Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, pero la trama fue creada por mi loca mentecida

Haber... una persona cuando tiene una idea, hace lo que sea por plasmarla en algún lugar, y de casualidad, esta idea nació en mí...

Espero que les guste...


ENGAÑOS


Cap. 1


- ¿Por qué me hiciste esto? ¿Qué te hice yo para que me vengas con esa estupidez? - gritaba y lloriqueaba una débil chica de 21 años con cabello azabache y un cuerpo en desarrollo, aún parecía una niña.

- Sabes que no lo hice a propósito Kagome, yo me enamoré, y no tengo la culpa de que seas tan inmadura como para aceptar la realidad, o ¿en realidad pensaste que te amaba? ¿Eh? - pregunta el chico de la misma edad, con cabello negro largo y unos sorprendentes e hipnotizantes ojos dorados, muy inusuales.

- Con que eso era, ¿no es cierto Inuyasha?, tú nunca me amaste... - aún con lágrimas en sus ojos chocolates, pensaba en darle su merecido, pero no, aún no, no era el momento de...

- Además, tu cuerpo es deforme, eres demasiado delgaducha, no tienes forma, eres fea y aún tienes granos, además lo lentes que usas son... - no pudo continuar, se escuchó un sonido demasiado fuerte. Kagome había hecho lo que nunca en su vida se imaginó, y claro como no le iba a plantar semejante cachetada a Inuyasha que le decía semejantes palabras hirientes, pero no tanto como la marca roja en la mejilla del chico - ¿estás loca o qué?

- ¡Para mi mala suerte sí! - dijo ella alejándose de ella ¿Cómo pude estar con un patán sin sentimientos como él? a es cierto, AMOR – estuve loca por ti, pero te juro que a partir de aquí, tú me importas un reverendo pepino!

- Bien!, tampoco te quería ver, ni que fueras alguien importante en mi vida - ella trató de darle otra cachetada, pero este la sujetó fuertemente - no Kagome, yo no caigo en la misma trampa dos veces, además te debo de dejar un recuerdo antes de irme - y diciendo esto, se acercó a ella y la besó, lo cual la chica correspondió, pero que se iba a esperar de ella - se te va a hacer bien difícil que me olvides pequeña

Con esto último se fue del departamento de Kagome, dejándola ahí parada con lágrimas que aún bajaban por su níveo rostro.

"¿Cómo pude ser tan tonta?, él nunca se hubiera enamorado de mí como yo de él" pensaba ella mientras se deslizaba hasta llegar al piso de su departamento y abrazó sus rodillas tratando de auto-consolarse, pero no podía... lo extrañaba en demasía…

.-.-.-.-.-. Flash Back -.-.-.-.-.-.-.

Dos años antes...

Kagome Higurashi era una chica de unos 19 años, era aún muy inocente para su edad, su familia era de una buena descendencia de riquezas desde el siglo XX, su padre siempre alardeaba con sus amigos de que ella se quedaría al frente de su empresa, y es que ella no podía evitar ser buena en la carrera de Administración en la universidad Shikon, solo para futuros grandes de la economía en el mundo. Uno de ellos era el atractivo joven Inuyasha Taisho, que tenía un futuro de por sí, ganado desde que nació.

Ambos se conocieron ahí, de hecho, ella lo conoció allí, él ni siquiera sabía que ella existía, ya que siempre llevaba ropas holgadas y lentes grandes, era la típica nerd de la clase, y él, el chico popular y rebelde que siempre llevaba jeans algo ajustados, camisas de cualquier color - menos las que él pensaba que eran de chica como el rojo, rosa o amarillo- con los 3 primeros botones abiertos y zapatillas converse a la moda.

Un día aburrido para Kagome y divertido -porque tenía prácticamente a la comunidad femenina de la universidad a sus pies- para Inuyasha, el profesor les mandó a averiguar sobre las empresas de sus compañeros, era una tarea fácil, ya que solo tenían que saber:

¿Cuál era el nombre de la empresa de sus padres?

¿Tenía sucursales en otros lugares?

¿Las ganancias de estos eran beneficiosas?

Y mandarlos como reporte al compañero asignado, y si este confirmaba que los datos eran correctos, se llevaba una buena nota al registro. ¿y qué creen?, les toco a ellos dos, ¿cómo?, el agradable -odiado- profesor Bankotsu -que por cierto estaba para comérselo con chocolate y miel- tomó la decisión de asignar él mismo a los alumnos correspondientes.

Inuyasha recopiló mucha información y realmente se sorprendió al ver la cantidad de dinero que podría amasar si lo tuviera en sus manos, creando así, un plan para asegurar su futuro más de lo que ya estaba.

