Renuncia: Los personajes pertenecen a Stan Lee, Marvel Comics y demás gente rica que se aprovecha de ellos. (Yo también, pero yo no veo ni un peso).

Advertencias: Esto será slash con todas sus letras. Pero sólo en los protagonistas y uno que otro personaje. También hay relaciones hetero.

El Sonido del Silencio

Intentaba tragar saliva, pero un horrible nudo se había instalado en su garganta. Se pasó la lengua por los labios y finalmente soltó un gemido casi inaudible. Era consciente de que todos en la sala le miraban con intensidad, y era verdaderamente incómodo.

En la pantalla gigante, la sonrisa socarrona del General Ross parecía estar dirigida directamente hacia él. Los ojos pequeños y oscuros parecían mirarlo penetrantemente.

Había sido, simplemente, una pésima idea regresar a Nueva York. Ahora el escapar le sería más complicado que nunca. Todas las agencias gubernamentales, no sólo el Ejército, estarían tras él. Se estaba gestado una caza indiscriminada, no solamente contra Hulk, sino contra él, Bruce Banner.

—¿Alta Traición? ¡Pero de qué jodidos habla ese estúpido! Bruce no ha prestado servicio a otra nación en conflicto con América…

Bruce miró de soslayo a Tony, que se había puesto de pie apenas escuchó la declaración de Ross a la prensa. Y ahora despotricaba en contra de todo sistema de gobierno habido y por haber.

Bruce sonrió de medio lado. Al menos sabía que tenía el apoyo de Tony. Nadie más que Tony, con todo su dinero y poder, podría ayudarlo a huir y evitar que tomaran a Hulk como un arma o, no sabía si sería peor, poner en riesgo la integridad de sus compañeros.

—Debe haber alguna solución que no arriesgue más el estatus de Bruce— escuchó la voz de Pepper. —Alguna laguna jurídica, siempre las hay. Iré inmediatamente a hablar con Moore—. Tras esas palabras se levantó demostrando elegantemente su indignación y se marchó de la sala.

—Esto es sólo una excusa para que Ross tenga a Hulk, estoy segura. Con la disolución de SHIELD, probablemente se lo ofrecieron a este idiota a cambio de información. Si encuentra la manera de hacerse de Bruce (y por lo tanto de Hulk), todos estamos en la mira.

Natasha había hablado sin emoción alguna, pero Bruce estaba seguro que tras esa frialdad se escondía sincera preocupación.

—Necesitamos movernos, Tony. ¿Hay algún lugar dónde Bruce sea intocable?— preguntó Steve entonces.

—Ninguno en todo territorio nacional. Ya lo escuchaste, Cap. No hay forma de sacar a Bruce del país sin que en cada estado esté esperando alguien para detenerlo— respondió Tony.

Bruce frunció el ceño. Era como si todos se hubieran olvidado de su presencia. Aquello lo condenaba a él, ¿no? Pues bien, era hora de moverse y dejar que la noticia no le afectara tanto. Después de todo estaba más que acostumbrado a que todo, en algún punto, se fuera a la mierda.

Respiró profundamente y se levantó del sillón, se quitó las gafas y cuando captó la atención de todos, sonrió de medio lado.

—Así que es hora de decir 'adiós'. Realmente fue un gusto trabajar con ustedes y conocerlos, pero esto estaba previsto. Encontraré la manera de irme sin que ninguno de ustedes se vea involucrado…

Una serie de protestas lo acallaron.

—Doc.— se hizo escuchar Clint entre el mar de protestas. —Espero que no estés pensando en la posibilidad de lárgarte de aquí— levantó una mano cuando Bruce pretendía protestar otra vez. —Sí, seguramente podríamos encontrar la jodida manera de desaparecerte del mapa, pero no sin una buena cantidad de batallas que ahora mismo no podemos pelear por el bien de nuestra seguridad y el cambio que la desclasificación de SHIELD nos ha causado. Además, te necesitamos aquí. A ti y a Hulk.

