Bienvenidos, queridos lectores, a mi primer Fanfic : "Destination hell". Un Fanfic 100% Doccubus, aunque no niego que no se lo voy a poner fácil a nuestras dos chicas para estar juntas y ser felices.

La estructura del Fanfic es un pequeño homenaje a George R. R. Martin y a su novela "Canción de hielo y fuego"...conocida también por el título de su primer volumen "Juego de tronos".

En mi Fanfic, los diversos personajes nos irán contando lo que les sucede después del final de la cuarta temporada. En un principio las tramas de los diversos personajes irán por separado, pero poco a poco se juntarán y conformaran una hermosa historia en la que el futuro de todos ellos caminará de la mano.

Por eso quiero advertiros que, quizás, al principio el saltar de un personaje ha otro, pueda hacer confusa la lectura y dificulte su comprensión, pero si perseveráis y seguís leyendo, todo se irá aclarando poco a poco.

Escribo esta nota desde la experiencia que me da el haber escrito ya catorce capítulos del Fanfic, para deciros que cuando empecé a escribir este Fanfic mi experiencia con la escritura era nula y ahora puedo comprobar que de haberlos escrito en este momento, los primeros capítulos serían un poco mejores. Estoy en la labor de mejorarlos un poco para que sean más atractivos, si cabe, de lo que son ahora.

Cualquier comentario que me queráis hacer, tanto en privado como en público será bien recibido.

Saludos.

Samwell123.


KENZI 1.

Siento frío. Un frío intenso que me llega hasta los huesos. Parpadeo intentando abrir los ojos, pero estos se resisten a obedecerme. Mis párpados parecen estar pegados y me supone un gran esfuerzo el simple hecho de abrirlos.

¡Dios mío, la cabeza me va a estallar!

«¡Joder! ¿De verdad he cerrado ese portal infernal? ¿O ayer por la noche me bebí dos botellas de whisky y todo ha sido una alucinación? Porque muerta, lo que se dice muerta no estoy. Se supone que la muerte no duele tanto».

Me incorporo lentamente apoyándome en la pared que tengo a mis espaldas logrando quedarme sentada y, con gran esfuerzo, logro abrir los ojos. Lo que veo me hace darme cuenta de la cruda realidad.

«Noche de whisky…alucinaciones…ni de coña. ¡No ha sido un sueño!»

En la penumbra en la que me encuentro logro vislumbrar las formas de una cueva. Una cueva húmeda, fría y oscura. Sacudo la cabeza intentando aclararme un poco las ideas y me parece oír una conversación que proviene de un recodo de la cueva. El recodo está apenas a unos pasos de distancia.

«¿Podré llegar hasta allá tal y como me encuentro? Me pregunto». Repaso mentalmente el estado de mi cuerpo y la conclusión es desalentadora. Hasta el recodo puede, mas allá creo que tendrá que ser en camilla.

Ayudándome de las manos logro arrastrar mi maltrecho cuerpo hasta la esquina de la oscuridad en la que me encuentro y, con sumo cuidado, saco un poco la cabeza y echo un vistazo en la dirección de donde he escuchado las voces.

La sangre se me hiela en las venas al ver lo que tengo a unos metros de distancia. ¡Un ángel! Hay un ángel con las alas extendidas, de espaldas a mí, interponiéndose en el camino de un hombre vestido de negro con una gran capa que le llega hasta los tobillos.

«Vale, Kenzi. Pienso. La has jodido bien. Estas en el infierno, hecha polvo y a unos pasos tuya se están enfrentando Drácula y el Arcángel Gabriel.»

Oigo como el ángel habla y mi corazón estalla,rebosante de alegría, al oír aquella voz. ¡Es Tamsin! Claro, Tamsin es una valkiria. Las valkirias tienen alas. No me acordaba de ese pequeño detalle. Bueno, esto ya no pinta tan mal.

—No te la vas a llevar —oigo gritar a Tamsin.

Veo como Drácula intenta colarse entre Tamsin y la pared de la cueva intentando llegar hasta mí. Tamsin se gira hacia él y veo como pone esa cara tan seria de valkiria enfadada.

—A ver si aguantas eso, Drácula —le grito.

Veo como el hombre titubea un poco y se echa hacia atrás tapándose los ojos con la capa. Momento que Tamsin aprovecha para recoger las alas, cambiar su cara y venir corriendo hacia donde me encuentro.

—Vamos, Kenzi —me espeta—. Corre antes de que se recupere. Es muy fuerte y mis poderes no le afectan como a los demas.

Me agarrade la mano y tira fuerte de ella intentando levantarme.

—Suave, Tamsin —le chillo—. Por si no te acuerdas creo que me electrocuté al cerrar un portal infernal y, la verdad, no estoy en mi mejor momento.

—No hay tiempo — me apremia—. Él es muy poderoso y te quiere a ti. Mi plan a fallado. Lo siento, Kenzi. Te quería dar una oportunidad y he fallado de nuevo.

—¿A qué te refieres, Tamsin? No entiendo nada.

