Antes de que acabase el día tenía que traeros la continuación de este fic. Este es el último capítulo, así que espero que lo disfrutéis. Llevo bastante tiempo sin escribir un lemon así que no se si habrá quedado bien xD Aiko-ne-chan, felicidades de nuevo, sigue pasándotelo bien en tu día ;3


Pasaron varias semanas, Levy con Lucy casi todos los días a los ensayos de la banda. Gracias a eso pudo conocer un poco mejor a Gajeel. Se dio cuenta de que no era un hombre de muchas palabras, pero siempre parecía hacer una excepción con ella (la mayoría de las veces a regañadientes). Al principio no le sentó nada bien el apodo que le había puesto "enana", Levy sentía que seguía metiéndose con ella, sin embargo pronto se acostumbro. Haciendo memoria se dio cuenta de que la forma en la que la llamaba "enana" era diferente, ahora era casi cariñosa, casi porque Gajeel no era el típico chico romántico.

No tardaron demasiado en darse cuenta de que a Gajeel le gustaba la pequeña chica, incluso ella misma lo estaba empezando a notar. Aun así nadie dijo nada y siguieron expectantes a que fuese él el que diese el primer paso sin ayuda de nadie. Levy también lo deseaba, no entendía por qué, Lucy decía que era porque ella también estaba enamorada de él pero ella se negaba a creerlo.

Finalmente, un día que Gajeel había decidido acompañar a Levy a casa porque se había hecho tarde y las calles eran un lugar peligroso para una chica a altas horas de la noche, le pidió salir. El corazón de ambos iba a mil y estaban sonrojados hasta las orejas. Con mucho nerviosismo y alegría, Levy contestó que sí, estaba empezando a aceptar que el chico era diferente y que estaba enamorada de ese nuevo Gajeel. Se despidieron con un beso torpe pero hambriento y se miraron a los ojos. La mirada del moreno prometía muchos más besos y mucho mejores, el solo pensamiento la hacía estremecer, podría quedarse mirando aquellos durante horas y no se cansaría nunca, al igual que podría estar besando esos labios eternamente.

Levy entró en su casa aun sonrojada y con el corazón acelerado. Pero eso no importaba, se sentía como si estuviese en una nube. Habían decidido tener una cita a solas al día siguiente y ella estaba ansiosa porque el momento llegase. Se alegraba de haberle dado una oportunidad al chico, parecía que ahora su misión era hacerla feliz en vez de amargarle la existencia.

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Levy se miró una vez más en el espejo antes de salir de casa. Ello no era una chica presumida o que se preocupara demasiado por su aspecto, pero hoy quería estar guapa para su cita. Salió de casa con una sonrisa radiante que hacía que todos se detuvieran al verla, había intentado en vano no emocionarse demasiado con la cita porque tenía el presentimiento de que algo podía salir mal. Pero conforme se había acercado el momento los malos augurios habían desaparecido y solo quedaba una absoluta felicidad.

Miró su reloj cuando divisó la cafetería en la que se iban a citar. Llegaba quince minutos antes de la hora acordada, se regañó mentalmente por no haber esperado un poco más en casa, cuando salió apenas miró la hora. Apenas le faltaban unos metros para alcanzar la cafetería, que gracias al buen tiempo tenía la terraza preparada para recibir clientes, cuando vio algo que la dejó de piedra. Gajeel estaba con otra mujer.

La chica era curvilínea y muy bonita, con el pelo largo y azul y unos enormes ojos azules como el mar cuando había tormenta. Lo peor de todo es que estaba abrazando a Gajeel de forma muy cariñosa y él estaba correspondiendo el abrazo. Ambos se movieron y la chica quedó de espaldas a ella, se inclinó hacia Gajeel unos segundos y después de marchó despidiéndose con la mano. Lo había besado, estaba completamente segura. La única teoría lógica era que esa chica era su novia. Se sintió traicionada y dolida, solo la estaba utilizando otra vez para divertirse, y esta vez estaba jugando con su corazón.

Con la ira creciendo en su interior y las lágrimas a punto de escapar de sus ojos, su cuerpo por fin reaccionó y se acercó a Gajeel. En cuanto la vio el rostro se le iluminó y le sonrió, acercándose a ella. Sin darle tiempo a hablar Levy le dio una bofetada, dejándolo aturdido.

