Disclaimer: los personajes y el Universo Panem son propiedad de Suzanne Collins.

Esta historia participa en el reto "Pidiendo Teselas" del foro "El diente de león".


Rory POV

Me doy cuenta de que es mi turno de subir al escenario porque alguien me toca el brazo, haciendo que el pitido en mis oídos se apague, al menos brevemente. "Brevemente" porque reinicia cuando, en mi camino hacia el sillón junto a Caesar, me topo con Prim que hace su camino hacia abajo. Cuando pasamos uno junto al otro, ella aparta la mirada.

El pitido se enciende.

¿Cómo ha podido hacerme esto? ¿Cómo puede utilizarme solo para ganar el afecto o el interés de estas personas?

Me dejo caer en el asiento y casi puedo oír el gemido ahogado de Effie entre la multitud, porque me he olvidado por completo de todo lo que ha tratado de enseñarme ayer.

—Creo que las estrellas se alinearon para que las cosas pasaran en este orden ¿no crees, Rory? —empieza diciendo el entrevistador.

Levanto la mirada, observando a Caesar Flickerman con el ceño fruncido.

—¿A qué te refieres? —le suelto y me pregunto si todos escuchan mi voz como un ladrido.

—Bueno, es que, si hubieses sido tú y no la encantadora Primrose quien se hubiera declarado, no habríamos podido conocer la reacción del otro. Solo habríamos podido hacer conjeturas.

Lo miro, sin entender.

—En cambio ahora— continúa Caesar, siempre dispuesto a ayudar a los tributos a lucirse—, no tenemos que preocuparnos por encontrar un tema de conversación ¿no crees?

Por su mirada, resulta evidente que quiere que me refiera a lo que ha dicho Prim.

—Me temo que no te sigo, Caesar— no sé qué es lo que me posee, de repente, el mundo se tranquiliza. Los sonidos que me rodean se apagan y solo estamos Caesar y yo—. En cualquier caso, me gustaría poder hablar de mí. ¿No es para eso para lo que estamos aquí?

Caesar parece descolocado, solo por un segundo:

—Naturalmente, pero ¿no tienes nada que decir sobre lo que ha dicho Primrose?

—No.

Parpadeo.

—¿Estás seguro?

—No me gusta decidir cosas porque me obliguen. No me malentiendas, soy bueno actuando bajo presión, pero mi vida no es un espectáculo, al menos no en este tema. Ya les daré suficiente entretenimiento mañana, cuando sea hora de entrar a la Arena. Lo que suceda con Prim y conmigo es asunto nuestro.

—Pero… podría ser la última oportunidad que tengan. ¿No te gustaría poder…?

—Precisamente porque no podremos llegar a disfrutar de esto, es que me parece excesivamente cruel lo que me ha hecho Prim. Ahora Caesar, si me disculpas, me gustaría poder despedirme de mi familia, de nuevo.

No sé si alguna vez en la historia de los Juegos alguien ha tenido la desfachatez de decirle al presentador como conducir la entrevista, pero lo cierto es que estoy furioso y estos malditos tres minutos me están enloqueciendo. Lo único que quiero es que todo esto se acabe para poder regresar a nuestra planta y poder… ¿encerrarme en mi habitación? ¿gritarle a Prim por lo que hizo? No lo sé. Tampoco me importa. Lo único que quiero es que esto se acabe.

Caesar voltea hacia un lado, hacia Prim, pero yo me rehúso a ver el lugar en que ella está sentada. No tenía derecho a hacer algo así. No debería jugar así con los sentimientos de las personas…

—Mamá— empiezo a decir—, mi nota ha estado bien, pero te prometo que lo haré mejor en la Arena. Daré todo en los Juegos y, si muero, quiero que sepas que tengo toda la intención de hacerlo luchando. Me he vuelto más fuerte. He aprendido cosas nuevas. Tengo miedo, pero eso solo indica que soy muy consciente de lo que me estoy jugando. Vick, cuida de mamá. Ahora eres el hombre de la casa y es tu obligación cuidar de ella y de Posy.

No debería hacer esto. Yo ya tuve mis despedidas, pero necesito, desesperadamente, que el tiempo se acabe para que Caesar deje de preguntarme sobre Prim. Para poder volver a mi asiento, entonar el himno y sumirme en mi miseria sin que Panem entero pueda verme.

—¿Crees que tienes posibilidades de ganar?

