¡Hi!

Lo siento. No subí otra vez el fanfic el mes pasado, pero prometo subirles capítulo doble este mes, o sea este y otro. Lo prometo porque así seguro que lo cumplo, o si no recuérdenmelo en Reviews (Comentarios) porque eso me ayuda jajaja xD O los Fav / Follow también se agradecen.

Bueno, hay mucha emoción por lo que está pasando en el anime. Y créanme, yo estoy con todo el hype, pero con varias series y mi cabeza está como que no lo soporta xD

¡Bien! Muchísimas gracias por sus comentarios. Para algunos este fanfic es una buena opción para reírse, y créanme, yo me divierto escribiendo. ¡Adoro hacerlos reír! Aunque, el drama que meto en 'Por y para siempre', es más para desahogarme xD

¡Notas/Comentarios!

1# Ustedes, chicos y chicas, son increíbles. En serio, si están leyendo mis dos fanfics se los agradezco. Lo sé, me tardo pero es por cuestiones de la vida xD Y repito mucho esto, pero es la verdad.

2# ¡Y he aquí! Este episodio tiene personajes invitados (jaja Qué gracioso sonó eso). Estarán un par de personajes que me gustan (encantan), habrá otra mención a otro Shipping y bueno, ¿adivinaron de quién se trata por medio del Preview del anterior capítulo?

3# Si llegamos a los 100 Reviews (y más, ojalá :'D), les escribo un especial de momentos cortos sobre el otro 'supuesto' lado de la historia. O sea, un What if…? (¿Qué pasaría si…?) Dentro del mismo fic, el What if? Trataría sobre el otro Ash y su situación. O sea, como actuaría un Ash ya de dieciséis, novio de Serena, con sus amigos estando en el tiempo de Kalos, cuando no era novio de Serena. ¡O sea esta situación, pero invertida! ¡Aunque! Eso no significa que eso sea lo que pasó en la historia. Esto es nada más un aparte, una alternativa escrita por diversión, no interfiere en la historia. ¿Qué les parece?

4# Al review (comentario) número 100 le escribiré un One-Shot con la palabra que quiera/escoja/deje en su comentario (La única regla es que no sea una palabra fuerte, sólo cosas para todo público). Es decir, digamos que X usuario deja el comentario número 100, entonces esa persona en su comentario deja una palabra como 'Chocolate' y yo haré un One-Shot (Historia de un solo capítulo) AmourShipping con esa palabra.

5# Sigo en las mismas con mi teléfono, pero no se preocupen. He tenido días mejores ^^

6# Ya actualizaré 'Por y para siempre', no se preocupen.

7# Pasó algo que no quería. Es que, la idea del fanfic era que todo ocurriera en un solo capítulo y que los especiales se partieran en dos. El problema fue que el anterior capítulo se pasó del límite de palabras, tuve que cortarlo y he aquí, el cómo termina la fiesta de cumpleaños y como inicia otra festividad. Sí, que lío xD

8# La canción que imaginé que sonaba cuando Ash y Serena están en la sala, es 'Take a Bow de Rihanna (versión instrumental). Esa era la que escuchaba mientras escribía la escena. Pero, imagínense la canción que gusten xD

¡Sin más, espero que les guste!

Los personajes de Pokémon no me pertenecen, le pertenecen a Satoshi Tajiri y a Pokémon Company en general.


Capítulo XI: "¡Dos años y algo más!"

¿Y cómo se supone que se lo iba a preguntar? Serena no solía ser muy directa, porque eso podía llevarla a conseguir ciertos problemas. En este caso, no sabía si lo mejor era ir y preguntarle directo a su novio si estaba celoso o no. Lo otro era saber si Ash estaba consciente de eso, porque según lo que escuchó él parecía negarlo.

Ella sabía de los celos o algo así. Desde que empezó a viajar con él ese sentimiento se convirtió en algo familiar. Serena sabía que Ash era un gran chico, y siempre creyó que era lo suficientemente distraído, como para no darse cuenta de sus emociones más allá del campo de batalla. En teoría, ese tipo de situaciones nunca las imaginó en su relación, pero recordaba habérselo mencionado a Ash de forma vaga, y él no había captado.

Su mente distrajo el hecho de que el entrenador pokémon estaba raro, más bien se concentró en lo más reciente. Se sentó con las piernas cruzadas, suspiró de manera ruidosa y miró a su pokémon.

—¿Qué crees que debería hacer?

Su compañera hizo sus acostumbrados sonidos y le miró con confusión.

—No puedo creer que esté celoso —masculló mirando hacia abajo—. Suena a algo demasiado irreal…

—Pero es cierto —replicó Misty, quien acababa de ponerse en frente de Serena.

La castaña soltó un grito, se llevó la mano al corazón y le vio apenada, pues a la otra chica casi se le revientan los tímpanos.

—¡Lo siento, me asuste!

—Está bien —habló la otra muchacha—. ¿Estabas pensando en Ash?

—S-Sí —tartamudeó en respuesta.

—Creo que sí estaba celoso—comentó Misty mientras se sentaba a su lado.

El viento sopló un poco fuerte, ambas temblaron un poco por la ventisca. Serena hizo una mueca e intentó pensar qué hacer, porque estaba un poco molesta por la escena que se armó hacía un rato, y también estaba confundida por los repentinos celos de Ash. Miró de reojo a la muchacha que estaba con ella e intentó pensar qué sería lo mejor.

—Oye —llamó Serena—. ¿Qué crees que debería hacer?

La del cabello anaranjado le miró divertida.

—Bueno, podrías seguirle el juego y darle celos —sugirió despreocupada.

Serena abrió un poco más los ojos, estaba sorprendida por el comentario.

—Hoy es su cumpleaños —recordó con algo de vaguedad—. No creo que sea la mejor opción, además seguro que ya todo está aclarado.

Misty frunció el ceño.

—¿Por qué dices que ya está aclarado?

—Vi a Gary y Ash hablando hace unos minutos.

La expresión en el rostro de la líder de gimnasio cambió, parecía pensar en ello.

—Como gustes entonces —habló Misty levantándose—. De todas formas, ¿no crees que deberías molestarte por el show que armó?

Esas palabras provocaron una pequeña sonrisa en Serena.

—Sí, estoy un poco molesta —confesó más tranquila—, no es que ignore todo lo que él hace. —Hizo una pausa pequeña y después continuó—. Todos tenemos formas de reaccionar diferentes…

Serena observó a su Braixen, ésta asintió dándole apoyo. Se levantó también, observó a la amiga de su novio y le susurró un 'Gracias'. Ella ya sabía qué tenía que ir a conversar con Ash.