-¡¿Cómo te atreves a jugar conmigo otra vez?! –le gritó Levy sin preocuparse en que los demás clientes y transeúntes la estaban mirando y en que estaba llorando. Gajeel la miró confuso y se llevó una mano a la mejilla dolorida.

-¿Qué…? ¿De qué estás hablando, enana? No he hecho nada –aseguró el chico, pero ella no quería escuchar sus escusas, ¡lo había visto claramente! ¿Es que ahora ella estaba loca y veía visiones? No, por supuesto que no, para su desgracia aquello había sido completamente real.

-¡Cállate! ¡No quiero volver a verte! –gritó girando sobre sus talones y corriendo de vuelta su casa.

Corrió sin mirar atrás, sin hacer caso de los gritos de Gajeel, sin mirar a todas las personas que se apartaban a su paso y la miraban con curiosidad. ¿Cómo había podido creer que él sentía algo por ella? Era estúpida, las personas no cambian, no cuando son como él.

Se encerró en su cuarto durante toda la tarde y noche, desahogándose de la única manera que podía, llorando. Su móvil sonó miles de veces, llamadas y mensajes de Gajeel y algunas llamadas y mensajes de Lucy, finalmente optó por apagar el molesto aparato para poder hundirse en su tristeza sin ser molestada.

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Habían pasado tres días desde el desengaño que sufrió Levy, y por fin Lucy fue capaz de sacarla de su casa. Estaban en una cafetería donde servían los mejores dulces, pero eso no alegró en ningún momento a la peliazul. La cafetería, aunque no era la misma, le traía malos recuerdos y estaba deseando irse.

-¿Por qué me has traído aquí? –preguntó en un susurró a su amiga, ella le sonrió de manera comprensiva.

-Para que te despejes un poco, no puedes… -al ver la mirada de la chica más bajita añadió rápidamente.- No debes, quedarte encerrada en casa. Además quiero que conozcas a alguien.

La menor hizo una mueca pero lo dejo estar. Minutos después una chica entró en el local, lo examinó con la mirada y cuando vio a Lucy se acercó a ella con una sonrisa.

-Hola –saludó sin perder su sonrisa. Levy levantó la mirada de su tarta y se encontró con la chica que había besado a Gajeel, con su novia. Se quedó de piedra, y sintió que estaba viviendo un deja vu. Tosió un poco, ya que casi se atraganta con el trozo de tarta que estaba comiendo, y la miró con algo de enfado.

-Tú –casi gritó la chica.- ¡Eres la novia de Gajeel!

Gritó para sorpresa de las otras dos chicas. Lucy las miró confundida y ató cabos, ¿Levy había confundido a Juvia con la novia de Gajeel? ¿Cómo había podido pasar eso? Juvia se quedó en shook unos segundos.

-Juvia no es la novia de Gajeel –gritó con mala cara.

-Te vi besarlo –acusó la pequeña. Juvia puso una cara muy graciosa de asco, como si el solo hecho de pensarlo le produjera un enorme horror.

-¡Juvia no besaría a su hermano! –gritó más enfadada. ¿Qué le pasaba a esa chica? ¿Por qué la acusaba de algo así? Lucy soltó una risita al ver la cara de desconcierto de su amiga y decidió que era el momento de intervenir.

-Levy, esta es Juvia, la novia de Gray –la peliazul menor se movió como un resorte hacia su amiga. ¡¿Novia de Gray?!- Y es como una hermana para Gajeel.

Levy parpadeó sorprendida, ya no sabía que pensar. Hasta ese momento había tenido todo muy claro, pero ahora no estaba segura de lo que había visto. Juvia se relajó al escuchar el nombre de la chica y tomó asiento junto a ellas.

-¿Levy? Eres la chica que tiene loco a Gajeel –sonrió.- Hace tres días lo ayude para que su cita saliera perfecta, pero ahora no se que le pasa que no quiere hablar con Juvia…

El corazón de Levy salió desbocado y sus mejillas se colorearon de rojo rápidamente. "La chica que tiene loco a Gajeel" apenas podía contener su emoción. El moreno sí que sentía algo por ella. ¿Cómo había podido ser tan tonta para liarlo todo? Sabía la respuesta a esa pregunta, aunque estaba muy emocionada con su cita seguía teniendo miedo y cuando vio aquello dejó de pensar racionalmente. Algo avergonzada Levy le contó a Juvia todo lo que había pasado.

-Oh no… debes hacer algo, Levy –dijo preocupada la de ojos azules. Ella asintió intentando ocultar su preocupación.

