Nota de la autora:

Aprovecho esta pequeña actualización para avisarles a quienes no saben que estoy traduciendo y editando una versión en español de las novelas de Maruma/KKM. Estoy publicándola para leer online o descargarla en PDF en mi tumblr. Además, también publique todos mis fanfics en tumblr y algunos de ellos incluyen mis fanarts, cosa que no he agregado en las paginas de fanfics. Visiten mi perfil para ver los links a las distintas secciones de mi tumblr, espero que les guste como lo diseñé porque me tomo mucho tiempo =P Diciembre es un mes complicado, por eso no estuve muy activa, y el primer volumen de la novela me mantuvo muy ocupada.


Las matemáticas son lo peor.

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Yuuri estaba sentado de piernas cruzadas en el sillón del living comedor con su boletín en mano y el maletín del instituto apoyado en el piso. Miró preocupado el 30 escrito en la casilla de matemáticas. Su única marca en color rojo en todo lo que iba del año, desde el año pasado que no tenía una de esas.

—Esto apesta… —murmuró y dejo caer su cabeza de lado.

"No quiero que mamá y papá lo vean. ¿Puede esperar un poco más tal vez? ¿Hasta que lo compense con un sobresaliente en otra cosa y mejore matemáticas al menos fuera del rojo el trimestre que viene?".

Estaba decidido a esconderlo y esperar que nadie le pidiera ver el boletín cuando escucho una voz detrás suyo.

—Hey, cabeza de chorlito… —dijo su hermano con normalidad e hizo una pausa extraña. Estaba seguro de que lo había visto sobre su hombro aunque lo hubiera escondido tan rápidamente entre sus piernas y con tanta fuerza como para marcar la tapa de la libreta de cartón.

Shouri lo miró en silencio y su expresión reprobatoria lo decía todo. Rodeó el sillón y se sentó a su lado quitándole el boletín de las manos de un golpe. Yuuri miró hacia otro lado mientras lo revisaba.

—¿Qué? ¿Es? ¿Esto? —Le preguntó su hermano enfatizando cada palabra con un golpe seco del pequeño libro sobre su cabeza—. ¿Qué demonios estuviste haciendo que no estudiaste lo suficiente?

—¡Si he estudiado mucho! —Respondió enojado el hermano menor—, pero no es mi culpa haber reprobado si no lo entiendo. Incluso estudie más para el recuperatorio, pero no salió como esperaba. No es que me tuviera tanta fe de todos modos… ¡Pero no creí obtener una marca roja!

—¿Por qué no me pediste ayuda si no entendías?

—Si lo hice —lo cual era verdad, a veces obtenía ayuda de su hermano—, pero no quería estar preguntando una y otra vez lo mismo como un idiota. Incluso Murata se cansaría de eso. Pensé que podía hacerlo solo, pero parece que no. Es solo que este trimestre hemos visto demasiadas cosas complicadas juntas, fue duro. Trataré de compensarlo en el que viene, he sacrificado tiempo de otras materias por matemáticas, si hubiera sabido que me iría tan mal hubiera compensado con mejores notas en el resto que si se me dan bien. Incluso tengo un 75 en Educación Física por haber faltado por estudiar, cuando normalmente tengo 95 o incluso 100 sobre 100.

Yuuri se echó hacia atrás y suspiró con los ojos cerrados. Había sido una mala racha. "Supongo que a veces esforzarse mucho no significa que las cosas van a salir bien. La vida no es tan justa".

Era tarde, los ruidos en la cocina habían cesado hace un rato y al tintinear de la vajilla le siguió la voz melodiosa de su madre.

—La cena esta lista.

Yuuri miró como Miko desaparecía en la cocina un momento y que los cuatro platos estaban sobre la mesa esperando. Su padre apareció desde el pasillo y le sonrió mientras se sentaba. Con disimulo se quedó la libreta en mano y al sentarse la aplastó intentando que nadie la vea, no quiso dejarla en ningún otro lado porque seguramente luego la olvidaría a la vista y eso sería un problema.

