Autor: Hina Music

Declaimer: los Personajes de Naruto le pertenecen a Masashi Kishimoto.

El siguiente fic participa en el reto "Cocina: porque el amor entra por la boca" del grupo Mundo Fanfiction NaruHina.

Advertencia: (Mundo alterno)

Personajes: NarutoxHinata.

PD: Disculpen una que otra falta de ortografía.

Espero que lo disfruten


¿Te vas a comer eso?

"La cocina es como el amor, debes entregarte con abandono, o no hacerlo"

-Harriet Van Horne-

La pastelería poseía un ambiente dulce en el aire, el olor a cacao se esparcía por el lugar. Habían varias mesas llenas, era un día agitado la clientela revoloteaba en la vitrina de dulces como abejas en un panal.

En la descomunal cocina, todo fluía mágicamente. Unas manos pálidas se movían con destrezas adornando un pastel de chocolate, aplicándole mantos en forma colosal.

–Ino, no te lo comas–regaño Hinata dándole un manotazo, para que dejara un gran pedazo de pastel.

–Te estoy dando una ayuda– explicó Ino con la boca llena de pastel de chocolate con cobertura de coco. Su melena rubia iba recogida en dos coletas y su silueta envuelta por un traje de mesera.

Hinata observo curiosamente a su prima.

– ¿En qué me ayudas exactamente? – pregunto gruñona, ajustando su delantal rosado pálido que estaba atado firmemente en su cadera, su cabello iba atado inmaculadamente.

–Me ocupo del control de calidad, tengo que asegurarme que los clientes no se quejen– Respondió tomando un trozo grande de chocolate.

Ser repostera era su vocación. Su abuela Hana la había enseñado a cocinar desde que era una chiquilla, había comenzado con unas magdalenas de fresa en ese mismo instante había descubierto su pasión por el arte culinario de la repostería.

–Esto esta delicioso, queda aprobado por mi paladar- halago dando brinquitos alrededor de Hinata.

Hinata le dio una sonrisa, mientras sus dedos se movían con rapidez arreglando los bordes que la gran boca de su prima había dañado por su "Control de calidad".

Se dio la vuelta para buscar el toque final del flamante pastel, encontró unos duraznos frescos prosiguió lavándolos y comenzó a picarlos con destreza.

–No sigas comiendo, aun no está listo– se había distraído nuevamente su prima había dado otra "pequeña mordida" a su fabulosa creación.

–Soloesunamordida- dijo casi indescifrable entre dientes haciendo pausa entre el pedazo que masticaba y las palabras que pronunciaba con la boca llena.

–Una mordida- corrigió tragando el trozo que le faltaba.

– Yo te mato, este pastel lo recogerán en quince minutos- su mirada perlada se torno furiosa.

Ino se puso nerviosa ver rabiosa a su prima no era algo de todo los días. Solía ser tímida y calmada ni un grito salía de su boca, pero eso sí tocas su comida ¡Uff! Adiós lado pacifico, Bienvenido ogro gruñón capaz de destripar

–Primita, sabes creo que me llama un consumidor con gran apetito- se escabullo antes de sentir que Hinata le lanzaría el cuchillo hacia el cuello.

Hinata respiro profundo debía calmarse y solucionar el problema que tenía en sus manos, comenzó a arreglar las mordidas de su "amada prima" cuando saliera de ese aprieto la dejaría sin cena por varias semanas.


Ino se encontraba animada dando los pedidos extravagantes, se había escapado de una muerte segura.

Se dio vuelta cuando escucho la campana de la entrada sonar, observo a un rubio de traje elegante que entraba con pasos confiados a la pastelería.

–¡Válgame dios!- le reconoció de inmediato, ese era el hombre que traía desequilibrada a Hinata.

Lo había visto varias veces venia regularmente a la pastelería y en esos días su prima salía como un rayo de su escondite, hasta decidía hacerse responsable de la caja registradora solo para atenderlo sumisamente mientras él pagaba su pedido.

–¡Hinata!- entro corriendo a la cocina, y se detuvo observando el resplandeciente pastel de chocolate listo para la entrega- Tal vez seas rara y tímida con los hombres, pero eres un genio.

Hinata se volteo riendo ante su obra, su malhumor había bajado rápidamente.

–Ya llego el pastelillo de fresa- señalo repentinamente el ventanal de la cocina, Hinata se acerco con rapidez y ahí lo vio a ese rubio que mirada con indecisión la vitrina de dulces de fresa.

Se soltó la coleta de caballo, dejando libre a su melena azulada que le llegaba hasta la cintura, se sacudió el delantal y camino a pasos veloces dirigiéndose al aparador de pago.

