Disclaimer: TMNT no me pertenece. Todo proviene de las mentes maravillosas de Kevin Eastman y Peter Laird, así como Nickelodeon.


- PRÓLOGO: ANGUSTIA -

— ¿Y bien?— La voz grave y metálica con la que ya estaba tan familiarizado volvió a reverberar al otro lado— ¿Sigues negándote a mi oferta?

El ser del que pretendía obtener una respuesta no se movió, ni respondió. Se encontraba demasiado débil, demasiado débil para moverse. Su captor interpretó el silencio como una negación.

— Que así sea— Su capa acariciaba el suelo, levantando el polvo, mientras daba la vuelta y se dirigía a la salida. Antes de cerrar la puerta, añadió sin mirar atrás— Me pregunto cuánto tiempo más podrás aguantar.

Tras el estruendo de la puerta de acero al cerrarse volvió el silencio, pero al cautivo ya no le importaba. No le importaba nada.

Frío.

Aquello era lo último que sentiría cuando su alma finalmente abandonara ese mundo. Desde el primer momento en el que le empujaron bruscamente al interior de esa celda intentó luchar contra aquellos barrotes férreos que se alzaban ante él, amenazantes. En aquel estado de obnubilación aún era capaz de recordar que hubo un principio en el que él se negaba a aceptar la muerte. Gritaba, pegaba golpes, tiraba con todas sus fuerzas para salir de ahí. Pero era en vano.

Abrió los ojos. Unos ojos azules cuyo brillo estaba a punto de apagarse. Había perdido desde hace mucho tiempo la cuenta de los días que llevaba encerrado. Tardó bastante en enfocar la vista, y más aún en darse cuenta de que se encontraba en el suelo, tumbado de lado y encogido en posición fetal. Intentaba conservar el poco calor que le restaba en su cuerpo, pero la humedad y el frío eran inclementes. No había ninguna manta con la que arrebujarse, no había ninguna luz que le envolviera en un cálido abrazo. Nada.

Su estómago rugió, una vez más. Pero sabía bien que no había nada que comer. Le habían encerrado hasta que tomara una decisión, o muriera en el proceso.

¿Quién era? ¿Por qué estaba allí?

Cada vez le costaba más retroceder atrás en el tiempo, a un momento en el que él se sentía verdaderamente feliz. Agarraba aquellos recuerdos con el corazón en un puño. Las imágenes que cada vez eran más borrosas representaban la única prueba de que hubo un tiempo en el que él era un ser vivo, no un cascarón vacío de carne y huesos.

Cerró los ojos, intentando rememorarlo todo una vez más.

Una mirada celeste le sonreía cuando entraba al salón. Se acercó y lo envolvió en un abrazo lleno de energía. Podía sentir su corazón latiendo con vida contra el suyo. Respondió a aquel gesto de ternura tan propio de él acercándolo más para sí. No importaba el paso del tiempo ni la situación. Siempre estaba aquella sonrisa, radiante, capaz de atravesar el alma y borrar toda pena.

Pensar que jamás volvería a sentir esa alegría rompió un poco más su destrozado corazón.

Siempre que lo veía estaba leyendo un libro, o bien sentado en la mesa de "su laboratorio", como él lo llamaba. Con un destornillador en mano desmontaba todo aquel artilugio que encontraban en el vertedero. Le fascinaba la precisión de sus movimientos, y la sensación que desprendía al saber lo que estaba haciendo, aunque para él fuera una maraña de tuercas. Apretaba los labios y sacaba la lengua a un lado, en gesto de concentración. Cuando finalmente comprendía cómo funcionaba aquel mecanismo, levantaba los brazos y exclamaba de emoción. Entonces le miraba con una sonrisa de oreja a oreja, mostrando el diastema que le había acompañado desde sus primeros años de vida.

Y él asentía, orgulloso de tener en la familia a alguien como él. Especial. Único.

Daría hasta el último latido de su corazón por tener la oportunidad de ver una más de sus invenciones. Una más, con tal de poder ponerle una mano en el hombro y decir que siempre estaría allí para apoyarlo.

Parecía ayer cuando cayó en aguas frías. Estuvo a punto de morir de hipotermia aquella noche. Las voces de sus hermanos y su padre parecían ecos perdidos en la distancia. Tan sólo sentía hielo en su interior.

