Disclaimer: Los personajes son exclusivos de Kishimoto, pero los tome prestado para hacer esta historia n.n Minako Uzumaki/Namizake es el único personaje que me pertenece.


N/A: ¡Hola, ttebane! Escribo esta nueva historia por mi rubio preferido ¡Feliz cumpleaños, Naruto! :3 Iba a subirla el 10 de Octubre, pero sucede que me retrase debido a que el 11 era mi cumpleaños y estaba organizando mi propia fiesta c:

Siguiendo con la novela, es la primera que hago NaruHina n.n Las parejas serán, además de la mencionada, SasuSaku, NejiTen, SaIno e ItachixOC. Sé que algunos no les gusta el OC, pero tengo una extraña obsesión con crear un personaje con nombre de Minako Uzumaki/Namizake(dependiento el apellido a la historia, ósea, si sus padres están vivos o no) y que sea, a su vez, hermana de Naruto. Y como amo a Itachi (mi consentido:3) decidí emparejarlo con ella. Sin más, espero que disfruten el capitulo.


Capitulo Uno

Amores fáciles, consecuencias graves.

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Hinata estaba nerviosa, demasiado para ser cierto. Y no era porque su amado Naruto estaba justo enfrente de ella, sino porque se imaginaba las palabras que saldrían del muchacho. "Tenemos que hablar" era la frase preferida de su novio para darle la noticia que le rompería el corazón.

Apretó sus manos con fuerza y espero paciente a que el rubio por fin hablara.

— Hinata-chan...— susurro el Uzumaki, Hinata noto en los ojos del muchacho el arrepentimiento y la tristeza que sentía — Lo siento, dattebayo... yo... yo bese a otra chica.

La peliazul cerró los ojos mientras finas lágrimas caían sobre su mejilla. Naruto comenzó a balbucear palabras sobre la fiesta que había asistido el viernes, la cantidad de alcohol que había ingerido y que no se dio cuenta el momento en que sus labios estaban sobre otros labios desconocidos. Pero Hinata ya no podía aguantar más engaños. Cuatro veces fueron las que le rompió el corazón y ya había sido lo bastante tonta como para seguir perdonándole.

— Hinata-chan... por favor, perdóname — él la envolvió en sus brazos y la estrecho contra su pecho. Por un momento pensó en ceder por el amor que sentía, pero simplemente su corazón ya no daba más...

—¡Su-suéltame! —chillo con la voz ahogada y aprovechó un descuido para escapar de sus brazos. Comenzó a correr lejos de él, pero era inútil, Naruto era más rápido que ella.

— ¡Espera, Hinata-chan! — el rubio la tomo de un brazo, logrando que esta se girara. Hinata oculto su rostro entre sus cabellos al bajar la mirada — ¡Te prometo que será la última vez que lo haré, dattebayo! ¡Te lo juro!

— ¡No! — exclamo la ojiperla a la vez que se liberaba del agarre de una manera brusca. Con los ojos llenos de lágrimas le dedico una mirada fulminante que hizo que el rubio se sintiera aun más culpable — Me lo has dicho tantas veces. He soportado mucho y ya no pienso seguir haciéndolo — Hinata se alegró de que su voz sonara segura y sin balbucear, necesitaba realmente creer en sus palabras y al mismo tiempo que Naruto las creyera...

— Pero Hinata-chan...

— La primera vez... — le interrumpió, levantando aun mas fuerte la voz — La primera vez la deje pasar porque pensé que no volverías a hacerlo, aun así no fue exactamente de mi agrado encontrarme algo así...

Naruto bajo la cabeza avergonzado y triste. Si, recordaba aquella vez que Hinata lo había visto besarse con otra chica en sus propias narices y lo mucho que le costó que le perdonara.

— La segunda vez — prosiguió Hyuga, solo que esta vez sus lágrimas habían parado y su voz salía con más seguridad — fue peor que la primera. Todo el mundo sabía menos yo, y te pasaste una semana evitándome para no darme la cara...