–¿A dónde vas? ¿Ves? Lo sabia haces eso cada vez que viene- Ino le siguió casi corriendo por el pasillo.- Se que te emocionas ¡Mírate! Estas mas roja que un tomate-le señalo el rostro lleno de pequeños rastros de harina, y le siguió hasta llegar a la caja de registradora.

Hinata pasaba el tiempo pensando en cómo sería él y lo peor es que ni si quiera sabia su nombre. Lo atendía a diario y lo único que hacía era bajar la mirada y balbucear.

–¡C-Cállate! Solo soy responsable– Le debatió a Ino, acercándose a la mujer que atendía el pedido de un cliente que se marchaba sonriente.

Ino se carcajeo, y observo al rubio acercándose hacia ellas.

– Yo me encargo, gracias – Hinata ansiosa le dio un toque en el hombro a la cajera para que se retirara, prácticamente corriéndole para tomar su lugar.

–No te pones así ni cuando viene Sasori– comento entre carcajadas exageradas, su prima le echo una mirada fulminante.

–¿Sabes qué? No seas tan listilla, anda a ver si llegaron por el pastel–le dio un empujoncito.

Hinata lo observo pararse al frente.

–Hola. – saludo el hombre alto, sus ojos azules se posaron en ella inquisitivamente hizo un gesto amistoso con la mano.

Ella se sonrojo, y él le dio una sonrisa de medio lado.

–D-Déjame adivinar – tartamudeo nerviosa, mirando las teclas de la caja registradora.

–¿Pastelillo de fresa?-Balbuceo levantando el rostro para encararlo, como no adivinar si le había atendido varias veces de las cuales siempre ordenaba lo mismo.

Ella se degustaba en prepárale lo que el apeteciera, siempre hacia ese pastelillo con tanto entusiasmo que hasta tarareaba en el proceso.

Él se sorprendió un poco, eso era entretenido verla ahí sonrojada y con esas pequeñas manchas en su rostro, esa mujer parecía adorable.

–Soy predecible ¿Verdad? – soltó una risita por la adivinación de lo que pediría.

–B-Bueno, me gusta pensar que es por su cordialidad- justifico buscando un pastelillo de fresa que aun quedaba en la vitrina, lo había preparado en plena mañana esperando la llegada del misterioso hombre.

–Has pedido lo mismo 49 veces- añadió concentrada en buscar la bolsa para empaquetar el pastelillo.

¡Por dios! que la tragara la tierra, ¿Quizás había dicho eso en voz alta?... mejor que le cayera un rayo. Seguro se vería como ¡Mírame soy tu acosadora numer one!

–¿Los cuentas?- pregunto curioso.

–E-Eso creo, creo que 49- balbuceo roja, metiendo el pastelillo en la bolsa.

Ya no había forma de escapar lanzo un sollozo internamente. Su maligna mente le estaba jugando sucio.

– Hay otras cosas en el menú, Si quieres podría cocinar algo para ti– propuso tratando de salir de Guatemala para ir a Guatepeor.

Le entrego temblorosamente la bolsa con el pastelillo.

–Sorpréndeme– le dio un guiño coqueto y se acerco un poco más, lo único que los dividía era el mesón de la caja.

Nerviosa busco los postres frescos que había elaborado desde la madrugada para exhibirlos en vitrina.

Encontró un dulce de chocolate blanco con toques de canela. Volteo hacia él que le lanzo una mirada fisgona.

– ¿T-Te gusta el chocolate? – pregunto señalando con leve temblor la variedad que tenía en el aparador.

–Si– asintió sin quitarle la mirada de encima.

–Tengo justo lo correcto–saco el pequeño dulce, se dio la vuelta buscando un envoltorio.

Él la empezó a examinar, observo su cabello largo de ese color azabache con toques azulados, bajo hasta su cadera y vio el delantal rosado que en la parte baja poseía encaje que entallada sus curvas.

– ¿Por qué no usas una de esas batas con tu nombre bordado en ella? –pregunto intrigado, apoyando una mano en el aparador. – Así sabría cuál es.- añadió con galanteo.

Hinata sintió casi que se desmayaría, jamás pensó que preguntaría su nombre de esa forma hasta sonó como si estuviera flirteando ¿Quizás estaba coqueteando con ella?

– S-Soy Hinata–se presento ruborizada, hasta presentía que soltaría humo por las orejas en un santiamén.

–Hinata- repitió con lentitud, como si recorriera cada silaba del nombre. –Naruto- pronuncio su nombre dándole una sonrisa y le tendió una mano.

Se sintió en las nubes cuando sus manos rozaron, Naruto su mente repitió ese nombre con anhelo.

–Es un placer– halago Hinata soltando su mano.

–Nos conocimos hace 49 pastelillos de fresa– comento con gracia.

Una pequeña risa salió de los labios del rubio, haciendo que le temblaran las piernas, ¡No te desmayes! Se imploro a sí misma.