El día de la exposición llegó y él fue el penúltimo, en exponer:

- A ver, me tocó investigar sobre Higurashi´s corp, dedicada a la comercialización de objetos antiguos y joyería, teniendo 5 sucursales en América del sur, 10 en Estados Unidos, 5 en España, 3 en Italia, 3 en Francia, 15 en China, 2 en Canadá, y 4 aquí en Japón, es muy beneficioso, ya que cuenta con ingresos de hasta 90 millones de yenes al mes - todos aplaudieron, le tocaba a Kagome, quien antes le dijo al profesor que dicha información era verdadera.

- A mí me toco T & T S.A.C, una empresa textilera que tiene 5 sucursales en todo América, 7 en Europa, 9 en China y 4 aquí en Japón, es beneficioso por los ingresos de 7 millones de yenes al mes y 84 millones al año - todos terminaron aplaudiendo.

Inuyasha asintió ante la mirada inquisidora del profesor.

Ahí fue donde el hijo menor de los Taisho se enteró del dineral que la única hija de la familia Higurashi iba a heredar, por lo que después de esa clase, después de cursilerías y alguno que otro regalito le pidió ser su novia, aunque estuvo algo dudosa, ¿Acaso Inuyasha si la había tomado en cuenta todo este tiempo?, con todo y preguntas, aceptó.

Esa relación duró 1 año y 4 meses, se preguntarán ¿cómo pudo sobrevivir él sin amor?, pues fácilmente, se encontraba con una chica en una discoteca cada noche y así aplacaba la sed sexual que contenía, porque aunque ella no tuviera un cuerpo de infarto, él la deseaba y estaba harto de solo cogerla de la manito y de besitos castos en los labios. Pero justo cuando salieron a comer a un restaurante por cumplir un mes más a su -tortuosa- relación, él no dejaba de ver a la camarera, que parecía tener un cuerpo con el que babeaba –literalmente- sabía que con ella acabaría por tener el mayor orgasmo de su vida, la "señorita" pensaba lo mismo de él, cada vez que pasaba por sus asientos le mandaba uno que otro guiño o beso volado, que pasaba muy desapercibido para la ingenua Kagome.

Al recoger el dinero, él le pasó una tarjeta con su número a la chica y sin más se fue a dejar a Kagome a su casa, y al despedirse de su –querida– novia, la camarera del cabello negro y lacio lo llamó.

Compartieron esa noche y muchas otras más, supo que se llamaba Kikyo Martínez, que tenía unos 23 años y es originaria de Inglaterra, y ella también aprendió cosas de él, entre tantas cosas que tenía dinero, no mucho, pero tenía.

Al fin y al cabo y sin poder evitarlo, ella y él acabaron "enamorándose" perdidamente y con una pasión desenfrenada.

Al mudarse a un nuevo departamento, Kagome pudo oír como sus vecinos del depa de al lado hacía mucho ruido, salió, y sin más tocó la puerta, dispuesta a reclamar, pero grande fue su sorpresa al ver a Inuyasha sin camisa y con el botón de sus jeans negros abiertos y pudo observar a la misma chica de cabello lacio y negro del restaurante, que lo llamaba a la cama con deseo y no precisamente por su nombre, sino con el apodo de "AMOR". Inuyasha trató de arreglar las cosas con ella, pero era tarde, ella se había ido corriendo a su habitación, no sin antes cerrar el depa con llave para que invitados indeseables no entraran.

Luego, ella muy dolida, vendió ese departamento y se mudó a otro sin avisarle al pelinegro, quién la supo encontrar fácilmente, ya que era demasiado predecible -según él- y empezó a rogarle que no lo dejara, claro, Kagome optó una posición fría para no caer en su infame juego, sabía muy bien que Inuyasha hacía eso solo por el dineral que poseía, pero Inuyasha, harto de humillarse sin sentido solo por obtener un tesoro y una gran oportunidad de llevarse la lotería con ella, se levantó y le dijo unas cuantas verdades, demostrando que no tenía ni una pizca de culpa por abandonarla. Cambiaron los papeles.

Él era el frío.

Ella la que rogaba por que no la abandonara.

Pero al fin y al cabo, la que sufría con ello era Kagome.

-.-.-.-.-.-.- Fin del Flash Back -.-.-.-.-.-.-.-

Ahora estaba ella sola...sola contra un mundo de sentimientos encontrados...ella no podía más, soltó a llorar amargamente su mala suerte, porque precisamente eso había tenido, mala suerte de conocerlo, mala suerte en creerle todas sus patrañas, mala suerte de aceptar a la relación propuesta por él, mala suerte en todo, menos en los estudios, pero, ¿eso de qué te vale cuando tienes el corazón roto?

