Special Halloween Sustos y Sangre.

Mamoru Endou

Inazuma Eleven

Sh4: "Guarda Silencio"

Mamoru era un chico alegre, extrovertido, y amante del fútbol. Es decir, casi siempre portaba una sonrisa en su rostro. Y siempre quería hacerse amigo de todos. No importaba que noticia, él siempre animaba a todos, no importaba quien fuera, trataría de hacerlo su amigo. Esa era la actitud de Endou, y probablemente, su único problema.

Ese día había llegado una peculiar chica al salón de clases. Apartada y reservada, inspiraba cierto miedo. Sus ojos azulinos inclusive habían perdido el brillo que caracterizaría cualquier ojo, ya sea humano o animal. Ese día, todos estaban deprimidos, y Endou en vano trataba de animarles. Gritaba, parloteaba.

Y a ella no le agradaba.

Como sus amigos parecieran no hacerle caso, Endou se le acercó. Y, ¡Oh sorpresa! Quiso ser su amigo. Estuvo todas las clases golpeando a su hombro tratando de convencerla.

Pero ella lo veía como fastidio. Odiaba la gente, y el parloteo. Prefería el silencio.

Mamoru siempre estuvo hastiándola desde que llegó. No precisamente a ella, por supuesto que no. No solo era su voz, sino también su alegría, su sonrisa. Era detestable. Cansada de aquello, tomaría riendas sobre el juego.

Hoy iba a practicar fútbol, de nada servía entristecerse por las recientes noticias recibidas, trataría de animarse un poco.

Era demasiado feliz, se decía la sombra detrás del árbol. Demasiado parloteo.

Inclusive debajo del agua, Endou no se callaba. Había intentado de a broma colocarle su bufanda en la boca, pero siempre terminaba por soltar mil y un palabras.

Lo odiaba. Muy ruidoso para su gusto.

La bibliotecaria terminaba por decirle millones de veces que se callara. Pero parecía que la voz ambigua de la profesora no era suficiente como para poder calmarlo. Su voz hacía que se desconcentrara de sus estudios.

De su labor.

Demasiado ruido para ella. No le gustaba trabajar con tanto barullo, sobre todo con la voz de fondo de aquel chico.

Harta, se hallaba harta, necesitaba callarlo. Necesitaba continuar con su trabajo.

Sin ningún ruido o palabra.

Iba contra sus reglas. Pero detestaba tanto el escándalo que formaba. Silencio, solicitaba. Hoy acabaría con ese grito, con ese alboroto.

Endou se hallaba en medio del campo, la había invitado para jugar un poco y aprovechar para ayudarlo con sus estudios. Pero era tanta la algarabía que formaba, que ni ella misma podía concentrarse. Lástima.

Endou fue corriendo por el balón que había volado con el viento, y de todos modos, hasta su posición se escuchaba su voz. Frunció el ceño, y acaricio con la punta de sus dedos, aquel objeto de su chaqueta.

Sonrió, y se levantó.

Lástima. Pero así no podía continuar.

Se dirigió hacía la arboleda, conde el chico caminaba. Ella se ocultó entre los arbustos, alzando el filo de aquel verduguillo. Brillante cuchillo, que terminaría con todo el ruido. Se lanzó en su contra cuando paso por su lado, clavándole la punta de la arma en sus piernas. Era momento de divertirse, como la otra. Rasgó el pantalón del chico, y sonrió gustosa.

Sus ojos abiertos, helados. Ni una sola palabra que salía de su boca. Si tan solo se hubiera callado antes.

Sin solicitar un permiso, acercó el puñal contra su boca. Haciéndole heridas profundas en los labios del castaño. Este grito, pero tapó su boca, con el ceño plegado.

Guarda silencio. —Gruño ásperamente a punto de clavarle el puñal en su pecho. Pero él se giró y escapó de sus manos, balanceándose entre la arboleda, corriendo cubierto de polvo.

Y cometió el error de gritar, de pedir ayuda a alguien más.

Ella tomo con sus manos heladas el cuello del chico, quien lucho por respirar.

Lástima, qué más da.

Él abrió su boca, ella apretujo sus mofletes, abriéndola más. La lengua seca y azulada del chico se hallaba entre sus labios, moviéndose algunas veces, por tratar de respirar.

Lástima, se dijo.

Y cortó de un solo tajón, la lengua del chico.

Cayó al suelo, asquerosa, y ella le vio con sorna. Acabó con su vida, clavándole la daga, atravesándole su garganta, haciendo resonar los huesos de su tráquea.

Guarda silencio. —Dijo ella entre la brisa y la arena que comenzaba a moverse con violencia. Sus ojos bañados en demencia, sabía que iba contra las reglas.

Pero la otra también se divertía, ¿Por qué ella no?

Y río. Río al borde de la locura, moviendo su pecho, soltando lágrimas falsas de ambos ocelos.

A ella no le gustaba el ruido.

Así que…ten cuidado.

Guarda silencio.

¡Shh! Que esto es un secreto. Que ella no se entere de ti, porque a ella le gusta el silencio.

¡Hola!

Bueno, hoy no tengo mucho que decir y tengo algo de prisa ewé x'DDD

¡Lo siento! ;w;

¡Y bueno! ¡Agradezco cada uno de sus comentarios! Gracias a : Juni G-H, Laura Excla Red Racer, Anothereleven y a Crystal-22!