—¡Pensé que ya lo sabías, dattebayo!

—¡¿Cómo querías que lo supiera, baka?! ¡Ni siquiera lo vi como la primera vez!

El rubio se quedó plasmado. Su Hinata-chan jamás lo había insultado, era la primera vez que le levantaba la voz — La tercera vez solo volví porque tuviste la decencia de decírmelo frente a frente. Pero tus tres oportunidades ya han pasado conmigo, Naruto. — su voz se volvió aún más fría sin el sufijo que solía usar para él. — Yo ya no puedo más... si es la lastima lo que te animo que fuese tu novia...

—¡Nunca sentí lastima, Hinata-chan! ¡Yo realmente te quiero!

—Si me quieres no besarías a otras chicas.

—¡Lo siento, dattebayo! ¡Te prometo que será la última! —Naruto intento tomar la mano de Hinata, pero esta se apartó brusca.

—¡No! —exclamo y dio unos pasos atrás para mirar al rubio con lágrimas en los ojos.— Ya no quiero seguir con esto. Tú jamás vas a cambiar y yo ya te espere demasiado.

Se dio media vuelta y comenzó a correr lejos del rubio, sintió un gran alivio al notar que él se había quedado donde estaba y no la seguía, pero también se sintió muy triste por ello. Sus pensamientos y sus sentimientos eran confusos y contradictorios, pero estaba segura que no quería volver a chocarse con la pared otra vez. Por mucho que deseara en esos momentos volver al parque donde se habían encontrado, ella sabía que era lo mejor que podía hacer. Naruto podría estar con todas las chicas que quisiera sin sentir culpa de lastimar y ella... ella se ahorraría más lágrimas en el futuro.

Hinata dejo de correr después de unas cuadras y camino con pasos lentos sin un rumbo fijo. Las nubes cubrieron el cielo y una fina pero fuerte lluvia comenzó a caer sobre ella, mezclando las gotas de agua con sus lágrimas saladas.

—¿Hinata-chan? ¿Estás bien? — la nombrada levanto la vista para encontrarse con su cuñada(o en aquellas circunstancias, ex cuñada), la hermana gemela de Naruto, Minako Uzumaki, una muchacha de cabello rubio y, a diferencia de su hermano mayor, tenía ojos violáceos —¿Qué sucedió? —insistió la rubia acercándose hacia ella, sosteniendo un paraguas arriba de ella para protegerse de la lluvia.

La Hyuga se lanzó a los brazos de su amiga y se aferró a ella con fuerza. Minako dejó caer el paraguas mientras se dedicaba a abrazar a su amiga sin saber que era lo que le sucedía exactamente, pero sus sospechas fueron confirmadas cuando a una cuadra observo la cabellera rubia de su hermano.

Naruto había reaccionado segundos después que Hinata se marchará y decidió arreglar las cosas con ella, incluso estaba seguro que se pondría de rodillas para que la peliazul la perdonara, pero se detuvo en cuanto vio a su hermana. Si esta sabía que había vuelto a lastimar a Hinata, entonces el infierno iba a ser el paraíso a comparación de lo que le haría. Sin embargo, sus pensamientos se desviaron hacia la reacción de la ojiperla. Se sintió mucho peor de lo que alguna vez se sintió antes, y el miedo se introdujo dentro de él cuando pensó que quizá enserio esta vez Hinata no lo perdonara.

No es como si tampoco no lo mereciera —pensó triste y giro sobre sus talones para marcharse sin un rumbo fijo, pero decidido a no regresar a su departamento por unas buenas horas.


—N-no creo que sea buena idea que este aquí, Mina-chan — susurro la tímida Hinata mientras entraba al departamento.

—Bah, Itachi no estará aquí hasta la mañana. Se fue de un viaje de negocios— contesto Mina encogiéndose de hombros y le brindo una cálida sonrisa —No te pongas tímida, ttebane. Has estado aquí antes.

