Aqui con este nuevo proyecto slash :D

Ya saben solo me pertenece la historia, los personajes son de J.K Rowling .3.

Disfruten~


"Que comience la travesura"

Odiaba a esos hijos de puta, los odiaba con todo su ser, eran los idiotas más grandes que había visto en sus 16 años de vida, apretó los labios en una clara mueca de desprecio.

―¡Snivellus va a llorar!―grito el estúpido de Black, seguía sin saber muy bien cómo demonios era hermano de Regulus.

Apretó las manos hasta convertirlos en puños intentando contener la ira que rugía dentro de él pidiéndole a gritos el cometer un asesinato "tranquilo, tranquilo, ahora no es el momento" se dijo intentando mantener la calma, que había sido interrumpida por los idiotas que se hacían llamar Marauders, todos una bola de Gryffindors ineptos, estúpidos y con el coeficiente intelectual de una roca, porque compararlos con algún ser vivo era un insulto para el otro. Ya les hubiera lanzado una maldición si no hubiera sido por el hecho de que lo hubieran desarmado y ahora mismo Black le estaba presionando el estómago con un pie.

―Patético…―murmuro con todo el veneno posible inyectado en su voz, con la ira de que por su culpa había quedado solo, porque por culpa de ellos había perdido a la única luz que le quedaba, por la culpa de esos idiotas que eran alabados y parecían Dioses para los estúpidos de Gryffindors, había perdido a Lily.

―¿A quién le dices patético Snivellus?―bramo Potter, tomando el lugar de Sirius que lo miraba con una expresión furiosa, el de ojos café tomo a Severus de las solapas del uniforme mientras lo estampaba con fuerza contra el árbol, donde hace tan solo unos momentos se encontraba leyendo un libro.

―A ustedes Potter―escupió el apellido―que creen que el mundo gira alrededor de sus malditos pies, oh soberanos gryffindors―mascullo entre dientes Snape― les deseo que se encuentren en sus vidas con personas igual de asquerosas y repugnantes como ustedes―murmuro con la vista perdida en algún punto, sin duda su vida había sido y era la mierda más grande que había conocido, les deseaba lo mismo a esos idiotas. Miro a Potter que había aflojado un poco el agarre.

―Vámonos―murmuro el castaño, Sirius parecía querer protestar pero Lupin, que no había hecho nada más que ver desde que habían llegado a molestarlo, lo tomo del brazo y le dio una mirada severa.

Severus solo les dio una mirada llena de todo el asco que sentía, el estúpido de Pettigrew iba como siempre de perrito faldero detrás de Black y de Potter, mientras tanto Lupin solo le dio una última mirada antes de desaparecer junto con sus amigos al lado de Sirius. El ojinegro miro el libro que hace poco tenía en los brazos, totalmente arruinado, con las hojas despedazadas, lleno de pintura roja y agua, apretó los labios con furia, ese libro su madre con costo se lo había dado para su cumpleaños y esos estúpidos lo habían arruinado al igual que su vida. Se lanzó un hechizo de limpieza para desaparecer la pintura roja con la que también lo habían bañado y con otra floritura de varita arreglo el libro. Acaricio la textura áspera del libro.

Sin querer recordó lo que habían sido sus vacaciones de navidad, los gritos de su padre resonando por todo el lugar, su madre gritando para que no le hiciera nada más, el maldito muggle golpeando a su madre ante su impotente mirada.

Mascullo una maldición por lo bajo internándose a su pesar al castillo, necesitaba hacer un ensayo de un metro de Alquimia, suspiro por lo bajo, sus pasos silenciosos contra la piedra, todavía era de tarde, con tranquilidad y con una mirada se posiciono al frente del muro murmurando con la contraseña para que lo dejaran pasar. En la sala común solo había uno que otro estudiante de primer y segundo año. Era obvio que los otros estuvieran en Hogsmeade, o caminando por los terrenos de Hogwarts, era un sábado por lo que casi no había nadie en el lugar. Con paso seguro y altivo se dirigió a su cuarto.

Agradeció que los idiotas con los que compartía cuarto no estuvieran, una de las cosas de estar en una casa tan selectiva como lo era Slytherin, era el solo tener que compartir habitación con otras dos personas, por lo que había escuchado en otras casas había que compartir hasta con cuatro personas. Suspiro fastidiado de todo.

Se dispuso a realizar su trabajo, agradecía el hecho que ninguno de los autonombrados Marauders estuviera en esa clase, gracias a Merlín la demanda para llevar las clases de alquimia era muy poca, básicamente la clase estaba compuesta por unos cuantos Slytherins y mayormente Ravenclaws, un paraíso sin estúpidos Gryffindors, y bueno por lo menos era tranquilo sin Hufflepuff también. Con tranquilidad se puso a investigar acerca de las transmutaciones de diversos elementos, sus propiedades entre otros.


―Severus―alzo la vista ante el llamado, Regulus Black lo miraba interrogante desde la puerta de su habitación. Snape alzo una ceja interrogante.―la puerta estaba abierta―el Black menor se alzó de hombros restándole importancia.

―¿Y bien?―interrogo el pelinegro regresando a su ensayo.

―Deberíamos subir al Gran Comedor―menciono tranquilamente mientras se sentaba en la cama de Severus.

―Todavía no he terminado―murmuro todavía absorto en su trabajo.

