Capítulo VIII


Su cabeza…no, todo su cuerpo dolía, y su corazón no se quedaba atrás. Sus pensamientos eran una maraña de ideas y ya no sabía descifrar que era verdad y qué no.

Parpadeó un par veces hasta que una tenue luz logró deslumbrarla y abrir pasó a la imagen de su madre. Poco a poco toda la habitación fue más clara, y un olor a desinfectante inundo sus fosas nasales. Inspeccionó el lugar llena de pánico. Las paredes y techo de aquel lugar eran pulcras, blancas; una pequeña mesa y una silla se encontraban justo a su lado, donde reposaba su madre con una expresión desconcertada pero que a la vez mostraba alivio.

¿Cuánto tiempo habría dormido?

No tuvo tiempo de buscar respuestas, pues cuando se inclinó un poco para sentarse sobre la cama todo su abdomen dolió, notando como unas vendas la envolvían en esa zona y su pierna derecha.

Hizó una mueca de dolor, todo su cuerpo dolía.

Pero luego lo recordó todo, y el dolor físico pasó a segundo plano.

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Sasuke observó enfermeras salir y entrar, y se preguntó si Hinata se encontraría bien. Hana había entrado a su habitación hacia quizás unas 3 horas luego de que los médicos le realizaran una serie de exámenes y las visitas finalmente fueran permitidas. Hasta ese entonces no tenían noticias.

La culpa comenzaba a carcomerlo levemente. Podía intuir que la razón por la que Hinata había buscado a Naruto era èl. Èl la orillo a hacerlo, y hasta ese momento se daba cuenta de la presión que había ejercido sobre ella. Debió haber tenido mejor tacto, se dijo asimismo.

Llevó sus manos a su rostro. Jamás en su vida se había sentido tan molesto. No podía dejar de pensar en lo tonta que era Hinata, ¿Comó pudo pensar que preguntarle a Naruto directamente sobre si era falso o no era una buena idea?

—Ella estará bien—le consoló Sakura, quièn estaba sentada junto a él en la sala de espera.

Pero, para asombró de ella, Sasuke le devolvió una mirada por demás hostil. Sakura habrìa jurado que Sasuke estaba abatido. Vaya error, Sasuke solo estaba más enojado de lo normal.

—Como si eso te importará, hace poco me dijiste que nada te haría cambiar de opinión con respecto a Hinata—la acusó, y de nueva cuenta hundió sus manos en su rostro, lleno de frustración ahora.

Por el rostro de Sakura cruzó la culpa, y pronto se llenó de tristeza.

—Pero eso no significa que quiera que ella…—no terminó la oración, pero el mensaje era claro.

Sasuke no dijo palabra más, ni siquiera se giró a verla. Estaba claro que no tenía la intención de iniciar una conversación. Sakura suspiró ante su actitud y dirigió su vista hacia donde se encontraban Sai y Naruto, un par de asientos lejos de ellos.

En parte sintió lastima por él, podía ver que estaba abatido y hasta cierto punto destrozado. Jamás había visto a Naruto llorar tanto ni escuchado tan lleno de desesperación como ese dìa. Cuando èl la habìa llamado contándole las malas noticias apenas habìa conseguido interpretar sus balbuceos entrecortados. Estaba con Sasuke al momento que eso sucedió, y por eso ambos fueron juntos hasta el hospital. Al llegar ambos se habìan topado con un Naruto hundido en la desesperación y que repetìa una y otra vez que él tenía toda la culpa.

No sabía exactamente que pudo haber ocurrido y Naruto no parecía querer hablar de ello, solo permitiendo que Sai permaneciera a su lado. Eso le intrigaba, pero, Naruto había sido claro, quería estar solo. Sakura sabía que debía de hablar con él, sobretodo discutir sobre como él se había entrometido en su relación con Sasuke, pero no era el momento, esperaría a que las cosas estuvieran más calmadas para discutirlo con la cabeza fría.

