YOU ARE NOT ULYSSES.

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CAPÍTULO I.

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Breves notas de la autora:

Tanto Cuencas Vacías como yo hacemos esto sin fines de lucro. Los personajes son propiedad de MARVEL, y en última instancia de Disney y los usamos sin obtener pasta. La historia y narración, ya es nuestra. Algo más, el estribillo al inicio -e inmediatamente debajo de esto- es de Franz Ferdinand: Ulysses.

Esta historia esta enlazada a la película Thor (2011), ya saben, cuando Odín destierra a Thor a la tierra… sólo digamos que las cosas salen un poco diferentes para el dios del trueno. Ideé esto hace tiempo pero es bastante más complejo que en un inicio, por lo que agradezco eternamente a Cuencas Vacías por el apoyo en este fic, sin el cual, la verdad no hubiera salido a la luz.

ADVERTENCIAS: Slash, AU.

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"You're never going home,
you're never you're never you're never,
you're never going home, you're not Ulysses."

Capítulo I:

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CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 9: 34 AM.

Me tomé la libertad de pedir café para ambas. Pensé que en este lugar podríamos platicar mejor que en el consultorio del hospital, es mucho más bullicioso pero tal vez no estarías cómoda en la frialdad del sanatorio. Te he reconocido al instante por la descripción que me has dado, y sí, estoy lista para hablar. Espero que tu artículo tenga el gran impacto que ha tenido mi tesis y el proyecto en sí. Puedes tomar las notas que desees, de todas formas he traído material que te puede ayudar. Estoy muy emocionada, es verdad. Cuando tú me digas, yo estoy lista.

Puedes acercar más la grabadora si es necesario. Ya habíamos hablado antes por teléfono y aquí se encuentra mi tarjeta de presentación. Dr. Ema Hunt. Schreber Hospital. Mental Health Resident.

Conocí a Donald Blake en octubre del año pasado. Quiero que entiendas que en el sanatorio de enfermos mentales Schreber estamos muy orgullosos del caso Blake. Somos uno de los hospitales más reconocidos del país y atendemos casos realmente difíciles, recuperar a uno de nuestros pacientes en tan poco tiempo, es muestra de que el trabajo conjunto de los fármacos con la psicoterapia conductual–cognitiva es la avanzada. Estamos trabajando ya con nuevos pacientes pero sin Donald, no estaríamos aquí.

Donald Blake pudo haber sido un iluminado de haberse encontrado en otra situación y con los adeptos necesarios que creyeran en su delirio. Ajá, estoy convencida de que hubiera conseguido muchas partidarias. Tú no lo has visto, pero en verdad es guapo–guapo. Donald llegó del hospital de Nuevo México a nuestra institución sin diagnosticar, la razón de su traslado se debía a que el médico adjunto detectó la paranoia que lo trajo a Schreber.

Él, creía ser el Dios nórdico del Trueno. Se llamaba a sí mismo Thor, y contaba que su padre Odín le había desterrado de Asgard por haber acudido a Shwartzalheim, no, espera, ¡a Jötunheim! Perdona, es que estos nombres me son difíciles de recordar. Pues él fue, a pelear con los gigantes de hielo y a su padre no le hizo gracia, parece que estaban en tregua. Donald es esquizofrénico paranoico. En su declive construyó una alucinación y la llenó con gente que conocía pero dándoles otros nombres. No, no es raro en los esquizofrénicos, tampoco hay sentido en intentar encontrar una razón lógica de porqué específicamente creía que era un dios nórdico.

Ah, el café ha llegado. ¿Quieres azúcar? Yo siempre lo tomó con un poco de endulzante, en realidad no puedo empezar mi día sin un par de estos.

Mi compañero y jefe Isaac Evans, que no pudo acompañarnos, es el psiquiatra que formuló con ayuda de su equipo un medicamento con resultados prometedores y menos efectos secundarios. Estaba en la etapa final, en la experimentación con humanos. No es ningún secreto del medio que dos de sus siete pacientes se suicidaron, y que los National Institutes of Health deseaban resultados más prometedores y que de no obtenerlos, iban a quitar los fondos de su investigación. Isaac llevaba diez años en su trabajo y no era cuestión de dar un paso atrás a estas alturas, ajá. Me incluyó en el proyecto pues deseaba que encontrara a un paciente más adecuado. La droga, llamada Soma, suprime los delirios; pero los suicidas de su primer grupo experimental tenían un historial de violencia emocional en la niñez, eso les impidió tener mecanismos adecuados para lidiar con la enfermedad, cuando se vieron tan lucidos que ni ellos se la creían, se dieron muerte.

Así que el paciente perfecto debía ser capaz de manejar el estrés y tener una estructura mental sólida a pesar de su enfermedad. El historial de Donald era bueno, inclusive la tomografía axial computarizada de su cerebro era ideal. Me apena decir que por un momento lo iba a descartar porque en su expediente decía que padecía un grado de retraso mental.

¿Lo tenía? No.

Perdona. Estaba recordando el momento en que lo vi por primera vez. Te lo voy a describir. Es muy alto, tiene un físico impresionante, pectorales y brazos marcados que se notaban a pesar del uniforme holgado que llevaba. Sus ojos azules demostraban interés, estaban llenos de vitalidad, una que absorbe. Todo él inundó mi consultorio con su presencia, y es lo que te digo, guapo–guapo. La enfermera que le hizo las primeras pruebas preguntó cosas básicas como ¿cuál es la capital del país? ¿Cómo se llama el presidente? ¿Qué haría si se encuentra una licencia de manejo tirada en el suelo? Él no supo qué responder pero eso no indicaba retraso mental, sólo que si el "venía de Asgard" era ilógico que conociera cosas de Estados Unidos. Mostró congruencia en sus respuestas, estaba orientado en espacio y tiempo, fue el paciente perfecto para probar el Soma.

Él ahora está bien, tiene trabajo y vive con unas amigas suyas. Creo que me he ido muy lejos, ya te he dicho el final y no te he contado aún como fue la investigación con él.

Lo estudié particularmente porque fue el sujeto de mi tesis de doctorado, titulada: "Análisis de la familia real de Asgard", tengo aquí una copia para ti por si quieres agregar algún párrafo de la misma en tu reportaje. La llamé así en honor a su particular delirio pero principalmente porque cuando llegó, yo no sabía que se llamaba Donald Blake. No habíamos encontrado ningún papel que avalara su identidad, y ningún familiar se acercó a recuperarlo cuando tuvo aquel accidente en Nuevo México. ¿Qué le sucedió ahí? Estuvo con una amiga durante una tormenta eléctrica, algo astrofísico que no te puedo explicar porque no lo entendí cuando me lo dijeron, pero ahí fue cuando se manifestó su delirio. Su amiga lo dejó en el hospital, creo que tuvo problemas con los federales y no supe de ella hasta mucho más tarde cuando ya había avanzado con mi terapia.

Lo voy a llamar Thor para fines prácticos. Ajá.

Thor llegó en octubre. En el hospital de Nuevo México lo remitieron con una nota al margen que decía: Loco furioso. Fue muy difícil tratar con él en un inicio, nos llamaba sanadores midgarnianos, era agresivo y demostraba un ego comparable al del dios que decía llamarse. Cuando decidió hablar conmigo, le pregunté si estaba enojado con nosotros.

"¿Tú no lo estarías? ¿Si de repente despertases en una celda en Valaskialf?". Eso me dijo y luego me ilustró al respecto: "Están rodeadas por magia que te impide escapar, te encontrarías permanentemente bajo luz blanca, observada y sin posibilidad de ir a tu hogar, rodeada de soldados que se limitarían a supervisar lo mínimo necesario para vivir. Ema Hunt, no has cometido crímenes contra mi reino, así que serías inocente pero aun así estarías retenida. ¿Cómo te sentirías?". Ah, y recuerdo que fue todavía más lejos. "Y luego llego yo, y te digo que si sigues mis instrucciones tal vez te ayudaré a salir de ahí eventualmente. ¿Qué harías?"

Te lo digo así tal cual, como verás por su forma de expresarse me di cuenta de que no sólo no tenía retraso mental sino que además tenía una construcción de su delirio muy muy elaborada. Eventualmente tuve que adentrarme en su "Asgard interior" como a Isaac y a mí nos gusta llamarlo. Pero bueno, a partir de esa entrevista inicial dejó en claro que yo le caía bien y que además confiaba en mí. Eso se llama transferencia y es indispensable para cualquier terapia.

¿Y sabes que deseé en ese momento? Que estuviera libre y sólo podía conseguirlo si se curaba, no por las estadísticas, ni por los subsidios que nos dan, ni siquiera por mi tesis, por él. Quería ayudarlo a toda costa, y me prometí a mí misma que lo iba a conseguir.

Si, suspiro, esa promesa me volvió una necia que por poco se vuelve ciega pero eso quiero contártelo más tarde.

Tenía una amiga en el hospital: Leah. Ambos se entendían bastante bien, ambos tenían delirios de grandeza, uno se creía príncipe de Asgard y dios del trueno, la otra que tenía tratos con la diosa de la muerte. Ah, Leah, te contaré acerca de ella, es difícil entender la historia de Donald sin ella.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER, UNIDAD DENOMINADA COMÚNMENTE "LA FRONTERA", DONDE SE ALBERGAN LOS ENFERMOS QUE NO SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS NI PARA ELLOS MISMOS. HACE 320 DÍAS.

Es común que las enfermas se enamoren de los médicos y de los enfermeros que las cuidan, si es que tienen suficiente lucidez para eso. Están vulnerables, y solas, y asustadas; y de repente emergen ellos con esperanza, compasión y tratando de protegerlas inclusive de sí mismas. Es obvio enamorarse. Ahora, ningún enfermero ni médico debe aprovecharse de ello, pues constituye un delito aprovecharse de los locos. Ojo, aprovecharse, no enamorarse. Aprovecharse sexualmente, timarlos, despojarlos, torturarlos, hacerles bullying. Todo eso está prohibido. Pero no enamorarse. Ahora qué, enamorarse de un loco… hay que estar loco para eso. Además de que no hay atractivo en las pobres retardadas que se babean encima, que no pueden ni comer solas, que llevan pañales y suelen oler espantoso al acercárseles; tampoco lo son las que aúllan, ladran, hablan con muertos, con aliens, caminan a cuatro patas, se mecen golpeándose con las paredes o yacen inertes por los suelos. Es imposible amar a alguien así. Aunque también las hay de otro tipo. De una clase que por fuera se diría que son normales. Cómo ella.

Porque Daniel está enamorado de Leah.

De sus labios delgados y rosados, de sus ojos castaños, de sus pestañas largas, de sus cabellos suaves y dorados, de su talle esbelto, de su voz. La conoce desde el primer día en que entró a trabajar en Schreber. "Esta es Leah, es esquizofrénica paranoide", le dijeron. "Lleva cuatro años aquí. Nadie la reclamó nunca, el estado paga su estadía con nosotros, si se rehabilita la soltaremos cuando sea mayor de edad. No es agresiva".

Leah cumplirá dieciocho dentro de poco pero no da señal de ir a rehabilitarse, ni a los dieciocho ni nunca.

–Hola Tyr –lo saluda cuando lo ve. Ella anda paseando en el jardín y se le acerca para pedirle un cigarro. A los bien portados como ella los dejan fumar y a Daniel le gusta que sea a él a quien ella le pide un cigarro. Lo llama Tyr, como alguna deidad de esas en las que ella cree, dice que tiene la misma mirada que aquel. Daniel es de piel oscura, como algunos norn dice ella, y Tyr es blanco pero los dos la miran igual. ¿Estaría Tyr enamorado de Leah? –¿Qué tal va todo? –Añade ella sin que realmente le interese, como si lo premiara por darle un cigarro prestándole un poco de atención.

–Bien. Hay algunos nuevos, ya los verás por ahí rondando.

–¿Problemáticos?

–Algo sí –Daniel se señala un moretón en la cara. Leah lo mira sin pestañear.

–Estás perdiendo tu toque.

–Era un tipo grande –se defiende. –¿Cómo estás hoy?

–Bien –dice ella algo sosa. –Me cambiaron de terapeuta, la nueva se llama Ema Hunt, una nueva cara, el anterior ya debía estar aburrido de oírme.

El delirio de Leah va así: Ella es parte de la corte de Hela, diosa de Niflheim, el inframundo para los nórdicos. Su señora la desterró por una gravísima falta que nunca ha confesado, pues eso sería una nueva traición. La envió a Midgard encarnada en esa forma humana y sin sus poderes –oh, sí, tenía poderes mágicos–, Leah está resignada y esperando con paciencia a que su diosa la perdone para hacerla volver a casa. Un día se abrirá un portal a Niflheim y Leah se irá por él a donde pertenece.

El delirio no le impide percatarse de que está en un manicomio, de que la consideran loca, y de que están tratando de borrarle aquellas ideas; pero a ella eso la tiene sin cuidado. Los midgardianos pueden hacer lo que quieran, darle terapia, medicamentos y hacerle pruebas. Mientras no la molesten demasiado le da igual.

A Daniel a veces le parece que más que locura lo de Leah es un capricho, una necedad crónica de llevar la contraria. A veces quiere agarrarla y gritarle: ¡basta! Y luego llevársela al cine y a cenar y a bailar y a su cama.

Leah no sabe de lo que provoca en Daniel, en ese alto y musculoso pero amable enfermero. Lo ha visto derribar a locos de más de cien kilos de peso usando diestras maniobras, lo ha visto echársele encima junto con otros a pacientes fugitivos, lo ha visto mirar feroz a un lunático promiscuo que por poco y viola a una de las catatónicas; pero con ella siempre es gentil. En su tono y en su actitud. Ella es parca y seca, sabe que no debe encariñarse con los midgardianos, pero lo extraña cuando se ausenta. Leah viene de Niflheim y por tanto sabe lo que es un alma en pena, aun así a veces se estremece cuando en las noches escucha gritar a los atormentados pacientes.