–Ahora son 50–añadió embobada, dándole el dulce de chocolate. –Es cortesía de la casa– mascullo viendo que él intento sacar su billetera.

–Gracias– agradeció y se acerco campante dándole un beso rápido en la mejilla.

La escucho soltar un suspiro, Naruto no reprimió la leve carcajada que quedo en la mejilla de Hinata.

Pero no acabo ahí, se sintió atraído por un aroma que desprendía de la mejilla derecha de ella… era una pequeña porción de chocolate.

Naruto se quedo un par de segundos cerca de su rostro, no podía evitar sofocarse al sentir una lamida atrevida en su mejilla.

¡Válgame! tenía que haber sido parte de su imaginación ¿Le había lamido?

–Eso fue un gesto de agradecimiento– justifico revolviendo su cabello con cierto nerviosismo, se volteo con rapidez dirigiéndose a la puerta.

Hinata se quedo paralizada hasta que se dio cuenta. Él se iba así sin más después de darle aquel gesto atrevido.

–E-Espera–lo detuvo mientras daba un salto por el diminuto aparador y llegaba hasta Naruto. – ¿N-No quieres poner tu numero en el recipiente? El ganador se lleva un dulce gratis–explico reteniéndolo.

Naruto levanto las cejas con galanura. Era su impresión o esa mujer le estaba pidiendo su número, cautivado busco su tarjeta entre el bolsillo interno del pantalón y la puso en el recipiente que se encontraba al lado de la repisa donde reposaban varios platos.

–¿Qué te parece una cena gratis? – le hizo un gesto con la mano y desapareció por la puerta.

Se quedo paralizada estaba ansiosa por hurgar el recipiente y sacar la tarjeta.

–Tranquila, Tranquila. Deja que por lo menos cruce la esquina–Ino apareció de la nada a su lado, reteniéndole por el brazo.

Hinata observo la silueta masculina que circulaba hasta la esquina, él le vio por el rabillo del ojo y le ofreció una última sonrisa.

Estaba desesperada ¡Cruza la maldita esquina! Dio un alarido ante esa suplica interna. Y para entonces Naruto había desaparecido de su vista.

–Maldición, me asustaste–salió de su ensoñación cuando vio a su prima. No aguanto más y fue desesperada hacia el recipiente.

–Adelante–se acerco junto con ella, vio como retiraba varias tarjetas que estaban amontonadas.

Hinata tenía el nombre grabado Naruto busco con desesperación, se había quedado con cuatro tarjetas.

–Ay no ¿Cuál es? –confundida y agarrándose por los cabellos.

–Puedo elegir uno– carcajeo Ino, haciendo el típico juego de elección "Don Tamarindo do pingüe".

–Aquí hay un Naruto– exclamo victoriosa, leyó bien la tarjeta– ¿Tienda de Ramen? – frustrada tiro la tarjeta al recipiente.

–Aquí hay un Menma – Ino saco una de las tres que quedaban–Me quedo con este– murmuro indiscreta guardando la tarjeta en su bolsillo.

Hinata observo las dos tarjetas que sobraban, tenía que ser una de esas. Su mente colapso viendo los nombres impresos en ella, la primera era un Naru Ichiraku y la segunda era un Naruto Don Juan

– ¿Cuántos Narutos hay en esta ciudad? –se pregunto frustrada, viendo las tarjetas con decepción. Esa traviesa tarjeta no quería ser encontrada por ella.

Saco todas las tarjetas y vio una resplandeciente de color dorado.

– Dr. Naruto Uzumaki. Pediatra– recito en voz alta.

Tiene que ser este no creo que sea "Naruto Don Juan" se debatió tomando las tres tarjetas con el nombre similar.

Hinata enloquecería, tendría que llamar a esos números y averiguar quién era él Naruto indicado que la invito a cenar.

–Yo opino que te quedes con el Don Juan– Ino se retorcía de la risa, sintiendo la mirada fulminante de Hinata.

La azabache opto por darle un puntapié y se concentro nuevamente en los números.

Ahora que sabía su nombre, el destino se encargaba maliciosamente de impedirle volver a verlo.

¿Doctor, Don Juan o Ichiraku? Quería salir de ese dilema. Jugueteó con las tarjetas mientras se perdía en su pensamiento.

Recordó como casi se le salió el corazón cuando él se había presentado. Tenía que ser el Pediatra ya se lo imaginaba con esa bata blanca curando a varios niños y brindándoles esa hermosa sonrisa que hacían que esas marcas extrañas de su rostro le hicieran ver encantador, eso sería digno de ver.

¿Continuara…?


Me encanta haberme unido al grupo Mundo Fanfiction Naruhina y a este reto, participar es un honor :) si desean una continuación luego del reto dejen Reviews.