-¿Qué me recomendáis chicas? –preguntó en tono desesperado.

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Gajeel estaba sentado en el sofá con el móvil frente a él en la mesita de café. Por la mirada que le dedicaba al aparato parecía querer destruirlo en miles de pedazos solo con su pensamiento. No era para menos, habían pasado tres días, tres jodidos días y Levy seguía sin querer saber nada de él. ¡Al menos podría decirle en que se había equivocado joder!

Su gato, que parecía más inteligente que cualquier otro animal, se encontraba apartado de él, sentado en el otro sillón lamiéndose perezosamente. De vez en cuando, cuando Gajeel hacía algún ruido de frustración, lo miraba para después seguir con su aseo. El timbre sonó y Lily ni se inmutó, pero siguió a su dueño con la mirada mientras iba a abrir la puerta refunfuñando. Gajeel abrió la puerta y se quedó en silencio debido a su inesperada visita. Lily se dirigió a la puerta con curiosidad al dejar de escuchar a su amo y miró a la chica que había al otro lado del marco.

Levy, siguiendo el consejo de las chicas, se había puesto algo bonito y había ido a casa de Gajeel a pedirle disculpas. Le había costado decidir que ponerse, pero al final optó por un vestido que se ajustaba a su cuerpo en los lugares indicados haciendo que pareciera que tenía mucha más curvas. Sonrió tímidamente.

-Hola… ¿puedo pasar?

Gajeel salió de su aturdimiento y asintiendo se apartó de la puerta para dejarla entrar. Levy entró observándolo todo, se asustó un poco al sentir algo acariciándose contra sus piernas, pero cuando vio al gato se relajó en seguida y sonrió alegremente.

-¡Tienes un gatito! –dijo agachándose para acariciarlo. Lily se dejó gustoso, soltando un ronroneo que a la chica le pareció adorable. Gajeel solo se sintió celoso porque el maldito gato tenía toda la atención.

-Hum…

Levy se sonrojó al darse cuenta que había actuado con demasiada emoción. Se incorporó dejando que el gato se marchara. Gajeel la llevó al salón y se sentaron juntos, sin atreverse a mirarse el uno al otro. El gato los observaba desde el sillón.

-Verás… venía a disculparme por lo que ha pasado.

Si sus palabras sorprendieron a Gajeel, este no lo demostró, siguió mirando el suelo como si fuera la cosa más interesante de su hogar. Levy lo miró de reojo intentando sacar algo en claro de su expresión.

-Está bien, ¿a qué se debía el enfado? –preguntó con curiosidad, por más que le había dado vueltas no conseguía averiguar que había hecho para enfadarla tanto. Levy se sonrojó aun más.

-P-pues… el día de nuestra cita te vi con otra mujer… y pensaba que era tu novia… -Gajeel lo meditó un poco y recordó que había quedado un rato antes de su cita con Juvia para que lo ayudara a no meter la pata.-Hoy Lucy me la ha presentado… y he descubierto que no solo no es tu novia… si no que es la de Gray y es como tu hermana…

A cada palabra la peliazul estaba más roja, el chico la miró y no pudo evitar reírse. Así que había sido eso. Tal vez debería haberle presentado antes a su hermana. Olvidando ese hilo de pensamiento se centró en la chica que tenía ante él.

-No te rías… -se quejó ella.- De verdad pensaba que me estabas engañando otra vez…

Gajeel apoyó una de sus manos en la cabeza de la chica y sonrió pícaramente.

-Bueno, pero ya está todo aclarado y perdonado ¿no?

Ella asintió automáticamente, como un robot. Estaba segura de que en cualquier momento el corazón se le saldría del pecho. Gajeel se acercó a ella, la tomó del mentón y giró su rostro para poder mirarla a los ojos. Levy se sorprendió al tenerlo de repente tan cerca. Lentamente ambos eliminaron el espacio entre ellos, besándose lentamente.

Se separaron apenas unos centímetros cuando se quedaron sin aire, segundos después sus labios volvían a estar unidos en un beso más demandante y pasional. Levy estaba sorprendida por lo bien que se sentía al besar esos labios, pasó los brazos por el cuello del chico, intentando acercarlo más a ella, cosa que consiguió. Gajeel se inclinó más hacia ella, tumbándola en el sofá en el proceso y acariciándole el muslo. Levy ni siquiera se había dado cuenta de que se le había subido el vestido demasiado y por eso el moreno tenía acceso a esa porción de piel.