Ese día, cuando la recluyen a la hora de dormir escucha un grito, una potente voz masculina de tono grave y fuerte. Si se lo propone Leah es capaz de conciliar el sueño a pesar del ruido, pero no es el grito sino lo que se grita, lo que le produce insomnio. Se incorpora y presta atención.

–¡Heimdall! –Se sobresalta al distinguir la palabra. ¡Es un asgardiano! Los midgardianos se las han apañado para dar con otro como ella. –¡Heimdall! ¡Abre el bifrost! –Leah desespera, si aquel convence al guardián que ella sólo conoce de oídas, cabría la posibilidad de volver a su mundo. Decide que debe ir donde el asgardiano para instarlo a permitirle viajar junto con él.

Ojalá fuera cuestión de lanzar un hechizo y derribar la puerta, pero no. Debe recurrir a su astucia y a sus conocimientos de las normas bajo las cuales se rige el psiquiátrico donde vive. Llama a la enfermera procurando no sonar entusiasmada. La del turno de la noche de su pabellón se llama Catherine, es alta y gruesa, y estricta. Leah le pide permiso para ir al baño, la enfermera se lo permite pues Leah no está catalogada como peligrosa. Su comportamiento apático le ha granjeado el tener cierta libertad de movimientos. Nunca ha intentado escapar y nunca ha causado riñas. Sale rumbo a los sanitarios sin que la vigilen pero no llega a ellos, en cambio se escabulle hacía la salida. Se sabe la contraseña numérica que abre la puerta de esa ala de tanto ver con que movimientos la pulsan, 1984. La puerta se abre y ella se escurre con pasos sigilosos. Las cámaras están activadas y posiblemente algún guardia no tardará en notar que se está movilizando pero eso no la frena. Los gritos del asgardiano la guían. Debe estar en una de las celdas de reclusión, esas acolchadas para que no se lastimen los que se golpean contra las paredes.

Leah espía por los pasillos, los gritos cesan antes de que ella alcance su objetivo. Asoma la cabeza cuando ha llegado al bloque de confinamiento. Ve a dos enfermeros saliendo de una celda.

–Maldición –masculla. Llevan una jeringa vacía, deben haberlo sedado. –Maldición.

Regresa sobre sus pasos. El asgardiano debe estar ahora mismo inconsciente o encerrado dentro de sí mismo. Es raro que lo hayan sedado, Leah sabe que a los nuevos sin diagnóstico previo se les permite gritar y desahogar lo que les aqueja sin medicarlos. Este debe haberles hecho algo que los enfadara. Cuando vuelve a su habitación Catherine la reprende por su tardanza sin que ella le haga caso. Se está acordando del moretón que Daniel le enseñó. El asgardiano debe haberse peleado con los enfermeros a su llegada.

–Eso quiere decir que, igual que yo, debes haber encarnado en una débil forma mortal pero si por poco los derrotas, quiere decir que no eres cualquier asgardiano, debes ser un guerrero, y si estás en Midgard no eres cualquier guerrero. Eres un aesir –repasa su memoria respecto a los aesir guerreros que conoce. No son muchos. Está Starkag comandante importantísimo, los tres guerreros y los hijos de Odín. Le cuesta mucho rato dormirse pensando en la identidad de su nuevo compañero de encierro.

Al día siguiente Leah ronda las celdas de reclusión emocionada por la perspectiva, aunque su rostro no denota sus agitadas emociones. En el pabellón está de guardia Brian, enfermero amigable con ella aunque no tanto como Daniel. Va donde él buscando hacerle la plática pero no suelta prenda, no le dice como se llama el recluso que tiene ocupando la celda número 3. Es el único en ese bloque para variar. Leah se enfada y se asoma a verlo por la ventanilla dispuesta para ese fin.

–¡Hey! Vete al jardín –le ordena Brian pero ella lo ignora.

Lo que ve es un fardo humano. Un hombre rubio y corpulento, su aspecto cuadra con lo que esperaba de un guerrero. Se ve que es un hired o tal vez un einheriar. Tiene cabello rubio que le cae sobre el rostro. Lleva puesta una camisa de fuerza. Parece dormido echado de lado sobre el suelo. A Leah le gustaría entrar corriendo con él y despertarlo para luego decirle que si regresa a Asgard ella debe ir con él.

–Ya basta –Brian la está tomando de un hombro para instarla a alejarse. Esta vez obedece. Esperará por él. Lo dejaran salir cuando se calme, y se calmará cuando entienda que están prisioneros, alejados de sus hogares y en manos de los débiles midgardianos que por el momento comandan sus destinos.

Pasa un mes. Un mes que para Leah, quien ha vivido ya un par de siglos, se antoja tan largo como una vida entera. El aesir ha vuelto a gritar algunas noches más. Siempre a Heimdall, siempre. Leah sabe que mientras siga así no lo dejaran salir al jardín o al comedor donde ella podría interceptarlo. Los gritos cesan una noche y ella sabe que ya es cuestión de poco tiempo.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. PATIO INTERIOR, DONDE DESCANSAN LOS ENFERMOS QUE NO SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS NI PARA ELLOS MISMOS. HACE 312 DÍAS.

Daniel no sabe qué siente cuando el tipo que le puso el ojo morado hace tiempo aparece en el jardín con aire perdido. Leah y él se miran. El tipo, gigantesco y fornido pero con expresión de cachorro sin dueño se queda en su sitio, en cambio Leah va a él resuelta. Ella jamás ha confraternizado con ningún paciente. Daniel teme que sea peligroso y se acerca a ellos procurando no verse amenazante. Este tipo, Thor, ha sido diagnosticado con esquizofrenia paranoide, el mismo trastorno que ella, está bajo esquema de anti ansiolíticos y no debería ser agresivo pero nunca se sabe.

–Soy Thor Odínson –le dice a Leah y ella lo mira con más interés del que nunca le haya dedicado a nadie en ese hospital. Es más, está sonriéndole encantada de conocerlo.

–¿Thor? ¿El dios del trueno? ¿El heredero de Asgard?–Pregunta ella. El otro asiente y sonríe.

–¿Quién eres tú pequeña doncella?

–Leah de la corte de Hela –explica ella de inmediato.

–Por las nornas, ¿vienes de Niflheim? Y se puede saber ¿qué haces en Midgard? –Daniel siente un nudo en el estómago y le ruega interiormente que no responda.

–Mi señora me exilió.

–¡Mi padre hizo lo mismo conmigo! –Leah está fascinada. –Puedes indicarme, ¿qué pasa en este extraño lugar? Esta figura humana se debilita fácilmente y el confinamiento es demasiado peculiar. He sido forzado a dormir bajo efecto de alguna brujería y el trato hacía mí es despectivo.

Daniel se decide a interrumpirlos con la excusa de que Ema busca a Leah pero su radio vibra indicándole que lo necesitan. Antes de responder a la llamada escucha que Leah le explica a Thor lo que es un médico psiquiatra en términos de: "es un sanador que se ocupa de la mente, piensan que los reinos de los que provenimos son un delirio". Les da un último vistazo mientras se aleja. Thor se ve preocupado pero asiente a todo lo que ella le dice dándolo por cierto.

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En los siguientes días Leah se convierte en la guía de Thor, le explica todos los detalle prosaicos sobre el lugar, el rol de los enfermeros y médicos sanadores, lo que es ese objeto que todos portan llamado "radio" y además le describe a la cincuentena de enfermos con los que conviven. Daniel los observa a la distancia, sus compañeros comentan que tal vez sea un signo de mejoría el que la antisocial Leah se interese y se relacione con alguien más. Esos dos comen juntos, pasean juntos y charlan por horas. Mia, una amiga, residente de medicina interna le cuenta a Daniel la conversación que les escuchó.

–Se estaban relatando acerca del sitio del que "provienen" –hace el entrecomillado con los dedos. –Thor, le describía el palacio donde creció y ella le estaba hablando de sus funciones como dama de la diosa de la muerte.

Mia le narra algunos detalles más. El delirio que ambos sufren es demasiado vivido. Daniel sigue preocupado pero además está celoso. Leah ha dejado de fumar y de charlar con él, le dedica todo su tiempo a Thor.

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CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 10:56 AM.

Creo que me voy a pedir un emparedado ¿gustas? Puede sonar obvio pero los padres influyen mucho en los hijos. Voy a hablarte de Odín y de Frigga. Ahondé mucho más en la figura paterna ya que en Thor quien impactaba mucho más era este hombre. ¿Qué? ¡No! No estoy insinuando complejo de Edipo. ¿Cómo decírtelo? Thor admira mucho a su padre, tanto, que en su alucinación tiene no sólo que ser su padre, sino la encarnación de un dios, de un rey, de un guerrero y un sabio como pocos. Por ello es Odín, ajá. Como dice Lacan: Para el hijo el padre encarna la ley.

De las anécdotas que me contó Thor, pude ver que el Padre de Todo, como también suele llamarle; inició su instrucción privada desde que era un niño. Le eligió los preceptores que moldearían su mente, los generales que le enseñarían el arte de la guerra, acercó a los hijos de otros aesir para que fueran sus compañeros de juego y posteriormente los que lo serían en la guerra. Me contó que le confió el… lo voy a decir mal, casi estoy segura, el Mjölnir para proteger Asgard, aparejado a esto, también le elegiría esposa. Ajá. A mi forma de verlo, Odín es un padre muy estricto y dominante.

¿Qué hay de Frigga? Antes de que diga algo más de ella, te voy a recordar que lo que te cuento, es la forma en que Thor los ve, así que por ende no es objetivo, pues como su hijo, los percibe de una forma diferente. Yo deduzco a partir de lo que él me cuenta ¿Estamos de acuerdo en ello? Ajá.

Dicho eso, Frigga es amor maternal. Aun cuando Thor cometiera las peores travesuras de niño, ella lo recibía con una sonrisa y un consejo. Frigga, en la dinámica de su familia es un nivelador. Mantiene una postura sana y congruente en la que sus sentimientos interiores corresponden con lo que comunica al resto de su familia. Lo que más me sorprende de Odín y Frigga es su dinámica de pareja. Nunca están en desacuerdo, siempre muestran la misma decisión frente a su hijo aun cuando posiblemente en el fondo ambos tuvieran una opinión diferente. En los primeros años, ella estuvo a cargo de la educación de Thor, y de lo que me ha contado, fue criado con apego. Durante estos años su padre era un ente ausente concentrado en sus labores mientras que Frigga le criaba. Me contó qué siendo niño, lo apodaba "mi pequeño guerrero", encaminándolo a lo que sería algún día. Cuando creció Odín por fin intervino en su educación. La figura de Frigga continuó siendo fuerte para Thor pero hubo una separación entre ambos porque Thor intentaba emular a su padre.

Perdona, voy a beber un poco de mi café antes de que se enfríe. No estoy acostumbrada a hablar tanto, lo normal es que este escuchando al otro lado y sean mis pacientes los que deban explayarse.

¿En qué iba? Ah claro. Voy a volver a Odín después del paréntesis de Frigga, no tengo mucho más que decir de ella. En la naturaleza, un hombre no puede ser fuerte y abierto al mismo tiempo, y eso supone una desventaja pues les niega la oportunidad de expresar su afecto. Odín jamás le brindó una palabra de aliento a Thor, con lo cual lo privó de conocer lo que su padre pudiera sentir de él, y el silencio queda irrevocablemente impreso en la mente de los niños. También muevo demasiado las manos, perdona, no puede evitarlo, sólo espero no derramar nada.

¿Me he quedado callada? Perdona, me he distraído con un pensamiento. En la tesis me explayo mucho más acerca de cada uno de ellos y las diferentes teorías pero no quiero a ti abrumarte demasiado, por eso te la doy, para lo que no entiendas te lo pueda explicar con más detalle. Ajá. Con la descripción que te he dicho de Odín, este superhombre que no reconoce a su propio hijo, me parece que era cuestión de tiempo que Thor se mostrara rebelde. Después de todo, no puedes llevar a alguien de la mano todo el tiempo, por eso, contrariando las órdenes de su padre y la tregua con los gigantes de hielo, él acude a hacer la guerra. ¡Es que además es comprensible! Si eres poderoso, eres un guerrero élite, el mejor, y ¿en tiempos de paz? Es como adiestrar una bestia y después intentar refrenarla con una cadena. Thor es muy explosivo, brinca a la acción de inmediato. Aunque Thor dice tener más de mil años, no tiene más que veinte y no tiene una visión del mundo de un adulto. Así que desobedece a su padre y… él le destierra cuando va a salvarle de aquel frío mundo.

Te diré que pasa dentro de su delirio. Odín, su padre, es un dios además, así que cuando lo destierra, en realidad el que se proscribe a sí mismo es Thor. Se da cuenta de que ha contrariado y desobedecido a la persona que más admira, y como a un pecador, no se considera digno de estar en su presencia. ¿Pero qué dices? Claro que todo es parte de su alucinación, si yo te hablo de él diciéndole Thor no significa que crea en su psicosis.