Su Pikachu estaba en su regazo, vio a su alrededor y pensó en lo fatal que se sentía. Primero había sido demasiado impulsivo en sus últimas acciones, segundo había casi arruinado la fiesta, y ahora estaba esperando a Serena. Necesita verla y hablarle, eso le había aconsejado Clemont, Brock y Gary —a quién ya no detestaba—. Resopló mientras veía a la sala de su casa, escuchó la música y vio a su mamá bailando. Se cubrió la cara con su mano; se preguntó por qué ella estaría tan feliz, si hacía un rato él se había ido hecho una furia.

—Pika.

—Lo sé, Pikachu, pero estaremos bien aquí. Así no tendremos que bailar —susurró en lo bajo, para evitar llamar la atención de su mamá.

Pasados unos minutos escuchó pasos. Su corazón se agitó, se levantó de golpe y gritó:

—¡Serena!

Brock le miró raro, él había sido quien había entrado a la cocina.

—¿Eso significa que no la encontraste?

Ash sintió un pequeño rubor de vergüenza llenarle en la cara, volteó su rostro hacia el otro lado, y después se irguió de forma exagerada.

—No, pero la estoy esperando.

El mayor suspiró, miró de reojo a Ash y sonrió con nostalgia.

—Has crecido bastante —comentó desviando el tema. Miró unos segundos la expresión del menor—. ¿La quieres mucho, cierto?

El corazón de él saltó por la pregunta, miró a su alrededor y suspiró. Tenía que dar una respuesta, y sabía que tenía que ser asertiva porque de lo contrario, se metería en un lío. El problema era que no podía decirlo de forma abierta y sin atascarse. ¿Cómo decir algo que todavía no asimilaba?

Abrió la boca y una revelación llegó a su mente.

Había estado como veinte minutos esperando a Serena, se preocupó por ella por una simple sospecha sin sentido, siempre quería apoyarla y adoraba sus postres. En su cabeza aparecieron un par de imágenes de Serena, siempre sonriéndole y lo supo. Ash entendió que sí, la quería, pero era diferente a estar enamorado o el amor de pareja. Él la apreciaba un montón, quería verla feliz y realizada.

Además, su otro yo seguro que estaba enamorado de Serena, o algo así. Ese chico sí que tendría sus razones para estar con ella, aunque para él, en ese instante, fueran un misterio.

A pesar de que Brock lo preguntó con otro sentido, él podía jugar con la verdad.

¿La quería…?

—Sí —respondió serio, después sonrió y caminó hacia afuera de la cocina.

El moreno observó un brillo especial en los ojos de Ash, de hecho ni si quiera necesitaba en realidad una respuesta, pudo ver su mirada iluminarse con sólo pensar en ella.

Ash ignoraba el hecho de que, por algo se empezaba el enamoramiento, y la fase en donde estaba era apenas el principio del gusto-atracción. Y más tarde que nunca, eso le traería más problemas que soluciones.


Serena se tapó la boca para evitar gritar, había escuchado lo último en la conversación de Ash y Brock. Cuando menos lo sintió, su novio estaba parado en frente de ella, viéndole como si estuviese nervioso. Era extraño verlo con esa faceta, en especial porque solía actuar de forma natural ante casi cualquier cosa, y ahora parecía estar indeciso a qué hacer. La castaña bajó su mano a su lugar, se sintió cohibida y empezó a suspirar.

Ya sabía que tenían que hablar, pero la cuestión es que no sabía por dónde empezar. Además, no estaban solos dificultando más el asunto.

Braixen le dio un empujoncito a Serena, y Pikachu había jalado del pantalón a Ash. Segundos después, ambos pokémon estaban alentándolos a hablarse. Ash miró hacia el suelo, se sujetó la gorra, y pasó su otra mano por detrás de su nuca.

—Yo —empezaron ambos a la vez—. Necesito decirte algo. —Volvieron a decir juntos.

Hubo tres segundos de silencio, Ash levantó su mano para pedir la palabra, y ella cedió.

—Serena —llamó ya mirándola a los ojos—, no sabía que me pasaba, estaba confundido y la verdad es que…

Se quedó trabado, apretó un poco uno de sus puños e intentó seguir por donde se quedó, sin embargo Serena empezó a hablar:

—¿Estabas…?

Antes de poder terminar su oración, Delia se acercó a ambos y los jaló del brazo.

—¿Por qué están ahí con ese ambiente tan sombrío? —preguntó de forma retorica—. ¡Mejor bailen un rato!

Los dejó en medio de la sala, escucharon a alto volumen una canción que no era del gusto de ambos. Por un corto momento se vieron a los ojos, y pudieron saber lo que él otro pensaba; ¡no quería bailar! Mucho menos si se trataba de una canción lenta. No sabían bien como comenzar.

Ash miró confuso a Serena, ella se sonrojó provocando más desconcierto en el muchacho. Hubo unos severos segundos en los que él, no pudo ver absolutamente nada alrededor de ambos, y no por algo bueno. De repente, sintió un fuerte dolor de cabeza, en su mente apareció una imagen de Serena llevando un vestido rosa o rojo, no pudo ni ver bien en donde estaban. Recordó algo sobre un baile, y se dio cuenta que había visto un recuerdo, acerca de lo último que fue capaz de recordar, antes de llegar ahí.

Cerró los ojos rápido, se llevó la mano a la cabeza y se mareó. Pudo sentir como perdía el equilibrio para después caer al suelo, escuchó la voz de Serena llamarlo a lo lejos, y se desplomó.

Volvió a abrir los ojos unos segundos después. Alrededor todo era negro y, hasta lo lejos, había una luz blanca. Escuchó una voz lejana, no entendía bien qué decía, y mientras caminaba hacia lo brillante, pudo sentir que unos recuerdos venían a su mente.

Giró un poco su cabeza, observó una especie de ilusión, donde él estaba mirando la noche estampada de estrellas.

Notó como él pedía un deseo. Eso lo llevó a recordar su aventura con cierto pokémon, sin embargo ahí, en esa proyección, se encontraba solo. Intentó acercarse un poco al recuerdo, y tan sólo al dar un paso su alrededor se volvió blanco. Un brillo llenó el lugar y tuvo que cerrar los ojos para no quedarse ciego.

