¡Hola! Aquí en España estamos ya a día 19 de Julio y eso significa que es un día especial porque una persona muy importante para mi cumple años. Así que aquí os traigo esta pequeña historia que le dedico a ne-chan Aiko Natssume. Como su pareja favorita de Fairy Tail es el GaLe yo le he escrito un GaLe xD Aunque también hay ligeras menciones de NaLu y GrUvia. Originalmente esto iba a ser un one-shot, pero viendo lo largo que me ha quedado he decidido convertirlo en un two-shot. El siguiente capítulo tal vez lo suba por la tarde o antes de que termine el día, cuando Aiko-chan guste x3 He de decir que no tengo mucha idea de música punk, así que a pesar de que el tema musical esta presente está en el fic no es lo más importante, es algo secundario.

Disclaimer: Fairy Tail y todos sus personajes pertenece a Hiro Mashima.


Levy removió su café una vez más antes de darle un sorbo intentando ignorar un poco la incansable charla de su amiga. Ella quería mucho a su amiga Lucy, pero cuando intentaba meterse en su vida para cambiarla no podía soportarlo. La rubia suspiró al ver que estaba siendo ignorada nuevamente, aun así no podía dejar las cosas así.

Las vacaciones se acercaban y estaban a punto de terminar otro año de universidad, deberían hacer grandes planes para pasar el verano. Sin embargo sabía que los planes de su amiga eran encerrarse en casa a leer y salir con ella de vez en cuando. Levy necesitaba algo más emocionante que eso y aunque McGarden no lo admitiese, Lucy estaba segura de que había calado a su amiga.

-Levy, escúchame, lo estoy haciendo por ti… No quiero que desperdicies tu juventud –le dijo la rubia ganándose la atención de su amiga.- No puedes pasarte el verano encerrada leyendo.

-Si puedo, ya lo he hecho otras veces –argumentó la peliazul. Lucy suspiró exasperada.

-Ese no es el caso, puedas o no puedas, no debes hacerlo –insistió la rubia. Levy puso mala cara y se centró de nuevo en su café.

-Dentro de poco la banda de Natsu dará un concierto, ¿vienes? Tendremos pases VIPs –intentó Lucy, completamente dispuesta a convencerla.

Levy lo meditó unos segundos. Natsu había creado una banda punk hacia algunos años y con mucho esfuerzo de todo el grupo habían conseguido abrirse un hueco en el mundo de la música. Sus canciones habían comenzado a sonar en la radio y sus conciertos eran mayores, nada de en locales que los aceptaban por pena. Sin embargo el tipo de música que tocaban no era el que más agradaba a Levy y por eso no seguía a la banda a pesar de que eran amigos suyos. Eso no quitaba, claro está, que no se sintiera orgullosa de ellos.

-Sabes que no me gusta demasiado su estilo musical…

-Tonterías, irás y te encantará, son mucho mejores que cuando empezaron, confía en mí – no era muy difícil que hubieran mejorado de lo que eran al principio, sonidos estridentes y gritos, aun así no se sentía muy segura de cuán grande había sido la mejoría. La mirada que le dedicó la rubia dejaba claro que no quería ninguna excusa. Suspirando asintió con la cabeza, en seguida tenía a Lucy abrazándola con fuerza y diciéndole lo bien que se lo iba a pasar.

"Ojala tengas razón" pensó Levy mientras sonreía a su amiga.

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Nunca pensó que aquel día llegaría tan rápido, en el fondo había tenido la esperanza de que algo sucediera y pudiera librarse. No ocurrió nada y ahora Lucy estaba con ella, vestida con ropa totalmente diferente a la habitual en ella, un top negro con pedrería dorada representando una calavera que dejaba al descubierto su abdomen, pantalones cortos negros, botas altas negras también y una cinta negra sujetando su cabello. Jamás había visto a su amiga con tanto negro encima, al igual que ella Lucy solía vestir colores alegres y frescos.