Él era Donald Blake a pesar de que dijera llamarse Thor. ¿Cómo lo supe? Fue Isaac quién lo encontró en los archivos. Él se dio la tarea a contactar a sus padres, aunque por desgracia ambos habían fallecido hacía tiempo y posteriormente encontró a su amiga científica que vino a verlo. Ella se llama Jane Foster. Es muy agradable, una chica menuda como pajarito. Cuando iniciamos el esquema de medicamentos, empecé a llamarlo Donald e hice que los enfermeros y todo el hospital hicieran lo mismo, tenía que convencerlo de que esa era su identidad y no la otra.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. PATIO INTERIOR, DONDE DESCANSAN LOS ENFERMOS QUE NO SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS NI PARA ELLOS MISMOS. HACE 252 DÍAS.

Leah le enseña a Thor a fumar. Él, igual que ella, parece que se aburre en el hospital. Los dos contemplan el deprimente circo humano que los rodea con compasión. Aunque él es distinto de ella en una cosa, su compasión lo mueve a actuar. Hay un paciente en tratamiento antipsicótico, tiembla demasiado debido a los medicamentos que debe tomar para evitar escuchar ciertas voces que le piden cortarse parte de su propia carne y comerla, cabe mencionar que le faltan dos dedos de la mano izquierda debido a ello. Tartamudea demasiado cuando habla pero Thor le tiene mucha paciencia, lo escucha cuando busca conversar con él y lo ayuda a movilizarse cuando el temblor es tan generalizado que abarca sus rodillas. Después está uno que llaman "Peter Pan", a Thor le costó entender la alusión, es un adolescente de catorce años pero tiene la edad mental de un niño de cinco, no parece que vaya a madurar más. Sobra decir que adora a Thor, sobre todo cuando entiende que en realidad es el dios del trueno, y encima un guerrero invencible. Disfruta como ninguna otra persona los relatos de Thor acerca de sus hazañas de guerra. Y así. El encanto de Thor fascina a los locos pero también, cómo Leah observa, tiene encandiladas a las enfermeras y a algunas doctoras por igual.

Leah lo encuentra perfecto tal como es. Detesta con todo su ser a Ema Hunt que le está dando psicoterapia y que además pretende darle una de esas espantosas drogas suyas, para "curar". El esquema de medicamentos está a punto de iniciarse. Mientras ella lo ve contándole a un grupo de enfermeras acerca de Tanngrijos y Tanngrisner, sus caballos, siente un nudo en la garganta. Tiene miedo de que los midgardianos logren cambiarlo.

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CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 11:22 AM.

La primera vez que lo llamé Donald y respondió a su nombre me emocione mucho. Perdona, ¿podemos ir a la terraza? Me apetecería fumar. ¿No hay problema?, que bueno. Ajá, lo que te estaba diciendo. La esquizofrenia tiene raíces biológicas… ¿no estaba diciendo eso? Perdona, es que esto es importante. Como iba diciendo, las raíces de su enfermedad son más biológicas que emocionales pero quería conocerlo convencida de que detrás de su delirio estaba la persona real, y el Soma me facilitaba la tarea. La primera vez que lo inyecté no mostró fiebre, su presión arterial, su frecuencia cardíaca y respiratoria estaban ligeramente disminuidas; no tenía síntomas neurológicos o gastrointestinales, excepto cansancio. Eso es normal, inclusive la apatía. Esa vez, estaba bien, así que le inyecté otra dosis y lo llamé Donald en vez de Thor como habíamos acordado que le diría, y él alzó su vista y me miró.

Pensé que estaba muy cerca de curarlo, pero no. Volveré a llamarle Donald si no te importa pero si te revuelvo mucho, sólo tienes que decírmelo para ser más clara.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. PATIO INTERIOR, DONDE DESCANSAN LOS ENFERMOS QUE NO SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS NI PARA ELLOS MISMOS. HACE 245 DÍAS.

Leah nota el momento en que Daniel le dice "Donald" a Thor y ella rechina los dientes. Los enfermeros lo llamaban Thor y ahora los muy mierdas han empezado con aquello. Seguro esa hija de las dísir, Ema Hunt, está detrás de todo. Lo peor de todo es verlo responderles bajo ese apelativo que ella encuentra insultante. Thor es Thor. ¡Por Ygdrasill! Es el hijo del Padre de Todo, todos esos gusanos mezquinos deberían inclinarse ante él. En cambio Donald, ¿quién es ese Donald? No es más que un midgardiano del rebaño, un cualquiera. Daniel le pasa un cigarro a Thor.

–¿Qué tal va tu día Donald? –Le pregunta.

–Tyr, no lo llames así –lo increpa Leah apretando los puños. Daniel la mira como si no la conociera, con esa mirada de conmiseración que le dedica a los demás locos pero que nunca había usado con ella. –Su nombre es Thor.

–A él no le molesta que le diga así, ¿cierto Donald?

Leah sabe que su amigo sigue embotado por el maldito medicamento que le inyectan. Sabe que le ponen una dosis diaria. Lleva dos semanas así y aunque ya no está cansado como en un principio ella no para de notarlo extraño. En ese estado de apatía en que todo le da igual, hasta su nombre. El rubio no responde en cambio se encoge de hombros como ella temía. Quiere que Thor agarre a Daniel y que lo derribe por su insolencia, que le ordene tragarse lo que opina y que lo obligue a tratarlo con máxima deferencia por ser quien es. Pero Thor no hace nada de eso.

–A mí me molesta –dice Leah y su tono es amenaza como las que antes hacía, cuando tenía su magia y podía incendiar a sus enemigos con una mirada. Le dedica justo esa mirada a Daniel a pesar de que sabe que no arderá.

–Tranquila –le pide Daniel y retrocede. Ella está furiosa, no entiende porqué anda buscando pelea. Se le atraviesa al enfermero.

–No me des la espalda –su tono malicioso pero mesurado. –Su nombre es Thor, y aunque te pese es un príncipe y le debes respeto, si no se lo prodigas porque tú y tu débil raza no pueden reconocerlo, entonces respétalo por ser quién eres; un cuidador en este exilio. Si él dijo que es Thor, tú lo llamas Thor y se acabó. -Ambos se alejan. Leah vuelve donde su amigo que sigue dándole igual su nombre y el que ella lo defienda. –Te están enloqueciendo, no lo permitas Thor –le pide Leah con la furia latiéndole en las venas.

Ella ya pasó por todo ese proceso, el medicamento le hacía temblar los labios, le daba sueño y pasó por el tratamiento como entre nubes pero nunca jamás, dejó de pensar que ella era Leah, nunca jamás dejó de saber de dónde venía y nunca jamás renunció a su resignación de estar desterrada ni a su esperanza de que no sería para siempre. Está preocupada porque lo que sea que le estén haciendo a Thor parece estar funcionando.

Cuando Leah se entera de que Ema Hunt le está enseñando fotografías de sus padres midgardianos, obliga a Thor a describirle la armadura que porta Odín, lo obliga a que le hable de las enseñanzas que le dio ese padre estricto pero sabio; y más aún le hace pregunta tras pregunta sobre Frigga. No quiere que se los arrebaten. Leah lo insta a relatar sus viajes por Asgard, sus idas a Gundersheim, a Nidavelir, a Gladsheim y a Harokim, las provincias del reino dorado.

Thor le responde todo como le responde a Ema Hunt. Pareciera que su mente sabe que es Thor, pero también está aceptando que es Donald.

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CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 11:32 AM.

Ya te hablé de su familia Odín y Frigga, que en realidad eran Richard y Alice Blake. Así eran sus nombres en verdad, pero hay alguien que no he mencionado aún y que era la llave de la locura de Donald. Había pasado por alto a este personaje porque no comprendí su importancia en su vida hasta que casi fue tarde. Verás, a pesar de la esquizofrenia, Donald no había mostrado ningún brote psicótico durante su estadía en Schreber hasta enero de este año. ¿Qué fue lo que paso? Verás, su hermano apareció en su cuarto del hospital. A mí me lo contó un enfermero, Daniel. No llegó a tiempo pero lo escuchó hablando y se acercó a la habitación, al parecer este hermano le había llevado noticias desde Asgard. Su padre había muerto por la decepción de sus acciones y su madre iracunda, no quería volver a verle. Estaba desolado, triste y claro que espantó a los enfermeros pues su hermano no estaba ahí. Thor insistía en que lo había visto pero ¡no había nadie! No te dije su nombre, su hermano menor era Loki.

Ah, Loki, Loki, Loki.

Él era la llave de todo, te voy a contar que pasaba con Loki. Thor estaba enamorado de él.

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Veo en tu rostro que estás sorprendida. Lo sé, es raro porque te acabo de decir que es su hermano menor y que él lo quisiera de una forma carnal no es normal. Esto que te digo es la conclusión que obtuve tras hablar con él, de buenas a primeras no tenía ni idea cuando indagué en este misterioso hermano.

La descripción que Thor me dio de Loki es que era la persona más lista que hubiera conocido pero de sus anécdotas pude saber que era solitario, misterioso y que gustaba de hacer bromas peligrosas que siempre le metían en problemas con su padre. Si Odín había sido estricto con Thor, quién era un hijo que respondía a sus expectativas, me imagino que debió de haber sido aún más con Loki, de quién seguramente no gustaba que desperdiciara su agudeza en burlas a los demás. Thor también refería que su hermano era un genio, se aburría en clase y eso lo hacía ególatra. Me explicó que tenía problemas para hacer amigos, y tendía a ser huraño.

Hay algo que no te he dicho de Thor y creo que es un buen momento para hacerlo. No, no es sobre su sexualidad aún, ajá.

Thor es resilente. ¿Qué significa esto? Pues verás, no es una cualidad innata, es una construcción natural en la persona y básicamente es que la persona no pierde la capacidad de ver que las cosas pueden ir mejor en un futuro aunque el presente sea doloroso. En términos llanos, diríamos que son los optimistas empedernidos, los que siempre ven el vaso medio lleno. La resilencia es la capacidad para crecer al enfrentarse a problemas. ¿Te ha quedado claro? Bien, pues esta cualidad que tiene Thor, no la tenía su hermano.

Llegado a este punto, me interesé en cómo eran Odín y Frigga con este segundo hijo. Al parecer Loki conectaba mucho mejor con su madre, pues ambos poseían el talento de la magia pero es un terreno peligroso en una sociedad guerrera como lo es Asgard, por lo que lejos de maravillar a Odín con ello, lo único que hace es alejarlo más. Para un hombre como Odín, con ideas tan arcaicas y tradicionalistas, esos talentos él los considera más bien "femeninos" así que se decanta por el hijo fuerte. Creo que eso le causó un trauma a Loki, ¿sabes que los traumas tienen dos componentes? El daño, y la representación del daño. A menudo la experiencia traumática para los niños consiste en experimentar humillantes interpretaciones de lo sucedido por parte de los adultos, y las etiquetas pueden ser más dañinas que la propia experiencia.

Yo creo que Odín no quería tanto a Loki porque era adoptado.

Ajá, veo que también te he sorprendido con ello. No, Thor no me lo dijo. Cuando le mencioné que su hermano era adoptado, se enojó tanto conmigo que se marchó de mi consultorio y sólo volvió para recordarme con tono duro que era su hermano de quién estaba hablando. ¿Por qué lo creo? Bueno, primero, por la descripción física. Frigga es rubia, una mujer madura pero hermosa y de ojos claros; así es Alice Blake. Y Odín/Richard Blake con canas pero de ojos igualmente azules y me imagino que cabello claro. Pero Loki, ¿cabello negro y ojos verdes? ¿Sabes que el cabello negro es una muestra de un gen más fuerte? No sé si insinuar que Frigga engañó a Odín y de ahí nació este hijo o que lo adoptaron libremente los dos, pero la verdad es que Odín no podía quererlo a la par que a Thor.

También creo que Loki lo sabía.

Hay una teoría de Winnicott acerca de los hijos adoptivos. Un niño que ha sufrido el abandono de los padres biológicos, tiene la necesidad de odiar y ser odiado, y esta necesidad es más profunda que incluso la necesidad de rebelarse ante los padres. ¿A qué voy con esto? Pues a que Loki hacía burlas y bromas, se metía en problemas porque quería que su familia lo odiara de la misma manera en la que él, seguramente a veces los odiaba. Estos niños no quieren el "te paso por alto todo". No, eso los aleja más. Lo que necesitan es que sus padres pierdan los papeles, que se enojen y que después de ello, les demuestren que aun así continuaran como familia. No palabras, hechos. Después de eso los hijos suelen calmarse, y a pesar de que te lo digo así, me temo que no es tan fácil.

¿Crees que sé demasiado sobre alguien con quien jamás hablé? Bueno si, Thor no sabe nada de esto, pero eso no quiere decir que no puedas verlo a través de sus palabras y es que él no escatima en narraciones si se las pides. Tengo la sensación de que no miente, ajá. Creo que no lo hace. Ya, ya sé, esto es una alucinación pero él la cree totalmente, por ende no hay mentira.

¿Qué te diré primero? Iré por lo más sencillo y corto, además ya lo mencionaste antes. Sí le pregunté a Thor sobre su vida sexual, me refirió que no tuvo ninguna novia significativa, ya te dije que su padre iba a elegirle esposa así que no tenía sentido que él se encariñara demasiado con alguna pero eso no significaba que fuera un santo. Ya te dije, es guapo–guapo, las jóvenes caían rendidas a sus pies. Thor tenía un grupo de amigos que… ah, los cuatro guerreros. No, los tres guerreros y Sif. Sif era mujer. Había uno, Fandral, que al parecer también era un conquistador y se unía a él en apuestas. Si quieres que Thor haga algo, sólo rétalo. Cuando le pregunté si se relacionó con hombres, me dijo que había sido por un reto y por curiosidad, así que podemos calificar a Thor como bisexual. En cuanto a si alguna de sus conquistas llegó a significar algo más, pues no. Creo que por eso me fijé mucho más en Loki.