Volvió a escuchar voces, pero esta vez pudo oír la voz agitada de Serena. Abrió los ojos con lentitud, y su visión borrosa se empezó a ir. Los ojos de ella estaban cristalizados, pudo sentir los dedos de su "novia" tocándole el rostro, haciéndolo sonreír espontáneamente. Su Pikachu se le lanzó encima, y él con un brazo lo rodeó.

Desvió sus ojos a los de ella, ambos se sonrieron y el momento era sólo de ambos.

—¿Cómo te sientes? —preguntó la castaña.

—Confundido, ¿qué pasó? —Con algo de dificultad se sentó.

—¡Te desmayaste! —respondió Bonnie.

Ash giró su cabeza hacia su lazo izquierdo, al fin se recordó que no estaban solos. Un mini rubor apareció en sus mejillas, él empezó a disculparse con todo mundo por haberlos preocupado.

Serena había estado observándolo un rato, se dio cuenta de su pequeño sonrojo, y no pudo evitar sentirse nostálgica. Verlo hablar con esa naturalidad, después del susto era increíble. Se llevó la mano al final del collar que tenía y lo tocó. Ella había hecho una mini moñita con un pedazo del listón azul que él le había dado, y la había colocado en el collar como si fuera un dije. Siempre cargaba eso consigo, y solía recordarle a su relación con Ash.

A los cinco minutos, la música había parado, los invitados se sentaron en su lugar, y dejaron que Serena se ocupara de su "novio".

—Entonces, ¿te sentiste mareado? —preguntó la muchacha mientras revisaba el botiquín.

—Sí —respondió mirándola concentrado.

—Bien, supongo que debe ser por la gripe —asumió pensativa—. Vuelve a tomar un poco de medicina si te sientes fatigado.

El muchacho asintió a su compañera. La observó dejando la caja a un lado, después le sonrió entusiasta.

—Siento que tu cumpleaños haya sido tan…

—No, está bien —cortó Ash de repente—. En realidad, ha sido un día raro, pero no malo. Además, tú hiciste el pastel, ¿verdad?

Ella asintió en respuesta. La expresión en el rostro de él se iluminó, probar algo dulce le levantaría el ánimo ahí mismo. Antes de poder hacer un comentario, la castaña recordó el tema por el que tenían que hablar.

—Ash, creo que necesito que me expliques lo que pasó.

—Bueno, mi madre quería que bailáramos y sentí un dolor extraño —respondió rápido. No había captado lo que ella le quiso decir.

—No eso —reprochó la muchacha girándose un poco, para verlo sólo a él—. Es sobre Gary.

El entrenador pokémon se tensó al escuchar eso.

—Uh. —Se quejó en voz bajita, desvió un poco la vista hacía el castaño mencionado y frunció un poco el ceño.

Nada hubiera pasado de no ser por culpa de Gary. ¡Bueno, ya! Habían hablado, e incluso aceptó que había malinterpretado las cosas, sin embargo eso no eliminaba el mal momento que le hizo pasar a Serena. Y si tan sólo su amigo le hubiese cuestionado las cosas directamente, él jamás lo hubiese visto todo como un complot en contra de su-, es decir, Serena. Aunque, también tenía parte de la culpa, y la más afectada ahí era ella.

—¿Ash? —preguntó seria la castaña.

—¿Qué quieres saber? —preguntó con cautela.

El silencio fue breve por unos segundos.

—¿Por qué le gritaste todo eso a Gary?

—Porque creí que te estaba haciendo daño —confesó honesto.

Serena se removió incómoda.

—¿Por qué? —volvió a preguntar.

—Porque… —masculló cerrando los ojos.

—¿Estabas celoso? —preguntó divertida, verlo intentar explicarle sus celos era lindo, sin mencionar que se veía tierno haciendo muecas. Notó como él abría los ojos para mirarle de forma condescendiente, sin saber qué decirle a ella—. Lo estabas —afirmó con una pequeña sonrisa, no quería perder su seriedad—. Gary es increíble —soltó, la expresión en la cara de él era incomparable—, pero no es Ash —finalizó con un brillo en los ojos.

"¿Eso qué significa?", se cuestionó él en su mente. En un pequeño grito inesperado, no supo identificar el instante en el que Serena tomó su mano, para encajar sus dedos con los suyos.

Probablemente se habían tomado de la mano antes, hasta podía recodar un poco como solían darse situaciones, donde tenían que agarrarse para salvar sus vidas. Sin embargo, en ese momento, no había un punto de comparación, con la sensación tan significativa que ese corto contacto le estaba dando. Podía decir, que esos segundos mirando sus manos entrelazadas era extraño y misterioso. Siendo honesto, no podía entender qué estaba pasando.

Estaba perdido, y su adjetivo para describir todo eso era "raro". Su subconsciente le gritaba que no se moviese, porque estaba intentando entender si Serena estaba o no molesta.

—Entonces, ¿estás enojada? —cuestionó desconcentrado.

Ella río un poco y le vio con ternura.

—Debería estarlo —confirmó sin mirarle.

Ash se sintió feliz con eso, ¡entonces no estaba metido en un problema!

—Oh, genial —susurró feliz.

—Pero —comenzó a hablar Serena, con una voz medio autoritaria—, pensaba regalarte una canasta entera de macarrones por tu cumpleaños. Ahora, creo que será mejor que no comas tanta azúcar.

La expresión en el rostro del muchacho cambió a preocupación. ¡¿No podría probarlos?! Ella no estaría hablando en serio, ¿o sí?

—Serena —nombró un poco suplicante.

—No, Ash —cortó juiciosa—. Creo que no fue bueno gritarle a Gary, y mucho menos pensar que algo raro había entre él y yo.

—¡No pensé eso! —gritó acelerado—. Creí que él te quería hacer daño, eso es todo.

Serena le miró un poco incrédula.

—Nos espiaste en el supermercado —recordó soltando el agarre de sus manos.

—Hey —susurró en voz baja.

En cuestión de mini segundos el muchacho se sintió abatido por el movimiento. Tomarlo de la mano y soltarlo tan rápido, no era algo para lo que estuviese preparado, porque primero había sido raro y después se había acostumbrado. Iba a quejarse de eso cuando, hasta que sintió la mirada de regaño de parte de Pikachu. Suspiró y recordó que tenía que mantener la compostura. Debía dejar de comportarse de manera infantil.