—Por supuesto que las tengo. Una entre veinticuatro, tal vez, si crees que las puntuaciones que nos han asignado han sido determinantes, un poco más. Tengo miedo, pero eso solo significa que estoy consciente de mi propia mortalidad. No pienso ser un idealista, no voy a fingir que voy a entrar y a salir de esa Arena como la misma persona que soy ahora, porque eso me haría un idiota. Y yo no soy un idiota. Definitivamente mataré cuando tenga que hacerlo y existe la posibilidad de que me maten. Sus trampas— digo señalando el balcón de los Vigialntes— o los demás tributos, porque todos o casi todos, quieren ganar.

—¿Y si la decisión fuera entre tu vida y la de Primrose?

El tiempo tiene que estar por terminarse, lo sé. Pero la maldita campana que indica el final, no llega a sonar. Me pregunto si los Vigilantes controlarán esto también.

Tal vez, los tres minutos se convierten en cinco si estás resultando entretenido y en dos si eres uno de esos tributos que resultan aburridos.

—Haré lo que tenga que hacer— respondo estoico.

La campana, por fin, anuncia el final de mi entrevista. Me pongo de pie, sin dar las gracias y sin intentar mostrarme encantador, como quería Effie.

Me dejo caer en mi asiento y aparto la mano cuando siento el roce de los pequeños dedos de Prim.

—¡¿Cómo pudiste hacer eso?! —le grito en cuanto estamos en nuestro piso, a un par de metros de distancia, uno frente al otro.

—¿Hacerte qué exactamente? ¿Exponerme ante todo un país? ¿Dejar que me humillaras en televisión nacional?

¿Quién es esta chica y qué ha hecho con la Prim que yo conocía? Cruza los brazos sobre su pecho y me dedica una mirada helada con sus brillantes ojos azules.

—¡No voy a ser tu maldita as bajo la manga para conseguirte patrocinadores! No vas a usarme como si fuera uno de esos vestidos, Prim.

Ella se muerde el labio.

—Lamento si mis sentimientos te tomaron por sorpresa, Ro…

—¿Sentimientos? ¿Pretendes que crea que algo de lo que salió de tu boca esta noche era real? ¡No puedo creer que me hayas usado así, Prim!

—Yo no te he usado pensé que…

—Pensaste en ti— le digo—. No te atrevas a decir que algo de lo que dijiste hoy era sobre mí. No lo era. No sé cuál es el juego que te traes entre manos, Prim. Pero ya tengo suficiente con ser parte de todo esto como para que tú también pretendas usarme a tu antojo.

—¡Yo no te estoy usando!

—¿No? Entonces ¿cómo le llamas a toda esta charada?

—¿Qué charada? —pregunta mientras gruesas lágrimas ¿de rabia? ¿de tristeza? Se deslizan por sus mejillas—. Te dije lo que sentía por ti y tú lo único que hiciste fue dedicarte a repetir tus despedidas. A decir qué harías "lo que tenías que hacer" ¿qué significa eso? Si se llega a presentar la oportunidad ¿me matarás? ¿me dejarás morir?

—No.

—Te estás comportando como un idiota, Rory. Ni siquiera me estás permitiendo explicar que yo…

—¿Has estado fingiendo todo este tiempo? Lo pensé cuando vi todo ese potencial para matar que tenías durante el entrenamiento. Muy inteligente, por cierto. Nos engañaste a todos. Me engañaste a mí.

Ni siquiera sé por qué es que estoy tan molesto. ¿Me molestó que me superara en la prueba? ¿Necesito lucir más fuerte que ella? ¿Estoy furioso porque haya tomado lo que sentía por ella y lo haya deformado para divertir a todas estas personas?

El ascensor se abre entonces, revelando a Haymitch y a Effie en su interior. Ninguno trae puesta su cara feliz.

—¿Qué ha sido eso, Bizcochito? —ha empezado a llamar así a Prim desde que la vio devorar un bizcocho tras otro en la cena del primer día—. Pensé que habíamos dejado en claro lo que ibas a mostrarle al público— dice Haymitch mientras trastea, buscando una botella en el minibar.

—Cambié de opinión— responde Prim.

—A mí me pareció encantador hasta que cierta persona decidió arruinarlo— interviene Effie—. ¡Rory Hawthorne! Pudiste tenerlos comiendo de tu mano. Primrose lo hizo muy bien. Te dejó todo servido en bandeja. ¿Por qué no podías simplemente cumplir con tu papel?

—¡¿Mi papel?!— le grito, al parecer hoy lo único que hago es discutir con todo el mundo—. ¿Acaso escuchas lo que estás diciendo? Esta es mi vida… ¡Mi vida! No es un maldito papel en una de esas estúpidas películas que seguramente te encantan, Effie. Ninguno de ustedes tiene derecho a jugar conmigo como si fuera una maldita marioneta.

