Disclaimer: Los personajes de KnB no me pertenecen, sino que son de Fujimaki Tadatoshi, la historia está escribita con el único interés de entretenerme. Así mismo debo aclarar que esto es una adaptación de Ps: I love U de Cecilia Ahern.

Historia no beteada por lo cual probablemente tenga algunos errores ortográficos.

Aclaración: Lo que está en cursiva son las impresiones, y/o interacciones de Moriyama.

Capítulo Dos

Breaking News: Moriyama ha vuelto

― Kazunari, si esto es una jodida broma no es graciosa ― esas fueron las palabras de Kasamatsu, estaba molesto y enojado, casi como si su mejor amigo se estuviera burlando de su dolor y su perdida, cuando claramente no lo era, aunque el mayor no podía notarlo en ese momento.

― No es una maldita broma, Yukio ― tenía el rictus serio, y cualquier atisbo de picardía había sido eliminado de los ojos grises de Takao, o de su rostro ― Es muy serio. Moriyama tiene un plan, te enviará diez cartas y estas son las tres primeras ― se las mostro, cada sobre con cada mes transcurrido, letra imprenta en cada una de ellas, nada extraño a decir verdad ― El primer sobre, era "La Lista" ― terminó de decir, y con ése simple detalle, el rostro de Yukio se quebró, se alejó de la puerta por la cual tres minutos antes estaba a punto de expulsar a su amigo, un suspiro aliviado y como si fuera su propia casa Takao ingresó a la sala, sentándose en el suelo frente a la mesa de centro. Sacó el primer sobre, y la primera carta, la suya, y las dejó en territorio neutral esperando a que el de los ojos azules se uniera a él.

Yoshitaka no se equivocó en su primera carta, y Kazunari entendía que la reacción de Kasamatsu había sido esperable. Su enojo y sus ganas de destrozar y romper el rostro bonito de Moriyama en esos momentos, si hubiese estado ahí, en cambio se conformo con golpear con fuerza desmedida los cojines y la mesa de centro, dar vueltas por el departamento como león enjaulado para, finalmente, volver a sentarse frente a Takao, respirar y contar hasta diez y enfrentar con entereza y valentía los sobres que tenía frente a él. Tres para ser precisos. Hubo un suspiro y una mirada algo inquieta hacia su amigo, quien estaba igual de ansioso que él, moviendo sus dedos rítmicamente sobre la mesita de centro y esperando a que los abriera de una buena vez. Tomó el sobre destinado para marzo y con delicadeza, pero no falto de torpeza lo abrió. Con la yema de los dedos tocó las letras que había escrito en la tarjeta siendo consciente que probablemente era una de las últimas cosas que su marido enfermo escribió, la caligrafía era delicada, y algo descuidada, como si hubiese escrito todo aquello apresurado, o bien al final no tenía muchas fuerzas para ello. Le fue imposible seguir encabronado con su esposo más tiempo y besó, con delicadeza, el papel en que estaba escrito todo aquello, cerrando los ojos, en momentos así podía sentir la presencia de Moriyama a su lado, acariciando su espalda suavemente y reconfortándolo, dándole a entender sin palabras que todo estaría bien, una sonrisa para evitar que salieran las lagrimas y una sonrisa que se transformo en carcajada luego de leer la carta.

Evita seguir lastimándote los dedos de los pies al apagar la luz, y compra una lámpara para la mesita de noche.

Y recuerda, te amo.

― ¿Qué es? ― la pregunta fue realizada con nerviosismo e impaciencia, ansias, la curiosidad estaba matando a Takao, quien al ver las risas del otro y su mirada enamorada no pudo más y le quitó el papel de las manos leyéndolo por cuenta propia ― ¿Una lámpara? ― agregó confuso, con algo muy parecido a la decepción, y también preguntándose si era un código secreto entre sus amigos ― Ohh… pensé que sería algo más cursi y romántico… Teniendo un libro de frases de conquista y… ― hubo una pausa antes de continuar ― te recuerda sobre la ¿Lámpara? ¿Dónde quedó siempre estarás en mi corazón? ¿Tus ojos azules son él océano inmenso que siempre recordaré? La canción de Titanic por ultimo… ― el silencio pronto se hizo entre ambos amigos, ambos sonrientes por alguna razón ― no ha sido divertido ― susurró con poco convencimiento mientras miraba al mayor, con un morrito y una expresión infantil en su rostro ― ¿Cuándo irás a por ella?

― Mañana.

La lámpara era lo más costoso que había comprado alguna vez, diseño moderno, negra con vetas verde oscuro, era demasiado moderna y con tintes tan dramáticos que todo en ella decía "Moriyama" sonrío esa noche cuando finalmente fue a dormir, quedándose en la cama mirando la luz de la lámpara que se extendía más allá del cuarto, apagó la luz y volvió a encenderla. La risa del más alto se coló en sus oídos y le vio una mañana cualquiera arreglándose, su sonrisa clavada en los labios su mirada pícara y traviesa.

Levántate dormilón ― otra risa y le vio anudando su corbata habitual. Apagó la luz nuevamente y Yoshitaka estaba peleando con sus calcetines y los zapatos, algunas maldiciones mal ocultadas.

No tenemos leche ― una queja a toda regla, desde la puerta de la habitación, y un morrito infantil mientras le veía tomar el café más amargo de toda su vida ― Tienes que arreglar esto ¿Sabes?

― Iré a comprar leche mañana ― le susurró acurrucándose en la cama, más hacia el lado del mayor, abrazando las almohadas y ocultándose entre las mantas.