Levy observó como Lucy elegía su indumentaria para aquel día, algo complicado porque no tenía demasiadas cosas negras. Al final la rubia se decidió por unos leggins negros, una camisa blanca con transparencias y unas zapatillas negras. Levy agradeció internamente que su ropa no fuese tan reveladora como la de su amiga.

Una vez listas cogieron el metro que las dejaría cerca del lugar en el que se daría el concierto. Estaba atardeciendo y una leve brisa refrescaba el ambiente. Con cada paso que se acercaban al lugar Levy se sentía más nerviosa y sus ganas de darse la vuelta y regresar a casa aumentaban. Aun tenía sus dudas sobre si había sido una buena idea aceptar la invitación de Lucy.

Una gran cantidad de gente hacía cola, ansiosos por entrar a ver a su grupo favorito. Lucy y Levy se colocaron los pases VIPs al cuello ganándose la atención de toda la fila de gente. La peliazul quería que se la tragara la tierra, no le gustaba llamar la atención y los pases combinados con la provocativa ropa de la rubia no ayudaban mucho a pasar desapercibidas.

Uno de los guardas de seguridad las guió dentro del lugar, Levy agradeció poder alejarse rápidamente de toda esa gente. Sus asientos estaban en primera fila, desde allí podrían ver perfectamente todo el escenario e incluso tocar a los miembros del grupo si se acercaban lo suficiente. Levy no tenía la intención de tocar a nadie, no era como esas fangirls locas que intentaban arrancar incluso la ropa de sus idols para tener algo de ellos.

Lucy comprobó la hora una vez más, el concierto estaba a punto de empezar y ella estaba muy emocionada, como cada vez que iba a uno de sus conciertos. Le encantaba ver a Natsu en el escenario, tan alegre y feliz por poder hacer lo que más le gusta junto con sus amigos y por tener la oportunidad de compartirlo con los demás. En esos momentos para la rubia, su novio brillaba con luz propia y se olvidaba completamente de los otros miembros de la banda. Nadie la culpaba por no prestar demasiada atención a los demás, era una chica enamorada.

Las luces se apagaron y los grititos de emoción crecieron entre el público. Levy miró de reojo a su amiga cuando las luces se encendían de repente a la vez que la música empezaba a sonar. A la rubia le brillaban los ojos de la emoción y tenía grabada una sonrisa permanente, soltó un gritó cuando la música empezaba. Levy decidió que ya que estaba allí debía intentar disfrutar, tal y como lo hacía Lucy.

Centró su atención en el escenario, la canción ya había empezado y las diferentes voces sonaban y combinaban a la perfección. Sorprendentemente el sonido era completamente diferente a como ella lo recordaba, realmente eran buenos. Natsu estaba en el lado izquierdo, con su guitarra y tenía delante un micrófono que no siempre usaba ya que solo cantaba algunas estrofas o hacia los coros. Gray estaba al lado derecho del escenario un poco más atrás que Natsu tocando el teclado, al igual que el pelirrosa tenía un micrófono delante que no siempre usaba. Laxus en el centro y al fondo subido a una pequeña plataforma tocaba la batería con energía, él no tenía micrófono. Y en el centro del escenario encontró a alguien que no supo reconocer al instante, alto y fuerte, con el pelo negro, largo y de punta, con muchos piercings, era el vocalista además de tocar el bajo, su voz la inundó por completo. Estaba casi segura de que ese chico no estaba originalmente en la banda, quería girarse y preguntarle a su amiga quien era aquel chico tan extraño pero estaba completamente hipnotizada mirándolo y escuchándolo, además con el ruido Lucy no la escucharía, y ni si quiera lo intentaría estando demasiado ocupada mirando a Natsu.

Mirando de nuevo a la banda en conjunto se dio cuenta de que las ropas de los cuatro eran similares pero cada uno con un color diferenciador, el de Natsu el rosa, Gray azul, Laxus amarigo y el "chico misterioso" gris.

