Mente rota, alma quebrada

y de regreso

Con dificultad Severus se puso de pie. La tormenta finalmente había cesado. Algunos de los mortífagos habían logrado escapar al principio, poco quedaba de los que no habían tenido esa suerte.

Rengueando con lentitud fue avanzando entre los escombros de mármol que cubrían casi toda la superficie del cementerio. Le tomó varios minutos llegar hasta donde yacía Harry inconsciente. No quedaba ningún rastro del cuerpo del Señor Oscuro, no le extrañó en absoluto, ya lo había supuesto.

Tambaleante se arrodilló al lado del chico. Se estremeció al ver de tan cerca el horrendo estado en que se encontraba su cuerpo. Le levantó una mano y con movimientos temblorosos la desplazó hasta una de las heridas abiertas del abdomen y puso en contacto el anillo con la sangre. Luego se sacó la toga y envolvió con ella el cuerpo desnudo de Harry. Finalmente tocó con la varita el pecho del chico y murmuró las palabras: —Llevame a casa.

El traslador se activó y Harry desapareció. Omi, Lupin y Black se encargarían de curarlo y de cuidarlo. A Severus le hubiese gustado ir con él pero había muchas cosas que tenía que hacer para minimizar las consecuencias de esa noche fatídica.

Juntó fuerzas, se puso de pie y fue hasta donde se hallaba el cuerpo de Diggory. Alzó la Copa y procedió a invertir el encantamiento del traslador. En su mente iba planeando las versiones más apropiadas para explicar lo ocurrido en la Torre de Astronomía y en el cementerio. Cuando el traslador estuvo listo, tomó a Diggory del brazo y activó el artefacto que los llevaría de regreso a Hogwarts.

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En Hogwarts reinaba el caos. Y su llegada con una pierna seriamente herida, con Cedric Diggory muerto y sin Harry Potter exacerbó hasta alturas indecibles el pánico general. Fueron rodeados al instante por una multitud. El ministro Fudge y el señor Diggory demandaban a los gritos la muerte de Severus. Muchos alumnos lloraban clamando que les permitieran volver a sus casas, muchos alzaban la voz exigiendo saber qué era lo que estaba pasando. Fue justo en ese momento que llegó alguien, gritando que el director yacía muerto al pie de la Torre de Astronomía.

Afortunadamente, Minerva McGonagall y los otros profesores se hicieron cargo de la situación. Los alumnos y los padres que habían asistido al evento fueron conducidos al castillo, a los dormitorios, hasta que todos se calmaran. Los demás adultos se reunieron en el Gran Salón. A Severus lo sentaron en el medio y mientras madame Pomfrey le atendía la pierna, procedieron a interrogarlo previa administración de Veritaserum.

Severus era inmune a los efectos, en parte debido a que era un experto en Oclumencia y en parte gracias a una poción desensibilizadora que él mismo había inventado muchos años antes.

Lo siguiente fue lo que declaró: Dumbledore y él había ido a perseguir a Karkaroff cuando lo vieron huir de la plataforma de los jueces. Los tres terminaron en la terraza de la Torre de Astronomía. Karkaroff había preparado una trampa mágica con antelación y tanto el director como él mismo habían quedado incapacitados cuando llegaron. Karkaroff había matado a Dumbledore pero a él lo había dejado con vida porque estaba convencido de que seguía siendo leal al Señor Oscuro.

Para obtener más información sobre lo que estaba pasando, Severus había desaparicionado con Karkaroff al lugar al que habían sido convocados, un cementerio. Allí había comprobado que el Señor Oscuro estaba de regreso, que se había alzado una vez más gracias a un ritual y a una poción cuya naturaleza le era desconocida. Diggory ya estaba muerto cuando él había llegado y Harry Potter estaba en pleno duelo con el Señor Oscuro. En un momento las varitas de ambos, que eran hermanas, se habían conectado y había habido una gran explosión. Cuando el humo y el polvo se hubieron disipado y fue posible volver a ver, el Señor Oscuro y Harry Potter habían desaparecido. Los mortífagos que habían sobrevivido a la explosión habían huido. Severus había vuelto junto al cuerpo de Diggory, había revertido el traslador y lo había traído de vuelta a Hogwarts.

Severus había decidido por el momento no decirles que el Señor Oscuro había sido vencido una vez más. Convenía que el mundo mágico se mantuviera alerta porque era probable que las actividades de los mortífagos se reavivaran después de lo ocurrido.

