Novio Compartido

Notas de Autora: ¡Ohayo, Little darlings! ¿Cómo están? Bien, como pueden ver, les traigo más para leer. Probablemente ya habrán leído más de algún fic similar, pero… ñeh, quise intentarlo. Nunca he sido partidaria de algunas de las parejas mencionadas a lo largo del fanfic, pero lo que sí puedo asegurarles tanto como que me llamo Andrea, es que yo soy 10000000000% NH, si señor!

Summary: Hinata enamorada de Sasuke, y viceversa. Luego Sasuke atraído de Sakura. Sakura enamorada de Sasuke, pero estando con Naruto. Naruto comenzando a enamorar a Hinata. Hanabi gustando de Sasuke. El resultado: Naruto con Hanabi, Hinata con Naruto, Hanabi tras Sasuke y Sasuke… váyase a saber.

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CAPÍTULO I: HANABI
(Narra Hanabi)

Un día de estos me paré a espiar tras la blanquecina puerta de madera que correspondía a la habitación de mi hermana. Creí que quizás, y solo quizás dolería escuchar la melosa conversación con su novio, el que quiero para mí…

-¡Sasuke-kun, e-espera!-

-¿Qué más quieres que diga, Hinata? Ya te lo he mencionado todo.- Él le hablaba a mi hermana de manera cortante y fría, incluso a pesar de estar supuestamente enamorado de ella.

-Yo solo quiero… Intentémoslo de nuevo, Sasuke-kun. Ya lo solucionaremos como siempre lo hacemos.-

Es silenció retumbó por toda la habitación, y de nuevo, pude escuchar cómo mi hermana sollozaba. Yo no podía ver nada, solo estaba oyendo. Y no escuché respuesta alguna por parte de Sasuke.

Fue entonces cuando la manecilla comenzó a girar sola: ¡quería decir que alguien iba a abrir la puerta! La reacción que mi cuerpo tuvo no se hizo esperar. Salí corriendo lo más lejos que pude de allí, y cuando fingía bajar las escaleras del tercer piso de mi casa, lo vi, caminando directo a la salida.

-¡Sasuke-san!- ¿Pero qué demonios me pasaba? Yo jamás gritaba así.

-Hola, Hanabi.- Y aunque su voz aún sonaba fría, no fue más de lo normal. Sus enfados previos con Hinata jamás repercutían en su modo de tratarme a mí; aquello era algo que me fascinaba. Pobre Hina. La quiero mucho, es una buena hermana y no debería de hacerle esto. Es solo que yo ya no puedo estar tan alejada de él, o de lo contrario voy a estallar. Ojalá ella pueda encontrarse a un novio mejor.

-¿Sasuke-san, se queda a tomar café conmigo?- Me sentí excepcionalmente tonta.

Rechazo en tres, dos, uno… nunca llegó.

-Hmph. Supongo que sí tomaré café contigo, pero solo si no es por aquí.- Su vista seria no se apartaba de mis ojos, y acepté. Tomé mi abrigo de lana, mi cartera y mi celular. Yo tenía quince, él tenía veinte. Era cinco años mayor que yo.

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Bajé de su pulido y bien cuidado automóvil azul. De inmediato vi frente a mí la cafetería más linda de la ciudad.

-Este, yo…- Intenté replicar algo, con mi vista puesta en mis zapatos blancos, y mis cejas frunciéndose poco a poco.

-No te preocupes, yo invito.- Y si hubiese esbozado una sonrisa, aunque fuese diminuta, yo me derrito ahí mismo. Por suerte (o desgracia, porque verlo sonreír es de las pocas cosas de la vida cotidiana que me gusta) nunca lo hizo.

Y es que él era Sasuke. No Sasuke Uchiha, el popular y renombrado, atlético y perfecto chico que todos conocían. Conmigo, y para mí, sólo era Sasuke-san. Aquel azabache mayor que conocía, amante del café amargo, de sonrisa perfecta que casi no dejaba ver, siempre andando con las manos en los bolsillos y con el color azul siendo su favorito. ¿La razón? Por más que he intentado saberla, jamás lo he conseguido. Sasuke-san no siempre era tan reservado, al menos no a mi lado. Y el simple hecho de darme cuenta de aquello, me ponía los nervios de punta.

-He peleado con tu hermana de nuevo.-

-Lo sé…-

-¿Cómo te has enterado?-

-Lo vi en tu mirada. Esa frustración.- Y no mentía. Bueno, tal vez no, en parte. Sé que pelearon porque escuché todo tras la puerta; pero me habría enterado de todas maneras, al ver sus ojos con ese brillo inusual. Las cejas levemente curvas, tres arrugas diminutas en su frente, y sus labios dos milímetros más fruncidos de lo usual. No me lo tomen a mal, no soy controladora.

-Hmph. No sé cómo haces para darte cuenta.- Su voz siempre grave, nunca dulce. A pesar de aquello me agradaba charlar con él.

-¿Y por qué fue esta vez?-

Como si nada malo pasara me dijo la respuesta, sin balbucear:

-Le engañé de nuevo.- Tragué duro. Si yo llegase a ser su novia, por cosas del destino, ¿También me haría sufrir así, como lo hace con Hinata?

