Y LOS SEGUNDOS SERAN LOS PRIMEROS…


Hola a todos y todas. Sigo sin tener ni tiempo ni internet…probablemente hasta mediados o finales de agosto no podré publicar nada nuevo. Los rews me dan animos para seguir y buscar un ratito para seguir hilando esta madeja. Gracias por leer.


Y LOS SEGUNDOS SERAN LOS PRIMEROS…


Los jueces discutieron mucho rato, y acabaron por dar un cinco a cada uno de las escuelas y sus campeones, ya que sus segundos habían logrado coger los huevos por ellos. Y en función del nivel de daños sufrido, valoraron su desempeño personal. Tres puntos para Hermione Granger, dos para Isabeau Florit y dos para Ronald Weasley. Tambien acordaron que los segundos tendrían acceso a un huevo, que deberían compartir entre ellos. Parecía que su intervención iba a ser más que necesaria…

Ignorando casi por completo a los campeones electos, la masase volcó con fervor casi religioso en alabar a los "triunfadores". Que declinaron cortésmente acudir a celebraciones, fiestas o banquetes en su honor. Salvo las celebradas en la estricta intimidad. Todo ello para el más completo furor de los tres participantes oficiales, que cada uno por sus propias razones, se sentían estafados de su merecido baño de gloria y fama.

Albus estaba encantado de la actuación de "Harry", aunque hubiera deseado ver un enfoque algo más belicoso. Desgraciadamente, con el uso de silenciadores y desilusionadores, no podía estar seguro de que más habia sido ejecutado por él. Al menos parecía que pese a la influencia de Snape, el autentico legado Griffindor de los Potter vivía en él. Solo había que alejarle de esa nefasta influencia y guiarle al camino correcto… Albus dio un bocado a su soufle de limón y se preguntró como demonios iba a deshacerse de Severus…Con un sonrisa, atacó con renovado vigor su postre, cantureando alegremente.

HP&SS

El maldito Torneo les privaba de sus anheladas vacaciones de Navidad, lejos del cada vez mas liante y empalagoso Director …y algunos otros miembros de la plantilla. Con la terquedad de una mula y la presa de un bulterrier, Severus incordió y revolvió, implicando al ya exacerbado Consejo Escolar, hasta lograr que –al menos ese año- se les permitiera a él, a Evans y a los otros campeones "EXTRA", tener cuantos invitados quisieran. Para ser ecuánimes, el Consejo decreto que los otros campeones recibieron igual trato. Pese a todo, Evans acogió con los brazos abiertos la idea del Baile de Navidad. Danzar con Severus era un placer, y el baile le daba la oportunidad para hacerlo una vez más… Y de paso dejarle un par de cosas bien claritas a más de una. Ginevra Weasley aún albergaba estúpidas aspiraciones, empapadas de codicia y ambición. Pero por mucho que abanicara sus pestañas, Evans la habia ignorado por completo. Por supuesto, se esperaba que los campeones abrieran el baile, y los patéticos intentos de Ron de atraer la atención de Fleur eran de chiste. Cho Chang no paraba de sacudir su larga melena delante de Krum, haciéndole ojitos de cordera y espiando a reacción de Cedric, para disgusto de Millicent. Hermione estaba entre la espada y la pared. Tenía que llevar una pareja… pero nadie se lo habia pedido aun.