Pero Sasuke no pensaba igual que ella, más aun cuando siguió la mirada de Sakura y se topó con ese par. Fue entonces que un impulso de rabia lo hizo levantarse de su asiento y caminar directo hacia donde se encontraban Sai y Naruto. Pero pronto sintió como alguien lo detenía por el brazo. Era Sakura, con una mirada llena de súplica para que detuviera lo que fuera que planeará hacer.

—No es el momento, Sasuke. No sé qué fue lo que sucedió entre ambos para que Hinata terminará aquí, pero…puedo asegurarte que Naruto no tiene la culpa de nada.

— ¿Por qué lo defiendes? —Se sintió molesto ante la posibilidad de que incluso después de todo ella aun defendiera a alguien como Naruto.

—Ya te lo dije en mi casa: Él no es una mala persona. Yo de ti apostaría por él a por Hinata. Confía en mí, cree en mí—le suplico.

—No creeré en cosas sin sentido. ¿Crees que Hinata sería capaz de fingir todos estos años? Sinceramente...—rodó los ojos.

Sakura negó con la cabeza, no dando su brazo a torcer.

—Antes no lo hubiera pensado, pero…con las pruebas de Sai…lo dudo mucho ahora. Además…—frunció el ceño—La familia de Hinata le ha hecho mucho daño a la familia de Naruto, ¿Cómo esperas que confié en ella si es parte de ellos? Siempre cabe la posibilidad de que…

—Por si se te olvida, los Hyuga y los Uchiha somos prácticamente una sola organización, así que…si desconfías de Hinata, también deberías de mi—contrapuso, y la dejo sin palabras.

Sakura se mordió su labio inferior. Esa fue la gota que derramo el vaso para Sasuke. ¿Ella estaba dudando de él ahora?

Eso ya era el colmo.

— ¡Espera! —Sakura intentó detenerlo cuando atestiguó con horror como Sasuke pasaba de ella y tomaba a Sai del cuello de su camisa, estrellándolo contra la pared.

Naruto apenas y reaccionó ante lo que sucedía a su alrededor. Decir que se sentía culpable era poco para lo que de verdad lo atormentaba. Su mente no dejaba de repetir cruelmente una y otra vez el rostro de Hinata cuando, sin darse cuenta, la hizo perder el equilibrio y caer sobre el asfalto. El nunca querría empujarla, mas no calculo la fuerza que ejercía sobre ella en medio de la rabia que sentía al pensar que ella intentaba burlarse de él en su cara al decirle que ella lo…

— ¡¿Cuánto te pagaron por difamar a Hinata?! —acusó Sasuke, muy seguro de su afirmación.

Ante la sola mención del nombre de Hinata, Naruto despertó del trance en el que se encontraba. Topándose con sorpresa con la confrontación que se llevaba a cabo a unos pocos metros de él.

—No sé de qué me hablas…—respondió Sai, a la defensiva e intentando liberarse del fuerte agarre que lo mantenía contra la pared.

—Sabes muy bien de lo que hablo. Eres una sabandija que solo se vende al mejor postor—Sasuke sabía eso mejor que nadie cuando consiguió sonsacar información de Naruto a través de él. Con una gran oferta de dinero de por medio Sai era capaz de apuñalar a sus ¨amigos¨ por la espalda. Él no era para nada de fiar. — ¿Acaso olvidas como vendiste a Naruto por un poco de dinero, cuando me contaste como ambos interfirieron entre mi relación con Sakura?

El antes apesadumbrado semblante de Naruto fue sustituido por uno lleno de pánico. Otro secreto más que se salía de su control.

—S-Sakura…—balbuceó, viéndose con el temor de perder a la única persona que aún confiaba en él. Sabía que se lo tenía bien merecido, pero no evitaba temer como el cobarde que era. Ahora parecía que todos sus secretos salían a la superficie de sopetón, y ya no sabía cómo lidiar con ellos sin morir antes de ansiedad.

— ¿Sin palabras Naruto? Parece que otro secreto más se sale de tus manos—se burló Sasuke, leyendo la mente de Naruto y admirando como el mismo se consumía en la desesperación, aparentemente buscando una excusa coherente para justificar sus mentiras.

