Cathemeral

By M. Pavlov


Lap 3


1

Una serenidad poco usual imperaba en el panaroma.

Era una tarde fresca.
Se podía sentir vagos vestigios de calor, que se iban perdiendo a medida que la tierra se enfriaba.
De la misma forma que el cuerpo pierde calor al perecer.

Había un viento, delicado, fresco.
Jugueteaba con las hebras negras de su cabello.
También ondeaba su vestido, como si se divirtiera meciéndose en él.

En ciertas partes se llevaba volutas de polvo y en otras organizaba un vals con hojas.

Sin embargo, todo era calmo y apacible. Como una postal.
La tranquilidad y la belleza del espectáculo se recreaban en su mirada lentamente.

Tomoyo estaba más que enamorada de la escena.

Sus acompañantes, en específico Shaoran, no estaban tan a gusto como ella.
Semejante calma era innatural. Sospechoso por no decir otra cosa.

Pero Shaoran, inquieto por ello, suspiró y lo dejó ir. No le dio menor importancia. Sí existía un nivel de ansiedad y preocupación pero no había nada allá afuera, en el ancho mundo que fuera digno de preocuparse.
No mucho por lo menos.

Caló el cigarro y se vio brevemente absuelto en cómo el humo se dispersaba con una gracia envidiable en el ambiente.

Kurogane estaba inquieto por la misma razón, pero más que Shaoran.
No estaba acostumbrado, ni nunca lo estaría, a ser tan arriesgado como los otros dos.
Había que reconocerle a ese par de niños que eran buenos en lo que hacían, pero existía una línea delgada entre valentía y estupidez que, ahora más que nunca, te separaba de los muertos.
Por eso le irritaba de más esta calma. Era anormal.

Algo allá afuera estaba ocurriendo que se les estaba escapando de las manos y cuando se hiciera presente se volvería un enorme problema.

Kurogane agudizó la mirada observando al horizonte, apretando el agarre de su espada.
Pero al igual que Shaoran, no se sentía intimidado por esto. Eran sólo ansias.
Qué intentaran con las mil estupideces con las que salieran, haber si podrían él.

Por su parte, Rika estaba escuchando atentamente a Ichiro, con el canal abierto únicamente para ella.

"Estamos cerca, Rika. "habló Ichiro desde Tomoeda, observando la luz por su ventana. "¿Tienes miedo?"

Hubo un silencio que Ichiro interpretó como que estaba de más decirlo.
Un decidido "No" le trajo una sonrisa al rostro.

"Es normal." explicó Ichiro, con el resto de su equipo de asistencia escuchando también la conversación. "Todo el mundo está nervioso la primera vez. E incluso aunque no lo fuera, nadie es lo suficientemente idiota para que aún experimentado no se sient así. Bah, te apuesto que hasta esos tienen nervios."

Rika, que veía la distancia pero ciertamente lo que los otros no, volteó brevemente a verlos. No contestó pero los observó demasiado tranquilos a pesar de lo que le decía por el auricular Ichiro.

"Además estás con ellos. No conozco un grupo más confiable que ellos." Bueno, tal vez nada más Kurogane, pensó.

Rika los miro de nuevo, ninguno de ellos prestándole particular atención a ella. Todos demasiado embelesados en el horizonte.
El color naranja-rojizo diluyéndose con celeridad pasmosa. Los azules adquiriendo más fuerza.

"¿Vas completamente preparada, cierto?" preguntó Ichiro, a pesar de que la había asegurado más de tres veces antes de salir.

Rika se comenzó a revisar. Los protectores estaban en su lugar, bien asegurados, sin ser estorbosos. Las del pecho, los de los antebrazos, la que tenía en el cuello. Lucía como una extraña redención del Hombre de Hojalata del Mago de Oz.
Con todas su protecciones que lucían ridículas, se preguntó cómo los otros se protegerían. Ninguno de ellos usaba ninguna protección, salvo quizá Kurogane, pero parecían más para el uso de la espada que para protección de algún ataque inminente.

Los otros dos parecían que iban a salir de compras o algo igual de banal.