—Bien, lo siento —terminó por decir el muchacho—. Lamento mucho lo que pasó hace rato, Serena. No estaba siendo yo en ese instante.

A la castaña ese diálogo le dio nostalgia. Desvió su vista a Pikachu y suspiró.

—Ya sabes —habló ella, apartando un mechón de cabello en su frente—, te perdono por lo que pasó. —Se levantó de su asiento—. Pero tenemos que hablar sobre los celos, Ash.

Él resopló un poco.

—No estaba celoso —insistió frunciendo el ceño—. Aun así, prometo no volver a salirme de control —agregó levantándose de su lugar también—. Iré a hablar con Tracey.

Ella asintió y lo dejó ir. El entrenador caminó directo hacia el dibujante, y se sentó a su lado derecho. Miró a Misty, quien estaba con Tracey, y le sonrió.

—Hey, Misty —nombró inocente—. Necesito hablar con Tracey unos minutos —anunció esperando privacidad, pero su amiga no se iba—, a solas —aclaró en voz alta.

—¿Por qué debería irme? —preguntó con evidente molestia.

—Porque hablaré con Tracey —recordó Ash.

La del cabello anaranjado le miró inclinando la cabeza, él interpretó es como un desafío de miradas. Se vieron de forma chocante por uno segundos, hasta que la chica cedió un poco.

—Por favor —pidió Ash, aplicando la amabilidad básica.

—¿Hablaran sobre cosas de chicos? —cuestionó confundida—. No me molesta escucharlos de todas formas.

—Seguro quiere preguntarme sobre algo del matrimonio —justificó Tracey, quien había permanecido callado.

—¿Ma-tri-mo-nio? —dijo con lentitud separando las silabas, parecía no creérselo.

—¿Ash no te lo dijo? Vaya —comentó el de los cabellos verdes—, ¿no le dijiste?

—¡No! —respondieron Ash y Misty al mismo tiempo.

—¡¿Te vas a casar?! —gritó la muchacha.

"¿Por qué tanto escándalo?", se preguntó mentalmente. Sin saber cómo responder, contestó lo lógico:

—¡Algún día!

Para el muchacho con mentalidad de diez años, el tema era simple y ya. Se casaría —él no, por supuesto, sino su otro yo— y punto.

—¡¿Qué clase de repuesta es esa?! —Volvió a gritar Misty.

—¿Mi madre no te lo contó? —cuestionó Ash.

Él daba por hecho que su mamá se lo había dicho a medio mundo.

—¡Pues yo…! —exclamó a medias, se quedó callada unos segundos y terminó su oración—, sí, me lo dijo.

—¿Entonces por qué la sorpresa?

—Pensé que exageraba, porque su hijo ya tenía novia y eso —respondió ya más tranquila—. Además es difícil de imaginar. ¿Tú, casado?

Ash no sabía si darle la razón o sentirse ofendido. Optó por sentirse medio ofendido y suspiró.

—Comprometido —corrigió como si nada—. Por lo que entiendo, hasta que seamos mayores de edad nos casaremos.

El silencio de hizo presente, Ash miró alrededor y se dio cuenta que todo mundo los estaba viendo. Observó la expresión en el rostro de Serena, ella estaba muy roja de pies a cabeza.

Gary fue el primero en levantarse de su asiento, para después pararse en frente de él.

—Te vas a casar —señaló impresionado—, y con ella —terminó por decir señalando a la chica.

—Sí, ¿tiene algo de malo? —preguntó un poco frustrado.

—Algo —expresó espontaneo, Ash le lanzó una mirada asesina.

—¿Qué tendría de malo? —preguntó la madre de Ash, saliendo en su defensa.

El ambiente se tensó, provocándole un mal presentimiento al muchacho. El tema de la boda había sido llevado con cautela, y creyó que sería tan fácil contárselo a los demás… Bueno, esto demostraba que no. Sólo rogaba que no dijesen nada que lo pudiese delatar y, ¿por qué a Gary le importaba tanto el asunto?

"Contrólate", pensó mientras inhalaba y exhalaba.

—Pues, ¿si sabes lo que conlleva casarse? —cuestionó el castaño, puso sus manos en la cintura y le vio frunciendo el ceño.

Ash abrió la boca para contestar, pero la cerró a los segundos. En realidad, no sabía lo que conllevaba, aunque sí lo había considerado bastante. Se puso en modo pensativo, ignorando los gritos empezados por su madre para defenderlo, más los gritos de Misty por no decírselo antes.

Y mientras él pensaba, todo mundo empezó un debate sobre si era correcto casarse a su edad, con Serena y viceversa.

—¿No creen que se casarían muy jóvenes? —preguntó Brock con sensatez.

—¡Para el amor no hay edad! —gritó emocionada Delia.

—¡Sí, cierto! —apoyó Bonnie—. ¡Si se pudieran casar ahora, lo harían!

—¡Bonnie! —gritó Serena avergonzada.

—¡No digas esas cosas! —regañó Clemont.

—¿Ustedes creen que Ash sería un buen esposo? —preguntó alarmado Gary—. Siento que le causaría dolores de cabeza severos a Serena —explicó al ver la mirada asesina de cierta rubia pequeña.

—Hey, Gary. ¿Acaso te gusta Serena? —preguntó el profesor Oak, dudando

—¡No! —respondió de inmediato, temía que Ash volviese a enloquecer de celos.

—Pues parece —insistió su abuelo.

—Por supuesto que no le gusta —habló Misty.

Tracey, quien había estado viendo a Ash, se levantó de su asiento al escuchar eso.

—¿Por qué lo defiendes? —cuestionó "curioso".

—¡Ese no es el punto! —gritó Gary—. ¡A mí no me gusta Serena, a Serena le gusta Ash, y no deberían casarse nada más sean mayores!

—¡No seas tan amargado! —reclamó la hermana de Clemont.

—¡Intento dar mi punto de vista sobre esto!

—¿Podrían calmarse? —preguntó Serena, estaba sonrojada y apenada por la discusión.

—¡Que Gary se disculpe con Ash! —gritó Bonnie.

—¿Por qué debería disculparme? —cuestionó ofendido.

—¡Hey, dejen de discutir! —pidió Tracey.

Los gritos siguieron por unos cinco minutos más, incluso los pokémon que estaban ahí empezaron a tomar partido para ver a quién apoyaban. Lo único que les faltaba era empezar a tener batallas pokémon entre todos para resolver el asunto. Siguió así hasta que el chico del Pikachu se levantó.