—No actúes como si yo tuviera toda la culpa de que terminarás con Sakura. ¡No actúes como si ella te importara, porque sé que realmente no lo haces!—se defendió, repentinamente molestó al recordar los malos tratos de Sasuke hacia Sakura.

Ante la incredulidad de Sasuke, sonaba a la defensiva y parecía querer cargarle la culpa a él. ¿Hasta dónde llegaba la desvergüenza de Naruto?, se preguntó.

—Lo único que hice fue acelerar el proceso de algo que a la larga pasaría—Naruto continuó—todo para que no la hicieras sufrir más de lo que ya hacías. Siempre la ignorabas y menospreciabas. ¿Cómo querías que me quedará de brazos cruzados?

—Oh, sí. ¿Ahora te harás pasar por el héroe de la historia, no? Pareces omitir la parte donde lo hacías porque te habían comprometido con ella.

Naruto tragó saliva, y Sakura entrecerró los ojos, a la espera de su explicación ahora.

—Es cierto que la mamá de Sakura me hablo de ello, pero nada fue hecho con malas intenciones. Cuando me entere del compromiso, me moleste, pero...después lo pensé mejor y…me dije mi mismo que quizás la idea no estuviera mala. Sakura siempre me ha gustado, tú sabes que nunca fingiría en ese aspecto—un leve carmín adorno sus mejillas, y ninguno de los presentes pudo negar que quizás esa fuera la única verdad que hubiesen escuchado de él en mucho tiempo—Además, después de todo Sakura solo se dañaba asimisma por estar contigo. Tú no merecías estar con ella.

— ¿Y quién eras tú para decidir si la merecía o no? —cuestionó Sasuke, molesto porque ahora él se diera la libertad de decidir por el destino de las personas. ¿Quién se creía?

—Tú no la merecías porque comenzaste a salir con ella solo por el simple capricho de molestar a tu madre. No lo niegues, tú mismo me lo dijiste, ¿acaso lo olvidas? —acusó—No me iba a quedar de brazos cruzados cuando lo único que hacías era usar a Sakura, y más aún cuando usabas a la persona que tú bien sabias que me gustaba, ¡Se suponía que eras mi amigo! Podrías haber salido cuanto quisieras con ella y no me habría molestado o interferido, pero solo si hubieses tenidos sentimientos reales por ella.

Sakura tomò aire, no podiendo procesar las palabras de Naruto. ¿Sasuke la estaba usando?

Pronto un vago sentimiento de desesperaciòn se coló en todo su sistema y el estres que ya sufria su corazón se incremento considerablemente, sintiendo pena por si misma en anticipación. Temia que aquello fuera cierto y más aun le dolia reconocer que muy en el fondo podía decir que lo era, esa podrìa ser la explicación de porque extrañamente Sasuke accedió a salir con ella de la noche a la mañana.

Decidió que debía de preguntarselo directamente a èl, asi que, encontrando finalmente su voz perdida, le pregunto:

—Sasuke… ¿Lo que dice Naruto es cierto? —Sasuke se sorprendió cuando Sakura hablo por primera vez desde que inicio la conversación, y se vio en una encrucijada porque…Naruto no mentía. Maldijó el día en que le confió ese secreto.

También maldijó por millonesima vez a Naruto. Con respecto a Sakura èl no se equivocaba en nada. Pensándolo mejor ahora, no podía culpar a Naruto por intervenir, después de todo había comenzado a salir con el interés amoroso de su "mejor amigo" solo con segundas intenciones.

Pero, ¿Debía ser sincero con Sakura?

Intuyó, por la voz de ella, que si su respuesta era afirmativa le afectaría mucho, pues con un leve ademán de egocentrismo podía reconocer que Sakura aún gustaba de él. Pero, al final de cuentas… ¿Para qué mentir?

Ahora que todos estaban hablando de frente no era el momento para seguir con secretos.

Era ahora o nunca.