Rika reconoció que se sentía algo idiota por ser la única que parecía muñeco de pruebas, pero que ultimadamente no era un desfile de modas y que demasiada protección nunca estaba de más.

Se balanceó entre los dos pies, fijándose si el peso de su equipaje le traería algún contra tiempo. Pudo sentir las cosas dentro de la mochila moverse hacia el lado en que se apoyaba pero fuera de ello, nada más.

Se miraba los pies, cuando escuchó el canal ser abierto para todos y las luces verdes de todo los auriculares encenderse con un pitido.
Los azules se estaban tornando negros y sólo un halo de naranja delineaba la distancia con nostalgia.

Las estrellas empezaban a centellear cuando Tomoyo mostró una sonrisa confianzuda, exaltada.

"I've been waiting for the night to show.
I've been waiting for it all.
The moon must fall.
The moon must fall."

Recitó , demasiado emocionada, con la evoluciones de sus manos haciendo énfasis. Rika se percató de que Shaoran esbozaba una sonrisa similar a la suya, con un brillo particular en la mirada.

Dejando de lado la extraña acción, la voz en el auricular la alejó de indagar más.

"Es hora." dijo Ichiro y los otros dos, no solamente Tomoyo, parecieron cobrar vida también.

Kurogane, con un solo movimiento, desenvainó su espada.
Shaoran también hizo lo mismo con la suya, acomodando la vaina para que no tuviera problema con el tanque que traía; solo para detenerse y seguir fumándose el cigarrillo entre los dientes.
Tomoyo se cargó en la espalda la escopeta que traía, esperando.

Rika notó la diferencia entre las armas y cómo ella tenía solamente un rapiere. Era la primera vez que la duda sobre si la suya era lo suficientemente buena para mantenerle segura.

No le dio mucho tiempo cuando empezaron a movilizarse.

"La entrada y sus alrededores ya están desprotegidas." habló Ichiro, mientras que el resto de su equipo comenzó a moverse también. "La mejor estrategia es moverse paulatinamente hasta llegar al edificio. Recuerden que la señorita Sakaki es nuestra prioriedad."

"¿Quieres que nos hagamos cargo de ella? " inquirió Shaoran, saltando del techo de la pequeña casa dónde habían esperado el anochecer.

"Sé que no pueden." habló, sonando un tanto a reproche. "Por eso asigné a Kurogane como su escolta."

"¿Entonces Kurogane tiene que cuidar de ella?" expresó preocupación Tomoyo. Kurogane era grandioso defendiéndose, pero el cuidar de ella sin ayuda le sería un problema. Después de todo, Kurogane no tenía que defender a su compañero porque era excelente defendiéndose también.

"Nadie va a estar cuidando de nadie." replicó Ichiro. " Nuestro mapa de formación va de la siguiente manera. Shaoran y tú son obviamente nuestra fuerza principal de ofensa-defensa. Kurogane y la señorita Sakaki estarán moviéndose detrás de ustedes para mayor seguridad.
Después de todo, la señorita Sakaki también se puede defender, ¿no es así?"

Kurogane le dirigió la atención por primera vez desde que salieron de Tomoeda.

"Sí" respondió en el auricular " el rapiere es una extensión de mi brazo".
Levantó el Rapiere que había encajado en el techo de lamina de la casa.

Kurogane la miró y no dijo nada.
Tomoyo ya estaba junto con Shaoran en el suelo, esperándolos.

Kurogane se cargó la espada al hombro y procedió a bajar también.
Rika hizo lo mismo y, una vez abajo, se dio cuenta que los otros lo habían hecho ver demasiado fácil.

Le dolían los pies de caer contra el suelo.
Aparentó sin embargo que no era mucho.

Una vez que alcanzó a Kurogane y que los otros dos vieron que ya estaban completos, éste le dijo, "Debes aprender a caer."
Rika se avergonzó de que fuera tan obvia.

Shaoran que iba más adelante con Tomoyo, se estaba volviendo más aprensivo con que aún no se habían topado con nada en lo absoluto.