-Ah. ¿Y con quién?-

-No quieres saberlo.-

-Si quiero.- Mi rostro serio, casi siempre impasible, estaba allí, ocultando mi desesperación por conocer la respuesta.

-Sakura Haruno.- Cinco segundos de silencio. Y yo seguía sin comprender por qué rayos siempre me lo confiaba todo a mí, a pesar de ser la hermanita de Hinata.

-¡No lo hiciste! Qué asco. Ella es tan… zorra.-

-Persuasible, me gusta decir.-

-Llena de herpes.-

-Sólo algo… sucia.-

-¿Por qué la pelichicle?-

-Porque sí.-

Sí, me sentí mal por mi hermana. Y sí, quise patearle el trasero a Sasuke. Pero lo último fue más que nada por hacerme sentir celosa. En verdad odiaba estas cosas del amor.

-¿Solo porque sí? –

-Ajá.- Lo siguiente que recuerdo es haber volteado a ver a mi alrededor. Personas riendo, meseras pasando, el olor a pastelillos. Sasuke fijando su mirada inmutable en mi perfil, y los nervios –que quizás eran de familia- saliendo a flote por mi cuerpo. –Hanabi, no suelo decir esto nunca, ni al imbécil de Naruto. Te considero mi amiga.-

-¿Y es por eso que me cuentas esto?-

-Exacto.-

-Gracias, Sasuke-san.- Sonreí, me sonrojé, y él también sonrió muy, muy, muy levemente.

-Deja de ser tan formal.-

-Bien, Sasuke-kun.-

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-Hanabi, ¡¿Do-dónde estabas?! Me asusté mucho, creí que te habías perdido.-

-Calma hermana, solo fui a pasear por ahí.-

-¿Con Konohamaru-kun?-

-Si…- Mentira. Me la pasé toda la tarde bebiendo café y charlando con su novio, que le es infiel y me lo cuenta todo porque afirma que somos amigos. Pero no le iba decir eso. Es cruel.

-A la próxima avísame. Sólo me falta perderte mientras papá y mamá están de viaje, sólo eso y mi vida se acaba.-

-Bien. Buenas noches, Hinata.- Pasé por su lado, deposité un beso en su mejilla y caminé a las escaleras.

-¿No cenarás?-

-No, ya he comido.- Cené pie de limón, el favorito de Sasuke-san. Volteé a verla una vez más: sus ojos hinchados, el cabello recogido en una coleta alta y un mechón a cada costado de su rostro. ¿Qué más podía esperar? Era la quinta vez que Sasuke le hacía eso. Quinta vez en dos meses.

-tú…. ¿Tú puedes acompañarme a cenar?- No pude evitar sentir una punzada de culpa recorrer mi estómago y espina dorsal, por supuesto que la acompañaría, hoy y hasta la eternidad porque es mi hermana mayor; sin embargo no la acompañaré en su decisión de estar con Sasuke, aunque lo que diga sea contradictorio.

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Al día siguiente Hinata despertó como si nada, con esa empalagosa sonrisa habitual y su voz chillona pero melodiosa cantando "We are Young" de FUN. Me gustaba oírla cantar esa y muchas otras canciones, porque lograba llegar a notas altas y resultaba siendo una cantante fenomenal, sin siquiera haber tomado lecciones de música. Todo logrado a práctica tras práctica.

-Nii-san, ¿por qué cocinas tanto? ¿No es muy temprano para comer sopas grasientas? Si te alimentas así tus pechos crecerán mucho más enormes de lo que ya son. Mira que estiraste la blusa que te presté.-

-¡Ha-hanabi! Esto, yo… yo estoy cocinando para un compañero de la universidad que se enfermó. No es muy bueno cocinando, y pues… le preparé algo-de-comer.- Y lo ultimo lo dijo tan lento que por poco me quedo dormida entre las primeras dos sílabas.

-¿Él te lo pidió?-

-N-no.-

-¿Y por qué lo hiciste entonces, por qué te esforzaste tanto para él?- Sabía que mi hermana tenía un corazón dadivoso, pero me enfadaba que ahora estuviese cocinando para un desconocido en vez de ir tras Sasuke, quien es su novio. Digo, si ella tiene la oportunidad de mantener cautivado al azabache durante por lo menos un tiempo, que lo aproveche; porque muchas chicas como yo (y cientos más) deseamos onda y secretamente ser su centro.

-Hanabi, no estoy de humor para esto, ¿sí? Yo sé a qué te refieres, y sí quiero a Sasuke-kun aunque se haya ido con la chica rosada y linda, pero esto es solo un gesto amable por un amigo que siempre me hace sentir mejor cuando estoy mal. ¿No crees que lo correcto es ayudarlo cuando él no está bien?-

Oír a Hinata tan decidida hablando de chicos, sin tartamudear ni ponerse del color del cabello de la amiga de mamá, hacía que algo en mi se alertaba. Y mis hipótesis eran dos:

1-Hinata en verdad sabía que Sasuke ya no volvería.

2-Ese chico extraño la estaba enamorando mientras Sasuke solo la lastimaba.

-Hinata nii-san, ¿Cómo se llama en afortunado enfermo a quien el cocinas tanta comida grasienta?-

-Naruto-kun.-