—Sí, pero... yo... —Hinata bajo la cabeza con tristeza.

Mina suspiro y coloco sus manos en su cintura en forma de jarra y volvió a sonreír más animada — Anda, Hinata-chan, ve a darte una ducha para que no te resfríes. Te prestare ropa.

—No quiero ser una molestia — insistió la peliazul, pero con la sonrisa de la muchacha se dio cuenta que tenía la batalla perdida, así que solo suspiro y le dedico una pequeña sonrisa — Gracias, Mina-chan.

Mina quito su sonrisa en cuanto observo a Hinata entrar dentro del baño. Antes de ir a su cuarto para quitarse la ropa y ponerse la bata de baño, tomo su celular y marco un número muy conocido. Salió a la terraza para que Hinata no la escuchase hablar, por suerte la lluvia había parado.

—¿Qué? — contesto la persona del otro lado de la línea con evidente fastidio.

—¿Es que arruine tu diversión con Sakura-chan?—pregunto fingiendo inocencia.

—Hmph. Dime de una vez que quieres.

—Odio cuando me tratas así, Sasuke. No creo que a Itachi le guste saber que su hermanito es un teme con su linda novia, ttebane.

—Adiós.

—¡Espera! — exclamo y una vena se hincho en su frente, ese Sasuke siempre era más difícil joderlo por teléfono —Te llamo por Naruto...

— No está.

— Ya sé que no está, tonto, es que...

—¿Entonces para qué llamas?

—¿Me vas a dejar hablar, Sasuke Uchiha?— la vena en su frente se marcó más y se juró venganza hacia el azabache.

—Hn.

—Naruto volvió a hacer lo mismo con Hinata. A mí no va a contestarme porque sabe que estoy con ella y también sabe que voy a patearle el culo, ttebane.

—¿Y yo qué tengo que ver que Naruto sea un dobe?

—Si serás. Solo quiero que trates de localizarte con él, después de todo comparten departamento. La última vez que paso esto se metió en un bar y casi lo muelan a golpes por pelearse con unos borrachos. Por favor, Sasuke, es tu mejor amigo...

—Hn.

—Gracias, ttebane — sonrió satisfecha. Sasuke de seguro también estaba preocupado y se encargaría de buscar a Naruto y ella se quedaría más tranquila. No quería dejar sola a Hinata pero tampoco quería descuidar su papel como hermana. Después de todo, fueron muchos años en que Naruto y ella enfrentaron el mundo por si solos —Te dejaré para que sigas dándole orgasmos a Sak... Oh, me corto. Pero ya habrá otra oportunidad de joderlo, ttebane — soltó una risita y entro al departamento.


Hinata se encontraba parada en la ducha mientras el agua tibia caía sobre ella. Se sentía muy triste y muy vacía por dentro, no entendía como las cosas así con Naruto habían terminado. Fueron los mejores nueve meses de su vida al lado de quién siempre había estado enamorada.

Había conocido a los hermanos Uzumaki cuando había entrado en la secundaria y tenía muchas clases con ellos. Naruto era muy amistoso, escandaloso e impulsivo, mientras que su melliza era más tranquila y callada, pero siempre amable con quien se acercase a ella. Ese mismo año había comenzado una amistad con Mina cuando ambas fueron elegidas para hacer un ensayo sobre una obra literaria a gusto propio. Ese mismo día, su nueva amiga le presento a su hermano mellizo y ella descubrió que cuando él le sonreía o le hablaba, su corazón latía mucho más rápido de lo que alguna vez se había imaginado.

— Pienso en el pasado y creo que hubiese sido mejor que Naruto-kun fuera un amor platónico como antes—pensó con tristeza, de sus ojos comenzaron a escurrir lagrimas— No, tampoco puedo arrepentirme de haber estado con él. Me hizo muy feliz por más que ahora este sufriendo por él. Ya no sé qué hacer ni que pensar.

