N/A:Hola, gente. Bienvenidos a Spur at the Moment (Viviendo el Momento), ahora completo. Esta es una historia Harry/Severus y es slash. Habrá situaciones sexuales entre dos hombres, situaciones para adultos. Habrá violencia, habla levemente soez, y muerte de un personaje en esta historia. Si algo de esto te molesta, no leas y no dejes comentarios groseros acerca del contenido de la historia.


N/T: Esta historia tiene 75 capítulos y esta completa. Es mi primera traducción de un fanfic y agradecería que dejaseis comentarios para saber si los estoy haciendo bien.

Que disfrutéis de la historia. :)


—No, Albus. No voy a hacerlo. — Severus Snape le espetó a Albus Dumbledore, quien simplemente le sonrió.

—Tú debes. Vosotros dos sois lo más importante en esta guerra y debéis trabajar juntos.— Dumbledore le dijo.

—Profesor, — un Harry Potter de dieciséis años finalmente habló, por primera vez en casi veinte minutos. — He captado que desea que trabajemos juntos, y si ayuda con la guerra, lo haré, pero el Profesor Snape me odia. No creo que él nunca trabaje conmigo.

—¿Ves, Severus? Harry está dispuesto a trabajar contigo. — Dumbledore sonrió a sus dos muchachos favoritos.

—Él me odia tanto como yo lo odio. — Snape cruzó sus brazos y le frunció el ceño al Director.

—Estoy seguro de que ambos son más que capaces de dejar de lado viejas discusiones, consolidar una confianza mutua, y trabajar juntos para poner fin a esta guerra. — Dumbledore dijo y Snape enarcó una ceja con escepticismo mientras Harry escondía una sonrisa.

—Eso lo dudo mucho, Albus.— Snape dijo arrastrando las palabras.

—¿Qué parte? — Dumbledore dijo, con los ojos azules centelleando, como de costumbre.

—¡Todo ello! — Snape gritó y Harry reprimió una risa.

—Yo creo que puede hacerse. Ambos son muy cuidadosos. Esto podría ser una ventaja en la guerra. — Dumbledore dijo y Snape le fulminó con la mirada. — Comenzad tan pronto como sea posible. Oh, y ¿Severus?— dijo cuando el Maestro de Pociones trató de hacer una salida apresurada. — Cuando le enseñes a Harry Oclumancia, comienza enseñándole lo básico. Supongo que fui poco claro el año pasado. Harry nunca ha aprendido algo acerca de la Oclumancia.

Harry abrió mucho los ojos cuando mencionaron la Oclumancia. Él miró a Dumbledore quién sonreía serenamente mientras Snape cerraba los ojos. Harry suponía que el hombre tenía un terrible dolor de cabeza y había alcanzado el final de su paciencia.

—Albus, — dijo Snape lentamente, — ¿no pensaste en decirme eso el año pasado?

— Soy viejo, Severus, y la noche había sido difícil. Se me escapó de la mente con la urgencia de que Harry necesitaba ser enseñado.—Dumbledore le dijo y Snape entrecerró los ojos al Director.

—Eso explica mucho.— Snape murmuró entre dientes.— ¿Podemos salir, Albus?

—Sí, eso era todo. Depende de vosotros dos hacer este trabajo. — Dumbledore los contemplaba por encima de sus gafas.

—Sí, señor. — Harry asintió, no gustándole la manera en que lo miraba el Director.

—Excelente. Podéis iros.— Dumbledore sonrió.

—Vamos, Potter.— Snape gruñó, agarrando la muñeca de Harry y empujándolo fuera de la oficina.

—Em, ¿Profesor Snape?— Harry dijo mientras era arrastrado a través de la escuela.

—Cállate, Potter.— Snape dijo con veneno.

—Estaré callado, señor, — Harry dijo, sin darse cuenta de la sonrisa en el rostro del espía.

—¿Harry? — escuchó a Ron y Hermione decir a la vez. Miró alrededor y vio que ellos salían de la biblioteca.

—Hey, chicos, — Harry dijo, todavía siendo jalado por el pasillo.

—¿Qué está pasando, colega? — Ron preguntó.

—Detención por dos semanas. — Harry dijo inmediatamente.

—¿Por qué? — Hermione preguntó mientras ella y Ron seguían a Harry y Snape.

