Bleach no es de mi autoría, le pertenece a Kubo Tite. Historia original, escrita por mí.

Semi-universo alterno, basado hasta el capitulo 585 manga.

Nota: palabras en cursiva, memorias del pasado de cada uno de los personajes.

Introspección: Una suave caricia como despedida. Un adiós sin palabras. Promesas rotas... Así es, el hoy que vivimos. Donde perdimos todo lo que debió de haber sido, porque no hubo una ventana para el futuro. Y sin embargo, el pasado se revelará, en el día prometido.

Sumary: Admira, el precio de tu pecado.


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Torre de Babel

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Por Ireth I. Nainieum

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PRÓLOGO

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Cuando te das cuenta que nada te falta, el mundo entero te pertenece

– Avatar, la leyenda de Aang

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¿Acaso, no soñaste con que todo seria diferente…?

No sentía nada. Por más que se esforzaba, no podía sentir nada… Tenía la garganta seca, el pecho apretado, los ojos fijos en un punto que ni veía, su boca en un rígido rictus. Aquello, era lo que podían ver los demás en su persona. Pero él, el no sentía, ya no quería ¿Quién puede preparar a una persona, a un hombre, para perder lo que más se quiere? ¿Acaso alguien lo sabe? ¿Hay un manual que enseñe a como superar esa insufrible agonía?

«—Cuando la fría nieve deje de caer, ¿serán visibles mis lágrimas bajo los delicados copos de nieve? —Pensó con la cabeza gacha».

La perfecta blancura solo era comparable con la soledad y el vacío de su corazón partido. De pronto, una suave mano sujetó la suya y es entonces, que se obliga a mirar la realidad que lo envuelve ¿Cuántos hay? Ni el mismo lo sabe. Incontable filas de madera están apiladas una junto a la otra. Teme y es por eso que aprieta con fuerza su mano junto a la suya, como un niño asustado que busca a su madre para el consuelo.

Un grito, un eco sonoro que llama a los hombres vestidos de blanco y rostros ocultos a encender las pilas en medio de aquel tumultuoso silencio. Y por primera vez, ¡quiere gritar…! Pese a su esfuerzo, ningún sonido pudo escapar de sus labios. Y la pila ardió incandescente ante él. Aquel voraz fuego destelló malignamente en sus pupilas; tambaleante, dio un paso al frente, sin embargo, ella lo detiene. El Seireitei ha sido iluminado esa noche, a raíz del fuego en las pilas funerarias. El último reposo a los caídos durante la guerra contra el Wandenreich. Una victoria, si… pero amarga y dolorosa. El calor lo embriaga y siente náuseas ante el iridiscente color de las flamas. No quiere mirar y sin embargo, lo hace, mira en silencio como ese pequeño cuerpo es consumido por el voraz fuego que nada perdona. Duele, duele decir su nombre, pensar en ella, en saber que el eco de su voz viajará solo, en silencio… sin una sola voz que le responda.

—Rukia… —Ichigo dice.

Y por primera vez comprende, que ella se ha ido para siempre.


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Aún es demasiado pronto para creer

Tomo 36, Bleach

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