Ya, ya, ya voy a él. Hasta me haces creer que eso te importa mucho.

Cuando me describió físicamente a Loki, no sólo fijé mi atención en lo distinto que era a él, sino la forma en que lo hacía. Mi intuición rara vez falla así que me lancé a preguntar cuáles eran las tres partes de Loki que más le gustaban. Sí, me miró raro al principio pero me respondió, te digo que el Soma me acercaba más a la verdad. Tengo su respuesta escrita, y la tengo justo aquí para que sean sus palabras exactas y no digas que es mi interpretación. Cito:

"Sus ojos verdes, la forma angulosa de su rostro que armoniza con sus labios delgados y sus largas manos. Esas tres."

Yo te lo he soltado así, pero él lo dijo con cierta emoción al recordarlo. ¿Has oído que recordar a veces es volver a vivir? Ajá. Si había alguien a quien Thor echaba de menos en su encierro era a Loki, desde el momento en que pregunté por él, Thor se abrió. Y no pasaba ni un día en que no me contara algo acerca de él.

Hay una anécdota que recuerdo más que las demás.

Me dijo y cito de nuevo: "A mi hermano le gustaba la soledad".

Según sé, había días en que Loki se perdía de la vista de todos, inclusive se brincaba las horas familiares como los almuerzos y las cenas. Thor dijo que no se preocupaba mucho de ello hasta que descubría que hacía días que no lo veía, así que lo buscaba en la biblioteca donde solía refugiarse. Dijo que a Loki no le gustaba que él fuera a perturbarlo y en más de una ocasión tuvieron discusiones acerca de los libros y lo ruidoso que él era para su concentración pero Thor insistía en que a veces había que entrar al mundo de Loki de golpe o simplemente no te aceptaba.

"Ese día en particular cuando lo encontré en la biblioteca, Loki me preguntó: ¿Qué quieres?, yo respondí: Sólo hablar. Pero Loki se levantó con su libro en las manos y se alejó, cuando intenté cogerlo por un hombro, él se desvaneció. No pongas esa cara doctora Hunt, es algo que me hacía todo el tiempo, encontraba divertido engañarme, en cambió siempre me insistía en cuando sería el día en que dejara de caer en ese viejo truco. Apareció por delante de mí, con su libro bajo el brazo, mirándome de manera superior por encima del hombro. Juro por las nornas que Loki era el único que me miraba así y que me provocaba más que cualquier otra persona, cuando me miraba así, yo no podía rendirme. No sé cuánto tiempo lo perseguí a través de las altas estanterías pero finalmente me alejé con gesto furioso hasta salir de la estancia. Sólo que no me había rendido, tuve que esperar en la puerta a que Loki creyera que sí, luego volví. Tuve buen cuidado de ponerme con el viento que entraba por las ventanas, no quería que me detectara, porque de alguna manera estaba de cacería. Fui sigiloso por los espacios hasta que lo encontré en la sección de los libros más viejos, sentado sobre la alfombra con las piernas cruzadas, absorto en su lectura. Describí una parábola y finalmente lo atrapé. Él ni siquiera me miró, siguió con lo suyo, así que me senté a su lado poniéndolo en medio de mis piernas y me recargué de su hombro… No quería leer con él, sólo recordarle que estaba ahí. Creo que a veces él lo olvidaba."

¿Sabes? Thor me miró como si fuera una pervertida cuando le pregunté si había tocado a su hermano de manera no filial. Bueno, después de su mirada, se rió un poco más relajado y me confesó que una vez lo besó. Claro que me interesé de inmediato en ello y le pregunté cómo fue.

Durante la fiesta de Ostara, que viene siendo la fiesta de equinoccio de primavera, la cerveza y el vino fluyeron toda la noche. Aquel día Loki estuvo haciendo chistes a costa del esposo de la diosa de la cual era la fiesta, no me preguntes quién, porque no me acuerdo del nombre. Lo riñeron y acabó bebiendo junto con Sif, la amiga de ambos. Al amanecer Thor fue quién le llevó hasta su alcoba y Loki le dijo que había mirado a una rubia de espectacular cuerpo besándose con él. Thor no la recordaba y entonces Loki dijo que envidió el beso que le dio, y cuando ya iba Thor a decirle que le buscaba a esa rubia para que fuera a darle el beso de buenas noches. Loki le confesó que ya la besó y que aún seguía envidiando la caricia. ¿Entiendes a qué venía aquello? Voy a leerte esto:

"De pronto pasó, un dedo de Loki en mi barbilla y me incliné a besarlo… No pasó nada más. Yo tenía muy en claro que era mi hermano. Me quedé esa noche, sí, porque quería dormir con él, y Loki no quería pasar la noche solo."

Claro que le pregunté eso, me dijo que le gustó hacerlo.

Hubo un momento en que me percaté que no podía analizar la relación de ellos dos como la de hermanos, sino como la de una pareja. Lo eran, aunque no lo supieran. Debo recalcar que esto no pasó apenas, sino que tiene algunos años, pues Thor me contó que después de aquello notó que la relación entre ambos cambiaba.

Por ejemplo, ellos dos tomaban juntos las lecciones y entrenaban de la misma manera, pues cuando salían del campo de combate solían bañarse juntos. Lo hicieron desde niños, al menos hasta la adolescencia y entonces. Ajá, Thor se dio cuenta de que veía a su hermano de más. Ya sabes, primero notas las similitudes y luego vas por las diferencias, que si él tenía la espalda menos ancha, que si la cintura más sinuosa. Já, ¡no! Thor no me lo contó así, te estoy diciendo mis conclusiones.

Haz conseguido que se me suban los colores.

Bueno al final es que Thor lo estaba mirando de una forma que a él mismo le incomodaba, yo creo que sabiendo que era su hermano no podía pasar esa línea del deseo. Me dijo que una vez notó que Loki también lo miraba. Le pregunté qué, y él me dijo que "eso", y bueno yo entendí y creo que tú también. Ajá. Entonces ambos, sin decirse nada, decidieron no bañarse ya juntos. A Loki le gustaba, eso pienso. ¿Lo dudas? Bueno, debería preguntarle al mismo Loki si es verdad pero no puedo hacerlo ¿cierto?

Creo que de todos modos pasaron la línea después, al menos creo que ambos lo aceptaron aunque jamás lo dijeron en voz alta. Ya sabes, cómo eso de que si no lo dices en voz alta, no sucede.

Igualmente me habló de un sueño erótico que tuvo. Si, te estoy resumiendo las vastas horas que hablé con él. Pues en ese sueño, tenía a una mujer. Thor dijo que tenía una chica, en medio de sus piernas haciéndole sexo oral. Él no podía verle el rostro pero la sujetaba del largo cabello negro. Dijo que lo que le perturbó de ese sueño fue que después no podía ver a su hermano de espaldas porque su melena oscura le hacía pensar de inmediato en su ensoñación.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER, UNIDAD DENOMINADA COMÚNMENTE "LA ZONA BLANCA", DONDE SE ALBERGAN LOS ENFERMOS QUE SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS Y PARA ELLOS MISMOS. HACE 227 DÍAS.

–Tyr –Leah lo saluda con una sonrisa amable y le pide un cigarro. Él se lo tiende, no habían hablado desde el día en que se pelearon a propósito del nombre de Thor. Daniel siguió llamándolo Donald cuando ella no miraba pero delante de Leah le decía Thor. Le importa más complacerla que obedecer las instrucciones de Ema. –Necesito un favor –le dice. Ella nunca le ha pedido nada más que cigarros. –Te suplico que me expliques lo que Ema Hunt está haciendo con Thor –aunque su tono de voz es más una petición que un ruego.

–¿Para qué lo quieres saber? –Le pregunta celoso.

–Es mi amigo, lo encuentro muy cambiado. Sé que ustedes dicen que estamos enfermos y que necesitamos que nos arreglen pero me cuesta aceptarlo. Si me explicas lo que pasa tal vez me sea más fácil renunciar a Thor y adaptarme a Donald.

–Dime una cosa Leah, ¿estás enamorada de Thor? –Procura darle un tono casual a su voz.

–No –responde ella sin dudar, en el tono de quién responde a una estupidez, con la actitud que Daniel le conocía antes de que Donald apareciera. Y le cree. Sin el encono de los celos, el enfermero le explica lo del protocolo de investigación en el que Thor está participando, le cuenta que esa droga se llama Soma, que es nueva, y múltiples aspectos técnicos que a Leah no le interesan, que inhibe la captación de serotonina en el organismo y las vías de la histamina y a saber que más; y lo que más le llama la atención es que le diga que Ema Hunt apoya el efecto de la droga con su psicoterapia, ayudándolo a rehabilitarse.

Leah se queda sola meditando. Lo que entendió implica tal grado de malignidad que está segura de que debe hacer algo. Ema Hunt está manipulando a Thor, está segura. Lo quiere hacer renegar de quien es y convertirlo en lo que ella diga.

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El paciente que se comía a sí mismo se suicida. Leah se despierta alertada por los gritos de alguna enfermera novata que ha descubierto el cuerpo y que grita el nombre del difunto. En respuesta del bloque femenino se alzan varios alaridos, las pacientes tienen el alma tan torturada que es fácil alterarlas. Leah sabe que no podrá dormir porque sus compañeras no se lo van a permitir. El tono histérico de la enfermera le da a entender que aquel no sólo se mató, sino que lo hizo de alguna manera terrible que dejará una huella. El médico de guardia corre a controlar los daños y Leah se escabulle entre ese caos. Va al pabellón de hombres, el suicida estaba en el ala de enfermos graves, así que nadie le estorba y se mete a la habitación de Thor. Va a contarle las nuevas y a obligarlo a desvelarse con ella. Se da de bruces contra la realidad.

Thor está llorando.

–Adiós –dice.

Leah cierra la puerta tras ella con cautela y se le acerca despacio. Él alza la mirada, sus ojos extrañamente perdidos.

–¿Thor? – Lo llama, él la mira sin verla.

–Estuvo aquí.

–¿Quién?

–Loki –Leah dice "oh" y va a sentarse junto a él. Ya sabe de sobra que Loki es su adorado hermano menor pues hay días que a Thor se le van hablando de él. Sabe que Ema Hunt no puede meterse con Loki, que Thor la manda a volar cuando intenta "psicoanalizar" su relación. Y ahora, él va y dice que Loki estuvo ahí y Leah no deja de preguntarse, "¿por qué no te llevó de vuelta con él?". –Dijo que mi padre ha muerto. –Ella se cubre la boca por la sorpresa, el Padre de Todo se le hacía eterno e indestructible, –y que madre ha proscrito mi retorno a Asgard.

El alcance de todo eso se queda flotando en el aire dificultándoles respirar. Loki fue a matar las esperanzas que Thor tenía. Fue a decirle que lo iban a dejar pudrir en esa prisión.

–Lo siento –dice Leah. Ella no suele ser efusiva y menos dada a tocar a la gente, así se trate del dios del trueno, pero por una vez hace una excepción y le toma una mano a Thor que él no aprieta.

–Le pedí que me dejara explicar… pero dijo que la tregua con Jötunheim está condicionada a mi exilio. –Leah escucha pasos. Sabe que no es nada conveniente que la atrapen ahí con él pero no se mueve. Sabe que debería decirle a Thor que no les cuente sobre la visita de Loki pero se queda callada. –Por primera vez en mi vida no sé qué es lo que se supone que tengo que hacer –le confiesa Thor entre lágrimas.

La puerta se abre, al parecer es el pase de visita nocturno. Se topa con el rostro de Daniel que la mira furioso.

–¿Leah? –Ella aprieta más fuerte la mano de Thor antes de que todo se vaya al diablo.

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Que altas se ven las paredes. Se ven infranqueables, parece que le podrían caer encima de tan altas que están. Leah mejor cierra los ojos para no verlas. La han separado de Thor, por "el bien de ambos". Ella le dijo con frialdad a Ema Hunt que no tiene una relación erótica con Thor. Le dijo que sólo son amigos y que ella puede estar en la habitación del otro a la hora que le venga en gana porque al final del día, ella y los otros estúpidos sanadores midgardianos pueden irse a la mierda. Por cierto, lo último fue algo que aprendió en el hospital; en Niflheim se envía a la gente con Mephisto y ese es el equivalente pero Ema Hunt no iba a entenderlo.

La acusó de sabotear los progresos de Donald.

–No puedo sabotear a alguien que no existe. Donald es Thor y yo no le dije nada que provocara en él un "episodio psicótico". Ya te dijo que vio a su hermano, mortal de escaso pensamiento –Leah la había fulminado con la mirada. –Si algo va mal con su mente sólo puede ser obra de la basura que le inyectas, y ¿se supone que nosotros tenemos delirios de grandeza? Eres tú la que disfruta manipulando a las personas. –Ema Hunt se mostró comprensiva con Leah y no le reprochó ni contradijo nada.

A ella le hubiera encantado que lo hubiera hecho para tener una excusa para saltarle encima. En cambio las dos se miraron con cara de circunstancias. La sanadora no dijo más aunque anotó cosas en el expediente de Leah. Y luego le prohibieron acercarse a Thor. Aunque de todos modos lo confinaron al pabellón de enfermos graves hasta que "el delirio de Loki" remitiera.

De pronto se da cuenta de que está sola, y esa soledad la aplasta contra la cama como si fueran bandas de restricción atándola contra las sábanas. Un enfermero está a su lado con una jeringa, parece surgido de la nada. La pincha sin que ella se retuerza y Leah se queda igual de quieta pensando en la mala suerte que tiene. Si hubiera llegado unos minutos antes tal vez habría podido convencer a Loki de llevarla con él. Aunque no. No hubiera podido irse dejando a Thor. Gira la cabeza y descubre mechones rubios cayéndole en la frente.