—Es cierto. Mi madre odia a los Haruno y me pidió que me mantuviera alejado de ti. Así que...solo salí contigo para demostrarle a ella de que no tiene control sobre mi vida—en sus palabras no había tinte de arrepentimiento, ni siquiera demostraban ninguna emoción, asimismo, sus ojos se mantuvieron indiferentes, y eso dolía aún más que la verdad. O eso era lo que Sakura veìa frente a sus ojos, más ella no sabía que Sasuke simplemente estaba usando una de sus muchas mascaras otra vez.

Esa confirmación se clavó en el corazón de Sakura como una daga sobre la herida sin cicatrizar que ya le había dejado la indiferencia de Sasuke en su relación. Pero, ¿Qué relación? ¿Acaso podía llamarle así luego de saber que Sasuke solo había estado usando?

Debió haberlo visto venir, pero no, estúpidamente ella creyó que realmente Sasuke quería darle la oportunidad de ser algo más que amigos. Quería molestarse con él, reclamarle, pero…no podía, parecía que toda la culpa la recaería sobre su misma ingenuidad.

¿Comó pudo ser tan ciega?

—En fin, eso es ahora irrelevante—le restó importancia Sasuke, no dejando que Sakura o Naruto añadieran algo más cuando giró su atención nuevamente sobre Sai, entreviendo que no le importaban sus sentimientos en absoluto. Sakura solo visualizó e imaginó con poco humor a Sasuke exprimiendo un limón sobre la herida abierta en su corazón. Eso era una buena anología sobre como él le hacía daño tan facilmente —Lo que ahora necesito saber es sobre si tu mentiste sobre Hinata. Porque sé que lo hiciste, ¿no?

— ¿Podrías soltarme primero? —pidió, y Sasuke hizo caso a su petición.

Sai ya no parecía querer rendirse, ¿acaso eso era un indicio de que Sasuke estaba en la razón?, se preguntó, sintiendo como un escalofrío bajaba por su espalda. Tomó nota de todo lo que vio, comenzando a temer en la remota posibilidad de que Sai todo ese tiempo le hubiera mentido sobre Hinata. Ya de por si su duda sobre ella comenzaba a tambalear sobre una pequeña pendiente luego de ser testigo de cómo casi la pudo perder a manos de un vehículo.

—Sai, dime la verdad—Naruto le pidió—Si en algún momento has valorado nuestra amistad…sé sincero, solo por esta vez, por favor—rogó, dejando claro ante los ojos de Sai el tormento por el que pasaba ante esa inquietud.

—Si realmente te consideras un verdadero amigo de Hinata…deberías de conocerla mejor que nadie. Esa es la única verdad que puedo decirte.

Eso fue más que suficiente. No solo los ojos de Sai afirmaban que las suposiciones de Sasuke eran verdaderas, sino que también sus palabras….estaba claro que Sai sabia como tocar un punto sensible en él.

Se dejó caer pesadamente sobre su asiento, pensando en lo estúpido que fue en todo ese tiempo. Debió saberlo mejor: Hinata era incapaz.

Ella era tan dulce…tan amable…era un ángel a la par de él.

— ¿Quién te pago para que mintieras? —eso era el último punto por esclarecer.

—Hiashi Hyuga.

Debió haberlo visto venir. Hiashi solo quiso darle un empujón para que el mismo pusiera en evidencia su falsedad al pensar que Hinata era igual a él. Él había caído en la trampa al no pensarlo dos veces.

Se sentía pésimo, pero no pudo evitar suspirar de alivio y sentir como si alguien quitase un gran peso de sus hombros al esclarecer de una vez por todas las dudas entorno a Hinata.

—La amistad de Hinata todo este tiempo fue real…—se dijo asimismo, sin poder borrar esa sonrisa de su rostro.

—Eso no cambia nada, no cambia lo que le hiciste a ella—habló Sasuke, usando sus palabras como una letal arma contra él, atentando contra el pequeño atisbo de luz que se coló en su mente. Pronto ese poco alivio que había logrado sentir en lo profundo de su conciencia desapareció y se vio sustituido nuevamente por…culpa.

