¡Hola! Pues aquí estoy de nuevo, con otro fic más para la Copa de la Casa...

"Este fic participa en el minireto de octubre para "La Copa de las Casas 2014-15" del foro La Noble y Ancestral Casa de los Black."

Disclaimer: no, no soy ni seré J.K. Rowling, verdadera creadora de todo el potterverso.

Palabras: 400 sin contar notas de autor (sí, lo sé, me encanta vivir al límite).

Casa: Hufflepuff


Newton Scamander corría tan velozmente como la edad se lo permitía por las nevadas calles de las afueras de Londres, en pleno invierno de 1968. El silencio aterciopelado de la noche, que minutos antes había abrazado los edificios circundantes, era ahora perturbado por los sonidos que la bestia a sus espaldas emitía. Ruidos terroríficos, alarmantes, frenéticos, penetrantes. Y Newton escapaba jadeando, implorando a sus pies porque fueran lo suficientemente rápidos como para permitirle huir de tan fatal destino.

Entonces, un hombre salió de una vetusta edificación a su derecha, dejando la puerta entreabierta tras de sí. Sin pensárselo ni un solo segundo, Newt entró y cerró a sus espaldas con la poca fuerza que les restaba a sus agotados y viejos brazos.

En la oscuridad de aquella sala, cobijado por un repentino mutismo, el anciano mago podía respirar la humedad, mezclada con el olor de la tinta y de su propio miedo. Trémulo, cerró los ojos y tragó saliva. Creía ser capaz de escuchar los latidos de su corazón, que golpeaba desacompasado contra su pecho desde dentro. El aire se negaba a pasar a sus pulmones con la debida regularidad, y el cansancio amenazaba con hacerle caer.

Despacio, se aproximó a la rendija existente entre la puerta y el marco de la misma, y una estrechísima franja de nieve y piedra apareció en su campo de visión. De pronto, la blancura se vio interrumpida por una figura cubierta de pelo escarpado y marrón, y Newt retrocedió, aterrado, cubriéndose la boca con la mano para amortiguar el sonido de su respiración.

Aguardó completamente estático durante unos segundos que se le hicieron eternos, rezando porque aquella criatura no pudiera escuchar el entrechocar de sus huesos al temblar.

La bestia detuvo su marcha y se aproximó a la puerta. Por la rendija se coló una nube de aliento caliente, acompañado de un gruñido. Newt no podía moverse. El pánico se había apoderado de cada célula de su cuerpo. Estaba acabado.

Pero, por obra de los designios del futuro, la criatura pareció decidir que no había nada de interés allí y, dando media vuelta, se alejó. Newt se dejó caer contra la puerta resbalando hasta el suelo, derrotado.

Había luchado contra dragones, esfinges y quimeras. Se había enfrentado a todo tipo de seres para escribir Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos.

Y, pese a ello, seguía muriéndose de pavor por un simple y vulgar perro.


Bien... como ya habréis podido notar, el miedo que me tocó es la cinofobia, o miedo a los perros... ¿Qué os parece? ¿Bien, mal, regular? ¿Reviews, tomatazos, aplausos, denuncias?

¡Arriba, Hufflepuff!