A/N: Muchísimas gracias por todos los maravillosos comentarios sobre la historia! No me lo esperaba :) Es muy gratificante que lo que escribo reciba criticas, y además críticas buenas. Eso me ayuda a continuar escribiendo.

Este capítulo también es cortito, pero intenso. Espero que lo disfrutéis y sigáis diciéndome lo que pensáis sobre la historia en los comentarios :)

Disfrutad!


La tercera noche

Después de una semana de entrenamiento sin descanso, soy yo la que me encuentro frente a la puerta de Erik, dispuesta a hacer algo de lo que espero no arrepentirme.

Alzo mi mano lentamente y justo antes de que mis nudillos toquen el frío metal, mi cuerpo deja de ser mío para convertirse en el de Charles. Aún no soy capaz de creer que esté haciendo esto.

Pocos segundos después la puerta se abre y allí está Erik, vestido únicamente con un chándal negro. Necesito tragar saliva al instante al ver su torso desnudo. Recorro sus músculos perfectamente esculpidos con mi mirada y casi olvido que yo no soy el motivo de que sus ojos me miren con deseo.

Entro en su habitación, exactamente igual que la mía, salvo por el desorden y las botellas de whisky vacías. Oigo cerrarse la puerta a mis espaldas y no quiero darme la vuelta. Estoy nerviosa y no paro de preguntarme a mí misma el porqué de mis acciones.

Mis pensamientos son interrumpidos por sus manos fuertes que comienzan a acariciar mis brazos, los brazos de Charles. Respiro profundamente y cierro los ojos para olvidar quien soy y sólo sentirle a él. Las yemas de sus dedos viajan por mis hombros, aún abrigados por una chaqueta azul marino de algodón. Siento su aliento en mi nuca y el calor de su cuerpo en mi espalda.

No soy consciente de que estoy mordiendo mi labio inferior demasiado fuerte hasta que saboreo la sangre en mi boca. Sus labios descienden hasta mi cuello y, con el primer roce, un murmullo ahogado se escapa a mi control, pero no soy yo quien suspira. Es Charles.

Las manos de Erik comienzan a descender por mi cuerpo acariciando mis brazos, mi pecho y mis muslos. Suavemente se deslizan por mi entrepierna haciendo que mis pantalones parezcan ahora más ajustados de lo que eran antes. Sus labios y su lengua se deslizan por el cuello de Charles arrancando de mi garganta un rumor que no me pertenece.

Sus dedos se cuelan por debajo de mi ropa mientras siento mi espalda totalmente envuelta por su cuerpo. Dejo descansar mi nuca en su hombro y muerdo mi labio con fuerza intentando ahogar los suspiros que se escapan a mi control. No quiero oír la voz de Charles en mis labios. Quiero ignorar que no soy yo misma.

Sus caricias siguen recorriendo mi piel escondida bajo la ropa, tentando justo al borde de mis pantalones. Por fin su mano derecha cubre por completo mi entrepierna, mientras la otra juega bajo la chaqueta. Siento la excitación contra su mano como nunca la había sentido antes y sin darme cuenta comienzo a ser consciente de lo que viene después.

Rápidamente me doy la vuelta y después de unos meros segundos observando su rostro lleno de lágrimas, le beso y enredo mis manos en su pelo. El rodea mi cintura con sus brazos y me acerca hacia él. Siento que nuestros cuerpos se funden en uno solo. No hay ni un mero milímetro entre nosotros mientras nuestros labios bailan a un ritmo desconocido para mí.

Este beso no tiene nada que ver con el que compartió con la Raven de verdad, ni siquiera se parece al de hace una semana. Tiene un tono nostálgico y melancólico, es lento y a la vez desesperado; un beso lleno de emoción y dolor, lleno de amor.

Amor… Lo percibo y casi incluso puedo verlo. Veo a mi hermano feliz al lado de Erik. Les veo en esas interminables partidas de ajedrez compartiendo algo más que una copa. Comprendo ahora sus miradas escondidas y las sonrisas que sólo ellos compartían. Lo observo todo como si fuera una mera espectadora de una historia que acabó sumergida en amargura y desesperación.

No puedo evitar sentirme culpable. Estoy avivando la esperanza de Erik con una fantasía que nunca podrá hacer justicia a la realidad. Estoy traicionando a Charles, mientras, en su piel, beso a la persona que él quiere. La misma persona que le ha roto el corazón en mil pedazos.

Todos esos pensamientos invaden mi mente y siento el tiempo transcurrir a cámara lenta, como si a mi alrededor todo se detuviera y pudiera sumergirme en el momento observando imágenes de felicidad y dolor en las que no tengo cabida.

Mis temores se cumplen y me arrepiento al instante de haber venido, pues no importa cuánto pueda desear a Erik. No soy capaz de hacer esto. Ya no soy la Raven de antes, he madurado y soy consciente de lo que mis acciones implican.

Doy un paso atrás y cambio mi forma al instante hasta volver a ser simplemente Raven. Siento las lágrimas en mis ojos, mientras Erik me observa confundido.

"¿Qué estás haciendo?" pregunta.

"Erik," comienzo, intentando recobrar el aliento. "No soy él. No puedo permitir que te engañes a ti mismo de esta manera y no pienso hacerle esto a mi hermano. Es enfermizo, ¿no lo ves?" Él simplemente permanece inmóvil mirándome y sin pronunciar palabra. "Deberías hablar con él," le sugiero. Él sigue sin decir nada. "¡Perfecto!" exclamo sarcásticamente. "Mejor quédate aquí ahogando tus penas en alcohol y pretendiendo que él no te importa cuando es más que obvio que entre vosotros hubo más que simple amistad." Mientras hablo, sus puños se cierran con más y más fuerza. Parece incluso que las heridas se le fueran a abrir de nuevo.

"¿¡Y qué quieres que haga!?" él grita con impotencia. "¡Le abandoné y me llevé conmigo a la única familia que tenía! ¡Acabó con una bala en la espalda por mi culpa!" Se hace el silencio mientras Erik respira apresuradamente, aún con la mirada fija en mí. "Nunca me lo perdonará…" dice ahora más calmado. "No me merezco su perdón. No merezco nada suyo. Lo único que he hecho es hacerle daño. No le merezco..." susurra mientras baja la cabeza vencido. Sus últimas palabras son un murmullo escondido que apenas roza sus labios.

Me acerco a él y descanso mi mano sobre su hombro para ofrecerle algo de apoyo. Él continúa mirando al suelo para esconder el dolor en su rostro.

"Si alguna vez estuvisteis tan unidos como a mí me parece y él, a pesar de que conocía tus convicciones, siguió adelante, créeme cuando te digo que nunca te ha culpado por lo que ocurrió. Ahora sólo tienes que encontrar la fuerza para plantarle cara y perdonarte a ti mismo."

Son mis últimas palabras antes de inclinarme y rozar mis labios contra su frente, mientras cierro mis ojos con fuerza. Después, abandono su habitación a paso lento y con lágrimas recorriendo mis mejillas.

Se acabó.


A/N: Esta ha sido la última aparición de Raven en la historia. El proximo y 'último' capítulo estará centrado en Erik y Charles exclusivamente, porque después de todo este fic es Cherik.

¿Qué os ha parecido?