—Ella pudo haber sido una amiga real, pero tú no lo fuiste—continuo, pero una voz se alzó a la suya, y fue tal y como si le añadieran combustible a la rabia que consumía a Sasuke:

—Él tenía sus razones, ¡Deja de juzgarlo! —habló Sakura a la defensiva.

Sasuke apretó sus dientes, que Sakura por sobre todos defendiera a Naruto después de que incluso actuara tras su espalda era la cereza sobre el pastel. Lo estaban logrando, estaban a punto de sacarlo de todas sus casillas y no sabía si podría controlarse por mucho tiempo.

—Sakura…no tienes por qué defenderme. Sasuke tiene razón…—cerró sus ojos, no soportando ver a quienes solían ser sus mejores amigos con esa carga de culpa que se alojaba en su pecho. Sentía que no merecía ni un poco de compasión, era una escoria. Sentía asco de sí mismo.

—Te defiendo porque yo también…yo también…—titubeó—…yo también desconfié de ella a pesar de que era su amiga. Ambos compartimos la misma culpa en esto.

—No lo creo…tú sabes muy bien lo que he hecho.

—Y por las razones que te motivaron estoy de tu lado. Yo no habría hecho nada diferente a lo que hiciste.

Sasuke no podía creer lo que sus oidos escucharon. Sakura todo ese tiempo supo todos los secretos oscuros de Naruto y….en lugar de delatarlo o buscarlo a él, lo apoyo. Y por encima de todo…se convirtió en su novia.

—No puedo creerlo—dijó con incredulidad, llamando la atención de ambos —Sakura…—Ahora incluso nombrarla le dejaba un sabor amargo en su paladar—Es mi impresión o…—No sabía porque, pero temía hacer la pregunta siquiera, quizás porque temía a la respuesta— ¿Tú todo este tiempo supiste lo que Naruto hacia con Hinata? ¿Estuviste de acuerdo con que ella terminará desheredada por su padre?

Sakura sintió como un cubo de agua helada cayó sobre su cuerpo ante ese cuestionamiento, no esperaba que Sasuke fuera tan perspicaz como para saltar a esa conclusión. Su mayor temor se había cumplido, sabía que Sasuke podría odiarla o tener una percepción completamente diferente de ella a partir de ese momento, una más allá de una chica simplemente ¨fastidiosa¨

Pero no mentiría, no podía evadir a la verdad: —Si…—trago saliva, decidiendo cargar con toda la culpa con una confesión más: —Naruto tuvo sus dudas…y fui yo quien insistió en que Hinata se lo merecía.

Sasuke no supo que decir, se sentía defraudado en cierto modo. Ahora era consciente de que no conocía a ninguno de ellos, todos esos años de ¨amistad¨ solo sirvieron como una máscara a la realidad que le esperaba. Temía tener que afrontar todo de frente, pero tarde o temprano tenía que verlo con sus propios ojos, tal y como le dijo a Hinata. Era obvio que los cuatro fueron unos completos idiotas al siquiera llamarse un ¨grupo de amigos¨. Estaba claro que cada quién actuaba por su lado y conveniencia. Y él no era la excepción, quizás solo Hinata lo fuera.

—Te luciste Sakura, jamás lo habría visto venir de ti—Solo esas palabras de su parte bastaron para que Sakura comenzara a sollozar en medio de la realización de lo erradas que sus acciones fueron.

—Wow…parece que todos resultamos ser unos pésimos amigos—comentó Naruto, con la miraba fija en un punto.

—Sí, pero tú te llevas el premio mayor.

Naruto no pudo estar más de acuerdo con Sasuke.