La versión pergeñada suscitó, naturalmente, muchos recelos y sospechas. Fudge y el señor Diggory la calificaron de patrañas y demandaron que Severus fuera arrestado por las muertes de Albus Dumbledore y de Cedric Diggory y por el secuestro de Harry Potter. Severus ya estaba sopesando planes de escape cuando sorpresivamente la profesora McGonagall salió en su defensa. Pidió calma y prudencia en primer lugar y luego les recordó a los reunidos que Severus había estado trabajando para el lado de la Luz desde el primer avenimiento del Señor Oscuro. Ella se ofreció como garante de su persona hasta tanto se realizara la investigación formal y el juicio. No le resultó sencillo convencer al ministro pero finalmente Fudge cedió, la situación era muy grave y no convenía actuar precipitadamente.

Concluida la reunión se autorizó a los padres que aguardaban en los dormitorios a que regresaran a sus hogares con sus respectivos hijos.

McGonagall organizó una revisión a fondo de todo el castillo con el objeto de descubrir alguna pista sobre quién había sido el que había puesto el nombre de Harry en el Cáliz de Fuego y había además transformado en un traslador la Copa del torneo. Los estudiantes de Durmstrang y de Beauxbâtons colaboraron en la búsqueda.

La operación resultó muy fructífera. Durante el día lograron encontrar al verdadero Alastor Moody, pudieron determinar también que Viktor Krum había estado bajo los efectos de Imperius y con la ayuda de Fang, Hagrid localizó el cadáver de Barty Crouch, padre, que había sido sepultado en su sembradío de calabazas. Severus empezó a considerar que quizá no iba ser necesario que se escapara.

Esa noche durante la cena McGonagall les reveló a los estudiantes que aun quedaban en el castillo todo lo que habían descubierto. La directora los exhortó a que dejaran de lado las rivalidades y que se unieran en un frente común para luchar contra las fuerzas del resurgido Señor Oscuro. Al día siguiente partieron las delegaciones visitantes y los alumnos tomaron el Expreso de Hogwarts de regreso a sus hogares.

Severus había hablado con Neville y con Draco en privado. Los había tranquilizado asegurándoles que si bien Harry había resultado herido, estaba ahora seguro en "la casa" y que se recuperaría. Les prometió también que se mantendría en contacto con ellos para informarles como iban evolucionando las cosas.

El mundo mágico se vio muy sacudido cuando se conoció la noticia de lo ocurrido la noche de la tercera prueba. Corrían rumores y argumentaciones de todo tipo. El ministro declaró públicamente que lo del regreso del Señor Oscuro era una mentira, que no era sino parte de un maligno complot para crear confusión y pánico. Trató además por todos los medios de inculpar a Severus. Pero en la investigación preliminar McGonagall presentó pruebas contundentes en su defensa. Hizo público el confinamiento que había sufrido el verdadero Moody durante todo el período y la desaparición del impostor que lo había mantenido cautivo. Además Karkaroff también había desaparecido, lo cual era un signo muy probable de su culpabilidad. Gracias a ella, Severus pudo zafar de la prisión al menos por un tiempo, si bien la animosidad y las sospechas en su contra persistieron.

Dos semanas más tarde las cosas se habían calmado lo suficiente y Severus pudo regresar a "la casa".

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Las dos últimas semanas habían sido muy duras y extenuantes, Severus soltó un largo suspiro de alivio cuando entró a la casa. Se sacó la toga y se la entregó a Omi que había venido a recibirlo. Luego enfiló hacia las escaleras. Todavía rengueaba un poco, la herida de la pierna no estaba recuperada del todo aún.

La puerta de la habitación de Harry estaba abierta. Lupin estaba leyendo sentado en una silla junto a la cama. Black estaba en su forma humana roncando suavemente tendido en un catre que estaba adosado a una de las paredes. Las cortinas estaban apenas abiertas, la iluminación del recinto era tenue.

Entró y se paró al pie de la cama. Lupin levantó la vista del libro pero no dijo nada de inmediato, Severus se lo agradeció en silencio y concentró su mirada en Harry. Estaba dormido. Lucía muy delgado y los negros estaban muy desordenados como siempre pero por lo demás, el semblante tenía aspecto saludable. La parte superior del cuerpo, que las mantas no cubrían, estaba vendada. Algunas pequeñas manchas rojas teñían el blanco de las vendas.

Está mejorando. —dijo finalmente Lupin— Ya no le duele tanto y pasa despierto la mayor parte del día. Probablemente se despierte pronto.

—¿Habrá daños permanentes? —preguntó Severus con recelo.

—Probablemente no. —lo tranquilizó Lupin con una sonrisa— El daño interno que podría haber sido serio ya había sido curado cuando llegó y las heridas externas están evolucionado bien.

Severus asintió pero no dijo nada más. En ese instante, Harry abrió los ojos. Habían cambiado. Más brillantes, más vívidos… y con algo de inhumano. Lupin se puso de pie, fue a despertar a Black y se lo llevó con él. Severus esperó hasta que la puerta se hubo cerrado. La mirada de Harry denotaba algo de tensión pero le sonrió.