Las canciones se sucedieron una tras otra, Levy nunca había estado tan atenta en su vida, intentaba descifrar cada letra. Sabía que las letras las hacían entre los cuatro, pero en algunas parecían más personales de cada uno. Todas las canciones consiguieron despertar algo dentro de ella, con algunas incluso se sentía identificada. La voz de aquel chico hacía que las canciones no fueran simples palabras, y cuando Natsu y Gray se unían a él solo podía pensar en gritar o morir en aquel mismo instante. El "chico misterioso" tenía la voz más hipnotizante que hubiese escuchado en su vida. Podía tirarse horas y horas felizmente escuchándolo cantar, hablar… incluso tuvo el repentino deseo de escucharlo pronunciar su nombre.

Se sintió estúpida por pensar algo así pero si había algo claro era que la banda se había ganado otra fan y que iba a comprar todos los discos. Estaba disfrutando tanto como lo hacía con uno de sus libros favoritos, algo que jamás pensó. Desgraciadamente el tiempo pasó demasiado rápido y el concierto terminó, había perdido la noción del tiempo y a pesar de que el concierto duraba casi dos horas se le había hecho demasiado corto, quería escuchar más canciones.

Los músicos se despidieron del público ganándose más gritos de ovación para después desaparecer del escenario. La gente comenzó a abandonar el establecimiento lentamente, mientras Lucy y Levy se disponían a ir con la banda.

-¿Te ha gustado? –preguntó emocionada Lucy, no había apartado la mirada de su Natsu así que no se había fijado en si su amiga disfrutaba, se aburría o si le pasaba algo, podía haberse ido y ella no se habría enterado. Si seguía con ella debía ser una buena señal. La más pequeña asintió con un leve sonrojo en las mejillas.

-Me ha gustado mucho, son muy buenos –comentó Levy, lamentándose internamente por no haber hecho caso a su amiga las veces que la invitó a otros conciertos.- Ese chico… el cantante moreno… ¿desde cuándo está en la banda?

-¡Te dije que te gustaría! –gritó emocionada y orgullosa.- ¿Gajeel? Desde hace casi unos 4 años, poco después de terminar la secundaria se unió–explicó la rubia con una sonrisa.

El nombre del cantante resonó en su cabeza varias veces. "Gajeel… ¿de qué me suena ese nombre?" se preguntó confusa. Tenía la extraña sensación de que lo conocía y no precisamente por algo bueno.

Llegaron a los camerinos, una sala grande donde los cuatro ocupantes de Killer Fairy podían descansar tras el concierto. Allí estaban los cuatro, fuera del escenario sin tanta luz enfocándolos parecían chicos completamente normales vestidos muy mal (en opinión de Levy). Natsu fue el primero en percatarse de la presencia de las chicas en la habitación. Se giró hacia ellas con una sonrisa y se acercó a Lucy.

-Luce –gritó alegremente dándole un suave beso a su novia.- ¿Te ha gustado el concierto?

La rubia asintió con entusiasmo.

-Has estado genial, Natsu –lo alabó haciendo que el pelirrosa se riera orgulloso. Tras eso se giró hacia Levy, los demás integrantes del grupo la estaban mirando curiosos, Laxus y Gray la conocían pero aun así se preguntaban que hacía allí ella.

-¡Levy! ¿Has escuchado el concierto? ¿Te ha gustado? –preguntó emocionado el chico, Levy estaba casi segura de que si estuvieran en un anime sus ojos brillarían con estrellitas.

-Sí, me ha gustado mucho, habéis mejorado mucho –la peliazul sonrió dulcemente algo sonrojada.- Os habéis ganado otra fan. –confesó tímidamente.

Dragneel gritó con alegría haciendo sonreír a los demás, aunque los chicos intentaron ocultarlo. Lucy ignorando a su novio llevó a Levy ante Gajeel. Ambos se estudiaron en silencio con la mirada.