—Y pensar que la más afectada de todo esto fue quien más confió en todos nosotros, sin excepción—comentó Sasuke con aire pensativo y con cierta ironía, recordando a la ingenua de Hinata y sintiendo por primera vez en su vida lastima por alguien — Naruto, Sakura, ambos estaban tan enfrascados en descubrir la verdad sobre Hinata que terminaron convirtiéndose en los mayores exponentes de la mentira. ¿Quieren saber la verdad sobre Hinata?—los retó—Yo conozco algunas: ¿Sabían que la única razón por la cual me involucre con ustedes todos estos años fue por Hinata? ; Ella tenía la ciega esperanza de que realmente todos podíamos ser amigos a pesar de nuestros orígenes. Cuando viaje a Inglaterra ella me convenció de que me mantuviera en contacto con ustedes solo para que ustedes no se sintieran mal despúes de mi partida. Ella siempre antepuso como se sentirían ambos si yo me iba sin mediar nunca más palabras con ustedes— Él sentía que le debía una a ella, y por eso se encargaría de hacer consientes a Sakura y Naruto de los errores que cometieron, así tuviera que hacerles sentir más culpables aún—Ella confiaba en ambos. Puso fé de que ambos eran realmente sus amigos. Ella, a diferencia de ustedes, nunca dudó, incluso después de que le contara la verdad. No tienen ni idea de cuánto me costó siquiera plantar la semilla de la duda en Hinata. En cambio, ustedes pensaron lo peor de ella a la primera—Clavó su mirada en Sakura y Naruto, notando como ambos no podían ocultar bien lo mucho que les afectaba esa revelación. La culpa y el arrepentimiento estaban claros en sus expresiones. —Ustedes nunca se comportaron como unos verdaderos amigos, así que no pretendan ahora sentir lastima de ella. No sean hipócritas.

Naruto bajó la vista al suelo. En cambio, Sakura no lo soporto más. Sasuke tenía razón, era una hipócrita. Era una desfachatez de su parte que estuviera en esa sala de espera, tal y como si ella no fuera una gran causante indirecta de que Hinata se encontrara en esa situación. Por eso, sin pensarlo más, salió corriendo, dispuesta a abandonar ese hospital y de una vez por todas no ser una molestia para Hinata.

Justo en ese momento apareció la madre de Hinata, llamándolos a ambos con una seña de manos. Al parecer Hinata había despertado.

El rostro de Hana estaba húmedo, con signos de que había llorado. Sasuke solo enarcó una ceja, comenzando a maquinar posibilidades en su mente.

Que esos tres se encontraran al momento del accidente en un mismo lugar solo podía interpretarse como una sola cosa: Hinata se había enterado de todo.

¿Acaso Hinata habría hablado con Hana sobre algún nuevo descubrimiento?

La inquietud comenzaba a carcomerlo, y sintió que pronto esta se vería esclarecida una vez que Hana les dijo que podían pasar a verla. Naruto fue el primero en salir corriendo ante la primera oportunidad.

Sasuke decidió seguirlo y entrar juntos, puesto que no confiaba en él. Según sabia, Hinata había tenido un accidente por su culpa, algo que intuyó fácilmente al no escuchar otras palabras más que ¨Fue mi culpa¨ salir de la boca de Naruto cuando entró al hospital.

Cuando ya estuvieron frente a la presunta habitación de Hinata, que concordaba con el número que la recepcionista les había dado, Naruto perdió toda la efusividad con la que había corrido hasta ahí y se detuvó con el pomo entre sus manos, repentinamente congelado en el sitio y con una expresión que delataba su temor.

Sasuke solo lo observó, haciendo énfasis en como su rostro se contrajo y sus labios se apretaban, en signo de una clara mezcla de entre temor y dolor.

— ¿Qué te detiene? ¿Acaso tú empujaste a Hinata para que sufriera el accidente? —sus palabras eran inocentes hasta cierto punto, solo con el sentido de hablar con un tinte de sarcasmo, pero para su asombró, Naruto pareció afectado ante eso.

Sasuke frunció el ceño, con una idea maquinando en su cabeza sobre qué tan ¨culpable¨ era Naruto, y le iba a preguntar directamente, pero él fue más rápido y abrió la puerta, quizás prefiriendo afrontar a Hinata a tener una discusión con él que solo atrasaría su encuentro por poco.