Todos miraron al arquero con asombro tras esas palabras. Clint raramente mostraba ese grado de seriedad. Natasha tenía una ceja alzada, pero si se ponía atención a su rostro, se podría ver el atisbo de admiración en sus ojos. Steve le miraba con una sonrisa satisfecha; él tampoco dejaría que Bruce se marchara así sin más. Tony pretendía ocultar su sincero ataque de envidia (puesto que él iba a decir precisamente eso, quizá con algunas malas palabras, pero ero lo mismo). Bruce cerró la boca, incapaz de comprender del todo la honesta preocupación de Clint. Aún así…

—Tal vez sea lo mejor sacar a Bruce del país. Al menos por un tiempo, el necesario para contrarrestar la mierda de Ross.

Todos se giraron cuando escucharon la voz de James Rhodes. El hombre acababa de hacer su aparición en la sala del pent house en la torre Vengadores.

—Ross debe estar planeando cómo sacar a Bruce de aquí, sabe que darán pelea. La ley, desgraciadamente, cubrirá sus acciones. La orden llegó desde Washington y si nadie tiene un as bajo la manga, en pocas horas tendremos aquí al Ejército al completo para aprehenderlo.

—Rhodey, tú perteneces al jodido ejército…

Rhodey negó con la cabeza ante las palabras de Tony.

—Mi cargo no es superior al de Ross, Tony. No puedo desobedecer una orden directa, por mucho que quisiera. Si comprometo mi estatus no podremos acabar con el alza de HYDRA. SHIELD ya cayó, si no seguimos protocolos, pronto lo hará el Ejercito.

—¿Cuál es el jodido plan, entonces? ¿Huir? ¿Simplemente huir?— exclamó Tony con un deje de desesperación. —En todo caso, tal y como dijo Clint, tendríamos que hacer un plan perfecto para lograr sacar a Bruce del país, sería un milagro que no tengamos que luchar, y todos sabemos las consecuencias de batallas innecesarias.

—No creo que salvar a Bruce sea una batalla innecesaria, Tony— replicó Steve con voz suave, pero un poco molesto. Él menos que nadie deseaba que Bruce tuviera que desaparecer de sus vidas, pero si eso era necesario para salvaguardar su integridad…

—Sólo vine a advertirles. Lo que planeen hacer, háganlo ya. La noticia me tomó por sorpresa y seguramente recibiré la llamada de los altos mandos para…

Efectivamente, el celular de Rhodey sonó en ese momento. El hombre de color se giró para atender la llamada con un poco más de privacidad. Tony apretó los puños en un gesto de impotencia. ¿Eso era todo? ¿Dejar que Bruce se fuera y ya? Además, Barton tenía razón. Necesitaban a Bruce, y necesitaban a Hulk.

Bruce bajó los hombros. ¿Por qué hacían las cosas tan difíciles? Alguna manera habría (siempre la había) de escapar. Claro que eso contaba algunas veces vidas ajenas, tal vez inocentes… Hulk no repararía en aplastar a cualquiera que intentara detenerlo…

—Sé lo que estás pensando. Y la respuesta es no. Debe haber algún modo de solucionar esto.—le dijo Tony acercándose a él. Bruce negó con la cabeza, pero Rhodes volvió a hablar.

—Tienen hasta la media noche. Ross y sus hombres no pueden aparecer aquí antes de esa hora, y si no hayan a Bruce, comenzará la cacería. Todos los Estados han sido informados. Por las próximas ocho horas, la torre Vengadores es el sitio más seguro para Bruce— sentenció antes de marcharse por donde había venido.

—¿Qué hay de Thor? Tal vez pueda llevarse a Bruce a Asgard. Al menos darnos tiempo— sugirió Steve un poco acelerado.

—No hemos tenido contacto con él durante meses, Steve— respondió Natasha. —Ni siquiera sabemos cómo comunicarnos con él. Si pensamos en Thor, entonces rogemos porque esté al pendiente de nosotros y no en algún reino pateando traseros.

—Hulk podría deshacerse del Ejército…— murmuró Bruce. El corazón se le oprimía al pensar en utilizar a Hulk para escapar, pero si no había otro modo…

—¿En serio crees que Ross no tenga ya algo preparado para enfrentar a Hulk, Doc.?— inquirió Clint con sarcasmo. —¿Recuerdas el último pitazo de Rhodes? ¿"El arma anti-monstruos"? Seguramente encontró algo que pueda minimizar a Hulk en cuestión de segundos.