Contemplándose por última vez ante el espejo, Evans se ajustó la pajarita blanca, comprobó el cierre del broche de camelias y enebro de cristal prendido en su solapa y salió al saloncito de estar, acompañado por un visiblemente emocionado Remus. Sirius y Severus aguardaban ya enfundados en sus respectivos fracs, pero Evans habia secretamente optado por algo…ligeramente diferente. Si bien la parte superior de su indumentaria era básicamente la misma, llevaba un kilt de tartán: sobre todo verde con discretas rayas azules y aun más pequeñas rojas. El diseño era idéntico al del Cornish tartán, pero en los colores básicos de su escudo familiar. Enrollado y sujeto sobre un hombro y costado, un largo Fullplaid de idéntico tejido, que creaba un dramático efecto de semicapa, la tela desplegándose de sus numerosos pliegues en el extremo libre y no cosido de la misma. Completaban el atuendo los tradicionales ghillies –calzado suave sujeto con cordones especialmente diseñado para la danza- y calcetines hasta la rodilla de igual diseño al tartán de su falda y FullPlaid. Bien visible sobre el pecho, la estrella de seis puntas recamada de piedras preciosas con un león en el centro. Evans llevaba el pelo cuidadosamente cepillado, un par de mechones sujetos asegurando que su rostro se mantuviera despejado pero sin sacrificar el efecto de su melena.

(N.A. Imaginen a los gaiteros escoceses…pero sin gaita, claro)

De pie al lado de Sirius; Severus tragó saliva, sus ojos dilatándose levemente. Evans estaba…hermoso, realmente hermoso. Las mejillas de Evans se sonrojaron levemente y sus ojos relucieron al captar la visión de su esposo tentadoramente envuelto en el clásico frac, que realzaba su figura habitualmente mas desdibujada por las túnicas, enfatizando el ancho de sus hombros y la longitud de las piernas. Severus llevaba sobre el pecho la triqueta de guirnalda de hiedra engarzando un zafiro estrella negro y verle lucir visiblemente la joya en que habia puesto tanto esfuerzo le hizo sentirse muy satisfecho. Por un instante Severus se quedó sin palabras, hasta que avanzó un paso ofreciendo el brazo a su esposo, murmurando suavemente que estaba muy gallardo. Con una sonrisa, Evans besó la mejilla de su esposo, mientras Sirius susurraba algo en el oído de un espléndidamente acicalado Remus y jugueteaba con el pañuelo blanco de su bolsillo.

Avanzando en confortable silencio, recogieron a Jacob – que parecía sumamente incomodo en su frac- a Nessie, Seth y Leha. Los hermanos llevaban un conjunto completo de las vestimentas ceremoniales tradicionales de los quileutes, y Jacob miraba con ligera envidia los mocasines y la flexible vestimenta de gamuza. Pero una simple mirada a Nessie, vestida en un precioso vestido con corpiño de rojo terciopelo y ligera falda hasta los tobillos y cualquier duda sobre el frac volaba de su mente. Se reunieron en la sala común de Slytherin con Draco también de frac, con Viktor vestido con una casaca tipo húsar de color negro sobre pantalón rojo, con galones y adornos dorados, y una corta capa negra forrada de rojo enganchada en un hombro. Millicent ya estaba en su brazo, vestida con una elegante versión del vestido "Gilda" de seda en azul medianoche. El impresionante escote del diseño original estaba dulcificado por una pechera y mangas de gasa salpicadas de diminutas piedrecitas. Fleur salió del dormitorio de Draco instantes después, ataviada en un etéreo conjunto ceñido solo a busto y talle, de seda y gasa en infinidad de tonos celeste, turquesa y blanco; y el rubito le ofreció gentilmente el brazo.

Toda la casa de la Serpiente estaba reunida en la sala común. Severus y Evans habían animado a sus alumnos a invitar como pareja al baile a los compañeros que no tenían la edad requerida para poder asistir sino era como acompañantes de alguien de mayor…hecha la ley…hecha la trampa. Pansy había tenido que resignarse a aceptar ir con uno de los de tercero cuando todos los posibles candidatos de su curso declinaron educadamente su nada velada insinuación. En ordenado desfile; encabezado por Severus y Evans, seguidos de Fleur y Draco, Viktor y Millicent, los demás alumnos, Jacob y los suyos, y cerrado por Remus y Sirius; alcanzaron las puertas del Gran Comedor. Después de discutir con Crouch y Dumbledore, los segundos habían quedado exentos de abrir el baile, pero no de asistir a él.

