Nuevo capítulo, muchas gracias por leer~.


—Capítulo 20—

Risueño Tod


Está que me lleva el diablo, literalmente.

No entiendo nada y a veces no me convence lo que Tatsuya me dice sobre su pasado. Hasta ayer pensaba que las hermanas de Tod estaban muertas, eso me dijeron a mí ¡Por Dios! ¡Odio las mentiras!

Se supone que están muertas y bien enterradas por las propias manos de mi padrino, pero el oficial Kagami me aseguró ayer mismo en el interrogatorio que ellas podían demandar a Tatsuya por extorsión, involucrándome también a mí por cómplice y todas esas babosadas.

¿Cómo carajos me van a demandar un par de muertas?

Se lo pregunté a Tatsuya, no me iba a quedar con la duda carcomiéndome, y él en vez de quitarme un peso de encima, simplemente me dice quitado de la pena: "no te preocupes por ello, Thumper".

¿Cómo no me voy a preocupar?

Yo tengo un extraño amor por él, pero tampoco quiero perder mi libertad. ¡No, no! Mi libertad no. No hay forma que quiera pasar en prisión 5 o 10 años. Hay muchas historias sobre las cárceles: las golpizas, las extorsiones, las amenazas, los violadores o los brabucones. No quiero terminar peor.

Tatsuya me aseguró en el pasado que esas tipas estaban muertas. Tumba no hay y ya veo por qué, ¿pero cómo puede alguien pensar que están vivas? Eso me tiene muy intrigado y ¡no voy a acabar con esta maldita angustia hasta saber la verdad! Ya, ya quiero saber la verdad y que todo esto se acabe.

Ni siquiera puedo contar con Tatsuya, que parece estar haciendo una especie de ritual pre-encarcelamiento o algo así, porque desde que volví después de haber dejado a Miyaji-san en su casa, ha estado empacando todas sus cosas en cajas. A mí me ha mandado a desempolvar la casa entera y cubrir con manteles los muebles para que no se estropeen. ¿Qué diablos significa eso?

No quiero que él vaya a la cárcel, no es justo, sé que todo lo que él hizo fue por sed de venganza, pero ya ni sé de qué mierda se está vengando.

La policía me dijo que la investigación pronto llegaría a su final y que yo estaría en la sala de detenidos cuando todo esto acabara. Involucrado hasta el cuello por estorbar a la ley.

—¿Reconoces a esta persona? —me preguntó el oficial Aomine, era la foto del niño perfecto— ¿Conociste a Kise Ryōta, o Tod?

—No, no he conocido a nadie. ¿Ya me puedo ir? —contesté. Tatsuya había tenido razón en ese momento, la policía estaba afuera. Miyaji-san no habló para nada.

—No, ¿cuál es tu relación con Midorima Shintarō?

—Es mi padrino de bautizo y hermano de mi madre, ¿algo más que quiera saber, inepto? —pregunté harto del cuestionamiento—. Mi familia no tiene nada que ver con las babosadas de mi tío, si eso es lo que piensa y le recuerdo que mi hermana murió gracias a ese maldito desgraciado.

—¿Qué? ¿Tienes prueba de ello? —Maldije mi bocaza, pero no me retracté y lo hundí como el canalla que es—. ¿Por qué no declaraste antes? Esto es grave, mocoso, se trata de tu propia familia.

—Porque no sé quién le disparó y en ese momento no disponía de… de tiempo, pero ya se lo dije —murmuré.

—No sé a qué estés jugando, pero muchas personas pueden salir lastimadas por tu silencio, imbécil —dijo. Su semblante serio no me intimidaba, pero sus palabras sí lograron darme escalofríos.

—¿Por mi silencio? —respondí después de unos minutos— ¿Y qué hay de ti? ¿Ya fuiste a investigar mejor a tu querido amigo Tod? ¿Sigues creyendo que fue un pan de Dios?

—Si sabes algo, entonces-…

—¡No sé nada! —Grité y lo empujé de la cólera—. Y ya me cansé de andar respondiéndote preguntitas a lo imbécil, esto no es interrogatorio oficial, así que déjame en paz. Adiós y suerte, porque la vas a necesitar, baboso.