Naruto dio un paso, y nada más. Se había detenido en medio de aquel presunto arranque de valor, y ahora solo se limitaba a observar a Hinata desde su posición, ahora con la culpa más clara en su rostro.

Sasuke lo hizó a un lado y entró a la habitación, no soportando la indecisión en su ¨amigo¨. Una vez dentro notó como la mirada de Hinata simplemente se enfocaba en Naruto, tal y como si él no estuviese presente, algo que no le extrañaba si se tomaba en cuenta el amor que ella le profesaba.

Patetica, pensó.

Los vendajes alrededor de la cabeza y pierna derecha de Hinata destacaban. Realmente su estado dejaba mucho que desear, pero había tenido suerte de no sufrir daños internos o contusión en la cabeza, tal y como Hana les había contado. Habían estado preocupados desde que no despertara por más de 10 horas, quitándoles a todos unas horas de sueño.

Entró a la habitación y se recostó sobre la pared junto a la puerta, lejos de la cama de Hinata, de forma que su presencia no resaltara mucho. Podía intuir que Naruto tenía asuntos más importantes qué discutir con Hinata.

—H-hola... —Naruto saludó tímidamente mientras tomaba asiento a su lado.

La mirada de Hinata era casi indescifrable, casi una mezcla de serenidad con pánico a la vez. Estaba claro que algo había pasado entre ambos antes del accidente, y eso lo llenaba de curiosidad. Solo esperaba que ninguno de ellos se contuviera en su presencia.

—Hola... —respondió titubeantemente después de unos segundos que se le hicieron eternos a Naruto. Él se sentía avergonzado, culpable y dolido por lo que sus acciones le habían causado.

—L-lo siento... —algo se rompió dentro de él y ya no pudo mantener la calma. —¡De verdad lo siento! —Tanto Sasuke como Hinata se sorprendieron al ver a Naruto llorar. El tomó sus manos entre las suyas, y bajo la cabeza, tratando de esconder su rostro del escrutinio de Hinata. —Perdóname...te lo ruego. Nunca quise hacerte daño.

— ¿Hacerme daño? —preguntó Hinata, provocando que Naruto detuviera sus sollozos y mostrara sorpresa al ver el rostro confundido de Hinata. —Tú nunca me hiciste daño. Si hablas por haberme ignorado todos aquellos meses, creo que ya te dije que estabas perdonado—para la mayor confusión de Sasuke y Naruto, Hinata sonrió.

—Pero lo que pasó antes...

— ¿Lo que paso antes? —Preguntó con el ceño fruncido y llena de confusión— ¿Que sucedió? Lo último que recuerdo es que iba a tu casa, y después... —arrugó la cara—Todo es borroso.

Naruto no podía creerlo.

— ¿No recuerdas el accidente? —no sabía si sentirse aliviado de que Hinata no recordara su última discusión o no. Temía que el accidente le hubiera dejado secuelas que repercutieran de manera negativa en el futuro, después de todo, un golpe en la cabeza no era algo que se tomase a la ligera.

—No, no recuerdo nada—arrugó la cara aún más y se vio llena de decepción—Lo único que quería antes de despertar aquí era buscar un taxi e ir a tu casa. Quería decirte que yo no tuve nada que ver con la filtración de las canciones…—Esa última oración término en un leve susurro, apreciándose una leve tristeza e inseguridad en los orbes perla de ella.

— ¿Que?

Parecía que Hinata hablaba de algo sucedido hace años, o al menos así lo sentía Naruto luego del montón de cosas que sucedieron a partir de ese incidente, ya ni siquiera lo recordaba hasta que ella lo mencionó.

—Yo no le entregue las canciones a mi padre ni aquella vez ni ahora. Confía en mi—le pidió, con suplica en sus ojos, más no era necesario, pues, antes de siquiera pedir eso, Naruto ya confiaba plenamente en ella.

Nunca más volvería a desconfiar de ella, y esta vez sí lo cumpliría.