Tienes que deshacerte de las bacterias, la leche está atacando a la verdura… ― sintió un abrazo apretado, más ganas de apegarse al más alto, el brazo del mayor pasando por sus hombros y apegándole más.

― No dejaré que ganen la batalla ― sonrió entre sueños, encantado, era tan reconfortante y por un momento dejó salir lo que estaba pensando desde hace algunos días ― Pensé que te habías ido ― susurró al mayor.

No me iré Yukio, me quedaré contigo, siempre ― Kasamatsu se rió ante lo dicho por el otro.

― ¿Mi corazón siempre te seguirá? ― susurró, quizás con algo de ironía y burla, con una risita ahogada.

Si. ― al recibir esa respuesta tan clara y honesta, Yukio no se quebró, ni lloró.

oOoOoOo

¡No esperes a que la leche cultive bacterias en el refrigerador! Existe leche en polvo ¿sabes? Aunque sería mejor que dejarás de tomar café de una buena vez, es malo para tu salud y te pones irritante.

Recuerda, te amo aunque seas irritante con cafeína.

Esa era su segunda carta, y con ella la risas y la negación, así como la meta de Kasamatsu de limpiar y deshacerse de todo el basural que seguramente tenía en la cocina, a preocuparse más de sí mismo, a vivir más y adolecer menos.

Sin embargo, la paz interior llegó en la mañana de su tercera carta Yukio, comenzó el día con una sonrisa, se levantó de la cama y por primera vez en meces el cuerpo no le pasaba una tonelada, se levantó con la esperanza de que las cosas mejorarían y que todo estaría bien, pasó por la sala de estar y acarició con delicadeza la foto que tenía de Moriyama ahí, sobre la ánfora negra y rectangular con relieves que tenía destinada para él, el reloj que le había regalado una navidad y su teléfono móvil, le regaló una preciosa sonrisa llena de cariño y afecto: amor, en todo el sentido de la palabra y un beso suave sobre la foto, antes de irse a la cocina a preparar el desayuno de ése día, dos tazas de café con leche en polvo, soltó una carcajada al prepararlas y endulzándolos a su gusto y al de su esposo, no se cuestionó por qué no habían pensado antes en eso para evitar que la leche cultivara bacterias en el refrigerador, aunque luego se dio cuenta de que sin esa pequeña discusión por quien iba a comprarla, su relación no hubiese sido la misma, esas pequeñas disputas habían sido parte de sus vidas, como el apagar la luz del dormitorio, o las cuentas, eran pequeños recuerdos que formaban un todo, un todo que aun adoraba con intensidad y del cual le era muy difícil desprenderse. Las tasas humeantes sobre la mesita de centro y al lado el ánfora entre azul marino e índigo de Yoshitaka con ese gravado que había diseñado para él, como dictaba su costumbre se sentó a su lado a mirar el lugar, mucho más decente de lo que había estado semanas atrás ― Hoy iré a ver las cuerdas y llevaré la guitarra ― le dijo al ánfora a su lado, y luego silencio antes de volver a beber café ― aunque no sé muy bien por dónde comenzar… ― una pausa antes de mirar la caja y acurrucarse más junto a ella ― creo que ya no recuerdo cual era mi lugar favorito para comprar ésas cosas ¿Sabes? ― su voz no se rompió en ningún momento, es más sonaba extrañamente tranquila como si todo fuere tan normal y tan elemental, y para él lo fue, en algún momento había dejado de recordar esas cosas para ocupar su mente sólo en su esposo, y en lo que necesitaba, cuando enfermó, en pasar tiempo con él y después todo se enfocó en no olvidar nada de él.

Ya lo recordarás amor… siempre recuerdas esas cosas al final ¿O no?

Una sonrisa más grande que la anterior se dibujó en sus labios ― Es porque no tenías sentido de la orientación Yoshi, debí comprarte un GPS ― una carcajada, mientras sentía que el calor de la taza de café se expandía por sus manos, y sin pensarlo mucho subió los pies al sofá, buscando más calor a su lado.

Si eso te gustaría. Aún así estás tú para guiarme ¿Para qué necesito un GPS si te tengo a mi lado? ― Sintió un abrazo y las palabras de Moriyama susurradas en su oreja, sus labios acariciando con delicadeza su frente, un toque suave y sutil, el perfume del más alto inundando sus fosas nasales, el acogedor y familiar calor del otro rodeándole por completo tan reconfortante, aquello que lo hacía sentir en casa. Para cuando se quiso dar cuenta tenía entre sus manos la taza vacía y sobre la mesita el café con leche helado sin probar.

― Tengo que encontrar esa tienda ― rozó con el torso de su mano la fotografía por última vez, para finalmente desaparecer por la puerta que daba a la calle. Esa fue su promesa y su objetivo del día.

oOoOoOo

Notas: Yo lo siento montones, esperaba actualizar más prontamente… pero… la universidad me tiene atrapada y aprisionada ¡Jodido fin de semestre! Estoy al límite (Soy un zombie). En fin, segundo capítulo ¡Yey! Está más centrado en Kasamatsu, así es que lamento mucho a quienes hubiesen querido leer más de Midorima y Takao ¡Escribiré de ellos! ¡Palabra de explorador!

Gracias a los Reviews del capítulo anterior ¡Soy tan feliz! No se imaginan cuanto hacen que mi pequeño cucharon salte de felicidad, soy un ser humano feliz con las críticas, y sus opiniones y… ¡todo!

Nos leemos próximamente ~