-Levy, este es Gajeel, como ya sabes se unió cuando ya no seguías la banda –explicó la rubia ajena a las miradas de ambos jóvenes.- Gajeel, esta es Levy, mi mejor amiga y a partir de ahora fan de Killer Fairy. Seguro que os llevaréis bien.

Levy ignoró a su amiga, centrada completamente en el chico que tenía delante de ella. Esos piercings, el pelo, el cuerpo… pero sobre todo, su mirada, esos ojos rojos que no olvidaría en la vida, o mejor dicho de los que aun no se había olvidado. En cuanto sus miradas se conectaron supo quien era él. El cabrón que se metía con ella en la secundaria. ¿Cómo habían podido sus amigos aceptarlo tan rápidamente? Ah, claro, porque lo había mantenido en secreto. Aun así le dolía tenerlo allí delante y que todos lo trataran bien sin saber lo mucho que la había hecho sufrir.

-Encantado, enana –dijo con una sonrisa divertida, al parecer él no la recodaba, y si lo hacía le daba completamente igual. Levy estaba furiosa, se olvido de lo mucho que le había gustado su hipnotizante voz, delante de ella solo tenía a un matón.

- ¡Tú! ¡¿Cómo puedes hablarme así de tranquilo después de lo que me hiciste?! –gritó la pequeña al borde del llanto. Aquello confundió a todos, incluso a Gajeel. ¡La acababa de conocer! ¿Qué había podido hacerle? Debía estar loca, concluyó el de ojos rojos.

-¿A qué te refieres, Levy? –preguntó la rubia, lo que todos estaban deseando saber.

-Da igual, me voy.

Antes de que alguien más pudiera añadir algo más la chica salió corriendo. No aguantaba más, tenía ganas de llorar. El metro estaba casi vacio haciéndole más difícil aún contener las lágrimas. Apoyó la cabeza contra el cristal de la ventana y dejo las lágrimas caer libres. La secundaria había sido un infierno para ella por su culpa, cuando había terminado se sentía libre porque jamás tendría que volver a ver a aquel chico. Casi le cuesta sus estudios, su matrícula de honor… se había planteado dejar el instituto para no tener que soportar más sus abusos. No se lo había contado a nadie porque estaba segura de que nadie la ayudaría, los adultos dirían que exageraba porque él era jodidamente bueno a la hora de meterse con ella, nadie lo veía cuando lo hacía. Había recibido notas que la menospreciaban e insultaban, se había tropezado "accidentalmente" miles de veces cuando él estaba cerca, le había pegado chicles en el pelo (razón por la que ahora lo llevaba corto en melena), le había estropeado material escolar, robado cosas… Aun no sabía como había sido capaz de soportar todo aquello, pero lo hizo y cerró ese capítulo de su vida con mil cerrojos. ¿Cómo se atrevía él a llegar de repente y abrirlo?

-Eso ha sido un record –Natsu rompió el incomodo silencio que se había formado tras la huida rápida de Levy.- Nunca he visto que una chica te odie tan rápido.

-¡¿Se puede saber que le has hecho, idiota?! –gritó la rubia enfada. Su amiga apenas lloraba, a pesar de su aspecto era bastante fuerte emocionalmente. Pero había visto las lágrimas brillar cuando le había gritado al vocalista y estaba segura de que ahora ella estaría llorando.

-¡Nada! ¡La acabo de conocer! –se defendió gritando. Lucy gruñó en respuesta y se fue en busca de su amiga, no podía dejarla sola en aquel estado.

-Algo has tenido que hacer –insistió Gray.

Gajeel meditó unos segundos hasta que recordó algo. Negó con la cabeza incapaz de creer aquel pensamiento.

-¿Cómo se llama? ¿Levy qué más? –preguntó aun pensativo y convencido de que no podía ser ella.