—¿Cómo estás?

—Bien… considerando todo… —contestó incorporándose un poco y acomodándose las mantas— Hoy por la mañana me animé incluso a levantarme y estuve caminando un poco.

—Me alegra oírlo.

—Estuve leyendo de manera furtiva "El Profeta". Remus y Sirius nunca lo traen a la pieza porque piensan que las noticias pueden trastornarme, pero Omi me lo trae a escondidas y lo leo cuando le toca a él cuidarme.

—Es muy entendible que quieras saber qué es lo que está pasando. —dijo Severus con tono neutro.

—Me alegro de que pienses así porque yo quiero saber la verdad de lo que pasó esa noche. —demandó Harry.

—¿Qué es lo último de lo que te acordás?

—Cedric activó la Copa, el traslador nos llevó a un cementerio. Oí que alguien se acercaba y me escondí. Estaba a punto de activar el anillo… no recuerdo nada a partir de ese momento pero…

—Pero… —lo instó a seguir Severus.

—Cuando pienso en esa noche… y trato de recordar lo que pasó… me dan ataques de frío y miedo… es como si fuera que no quiero recordar…

Su mirada buscó la de Severus.

—¡Pero es preciso que sepa lo que pasó! Sé que estoy en peligro pero no sé en que consiste.

Severus asintió. Era algo que ya había anticipado y había tomado una decisión al respecto. —Te voy a contar todo lo que sé.

Harry lo escuchó con toda la atención concentrada en su mentor. Sus manos estrujaron las mantas cuando Severus describió el duelo con Dumbledore. Y siseó indignado al oír lo de la pierna herida y sobre lo que el director había estado a punto de hacer luego. Severus había mantenido la mirada fija en la pared mientras relataba pero en ese momento giró la cabeza y sus ojos se detuvieron intensos sobre Harry.

—¿Qué pasa? —preguntó Harry frunciendo el ceño— ¿Por qué de repente me mirás de esa forma?

—Draco Malfoy eligió justo ese momento para hacerse presente en la escena. —dijo Severus con tono neutro y prosiguió. Los ojos de Harry fueron abriéndose cada vez más al oír lo referente a la muerte del director. Y fue entonces el turno de Severus de fruncirle el ceño. —¿Y bien? ¿Qué estás esperando para explicar?

—No veo que haya nada que explicar… —se justificó Harry— Vos sabés bien por qué lo hice. Tenía que buscar alguna forma de defenderme de él.

—Deberías haber recurrido a mí. —argumentó Severus admonitorio.

—Yo recurrí a vos. Y vos estabas haciendo todo lo que estaba a tu alcance… pero no era suficiente como para que yo me quedara tranquilo. Y no me arrepiento de lo que hice, Severus… ¡él estuvo a punto de matarte!

Harry cerró los ojos apretándolos y respiró profundo varias veces para calmarse. Cuando volvió a abrirlos había una muy honda tristeza en ellos. Quizá era eso lo que Severus había querido ver desde el principio.

—Lamento mucho que le haya tocado a Draco. Nunca imaginé que podría llegar a ser él… siempre supuse que iba a ser yo el que en algún momento activara el veneno.

Severus sabía que no iba a obtener más arrepentimiento que eso y no insistió en la cuestión por el momento. Y sinceramente… analizando objetiva y ecuánimemente el asunto, las acciones de Harry eran sin dudas justificables. Dumbledore había tenido inmenso poder y no había vacilado en utilizarlo para hacerle daño a Harry, aunque se fabricara excusas para exculpar sus actos. Severus mismo había tratado de matarlo durante el duelo. No podía reprenderlo.

—Quiero saber cómo fue que llegaron a ser tan amigos con Draco. —dijo Severus mirándolo fijamente. Harry sonrió con malicia y luego dejó oír un bufido divertido.

—Pero eso puede esperar por ahora… quiero terminar antes con las otras cosas que pasaron esa noche.

—Sí, por favor… —lo animó Harry.

Severus no desvió esta vez la mirada hacia la pared. Era necesario que viera la expresión de Harry mientras le contaba la condición en la que se encontraba Boy cuando él había llegado al cementerio y lo que había hecho Demon cuando finalmente había tomado el control. Los ojos de Harry se fueron abriendo cada vez más, desmesurados. Un relámpago de sorpresa se hizo manifiesto en su expresión cuando oyó que Demon había hablado. Se impresionó mucho menos cuando se enteró de que había matado a Voldemort. Cuando el relato concluyó, se recostó sobre la almohada y cerró los ojos. Sus facciones adquirieron una expresión dolorida.

—Gracias por contarme toda la verdad. —susurró luego de unos instantes.

