrección de Uchiha Madara, la muerte de Hyūga Neji y de muchos otros, sus nuevas habilidades adquiridas poco después de su paso por la muerte y su salvación a manos de Haruno Sakura.

Todo eso y más, quisieran o no, le había afectado; le habían enseñado muchas cosas que estaba seguro, nunca olvidaría. Había aprendido que aunque la esperanza era importante, también debía mantenerse conectado a la realidad, de lo contrario, la caída siempre sería dolorosa. Había aprendido que sus padres hasta el fin, habían deseado lo mejor para él, y que su padre, de haber estado vivo, le habría enseñado más de lo que cualquier sensei ―incluso Hatake Kakashi― podría haberle enseñado. Neji le había enseñado el valor, ese que se necesita para interferir en un ataque como el que evitó que les matara a Hinata y a él, había escuchado que interferir en un ataque así podría ser causado por el impulso, o incluso un fatal error, pero Neji se le había mostrado que también se necesita mucho valor para recibir el ataque dirigido a otros sabiendo que eso sin duda te mataría, jamás olvidaría el rostro de Neji en sus últimos segundos, jamás. Uchiha Obito, él posiblemente sin desearlo le había enseñado que no siempre todos los caminos son necesarios para llegar a una meta, no siempre el cualquier cosa sería relacionado a cosas buenas. Y Hyūga Hinata, ella le había mostrado que él, como ser humano y más aún, como hombre, valía más de lo que creía; que era más que un ninja simplón y un mocoso hablador que sin saberlo había cambiado la forma de pensar de muchos a su alrededor, que valía más que un simple jinchūriki rechazado por su aldea y buscado por los Akatsuki, y más que nada, que podría llegar a valer como un hombre que no necesita ser azotado todo el tiempo por alguien que no lo amaba.

Desapareció de la vista de Hanabi Hyūga, quién levanto una ceja y alzó los hombros dudosa antes de ingresar a la casa, ese chico siempre le pareció muy extraño, de cierta forma adorable pero lo extraño le quitaba el encanto. Era casi una fortuna que su hermana no pensara así.

Fin de Capítulo―


(1). Modo pacífico.


¿Y bien? ¿Qué les pareció? Bueno, regular ¿malo?

Ehm, este fic no tendrá muchos capítulos, de hecho son muy pocos así que de este fic no teman porque lo abandone XD Tengo capítulos escritos así que no habrá problema con las actualizaciones. Así que si les gustó ¡comenten!

JA NE! ;)