Hinata se sentó en el suelo y abrazo sus piernas para comenzar a sollozar en la ducha. Amaba a Naruto y quería darle otra oportunidad, pero sabía que eso no serviría para nada. Él no iba a cambiar.


Sasuke entró al bar donde tantas veces había estado y busco con la mirada una cabellera rubia muy familiar. Quería encontrar a Naruto lo más pronto posible para ir a ver a Sakura de nuevo, por culpa de Minako se quedó con las ganas de hacerle el amor a su novia, y esta al escuchar sobre Naruto volviendo a ser un idiota con Hinata, lo obligo a que fuera a buscar al rubio.

Los Uzumaki solo son un estorbo —pensó con fastidio y siguió buscando con la mirada. —Estuve toda la tarde y gran parte de la noche buscándolo, son casi las diez y no aparece.

Ya había ido a buscarlo por todos lados que se le ocurrió donde podría estar, este era el último lugar, y si no estaba allí tendría que seguir buscando. Si Sakura se enteraba que él dejo de buscar al rubio, iba a enojarse bastante.

Justo cuando pensaba darse media vuelta y marcharse para seguir con la búsqueda, diviso a su amigo sobre la barra con varias botellas de sake a su alrededor. Se acercó hasta Naruto, se lo veía bastante ebrio y triste, con la cabeza agachada mientras susurraba insultos hacia sí mismo.

—Dobe —lo llamo Sasuke sentándose a un lado de él — Dame una cerveza — le dijo al cantinero y este asintió, dejándole a los pocos segundos una botella mediana.

El silencio se formó entre ellos, ninguno soltaba ni una palabra y solo se dedicaban a tomar sus respectivas bebidas. Sasuke no era bueno hablando de sentimientos, por lo que tendría que esperar a que Naruto por fin hablase.

Por otra parte, el rubio aun seguía sumergido en sus pensamientos sobre cómo había lastimado a Hinata y que tendría que hacer para recuperarla, si es que podía hacer algo. Ella se veía tan decidida a dejarlo atrás y continuar con su vida. Ya no sabía qué hacer.


Sakura llego al departamento de Mina con un pote grande de helado. Después de que Sasuke se marchase a buscar al rubio, ella llamo a Mina y ambos quedaron en mirar una película y comer helado hasta engordar para acompañar a Hinata en el duelo.

—¡Sakura-chan! ¡Pasa!—exclamo Mina, se hizo a un lado dejando pasar a la pelirosa.

—Mina-chan, hola —saludo la muchacha sonriendo y cerrando los ojos. Luego sonrió con pena a la Hyuga que trato de devolverle lo más real su sonrisa —Hinata, te traje helado —le extendió el pote —y tiene tus sabores preferidos.

—Gracias, Sakura-chan —sonrió la peliazul esta vez con más sinceridad. —No podre comérmelo yo solo, ¿compartimos?

—¡Claro que sí! —exclamo la pelirosa, volviendo a sonreír.

Se dirigieron a la sala y se sentaron en el sillón cama y comenzaron tomar el helado desde el pote con cucharadas.

—¿Y la cerda? —pregunto Sakura extrañada de no verla.

—La llame, pero no me atendió el celular —Mina se encogió de hombros.

—Tenten está en su cita con Neji-niisan —sonrió Hinata cuando la Haruno pregunto por la castaña de chonguitos.

—Hinata, no quiero presionarte —la expresión de tristeza que paso por el rostro de Sakura hizo que Hinata saca su sonrisa—Pero me gustaría que me contaras que sucedió con Naruto... si quieres claro.

—No te preocupes —fingió sonreír —Te lo contare, confió en ti, Sakura-chan.

Hinata comenzó a relatar lo que había sucedido con Naruto y sin poder evitarlo soltó algunas lágrimas. Sakura y Mina se miraron con preocupación y se acercaron para consolarla.