–No me gusta cómo me veo –le dice al techo.

–¿Y cómo te ves? –Le pregunta.

–Rubia, pero yo no soy rubia, mi cabello es negro.

–¿Y tus ojos?

–Verdes.

–¿Y por qué ya no eres de pelo negro y ojos verdes? –Ella sabía eso, sabía porque era así pero la respuesta no llegó a sus labios. Aquel razonamiento cae en una bolsa de pensamientos inaccesibles.

–No sé –responde y se percata de que está hablando con el tipo que la inyectó. –¿Qué haces?

–Escribo tus respuestas, Ema pidió que se hiciera así.

Decide callarse, no va a cooperar con Ema Hunt, esa pérfida hija de Dísir.

–¿Cómo está Thor? –Pregunta Leah.

–¿Quién? –Está segura de que el enfermero ese sabe de quién se trata pero quiere hacerla llamarlo Donald para responderle.

–Thor, el tipo alto y rubio, el que dicen que a lo mejor es mi novio. Thor. –El enfermero suspira.

–Está bien. Aun en observación pero bien.

–Gracias por decírmelo.

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Leah no sabe bien quién es. De hecho se llama Leah porque es un anagrama de "Hela". Su señora la nombró así y le confirió el aspecto que le describió al enfermero, un aspecto similar al de ella. Es como si Hela la hubiera tomado de la nada y la hubiera moldeado con sus propias manos para luego darle aliento. Pero más allá de Hela, no sabe quién es. No sabe si hubo un pasado antes de la corte infernal, si hubo una familia que no fuera la deidad de los muertos, no sabe lo que es ser Leah sin Hela y por eso no puede ser nadie más. Es imposible y que los midgardianos hagan lo que quieran al respecto.

Lo que le inyectan a Leah le produce frío, le amarga la boca y la deprime. No es su culpa abrazarse a sí misma y agazaparse, es que tiene frío y se siente mal, ¿qué no lo entienden? Seguro ahora sí que parece una loca.

"¿Cómo está Thor?" Pregunta todo el tiempo a cualquiera que se le acerque.

–¿Estás enamorada de Thor? –Pregunta Daniel en vez de responderle. En ese hospital todo el personal rota por los diferentes pabellones. Era cuestión de tiempo antes de que Leah, a quién ya no dejan salir al jardín y menos fumar, se topara con él.

–No –le dice ella. –Pero no hay nadie en este mundo más similar a mí que él, me molesta lo que le hacen. –Daniel va a anotar lo que ella dice como hacen todos pero Leah se levanta resuelta, más resuelta de lo que ha estado en días, le da un manotazo al formulario que él lleva y lo toma de la barbilla para mirarlo desafiante. –Pensé que éramos amigos.

–Somos amigos Leah –Daniel se zafa. –Sólo estoy haciendo mi trabajo –recoge el formulario.

–Pues como sigas así no voy a hablar contigo. No te estoy diciendo cosas para que las reportes a Ema Hunt, te estoy respondiendo con sinceridad de amigos.

Daniel deja de lado esos papeles. Leah se sienta y él se sienta a su lado.

–¿Estás enamorada…

–¡Que no! ¡Qué pesado! A mí Thor no me va, no lo amo, no siento ninguna atracción de ningún índole por él. No lo quiero ni lo querré pero es mi amigo y me repugna que traten de destruirle la mente.

Daniel, un hombretón tan grande como Thor y de colmo de piel oscura, se encoge bajo el regaño.

–Es que no paras de preguntar por él.

–Lo extraño.

–Mejor preguntas por él que por ti.

–Esa iba a ser mi siguiente pregunta. ¿Qué me están inyectando? –Daniel le explica sobre el medicamento y que además el registro muestra que no está funcionando.

–Si no respondes a los fármacos te van a dar electrochoques. –Leah no entiende de que le habla pero parece preocupado.

–¿Si no respondo? ¿Y qué quieren que haga?

–Que dejes de creer en Hela. –Leah lo mira, vulnerable por primera vez. Hay silencio, silencio pesado a través del cual ella se abre paso con esfuerzo.

–Pero si hago eso, ¿para qué vivo?

Y Daniel la besa. La besa porque quiere, porque sí, por si no hay otra oportunidad y porque Leah dice que no ama a Thor y él quiere saber en un beso si eso es cierto.

Es cierto.

Tan cierto, como la mirada ofendida que ella le lanza antes de agarrarlo y tomar la iniciativa para besarlo de vuelta.

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Leah no quiere a Daniel pero quiere que él la quiera. Necesita que él la quiera. Los midgardianos como Ema Hunt no se van a rendir así que es hora de largarse de esa prisión y Daniel es quien va a sacarla. Leah no tiene idea de cómo seducir a Daniel, por fortuna él sí que sabe lo que quiere. Quiere besarla y abrazarla, susurrarle empalagosas frases al oído, tomarle la mano a escondidas, tomarla de la cintura y besarla mucho más. Leah se deja hacer tratando de responderle con sonrisas, sacando pedacitos de ternura del fondo de su alma para dárselos a Daniel, aunque cuando lo hace le viene a la mente la cara de Thor, porque es por él en gran medida que actúa esa pantomima.

–No quiero que me obliguen a no creer en mi diosa –le murmura a Daniel con los dedos entrelazados entre los de él. Procura verse desvalida, bien, ella está desvalida pero procura que Daniel lo vea y bien visto, tan visto cómo sus senos que le espía adivinándolos bajo la blusa como si ella no se enterara aunque bien que se entera y procura sacarlos más cuando dice "no quiero". –¿Es tan malo creer en algo diferente a los demás? –Él está negando, ella sabe que va ganando la partida. –Entonces ayúdame, cariño –en la televisión Leah ha visto que la gente llama así a su pareja en ese reino, "cariño, cielo, mi vida, mi amor, dulzura…. Bla bla bla". El término menos repulsivo le pareció cariño y le deja caer un "cariño" a Daniel cuando siente que él sospecha que en verdad no lo quiere y que se está aprovechando de él.

–¿Qué quieres que haga? Estás enferma y quieren sanarte.

–Al costo de dejar de ser yo. ¿De verdad crees que estoy tan mal? –Daniel la mira suspicaz, Leah se muerde los labios para que él no piense y mejor le mire la boca. Los ojos de Daniel se posan en su rostro. –¿Tan mal como para no poder vivir fuera de aquí? No soy peligrosa, sólo quiero vivir mi vida y creer en Hela. ¿Es mucho pedir? –Dice apretando más la mano de Daniel para que no piense y mejor sólo la sienta.

Él está asintiendo pues nunca había escuchado nada tan sensato.

–Si te ayudo a escapar me metería en un grave problema.

–Si me ayudas procuraríamos que no se notara que lo hiciste en caso de que nos atraparan, y además nos podemos poner de acuerdo sobre un punto de encuentro para vernos después –dice Leah, poniendo una tentación demasiado grande a la vista de Daniel. Él está asintiendo. –Pero me voy a llevar a Thor.– Daniel se ofende pero ella lo besa. –No pasa nada con él cariño, pero es mi amigo y no podría dejarlo atrás.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. UNIDAD DE ALOJAMIENTO PARA PACIENTES MASCULINOS. HACE 220 DÍAS.

A Leah le late el corazón con tanta violencia que es muy consciente de sus propios latidos desbocados. Se cambia de ropa rápidamente. Daniel le pasó un atajo con indumentaria civil, ropa robada del casillero de alguna de las médicos residentes. Leah se calza unos jeans que le vienen algo grandes pero se le atoran en las caderas, se pasa por encima una sudadera raída y se sujeta el cabello en una trenza improvisada. Sale al pasillo, Daniel le dejó abierta la puerta y le dijo la contraseña del acceso a ese pabellón. Leah sale con velocidad. A las 5:00 se terminan las visitas, son las 4:30 y todavía debe buscar a Thor.

Lo encuentra en el mismo sitio de siempre, a él no lo cambiaron de pabellón, claro, la problemática es ella, no él.

–Thor –lo llama escurriéndose en su alcoba por enésima vez desde que se conocen. Su amigo está leyendo algún libro, seguro alguna estupidez dada por Ema Hunt para que asimile su nueva identidad. –Thor –repite apremiándolo.

–¿Leah? Dichosos los ojos, siempre pregunto por ti. –Igual que ella siempre pregunta por él.

–Ven conmigo –saca de debajo de la sudadera otro atajo de ropa, es del propio Daniel pues no hay enfermero de la estatura de Thor salvo él. –Cámbiate, nos vamos –lo apremia pero él no obedece.

–¿Te estás escapando?

–Sí, y tú vienes conmigo –le repite asomándose por la ventanilla de la puerta. –Date prisa.

–Leah, yo no tengo a dónde ir, ¿recuerdas?

Oh, Loki. Cuánto daño hizo con esa fatídica visita suya.

–Thor si te quedas van a terminar convenciéndote de ser el anodino y trivial Donald Blake, a quien yo personalmente maldigo mil veces –él está negando, ella quiere golpearlo. –Y a mí me van a dar terapia de electrochoques para borrarme la memoria y que reniegue de mi diosa. –Thor se pone de pie ante eso. Es que en el fondo, es un héroe. –Por favor ven conmigo, te necesito a mi lado –lo apremia Leah viéndole el punto débil.

Thor se cambia mientras ella desvía la vista. Nota que el libro que él leía era un manual para automovilistas, suspira pesado.

Se escabullen con calma. Leah desearía poder embrujar a Thor para poder encogerlo un poco de estatura. Salen al patio y se suman a los familiares de los demás internos y luego caminan con ellos a la puerta de salida. Leah aun siente el corazón latiéndole desbocado, tan fuerte que está segura de que los enfermeros a su alrededor pueden oírla. Ya se van, tratando de evitar mirar directamente a nadie pero uno de ellos clava sus ojos en Thor. Es Brian.

–¿Donald? –El rubio lo mira en respuesta. Brian lleva la mano a su radio para dar la alarma pero antes de que lo haga Thor lo sujeta de la muñeca y se la tuerce sin problemas hacia la espalda poniéndolo de rodillas de paso. Leah no se queda impávida y le quita el radio al enfermero.

–Lo sentimos –dice Thor. Debería decirlo en singular, Leah no lo siente para nada.

–Ponlo a dormir –le pide/ordena Leah, y Thor le hace caso pues eso es lo que tiene más sentido. El pobre Brian acaba inconsciente, para que aprenda a no delatar a los fugitivos que se fugan con razones para fugarse. Leah se lleva el radio, un lapicero y unas llaves que Brian tiene en el bolsillo.

Siguen su camino, ya tardaron demasiado y Leah teme que los visitantes se hayan ido ya todos y que entonces ellos dos llamen demasiado la atención. A través del radio de Brian que Leah lleva metido en la sudadera escuchan que ya los buscan.

–Leah no está en su habitación –es lo que están diciendo, ah eso y que cierren las puertas. Ambos echan a correr.

En la entrada les cierra el paso otro enfermero de los grandes el cual primero avisa por radio. Thor lo envía por los suelos con hábil maniobra mientras Leah pulsa el código de seguridad que abre esa puerta. Pasan volando por la recepción, Thor se lía a golpes con 2, 3, 4 más que lo derriban y tratan de inyectarlo. Leah le patea la cara al que enarbola la jeringa y la recoge del suelo en medio de gritos y caos. La agarran a ella pero se defiende pinchando con la hipodérmica dejando que el piquete caiga donde sea. El enfermero afloja la mano y se adormece en el acto. Leah le salta al cuello a otro como si fuera un gato, el tipo deja la lucha con Thor rodando por el piso. Lo agarra con el antebrazo y hace presión. No lo suelta aunque el hombretón le golpeé el brazo con que le quita el aliento, le duele, ni aunque la insulte, ni aunque siga doliendo, ni aunque trate de rodar y aplastarla con su peso y duela todavía más. Con dos menos Thor se las apaña contra los que quedan. Han dejado sembrado el suelo de gente adormilada, medio asfixiada y noqueada.

Corren por el estacionamiento, la libertad al alcance de la mano.

–¡Donald! –Él se frena ante la voz de Ema Hunt. Leah la maldice con todo su ser. Si tuviera su magia. La rubia psiquiatra va corriendo tras ellos más rápida que ningún enfermero. –Donald por favor no lo hagas –le súplica.

Leah y él la esperan como si hubiera mellado la voluntad de largarse, por lo menos la de Leah no. Ema Hunt ya llega, ya toma a Thor de los hombros rogándole que recapacite sin mirar apenas a Leah. Ella la deja ponerse a tiro y saca el lapicero de Brian. Se lo clava en un brazo haciéndola soltar a Thor dando un chillido. Se lo quita y le apunta a la cara pero Thor la levanta en volandas con facilidad. Se la lleva a la rastra dejando a Ema Hunt aterrorizada.

–Cómo vuelvas a acercarte a nosotros, ¡no habrá dioses que te salven de mí! –le grita Leah.

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TERRAZA DE LA CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 12:13 PM.

Sí, me siento mucho más cómoda, procuraré que no te llegué el humo de mi cigarro. ¿Tú estás bien? Ajá, bien. Pues como iba diciendo, lamentablemente la relación entre ambos se estaba deteriorando cuando Odín desterró a Thor.

Ellos dos eran hermanos muy unidos de niños. Juegos, historias, mismos anhelos, como era ser rey algún día. Pues bien, luego se alejaron cuando sus gustos cambiaron. Thor prefería las armas y salir a cazar en compañía de sus amigos mientras que Loki pasaba tiempo leyendo y aprendiendo hechicería. Estaban en puntos alejados pero ya te dije, Thor lo buscaba cuando eso pasaba pero Loki también lo hacía. No tenían mucho en común pero tenían afecto uno por el otro y creo que fue cuando empezaron a gustarse, se apoyaban especialmente cuando Odín era duro con ellos.