Ron, presionado por Minerva, habia acabado por pedirle a última hora a Hermione que fuera al baile con él. Era evidente que los dos estaban muy incómodos. La anticuada túnica de gala de Ron era…horrenda. De un color negro-marrón polvoriento y con chorreras de encaje en puños y cuello, le sentaba tan bien como a un santo dos pistolas. Era evidente que alguien habia usado un hechizo de cambio de color, pero ni aun así. Hermione habia intentado domeñar su melena, pero su peinado no resultaba completamente acertado. Los falsos y rígidos tirabuzones parecían de escayola. Su vestido rosa lleno de volantes, encajes y lacitos tampoco era lo más favorecedor. Isabeau Florit llevaba un vestido princesa con cola en un delicado tono amarillo, e iba acompañada de un alumno de Drumstang en el mismo uniforme militar que Viktor. Su moño italiano estaba repleto de alfileres enjoyados, todo rematado por una tiara.

Mientras aguardaban a las indicaciones de Minerva para entrar y dar por inaugurado el baile, el resto de alumnos e invitados terminó de entrar al Gran Comedor reconvertido en salón de baile. A un gesto de la bruja escocesa, formaron una fila: Ron y Hermione encabeza, seguidos de Isabeau y su acompañante. Según acordaron, dejaron un discreto espacio entre ellos y la siguiente pareja formada por Fleur y Draco, después Krum y Millicent, y finalmente cerrándola, Evans y Severus.

Con las dos parejas iniciales en el centro de la pista, y a un gesto de Minerva, la orquesta comenzó los acordes de un vals lento. Con un suspiro, Minerva se alegró de que solo la primera pieza fuese compulsoria para los campeones, porque sus lecciones de baile con Ron habían sido…desastrosas. En contraste a las fluidas evoluciones de la Srta. Florit y su acompañante, Ron y Hermione trastabillaron por la pista, con evidente rigidez. Afortunadamente, el vals se acercaba rápidamente a su final, y las tres parejas de campeones restantes entraron grácilmente a la pista, envolviendo en un amplio círculo a las dos que ya bailaban. El tempo y ritmo de la música cambió y el lento vals se convirtió en un mucho más rápido y vivo vals vienes. La gente comenzó a murmurar, y Albus hizo un gesto a la orquesta, ordenándoles parar. La música continuó saliendo de todos lados y de ninguno, mientras los músicos miraban desconcertados sus instrumentos y Albus maldecía bajito. Filius parpadeó, y se subió en una silla para ver mejor.

Trastabillando y dedicando una mirada airada a Hermione que de hecho y disimuladamente, estaba guiando, Ron aceleró sus pisotones...esto, pasos…y sus trompicones. Isabeau acentuó su sonrisa, y aferró con más fuerza la cola de su vestido, girando entre los brazos de su pareja. Ron dio finalmente un pisotón de más a Hermione…y los dos acabaron cayendo al suelo estrepitosamente entre algunas risas, grititos de sorpresa, y un sonido de desgarro. Filius los saco de la zona ocupada de la pista, apartándolos a un rincón rápidamente con un hechizo; mientras Krum y Millicent pasaban al centro de la pista ocupando su lugar y añadiendo florituras al elegante vals, entre ahs y ohs de la gente. Hermione estaba histérica, y Ron lívido con las orejas encendidas. Poppy acabó por darle ½ dosis de poción calmante a la chica, solo para poder hacer un diagnostico aceptable. Salvo unos moretones y el amor propio herido, el vestido de Hermione y los pantalones de Ron eran los peor parados.

El baile inaugural requerido de los campeones no se daba por completado hasta que la primera pieza de música finalizase. Desgraciadamente, para cumplir con las condiciones establecidas por el Torneo, y no incurrir en una posible ruptura del contrato mágico, debían continuar bailando. O algo más o menos parecido…Con las ropas reparadas, y pese a que Ron estaba furioso y Hermione casi catatónica, entre Minerva y la enfermera los empujaron de nuevo a la pista, donde los dos siguieron moviéndose rígidamente y sin coordinación con la música.