—¡Ya sé! —gritó llamando la atención de todos—. No sé muy bien lo que casarse con alguien puede provocar, pero eso no importa. —Notó como varios iban a protestar, pero él les indicó que no había terminado—. Cuando empecé a ser un entrenador pokémon no sabía nada, pero hubieron personas que me ayudaron a aprender.

»Y mis pokémon fueron mi apoyo, aprendí de mis errores e intuí que no debía detenerme a pensar mucho. Tenía que actuar y moverme para poder afrontar mi próxima batalla, y el matrimonio debe funcionar algo así. Supongo que a pesar de las dificultades y pérdidas, tenemos que continuar…

—No rendirnos y seguir hasta el final —terminó Serena la oración por él.

Ash la volteó a ver, sus ojos se encontraron y sin poder evitarlo el tiempo se paró para ambos. Estaba consciente de que tenía personas alrededor, pero parecían desvanecerse conforme pasaba más tiempo mirándola con detenimiento. Abrió la boca para hablar, pero acabó sonriéndole. Sabía que ella entendía la filosofía por la que su vida se guiaba, e incluso podía pensar que la llevaba mejor que él —aunque no podría admitirlo—.

No se dieron cuenta en el instante en que Bonnie gritó un 'Awww', que todos los demás imitaron, a excepción de unos cuantos.

Hasta que Delia les habló fue que reaccionaron, la mayoría retomó su lugar e incluso Misty empezó a hablar con Serena, sobre cómo fue que inició el asunto del compromiso. Ash se quedó hablando con Tracey, pero no pudo tocar el tema que quería. Pasado un rato, donde ya habían comido los platillos que la castaña hizo, su madre se había levantado para hacer un anunció.

—Quiero expresar mi felicidad por la pareja aquí presente —habló emocionada, señaló a Serena y Ash mientras suspiraba—. He estado pensando mucho en su futuro —siguió haciendo ademanes, la expresión en la cara de Serena se estaba deformando, parecía saber qué diría—. ¡Y le prometí a mi nuera que hablaría con mi hijo de eso!

Esta vez fue Ash el que miró a su madre de forma sospechosa. La conocía, y sabía que podría estar llevando el asunto de su relación a un punto vergonzoso. Miró a su Pikachu buscando ayuda, y éste le vio confundido.

—Mi Ash me ha dicho que sí quiere tener hijos. ¡Sé que serán hermosos mis nietos!

Esta vez nadie protestó nada. Todos, absolutamente todos, voltearon a ver al muchacho aludido. Él no sabía ni qué decir ni hacer, estaba intentando recordar cuando su madre le había preguntado eso.

Se llevó la mano a la frente, sintió el estómago revuelto y giró su vista a Serena. Ella le veía como si fuese un alienígena que vino de quién sabe dónde. No lo pensó dos veces, se paró y empezó a llamar la atención de todos.

—¡No recuerdo haber dicho que sí! —habló firme, intentando convencerse a sí mismo de no haber dicho tal cosa.

—¡Ay, hijo, no seas mentiroso! —regañó Delia—. Jamás debe darte pena este tipo de cosas.

—¡Mamá! —gritó sonrojado—. ¿Cuándo te dije que sí?

Su madre se llevó el dedo índice al mentón.

—Hace un rato, antes de que fueras al baño —respondió con calma.

Ash empezó a recodar cuando fue eso.

"Haber, yo estaba ahí, con mi madre y Gary me vio feo…", el hilo de pensamientos se extendió hasta ese punto. Se quedó en shock al recordar que, efectivamente, él había dicho que sí a todo lo que su madre le estaba diciendo. Se mordió un poco la lengua suprimiendo un grito, levantó su mano y soltó:

—¡Objeción! —gritó lo primero que se le vino a la cabeza—. Disculpa, mamá, pero no te estaba escuchando.

—¡Oh no! Hijo, deja de sentirte apenado por el tema —volvió a regañar Delia.

—Señora, creo que Ash está siendo sincero —habló Serena.

—Y yo creo que ustedes están siendo tímidos —insistió sonriéndoles con ternura—. ¿No les gustaría una pequeña Serena o un mini Ash? ¿Se los imaginan corriendo por ahí, tan lindos e inocentes?

Ambos comenzaron sus divagaciones. El muchacho no sabía bien cómo verle el lado bueno, o más bien no entendía qué tenía que pensar. ¿Una pequeña Serena? Hizo una mueca sin entender mucho el asunto. O sea, apenas si estaban comprometidos, no entendía el afán de su mamá por querer niños. Además, según entendía, la decisión era de los dos, y en su caso, apoyaría a Serena si ella quería. Porque de todas formas, como ya sabía, ese sería problema del otro Ash.

Observó a la castaña, esta estaba pensando en quién sabe qué. Lo que sí notó es como ella se ponía toda roja y suspiraba de forma extraña.

—¿Estás bien? —preguntó Ash.

Serena salió de su ensueño donde, ambos tenían una familia y sus hijos habían sido mellizos. Sacudió su cabeza regresando a la realidad, carraspeó rápido y le dirigió una mirada normal a su suegra.

—¿Por qué no vamos a partir el pastel?

El ambiente se relajó, todo mundo aceptó la oferta y el resto de la tarde se fue sin incomodidades. Ash tuvo una batalla pokémon contra Gary, al finalizar la mayoría estaba listo para irse. El pastel había sido la cosa más deliciosa que Ash pudo probar, era de cajeta con nuez y tenía unos adornos hechos con crema que lo hacía verse exquisito. Al probarlo no pudo evitar decirle a Serena que era lo más genial que había hecho, ella le agradeció y le dio más.

Los regalos que le habían dado los dejó en su habitación, prefirió abrirlos más tarde. Su madre y sus amigos de Kalos estaban limpiando el lugar, mientras que él y Serena habían salido al jardín a conversar. ¡Ah, y también estaba Pikachu!

El cielo estaba despejado, se podían verlas estrellas brillando e iluminando la noche. La muchacha le miró con ilusión, y él se quedó pensando en ese recuerdo que tuvo. En su sueño había deseado algo, lo malo era que no podía recordar de dónde venía eso. ¿Sería de sus memorias perdidas?

Regresó a su realidad al ver un paquete posarse frente a él, miró a quién estaba a su lado y no pudo evitar reírse un poco.

Serena le estaba dando un regalo, lo tomó sin más y lo abrió. Habían varias cosas ahí: unos guantes de su tamaño, unos más pequeños y una gorra.