Ajá, he ahí la clave, era duro con ambos.

Thor me dijo que Odín una vez hizo una lista de las cualidades que el próximo gobernante debía de tener y que ninguno de los dos las tenía por lo que hasta pensó que ocupar el trono de Asgard era más difícil, lo diré como él lo dijo, "que llevarse a la cama a una virgen valkiria". Ajá, pero luego empezó a favorecer a Thor por sobre Loki, a inclinarse hacia él para que fuera el próximo rey de Asgard ¿y esta lista que ellos dos habían tenido como guía? Pues quedó en nada. Yo creo que es por la adopción de Loki que Odín no podía dejarle su herencia. Eso los distanció. Creo que si hubiera sido al revés, posiblemente Thor hubiera tomado mejor el que su padre decantara por Loki, por su cualidad resilente. Es cuando Loki le coge resentimiento a Thor y eso dicta su nueva relación.

Te voy a poner un ejemplo un poco burdo pero que se entiende bien.

Imagina que tienes dos hijos: Thor y Loki. Ambos tienen poca diferencia de edad pero Loki es un genio que ha alcanzado el mismo grado que Thor está cursando. Tienen los mismos profesores y compañeros, en teoría, nada los diferencia. Luego está que Thor, no es que sea mal estudiante pero le cuesta concentrarse, no le gustan las lecciones y prefiere los deportes. ¿Ajá? Llegan los exámenes y ves a Loki todas las tardes matándose por estudiar para… digamos cálculo diferencial mientras que Thor parece que no le preocupa la vida. Y tú sudas porque ya viste tu futuro, Thor va a reprobar, vas a tener que pagar el examen extraordinario y ya estás pensando en cómo lo vas a castigar. Entonces el día de la calificación, llega Loki con rostro de sufrimiento porque ha obtenido una A, pero él no está contento con ella porque se esforzó mucho y no es justo. Tú lo consuelas como mejor puedes y le dices que al siguiente seguro obtiene esa A+ que desea pero ya estás contagiado con su ánimo lúgubre de que alguien se murió, porque él cree que fracasó y tú en el fondo esperabas que llegará con un A+, después de todo ¡es un genio! ¿No? Y entonces aparece por detrás Thor que tiene rostro de haber conquistado el mundo, feliz como no le has visto jamás antes, y esta así porque ha obtenido una C. No es una A, pero no ha reprobado como tú esperabas. Te pones contenta, lo felicitas porque además, usualmente obtiene D's y F's; y hasta lo pegas en el frigorífico por haberse superado. Y te vas, pero detrás ha quedado Loki mirando su A, que no ha obtenido un lugar en la nevera, y en cambio esa C está ahí brillando como si fuera de oro.

Odín hacía esto, ¿tú crees que eso no genera resentimiento? Loki tiene carácter fuerte, así que de menos discute con su hermano, a mayores, seguro que tiene deseos de golpearlo. Thor me refería que era el blanco predilecto de las bromas de su hermano, sobre todo porque siempre se las perdonaba.

Perdona que me ría, pero es como te dije, tienen dinámica de pareja. Loki ya no puede amar a su hermano porque sus energías están concentradas en procesar una ira que ensombrece su amor, lo oculta y lo eclipsa. Se aleja con dolor de él, y se acerca con rabia. Es decir: "no te perdono, pero te necesito". Está furibundo con Thor, lo subestima además porque siempre ha sido más listo que él y no entiende porque Odín ha hecho esta elección y lo único a que lo puede achacar es a qué, cómo no es su hijo, por eso no lo hace rey. Pero como el mismo Thor, no puede odiar a Odín de la noche a la mañana, es un hombre que él también admira y del que quiere reconocimiento; así que transmite su odio a quién lo separó de su meta, en este caso su hermano mayor.

Ajá, Loki odia a Thor pero al mismo tiempo lo desea, y esto crea la idea de que es débil. En cierto sentido, cuando se mete con Thor se está autocastigando por no tener la valentía de dejar de necesitarlo ni desearlo. Cuando Thor me contó lo que estaba pasando, noté que el odio de Loki estaba manifestándose como menosprecio, rechazos, poca amabilidad, burlas y críticas. La verdad es que la mejor opción de Thor, era escapar, tan rápidamente como fuera posible y muy lejos. Loki es como un incendio que se aviva con el agua, a más amor y comprensión, más rencor. En estos casos, con el amor no basta.

¿Tú crees que no se lo dije? Claro que lo hice. Ya te he dicho que Thor era muy especial cuando hablábamos de Loki, cuando le dije esto, me dijo que sólo era una sanadora midgardiana que no entendía nada de nada y se fue, y no quiso hablar conmigo una semana. Thor insistía en que Loki se sentía molesto con él por lo de ser rey, pero que sólo era eso, que él mismo se lo había dicho la mañana funesta de su destierro. "Te envidio pero aun así te quiero". Y bueno, como cereza de pastel, Loki pidió un beso tras decirle eso. Si, te digo que para mí, eran pareja.

No creo que ni Odín ni Frigga sospecharan de ello.

Llegamos entonces a su destierro. Loki, con sus amigos, fue con Thor a… al país de los gigantes de hielo pero como la idea fue de él, Odín no castigó a los demás. Me dijo que su hermano menor era un hábil negociante, que inclusive lo apodaban "lengua de plata" pero que ese día cuando intentó interceder por él, Odín lo mandó a callar. Y ajá, ya sabemos el resto. Yo creo que Loki no hubiera intentado convencer a Odín, después de todo si Thor no estaba, él era el candidato a rey. Claro que le creo capaz de ello, pensé que había quedado claro sin que lo dijera pero Loki quería a Thor, no lo dudo, pero quería muchísimo más el trono de Asgard.

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TRENTON, UBICADA A 45 KM DEL SANATORIO SCHREBER. HACE 220 DÍAS.

El psiquiátrico está a pie de carretera, así que tienen que correr y mucho, hacía la ciudad. Daniel los alcanza al cabo en un auto alquilado y los lleva lo más lejos que puede. Leah nota la manera en que, desde el asiento de atrás, Thor nota que Daniel le agarra la mano de tanto en tanto. Ella mira a su amigo por el espejo retrovisor y le sonríe. Daniel los deja en la siguiente ciudad, debe volver para no levantar sospechas, ese era su día libre pero debe estar listo para trabajar al día siguiente. Leah le promete llamarlo pronto. El enfermero les deja dinero. Las cosas que se hacen por amor.

Acaban almorzando en uno de esos cafés 24/7 de los que ellos sólo sabían por la televisión. Están comiendo muy callados, muy serios.

–No tenías que lastimar a Ema –le dice Thor por fin.

–Si tenía –le dice Leah, porque la odia pero también porque –sólo a través del temor puedes obtener respeto de alguien como Ema Hunt.

Thor no está de acuerdo y se lo dice.

–No estoy de acuerdo. Atemorizarla le impedirá comprendernos, si no nos comprende no puede respetarnos.

Ahora es Leah la que no está de acuerdo pero no va a discutir con Thor. Está feliz por haberse escapado de esa prisión. Él se ve algo desorientado pero es un aesir guerrero, ha estado en campañas en mundos bizarros, Leah está segura, aunque no sabe si lo intuye o lo desea, de que él se adaptará, ambos lo harán.

–¿Qué es esto que comemos? –Pregunta.

–Es una hamburguesa –responde Leah.

–Está asquerosa –dice Thor –aunque mejor que la comida del hospital. –Tan mundano, tan midgardiano. Leah rompe a reír hasta que se le sale una lágrima por ello, él la mira ofendido un segundo antes de unírsele. A su alrededor nadie les hace caso. Tan mundanos, tan midgardianos.

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La policía atrapa a Leah comprando víveres en una tienda. Los boletinaron, la vieron. A Thor no le extraña que la hayan visto, ella no parece saberlo pero es hermosa. Él la estaba esperando fumando un cigarro y sale corriendo a defenderla al ver que la esposan mientras ella lucha como una auténtica fiera. Patea, rasguña, golpea, se debate, acaba medio desnuda de tanto que la jalonean. Aunque también lucha como quien está habituado a hacerlo. No suelta ni un grito, ni cuando la azotan con brutalidad contra la patrulla. Thor se las quita de las manos imponiéndose a la fuerza. Una patada certera en la cara de un oficial, esquiva un golpe y devuelve un codazo. Toma impulso y derriba a otro oficial. Les da una paliza y casi logran evadirse de nuevo, llega otra patrulla, él agarra a Leah y la levanta, la insta a correr mientras él como una mole imponente les cierra el paso… pero entonces lo tasean por segunda vez en su vida. Él convulsiona en el suelo, ella no llora ni huye, se queda agachada junto a su campeón derrotado. Está murmurando algo y no deja de murmurarlo.

–Mi señora perdóname, por favor ya déjame volver, déjame volver, pero que él venga conmigo, por favor mi diosa, este castigo es demasiado, por piedad, piedad… mi señora por favor ya déjame volver, déjame volver, perdóname, y que él venga conmigo, por favor mi diosa, por piedad, este castigo es demasiado, piedad.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. "LA ZONA BLANCA", DONDE RECLUYEN A LOS ENFERMOS PELIGROSOS PARA OTROS Y PARA ELLOS MISMOS. HACE 211 DÍAS.

Ema Hunt ve a Leah amarrada con la camisa de fuerza, volando en drogas. La compadece por la severidad de su enfermedad, de todos modos ella no es su paciente; es de Isaac y él está decidido a reformarla. Leah ha sido clasificada como peligrosa y la seguridad en torno a ella es tan severa como la del más feroz criminal. Abre la puerta y se hace a un lado. Donald le pidió ver a su amiga antes de continuar su tratamiento. Él le explicó las razones por las cuales intentó evadirse, y ella le explicó a Isaac que seguía siendo el paciente perfecto, tan sólo había que quitar la influencia de Leah y todo estaría bien. Los va a dejar despedirse.

Donald se arrodilla frente a ella pero Leah lo ve sin reconocerlo, sin verlo. La terapia de electrochoques ya inició. No es que sea una tortura, no es que sea tan terrorífica como en las películas, pero los efectos secundarios en la joven la tienen algo dolorida de los músculos y algo perdida de la mente. Se pondrá mejor, Ema le explica todo eso a Donald; quien se agacha junto a Leah y le susurra algo al oído que la psiquiatra no alcanza a oír y luego la besa en la frente. Él se levanta para dejarla y súbitamente las luces dentro de Leah se encienden.

–Thor –lo llama pero él no le responde. –¡Loki! –Donald voltea a la mención de su hermano. –¿De qué color son los ojos de Loki? ¡Dímelo Thor!

–Son verdes –responde él. Leah se ve más enloquecida que nunca con el cabello alborotado, las ojeras, la delgadez, la palidez y sus labios resecos. Suspira y habla sin gritar y con una congruencia que le causa escalofríos a Ema.

–¿De qué color son mis ojos? –Él sonríe.

–Son verdes, como los de Loki. –Ema niega por lo bajo, por la pasmosa facilidad con que guía a Donald a través de su delirio. Harán bien en terminar aquella enfermiza amistad.

–Nunca olvides eso Thor –Leah llora pero la voz no se le quiebra. –Mis ojos son verdes igual que los de Loki. Y a los dos nos quieres, ¿cierto? Nunca vas a dejar de querernos.

–Jamás. –Ema apoya una mano en el brazo de Donald y cierra la puerta.

–Debemos dejarla descansar –le dice, el asiente, dócil bajo el efecto del Soma. No está con el beligerante paciente que golpeó a cuatro oficiales de la policía debido a la chica que yace enterrada en esa celda, tan sólo Donald, el que ella está más que dispuesta a salvar.

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TERRAZA DE LA CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 13:01 PM.

Siento que he hablado mil años. Hemos llegado al final de esto. Voy a pedirme un té relajante, ¿gustas? Perdona que lo diga hasta este momento pero ¿cómo me dijiste que te llamas? ¿Joanna? Perdona. Estoy pensando en cómo decir esto, en fin. Ya te dije que Frigga y Odín, son respectivamente Alice y Richard Blake pero aún no te he confesado el nombre del hermano de Donald.

Si no lo he hecho, es porque él no tiene un hermano. Loki no existe.

Es difícil concebir después de todo lo que te he contado acerca de él, y si lo hice así, fue porque quería que experimentaras la misma desazón que yo tuve cuando lo comprendí. Te he mencionado que me sorprendía lo congruente que era el delirio de Donald con respecto a ser el dios del trueno, tenía anécdotas al por mayor y recuerdos vívidos de personas, circunstancias e historias.

Fue por esa fiesta, la de Ostara que me di cuenta. La tomé como un punto para trazar linealidad en su historia y me di cuenta de que tenía más de cien anécdotas acerca de la misma, sí, Thor decía que tenía más de mil años pero Donald no podía tener más de veinte años. En el delirio es fácil de comprender pues la mente no tiene espacio ni tiempo, corre de manera diferente a la realidad, pero el hecho de que pudiera narrar más allá de su edad, evidenciaba su creación imaginaria. Y ya lo he dicho, Loki no es una persona real. Donald no tiene un hermano. Creo que Donald deseaba un hermano y en su soledad, creó un amigo imaginario y lo nombró su hermano menor. También por eso creo que pudo visitarlo aquella vez en su celda, era un delirio creado por él.