Atrasar la ley, vaya estupidez.

Los únicos imbéciles que atrasan la ley son ellos, su ineptitud retrasa todo. No es posible que tengan meses en el mismo caso sin ningún puto resultado. ¿Acaso no pueden hacer nada bien? Si se hubiesen puesto las pilas, hubiesen sabido que a Midorima debieron arrestarlo hace muchísimo tiempo.

Pero lo peor fue que mi mamá me llamó, creo que sabe que estoy siendo acusado de algún delito. Lloró rogándome que volviese a la casa, inclusive mi padre me lo ordenó con esa voz prepotente suya. Pero les dije que no.

No voy a volver y quedarme en la nube después de haber sufrido por largos meses esta mierda.

Además, ya han pasado las 00:00 horas. Soy libre de hacer lo que se me dé la regalada gana, porque no soy más un sumiso. No más órdenes, de nadie. Sin más ataduras, sin castigos, sin nada, perros rastreros ¡Sin nada! Ya no soy un esclavo.

Soy yo, soy yo otra vez.

Mi nombre es Takao Kazunari ¡y lo grito con orgullo! ¡Me llamo Ta-kao-Ka-zu-nari!, el estúpido chico gay que era odiado por casi media universidad por administrar una página de "Chúpate esta, Míster Popularidad". Sí, ese mismo chico que se atragantó el pedazo venoso del profesor de Psicología Inversa para aprobar el curso ¡Soy yo! Soy Kazunari, Takao Kazunari... Sin nadie que me detenga.

Soy yo... ah, necesitaba sacar todo esto.

Creo que ha sido demasiada emoción. Es- es... escalofriante.

¿Qué-… qué mierda es esto? ¿Qué mierda estoy haciendo?

Soy un fracaso de persona. Ni siquiera sé cómo ser yo, me estoy comportando como un imbécil ahora mismo. Dios, seis meses sirviéndole a alguien, me ha sacudido mis únicas neuronas de humanidad. Mierda. Hay excusa para decir que me han quedado secuelas muy graves en la cabeza. Solo cuando lo vives, entiendes.

Por eso digo con toda franqueza: pobre Hayama. Ha pasado casi toda su vida sirviendo y pensando que el mundo era de esa manera. Jodida esclavitud, eso afecta en muchos ámbitos. Más con ese chico, debe estar hecho una confusión andante, sin rumbo. Es como derrumbarle de la noche a la mañana todo lo que creyó verídico. Él ha roto su propio Yo.

En fin, brincaría de alegría por mi libertad, sino tuviera otros problemas en mente.

Tatsuya y yo tenemos un objetivo en común, comparto el sentimiento, porque jamás le voy a perdonar haber mandado a matar a mi hermana.

Maldito infeliz.

Como ya no hay contrato, no tengo la obligación de quedarme en su casa, pero por el momento no pretendo regresar a la mía. Estar cerca de mis padres solo me perjudicará, los expondría y no me perdonaría la muerte de alguno de ellos, ni siquiera la muerte de mi papá. Nunca nos hemos entendido, pero me partiría el alma ver llorar a mi madre tan desconsolada. Ni hablar. No quiero experimentar esa emoción de nuevo, es desgarradora.

Por eso he aceptado el plan de Tatsuya, aunque no entienda su comportamiento de los últimos días. Como vimos en las noticias, es cuestión de horas para que la bomba estalle por completo. Midorima está escondido, pero pronto aparecerá. Me atrevería a decir que se presentará en menos de 4 horas. El final ha llegado.

—Vendrá por ti, primero tratará de separarte de mi lado —Tatsuya me dijo—. Ten mucho cuidado cuando salgas, asegúrate de mostrarte tal cual.

—Primero ladra ¿por qué odias tanto a ese infeliz? La verdad, Tatsuya —contesté.

—Mi madre —me respondió—. Ella es mi aliciente, es lo único que te diré.

—¿Y sobre Tod? Necesito saber, Tatsuya.