—Los pequeños son para Pikachu —explicó tomando las prendas y poniéndoselas a la criatura

—¡Pika! —exclamó el pokémon para después saltar a los brazos de la castaña.

—Que bien que te gustaron —agradeció la chica, cargó unos segundos al pokémon y luego lo bajó al suelo.

Él miró con atención sus regalos, lo analizó por unos segundos y se dio cuenta que ella las hizo. Todo lo que le dio fue hecho a mano, y si se ponía a pensar ella le había hecho una gran fiesta sólo para él. Algo en su corazón saltó, era una sensación similar a cuando Serena solía hacer cosas por él, pero se sentía diferente. A decir verdad, hasta la castaña se veía distinta en ese momento. Su sonrisa le transmitía una emoción que no se podía comparar a lo que sentía antes, porque no eran iguales.

—Gracias —habló conmovido—. Muchas gracias, Serena.

—¡Nada de eso! —gritó avergonzada—. Hoy es un día especial —susurró lo último, parecía estar dudando algo porque no lo veía a los ojos.

—Claro que te tengo que agradecer —insistió feliz—. Eres increíble.

Ella le miró con ojos brillosos. Serena tuvo un arranque de quién sabe dónde, se acercó rápido a él quedando a tan sólo unos centímetros de su cara. El movimiento hizo que Ash se quedara quieto y sorprendido, la vio con los ojos cerrados y sintió como posaba sus labios en su mejilla derecha. El calor instalado en sus tripas se extendió, los nervios se le desbordaron y sus mejillas se sonrojaron. Serena tenía su boca estampada en su mejilla, y él no sabía ni cómo responder.

Si alguna vez le habían besado la mejilla, ni lo recordaba. Serena le había hecho olvidarse de todo por unos instantes, el contacto era la sensación más divagante que conocía. El tomarse de las manos había sido raro, y esto se había ido fuera del límite que conocía. Su respiración se había cortado y sólo volvió a respirar cuando ella se apartó.

—Feliz cumpleaños, Ash —habló alegre y sin mirarle.

Y con eso, Serena se fue de ahí, dejándolo todavía confundido y estupefacto.


Observó a su mamá empacándole su ropa interior. Había hecho sus maletas hace rato, y su mamá insistía en que no olvidara sus calzoncillos. Partirían a Kalos dentro de unas horas, y lo único que quería era que su madre dejara su maleta tranquila, porque la deshacía cada vez que miraba que llevaba algo de más.

—Así está bien, mamá —comentó estirándose.

—Hijo, los voy a extrañar —confesó medio triste—. Serena es una linda ayuda en la casa.

—Lo sé, pero ya vendremos a visitarte.

Su mamá le dio un abrazo exagerado que casi le saca el aire. Un rato después salieron afuera, donde ya estaban todos con sus maletas. Esperarían al Profesor Oak para llevarlos al aeropuerto.

Acarició la cabeza de su Pikachu, suspiró y escuchó la risilla de Serena. Habían pasado un par de semanas desde lo del beso, durante ese tiempo estuvo pensando en que, era lo más lejos que había llegado con ella. Y, la castaña actuaba como siempre, sin mencionar nada de lo que pasó. Eso lo había desconcertado, sin embargo después de hablar con Bonnie sobre esto —la niña estalló de emoción cuando le contó—, supo que era normal, porque las parejas hacían eso y más. Aunque no sabía muy bien qué más aparte de eso podían hacer, exhaló intentando concentrarse en mantener la calma.

Recordaba cómo se había despedido de Gary. Él le había aconsejado tener cuidado con los acercamientos de Serena, también se recordó de Misty, quien se había hecho amiga de su 'novia'. No pudo hablar con Tracey, pero por lo que notó, al parecer su rival-amigo le ayudó con eso. El dibujante no parecía sospechar más de él, no tenía ni idea de qué le había dicho Gary, pero fue efectivo.

Pasados unos quince minutos, el profesor Oak llegó en un auto. Todos se subieron, incluyendo su mamá. Antes de partir, había decidido llevarse consigo a su equipo de Kalos, y estaba decidido a seguirlos entrenando, ya que no tenía muchas cosas que hacer en sus vacaciones. El viaje ni lo sintió por estar conversando con Clemont sobre batallas, también Serena había aportado una que otra pregunta la plática.

Ya en la tarde, estaban subiéndose los cuatro al avión. Vio a su mejor amigo rubio muy alegre, quizá por el asunto de Korrina —el cual seguía sin asimilarlo mucho—, miró también a Serena, parecía feliz de regresar a su lugar natal. Bonnie parecía que tenía más sueño que otra cosa.

Miró por la ventana, y después el asiento a su lado. Serena se encontraba sentada junto a él, y eso se le hacía un poco incómodo. Si bien su amiga le dijo que el beso era normal, su cuerpo no lo tomó así. Se ponía nervioso al sentirla cerca, y eso había dificultado las cosas un poco.

Un pensamiento cruzó por su mente. ¡Su aniversario sería dentro de unas dos semanas! Posó su mano en su cara, olvidó el asunto con el pasar de los días. Había estado entrenando con sus pokémon, y ya no solía estar tanto con Serena. Ella no se preocupó ni le preguntó la razón, a lo mejor porque Bonnie le había dicho que él quería sacar toda su energía.

Bueno, tenía varios días para pensar en algún regalo. Al menos no lo recordó a último minuto. Cerró los ojos y se quedó dormido.


Miró el aparador una vez más. ¿Qué le gustaría más a Serena? Volteó a ver a Clemont y le pidió ayuda. Desde que habían llegado a Kalos, no se habían detenido a descansar. Al parecer Serena había organizado una especie de fiesta en Pueblo Ambrette, había contactado a la mayoría de sus amigos en Kalos, y esperaba que todos vinieran. Ash sabía que tenía que ver con su aniversario, pero había otra razón, y es que la castaña quería contarles sobre su compromiso.

Al menos eso le había explicado Bonnie. Ahora se encontraba buscando entre las pocas tiendas algo, porque durante el viaje Serena había estado alrededor, y así no podía ser sorpresa. Exhaló y miró unos zapatos rosas.

Eran horribles, pero eso no lo sabía él. Ambos chicos no entendían de moda ni esas cosas.