No estoy muy segura, porque no me consta cuando se activó por primera vez su enfermedad pero pienso que fue después de la adolescencia. ¿Cómo? ¿Qué hay de Loki y el análisis que he hecho? Esta es la parte más arriesgada de mi tesis, pues… creo que son deseos subconscientes de Thor. El rechazo de Loki hacia su padre, es el que experimenta Thor al no verse reconocido por este gran hombre y la cercanía que tiene Loki hacia su madre, es la que siente Thor por Frigga. Me hubiera gustado haber podido hablar con Alice y con Richard para quizás comprender esta dinámica. Ajá, en fin, fue lo que te dije, la llave de sus delirios era Loki.

Lo que tenía que hacer era obvio, tenía que hacerle reconocer que su adorado hermano no existía.

¿Comprendes lo difícil que era mi tarea? Loki no sólo era real para Thor, lo amaba.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER, UNIDAD DENOMINADA COMÚNMENTE "LA ZONA BLANCA", DONDE SE ALBERGAN LOS ENFERMOS QUE SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS Y PARA ELLOS MISMOS. HACE 188 DÍAS.

Isaac le tiende el expediente de Leah a la médico internista. Solicitó la interconsulta pues su paciente, lejos de mejorar, se deteriora a ojos vista. Pierde peso continuamente y el cabello, su sedoso cabello dorado se cae por mechones. Ella dice que es porque se embrujó a sí misma para quitarse aquel cabello que no es suyo, el suyo es negro no rubio, ese no es su cabello. Isaac lo ve de otro modo, la joven tiene un brote psicótico pasivo. No come, y como no come se le cae el cabello. Ella dice magia, él dice desnutrición. Se ve tan desvalida, con la cabeza desnuda y tan delgada, parece que tiene once o doce años en vez de dieciocho. Isaac quiere que le pongan una sonda para alimentarla. En el expediente dice que la están tratando con risperidona, pero Isaac sabe, y eso es algo que sólo él y nadie más sabe, que no es risperidona, es soma.

Él se alejó del protocolo soma por un tiempo. Estuvo en Washington, en el CDC, lidiando con la burocracia que amenazaba con frenar su investigación. Ema le enviaba reportes de los avances de Donald Blake constantemente. Había mejorado notablemente luego de que Ema tuviera armas para combatir su delirio. Armas que Isaac le dio. Después de todo fue él quien dio con Alice y Richard Blake, los verdaderos padres de Donald. De hecho fue él quien en primer lugar averiguó el nombre real de "Thor"; inclusive averiguó sobre Jane Foster y el fatídico día de la tormenta electromagnética que activó la enfermedad de Donald.

Pero él no es psicólogo. Isaac es psiquiatra, lo suyo es la bioquímica del cerebro. Los vericuetos de la mente se los deja a Ema. Ema, Ema, Ema… su protocolo estaba en un pozo sin fondo hasta que dio con ella. Se la recomendaron y accedió a entrevistarla. Isaac creía en el soma, creía que el soma podía arreglar a los pacientes sin necesidad de psicoterapia; así se lo dijo a Ema quien de inmediato lo contradijo: "yo voy a averiguar qué falló, te diré por qué hubo suicidios entre tus pacientes". Y lo hizo. Y luego dijo que podía arreglar el problema, y luego dio con Donald, y ahora lo tiene más y más convencido de que no es un dios nórdico. Ema es una joya, Isaac podría besarla.

Aunque a veces también es una bestia necia, sobre todo cuando se trata de Loki y de Leah.

-Voy a darle Soma a Leah –le dijo Isaac luego de que volviera de Washington y se encontrara con que Donald se había escapado por influencia de Leah. Los agarró la policía y los devolvió a Schreber, y él decidió hacerse cargo de esa chica.

-No va a funcionar con ella –pronosticó Ema. –Podría afectar la eficiencia del protocolo.

-¿Por qué no va a funcionar? –Isaac se preparó para una retahíla digna de Freud.

-Porque no es resilente como Donald. Es muy inteligente, ecuánime y tiene una estructura mental fuerte, pero no quiere sanar, no tiene motivos. Sin motivo no hay resiliencia, sin eso el soma no funciona. Te pido por favor que me hagas caso, no se lo des.

Isaac le dijo que no lo haría. Excepto que si lo hizo. Leah está peor pero no hay vuelta atrás.

-¡Hiciste que le pusieran una sonda a Leah! –Ema se aparece algo molesta en menos de 24 horas desde que Isaac ordenara aquello. –Se supone que no debes hacer eso a las pacientes que no desean alimentarse.

-De preferencia –aclara él -y sólo cuando hay trastornos de la alimentación, pero Leah no es una bulímica, tan sólo está deprimida. La risperidona la levantará pero no se puede si está desnutrida.

-Ya antes le habían dado risperidona y no le hizo efecto –dice Ema revisando el expediente y suavizando la voz. –Tal vez respondería al soma si…

-¿Si qué? –Pregunta curioso Isaac.

-Si la dejaras estar con Donald –suspira al decirlo. –Si le das esperanza puede que reaccione, si le dices que daremos de alta a Donald y que podrá irse con él podría funcionar.

-Dijiste que Leah activa el trastorno de Donald, dijiste que se hacen contratransferencia y que alientan mutuamente sus delirios.

-Lo sé –dice Ema y baja la vista. –Pobre Leah –no pueden sacrificar la salud mental de Donald por ella. –Supongo que no queda más que seguir.

Isaac está de acuerdo.

-Entonces, ¿daremos de alta a Donald? –Pregunta Isaac esperanzado.

-Sí –Ema está confiada. –Sólo debo desactivar a Loki.

-¿Su hermano menor?

-Su imaginario hermano menor. –Isaac está sorprendido ante esa revelación. A veces no entiende como hace eso Ema. Como es que se mete en la mente de la gente y le desnuda sus secretos más torcidos. Cómo cuando supo que Odín/Richard Blake era un padre frío y rígido; o peor cuando dijo que Donald era incestuoso, y ahora resultaba que…

-¿Cómo sabes que no existe? –Isaac debe haber pasado algo gordo por alto pues Ema lo ve con autosuficiencia, con cara de profesora que te ha atrapado cuando no hiciste la tarea.

-Por la festividad de Ostara. Es una celebración anual. Dijo que Loki solía hacer alguna broma en cada festival, le pedí que me narrara todos los incidentes que recordara. ¿Adivina cuantos llevamos? 127. Y tiene más para relatar. ¿Te das cuenta? 127 festividades que ha "vivido" junto a Loki. Esa fue mi primera pista. La mente de Donald puede inventarse todas las fiestas que quiera pero para que Loki esté en todas quiere decir que también se lo inventó a él. Y además –Isaac intuye el golpe magistral. –Richard y Alice Blake sólo tuvieron un hijo, ya lo investigué.

Isaac se queda callado masticando las implicaciones.

-¿Y lo va a soltar?

-Thor no, nunca, pero Donald, tal vez Donald esté dispuesto a renunciar a Loki.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. CÁMARA DE GESELL. HACE 96 DÍAS.

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Isaac le ha dado muchísima libertad a Ema en cuanto al manejo de Donald. Le permite decidir el tipo de terapia, las entrevistas y demases. Pero después del escape fallido decide que tiene que prestarle más atención. Por eso Ema ya no consulta a Donald en su despacho sino en la cámara Gesell. La que tienen en Schreber mide 25 metros cuadrados, tiene un sillón en escuadra en el que sienta el terapeuta y el paciente; una mesita de centro donde Ema siempre pone su computadora, pero jamás bolígrafos; está pintada de un tono casi blanco pero cálido. El vidrio de observación abarca casi por completo la pared a la derecha de la puerta. Desde ahí se videograban algunas sesiones, se permite a los residentes observar a los adscritos y viceversa, y desde ahí Isaac monitorea los progresos de Donald.

Ema se sienta y charla con él. Lo escucha sin contradecirlo ni refirmar nada de lo que dice. El tipo es agradable, se explaya, a veces le toma al pelo a Ema, le cuenta algo disparatado y le admite el engaño cuando ella le señala lo extraño de su mundo, de su Asgard interno. Cuando se trata de Loki, Donald accede a hablar pero se rehúsa a escuchar, como si tuviera que defenderlo de Ema y su asedio; pero ella no se rinde.

Isaac se ha leído el expediente de Donald, Ema es muy minuciosa en llenarlo y ya tiene 283 páginas. Isaac sabe ya que Donald sólo ha tenido un brote psicótico durante su estancia en el hospital; fue hace 131 días a las 12:05 am cuando, en palabras del sujeto: "Loki estuvo aquí".

Son las 11:23 am. Isaac y Ema no lo saben aún pero Donald está a 10 minutos de psicotizarse nuevamente, lo hará ahí, en la cámara Gesell, mientras Isaac mira, mientras lo videograban, encerrado con Ema, una mujer a la que le saca 50 Kilos y 42 cm de alto; a la que puede hacer trizas, incluso matarla antes de que los guardias del hospital tengan oportunidad de acercársele. Isaac mirará todo sin saber qué hacer y al final no hará nada. Horas después cuando Donald esté sujeto con camisa de fuerza en una habitación acolchada, Isaac recapitulará aquel desastre, a falta de Ema, será él quien llene la nota del expediente, será su turno de escribir: "Loki estuvo aquí".

-Donald –empieza Ema con la entrevista. -¿Tú amas a Loki? –Pregunta.

-Si –responde Donald como siempre hace ante los avances de Ema sobre ese tema.

-¿Y Loki te ama?

-Supongo que sí –Isaac asiste a aquella batalla, sabe que la respuesta usual solía ser otro "sí" rotundo. El "supongo" ya es una gran victoria. Ha visto a Ema hacer esto antes, cuestionar todo sobre Loki para luego retroceder o dar un rodeo conversando sobre otros temas, tratando de bajar las defensas de Donald acerca de su hermano. Este día ella se toma el "supongo" como una luz verde para un acercamiento más directo.

-Una vez hablamos sobre el Bifrost, si Loki quisiera visitarte ¿podría usarlo? –Donald se cruza de brazos y se ríe de la ingenuidad de Ema.

-No sólo podría, sino que tendría que… Ya te he explicado Ema Hunt que el Bifrost conecta los mundos, Loki no podría venir a Midgard de otra manera.

-¿Es muy complicado de usar?

-No.

-¿Toma mucho tiempo?

-No –admite Donald. –Entiendo a dónde vas, si el Bifrost es tan eficaz en los viajes entre mundos, ¿por qué Loki no viene a verme? Pues bien, que te quede claro que estoy exiliado y por lo tanto visitarme va contra la ley y como nuevo rey de Asgard que es, no puede romperla. Loki ya vino una vez pero lo hizo tan sólo para explicarme cosas que ya te conté.

Isaac asiente, Ema no tuvo que plantear la idea de que Loki lo haya abandonado, Donald la enunció por sí mismo y eso siempre es lo ideal.

-Donald. Si fuera Loki quién estuviera desterrado, ¿qué harías? –Inquiere en tono neutral.

-Lo traería de vuelta a toda costa, pero yo soy yo, mi hermano hace las cosas diferentes.

-¿Lo visitarías aunque fuera en contra de la ley asgardiana?

-Por supuesto pero ya te lo dije, somos distintos –Donald se ve casi desafiante. Isaac hubiera querido decirle a Ema que no siga. Ella hace anotaciones en la computadora dándole un respiro a Donald pero dejando aquella duda sembrada.

-Pero Loki antes ha roto las leyes, me contaste de varias ocasiones en que sus travesuras contravenían órdenes directas.

-Basta, no te permito cuestionar el honor de Loki –lo estaba perdiendo.

-¿Quieres salir de este hospital? –el rubio asiente. -¿Sabes que es lo que te mantiene aquí? –Donald solía decir que lo que lo mantenía cautivo era la necedad de Ema de ver una enfermedad donde no la había. Isaac ya sabe que Donald no es dado a mentir, y además el Soma lo vuelve aún más accesible. Le toma un momento responder y cuando lo hace el psiquiatra está seguro de que su colega va ganando aquella partida.

-Loki –musita quedamente. Ema le planteó la posibilidad de que aquel hermano sólo exista en su cabeza, de que sea producto de su esquizofrenia. Donald se rehusó a acudir a terapia durante una semana debido a eso y se mostró abiertamente molesto contra Ema, al final acabó disculpándola y reanudando el tratamiento.

-Donald, yo no soy enemiga de Loki, ni tuya. Sólo quiero ayudarte. Tengo dos ideas que tú mismo me has mostrado. Una es: si Loki es rey y puede modificar la ley a su antojo y tiene el Bifrost ¿por qué no viene por ti? Y la otra es, si Loki te ama y te acompaña siempre, ¿realmente existe?

-Perdona mi sinceridad Ema Hunt, pero ambas ideas son tonterías sinsentido. ¿Cómo no va a existir? –Increpa Donald eligiendo desde ya la opción que le resulta menos dolorosa sin darse cuenta si quiera de que lo hizo.

-¿Qué pasaría si no existiera? –Donald niega, hace ademán de mandar al demonio todo. –Cinco minutos –Ema lo presiona cuando quizá debería dejarlo ir.

-¿Qué cosa?

-Cinco minutos –le pide/ruega –imagina que es posible que no exista durante cinco minutos –Donald la mira como si hubiera perdido la razón. –Cuéntame ¿qué pasaría si Loki no existiera? Date ese pequeño tiempo de considerarlo y después lo dejamos por la paz.

Donald la mira confundido pero no se mueve, no la rechaza, no se cierra a la petición. Isaac está apretando las manos a la expectativa. ¡Lo va a hacer!

