El Tiempo no para

Me levante, me desperece camine hacia el balcón y me apoye en la baranda, había una brisa leve pero como tenía una camiseta mangas largas no lo sentía tanto, di un gran bostezo. Cuando me di cuenta que alguien estaba enfrente era un chico bajo con pelo castaño y ojos color miel, tenia piel blanca como la de un bebe, él me miraba asombrado estaba duro como si hubiera visto un fantasma. Me sentí el aliento capaz que con mi bostezo casi lo mato, pero no olía tan mal era como el de cualquier persona que recién se levanta.

En ese momento recordé que era la nueva familia que se había mudado en la vieja casa de los Pokett's. El chico seguía viéndome estaba por preguntarle si se sentía bien, pero el hablo primero:

¿Scott?- pregunto

No sabía cómo ese chico sabia mi nombre pero cuando lo vi más detenidamente me di cuenta de cómo él sabía mi nombre. Era los mismos ojos que los de Kuro, uno de los gemelos Pokett's yo siempre jugaba con ellos, hace 6 años se habían mudado por temas del trabajo de su papá pero al parecer habían regresado.

Kuro era mi mejor amigo antes, siempre venia a mi casa y como su hermanita no tenía amigos ella venia también, Shiro era la niña más pequeña que había conocido era igual a su hermano pero él era mucho más alto que todos incluso que yo y eso que tenía 3 años mas que él.

Kuro- dije alegremente.

No puedo creer que sigas viviendo aquí – dijo sorprendido – La verdad es que me alegro, por lo menos tengo un amigo.

De que hablas, nunca tuviste problemas para hacer amigos –era extraño su comentario el siempre era confiado.

Jajajajjajaj tienes razón –dijo un poco deprimido.

¿Y Shiro? –pregunte para cambiar de tema.

Supongo que no te enteraste… - dijo agachando la mirada –Shiro ya no está aquí.

¿Cómo que no está aquí?- no entendía a lo que se refería.

Ella… ella murió… hace dos meses en un accidente iba con mamá –sus palabras me dolieron pero seguro mas a él.

Ohh, lo siento mucho –no sabía que decir.

Kuroooo –se escucho la voz de su papá llamándolo.

Me tengo que ir, me alegro verte Scotty- me llamo como solía hacerlo Shiro, eso fue más doloroso aun.

No pude despedirme, solo camine hacia adentro, tome una toalla y me metí a la ducha. Como era posible que Shiro haya… no podía decirlo, ella era tan pequeña, de pequeños habíamos hecho una promesa que prometimos nunca romper.

Cuando éramos pequeños Shiro era muy tímida y era la mas pequeña de su clase, le hacían burla por eso pero cuando un niño se metía con ella yo la defendía Kuro decía que de grandes seguro nos casábamos, Shiro al escuchar eso se sonrojaba y golpeaba a su hermano. Salí de la ducha y me puse mi uniforme, al bajar las escaleras vi a mi madre preparando el desayuno.

Buen día Ma- dije desperezándome por última vez. Al escucharme se lavo la cara con una servilleta y volteo a verme, ella es alta con pelo negro largo sujetado en una coleta y con una camisa metida dentro de su pantalón de vestir, tenía los ojos con ojeras y hinchados era muestra de que paso su noche llorando.

Scott buen día ¿Como dormiste?

Mejor que tú, te lo aseguro.

jajaja eso no es muy difícil- dijo deprimida y continúo con el desayuno.

me acerque a ella y la tome del brazo y la voltee para que me viera, le corrían lagrimas por sus ojos, le iba a decir algo pero ella me abrazo y dijo.

Ya va a terminar solo un poco más, todo terminara- no sé si me hablaba a mi o a ella misma- ve a la escuela llegaras tarde- dijo alejándose y dándome dinero para que me comprara algo en el camino.

Vi la sartén donde supuestamente estaba mi desayuno pero solo había un huevo quemado, asentí tomando el dinero la bese en la frente y salí por la puerta.

Scotty- Kuro me llamo del otro lado. Lo vi y vestía el mismo uniforme que el mío, forcé una sonrisa.

¿Necesitas quien te lleve?- dije mirando mi moto, que se encontraba alado de la entrada de mi casa, la miro y podía ver en su rostro que no le agradaba la idea. - vamos no muerdo- reí porque normalmente le decía a las chicas miedosas.

No tengo miedo- dijo serio- es solo que no me subo a una desde que Shiro murió- dijo.

Le arroje el casco, que siempre dejaba atrás de una planta, y él lo atrapó y se lo puso. Saque la moto hacia la carretera y pase una pierna por encima de ella y luego mire el lugar de atrás para que Kuro se sentara en el, el entendió y paso una pierna delgada por el asiento. Una vez que el estuvo sujeto a la motocicleta arranque y fuimos directo al colegio.