Bonnie estaba distrayendo a Serena para que los dos pudieran comprar algo, dentro de unas horas empezaría la fiesta, y él estaba sin poder comprar algo. Sí, así de tarde se le había hecho para comprar el regalo. Volvió a mirar un vestido blanco de verano, pidió la opinión de Clemont y esté no supo que decirle.

Un desastre total, resopló y miró hacia su lado derecho. Vio a Trevor y Tierno caminando hacia ellos, una sonrisa se asomó a su cara. ¡Ellos podrían ayudarle!

—¡Chicos! —llamó emocionado.

Los que acababan de llegar corrieron hacia ellos, se saludaron e iniciaron una corta conversación sobre por qué estaban ahí.

—Oh, ¿en serio no sabes qué comprarle? —preguntó Trevor, Ash asintió.

—¿Y pensabas comprarle esos horribles zapatos? —cuestionó Tierno, los otros le vieron sorprendidos—. Pasar bastante tiempo con Shauna afecta —explicó rápido.

—¡Entonces puedes ayudarme! —gritó el novio de Serena—. ¿Puedes, cierto?

El bailarín asintió.

—Bien, ¿qué crees que le guste?

Su amigo pensó por un minuto su respuesta, después contestó:

—Lo que sea que le des —respondió con simpleza.

—Cierto —susurró pensativo—. Pero quiero darle algo que le sirva, como cuando le di el listón azul.

Todos los muchachos pusieron sus cabezas a trabajar, cada uno metido en sus ideas. Mientras tanto, una persona de cabellos azules se acercó a ellos y habló:

—¿Qué tal un beso?

Ash se sonrojó un poco, volteó a ver a quien habló y vio a Miette.

—¡Hola! —saludó la muchacha.

—Hey, Miette —habló Ash, los demás también la saludaron.

—Así que, ¿no sabes que darle a Serena? —preguntó coqueta.

—Este, no… todavía —contestó lento y retrocediendo por el acercamiento de ella.

—¿Qué tal ese vestido? —sugirió la chica.

—Lo pensé, pero creo que es algo caro —señaló Ash—. No traigo mucho dinero.

—Qué mal —comentó fingiendo pena—. ¿No crees que un beso estaría bien?

El muchacho se volvió a sonrojar, carraspeó e intentó acomodar sus pensamientos.

—Yo, creo que sería mejor comprarle algo —respondió educado—. De todas formas, creo que ya sé que puedo hacer.

En realidad no sabía, pero quería evitar que Miette hiciera ese tipo de comentarios. Era raro, no recordaba que ella hablara así.

—¿Si? —preguntó Clemont.

—Sí, vamos.

Pasó su brazo por el cuello de su amigo, y se lo jaló para llevárselo a otro lado.

—¡Nos vemos luego, chicos! —se despidió Ash.

Ya estando varios metros lejos, él soltó al rubio.

—¿Qué fue eso? —cuestionó el líder de gimnasio.

—Nada, nada.

—¿Ya sabes qué comprar?

—Eh, no.

Clemont le miró confundido.

—Pero allá dijiste lo contrario.

—Sí, es que Miette decía cosas raras.

—Ah, entiendo.

Siguieron en silencio un rato, hasta que a Ash se le ocurrió preguntarle algo a su compañero.

—¿Qué le regalarías a Korrina?

—Oh, creo que unos nuevos patines que yo crearía —contestó sin chistar.

A él le impresionó la velocidad para contestar del rubio.

—¿Cómo le haces? —preguntó curioso.

—¿Hacer qué, Ash?

—Contestar tan rápido sobre el regalo para Korrina.

—Oh, pienso en qué le gustaría —respondió mirando hacía el horizonte—. Ayuda mucho recordar sobre las conversaciones que tengo con ella.

—Entonces —susurró concentrado, miró al cielo y recordó varias de las conversaciones que tuvo con Serena—, ¿una batalla pokémon…?

Clemont negó con la cabeza. Ash volvió a pensar.

—¿Un pastel…?

—Ella puede cocinarlos.

—¡Ropa!

—No sabemos qué le gustaría, y puede ser caro.

El muchacho hizo una mueca. Miró hacia abajo, observó a su Pikachu e intentó concentrarse. Cuando le regaló el listón azul no lo pensó mucho, tan sólo creyó que a ella le sería más útil. Sus dudas ahora se basaban en que, no quería regalarle algo que ya su otro yo le hubiese dado. Tenía que pensar en una cosa que podía comprar y que no hubiese pensado regalar antes.

Pasaron en frente de una tienda de recuerdos, Pikachu se detuvo y jaló del pantalón a Ash. El entrenador pokémon reaccionó haciéndole caso a su amigo. Sin mayores protestas se acercó, empezó a ver qué podría comprar. Clemont lo ayudó esta vez a escoger algo que tal vez a Serena le gustaría, unos cinco minutos después de estar decidiéndose por algo, el vendedor le aconsejó un llavero o un dije.

—¿Un dije? —preguntó el entrenador.

El vendedor exhaló.

—Es un adorno que se lleva en los collares —explicó lento y claro—. ¿No los has visto?

—Sí… creo que sí —respondió vacilante—. ¿De cuáles tiene?

El adulto le enseñó una caja donde había varios en forma de pokémon, pero ninguno convencía a Ash.

—¿Qué tal un Eevee? —sugirió Clemont.

—Podría ser —comentó el entrenador.

—¿Y un Fennekin?

—Supongo que ese estaría mejor —habló mientras se decidía por uno—. Creo que llevaré al Fennekin.

—Bien, muchacho —dijo el vendedor feliz, pues al fin se habían decidido por algo.

—¡Oh, espere! —gritó Ash. El mayor gruñó por tener que seguirlo atendiendo—. ¿Cuál es ese?

—¿Te refieres al pequeño de la izquierda?

—¡No! El que está del centro a la derecha —aclaró dándose cuenta de cuál pokémon era—. Quiero comprarlo.

—¿Este?

—Sí, ese.

—¿Seguro que quieres llevarlo?

—Muy seguro —contestó sonriente.

Ya tenía el regalo para Serena.


Al regresar al hotel, Bonnie los estaba esperando. Al parecer Serena ya estaba con sus amigas, las cuales se fueron a cambiar ya que la fiesta sería en la playa. Eso no se lo habían informado a Ash, según él, todo se haría en el hotel o en una cafetería. Caminó hacía el baño, buscó el traje de baño que se iba a poner y se cambió. Oyó algo sobre que Korrina estaba o estaría ahí, y luego un siseo de parte de Clemont.