-Si… si Loki no existe… -parece que le cuesta pero lo ha dicho, meses de terapia y Soma dando resultados.

Donald niega con la cabeza y se queda en silencio. Para Isaac, el hecho de que enuncie aquello es más que suficiente por ese día; pero Ema, con su talentoso ojo clínico ha visto algo más, ha visto una oportunidad peligrosa pero por fin presente y no la deja pasar. Ema sigue.

-Si Loki no existe… -Lo insta a hablar. Donald sigue negando pero habla.

-…Entonces Thor no puede existir –completa la frase horrorizado de sí mismo. Levanta la cara, grandes ojos azules, los ojos de un ser perdido, mira a Ema aterrorizado. Isaac atisba el riesgo. -¿No existe? ¿Cierto?

Ema no debería responder.

Pero niega.

-Donald, creo que es hora de dejar ir a Loki.

La cámara Gesell se queda petrificada como si sus ocupantes estuvieran conteniendo el aliento.

-¡NO! –Donald estalla.

El hombretón se levanta apretando los puños, los labios, todo el cuerpo y cuando se destensa lo hace para pegar un manotazo a la computadora que se hace trizas, para tomar la mesa y arrojarla contra el vidrio de seguridad con tanta fuerza que se estrella. Ema se amilana entendiendo tarde lo que ha hecho: acaba de matar a Loki.

Isaac lanza una alerta a través de su radio, teme por Ema, teme que Donald la agarre y la lastime o peor. Ya antes Leah le clavó un lapicero que iba muy en serio como intento de matarla. El rubio golpea la pared un par de veces dejando las marcas de sus puños horadadas en el muro y un rastro de sangre. Ema se queda quieta como si con eso pudiera tornarse invisible, Donald la pasa por alto y va hacía la puerta de salida la cual está cerrada con llave. Le da una patada y la abre. Los enfermeros ya llegan y se traban en feroz combate. Donald no los lastima con sus puños ni con sus piernas pero los avienta lejos de él. Les toma ocho hombres y un buen rato reducirlo.

Cuando logran maniatarlo ha dejado de pelear. Se queda inerte como si todo le diera igual, se lo llevan hecho una piltrafa. Isaac entra en la cámara donde Ema llora.

-Lo siento –le dice a Isaac. Todo su trabajo por la borda.

-Te hago responsable, si se muere te hago responsable –le espeta Isaac furioso. –Debiste dejarlo, debiste parar.

Ambos lo saben pero ya es tarde.

Donald se queda catatónico por horas. Ema teme que se suicide o se deje morir. Le pide perdón silenciosamente mientras lo mira.

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TERRAZA DE LA CAFETERÍA "LA SEGUNDA TAZA", UBICADA A 2 KM DEL SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER. HOY A LAS 13:19 PM.

Perdona que me quedé callada. Está parte es difícil para mí confesarla porque cometí un terrible error que no sólo casi me costó mi carrera, la tesis o mi título como psicóloga, sino que puse a Donald al riesgo del suicidio. Si él se hubiera matado, no sé qué habría hecho porque la culpa no me hubiera dejado seguir adelante. Cuando lo conocí, me enganché como doctora novata y en verdad quería curarlo, reincorporarlo a nuestra sociedad y… si, me dejé llevar por ese deseo. Te lo contaré Joanna, creo que debo decir la verdad en esto.

Sin Leah, Donald progresó rápidamente. Estaba leyendo ávidamente y aprendiendo o más bien, recordando cosas sobre el funcionamiento del mundo. Cada vez se refería menos a Asgard y que su tecnología era mucho más avanzada y por eso no entendía los inútiles que eran nuestros aparatos, mencionaba menos a sus amigos y a Odín. Loki, era Loki. Era difícil arrancarlo aunque la medicina ayudaba mucho. Pude hablar con él de nuevo respecto a la existencia de su hermano y un día conseguí que aceptara dudar acerca de su existencia. El Soma le impedía verlo en un brote psicótico y sin Leah ahí para recordárselo, parecía que podía ya no mencionarlo del diario.

Esta etapa tomó dos meses. Para ese momento él ya no respondía al nombre de Thor, y ese día pudimos sentarnos uno frente al otro y le dije: Donald, ¿qué pasaría si por cinco minutos aceptaras que Loki no existe?

Él me miró reticente pero no se puso agresivo como todas las veces anteriores en que abandonaba el consultorio, eso fue un buen paso y tal vez debí haber aceptado ese logro pero en vez de ello insistí en que, a pesar de lo mucho que lo quería, Loki lo mantenía en Schreber y si él quería salir en algún momento de ahí, debía reconocer que Loki sólo estaba en su cabeza. Él jamás iba a presentarse ante la puerta. Y sabes, no sé si fue el Soma o que le estaba rompiendo sus esperanzas. Creo que Donald anhelaba, que Loki aunque imperfecto a mis ojos pero que para él era lo más sagrado de su existencia; se presentara. Porque había una disyuntiva ahí, o Loki no existía como yo le decía, o no lo quería como él había creído para ir por él. Debía escoger, y eligió mi opción.

Thor no podía aceptar que Loki no lo quisiera.

¿Entiendes lo que hice? Pensé que en ese momento podía desmarañar el enredo que era su cabeza, que aceptara su existencia de Donald Blake y empujara a Thor Odínson a la oscuridad pero lo que hice en realidad fue quitarle todo. A nadie, jamás, se le deben quitar las esperanzas. No comprendí lo que hacía hasta que fue demasiado tarde. Donald tuvo un ataque psicótico. No salió del consultorio como otras veces sino que se puso en pie, tomó la mesa frente a nosotros y la lanzó contra un vidrio que casi rompe. Jamás había visto un objeto despedazarse con tanta facilidad, destrozó todo. Volcó mi computadora, golpeó la pared, nada se salvó. Nada, excepto yo. No me atacó. ¿Qué hice? Quedarme petrificada con la voz ahogada. No pude decir nada, no pude consolarlo ni intentar calmarlo. Él era grande, y sabía que a su llegada los enfermeros tuvieron problemas con él e inclusive en su escape, atacó a unos guardias. A mí, Leah me agredió con un bolígrafo, y por cierto, en su mirada noté la determinación que tenía de matarme. Creo que por eso no hice nada, porque Donald no quería hacerme daño, sólo quería sacar su dolor.

Los enfermeros llegaron y lo amarraron con la camisa de fuerza. No, ellos no podían sedarlo, eso estaba contraindicado con el Soma así que tuvieron que minimizarlo, y no fue fácil. Y se lo llevaron. Isaac, quien había visto todo, estaba furioso conmigo pero a pesar de todo no me sacaron del protocolo, pero si no lo hicieron no fue por mi brillante papel, sino porque era lo único estable que a Donald le quedaban, si me retiraban de su presencia, podía enloquecer nuevamente o peor aún, quitarse la vida. Fui a visitarlo al cuarto acolchado, estaba llorando y Joanna, te juro que no lo entenderías, pero jamás he visto a un hombre tan grande y tan fuerte, aullar de esa forma su dolor. Yo había matado a Loki. Me sentía la más horrenda de las criaturas de la tierra. Donald permaneció así por una semana. La gente del psiquiátrico le tenía estima, más de una vez vi pasar a los enfermeros a darle ánimos, inclusive Daniel, que no lo estimaba mucho; se asomó por la ventana y le dijo: Ánimo Donald, puedes superarlo.

A la semana estaba más calmado y me volví a ver con él, todavía estaba muy abatido y yo, muy arrepentida. Isaac estaba en el consultorio conmigo, ya había hecho un boceto de lo que debíamos hacer. Decidimos coger la figura menos provocativa para su cabeza, en este caso Frigga o Alice, la llamaré Alice. No sabíamos casi nada de Alice, es cierto, así que tuvimos que improvisar un poco con ello. Le dije:

"Donald, creo que estás muy cerca de recuperarte y yo creo que Alice estaría muy orgullosa de ti, seguro que a ella le gustaría que salieras de aquí para continuar tu vida".

Le dije lo mucho que ella habría querido ver el mundo pero que no había podido hacerlo, y que seguro que a él le gustaría continuar el sueño de su madre. Que ella querría verlo feliz, enamorado, casado y tal vez con unos hijos. Si, ya lo sé, le vendí una historia melosa pero Donald estaba dispuesto a creerlo. El Soma ayudó, cierto, pero creo que más que nada porque no tenía a qué aferrarse. No sé cuándo tiempo le tomó a Isaac contactar de nuevo a Jane Foster pero a la semana la teníamos ahí, a ella y a su amiga Darcy. Las hicimos visitarlo por turnos y luego a las dos juntas para que fuera más fácil la convivencia. Yo le había dado un álbum con fotos de su casa, de su ciudad, de sus padres y aunque él no recordaba nada, aceptaba bien las cosas. Ya te dije, él es de los que superan las situaciones. Esta parte del tratamiento tomó tres meses.

Isaac fue quien sugirió que Donald estaba listo para salir. No podía alejarse así como así, Jane aceptó ser una especie de tutora y debía vivir con él por seguridad. Es una buena amiga, accedió a todo lo que pedimos. Fue así que, decretamos que Donald Blake estaba curado. ¿Mencionó alguna vez a Asgard? No, él por si sólo no. Lo mencionamos en la junta final que tuvimos con él, Donald sólo rió y dijo: Seguro dije tonterías. Es parte del Soma que le ayudaba pero también una cualidad muy humana, para curarnos solemos olvidar. Es una forma de superar lo que nos ha provocado dolor. ¿Loki? Una vez le pregunté por él, pero no de forma directa, sólo le insinúe algo de su hermano y Donald sólo se encogió de hombros, ya te dije, lo va a olvidar.

Lo que dices… es la pregunta más extraña que me han hecho. No estoy acostumbrada a hacer análisis sobre las alucinaciones de mis pacientes pero, ya que es tu única duda. Déjame pensar. Voy a aclarar que es mi forma en que he dibujado la personalidad de Loki ¿ajá? Bien, debería ser feliz siendo rey de Asgard pues es algo que siempre ha deseado, y sabría de la condición de Thor en la tierra por el portero al que, Thor siempre le pedía ayuda, el que todo lo veía y todo lo sabía. No creo que estaría contento. ¿Cómo? No, no es porque es su hermano. ¿Cómo decirlo? Según mi propio análisis, Loki es histriónico, una diva para dejarlo en corto, y a las personas que son así, no pueden encontrarse sin atención alguna, así que a Loki le dolería que Thor le hubiera olvidado o superado, que pudiera vivir sin él. No lo soportaría pero también me temó que sólo lo buscaría para hacerle más daño. ¿Eh? Si, si Loki existiera, creo que temería por mi vida, no creo que estaría muy feliz conmigo.

¿Una relación con alguna de sus dos amigas? No lo creo. Darcy es una mujer que entra fácilmente en confianza, la primera vez que estuvo con él, lo sobó bastante y mencionó algo de un taser. Es muy normal, nosotros le llamamos la atención a la enfermera que le tomó las medidas, lo hizo más de una vez. En cuanto a Jane, pensé que era su novia cuando la conocí pero no lo creo ahora, ya te digo que mi intuición es muy acertada y entre ellos dos falta la chispa para iniciar un noviazgo. Además el Soma como cualquier otro medicamento tiene efectos secundarios y uno de ellos, es que Donald no siente deseo ni tampoco placer.

¿Puedes conocer a Donald? Ahora mismo no. Está en Nueva York donde vive con Jane y tiene un buen empleo, aunque viaja constantemente pero lo puedes ver cuando viene a consulta. Si, lo veo una vez al mes. ¿Leah? Si, ella sigue en Schreber, es paciente directa de Isaac no mía, pero puedo conseguirte una visita aunque Joanna, debo anticiparte que no está muy bien, no creo que pueda hablar contigo.

Y eso es todo. Lo he dicho todo, creo que puedes detener por fin la cinta donde esto ha quedado grabado y hacer tu reportaje. No tengo nada más que decirte sobre Donald Blake.

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SANATORIO PARA ENFERMOS MENTALES SCHREBER, UNIDAD DENOMINADA COMÚNMENTE "LA ZONA BLANCA", DONDE SE ALBERGAN LOS ENFERMOS QUE SE CONSIDERAN PELIGROSOS PARA OTROS Y PARA ELLOS MISMOS. HOY.

Leah mira a Ema Hunt acercándose a ella. Está sentada en su habitación con un poco de música que en realidad no escucha, sujeta con bandas a la cama y una sonda insertada en su nariz, sabe que es para alimentarla. No siente nada cuando ve a la psicóloga, su cabeza tampoco atina a descifrar las palabras que aquella midgardiana le dedica.

-Leah te presento a Joanna –le dice Ema Hunt. Leah repara en la mujer que la acompaña, lo hace porque su ropa tiene colores, no va vestida toda de blanco, lleva unos pantalones negros y una blusa verde. Leah sigue mirando a la tal Joanna. Parpadea y su mente sale de un profundo letargo. No habla pero realmente mira a aquella mujer. El radio de Ema Hunt suena y ella sale diciendo a Joanna que Leah no es peligrosa así como está.

Las dos se quedan a solas y aquella se inclina sobre Leah para susurrarle.

-Salve la poderosa reina de Niflheim –dice Joanna y Leah se retuerce.

-Salve Hela en el trono de Hel –responde y esas palabras la hacen llorar. -¿Quién eres? –Le pregunta a aquel ser que no puede ser lo que aparenta. -¿Quién eres?

Joanna irradia luz y parece que se desvanece pero tan sólo lo hace el hechizo que la oculta, bajo esos rasgos se manifiesta un joven de ojos verdes y cabellos negros.

-Soy Loki.

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CONTINUARÁ…