—¿Recordáis cuando Snape me hizo rehacer la Poción Multijugos?— Asintieron — He volado el aula.

Snape estaba secretamente impresionado. Harry estaba actuando como un completo Slytherin. Habría creído la mentira si no hubiera conocido el secreto. Pronto llegaron a los aposentos de Snape y susurró la contraseña. La puerta se abrió y él arrastró a Harry dentro.

—Nos vemos más tarde. — Harry gritó justo antes de que la puerta se cerrara.

Harry miró a su alrededor y se enamoró casi inmediatamente de las habitaciones. Estaban decoradas en azules oscuros y verdes y rojos. Había un sofá junto a la chimenea de piedra grande con un sofá de dos plazas directamente al otro lado de él. Un sillón reclinable junto a los dos sofás, enfrente de la chimenea. Había una pequeña mesa de café en el centro del círculo improvisado.

Una alfombra de diferentes tonos de verde encaja en el piso alrededor de la sala de estar. Levantó la vista y se encontró mirando a través de una puerta que claramente daba a la cocina. Incluso desde donde estaba, Harry sabía que la habitación estaba impecable, como el resto de los aposentos. Se dio cuenta de otras cuatro puertas. Asumió que una era el dormitorio y otra el baño, pero se preguntó de que eran las otras dos.

—Estoy seguro de que incluso usted puede notar, que estos son mis aposentos personales.— Snape dijo y Harry rodó los ojos.

Obviamente, dijo silenciosamente.

—Vamos a hacer todo nuestro trabajo aquí a menos que tengamos que cambiar por alguna razón.— Snape le dijo y Harry asintió. —No crea que nada en nuestra relación actual va a cambiar sólo porque estamos siendo forzados a trabajar juntos.

—Ni lo soñaría, señor. — Harry dijo inocentemente, pero había un brillo especial en sus ojos verdes.

Snape entrecerró los ojos al Gryffindor de nuevo. —De acuerdo. Ahora, esa historia que le dijiste a tus amigos era francamente Slytherin. — Dijo, y Harry enarcó una ceja, divertido.

—¿Un cumplido?¿Del Profesor Snape?¿Para mí, Harry Potter? Espere, debo mandarle una lechuza a El Profeta.— Harry dijo con una sonrisa. Snape frunció el ceño para ocultar su propia diversión. El chico sin duda se ha vuelto más abierto desde la muerte de su padrino.

—No deje que le afecte, Potter. No los doy a menudo o felizmente.— Snape dijo.

—Eso encaja con lo que he oído. — Harry asintió, sonriendo.

El chico realmente ha crecido, al parecer, Snape pensó y entonces se sacudió. ¿De dónde había venido ese pensamiento? La muerte del chucho le había dado al chico más madurez y se había vuelto mucho más lleno de vida a pesar de todo lo que había visto y se enfrentaría en el, por desgracia, futuro próximo. Harry aún podría ser infantil, sobre todo con sus amigos, pero a Snape le pareció entrañable que un muchacho que había visto más de lo que debía pudiera actuar tanto como un adulto, como un niño.

—Ahora, su historia nos da tiempo para planificar las reuniones y tapaderas y otras necesidades. — Snape dijo.

Harry asintió de nuevo, completamente serio ahora. —¿Podré decirle a Ron y Hermione lo que esta pasando?— preguntó.

—No veo ningún problema con ello, siempre y cuando no digan nada. No podemos arriesgarnos a que la gente equivocada averigüe que estamos trabajando juntos para acabar con Voldemort. —Snape le dijo y miró a Harry, que lo miraba con una expresión de sorpresa. —¿Qué?— le espetó.

—Ha dicho Voldemort, — Harry dijo lentamente.

—¿Cual es la finalidad de eso, Potter? — Snape dijo impacientemente.

—Nunca he oído que lo llamase 'Voldemort', señor. Solo he escuchado que lo llamase 'Señor Tenebroso'. No pensé que dijera su nombre, no desde que fuera un Motífago y tuviera que disimular. — Harry dijo, observando al Maestro de Pociones.

—El Profesor Dumbledore me ayudó a romper el hábito, — Snape le dijo.

Harry sonrió, — Bien.