Estaba feliz por su amigo, aunque no entendía porque es que le emocionaba tanto verla. Ignorando el asunto, salió del baño y buscó con la mirada al rubio. Su mejor amigo ya se había cambiado, por lo que tomaron sus ropas, otras cosas que necesitaban y se fueron.

Al bajar a la entrada del hotel vieron a la pequeña rubia, la cual tenía un traje de baño de una sola pieza. Ash pudo notar como Clemont veía a su hermana de reojo, y eso le extrañó.

—¿Sucede algo? —preguntó en un susurro.

—No, es sólo que… —El rubio movió su cabeza de un lado a otro.

—¿Qué?

—Es que, mi hermana está creciendo, y ya no es una niña.

—¿Tiene algo de malo? —interrogó con inocencia.

—Sí y no —respondió desviando su mirada al suelo—. Es complicado.

—Ah, está bien, de todas formas siempre será tu hermana.

El científico sonrió con eso, Ash siempre encontraba la forma de animarlo. Bueno, era su mejor amigo, aunque sentía que desde hacía tiempo le guardaba un secreto. No es que Ash no pueda tenerlos, pero dolía que no confiara en él y sí en Bonnie. En todo caso, él solía ser el apoyo en su relación con Serena, haciéndolo sentir parte de la pequeña familia que habían formado hace años.

Sin mayor conversación, llegaron rápido a la playa. Ambos notaron la presencia de algunos de sus amigos, y de inmediato fueron a saludar.

El muchacho con el cabello negro azulado no había visto a Serena. Cuando se acercó a saludar a Miette, la vio. Ella llevaba un traje de baño de dos piezas, era de color fucsia y llevaba algunos adornos de flores amarillas, llevaba en la cintura un pareo del mismo color; su cabello estaba suelto y su mirada brillaba.

Ash, siendo tan inocente como es, tan sólo notó que la castaña se veía de buen humor. Le sonrió como siempre, le habló como si nada y no le dio ningún cumplido por su apariencia.

Serena no veía nada raro en el comportamiento de su novio. Lo había estado vigilando en el último mes, había encontrado una que otra cosa rara en su comportamiento, pero en ese instante no había nada anormal en cómo le estaba hablando.

Pasados unos minutos donde se comentaron cosas vagas. Había un poco de viento, por lo que Ash se cubrió la cara al sentir la arena levantarse un poco, sacudió su cabeza y miró alrededor.

El entrenador pokémon miró al chico alto, serio y de cabellos azules, que estaba caminando hacia él y Serena; su novia lo saludó sin mencionar su nombre.

Estaba comenzando a tener un problema.

—Ash —nombró el desconocido bastante sonriente.

Oh, no. Se conocían, lo malo es que el muchacho no sabía ni quién era. Sería sospechoso no saber su nombre —ni saber por qué se conocían—, y lo peor es que Serena estaba con él, observándolo y vigilando si hacía algo raro.

"¡Qué pase algo!", rogó en su mente. Si no lograba zafarse de esa situación, tendría más de un problema.

—Ho-Hola —saludó tartamudeando.

—¿Estás bien? —preguntó el chico.

—Sí, estoy muy bien —contestó rápido.

Serena lo estaba viendo de reojo, y él sabía que no era por algo bueno. Tragó saliva, después desvió la vista hacía un costado y miró a otra muchacha acercarse a ellos. Tampoco la podía reconocer. ¡Fabuloso, más gente desconocida!

—¡Alain! —gritó lo que parecía ser la chica más joven entre ellos.

—¡Hola, Mairin! —saludó Serena.

La chica también llevaba un traje de baño, pero éste era de una sola pieza, y era de color verde con rayas blancas. Cuando estaba a punto de llegar hasta ellos, se resbaló y cayó de cara en la arena.

—¡Mairin! —gritó Alain, para después ir a ayudarla a levantarse.

—¡Estoy bien! —informó igual de feliz.

"Así que son Alain y Mairin", memorizó en su mente. No debía olvidar como se llamaban. Ahora, lo que tenía que hacer era hablar con Bonnie, y saber cómo los había conocido. Cuando las dos nuevas personas que no conocía volvieron hasta donde estaba, empezaron a saludarlo y a hablar.

Oyó al chico decir algo de la mega evolución de un Charizard, eso le entusiasmó bastante.

Tal vez no sería un día tan pesado.


Adelanto del siguiente capítulo:

Respiró hondo, vio el atardecer acercarse y sabía que tenía que ir a hablar con Serena. Después de conversar con Alain se quedó más nervioso, no podía creer que hubiese perdido el conocimiento durante su batalla. Y lo peor era lo que eso había desencadenado.

Más que ser cuidadoso, tendría que encontrar más aliados. ¿Debería decírselo a Clemont?

Sacudió su cabeza, miró alrededor de nuevo. Observó a Mairin y Alain hablar como si estuviesen solos, y sonrió. Ojalá tuviese esa facilidad para hablar con Serena así, en ese instante.

Apretó en su puño la cajita que tenía, dudoso. ¿A ella le gustaría el regalo que le daría?


Notas de la autora:

Pareo: es una palabra de origen tahitiano que se refiere a una tela con que las mujeres envuelven el cuerpo, generalmente, sobre el traje de baño.

Como ustedes verán. El capítulo quedó largo, ¡espero que les haya gustado!

Mis más sinceras disculpas por la extensa nota de autor de arriba, pero era como 'necesario'. Ahora, ¿ya leyeron quienes aparecieron? ¡Lo sé, lo sé! Muchos personajes que algunos —espero—, querían ver. ¿Vieron el guiño al MarissonShipping? xD ¡Y espero que haya LaserbladeShipping en el siguiente! Aún no sé todavía cómo le haré para manejar tanto personaje.

¡Pregunta! ¿Les gustaría leer algún guiño a la pareja de Shauna y Tierno? Lo sé, raro, pero quería ver qué opinaban xD

¡Otra cosa! Nunca he narrado una batalla, soy una inexperta y seguro malísima en eso. Por si no se han dado cuenta, no he narrado ninguna batalla aquí. Así que no sé cómo le haré para el próximo capítulo. Pero más vale haber intentado que jamás haberse aventado.

¡Muchas gracias por sus comentarios (Reviews), Fav (Favorito), Follow (Alerta)! Me alegro de leer sus comentarios y que les siga gustando el fanfic. ¡Muchas gracias por leer!

Sin más, ¡suerte a todos!

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