Tomoyo estaba alerta como una lechuza, peinando el área por cualquier vestigio de movimiento.
"Tomoyo..."se relamió los labios con el cigarro entre ellos, a causa de la resequedad de inhalar por la boca. "¿No se te hace que está muy solo?"

" Están cerca." Le aseguró.

Shaoran se sentía escéptico, pero esta era Tomoyo y eran muy pocas las veces que erraba. Prestó más atención, con solo esa advertencia.

Rika los observaba, moviéndose como animales de caza. También miraba constantemente a Kurogane pero no emitía palabra alguna. A medida que pasaba el tiempo, el peso de sus pensamientos se hacía evidente en las marcas en su frente.

"¿Qué?" preguntó Kurogane.

"¿Eh?"

"Te la has pasado observándome como si me fuera a salir una segunda cabeza." acuñó la mirada.

"Quería saber ... ¿no es esto mucho? ¿ Es decir, no son los zombies lentos?" preguntó conflictuada. Claro, Rika sabía. Tenía conocimiento de cómo eran los zombies normalmente. Eran lentos y aún se las ingeniaban para ser viciosos. Se la pasaban continuamente rondando su previo confinamiento, así había tenido la oportunidad de observar su comportamiento. Sin embargo, defenderte de ellos era relativamente plausible, sin tanto despliegue de fuerza. O la que decía Ichiro que ellos tenían.
A su parecer, lucían bastante normales.

Kurogane levantó la ceja.
"¿Nunca has estado afuera de noche, verdad?"

Pensando cómo era aquello relevante, negó.
Él sólo se imaginó lo traumático que sería lo que les quedaba de noche por delante.

Los ojos de Shaoran finalmente se regocijaron cuando vieron en una pequeña intersección, una figura que se movía lentamente, apenas discernible en la obscuridad. Les hizo señas a Rika y a Kurogane para que se anduvieran con cautela.

Tomoyo por otra parte quería aproximarse para degollarle sigilosamente. Era todavía muy temprano para amargarse la diversión. Sin embargo, Shaoran le ganó y con una sonrisa simplona con la que se jugaba el cigarro en los labios, le tocó el hombro como quién pide por direcciones.

Comprendió Rika súbitamente a lo que se refería Kurogane. Aquella cosa reaccionó lejos de cómo reaccionaban los zombies que ella había visto. Le saltó a Shaoran al rostro instintivamente, pero como una animal rapaz. Incluso los sonidos que hacía eran diferentes. En vez de gemidos y sonidos guturales se parecían mucho a gruñidos.

Shaoran le detuvo la cabeza con ambas manos para que no se le acercara más y le dio un cabezazo lo suficientemente fuerte como para que Rika, una casa atrás, escuchara como le había roto el cráneo.
Después lo degolló con la espada y pateó la cabeza como si fuese pelota de football americano. El sonido de cómo había dado con cestos de basura metálicos a la lejanía le desprendió una sonrisa en el rostro a Shaoran.

Tomoyo torció el gesto.

"¿Un cabezazo?" la pregunta, lazada de enojo.

"Sí, quería saber sí aun podía hacerlo." dijo demasiado emocionado y orgulloso.

"Esa cosa te puede arrancar un pedazo de mandíbula." siguió Tomoyo.

Sintiendo la inconformidad, Shaoran solo se limitó a responder, "No es la primera vez que lo hago".

Tomoyo solo torció el gesto más.
Kurogane se alegró un tanto de ver que aquellos dos todavía conservaban algo de sentido común.
Rika no había caído en cuenta que se había hiperventilado. Ahora sí, tenía miedo. Contempló sus opciones, deseando abortar la misión entera.

No podía calmarse pero tampoco tenía el valor de comunicarle nada a nadie.
No cuando ya habían llegado hasta allá.

Además , Ichiro le había prometido que, de apresurarse, había la posibilidad de salvar a su prometido.


Ha pasado un rato. ¡Hola!

Btw, sí se lo están preguntando, esta historia no lleva un orden cronológico.

Al menos, no ahora.

Espero que les agrade uwu