El ritmo de la música cambió de nuevo y entre murmullos y exclamaciones de sorpresa, comenzaron los acordes de un alegre pasodoble. Draco y Fleur pasaron fluidamente al centro de la pista, mientras Krum y Milli ocupaban su lugar en el exterior. Isabeau frunció el ceño y comenzó las vivas evoluciones de la danza, con cierta mirada de aprensión de su acompañante. El pesado y voluminoso vestido no era el más apropiado para los rápidos movimientos en estrecha proximidad, y su pareja no parecía tan seguro en los nuevos pasos, gotas de sudor apareciendo en su frente. La multitud observaba y con la ventaja de su estatura, Firenze contempló desde su puesto al lado de los Malfoy las artísticas evoluciones de su prometido, su cola medio trenzada con correas de cuero adornadas de diminutas runas de plata batiendo rítmicamente detrás de él. Un solo golpe de uno de sus afilados cascos delanteros y los más próximos a ellos se apartaron prudentemente. Narcisa apretó el brazo de Lucius discretamente, con una orgullosa sonrisa. Era un extraño grupo el que formaban. El matrimonio Prince-Peverell, los Malfoy, un imponente centauro, Sirius y su esposo Remus, una pequeña manada de bersekers nativo americanos liderados por un lejano descendiente de los Black emparejado con una medio vampiresa encantadora, una medio veela francesa, un joven estrella de quidditch búlgaro e inclusive dos Weasleys…

Lo de los Weasley fue lo más difícil de aceptar para Lucius. Que de repente le metieran con calzador ¡no a uno sino dos!, resultó una prueba para sus nervios. Pero con la gracia de la experiencia, el patriarca aceptó la situación como lo que era…inevitable. Leha no tenía más control sobre con quien se imprimaba que Fleur sobre la atracción hacia su pareja. Ya habia aprendido esa lección en carnes propias con su precioso Draconis. Charles Septimus Weasley se habia aproximado escudado con recelo y cautela, y solo empujado por la insistencia de Leha. Era comprensible, después de todo, Lucius habia dejado las finanzas de la familia en un estado lamentable. Pero claro, despues de conocer a Jacob Black...que podía parecer un osito de peluche…pero tenía toda la fuerza y el genio protector de una osa polar enfadada. El jovencísimo Alpha ya le habia dado la versión lobuna de la "charla de bienvenida a la familia", con una demostración de a que se enfrentaba con una espectacular entrada en fase. Pero el joven demostró que no se habia hecho dragonólogo por casualidad. Tenía valor para regalar.

Y claro, después llegó William…Fleur se cruzó con él rompe maldiciones en los pasillos de la escuela…y saltaron chispas, claro está. Lucius por supuesto, y asumiendo como muy distante pariente su papel, tuvo su propia charla privada con él. William aprobó con nota. Claro que tenía ventaja; su trabajo con los duendes seguramente le habia inmunizado, e ignoró por completo sus intentos de intimidación, chantaje y directa amenaza. Lucius habia enviado sendas cartas al Barón Delacourt y al actual líder del clan de veelas a través del cual ambas familias tenían un lejano lazo de sangre expresando su cauta y reluctante apreciación por la pareja que Fleur habia descubierto en el mayor de los Weasley...