Gajeel comenzó a saborear la piel de su cuello, que pedía a gritos se lamida y mordida, sacando suaves suspiros de placer a la chica. Levy cerró los ojos para poder disfrutar aun más de las atenciones que le daba él. Sintió como su vestido subía aun más, dejando completamente a la vista sus braguitas. Se dio cuenta de que si no se detenían ahora llegarían hasta el final, pero hacerlo no le parecía tan mala idea… no cuando tenía a Gajeel sobre ella acariciando sus piernas y dando besos por su cuello. Antes de que pudiera decidir algo, el chico la cogió en brazos y la llevó a su habitación. Entre sus brazos se sentía aun más pequeña, pero protegida y poderosa.

Gajeel la tumbó en la cama con cuidado y le quitó el molesto vestido. Ella se sintió avergonzada, nunca había estado conforme con su cuerpo, parecía el cuerpo de una niña pequeña. En la universidad ningún chico se fijaba en ella, todas las miradas se las llevaba Lucy. Cerró los ojos con fuerza, no quería ver la mirada de decepción que tendría Gajeel en ese momento. Sintió una leve caricia en la mejilla.

-Abre los ojos.

Por el tono que había usado el chico sabía que no tenía más remedio que obedecer. Aun sonrojada abrió los ojos, preparada para enfrentarse a él e intentando no dejar que su tristeza se reflejara en su mirada. Abrió los ojos completamente, sorprendida al ver la mirada depredadora de Gajeel, como si ella fuera el más delicioso de los manjares.

Gajeel no entendía porque de repente ella se sentía tan insegura, a él le parecía que tenía el cuerpo perfecto. No tenía el pecho enorme, como mucha de las chicas que conocía, pero él prefería mil veces el de Levy antes que otro. Era pequeño, pero bonito y estaba deseando saborearlo de una vez por todas.

Levy se atrevió a alzar las manos para acariciar el pecho del chico a través de la camiseta. Sintió cada musculo duro contra su mano y deseó poder verlo. Llevó sus manos al borde de la camiseta y peleó con ella para poder quitársela, al final lo consiguió con un poco de ayuda de él. Gajeel volvió a acercarse a ella para besarla. Levy aprovechó para acariciar su perfecta espalda. Separándose de sus labios, decidió probarlo como momentos antes él había hecho con ella. Repartió besos por su cuello y hombro, hasta que se atrevió a morder ligeramente su hombro, lo escuchó jadear y sonrió para si misma.

Aprovechando que Levy estaba entretenida saboreando su piel, Gajeel desabrochó con un rápido movimiento el sujetador de la chica, poco después ya se encontraba en el suelo con el resto de la ropa. La peliazul intentó taparse el pecho con un brazo, pero él se lo impidió, lo observó detenidamente poniendo más nerviosa a la chica, para después inclinarse y lamer uno de los pezones. Levy jadeo sorprendida ante la agradable sensación. Gajeel siguió atendiendo su pecho, uno con su boca y otro con su mano. El chico se dio cuenta de que el tamaño era perfecto para cubrir un pecho con su mano, además de ser suaves y deliciosos. Cuando se cansó de esa parte de su anatomía deslizó sus besos más abajo, por el vientre de la chica.

Levy suspiraba encantada por cada beso y caricia, hacía rato que su vergüenza se había ido a un lugar muy lejano, y esperaba que se quedara allí mucho tiempo. Sintió escalofríos gracias a los besos que Gajeel daba por su vientre. Antes de que pudiera darse cuenta de las intenciones del chico, ya estaba bajándole la ropa interior con los dientes y dando una pequeña mordida en su cadera haciéndola gemir. Quería cerrar los ojos, pero estaba segura de que él le pediría abrirlos de nuevos, así que con un esfuerzo enorme, los mantuvo abiertos para mirarlo.

Gajeel sonrió complacido al ver que no se oponía, volvió a subir sus labios hasta los de ella. Levy se adelantó y los atrapó, sus lenguas comenzaron a danzar en sus bocas, peleando por la victoria. La chica se estremeció al sentir como él le acariciaba delicadamente su entrepierna, comprobando si estaba lista para él. Jadeó al sentir como un dedo se deslizaba en su interior, era una sensación extraña, pero no desagradable. Los besos continuaron, mientras otro dedo acompañaba al primero, esta vez la sensación fue un poco dolorosa, pero soportable. Cuando llegó el turno del tercero, soltó un quejido de dolor. Gajeel le dio besos en el rostro y le mordió el lóbulo intentando relajarla para disminuir su dolor. Poco a poco la chica se acostumbró a la invasión y lo miró deseando más. El chico se deshizo rápidamente de sus pantalones y ropa interior.