Sasuke solo enarcó una ceja. Algo en ese asunto no cuadraba.

—Confió en ti.

Sabía que aprovecharse de la leve amnesia de Hinata era desvergonzado de su parte, pero no quería desaprovechar la última oportunidad que tenia de restaurar su amistad. Porque si, él si de verdad la apreciaba.

Pero tal como decían...entre más estimas a una persona, más fuerte te atina cualquier tipo de traición. Y eso fue lo que le sucedió. Nunca había sido un ángel. Desde un principio se vio movido por malas intenciones para ser amigo de Hinata, pero sabía que en cierto momento de su vida comenzó a apreciarla de verdad. Su bondad y carisma consiguieron hacerse un espacio en su corazón, y cuando se dio cuenta, ya era muy tarde para dar vuelta a atrás.

Ahora solo le restaba enmendar sus errores y no volver a desconfiar de ella. Se lo debía.

—Gracias, Naruto.

Que ella le agradeciera fue demasiado para él. La tomó bruscamente por los hombros y la abrazó lo más fuerte y afectuosamente que pudo, hundiendo su nariz entre sus cabellos e intentando no desmoronarse entre sus brazos. Se deleitó con esa distintiva y adictiva fragancia que emanaba de sí y con su tacto recordó la familiaridad de tenerla entre sus brazos, lo muy bien que su pequeña y delicada figura se amoldaba a su cuerpo, y la suavidad de su piel. Como amigo de Hinata siempre había sido una persona muy física, así que antes no había sido nada extraño abrazarla como lo hacia en esos momentos.

Se sentía aliviado de que todo pareciera ser como antes, pero aun sentía miedo de que la escena que había presenciado esa tarde se repitiera. Jamás toleraría perderla, y menos en aquellas circunstancia tan desastrosas.

No quería que la última impresión que Hinata tuviera de él fuera la peor. Quería que ella siempre lo recordará como su leal amigo.

Salió de sus pensamientos cuando la escuchó quejarse, fue entonces que recordó que tenía unas costillas rotas.

— ¡Lo siento!

Tal parecía que estaba condenado y destinado a hacerle daño, tanto físico como moral, pensó con ironía.

—N-no lo sientas…—le restó importancia y sonrió, con un leve carmín en sus mejillas.

Esas palabras… ¡Oh! ¡Solo Hinata era capaz de hacerlo sentir tan miserable sin siquiera intentarlo!

— Ah, este, humm… —paseó sus ojos nerviosamente por la habitación, ya no sabiendo que más hacer y sintiendose cada vez más miserable por aprovecharse de que ella no recordara su último desafortundado encuentro— ¿Tienes hambre, sed…emm…quieres otra almohada? —Era poco, pero al menos quería poder hacer algo por ella, por más minímo que fuera.

—Tengo un poco de sed…

— ¡Vuelvo enseguida! —exclamó de inmediato, y sin darle una oportunidad de detenerlo, salió rápidamente de la habitación.

Una vez que Naruto salió de la habitación, Hinata espero que Sasuke también le imitará, más fue todo lo contrario a sus expectativas. Él la observaba inquisitivamente desde el otro lado de la habitación, donde había permanecido en silencio y al margen desde que llegó. Lo observó con la interrogante en sus ojos, y se sorprendió cuando lo vio tomar el asiento que hasta hacía unos segundos Naruto ocupara.

—Ahora mientes mejor, pero no lo suficiente para engañarme. Sé muy bien que no has perdido la memoria de lo que sea que viste u oíste antes del accidente. ¿Te molestarías en contarme todo y decirme que planeas?

Hinata suspiró.

—Antes que nada…no planeo ningún tipo de venganza, lo menos que quiero es dañar a Naruto—aclaró, antes de que Sasuke se llevara una mala impresión—Yo solo quiero…—su mirada se ensombreció al siquiera considerar la posibilidad de lo que tendría que hacer—Solo quiero darle una lección, y si tengo que mentir para hacerlo, lo haré.


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12 de Febrero del 2015