Snape le miró con curiosidad, pero no hizo ningún comentario. —Ahora, habrá muchas cosas para trabajar. Oclumancia, duelo, investigación, nuevos hechizos, y la lista sigue. Tendremos que hacer un programa que funcione con nuestros horarios actuales

—Tengo práctica de Quidditch tres veces a la semana. Soy el capitán, así que tengo que estar allí.— Harry dijo, observando como Snape se sentó en el sofá, jalando de pergamino, tinta y una pluma hacia él.

—Siéntese, — Snape le ordenó y Harry rápidamente se sentó en el sillón reclinable.—¿Cuándo tiene Quidditch? — le preguntó.

Harry parpadeó, — ¿Huh?

Snape rodó los ojos y se pellizcó el puente de la nariz. — Quidditch, chico. ¿Cuándo tiene práctica? — le espetó con rabia.

—Oh, —Harry dijo. — Las noches después de la cena. Martes, jueves y domingos.

Snape escribió en su pergamino. —¿Tiene alguna otra actividad después de la escuela?

—No, sólo la tarea y salir con mis amigos. — Harry negó con la cabeza.

—Necesitaré tiempo para la corrección.— Snape dijo, escribiendo más.—Tendremos uno o dos días libres.

—Señor, ¿puede ser el domingo un día libre?— Harry pregunto cautelosamente. — Es solo, el domingo es casi siempre mi día más ocupado de la semana. Tengo Quidditch y en general hago la tarea o trato de averiguar los otros Horrocruxes con Ron y Hermione. — explicó.

—De acuerdo. Hago muchas de mis correcciones el domingo. Sin embargo, a veces tendré que corregir durante nuestros encuentros. — Snape asintió.

—¿De verdad? Pensé que siempre tenía su corrección hecha de inmediato.— Harry sonrió.

—No tengo problemas para imaginar que deje su trabajo para el último minuto. —Snape le sonrió con suficiencia.

Harry le fulminó con la mirada. —Por lo menos yo hago el trabajo.

—No es una cuestión de si lo hace o no, es el esfuerzo y el contenido. Ambos de los cuales usted carece miserablemente. — Snape dijo.

—No es mi culpa que yo sea malo en pociones. Es difícil hacerlas bien con Malfoy saboteando mi poción y usted constantemente gritándome.— Harry dijo enfadado.

—No trate de culpar de su incompetencia a otros.— Snape dijo sin darle importancia, escribiendo en el pergamino otra vez.

—Es un cretino.— dijo Harry, poniéndose de pie.

—Y tu eres un niñato. Siéntese. — dijo Snape.

—Váyase a la mierda. — Harry dijo, y se marchó, dando un portazo.


Harry entró furiosamente en la sala común de Gryffindor y se lanzó a su silla habitual, sin advertir a Ron y Hermione en sus lugares habituales.

—¿Harry? —Hermione dijo después de un rápido vistazo a Ron.

Él no la miró, siguió mirando el fuego agonizante. —¿Qué?

—¿Qué pasó? —Hermione preguntó.

—Sip, colega. ¿No deberías estar en detención con Snape?—dijo Ron.

—Nunca hubo detención. No volé el aula.—dijo Harry,—No sabía si podía contaros la verdad, así que tuve que mentiros.

—¿Verdad?— Hermione y Ron fruncieron el ceño. —¿Que verdad?

—Estoy trabajando con el Profesor Snape. Dumbledore quiere que trabajemos juntos para tratar de poner fin a la guerra.— Harry les dijo, y ambos sonrieron, Ron más a regañadientes.

—Debes estar feliz por eso.— sonrió Hermione.

—Cuando él no esta siendo un completo cretino. — Dijo Harry y Hermione se rió entre dientes.

Había sido en su cuarto año que Harry entendió que era positivamente gay. Le gustaba Cho Chang, pero cuando ella le dijo que no para ir al Baile de Yule, no había dolido tanto como él pensaba que lo haría. Cuando se habían besado el año anterior, no había sentido nada. No le había gustado el beso en absoluto. Había sabido entonces que él seguro que era gay. Sabía cuando una chica era bonita, pero no se sentía atraído por ellas como si lo estaba por los hombres.