—Sé que es difícil la situación, Hinata-chan, pero tal vez si le das una oportunidad a Naruto...

—Es que yo...

—No creo que una oportunidad sea lo ideal, Sakura. Él no se la merece. —dijo Mina con seriedad, las dos se sorprendieron al escucharla hablar así —Amo a mi hermano, pero él fue un tonto contigo, ttebane.

Hinata bajo la cabeza.

—Sabemos que Naruto fue un tonto, pero también que él por las personas que quiere hace lo imposible —defendió la pelirosa. Se sentía un poco molesta con la rubia por escucharla hablar así de su hermano.

—Exacto, pero Naruto suele darse cuenta de las cosas muy tarde. No me malinterpretes, Sakura, pero Naruto es mi gemelo. Yo conozco todo sobre él y sé que está arrepentido como las demás veces también se arrepintió mucho, pero si Hinata sigue perdonándolo, él va a seguir dañándola.

—¡Mina-chan! —exclamo Sakura molesta.

—Ella tiene razón, Sakura-chan —dijo Hinata con la cabeza agachada y lágrimas en sus ojos. Sakura la miro con pena y Minako inexpresiva, se sentía mal decir esas palabras, pero eran la verdad —Naruto-kun no es malo, sé que lo hace cuando esta ebrio, pero si no le hago entender que puede perderme entonces todo seguirá igual.

—Pero él te quiere, Hinata...

—Yo no creo que...

—Hina, él te quiere —aseguro Mina con una sonrisa y colocando una mano sobre la suya—Solo que ha tenido las cosas muy fáciles. Tú no le diste problemas para que aceptaras ser su novia, y cuando una historia de amor no se construye con ciertas complicaciones suele ser débil ante tentaciones y problemas. Si aún amas a Naruto y quieres estar con él, entonces, mi amiga, te doy permiso para hacerlo sufrir todo lo que tú quieras, ttebane.

Sakura y Hinata reflexionaron las palabras de la rubia mientras pensaban en sus propias relaciones. Por parte de la pelirosa, ella si le había dado ciertos inconvenientes a Sasuke, pues cuando ella se declaró y él la rechazo cruelmente, se propuso a si misma jamás volver a ser la misma fingir de Sasuke Uchiha. Años después, cuando su novio se le declaro, ella lo rechazo y se hizo rogar por unos meses hasta que finalmente el azabache demostró con acciones que la quería, por muy poco demostrativo que fuese.

Por otro lado, Hinata recordó con facilidad cuando Naruto se acercó un día en principios del año en el patio de la universidad y le pidió que fuese su novia. Ella prácticamente le había gritado que si para luego desmayarse en sus brazos. Sí que era patética.

—¡Estoy contigo, Mina-chan! —exclamo Sakura alzando uno de sus puños y mostró una mirada seria y llena de determinación. Tomo las manos de la Uzumaki y ambas se miraron serías y seguras —Vamos a hacer que Hinata le haga sufrir penurias y creces al maldito de Naruto.

—Ten por seguro eso, Sakura-chan. Los hombres no se saldrán con la suya, ttebane.

—Pero, chicas...

—¡No te preocupes, Hinata-chan! ¡Mañana hay reunión de código rojo en la Base Femenina! ¡No permitiré tu corazón roto por un puto hombre, ttebane!

A Hinata solo le resbalo una gota en la cabeza al ver el fuego en los ojos de sus dos amigas.

Quizá Mina-chan tenga razón. El problema es que no sé si aguantaré tanto tiempo estar sin Naruto-kun —pensó con pena. Se sentía muy triste y sabía que el lunes lo vería inevitablemente, pues siempre compartían mesa en el almuerzo, solían ir a verlo jugar al futbol americano con Sasuke, Kiba y Neji. Todo a partir de ahora sería duro.

—¡Animo, Hinata! —grito emocionada Sakura y le dio un fuerte abrazo que casi la dejo sin oxígeno —Elijamos una película que no sea romántica ni tampoco de terror.