—Yo nunca te voy a mentir. —le aseguró Severus— Es posible que ocasionalmente y durante algún tiempo retenga algo de información… pero nunca voy a mentirte.

Harry asintió. —Puedo entenderlo… no es algo que me guste, yo quisiera que vos me dijeras todo siempre… pero puedo entenderlo.

—Te prometo que te mantendré informado prácticamente de todo y con el mayor detalle. —dijo Severus al tiempo que estiraba una mano y la posaba sobre la de Harry— Y en este momento te estoy contando todo.

—¿Qué pasó después de que Demon se replegó? ¿Y por qué volvió a entrar? ¿Por qué no siguió adelante con su imparable avance destructivo?

—Eso es algo que yo también me pregunto. —respondió Severus reflexivo— Estuve conversando con Salazar y llegamos a establecer algunas hipótesis, que no son más que eso, conjeturas. Demon se había generado a partir del Señor Oscuro y es posible que la muerte del Señor Oscuro lo haya sacudido violentamente, quizá eso limitó su magia, igualmente desató una tormenta asoladora… quizá llegó un momento en que el esfuerzo fue demasiado para él, por ponerlo de alguna forma, y cayó inconsciente.

—¿Y qué es eso de que habló? Sus contadas intervenciones siempre fueron irracionales, ¿de donde sale esta aparente… coherencia?

—Tampoco tengo una respuesta segura para eso. Sólo es posible especular. La mente de Demon crece y se torna más compleja a medida que se alimenta. Durante años vos derivaste hacia él odio e ira, emociones muy primarias… pero Salazar cree que es posible que durante estos últimos meses el Señor Oscuro también haya estado alimentándolo, sin tomar consciencia de que lo estaba haciendo, a medida que iba recobrando fuerzas y particularmente cuando retornó a Inglaterra. Todo esto, repito, no es más que una especulación.

—Lo cierto es que Demon parece empezar a mostrar indicios de pensamiento racional…

Harry se estremeció al considerar las significaciones que implicaba la afirmación. No le desagradaba la idea de tener capacidad de defenderse incluso en las situaciones más extremas. Y Demon lo había ayudado ya en tres oportunidades en los peores escenarios. Pero detestaba al mismo tiempo la idea de que no tenía control sobre sí mismo. A diferencia de Boy que era inofensivo, Demon era una seria amenaza para cualquiera que se hallara a su alrededor. Y Demon dañaría y mataría a cualquiera que tuviera cerca sin importarle quién fuera. Incluso ahora que empezaba a presentar signos de que podía pensar… eso no lo detendría. Su naturaleza sólo se satisfacía con la destrucción.

—Encontraremos la forma de ponerle límites para protegernos de él. —le aseguró Severus. Sabía muy bien lo que Harry estaba pensando… tenía los mismos miedos que lo preocupaban a él. —Ya contamos con un recurso, tenemos al menos una forma de obligarlo a cambiar a su forma animagus. Y encontraremos otros medios para mantenerlo encerrado detrás de su puerta.

—Gracias. —dijo Harry. Le sonrió y trató de distenderse un poco. —Entonces, ¿vas a terminar de contarme qué fue lo que pasó después de que Demon lo hizo mierda y Voldemort quedó reducido a polvo?

—Humm… —dijo Severus con una mueca desdeñosa. Claramente no aprobaba la formulación elegida para la última oración. Harry rió.

—Está bien. —concedió. Al menos se alegraba de que Harry tuviera ánimo suficiente como para reír. Estuvieron charlando durante casi dos horas hasta que fueron interrumpidos por Lupin y Black que habían entrado portando la cena para todos.

Severus lo observó comer con apetito y lo oyó conversar animadamente con los otros. Suspiró aliviado para sus adentros. Había temido que la mente de Harry quedara trastornada por los últimos acontecimientos… pero todo parecía indicar que eso no había ocurrido. Quizá había un brillo diferente en su mirada, un brillo que no había estado allí antes… pero había logrado sobrevivir a la horrífica experiencia y permanecía íntegro.

Una cosa era segura, Severus estaba determinado más que nunca a ayudar Harry a preservar su cordura.

FIN

Nota del traductor

Y así llegamos al final. Un final muy abierto por cierto. Cuando terminó esta primera parte, la autora ya estaba planeando la segunda: Shadows in the Light es su título y está completa.

La segunda parte es mucho más larga que la primera y es también una buena historia (aunque no tan buena como la primera parte según mi opinión), pero a mí no me gusta como termina. Por el momento no planeo traducirla… quizá dentro de un par de años…

Espero que la historia les haya gustado, les agradezco particularmente a los que dejaron sus comentarios y también a los que no dejaron comentarios pero me acompañaron hasta aquí leyendo.

Nos reencontraremos pronto con otra historia, si Dios quiere.

Un beso.

Chau por ahora.

: )

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