—No tiene caso ocultártelo, Thumper. —Tatsuya dejó de embalar un cofre y se acercó a mí con una caja—. Es mejor que sepas, porque tú serás el único que declare cuando nos hayan capturado. Si declaras, tu condena será menos.

Y empezó.

Creí que nunca me diría la verdad.

Antes de empezar, Kazunari, quiero aclararte que yo no creo en las coincidencias.

Si algo debe suceder, sucederá inevitablemente. Tarde o temprano.

Y por eso, debo decir con ironía que yo a Ryōta lo conocí por coincidencia.

El incidente con Kotarō me obligó a ir hasta el hospital central de Tokio, donde por coincidencia Midorima trabajaba.

Por coincidencia, Ryōta era el mejor amigo de mi ahijado desde hace menos de dos meses y, por la misma coincidencia, también conocía a Midorima.

Nunca me lo dijo.

Siempre sostuvo su mentira, pero como te he dicho: el amor te vuelve estúpido.

El amor, Kazunari, reluce tus ansias, tus miedos, tus anhelos, tus aspiraciones. El amor es un sentimiento demasiado intenso, pero débil, a comparación del odio.

Yo por odiarte puedo fingir amarte.

Pero tú por amarme, jamás vas a poder fingir odiarme. ¿Sabes por qué? Porque en tu mirada, en tus gestos y en tu forma de comportarte, siempre saldrá a la luz que simplemente tratas de mantener una mentira y llegarás a la contradicción.

Ryōta creyó que él era el único que podía fingir amar. Su arrogancia y su ego eran muy grandes, y lo tomaré como una fortaleza porque en su momento cumplió ese rol.

Creo que estás consciente de lo bien que actuamos durante meses. Un teatro convincente para los amigos y para la policía.

Él era muy bueno manipulando, pero tenía una debilidad muy intensa: el mismo amor que te menciono. Y no cualquier amor, era una obsesión para él ganarse la admiración y el aprecio de Midorima.

Pero eso es imposible hasta ahora, un psicópata jamás sentirá amor por nadie. Simplemente tiene esa necesidad de capturarnos para sus placeres sexuales, se sentirá satisfecho después de abusar de nosotros y luego nos matará.

Nuestra vida depende de su apetito sexual por nosotros.

Su libido ha aguardado por nueve años, Kazunari. Nueve años que se obligó a esperar que crecieras, porque en ese entonces eras apenas un pre púber de casi 13 años. Siempre fuiste su plan B y yo lo supe desde entonces.

Estudié psicología para entender mejor el comportamiento humano e ingresé a la universidad de Tokio como profesor cuando supe que estudiarías allí. Siempre seguí tus pasos y, por coincidencia, tú poco a poco te arrastraste hacia este mundo, roto y pervertido según la moral colectiva.

Midorima se satisfizo contigo al yo estar ausente todo este tiempo.

Cabello negro, altura promedio, cuerpo delgado y, por coincidencia, utilizabas lentes de contacto grises y un peinado parecido al mío cuando estaba con él.

¿Nunca lo relacionaste? Eres un poco despistado.

No te sientas mal, lograste gustarle desde que naciste. El morbo es inexplicable y por esa razón accedió a ser tu padrino de bautizo.

¿Por qué un psicópata accedería a cuidar a un niño? ¿Por ser familia?

Lamentablemente la psicopatía no crea lazos familiares, ni piedad por nadie. Él mandó a matar a su sobrina y le provocó un gran dolor a su propia hermana.

Fue una casualidad que te eligiera.

Midorima es un psicópata organizado, instrumental-cognitivo, si soy más preciso, y con un leve parentesco con los hedonistas. Necesita poder por impotencia sexual desde la adolescencia, por eso sé que nos matará después de saciarse lo suficiente; es un hecho.

Pero me he extendido, lo siento, es grato conversar con un colega sobre estos temas. Pocos se atreven a indagar en la psicopatía por la complejidad y por la escasez de herramientas.

No te estoy menospreciando, Kazunari, eres también un psicólogo.