Bruce se dejó caer en el sillón de nuevo, tratando controlarse. ¿Qué querían entonces? ¿Que dejara que se pusieran los trajes para defenderlo como si fuera una princesa en un castillo acorralada por un dragón? ¿No luchar?

Steve le puso una mano en el hombro.

—Siempre hayamos la solución, Bruce. No te preocupes— le dijo con una sonrisa preocupada.

Bruce resopló. Sólo esto le faltaba. Desde que SHIELD cayó todo había ido cuestabajo para los Vengadores. Sus archivos habían sido expuestos a la opinión pública, todo el mundo sabía quiénes eran, sus identidades, su armamento, su potencial… Eso los hacía vulnerables ante los enemigos. La mitad de la opinión pública estaba a su favor, la otra mitad clamaba sus cabezas ante la inseguridad de tener como "protectores" a un genio loco, a un par de asesinos, a un extraterrestre y a un monstruo de la rabia. El único que parecía seguir teniendo mucha simpatía entre la gente era Steve. Pero claro, Steve tenía un pasado heroico y si bien fue juzgado por un tiempo por culpa de HYDRA, las cosas seguían siendo positivas para él.

Tony ya estaba hablando con Pepper, preguntándole si había logrado comunicarse con Moore (el más capacitado entre su bufete de abogados y que había logrado sacarlo a él, a Tony, de ataques realmente virulentos tanto personal como profesionalmente). Bruce se habría reído de lo lindo si no se sintiera tan mierda. ¿Qué podía hacer un abogado -por mucho que fuera excelente en su campo- cuando Washington había declarado a Bruce Banner traidor y enemigo público? La gente todavía creía en el Ejército, era una lástima que también creyeran aún en alguien como Ross o Talbot.

Ante esos acontecimientos sólo quedaba un resultado: Bruce no era más un ciudadano estadounidense. Sería encarcelado por alta traición (quizá pena de muerte, cosa que -pensó con una sonrisa ensombrecida- nunca podría realizarse). No lo dejarían huir del país. Y ya puestos, ¿qué país aceptaría otorgarle asilo político dadas las circunstancias de su condición? Ninguno. Ya no era un anónimo en el mundo.

—¿Estás segura?— inquirió Tony con vehemencia en su celular, sacando a Bruce de su letargo. —¡Trae a Moore para acá! Quiero oírlo de sus labios.

Todos le miraron profundamente, pero Tony ya le estaba ordenando a JARVIS un sinnúmero de avisos legales, de la constitución, de leyes… ¿Acaso el abogado en realidad había encontrado algo para evitar lo inminente?

Media hora después Isaac Moore estaba en el pent house, con Pepper y Tony, enfrascados en una charla que le parecía a Bruce una absoluta y jodida pérdida de tiempo. Ya había pasado una hora del camino hacia el patíbulo. Quedaban siete.

Estaba de algún modo tranquilo. Si no encontraban nada viable, se dejaría llevar por Ross. No aceptaría una batalla… innecesaria, como bien había dicho Tony. Tampoco pensaba en arriesgar a sus compañeros. Si Ross pensaba tomar a Hulk como arma, entonces podría ir cavando su tumba, porque Bruce no lo permitiría, así le costara su cordura al comunicarse con su alter ego. Y si Hulk se viera reducido, si el maldito de Ross había encontrado la manera de deshacerse de él, entonces lo aceptaría con una gran sonrisa. Su tortura personal tendría fin.

—Bruce, ven acá. Encontramos algo— le dijo Tony de pronto. Bruce frunció el ceño cuando vio que Tony había sonado inseguro.

Pero Bruce no fue el único que se acercó al abogado y a la pareja. Steve, Clint y Natasha ya estaban rodeando la mesa llena de papeles y pantallas llenas de información legal.