-Levy McGarden –contestó Natsu mirándolo con interés. Gajeel abrió los ojos sorprendido y negó rápidamente.

-No puede ser –aseguró, pero estaba más que claro que por mucho que intentara negarlo se acababa de encontrar con la chica que más lo odiaba del planeta. Era lógico después de todo lo que le había hecho sufrir a la pobre. Soltó una maldición, ¿por qué había tenido que ser tan estúpido en la secundaria?

-¿Qué has hecho, Redfox? –preguntó Laxus, intuyendo ya la respuesta del moreno.

-Me metía con ella en el instituto… -susurró ganándose la atención de todos.

-¡¿Cómo te podías meter con ella?! ¡Yo te mato! –gritó Natsu enfadado, Gray lo sujetó ya que Gajeel no había hecho siquiera el amago de apartarse o intentar esquivar algún golpe.

-En el instituto era un gilipollas, y aún no os conocía. Ni yo mismo sé por qué hice eso.

Natsu se calmó un poco, pero solo un poco, no había cosa que le molestase más que ver que se metían con sus amigos aunque hubiese sido hace años. Él que hacía sufrir a sus amigos lo pagaba caro.

-Más te vale disculparte con ella, si no te machaco a golpes –amenazó Natsu cuando Gray lo soltó.

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Lucy alcanzó a su amiga poco antes de que esta llegara a su casa. Jadeando por la carrera la sujetó de la muñeca y la miró a los ojos, preocupada. Ella intentaba ocultar el rostro, claramente estaba llorando aunque intentara ocultarlo.

-Levy, cuéntame que te pasó con él, por favor –pidió a su amiga intentando ocultar su tristeza. La peliazul se lo pensó unos segundos antes de asentir y conducirla al interior de su casa.

Una vez en la habitación de Levy ambas se sentaron en la cama y ella comenzó con su relato evitando mirar a la rubia. A cada palabra que su amiga decía Lucy se sentía más furiosa y triste. ¿Por qué no había pedido ayuda su amiga? ¿Cómo había podido soportar ella sola todo eso durante tanto tiempo? Sus ganas de matar a Gajeel estaban al máximo una vez que McGarden terminó de hablar.

-¿Por qué no me lo dijiste? ¡Te habría ayudado! Entre todos te hubiésemos protegido.

-Ya da igual, no hay nada que hacer… De verdad que me gusta la banda pero estando él ahí creo que me mantendré alejada…

Lucy asintió, si lo hubiera sabido ni si quiera la hubiera llevado al concierto. Se sentía culpable porque había sido ella la que la había obligado a ir, si su amiga estaba sufriendo todo era por su cabezonería.

-Siento haberte obligado a ir…

Levy negó y sonrió algo más alegre.

-Me lo estaba pasando muy bien… hasta que… bueno ya sabes…

La rubia abrazó a la chica antes de que volviese a llorar. Levy la abrazó con fuerza sintiéndose un poco más relajada ahora que sabía que su mejor amiga la apoyaba. Cuando Lucy se aseguró de que la peliazul ya estaba algo mejor la dejó en su cuarto para que descansara y se marchó a su casa pensando en todo lo que le había contado Levy. Debía contárselo a los chicos rápidamente.

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Gajeel se despertó al sentir algo peludo contra su cara, abrió los ojos y vio a Lily, su gato negro, mirándolo con tranquilidad. El gato soltó un maullido, el chico entendió lo que quería su mascota, su comida. Con un gruñido se levantó sin ganas y fue a la cocina. Cogió el tazón en el que ponía "Lily" y en el vertió una de las latas de comida para gatos que tenía en la despensa. Lo hizo todo como un autómata, aun se sentía somnoliento y bastante agobiado. Desde que se había vuelto a encontrar con ella no sabía que hacer. Quería ganarse su perdón y demostrarle que no era el mismo capullo de la secundaria, pero sabiendo todo lo que le había hecho ella no querría escuchar ni una palabra de él. Estaba seguro de que ya no iba a ir a ningún concierto ni se iba a acercar a él.