Si llego a salir de prisión, compartiré contigo todo lo que he aprendido estos casi 15 años de carrera. Aunque… quizás para ese tiempo, tú me enseñes a mí.

Si deseas saber sobre Ryōta, te diré lo necesario para el expediente policial que se abrirá cuando destapes la verdad.

Ryōta era hijo de uno de los cinco dueños del prostíbulo Lágrimas de Luna, ese fue el lugar que los policías clausuraron. Su madre era de personalidad sumisa y sus dos hermanas, prostitutas.

Él tenía una extraña de ver la vida, asociada al mundo en que vivía. La moral para él no radicaba en la sociedad, sino en las enseñanzas de vida que recibió desde niño. Podría decir que era un pseudo sociópata, Midorima lo moldeó de esa forma para que no sintiera culpa al matar.

Ryōta es el responsable de 19 muertes y una me afecta directamente a mí. Por eso, cuando me enteré, no dudé en matarlo. Perdí el control.

Después la cabeza se me enfrió y me di cuenta de mi imprudencia. Actué como un niño por amor. Fui estúpido. Si me hubiese manejado mejor en esa ocasión, todo esto hubiera terminado hace nueve años, pero fallé.

Juré entonces que no volvería a cometer estupideces. Pero me gustas, me gusta tu manera de ser, cómo te desenvuelves y tu método apresurado de solucionar los problemas contra el tiempo.

Kazunari, te he observado por años.

¿Cómo no podría haberme fijado en ti?

Quizás después del éxito, rompa mis propios esquemas y me enamore de ti. Solo si todo llega a encajar, te corresponderé. Solo bajo esos términos, porque puede que yo muera al igual que tú. Puede que fallemos y Midorima escape. Si es así, no me rendiré hasta encontrarlo y el amor seguirá estando en segundo plano.

Kise Ryōko, ese es el nombre de su mamá, recuérdalo.

Y el nombre de las hermanas es perecedero, porque están muertas. Midorima las asesinó al saber que yo me había enterado de todo su plan A. Asegúralo delante de ellos, la verdad caerá por sí sola. Apela a unos años menos de condena por el lugar de entierro luego de que lo confirmen. En el monte Takao, Midorima tiene una casa de campo, en el almacén del jardín encontrarán sus cadáveres.

Si faltan pruebas para inculpar de asesino a Ryōta, puedo darte cinco nombres más y la ubicación de sus cuerpos. Pero todo a su debido tiempo.

Eso sería todo por el momento y, Kazunari, como prueba de mi aprecio por ti, te diré esto: Akashi Seijūrō mató a tu hermana, no fue Atsushi. Para el juicio tienes un montón de armas, estoy seguro que tu pena será mínima.

Tú no has matado a nadie; en cambio yo tengo que pagar una retribución por la muerte de Ryōta, aunque no lo merezca.

Y eso fue todo.

Estoy consciente de mis acciones, me aterra ir a prisión por cómplice, me aterra perder mi libertad de nuevo, pero el morbo de este ambiente me ha llenado por completo. Como dije, no puedo simplemente salir y hacer como si nada hubiese pasado. Yo no soy ese tipo de personas, menos si ahora sé quién mató a mi hermana.

Las palabras de Tatsuya me han dejado pensando y debo decir que después de rebuscar mucho en mi memoria, he encontrado un vago recuerdo de ese chico. Yo era un niño de 5 años creo, o quizás 6. No recuerdo tan bien.

Recuerdo que fui a la casa de mi tío para quedarme todo un mes, porque mis padres se fueron como a una segunda luna de miel. En uno de esos días, creo haber visto a Tod allí metido. Me acordé por una frase en particular: "siempre fuiste su plan B".

¡Midorimacchi! ¿Y no puedo quedarme aquí contigo? —preguntó insistente, con un tipo de revista entre sus manos.

No, lárgate a tu casa, Ryō —respondió mi tío.

Claro que no, ya estoy al fin aquí. Convencí a mi familia de mudarnos a Tokio y ¿qué crees? ¡Lo logré! —dijo aún más contento—. Es fácil manipular a la gente, tenías razón al decirme que con cara de perrito lo conseguiría.