—Señor Banner— comenzó el abogado en tono profesional. —Hemos hackeado la orden de aprehensión que Ross mostrará para intentar llevárselo. Tony está seguro de que este hecho no ha sido notado, ni lo será, por el Ejército. Así que, confiando en su palabra (Tony le miró con reproche), encontramos una laguna jurídica en el informe. Alta traición denota la expulsión del país en el mejor de los casos, y en el peor -el que estoy seguro que tomará Ross- la pena de muerte o la adición para ser sujeto de investigación y experimentación, como es su caso.

"Pero hay algo que se dejaron. Siempre hay algo— sonrió Moore. —La orden no toma en cuenta su situación legal como persona civil. Si todo sale de acuerdo a lo acordado, usted puede recuperar su estatus como ciudadano americano con un simple tramite. Si me lo permiten— agregó mirando a todos los presentes— me parece una falla imperdonable y por demás risible en nuestro sistema legal, pero que para efectos prácticos ahora nos será de mucha utilidad— concluyó sonriendo.

—¿Cuál es?— inquirió Natasha, ahora sí, mostrando su curiosidad.

Moore sonrió.

—Matrimonio.

Bruce tuvo que sostenerse del escritorio frente a él. ¿Matrimonio? ¿Casándose evitaría todo este lío? Debía ser una broma.

—No es una broma, Brucie— sonrió Tony, al parecer muy satisfecho de sí mismo.

Bruce le miró nervioso. ¿Había hablado en voz alta? Pero cuando miró a los demás supo que no lo había hecho. Todos tenía la misma cara de incredulidad que él.

—Ahora, Moore puede hacer el proceso legal de un matrimonio con un ciudadano americano en un par de horas. Así que el tiempo es oro— dijo Tony. —Estaba pensando en Natasha como obvia candidata.

Natasha abrió los ojos como platos.

—Natasha es rusa— declaró Steve confundido. —No sé mucho de esto, pero un matrimonio con una extranjera no sería válido… creo— agregó mirando al abogado. Éste asintió.

—Natasha es ciudadana americana— declaró Clint. —Lo es desde que se casó con un americano.

Todos se quedaron boquiabiertos.

—¿Estás casada?— exclamó Tony indignado. —¿Por qué nadie me lo dijo?

—Estoy legalmente casada como Natalia Romanova— aceptó Natasha. —Esa información no puede ser hallada en los archivos de SHIELD. Algunas cosas no salieron ni saldrán a la luz. Así que, lo siento Bruce, no puedo ayudarte.

Bruce miró al techo. ¡Esto era una locura! ¡Por supuesto que no quería casarse! ¿En qué estaban pensando Tony con esa absurda pretensión?

—Ok… Bueno, entonces tal vez…— Tony se interrumpió para mirar a Pepper. Era la segunda candidata obvia, y sin embargo…

—Lo haré— dijo la pelirroja convencida, pero no miró a Tony mientras lo decía.

—Ni se te ocurra— la contradijo Bruce. Luego miró a Tony. —Esto es estúpido, Tony, no voy a casarme con nadie. Menos con Pepper, jamás les haría algo así a ustedes dos.

¡Claro que no! La relación entre Pepper y Tony estaba más sólida que nunca, jamás pensaría en casarse con ella, ni siquiera por salvar su propio pellejo.

—Entonces alguna de mis empleadas, hay muchas en ésta torre, ¿sabes?— contradijo Tony. Un pequeño atisbo de alivio se notó en su voz.

—¡No voy a meter en esta mierda a nadie inocente, Tony!— gritó Bruce desesperado. Esto se estaba saliendo de control.

—¿Qué demonios sugieres entonces, Bruce? Dejarte ir no es una opción, dejar que Ross haga de ti lo que quiera no es una opción. ¡Existe el divorcio, te enteras! Esto es solamente para sacarnos del apuro.

—La única persona con la quisiera casarme es la hija del hombre que quiere acabar conmigo, y en todo caso ignoro su paradero— dijo Bruce bajando el tono de voz. Si tenía que casarse, él estaría más que contento con que fuera con Betty. Pero tal y como había dicho, la mujer había desaparecido de su vida. Tampoco era una opción.

—¿Qué tal Lewis?— intervino Clint. Darcy estaba loca, pero ninguno dudaba que la amiga de Thor estaría dispuesta a ayudarlos. Además sentía una extraña fascinación por Hulk.