-Mírame –pidió el moreno. Sus miradas se conectaron, mientras él se introducía lentamente en ella.

Observó cada expresión de ella. Estaba intentando ocultar su dolor, pero a él no podía engañarlo. Una vez dentro se detuvo e intentó distraerla mientras se acostumbraba. Levy intentó centrar su atención en los besos que él le daba y sintió que lentamente su cuerpo se relajaba. Cuando el dolor desapareció completamente movió su cadera contra él, gimiendo en el proceso. Él gruñó ante la sensación y entendiendo su pedido comenzó a moverse.

-Ah… Gajeel… -el chico saboreó cada sonido que conseguía sacarle a Levy.

El ritmo aumentó rápidamente. Levy gritó de placer al sentirlo golpear en aquel punto con fuerza. Segundos después, su primer orgasmo estalló en ella, Gajeel continuó moviéndose, alargando el placer. Minutos después, el chico se unió a ella, consiguiendo llegar al climax. Jadeando Levy le acarició las mejillas, él sonrió ante el gesto y le dio un beso en la frente. Con cuidado, él salió de su interior y se tumbó a su lado.

Levy se acurrucó más cerca de él, apoyando la cabeza en su pecho. Pudo escuchar como el ritmo de su corazón se relajaba lentamente. Él la rodeo con uno de sus brazos, manteniéndola cerca. Completamente satisfecha, Levy ronroneó, quedándose dormida poco después. Gajeel la observó dormir, acariciándole el pelo y las mejillas hasta que el sueño también se apoderó de él.

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Levy se despertó horas después, seguía cómodamente tumbada con la cabeza apoyada en Gajeel y su brazo rodeándola así decidió quedarse como estaba sin abrir los ojos. Gajeel despertó casi a la vez que ella, la miró y sonrió. Le acarició la mejilla suavemente, viendo que no despertaba aprovechó para seguir con sus caricias. Levy tuvo que aguantarse las ganas de sonreír cuando el chico comenzó a acariciarla, tras un rato decidió abrir los ojos y le sonrió dulcemente.

-Buenos días –le dio un beso en el pecho y se incorporó un poco.

-Buenos días.

Gajeel la observó mientras se levantaba y buscaba su ropa. Levy se sentó de nuevo una vez que la recuperó y lo miró de reojo, su mirada seguía puesta en ella. Perezosamente se vistió y pensó en lo que había pasado. Se quedó quieta al darse cuenta de lo que había hecho con él, ni si quiera estaban saliendo. O tal vez si lo estaban a partir de ahora.

-Gajeel… ¿qué somos? –preguntó temerosa. El chico alzó una ceja, confuso, y meditó sus palabras.

-No lo sé, ¿qué quieres que seamos?

Levy lo miró pensativa. Había pensado que él no había cambiado y se había equivocado. Él parecía sentir algo por ella y ella por él. ¿Entonces cual era el problema? Se mordió el labio inferior.

-¿Me quieres? –la pregunta lo tomo por sorpresa, Gajeel se sonrojó aunque intentó que no lo viera.

-Si –dijo avergonzado. Ella sonrió y se lanzó a sus brazos.

-Yo también te quiero –le dio un suave beso y se apartó de él.- Así que supongo que nos puede ir bien juntos.

Ella le sonrió divertida y él le sonrió de igual modo. Volvieron a besarse, más lentamente, tomándose su tiempo para saborearse nuevamente. Levy sabía que su relación tal vez sería complicada, que tal vez tendrían problemas, pero estando allí tumbada mientras Gajeel le mordisqueaba la oreja no podía importarle menos lo que el futuro les traería. Lo superarían, juntos, de eso estaba segura.


Esto es todo, espero poder ponerme pronto a trabajar en otros fics de Fairy Tail (NaLu y GaLe sobre todo). Agradecería que me dejarais un review con vuestra opinión (aunque sea pequeñito) para saber en que tengo que mejorar. Espero que te haya gustado mucho Aiko-chan ;3

Bye!