―No has comido bien desde que regresamos de las vacaciones de navidad―menciono con cautela Regulus examinando el libro negro que se encontraba bajo la almohada.

―No tengo hambre―Black alzo una ceja incrédulo.

―No almorzaste―el pelinegro torció la boca en una mueca de disgusto recordando su encuentro con los estúpidos.

―Se me acaba de cerrar el estómago―Regulus compuso una sonrisa floja en su rostro.

―Supongo que la cara de asco debe ser porque recordaste a mi hermano y a los idiotas de sus amigos―menciono con una mueca amarga, Regulus se acostó en la cama ojeando el libro.

―Solo ellos provocan que se me cierre el estómago y sienta la bilis―leyó por última vez el pergamino.

―Que sentimiento más hermoso, Severus―murmuro burlón el menor―aunque comparto el sentimiento por desgracia―alejo el libro de su rostro―un libro muy interesante, muggle, pero interesante―Snape formo una leve sonrisa, apenas perceptible.

―Subamos entonces―ambos slytherins se dirigieron rumbo al gran comedor a paso lento.

Al llegar, el Gran Comedor estaba totalmente lleno de personas, el bullicio se escuchaba por todo el lugar, con un ambiente cálido instaurado en el a pesar del frio que hacia fuera. Para su infierno personal los idiotas Gryffindor estaban ahí. Se sentó junto a Regulus en una esquina de la mesa de Slytherin, con asco se obligó a comer algo.

―¿Y cómo van las clases de alquimia?―pregunto el pelinegro mientras picaba con su tenedor un pedazo de carne.

―Relajantes―se metió a la boca un poco de puré.

―Sin estorbos, supongo―menciono distraído tomando algo de jugo de calabaza―me gustaría que el próximo curso tuviera la suficiente demanda para que abran las clases―el pelinegro suspiro por un momento.

―Tuve suerte.

―Lo sé―el menor de los hermanos Black le dio una mirada de reojo a la mesa de Gryffindor― tengo un mal presentimiento, mi hermano y los estúpidos de sus amigos están muy tranquilos.

Severus asintió levemente, el también ya llevaba un rato pensando en eso mismo, entrecerró un poco los ojos, su mirada cruzo por unos momentos con la de Sirius, ambos se dieron una mirada de total desprecio―Severus―inclino su rostro en dirección del de pelo negro que lo llamaba.

―¿Qué ocurre?―la voz le salió baja.

―Deberíamos volver antes de que pase algo raro―Snape asintió dándole la razón, no por nada estaban en Slytherin, cautelosos y astutos.

Ambos jóvenes intentaron salir sigilosos del Gran Comedor―¡Snivellus!―Severus volteo con el rostro fruncido en dirección de Sirius.

―¡Sev…!―el llamado de Regulus quedo a media palabra, un hechizo había impacto de lleno contra él mandándolo al suelo, pudo ver la sonrisa cínica de Potter, la satisfacción en el rostro de Black y la risita de Pettigrew.

De un momento a otro el Gran Comedor se quedó en completo silencio, todos con la mirada en él, alzo la mirada rugiendo en ira; sin embargo, no esperaba encontrarse con la mirada incrédula de Sirius Black y James Potter, giro su cabeza un momento y se dio cuenta que no eran los únicos que lo miraban así, al estúpido de Pettigrew le había entrado una mosca a la boca y no se había dado cuenta "¿Qué demonios?" Se observó a si mismo sintiendo las ganas de matar extendiéndose por todo su cuerpo, la vergüenza y humillación latiendo en su pecho.

―¿S-sev?―lo llamo titubeante Regulus.

Se puso de pie con una mirada orgullosa, contrarrestando con el rubor que sentía en el rostro producto de la furia y vergüenza de haber sido humillado de nuevo por esos estúpidos ineptos de esa manera.

Se puso de pie casi cayendo, bajo la mirada incrédulo, los estúpidos se habían lucido con el estúpido traje que le habían puesto, Regulus lo miro con ganas de querer ayudarlo pero se quedó en su lugar, agradeció internamente eso, con paso decidido se dirigió a la puerta del Gran Comedor intentando mantener toda la dignidad que se podía tener en su estado, agradeció a su fuerza de voluntad para poder controlar los zapatos y no resbalar, se sujetó con fuerza la falda con holanes procurando que no enseñara nada. Nunca en su vida espero que le hicieran algo así, apretó las manos en la falda sintiendo como la tela se presionaba contra sus dedos. Regulus lo venía siguiendo de cerca.

En verdad que odiaba a esos hijos de puta que le habían puesto un traje de sirviente que parecía más bien de un prostíbulo barato. Ni se molestó en saber porque nadie se rio, o porque Black o Potter no habían salido con algún comentario hiriente a su persona, o por qué no había ningún profesor ese día. Pero, se las pagarían, o se dejaba de llamar Severus Snape.


Emmm como se habran dado cuenta o tal vez no (?) no tengo ni la más coña idea de con quien dejar a Sev, desde siempre fui Sirius x Severus, pero me vi un dj James x Severus que se llama "The world" y joder me encanto fue tan QnQ *llora y regresa* asi que ire desarrollando la historia para ver que tal, continuare si a alguien le gusto.

Muchas gracias por leer ;d Bye bye~

Nanami off~