N/A: Sorpresa. Escribí esto anoche, un poco entre inspirada y aburrida. Ya sé que tengo que actualizar Ragnarok (y estoy en ello, es mi prioridad número 1 eh), pero se me metió esto en la cabeza y tuve que escribirlo. Algunas personas me dijeron que les gustaría leer alguna historia más sobre Kenzi y Tamsin porque les había gustado la "pareja" en mi otro fic y de algunas sugerencias nació la idea. Y bueno, espero que me digan qué les parece la historia y si quieren que la siga, hagánmelo saber, si no la dejo tal cual está. Hice un pequeño experimento en la forma de narrar la historia...

Rating: T (si queréis que la siga, la tendré que subir M... lo sé xD )

Disclamer: No poseo nada de nada de Lost Girl.


Dyson ha perdido miserablemente al billar. No le culpo, aunque le hubiera ganado igualmente en otra circunstancia, esta vez su ebriedad ha provocado que el juego terminara antes. Cojo mi bebida, que dejé en un saliente de la pared, mientras comienza a quejarse porque tiene mal perder. No puedo sino hacerle una mueca de burla y golpear su hombro con mi puño. Entonces comienza a alejarse hacia la barra donde espera que Trick le sirva una nueva copa. Yo sonrío con arrogancia mientras humedezco mis labios con mi whisky favorito. Observo el color anaranjado de mi bebida antes de sentirla bajando por mi garganta con aquel característico calor que me encantaba tanto. Me apoyo sobre la mesa de billar dispuesta a disfrutar de un pequeño momento de soledad con el alcohol que reposa en el vaso de cristal que sujeto entre mis manos, pero cuando mis ojos se elevan hacia el espacio frente a mí en el Dal, ella está allí, a unos metros de mí y está bailando. Dios, Kenzi está bailando delante de mí y de pronto no puedo dejar de mirar el vaivén de sus caderas y el movimiento salvaje de su cuerpo mientras está inmersa en el ritmo de la música que inunda el bar. Examino rápidamente los alrededores y veo algunos ojos fijos en ella, no soy la única que se ha percatado del baile, pero por algún motivo me molestan las miradas indiscretas sobre ella. Tomo otro trago tratando de bloquear aquellos extraños pensamientos, sin embargo, inevitablemente, mis ojos vuelven hacia Kenzi y ella me observa con una mirada llena de puro éxtasis que me deja sin respiración. Ella sonríe como si supiera el efecto que ha provocado en mí y yo tomo otro trago sin poder dejar de mirarla.

Estoy perdida en sus movimientos y, cuando varias personas comienzan a bailar alrededor de ella, bloqueando mi vista, me incorporo y camino hacia ella. Necesito verla más cerca. Aferro mis dedos al vaso de cristal casi vacío mientras cruzo a través de la multitud, pensando en lo ridículo de la situación. ¡Kenzi es un simple humano! Y mi mirada recorre sus largas piernas mientras lo pienso y parece que su naturaleza ya no me importa. En seguida parpadeo y levanto mis ojos para volver a encontrarme con los de ella. Siento mi boca secarse mientras ella comienza a bailar con más lentitud, con sus caderas girando de una forma que me impide dejar de vagar por la longitud de su cuerpo con mi mirada. Sabe perfectamente que la observo y cómo lo estoy haciendo, pero no le importa, ella no se incomoda, eso la alienta a seguir.

Entonces sus manos se pierden en su pelo azabache, cerrando sus ojos y contorneándose de forma cada vez más sensual. Sus dedos van bajando, acariciando su rostro y luego su costado, con una delicadeza desesperante que me atrapa más si es posible. Aunque cuando sus orbes se posan sobre mí de nuevo, ya sé que no podré escapar de ella por el momento y de pronto me siento excitada.

Ella extiende su mano y me quita el vaso, porque se ha acercado a mí con extrema lentitud sin que me diera cuenta. Se toma mi whisky de un trago, sin apartar sus ojos azules de los míos y luego deja el vaso vacío en cualquier parte sin dejar de sonreír de forma coqueta. Sigue bailando pero sin ni siquiera rozarme. Quiero… No. Necesito que me toque. Parece que una llamarada recorre mi cuerpo en agonía por su cercanía, pero no me muevo porque estoy a su merced y ella lo sabe.

Para cuando decide inclinarse hacia mí, tengo que luchar por controlar el desbocado latir de mi corazón. Es imposible.

—¿Estás bien? —me pregunta con su aliento impregnado en alcohol y sin borrar su sonrisa al mirarme.

No le respondo ya que siento uno de sus dedos tocar fugazmente mi vientre y esa mera caricia ha provocado un latido doloroso entre mis muslos. Tomo una profunda bocanada de aire antes de poder asentir afirmativamente a su pregunta.

—Baila conmigo —me susurra cerca de mi oído y sus labios rozan mi mejilla por un momento.

—Creo que ya tienes diversión por ti misma —consigo decir con un gran esfuerzo por mantener mi voz audible.

—Creo que será más divertido contigo —vuelve a susurrarme, tan cerca, que su aliento caliente acaricia la piel de mi cuello y la siento erizarse por ello.

Kenzi toma las solapas de mi chaqueta y tira ligeramente de mí, aproximándome a ella. Entonces siento el calor de su cuerpo junto al mío y no puedo sino lamentar haber levantado los ojos de mi whisky cuando siento la humedad brotar de mí, deseándola salvajemente. Su nariz se frota contra la mía suavemente y el aire agitado sale de su boca golpeando mis labios, provocando que no pueda pensar en otra cosa que no sea besarla, pero su cuerpo moviéndose contra el mío me descontrola y entre el azul de su mirada descubro su excitación que no hace sino incrementar la mía. Es en ese momento cuando se escucha la voz de Bo llamando a Kenzi sobre la música que suena y ella se separa rápidamente sin apartar sus ojos de mí. Se muerde el labio inferior en un debate interno entre quedarse o ir en busca de su amiga, hasta que vuelve a resonar la voz impertinente de la súcubo llamándola, cada vez más cerca.

—A veces odio realmente a Bo —me dice mirando hacia el suelo—. Pero igualmente no te librarás de bailar conmigo, rubita —añade levantando su mirada hacia mí—. Dios… No te vas a librar —concluye en un tono caliente antes de darse media vuelta e irse, dejando que sus ojos rueden por mi cuerpo sin ningún reparo.

Y me quedo allí viendo cómo se aleja con su inoportuna amiga súcubo. Parece que su lejanía comienza a deshacer el efecto en el que me vi envuelta por ella y golpeo mi frente avergonzada por mi actitud. Sin embargo, no puedo borrar la imagen del movimiento del cuerpo de Kenzi de mi cabeza y menos negar el deseo que ha despertado en mí. La ironía es que nunca me ha interesado nada relacionado con bailar.

Necesito una copa... Realmente, mucho más que una copa, pero un poco de alcohol debería relajarme. Y me dirijo a la barra, donde está Dyson que parece que no ha visto nada de lo que ha pasado, y que comienza a hablarme de cosas a las que no puedo escuchar, porque todo lo que existe en mi mente en ese momento es Kenzi.


¿La sigo o no? ¿Tienen otras ideas? Dejen una review y díganme *puppy face*