Hacerse el tonto se le daba bien, era un aspecto nato de su personalidad el pasar desapercibido. Con los años había logrado pulir sus habilidades para mantenerse en blanco y no ser evidente en cuanto a que escondía algo.

Ya era un estudiante de segundo año, lo cual significaba que era un poco más maduro que antes, pero lo que realmente lo había impulsado a cambiar mucho era su doble vida. Ser el rey de un país en otro mundo y todas las responsabilidades que eso conllevaba le habían obligado a cambiar.

Ya no era un niñito tonto que se ponía nervioso por nada, estaba orgulloso de que podía engañar hasta sus padres…

—Yuuri, ¿no han entregado los boletines en el instituto hoy? —pregunto su padre de repente.

¡¿De dónde había salido eso?! Toda su confianza se hizo agua de repente y se escurrió hasta el piso. Sintió un frio ártico golpearle y apretó los labios.

—Mmm… —a pesar de que podía hacerse el tonto mentirle a sus padres era algo que no formaba parte de sus costumbres. Simplemente no le salía.

Su padre solo miraba con algo de interés, pero el sexto sentido de su madre se hizo evidente.

—Yuu-chan, ¿se han demorado en entregarlo o hay algo que no podamos ver en eso?

Las cejas de Miko estaban enarcadas, el rostro que siempre portaba una expresión dulce y vigorosa ahora parecía ligeramente más severo.

Ambos lo estaban mirando y Yuuri no sabía qué hacer, que excusa poner.

Sus padres no hacían tanto problema por sus notas, pero hace mucho que no tenía que llevar una marca roja a casa. No quería. Venía bien y le gustaba que lo consideraran exitoso. No lo iban a castigar, incluso si siempre fuera un desastre en la escuela sus padres tenían la filosofía de que debía sembrar lo que cosechaba y aprender de sus propios errores, hacerse cargos de sus fallos y sus aciertos. Mientras no se tratara de peleas y delincuencia unas malas notas no eran nada en la familia Shibuya.

Pero estaba decepcionado, no quería admitir que había fracasado frente a ellos. Era un sentimiento complicado que no podía explicar a nadie. Se entristeció y asumió que no tenía otra opción más que entregarlo.

Una mano entrometida tiro del objeto molesto bajo su pierna, la levantó un poco y dejó que Shouri lo tomara.

Su hermano se acomodó los lentes con calma y esa expresión seria que a veces ponía, observo el boletín durante un momento más del necesario para alguien que ya lo había visto y comenzó a leer las notas en voz alta normalmente.

—Ciencias 50, Lengua 67, Educación Física 75, Matemática 45 —Yuuri no reaccionó exteriormente al cambio de los números, pero se quedó pensando—, Inglés 72, Economía Doméstica 89, Ciencias Naturales 65, Ciencias Sociales 90. Matemáticas como siempre está demasiado baja, tienes que esforzarte más en eso, este fin de semana no hagas planes porque pienso quedarme para hacer un repaso.

Mientras su padre comentaba sobre lo bajo que iba en deportes y que era raro, y su madre comentaba lo bien que estaba en Ciencias Sociales de forma un tanto extraña Yuuri observó de reojo a Shouri. Pensaba en como sus padres sabían sobre su doble vida pero nunca hablaban de ello directamente, y que por eso había mejorado en política y se reflejaba en su vida de estudiante de secundario, y como su hermano era la persona que más lo entendía.

Tenían muchas diferencias, tenían muchas peleas, tenían secretos… tenían un lazo irrompible.

Yuuri sonrió. No era tan mala idea pasar el fin de semana estudiando aunque Shouri fuera severo y lo molestaba mucho. Incluso le emocionaba un poco la idea y su corazón latió cálido y acelerado.

—¿Me pasas la salsa de soja? —le dijo de manera casual. Cuando ambas manos estaban sobre el objeto hubo una conexión y no había necesidad de decir gracias hermano mayor.

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Fin