Era de noche y se fue caminando por un parque, hasta que se sentó al pie de un árbol, le decían "El Goshimboku", mucha gente decía que tenía poderes espirituales -el árbol claro está-, para ella, esos comentarios eran de una verdad irrefutable, ya que ella cada vez que se sentía triste, acudía allí, lo conocía desde su niñez, siempre sintió como si aquel árbol tratara de aplacarle la penas, pero ahora no era una simple tristeza la que sentía ella.

Aquella noche de Marzo, no parecía verano, de hecho, era tan fría que ella quería que su corazón se volviera de la misma manera, para no sentir dolor, no sentir tristeza. Se sentía tan aliviada allí que empezó a cantar una canción, como poniéndole "pare" a toda su vida con aquel pelinegro mentiroso.

Eres como una mariposa,

vuelas y te posas

vas de boca en boca,

fácil y ligera de quien te provoca.

A medida que seguía cantando, las lágrimas empañaron sus orbes chocolate, pero eso no afecto en nada su voz, en verdad, parecía que había cantado toda su vida.

Yo soy ratón de tu ratonera,

trampa que no mata, pero no libera

vivo muriendo prisionera.

Mariposa Traicionera,

todo se lo lleva el viento,

Mariposa no regreso

Hay mariposa de amor

mi mariposa de amor,

ya no regreso contigo

Hay mariposa de amor

mi mariposa de amor,

nunca jamás junto a ti.

- Hey! señorita! – un hombre trató de llamar la atención de Kagome, por lo que carraspeó, y ella lo miró con cierto desconcierto

- ¿Si?, dígame - preguntó ella algo temerosa, era un joven de más o menos unos 24 años con una tez morena, ojos tan azules como el mismísimo mar y su cabello negro recogido en una coleta, y por lo que veía, con un buen físico, digno de arduas horas de gimnasio. Llevaba un traje color plomo y una corbata del mismo color con una camisa blanca y unos zapatos negros bien pulidos con su maleta color negro, típico empresario.

- Veo que canta muy bien, ¿me permitiría oír más de su bella voz? - lo dice con una voz ronca y varonil que hace temblar a Kagome, quién asiente con extrañeza a tal pedido.

Vuela amor,

vuela dolor,

y no regreses a un lado.

Ya vete de flor en flor,

seduciendo a los pistilos.

Y vuela cerca del sol,

pa´ que sientas

lo que es dolor

- Muy bien señorita, usted lo canta con tanta pasión, tanto sentimiento que… - hiso una pausa como para hacerse el interesante - ¿sabe qué? la contrato

- ¿Me contrata usted?, pero ¿para qué? - pregunta ella algo confundida, pero en algo coincidía con el sujeto que le estaba hablando, la canción la cantaba para ese imbécil que le robó el corazón y no supo utilizarlo adecuadamente, por ello las 3 últimas líneas de la canción lo cantó de una manera que se diría que ella tenía una carga de rencor muy grande dentro de ella.

- Me presento, soy Koga Collins, y represento a la productora ST productions, el cuál se encarga de contratar a futuros talentos en el ámbito artístico - lo dijo con suma importancia - así que si quieres cambiar tu vida, llámame a este número - dijo mientras sacaba una tarjeta de la parte interior de su saco - serías una muy bella y reconocida cantante - y le guiñó un ojo mientras se paraba y se iba caminando tarareando la canción que ella había estado cantando hace unos segundos.

"Con que, ¿ser bella y cambiar mi vida?, sería un buen inicio para olvidar a esa rata de dos patas de Inuyasha, pero ¿y mis padres?, aunque soy adulta y puedo hacer lo que se me venga la reverenda gana, mmm... lo pensaré..." pensó ella, mirando la tarjetita "Con que Koga Collins...será perfecto para mi venganza... Espérame Inuyasha que vendré a moverte el piso en cuanto esté lista, así estés con esa maldita perra, yo haré que vuelvas arrastrándote por el piso hasta llegar a mis pies...te juro que tu engaño la pagará demasiado caro Inuyasha Taisho, lo juro y lo prometo, así como que me llamo Kagome Súe Higurashi Itahiro".


Les gusto?, díganmelo en un review, si?

Me estaba olvidando, de decir que los que leen mis otros fics,

les aviso que solo publicaré los domingos, ok?, necesito ordenar

mi horario :D

Bye

By: valeaome