Disclaimer: Los personajes de Inuyasha no me pertenecen, pero la trama fue creada por mi loca mentecita,con ayuda del angelito a mi lado derecho y el diablito a mi lado izquierdo MUAJAJAJA... cof cof...(¿Esto es una bola de pelos? no...es un... ¿Un pedazo de hueso? ... ¬¬ n.n')

Lamento haberme demorado tanto, pero hubo un review en especial... Debería darle las gracias -muchísimas-, y quería decirles, lamento la confusión que causé en el anterior capítulo, lo voy a arreglar, en cuanto pueda :D

Este fic se acerca cada vez más hacia el final ^_^

Gracias a tod s por sus reviews -ya sabes personita especial, muchas gracias- :3

¡Disfrútenlo!


ENGAÑOS


Cap. 22


Minutos después…

– ¿Señorita Kagome Higurashi?

– Sí doctor, soy yo – preguntó Kagome mientras se levantaba de su sitio dejando con rapidez, el vaso de café que Tsubaki le había llevado de la cafetería.

– Bueno, el señor Taisho sufrió lesiones en las costillas, lo que lo dejarán incapacitado por un tiempo. Al parecer lo trajeron a tiempo, ya que uno de sus pulmones estuvo a punto de ser perforado por una de las costillas, lo que complicó la operación, pero gracias a Dios salió exitosa – habló con seriedad – Además se fracturó el brazo y tuvo un leve golpe en la cabeza, se quedará al menos por un mes y medio en observación para que tenga un avance progresivo en su curación, no podrán entrar las visitas hasta dentro de 3 horas, ¿Bien?

– Sí, gracias doctor – agradeció, observando al médico volver por donde vino, mientras que ella caminaba hacia Tsubaki con una sonrisa en el rostro – Él va a estar bien Tsubaki… estará bien… – hablaba, mientras sentía sus ojos nublarse de lágrimas.

– Tranquila, Kagome, a pesar de lo que… espera… ¿Qué pasó exactamente?, lo que sé es lo que me dijeron de la policía, pero… – la llevó hasta los asientos y Kagome se recostó en su hombro.

– Tsubaki… esa reportera… – suspiró – Bien, esto sucedió…

-.-

35 minutos antes…

– Ahorita mismo debería estar en un avión directo a España, pero no… tenía que arriesgarme y hacer esta estupidez – dijo en voz alta, pudiendo, esta vez, derramar las lágrimas que sus ojos apresaban

– No, Kagome, no te vayas – murmuró él, mientras cruzaba el amplio camino de tierra – No voy a permitir que te alejes de mí…

Ella iba a voltear cuando llegó a la puerta, pero sintió que ligeramente se quedaba sin aire, que sus terminaciones nerviosas le daban un chispazo que recorría todo su cuerpo. En contra de lo que presentía, miró de reojo y vio una luz resplandeciente iluminándola, con ello no podía ver bien ¿O sí?, así que volteó completamente y lo que observó fue… fue…

Ni siquiera podía describir el sentimiento de impotencia al ver a Inuyasha tirado en el centro del camino con sangre en la cabeza, ni el sentimiento de furia que la invadía a la par, al ver a Eri Salvattore salir del carro que lo atropelló.

– Se puede saber ¿Qué te sucede? – preguntó ella mirándola fijamente, sin perder ni un ápice de su rostro.

– Lo-lo lamento Aome, pero…

– Te lo dije en tu programa – se acercó a ella lentamente, como un león-en este caso leona- acorralando a su presa – ¡No soy Aome! ¡Lo único que has causado en este tiempo son desgracias!

– Justamente a eso venía y…

– ¡Y lo único que conseguiste fue atropellarlo!

– Pero yo…

– ¡Vete!, ¡Largo de aquí! ¡No te quiero ver! – gritó, tratando de alejarla del muchacho, mientras llamaba a un hospital que la ayudara.

Pero Eri no le hizo caso, estuvo todo el tiempo con ella, pero lo que Kagome hacía era alejarla de ella y de Inuyasha, no quería que se le acercara, no quería que lo mire, ni que sienta compasión de él por lo que había hecho… no quería nada de eso, más que Inuyasha se salvara.

Estuvieron esperando 5 minutos para que una ambulancia llegara y lo auxiliara.

Lo subieron al carro con cuidado, mientras Kagome subía con ellos, no sin antes darle una advertencia a la reportera.

