"DECISIÓNES"

Por si tenía poco entre manos…me meto en las aguas turbias y profundas de un Harrymort /Tomarry.

La escena del cementerio siempre me ha fascinado…ahí va mi visión de ella.

LA COPA, LA LAPIDA Y EL CALDERO

—¿Es... estás seguro?

Jadeando, la pierna palpitándole dolorosamente a causa de las heridas, Harry echó un vistazo sucesivamente a Cedric y a la Copa. Y asintió murmurando con convicción:

—Sí. Sí... Nos hemos ayudado el uno al otro, ¿no? Los dos hemos llegado hasta aquí. Tenemos que cogerla juntos.

Cedric aun pareció dudar un segundo y finalmente sonrió, sus ojos grises resplandecientes.

—Adelante, pues. Vamos.

El joven de cabello castaño oscuro ayudó al adolescente pelinegro a levantarse y caminar hacia la copa, sujetándole. En un susurro, las manos de ambas a pocos cm de la respectiva asa, Harry murmuró:

—A la de tres, ¿vale?. Uno... dos... tres...

Los dos aferraron las asas de la Copa y al instante siguiente, Harry notó el revulsivo tirón en sus entrañas…¡Nadie le había dicho que la Copa fuese un traslador!

Con una brusca sacudida y un latigazo de dolor, Harry aterrizó contra el suelo, cayéndose.

—¿Dónde estamos?

Cedric guardaba silencio, componiéndose un poco, pero ayudó al joven a ponerse en pie. Era evidente que ya no estaban en Hogwarts, ni siquiera cerca, pero aparte de eso…Lo único claro es que estaban en un antiguo y probablemente fuera de uso cementerio, detrás de una pequeña iglesia. Cedric preguntó en un susurro incierto:

—¿Te dijo alguien que la Copa fuera un traslador?

—Nadie —Su voz, aunque apenas era un murmullo resonó en el absoluto silencio que les rodeaba—. ¿Será esto parte de la prueba?

—Ni idea. ¿No deberíamos sacar la varita?

Harry asistió, cada vez más nervioso, sin dejar de mirar a todos lados en la creciente oscuridad.

—Alguien viene.

Una figura, una persona baja y con la capucha calada…con un extraño bulto en las manos. Harry se acercó un poco más a Cedric, que parecía tan desconcertado como él, la varita aun en la mano. El extraño se paró junto a una lápida de mármol, a escasa distancia de ellos. Y entonces la cicatriz de Harry comenzó a dolerle…un dolor atroz que le hizo caer súbitamente de rodillas sujetándose la frente con las manos, la varita deslizándose de sus dedos mientras se derrumbaba en el suelo. Una voz sibilante y extrañamente aguda, a la vez que áspera, ordenó:

-Ocúpate del otro.

El dolor estalló, cegándole; y Harry escuchó un ruido, un crujido y pasos. Aspirando para calmarse, ahora que el dolor no era tan intenso, entreabrió con cuidado los ojos. Encontró a Cedric, con los ojos abiertos, inexpresivos, mirando cómo sin ver…Cedric, silencioso e imperturbable, se inclinó y le cargó en brazos; llevándole hasta la lápida de mármol, aunque el moreno se resistió y trató inútilmente de hacerle salir de su estupor; llamándole e inclusive mordiéndole el brazo. Cedric le depositó con cuidado en el suelo junto a la lápida, y el hombrecillo hizo surgir cuerdas que le amarraron a ella. Dócilmente, Cedric ocupo su lugar junto a él, y más cuerdas le inmovilizaron contra el mármol.

Cuando el rechoncho personaje encapuchado removió la varita del bolsillo de Cedric, Harry reconoció la mano con el dedo amputado. Colagusano.

—¡Tú!

Masculló enfurecido. Pero Colagusano se limito a comprobar los nudos y a amordazarlos, para marcharse sin abrir ni una sola vez la boca.

El bulto que le pareciera un bebe se agitaba y la cicatriz volvió a dolerle, como si algo tirara desde dentro de ella. Como si le llamara hacia él. Se estremeció, horrorizado, los ojos lagrimeando. Una serpiente gigante se acercó y agitó la lengua curiosamente, enredándose entre la lápida y sus pies, deslizándose por sus rodillas. Colagusano trajo un enorme caldero de piedra, y comenzó a preparar algo en él, encendiendo un fuego mágico.

El resto pasó como en una borrosa pesadilla. La deformada criatura cubierta de llagas y heridas era lo único claro en su mente, eso y las palabras del ritual:

"Hueso del padre, otorgado sin saberlo, renovarás a tu hijo"

"Carne del vasallo, voluntariamente ofrecida, revivirás a tu señor"

"Sangre del enemigo, tomada por la fuerza, resucitarás al que odias"

Harry contempló sin poder impedirlo como un sudoroso, gimiente y automutilado Colagusano hacia un torpe corte en el brazo de Cedric y tomaba su sangre en un frasco de cristal. Se debatió, esperando ser el siguiente cuando Colagusano se detuvo frente a él, pero la serpiente se alzó desde el suelo, abriendo las fauces con un silbido amenazador, enroscándose en pose de ataque en torno a sus tobillos y rodillas. Con una mirada vacilante de los pequeños y negros ojos, el hombrecillo se fue gimoteando de nuevo al caldero y vertió el último ingrediente, dejándose caer de espaldas en la reseca hierba.