Pero luego notó algo que le envolvía suavemente. Era cálido, palpitante, como una llama capaz de resistir cualquier adversidad. Poco a poco recuperó la consciencia. Se encontraba en la cama de su habitación, y él le abrazaba con firmeza. Entumecido como estaba, tardó algo en comprender que se había quedado para darle el calor que le faltaba. Tenía los ojos cerrados fuertemente. De vez en cuando susurraba su nombre, implorando que no muriera.

Él nunca había sido alguien que pretendiera dar pena a nadie. No era efusivo, ni mucho menos listo. Sin embargo, jamás te abandonaría. Siempre estaba ahí, protegiendo tu espalda, dispuesto a tomar todo el daño que hiciera falta para salvar a sus seres queridos.

De haber podido, habría llorado. Lo único que hizo fue encogerse más en sí mismo. Era ahora, más que nunca, cuando necesitaba un abrazo suyo. Un cariño no tan intenso como el de su hermano más pequeño; pero sí firme, impugnable, que jamás cambiaría sin importar lo que pasase. Quería a sus otros dos hermanos, pero él era diferente. Había momentos en los que había pensado que ambos eran parte de una misma alma, conectados más allá de todo vínculo físico.

Y su padre...

"No. No puedo" Su corazón no podía soportarlo más. Demasiado dolor.

Todas esas memorias estaban siendo desplazadas por las heridas, la sangre y el miedo. Se abrazó contra sí mismo, sintiendo con la yema de sus dedos las costras de las profundas heridas que le habían causado. No era la primera vez que deseaba haber muerto, para reunirse en paz con su familia.

"¿Sufristeis? ¿Os dolió mucho?" Preguntaba en silencio. Sabía que nadie respondería, pero pensar que habían experimentado una muerte lenta y dolorosa se le hacía insoportable. "Espero que, estéis donde estéis, seáis felices" Intentó sonreír, pero en el gesto sus labios agrietados comenzaron a sangrar de nuevo. Apretó los puños y los mordió, conteniendo un sollozo.

No podía. No podía más. Quería acabar con todo eso...

"Lo único que quiero es veros una vez más" Deseó con el corazón sangrando.

Leonardo. Él era Leonardo. Había reavivado quién era.

"¿Pero qué importa quién soy si ya no me queda nadie?"

La oscuridad comenzaba a envolverle una vez más. ¿Acaso estaba soñando, o finalmente la muerte había decido acogerle en sus brazos?

Un profundo miedo recorrió cada centímetro de su ser.

"¡No...No...NO! ¡No quiero morir!" Gritaba en vano. Poco a poco se hundía, cada vez más, en un pozo profundo. Era sofocante y cruel, como el destino que le había arrebatado a su familia antes de deleitarse con los restos de su alma.

— Mikey, Donnie, Raph, padre...— Susurró, agonizante, como si se tratara de una plegaria—Por favor, quiero veros una vez más.

No quiero morir sólo...


N/A: ¡Cumpleaños feliz! ¡Cumpleaños feliz! Me deseo a mí mismo...

No, no es mi cumpleaños (ya os veía preparando el confeti). Sin embargo, es cierto que en un día como hoy cumplo mi primer año como ficker en la web. Estaba hablando con mi amiga Mikemasters Z KAI sobre el tema, y de ella he tomado la idea de empezar un nuevo proyecto con el motivo del aniversario. Sí, sé que soy de los que gustan de terminar una cosa y luego empezar otra, pero esta idea me sobrevino y me entusiasmó demasiado.

En primer lugar, agradecer una y otra vez a Hardy, que ha sido mi beta-reader para este fic. Sin sus sabios consejos creo que la historia no habría quedado tan bien. Para los que no las conozcáis, os recomiendo visitar su perfil. Además de ser una gran escritora, los Raphlovers disfrutarán de lo lindo.

*Ejem* Volviendo al tema. Tengo la intención de desarrollar esta historia en TRES partes. Esto es, será un proyecto largo, pero no tanto como "El Secreto". En lo que respecta a publicaciones, siento decir que la fecha es indefinida. No es mi prioridad principal actualmente, pero cuando la termine quizá aumente la frecuencia de publicación de capítulos.

Os preguntaréis ahora cómo es que siendo una historia de "4", tan sólo he puesto en los filtros un personaje. Pues bien, soy alguien que le gusta generar intriga. Aunque aquí me centre en el "angst" (EL ANGST), hasta que vayan apareciendo en la historia no desvelaré quiénes son los otros tres supervivientes. Éso lo iréis descubriendo vosotros conforme avanzan los capítulos. Y otra pregunta importante es: ¿Qué pasó?

¡Nos vemos!

Con cariño.

Jomagaher