Dejó al gato comiendo tranquilamente en la encimera de la cocina, en otra situación no lo hubiera permitido y lo hubiera dejado en el suelo, y se dirigió a su cuarto. Intentó volver a dormir un rato más, pero no podía. No dejaba de preguntarse que haría a partir de ahora para que al menos la chica no lo odiara tanto.

Después de dar miles de vueltas por la cama y enredarse con las sabanas, salió de la cama aun más enfadado y agobiado. Se vistió rápidamente y salió de casa, a lo mejor un paseo lo ayudaba a serenarse. Sin darse cuenta llegó a la parte de la ciudad que no solía frecuentar, pero ya que estaba allí decidió investigar que podía encontrar. Jamás pensó que la encontraría a ella. Parecía mucho mejor de lo que había estado ayer cuando la vio, llevaba un vestido veraniego azul y estaba concentrada mirando un escaparate. Sin pensarlo demasiado sus piernas lo llevaron junto a ella.

-Enana –llamó antes de planear que iba a decir a partir de ahora. Maldijo internamente a sus instintos. La chica dio un bote, asustada, y lo miró como si se hubiese encontrado con la mismísima "muerte". Empezó a alejarse de él lentamente sin cambiar de expresión.- Espera, quiero hablar contigo, por favor.

Jamás había pedido algo por favor y allí estaba suplicándole a aquella chica tan pequeña, pero después de todo lo que le había hecho por ella merecía dejar de lado su orgullo aunque solo fuese un poco. No muy segura de que hacer y debatiéndose internamente, Levy lo observó intentado adivinar si había segundas intenciones en sus palabras. Pero cuando miró sus ojos rojos no encontró ese pozo de maldad que recordaba de la secundaria, esos ojos que le habían dado pesadillas, realmente parecía arrepentido. Aun así no iba a bajar la guardia.

-Está bien, habla –dijo la chica intentando hacerse la fuerte, a pesar de estar aterrada por dentro. Gajeel miró a su alrededor, había bastantes personas aunque no los miraban.

-Aquí no, vamos –la cogió de la mano y tiró de ella. Levy se resistió e intentó soltarse.

-Si quieres decirme algo, dímelo aquí –no era la tonta que había sido y no iba a quedarse con él a solas por nada del mundo, a saber lo que le haría ahora. Gajeel gruñó y la soltó, aceptando a regañadientes las condiciones de la chica, solo esperaba que no empezara a gritar y todos pensaran que le estaba haciendo algo malo.

-Está bien –el moreno meditó sus palabras, pero todo le parecía insuficiente y estúpido.- Quería decirte que siento todo lo que te hice en la secundaria, me comporté como un capullo y lo sé… ni si quiera sé por qué la tome contigo. Pero ya no soy así.

Gajeel la miró a los ojos durante todo su discurso, intentando hacerle ver que lo que estaba diciendo era verdad. Ya no tenía ninguna mala intención contra ella, ni contra nadie (bueno, contra los que se metieran con sus ahora amigos). Había cambiado y costase lo que costase se lo iba a demostrar.

-Sí, ya, claro –respondió desconfiada Levy.-No me creo que hayas cambiado, así que si no te importa déjame tranquila, nos iba muy bien a cada uno por su lado, mantengámonos así.

El chico alzó una ceja, pero no añadió nada más. Para ser tan pequeña era bastante testaruda. Aun así, rendirse no estaba entre sus planes. Asintió levemente, aunque el asunto no estaba un zanjado para él. Levy se despidió educadamente y se marchó rápidamente. Gajeel supo que iba a tener que encontrar algo mucho mejor que palabras para ganarse su perdón y su confianza.

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-Tengo algo para ti –sonrío Lucy entregándole un sobre a su amiga.