—Luego te lo explico. Ahora levántate y vámonos —me ordena con voz angustiosa.

Me agarro a su mano y ella tira de mí. Con gran esfuerzo logro incorporarme e intento echar a correr. Mis piernas fallan y caigo al suelo de bruces, golpeándome la cara con el frío suelo. Sentí como el agua encharcada en el suelo empapaba mis ropas.

—No puedo, Tamsin —le digo sollozando—. Estoy rota. Apenas puedo caminar como para pensar en correr.

—Recuerda, Kenzi... recuerda a Bo. Yo vi su cara cuando cerraste el portal. Esta destrozada. Te necesita mas que a nada en su vida, y la única manera de volver a verla es que saques fuerzas de donde sea y nos marchemos lo más rápido posible de aquí —me susurra dulcemente al oído mientras pone sus manos en mis caderas y me ayuda a incorporarme.

El recuerdo de Bo, la necesidad que tenia de abrazarla y decirla lo mucho que la quería me hace romper a llorar y esas lagrimas tienen un efecto balsámico en mi. Respiro hondo y , lanzando un suspiro, comienzo a caminar. Nos metemos por un estrecho corredor que sale a mano izquierda de sala en la que nos encontramos y nos alejamos de la luz. Tamsin me tiene agarrada de la mano y tira de mi, instándome a continuar.

Me empiezo a sentir mejor. El ejercicio esta ayudando a que mis piernas se desperezen Todavía las notopesadas y torpes y, mas de una vez, tropiezo en la oscuridad. Pero cuando esto ocurre siempre está ahí la cálida mano de Tamsin para evitar que caiga al suelo. Siento el cariño y el amor que Tamsin pone en el empeño de alejarnos del peligro que representa aquel hombre de la capa. No obstante, me siento confundida y necesito hablar con ella y que me explique que está ocurriendo. Que me diga el porqué de esta situación.

—Tamsin —le susurro.

—Calla —me responde bruscamente—. Ahora hay que alejarse lo mas posible. Luego hablamos.

—¡No! —le grito—. Mientras tiro de su mano y le hago detenerse.

—Ya basta, Tamsin. No te das cuenta de que estoy como si me hubiera bebido todo el whisky del Dal. Me duele todo el cuerpo. No entiendo nada. Lo ultimo que recuerdo es que me di cuenta de que yo era el corazón de Bo y de que podía cerrar el portal. Recuerdo haberme dirigido hacia la luz y ahí se acaba todo lo que sé. Necesito respuestas.

El silencio se instaura entre nosotras, mientras Tamsin continua con su resistencia a confesarme toda la verdad. Doy un paso hacia la valquiria, suplicando con mis ojos llorosos que me explique que había sucedido.

—¿Lo hice? ¿cerré el portal? —pregunto ansiosa.

—Sí, lo cerraste. Lo cerraste y eso causó tu muerte.

—Bueno. Ya tengo algo claro. Estoy muerta y me he convertido en una especie de poltergeist —espeto rabiosa—. Entonces, ¿qué coño hago aquí? ¿Tú me puedes explicar por qué no me siento muerta del todo?

—Mira, Kenzi —musita con voz llorosa—. Caíste muerta delante de todos. Estaban Dyson, Trick, y Bo. La pobre Bo acababa de llegar al templo después de rescatar a Lauren y presenció como cerrabas el portal. Nunca se me olvidará su cara de dolor. El desgarro emocional que le supuso verte tirada en el suelo sin un soplo de vida en tu interior.

—¿Bo me vio morir? —pregunto con un nudo en la garganta. ¡Dios mío!—Musito—. Siento como me flaquean las piernas y todo mi ser se convulsiona solo de pensar que Bo me había visto morir. Grandes lagrimas afloran en mis ojos y me dejo caer al suelo, sin fuerzas para continuar.

—Todos estábamos destrozados. Cuando te vi muerta a mis pies todo mi mundo se vino abajo. Has sido para mi una segunda madre y la mejor de mis amigas —susurra Tamsin con voz cálida mientras me agarra y me ayuda a levantarme—. Tomé una decisión arriesgada, Kenzi. Por segunda vez rechacé llevar el alma de Rainer a Valhalla y te tomé a ti. Pensé que si te llevaba a Valhalla habría una oportunidad de que volvieras al mundo real o de que Bo te viniera a rescatar pero…

—Pero para ser esto el Valhalla, la verdad es que esta muy mal cuidado —le interrumpo—. Yo me esperaba algo mas parecido a un palacio que a una cloaca inmunda.

—Cometí un error. Él nos estaba esperando. No sé cómo, pero me siguió. Me atrapó en el camino y nos trajo hasta aquí.

—Que esto no es el Valhalla, ya lo sé, Tamsin. Lo que no sé es donde estamos y lo mas importante ¿Quién es él?

—Yo tampoco se donde estamos, pero a él si que lo conozco. Y es muy peligroso, realmente peligroso.

—¿Conoces a ese hombre? —pregunto confundida.