Él se lo había dicho a Ron y Hermione después de su beso con Cho. Hermione, como siempre, reaccionó como si lo hubiera sabido todo el tiempo. Ron estaba asombrado pero lo aceptó fácilmente, ya que su hermano Charlie también era gay. Él había estado exultante de que su amigo le hubiese aceptado a pesar de haber sido bastante seguro de que lo harían. Se había encontrado ligeramente atraído por algunos de los chicos de alrededor de la escuela, pero no había tenido ninguna relación, ni encontrado a nadie con quien realmente quisiera estar. No quería una aventura rápida. Quería una relación real. Una que pudiera ir más allá.

—¿Cómo vais a trabajar juntos? — preguntó Hermione.

—Todavía no estoy seguro. Él estaba haciendo un programa cuándo lo dejé. Vamos a estar haciendo Oclumancia de nuevo junto con un montón de cosas.— les dijo Harry.

—¿Por qué te fuiste?— preguntó Ron.

—Estaba siendo un cretino.—dijo Harry.

—¿Qué pasó? — cuestionó Ron.

—Empezamos a pelear por Pociones. Me dijo que no culpara a otros de que yo sea malo en Pociones. Le llamé cretino, me llamó niñato, y me fui después de decirle que se fuera a la mierda.— dijo simplemente Harry.

Ella negó con la cabeza y volvió al libro en su regazo. Harry miró a Ron, confundido, pero este sólo se encogió de hombros.


Snape miró fijamente la puerta, ya cerrada. Negó con la cabeza. No había forma de que este arreglo funcionara. Potter y él tenían mucho mas que una historia a sus espaldas. Simplemente no funcionaría y el director lo sabía; él simplemente no lo admitiría. Estaba demasiado atrapado en su pequeña fantasía de Severus Snape y Harry Potter volviéndose los mejores de los amigos.

Gimió mientras sus pensamientos seguían en Harry—Maldito—Potter. No podía soportar al muchacho y se ponía peor cuando el mocoso ocupaba constantemente sus pensamientos, siendo la siempre presente molestia que era. Por qué Dumbledore no podía ver que los dos se detestaban demasiado como para cambiar estaba más allá de su entendimiento y él no estaba dispuesto a averiguarlo. Tan solo le causaría daños.

Inclinando su cabeza hacia atrás y respirando con dificultad en un intento por controlar su ira, le lanzó una mirada asesina a la puerta cuando alguien llamó. Esperaba sinceramente, por el bien del visitante, que fuera importante. Guardando su cólera lo mejor que pudo, anunció, —Entre.

La puerta se abrió y Minerva McGonagall entró, luciendo adusta. Enarcó una ceja hacia la bruja. —No me mires a mí de esa manera, Severus Snape.— le espetó, causando que su ceja se alzara más.

—¿Requieres algo, Minerva, o simplemente deseas gritarme?— cruzó los brazos.

—Vas a trabajar con Potter.— dijo, su tono volviendo la frase una declaración y no una pregunta.

—Si.— él afirmó.

—Tú lo cuidarás.— ella dijo en en mismo tono.

—¿Te has golpeado la cabeza, mujer? Le aborrezco, ¿o eso de repente se te ha ido de la cabeza?— Snape dijo mordazmente.

—Escúchame, Severus Snape. No hay nada que puedas odiar en ese chico. Entiendo el deseo de protegerlo porque estamos en una guerra y por tu posición, pero no tienes que ser tan cruel.— McGonagall le dijo.

—No quiero protegerlo, Minerva. Bien, tal vez lo haga, simplemente para verlo destruir al Señor Tenebroso. Sin embargo, no me preocupo por él y no deseo protegerlo de nada, pero él es tan incapaz de mantenerse vivo.— Snape dijo, pero McGonagall negó con la cabeza.

—Pese a quien pese, lo proteges. Ya sea a causa de un juramento tomado, o por algo más, todavía lo proteges.

—Porque tengo que hacerlo. Sabes eso.— Dijo Snape.

—En cualquier caso, Severus, deja ir tu odio. Podía haceros bien a los dos.— gruñó y salió de la habitación.

Snape una vez más vio la puerta ser cerrada de golpe. Suspiró, reunió su corrección pendiente y se retiró a su dormitorio.


N/A: Okay, aquí esta el primer capítulo. Espero que os guste. Si lo ha hecho, por favor deja un comentario. ¡Gracias! :]