Después de un brillo cegador y una explosión de chispas, y mientras Harry suplicaba mentalmente que todo hubiese salido mal, una nube de vapor cubrió el lugar, extendiéndose en visibles ondas cual niebla desde el caldero. Una última columna brotó, ocultando de la vista todo lo demás. Y tras unos momentos de tensa espera, Harry vio surgir la silueta de un hombre del fondo del caldero aun entre la artificial, densa y opresiva niebla.

Tras demandar ser vestido, y envuelto en una simple túnica negra, el hombre salió del caldero, ignorando tanto a su sirviente como a Cedric, sus ojos siempre fijos en Harry. El muchacho se estremeció contemplando de nuevo cara a cara al protagonista de sus pesadillas en los últimos tres años:

Lord Voldemort había vuelto.

Tras unos minutos de intensa inspección en la distancia, Voldemort desvió sus rojos ojos y empezó a explorar su nuevo cuerpo. Ignoró a Colagusano e incluso a la serpiente que giraba excitadamente a su alrededor. Era humanoide…pero nadie le tomaría por humano, no con aquel rostro y ojos…Sacó una varita y la giró entre los dedos, admirándola, acariciándola incluso. Con un gesto, Colagusano acabó volando por los aires para caer a los pies de Harry.

Voldemort avanzó un par de pasos y Colagusano balbuceó una mezcla de suplicas, alabanzas y ruegos, mientras la serpiente se prestaba voluntaria para "deshacerse del roedor". Con desdén el hombre finalmente contempló la marca en su brazo izquierdo, roja cual sangre recién derramada y asintió murmurando:

-Ha retornado. Todos se habrán dado cuenta...solo un poco más y después...

Demandó las varitas confiscadas y tras inspeccionarlas las guardó en su pecho. Apretó con el dedo la marca del brazo de Colagusano y el cobarde gritó de nuevo. La marca era ahora del más intenso y brillante negro, como azabache.

Voldemort, dejó que Colagusano rogase y rogase, mientras Nagini le atormentaba y finalmente, conjuró una mano de plata líquida que se unió al sangrante muñón del traidor. Con una risa cruel murmuró:

-Encárgate de nuestro otro invitado mientras yo atiendo personalmente al Sr. Potter.

Harry miró espantado a Voldemort, llamando a Cedric con gritos ahogados por la mordaza y retorciéndose en sus ataduras. Voldemort se detuvo un momento, ladeando la cabeza mientras sus ojos le examinaban de nuevo y la serpiente se enroscaba en torno a su cintura y sus hombros, silbando tan bajito en su oído que Harry no pudo entenderla.

-Oblivia sus memorias, pero asegúrate de que regresa en perfecto estado a Hogwarts.

Mientras el otro se encogía y hacia serviles reverencias, aun contemplando extasiado su nueva mano; Voldemort, con un gesto de varita cortó las cuerdas que le sujetaban. El hombre le cogió de la cintura; apretándole contra él, sin dar lugar a que cayera al suelo ante la falta de soporte. La presión detrás de su cicatriz se intensificó. Pero Harry no opuso más que una débil resistencia, empujando el pecho del otro con los puños, herido y emocionalmente agotado. Con un murmullo más suave, Voldemort murmuró:

-Estas lesionado y necesitas atención. Voy a aparecernos…será mucho mejor para todos si colaboras. Nagini, prepárate.

El moreno parpadeó, los ojos verdes algo nublados, volvió a parpadear como deslumbrado, y lentamente deslizó las manos por el cuello del hombre. Todavía recordaba las severas advertencias del Sr. Weasley sobre la gente que se escinden al no aparecerse como se debe…y las horribles consecuencias. Aunque fuese Voldemort…no quería dejarse atrás ninguna parte de su cuerpo… La serpiente envolvió apretadas curvas en torno a sus piernas y su cintura y siseó:

-Ya tengo ssujeta a la cría.

Ladeando la nublada mirada hasta los ojos de la serpiente, y aunque con voz algo ahogada, Harry susurró:

-No soy ninguna cría.

Voldemort reprimió un sorpresivo jadeó y apretó con más fuerza al joven que cada vez estaba más laxo entre sus brazos y desapareció.

Y ese día, 24 de junio de 1995; el día de la última prueba del Torneo de los Tres Magos, el día en que desapareció; Harry Potter tomó dos de las decisiones más importantes de su vida. Compartir la Copa con Cedric…y aceptar la ayuda que un adulto le ofrecía.