Estaban en la habitación de Lucy, hablando de cosas triviales. Ya habían terminado sus exámenes y se disponían a planear un poco que harían en verano. La rubia quería ir a muchos lugares, aunque Levy se sentía intrigada por conocerlos también, no estaba muy segura de si era buena idea.

Levy cogió el sobre, intrigada, y lo abrió con cuidado. Dentro había una pequeña tarjeta escrita a mano con una letra algo ilegible, los trazos eran alargados y pequeños. La peliazul estaba acostumbrada a leer libros antiguos con letras peores así que pronto consiguió descifrar lo que decía la nota.

"Te invito a ver uno de nuestros ensayos. Hay algo que quiero que escuches.

Gajeel"

-¿Te ha dicho Gajeel algo cuando te la ha dado?

-No, ¿qué dice? –preguntó con curiosidad la rubia asomándose por encima de su amiga para poder leer lo que ponía en la nota. Tras leerlo soltó un "oh" y miró a la peliazul interrogante.

-¿Debería ir? ¿Y si me hace algo…?

-No pierdes nada, y si intenta algo los chicos te protegerán –sonrió Lucy con seguridad. Levy la miró algo indecisa todavía y suspiró pensativa.

-Está bien…

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Las dos chicas llegaron al sótano de Natsu, lugar donde la banda ensayaba, media hora después de que Levy leyera aquella nota. Los chicos estaban afinando sus instrumentos para comenzar a tocar. Natsu saludó a su novia con un beso y volvió a su lugar. Gajeel le sonrió a Levy, provocando que esta mirara a otro lado, entre enfadada y avergonzada.

Una vez todo estuvo preparado, las chicas se sentaron en un sofá frente a la banda. La música comenzó a sonar, Lucy se dio cuenta de que era un tema nuevo y dejó que la emoción se reflejara en su rostro. Levy miró a su amiga y comprendió en seguida que estaba ante una nueva creación. Prestó atención, debía admitir que la voz de Gajeel era maravillosa y la hacía olvidar todo lo malo que había ocurrido entre ellos.

Entonces comenzó a captar el mensaje de la canción, era una canción dedicada a ella. No pudo evitar emocionarse, a pesar de que era Gajeel quien se la dedicaba. Una estrofa hablaba de la historia que habían vivido, otra estrofa de lo que habían podido haber vivido si él no se hubiera comportado así, y había otras que hablaban de lo que podía pasar con ellos en el futuro. Levy dejó de contenerse y sonrió al escuchar el estribillo, le estaba pidiendo perdón.

Cuando la canción terminó, Lucy saltó de su asiento aplaudiendo emocionada, pronto se unió a ella Levy aplaudiendo también pero sin hacer tanto alboroto como su amiga. Los chicos se miraron entre si, sonriendo. Gajeel se acercó a Levy tras dejar el bajo en su sitio.

-¿Qué me dices, enana? ¿Me perdonas? –preguntó con una sonrisa divertida. La peliazul se lo meditó unos minutos que al chico se le hicieron eternos.

-Está bien, pero si me fallas una sola vez perderás completamente mi confianza –Levy lo apuntó con el dedo para poner más énfasis en sus palabras. Gajeel se rió, sorprendiendo a la chica por la risa tan rara y divertida que tenía.

-No fallaré.

Levy de verdad que deseaba que fuese así, no quería volver a sufrir más por culpa del mismo chico.


Espero que te haya gustado Aiko-ne-chan ^w^ Y a todos los demás lectores espero lo mismo. No olvidéis que aun queda un capítulo más en el que habrá lemon (no tenía que haberlo dicho, pero sé que así os dejo con ganas de más xD) Espero vuestras opiniones, no se si he reflejado muy bien las personalidades de los personajes... este es mi primer fic de FT así que lo he hecho lo mejor que he podido xD Intentaré mejorar para la próxima ;3