– No quiero que vayas a verlo, ni te quiero cerca de mí, ¿Entendiste?

– Kagome yo…

Justo cuando Eri le iba a contestar, la puerta del carro de ambulancias se cerró y Kagome tuvo que observar todo lo que los paramédicos hacían para devolverle a la vida.

– Por favor, sálvelo – le dijo ella a uno de los paramédicos sin parar de llorar.

– Tranquila, se salvará – sintió una mano en su hombro, pero lo retiró con rudeza. – Aome yo…

– Hasta cuando entenderás que no me llamo Aome, no quiero ser famosa, no lo quiero si mi privacidad se ve afectada – murmuró mientras subía a la ambulancia, sin querer volver a escucharla.

-.-

– Y eso pasó Tsubaki, esa mujer no entiende que… aunque seamos personas reconocidas… todos somos humanos…– dijo antes de caer dormida en su hombro.

Tsubaki la observó sumida en sus sueños. Esa chica había pasado por mucho en tan poco tiempo, pero no solamente ella, también Inuyasha, con la muerte de su padre, la de su hermano y la de su cuñada y el repentino deber de cuidar de su sobrino como si fuera su propio hijo -aunque lo haría encantado-, pero ese no era el problema. Él mismo se lo había dicho arrepentido que quería, no, amaba a Kagome, pero no podía evitar que ambos miraran hacia el pasado.

– Señora Tsubaki… – escuchó una voz suave y levantó la mirada.

– Eri Salvattore… ¿Qué hace aquí?, creo que Kagome dejó en claro que no la quería ver aquí – le recordó sin ser despectiva.

– Estuve pagando la operación y atención del señor Taisho, aunque…

– Kagome se va a molestar.

Eri bajó la mirada frustrada porque nadie quería oír sus excusas.

– Señora Tsubaki, no sé si le podría pasar a la señorita Kagome un mensaje.

– Claro, dime.

– Dígale que nada de lo que sucedió fue lo que yo esperaba, de hecho, una de las reporteras del canal donde trabajo averiguó dónde la señorita Higurashi y el señor Taisho residían y quise advertirles de ello, de que en uno o dos días, el rancho Taisho estaría atestado de cámaras y preguntas indeseables, también, aunque no le interese, dígale que lo lamento por todo lo que causé, esa es la vida de alguien que trabaja en los chismes, pero aunque ello no sea justificable, que entienda que las personas que hacen esto es porque también tienen una familia que mantener, que no solo piense en ella y en su privacidad que nosotros también nos la jugamos todos los días para obtener el pan de cada día con el dinero que nos pagan por cada "noticia" y que…

– Suficiente.

Ambas miraron a Kagome, quien, aún en el hombro de Tsubaki, había abierto los ojos lentamente, demostrando no sólo su cansancio físico.

– Kagome… – murmuró Tsubaki

– Por favor, vete.

– Yo… – murmuró Eri.

– Te disculpo por todo, en fin, no debí haberme excedido contigo ni haber sacado conclusiones antes de tiempo – dijo mientras se sentaba correctamente – Pero de parte tuya, no quiero oír que saques más noticias sobre mí o sobre Inuyasha, ¿Sí?

– Entendido señorita Higurashi.

– Dime Kagome.

– Entendido Kagome.

Eri sonrió y se alejó de la estancia en dirección a su auto estacionado fuera del hospital.

– Muy bien hecho Kagome– la felicitó colocando su mano en su espalda – el rencor y el odio solo envenena el alma y el hecho de que perdonaras a esa chica significa que ya no eres la misma chiquilla de antes, has madurado lo suficiente como para perdonar…y…olvidar.

– Tsubaki…

Le iba a reprochar el doble significado de sus palabras pero en ese momento una enfermera la llamó.

– Señorita Higurashi.

– ¿Sí? – preguntó ella levantándose, dejando a Tsubaki sentada, ya hablarían después.

– El doctor dijo que ya puede ver al señor Taisho si así lo desea.

– Por supuesto.

– Entonces dígame por favor.


Otra vez, disculpen por la confusión espero que este capítulo se haya entendido,

y si no es así, por favor, haganmelo saber, ¿Sí?

¿Qué pasará después? ¿En realidad Kagome a perdonado a Eri?

¿Que le dirá Inuyasha a Kagome? ¿Qué le dirá Kagome a Inuyasha?

Averígüenlo en el siguiente capítulo

Espero sus reviews...

BYE

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