—¿Puede ser una de comedia? —inquirió con las mejillas sonrojadas.

—¡Claro! Necesitas reírte —dijo Mina sonriendo. Su celular sonó estruendosamente y se levantó del sillón —Iré a atender y de paso haré palomitas.

Sakura y Hinata asintieron y se pusieron a buscar alguna película en internet para ver desde la laptop mientras Mina atendía la llamada en la cocina.

—¿Hola?

—Mina.

La bolsa de palomitas se le cayó de las manos y pego un salto ante la emoción.

—¡Itachi! —escucho la ligera risita de su novio desde el otro lado de la línea.

—¿Cómo has estado?

—Bien. Ya quiero verte —un sonrojo se adornó de sus mejillas mientras sonreía con los ojos cerrados.

—Volveré dentro de unas horas, sobre las cuatro de la mañana estaré allí. Quizás un poco antes.

—¡¿Enserio?! —chillo encantada y no pudo evitar reprimir una tonta risita. —Te estaré esperando.

—No es necesario...

—¡Claro que sí! ¡Hace casi dos meses no te veo, ttebane!

—Lo siento, es que...

—Lo sé, ttebane, el trabajo —suspiro la muchacha, pero enseguida se animó al recordar que pronto estaría con ella —Estaré en el departamento de todas formas. Sakura-chan y Hinata-chan vinieron a visitarme y cenaremos aquí, seguramente.

—Diviértete. Nos veremos en unas horas.

—¡Claro que si, ttebane! ¡Adiosito!

Termino la llamada con una gran sonrisa en su rostro que poco a poco fue descendiente hasta que su expresión se lleno de seriedad y tristeza, algo que sucedía comúnmente con la Uzumaki. Siempre estaba aparentando esa espontaneidad, desde pasar a estar tranquila a estar hiperactiva, pero lo cierto es que la mayor parte del tiempo estaba triste. ¿Y cómo no si su novio era un obsesivo con el trabajo? Hace algún tiempo los problemas en la pareja se fueron agrandando por este tema, por ello mismo ella había ido a vivir a su casa, para tratar de que la distancia entre ellos se disminuyera y pasaran mas tiempo juntos, pero Itachi cada vez parecía mas lejano y los viajes al exterior se hicieron mas continuos al igual que sus reuniones hasta tarde.

—Soy una hipócrita. Le doy consejos a Hinata-chan cuando ni siquiera yo puedo seguirlos. Después de todo, yo siempre le hice las cosas fáciles a Itachi. —pensó con tristeza y un fuerte dolor se instalo en el pecho junto con el vacío que la soledad le había rasgado en el corazón a través de los años —Él nunca tuvo que esforzarse en enamorarme porque yo ya lo amaba, en cambio, yo me obligue a madurar para que él se fijase en mi como una mujer y no como la niña que conoció por el amigo de su primo.

Suspiro con tristeza y coloco la bolsa de palomitas en el microondas. Minutos después, las saco cuando el tiempo finalizo y las coloco en un recipiente. Para cuando volvió a la sala, traía esa sonrisa falsa en su rostro que nadie noto. Porque nadie notaba cuando ella parecía morir por dentro.

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Nuevamente, espero que el capitulo y esta historia les guste c: Mis historias siempre tienen drama y romance a un estilo que se moldea con los personajes, pero también tienen humor porque me gusta que todo sea mas liviano para leer y no lleno de tensión y densidad ante cada mal rato que pasen. Desde mi perspectiva, siempre las cosas malas se deben tomar con cierto humor, ya sea uno alegre o uno negro (en lo personal, me inclino hacia el último).

Ojala esta historia sea bienvenida y les agradezco desde ya haber llegado hasta aquí, leyendo mi novela c: No tengo días fijos para subir, pero seguramente serán los lunes, o por lo menos por ahora.

Saludos, ttebane!