Fleur y Draco arrancaron exclamaciones con sus movimientos de exhibición, mientras las demás parejas danzaban con perfecta competencia, y el moño de la Srta. Isabeau perdía varias más de sus horquillas en su afán de emular en lo posible sus acrobáticas proezas. Mientras se balanceaba de un pie a otro en un rincón, Hermione continuaba mirando cómo sin ver, y en las orejas de Ron se podría haber prendido fuego…

Draco y Fleur giraron y revolotearon a ocupar de nuevo un lugar en el corro exterior, mientras Evans y Severus les sustituían. La música cambió de ritmo otra vez, ralentizándose y los acordes de un inconfundible tango comenzaron a sonar. Severus alzó una ceja – los ensayos habían incluido toda clase de danzas hasta decidir cual iban a ejecutar- y murmuró muy suavemente, pero adoptando la pose precisa:

-¿No íbamos a cerrar con un rigodón?

Evans alzó los relucientes ojos y susurró:

-Esto es mucho, mucho mejor…

Girando y girando entre los brazos de Severus; ejecutando el preciso juego de pies de los pasos, haciendo revolotear tentadoramente su kilt y luciendo sus piernas; Evans deslizó una pierna en la cintura de Severus, deslizándose por su costado en una sensual figura, que arrancó silbidos y exclamaciones más o menos apropiadas. Isabeau parecía una pelota rebotando en su frustrada pareja, su voluminoso traje totalmente inapropiado para semejante danza. Con un chillido, acabó en el suelo al intentar emularles y enredarse en sus voluminosas faldas. Los dos se perdieron en la danza, hasta acabar con una intensa y dramática figura de caída de Evans, como fin de baile. Los ojos de Severus chispearon; inclinado sobre él, sus labios curvados en una breve sonrisa de complacencia; antes de ayudarle a recobrar la posición vertical con gracia. La gente comenzó a aplaudir con estruendo y las tres parejas se inclinaron levemente, antes de retirarse de la pista de baile en busca de un refrigerio.

Muchos ojos les habían estudiado con avidez, hostilidad o clara envidia; y Severus, con la mano posesivamente deslizada en la cintura de Evans le condujo hacia Sirius y Remus, que procedieron a revolotear como gallinas cluecas en torno a él. Con elegante contención, Lucius y Narcisa también tuvieron su momento de padres orgullosos, pero enseguida dieron preferencia a Millicent, Krum y Fleur, dejando a un sonrosado Draco en las capaces manos de un impaciente Firenze. Y ahí estaban, compartiendo canapés y ponche, con los dos vástagos mayores del clan Weasley. Lucius creía que le estaba permitido rezongar –interiormente, claro- un poco. Narcisa le dio una palmadita en el brazo y se inclinó a murmurarle algo al oído. Fuera lo que fuese, los ojos de Lucius relucieron un instante y tendió el brazo galantemente a su esposa, murmurando:

-Si me disculpan, creo que le habia prometido este baile a mi encantadora esposa…

Remus miró con cierta velada expectación a Sirius, que le tendió galante el brazo haciendo brotar una radiante sonrisa en el licántropo, mientras le llevaba a la pista de baile. Jacob y Nessie ya estaban en la pista, el contraste entre el casi gigante y la aparente adolescente atrayendo miradas hacia ellos. Neville bailaba con una sonriente Luna el tranquilo vals que la orquesta estaba tocando, un brillo de orgullo animando sus dulces ojos castaños. En varios lugares estratégicos, las cámaras semiautomáticas que tan buen negocio habían dado en el mundial de quidditch funcionaban a buen ritmo, fotografiando parejas, grupos o individuos. Despues de haber sacado innumerables fotos del baile de apertura, Colin dejó a buen recaudo su preciada cámara – despues de enviar el rollo a Xenophilus para revelar con un elfo de total confianza- y ahora Denis y el revoloteaban, bailando con diversas compañeras.

Pero claro, también habia quien no estaba pasándoselo tan bien. Hermione tuvo que ser llevada a la enfermería, visiblemente en shock. La Srta. Isabeau abandonó el baile enfurecida, maldiciendo y dedicando palabras nada amables a su ofendido acompañante y a todos los demás campeones. Eso después de encararse airadamente con Madam Maxime, acusándola de haberla hecho hacer el ridículo. La semigigante alzó las cejas y murmuró:

-¿Moi Madmoiselle Florit?