Supongo. —Mi tío estaba con una especie de tableta electrónica, que dejó para tomarle el mentón a Tod—. Este rostro podrías utilizarlo a tu favor, pero para eso debes dejar los sentimientos. Si los dominas, conseguirás mucho.

¿Y yo? —pregunté.

Tú en serio que me servirás para otra cosa —me dijo. Me cargó de la playera y me llevó a mi habitación como si fuera una bolsa—. Cuando crezcas, serás la llave para conseguirlo a él. Tú eres mi plan B.

¿Y por qué no plan A~?

Porque ese soy yo, Kazunari-kun, siempre soy la mejor opción. —Kise me hizo un guiño y yo le saqué la lengua porque me caía al hígado. Rubio baboso—. No pongas esa cara, verás que ambos haremos nuestra parte.

¿Y a quién quieren~~?

A un imbécil —me contestó el mismo Tod—. A un imbécil que parece un niño de su casa, con todo el amor que le da su estúpida madre —murmuró más para sí—. Y digamos que nosotros dos le vamos a demostrar que la vida no es tan esplendorosa como él cree.

Él no me ha hecho nada y yo no creo que esté bien —dije—. Mi mamá me ha dicho que no hay que ser malos con los demás.

No se puede dejar en libertad algo que me pertenece. —Mi tío me dejó en la cama y salió junto con Tod, cerrando la puerta de mi habitación.

He demorado en darle forma a mi recuerdo, porque lo único que me venía a la mente era la cara de Tod una y otra vez. El chico que conocí se veía muy diferente a la foto que me mostró Tatsuya.

Antes Tod llevaba lentes y frenillos, y su cabello era corto, sujeto con una bincha que le dejaba lucir toda la frente. No recuerdo que fuera rubio chillón, sino un amarillo más opaco. La gente cambia y él cambió. Ni siquiera lo reconocí por el "cchi", porque he sabido de varios imbéciles que hacen lo mismo.

No se lo he comentado a Tatsuya, no vale la pena.

Tatsuya me aseguró que el problema se desataría en la sede principal, supongo que se refería al hotel y hasta donde yo sé ese lugar está cerrado.

Quisiera visitar a Miyaji-san, siento que necesito hablar con él antes de, pero Tatsuya me lo ha prohibido. Dice que con eso solo conseguiría involucrarlo en esta persecución. Ya no lo quiero de esa forma, pero no deseo que le pase nada malo. Ha sido mi mejor amigo. Siempre lo ha sido, por eso no quiero lastimarlo más.

—Entonces… ¿ya vamos a ir? —pregunté cuando lo vi salir de nuevo del cuarto. Tenía un raro presentimiento—. Ya he desempolvado todo y cubierto los muebles.

—Toma, Thumper —me dijo y me aventó una pequeña caja—. Esto es lo único que necesitaremos.

—No me llames "Thumper". —El nombre no me trae tan buenos recuerdos.

Una pistola, una soga, una daga, dos granadas y una carga de 5 balas.

Soy sincero, es la primera vez que tengo un arma en la pelvis.

Repito. Tengo un arma de fuego en la pelvis cargada con 3 balas y dos más en mi bolsillo, aunque Tatsuya me aseguró que no necesitaría ninguna. Una granada en cada lado de mi short y la daga sujeta en mi muslo izquierdo. Y es lo único que usaré para hoy.

Tatsuya me lo acaba de decir, hoy se decidirá todo. Tengo pavor de morir, estar en prisión ya no me parece tan malo, pero morir… Me da escalofríos.

Estoy sudando y quizás no me pase. Soy el primero que tiene que salir hacia el hotel. Hasta allí me arrastrará mi tío para luego atraer a Tatsuya. No entiendo la lógica ni su obsesión por los dos, pero no me importa. Si tratara de entender a un psicópata, me volvería loco yo también.

Cualquier psicólogo lo sabe, simplemente es una perversa mente sin moral.


N/F: Faltan dos capítulo para el final.

Nos vemos~