Descargo de responsabilidad: Harry Potter y todos sus personajes pertenecen a J.K. Rowling. Sin embargo, esta historia es enteramente mía y no autorizo el plagio.

-Prólogo-

Caminaban por el bosque de noche, alumbraban el camino gracias a los débiles lumos que salían de sus varitas en ristre.

-¿Ves algo?

Su compañera negó con la cabeza.

-No veo nada, ni mortífagos ni torposoplos-se quedó pensativa-. A lo mejor han usado un repelente, se hace con raíces de mandrágora, babas de murciélago, raíces cuadradas de sauce y cardamomo. ¿No lo habías leído nunca?

-No, no me suena, pero supongo que tendré que probarlo.

Su compañera rubia la miró con los ojos muy abiertos brillando con inocencia.

-Tú no eres mala conmigo Hermione. Tú no crees que yo vea a todas esas criaturas pero aun así no eres mala conmigo como otros. ¿Por qué?

Ella la miró sorprendida.

-Luna yo… yo… no lo había pensado, siempre consigues sorprenderme-se tensó de pronto- ¿Has oído eso?

Ambas se pusieron espalda contra espalda. Hermione asió con fuerza la varita.

-Campus homenum revelio-la bruja castaña empleó una variedad que permitía emplear el hechizo en campo abierto-.

Dos luces surgieron de entre los árboles, iluminando dos capas oscuras, dos capas de mortífago. Las luces, arrancaban destellos de las máscaras plateadas.

-Protego totallum. Salvio hexia. Protego horribilis. Protegun totallum. Salvio hexia. Protego horribilis-al ver que los mortífagos no las atacaban ambas chicas comenzaron a recitar silenciosamente con un nudo en la garganta, siguiendo el protocolo para esa situación, prepararse para un ataque-.

Los mortífagos solo continuaron avanzando, estaban a tan solo medio metro de la barrera cuando uno de los mortífagos, el menos alto-aunque ambos lo eran-alzó la varita.

-No hace falta que os toméis tantas molestias. Skurge protegum.

Ambas vieron con horror como la barrera se desvanecía ante sus ojos. Antes de que la cúpula protectora terminase de disolverse el otro mortífago sin darlas tiempo a reaccionar aireó la varita y las suyas volaron a sus manos.

Ahogando un grito de terror Hermione tiró de Luna internándose en el bosque buscando desesperadamente la manera de huir de los mortífagos. Cuando se ocultaron tras las enormes raíces de un árbol, deseando fervientemente haberlos despistado, Hermione asomó su cabeza desmelenada por uno de los laterales y suspiró de alivio al no verlos tras ellas, pero volvió a cortársele la respiración tras oír el grito asustado de Luna. Al girarse los vio justo delante. Asustada abrazó a Luna intentando protegerla con su cuerpo.

Luna temblaba, lo notaba a pesar de tener los ojos cerrados, lo que no entendía era por qué no había visto ya un destello verde indicando su fin o una larga tortura.

Uno de los servidores del señor oscuro chasqueó la lengua y comenzó a hablar arrastrando las palabras.

-Granger, Granger, Granger… tan predecible como cualquier auror. Tranquilas, no vamos a haceros daño…todavía.

-Tenéis dos opciones: una venir con nosotros voluntariamente, sin usar la fuerza o dos, venir igualmente con nosotros tras una larga cadena de cruciaturus.

Hermione se retiró un poco, lo justo para mirar a Luna a los ojos y susurrarle un "No te rindas". Volvió a abrazarla y sin previo aviso se lanzó con un grito sobre el mortífago más cercano. Comenzó a atacarle con puñetazos, arañazos patadas, todo lo que podía. Se transformó en una masa de desesperación y miedo trataba de proteger a Luna, al menos esperaba que una de las dos pudiera salvarse.

-¡Luna corre! ¡CORRE! ¡NO DEJES QUE TE ATRAPEN!

La rubia obedeció asustada y corrió en la dirección de la que venían.

-Incarcerus.

Tras un grito al sentir que sus piernas eran atrapadas la chica de ojos azules cayó desplomada. Aterrorizada vio como el mortífago más alto se acercaba a ella. Comenzó a arrastrarse tratando de alejarse de él con lágrimas de miedo rodando por sus mejillas.

Una mano se posó en su hombro. Comenzó a revolverse aterrorizada, completamente indefensa ante un mago tan grande, con varita, estando ella desarmada.

-¡Hermione! ¡Hermione! ¡MIONE!

-¡LUNA CORRE!

-Basta-pronunció el que tenía a Luna-. Ya habéis sido capturadas, depende de vosotras el trato que recibáis.

Tomando a la ravenclaw de los brazos se acercó a su compañero que había conseguido reducir a la castaña.

-Mione.

-No digas nada.

El mortífago más alto soltó una carcajada amarga.

-Créeme Granger, no podréis ocultarnos nada que queramos saber, no creerás que nos hemos quedado simplemente en el veritaserum porque lo demás está "mal".

Los mortífagos sonrieron bajo sus máscaras.

-Tenemos el cerebro de Potter. Tenemos a Potter.