—Déjame que te lo explique. Rainer era cautivo de una maldición y el lo juntó con Bo para romper esa maldición. Me contrató para encontrar a Bo y hacer que los cuervos se la llevaran al tren y la juntaran con Rainer.

—¿Nos traicionaste? —le pregunto con rabia contenida y unas ganas enormes de golpearla —¿Por eso estoy yo aquí?

—Me equivoqué. Me dejé llevar por mi naturaleza. Así somos las valquirias. Seres hechos para la guerra, incapaces de sentir amor. Pero luego, cuando volví de niña vosotras me cuidasteis, me disteis cariño. Tú y Bo me hicisteis sentir amor, conseguisteis lo imposible. Yo no te he traído aquí, Kenzi. Estoy de tu parte créeme, por favor —me suplica con los ojos inundados de lágrimas.

Me quedo mirando fijamente cada gesto de dolor en su rostro. Una parte de mi quiere golpearla, devolverle todo el daño que nos ha causado, pero lo que estoy viendo me lo impide. Veo a un ser frágil, consumido por el dolor que ha causado. Un ser condenado a batallar sin descanso, sin posibilidad de amar.

Me derrumbo. Tamsin significaba mucho para mi. Me doy cuenta que ya no me importa lo que haya hecho. Todos tenemos un pasado oscuro. Hasta yo misma lo tengo. Ella se merece una segunda oportunidad.

—Te perdono —le digo mientras la abrazo y me siento confortada por el calor de un ser cercano, de una amiga.

Nos quedamos un rato abrazadas, dejando que el calor nuestros cuerpos se combinen entre sí. Dejamos que esa sensación de proximidad, de cercanía, nos ayude a afrontar el hecho de que estámos perdidas en un sito desconocido, a merced de un ser al que incluso Tamsin le tiene miedo. Y si ella le teme, que debería pensar yo. Malo, esto era muy malo.

—Tamsin.

—Dime.

—Ese tipo, el dracula, te contrató para abrir el portal por medio de Bo y de Rainer. Él estaba fuera. Tiene que haber alguien mas. Un ser maligno y poderoso para él que trabaja. Él que estaba dentro del portal. Por lo que se tiene que ser el padre de Bo. El caballo de fuego que sale en los libros de Trick.

—Así es —me confirma Tamsin—. Y ese ser te quiere a ti. Creo que por eso nos está persiguiendo. Para llevarte con él.

Me quedo pensativa un momento evaluando todo lo que acabábamos de hablar. Hay algo que no me cuadra, un pequeño detalle que me llena de intranquilidad. Si todo lo que estámos conjeturando es verdad, ese ser demoniaco me quiere en el infierno. Y por lo que yo sé, en el infierno no hay seres vivos… pero yo me siento muy viva...

—¿Estoy muerta? —susurro aguantando la respiración.

—No. No lo creo —me responde—. El tiene poderes. Nos ha atrapado en medio del camino a Valhalla y nos ha traido aquí. Yo estaba inconsciente y, cuando desperté, le vi a el encima tuyo soplándote el chi tal y como hace Bo. Me he acercado a él y le he golpeado, alejándole de ti. En ese momento he visto como comenzabas a respirar. Creo que él te ha resucitado, pero lo que no sé es con que intenciones. Pero de algo si que estoy segura. Estamos en el mundo real, Kenzi. Esto no es ni el infierno, ni las cloacas del Valhalla ni nada parecido. Si escapamos de este sitio, podremos regresar con nuestros amigos. Te lo prometo.

—Entonces —digo con renovadas energías—, vamos a buscar a Bo. La pobre tiene que estar destrozada y no quiero que sufra mucho tiempo mas.

Nos levantamos y echamos a correr por la galería. Al cabo de unos minutos, noto como la pendiente se acentúa y el calor comienza a sentirse con más intensidad. Llegamos a una bifurcación de galerías y, por el camino de la izquierda, se intuye una leve luz. Decidimos continuar por ahí y llegamos a una amplia sala a la cual le falta el suelo. Es una especie de sima gigante cruzada por el medio por un precario puente hecho con maromas. Al otro lado del puente se atisba la salida de la cueva. Se siente el calor del mundo real… pero el frio me invade cuando veo la silueta de un hombre recortarse contra la luz de unas antorchas colocadas en la entrada…un hombre vestido de negro con una capa que le llega a los tobillos.

—¿Quién eres tú? —le grito dejando salir toda mi rabia y todo mi odio.

—Yo soy quien te resucitó. Y la vida tiene un precio Kenzi.

Me quedo atónita al comprobar que aquel hombre sabe mi nombre. Sabe quien soy yo. Tamsin tiene razón. Me quiere a mi.

Siento como Tamsin me aparta a un lado y despliega las alas a la vez que las facciones de su cara cambian. Se coloca delante de mí, dispuesta a defenderme de nuevo.

—No. Otra vez no —dijce el hombre—. Esta vez tú pierdes valkiria.

Veo como una luz brillante sale de la mano del hombre y golpea a Tamsin en medio del pecho y como ella desaparece de mi lado. Vaporizada.

—Y tú, señorita —me ordena el hombre—. Te vienes conmigo.