Ron por el otro lado, se sentó con cara tormentosa y lleno de ira cerca de la mesa de las bebidas, apurando una tras otra botellas de cerveza de mantequilla y engullendo fuentes de canapés. Si las miradas matasen, las suyas habrían decimado la mitad de los asistentes al baile, empezando por Evans y Severus…aunque no hubiera estado solo en su gesta.

Ginny -vestida en una túnica de gala de corte muy clásico, pero mayormente de un sorprendente tejido de gasa casi transparente, con un escueto forro interior que dejaba a la vista un generoso escote, espalda y la mayor parte de sus piernas- que habia aceptado asistir como pareja de Dean, dedicaba largas y tortuosas miradas entre lastimeras, excesivamente maquilladas pestañas a Evans…Miradas que hubieran pasado desapercibidas de no ser por la empatía de este. Ignorando determinadamente a la vulgar y pesadísima pelirroja, Evans disfrutó de la sensación que los celos de la susodicha añadían a la calidez de los brazos de Severus mientras este le conducía a la mesa que su grupo había reclamado como propia a por un refresco. Severus se acercó a la mesa de bebidas alcohólicas atendida por un par de elfos para solicitar un par de copas de champan. Una voz detrás de él murmuró:

-No me vendría mal un trago…

Ante todo educado y caballeroso, Severus se giró manteniendo un gesto impasible y tendió la mano ofreciendo una de las copas que sujetaba. Alice la cogió con deliberada lentitud, mirándole descaradamente a los ojos mientras se llevaba a los labios la bebida. Haciendo una mueca, la joven rezongó:

-La próxima que sea whiskey…o bourbon…

Alice le miró de nuevo de arriba abajo ostensiblemente, después de apurar y dejar la copa descuidadamente en la mesa. Severus simplemente permaneció callado, aguardando a que el elfo sirviera otra copa, mojándose los labios en su copa.

-He visto que eres buen bailarin. Vamos, baila conmigo.

Severus casi dio un respingo. Al menos para él, las diferencias culturales ya no eran escusa. Aguantando un suspiro, el rostro impasible, murmuró con deliberada contención:

-Aquí es costumbre generalizada que sea el varón el que invite a la dama…y mucho más en un baile formal como este.

Alice rezongó levemente, y sonrió con descaro.

-Bueno, ¿Y qué tiene que hacer una para que la inviten a bailar?

Severus maldijo interiormente. Se habia metido él solito en el lodazal.

-Nada…y todo…Puedo recomendarle un libro altamente informativo si quiere.

Hay todo un mundo de reglas sociales…

La mirada azul verdosa le escrutó desafiante, y con visible reluctancia, Severus dejó su copa y ofreció el brazo. Alice ignoró el gesto, le cogió de la mano y comenzó a tirar de él hacia la pista.

-De esos bailes de pijos, solo conozco el vals. ¿Por qué no podrán poner un poco de música de verdad?…

Severus no dijo nada, y puso sus manos en posición, con gesto impasible. Al menos hoy llevaba una túnica en vez de pantalones…No llevaban más que medio vals cuando Evans apareció silenciosamente a su lado, girando entre los brazos de Remus. El hombre lobo carraspeó delicadamente, y en un rápido giro, intercambiaron parejas. Severus se alejó bailando con Evans, mientras Remus lo hacía con una visiblemente disgustada Alice. La joven dedicó una mirada entre ofendida y airada al castaño y resoplando, le dejó plantado en mitad de la pista. Remus suspiró ligeramente. Si alguien le tirara los tejos a Sirius delante de él… Evans tenía todo el derecho del mundo a "reclamar" públicamente a su esposo, mas aun cuando era claro que la joven Profesora Spring sentía interés en Severus. Prometiéndose mantener la atención, se retiró de la pista discretamente, sus ojos espiando la progresión de la joven con velada preocupación.