—Lewis está en Nuevo México, Clint— negó Natasha. —Para cuando llegue a Nueva York, Bruce estará en manos del Ejército.

Bruce se llevó una mano al rostro. ¿En serio pretendían forzar a alguien a casarse con él?

—¡Entonces se casa conmigo y ya!— exlamó Tony harto de la situación. Lo había dicho por puro enfado, pero miró a Moore. —¿Eso se puede? ¿Un matrimonio gay?

Moore lo pensó un momento, pero asintió casi enseguida, con el ceño fruncido.

—De hecho, eso podría ser más conveniente— declaró. —Un matrimonio gay sólo será legal en Nueva York y los Estados americanos que lo validan. El señor Banner tendría que permanecer en Nueva York, y por lo tanto sería intocable para el Ejército y áreas gubernamentales hostiles.

Tony hizo un ruido de satisfacción.

—Tony… no voy a casarme contigo— balbuceó Bruce increíblemente sorprendido. Un matrimonio en primer lugar, no lo quería. Un matrimonio gay, menos. Un matrimonio con su mejor amigo… ¡En qué diablos estaba pensando!

—Oye, no soy tan feo para que me rechaces así— dijo Tony con un puchero, fingiendo sentirse herido y ofendido. Aquella declaración rompió un poco el tenso ambiente. Todos rieron un poco, hasta Bruce soltó una risita nerviosa.—Pero si te vas a poner tus moños… ¿Qué tal Lególas?— propuso Tony un tanto nervioso, o tal vez sólo aliviado de no ser él la parte que comprometiera su relación con Pepper.

—Con gusto me casaría contigo, Doc.— sonrió Clint. —Pero yo ya estoy casado.

—¡¿Tú también?!— explotó Tony. —Oh, y ya sé: Romanoff es tu mujer, ¿no?—, agregó con sarcasmo. Pero pronto abrió la boca, porque ambos agentes estaban asintiendo.

—Fue una estrategia de SHIELD, Stark— dijo Natasha con una sonrisa maliciosa al ver la cara de sus compañeros. —Nuestro matrimonio podría ser anulado, pero no tenemos tiempo.

—Tiempo— intervino Moore. —Nos queda poco— advirtió con seriedad.

—Dejemos de jugar y especular. Yo me casaré con Bruce— declaró Steve totalmente convencido. Al ver las caras de todos los demás, se encogió ligeramente de hombros. —Si es un matrimonio para mantener a salvo a un miembro del equipo no veo cuál es problema. Como dijiste, Tony, existe el divorcio. Y no me miren así, no vengo de la edad media, en mis tiempos ya había parejas homosexuales.

—Bien, no se hable más. Moore, arregla todo el papeleo. Pepper, una celebración pequeña, con los medios adecuados, tú me entiendes. Barton y Romanoff, serán los testigos. Yo seré el padrino. Bruce, Steve, aprovechen la siguiente hora para despedirse de su soltería— dijo Tony con alegría.

Pero Bruce seguía estático, parecía que se había enraizado en su sitio. Simplemente no podía moverse. ¿Él, Bruce Banner, casado con el Capitán América?

Definitivamente su vida era un circo, y uno lleno de frikis.


N/A: ¡Hola, hola!

Llevo maquinando éste fic desde hace tiempo. Así que aquí está. Va con mucho amor a mis lectoras bonitas que me pidieron más de Steve/Bruce (¡Bendito American Pi!) Y a mí que ni me gusta… xD.

El título tiene su razón de ser. Aunque probablemente debí pensar en algo menos críptico, pero bueno…

No tengo ni la más remota idea sobre leyes, y mucho menos estadounidenses. Pero es válido en un fic inventarse éste tipo de cosas, ¿verdad?… ¡¿VERDAD?! Ejem, así que lo importante es el casamiento entre nuestro adorable abuelo de apariencia veinteañera y nuestro sexy científico con problemas de ira.

Por cierto, y aunque el personaje de Bucky Barnes es complicado para mí, será importante para la trama. Así que sí tomo en cuenta El Soldado de Invierno.

Gracias por leer. Y si tienes algo que comentar, por favor hazlo. No muerdo. No mucho.

Besos!

Látex.