—Debiste hablar con él antes de hacerlo, Bizcochito y eso es todo lo que te diré. Ahora tú, niño Hawthorne, deja de llorar y vamos al comedor.

—Yo no estoy llorando— espeto.

—Sea como sea, vamos a tener unas palabritas tú y yo. Primrose, a dormir. Mañana les espera un día muy difícil a los dos. Nos hablaremos luego. Trinket… —dice girándose hacia Effie— ve y quítate esa ridícula peluca, me estás poniendo de los nervios.

Prim me dedica una mirada dolida y se escabulle hacia su habitación.

Haymitch no me da muchas opciones, poniéndome una mano, inesperadamente fuerte, sobre el hombro y conduciéndome hacia el comedor. Me empuja hacia una silla y luego se rellena la copa.

—No quiero nada.

—No te he ofrecido nada— dice sentándose frente a mí y dejando la botella en el centro de la mesa—. No te quitaré mucho tiempo. ¿Por qué demonios no podías simplemente responder a sus sentimientos y ya?

Lanzo un gruñido.

—Antes de que me salgas de nuevo con ese discursito sobre marionetas y bla, bla, bla; me siento en la obligación de recalcar el hecho de que estás enamorado hasta la médula del pequeño Bizcocho rubio.

—¿Qué?

—No finjas que no. Puede que la mayor parte del tiempo pase como una cuba, pero estos— dice mientras se señala los ojos— nunca me han fallado. Así qué ¿cuál es el punto de hacerse daño mutuamente cuando sientes lo mismo?

—Lo mismo ¿eh? —repito yo—. No hay forma de que yo me crea eso.

—¿Por qué no?

—Porque si ella sintiera, aunque fuera una ínfima parte de lo que yo siento, no hay forma de que me hubiera hecho esto.

—¿Lo cual es?

—¿Qué?

—Intento comprenderte… ¿qué fue eso tan terrible que te hizo?

—Ponerme en ridículo.

—¿Al decir que quien probablemente sea la chica más popular de Panem en este momento está enamorada de ti? Míralo desde una perspectiva externa… Cosechan a la chica, el chico, sin ninguna razón aparente, se presenta voluntario. Ambos sacan calificaciones más que aceptables, sobre todo si se considera de qué distrito vienen y entonces, la última noche que tienen garantizada por el resto de sus vidas, la chica llega y desnuda su corazón y le dice al mundo que está enamorada del chico… ¿Me estás siguiendo?

A regañadientes, asiento:

—Y entonces el chico, en medio de una rabieta, decide arruinarlo— sentencia Haymitch golpeando su vaso contra la superficie de caoba—. Francamente estoy molesto, pensé que me habían tocado dos chicos listos este año… pero resulta evidente que no ha sido así. Solo tengo otro idiota. Vete a la cama. Piensa en lo estúpido que has sido y no me molestes hasta mañana. No planeaba desearles suerte antes de entrar a la Arena, pero después de ver lo idiota que eres, sin duda la necesitarás.

Katniss POV

—Duérmete.

—No puedo.

—Mañana será un día muy largo. Hoy Prim está a salvo, en su cama. Descansemos ahora que podemos hacerlo.

En medio de mi desesperación por lo que está pasando, no puedo evitar que una media sonrisa se asome en mis labios. "Podemos hacerlo". ¿Debería sentirme así solo por su uso del plural?

—Lo hizo bien ¿verdad?

—Muy bien. Todos la adoran.

—No entiendo qué pasó con Rory— digo en un susurro—. Es decir… es Prim, todo el mundo quiere a Prim. ¿Por qué él no?

Peeta suelta una débil risa:

—¿Por qué te ríes?

—Porque estoy tratando de imaginarme como lo habrías manejado tú si hubieras estado en sus zapatos. Si fuéramos nosotros en los Juegos— dice él y yo me estremezco— y yo me hubiese declarado ¿lo habrías hecho mejor que Rory?

—Bueno, para empezar ya mi entrevista habría terminado.

—Una ventaja para ti… Pero no lo pienses mucho, Katniss. Si tú no estuvieses enamorada de mí— me sorprende la facilidad con la que se refiere a mis sentimientos—, entonces estoy seguro de que no te lo habrías tomado nada bien— se ríe—. Es más, seguro que me habrías golpeado.

—¡No lo habría hecho!

En la penumbra de la habitación, veo sus ojos azules brillando.

Sonrío.

—Vale… tal vez sí lo hubiera hecho. ¡Pobre Rory!

—Viste su cara cuando Prim habló… él no se lo veía venir, es obvio que ella no discutió sus planes con él antes de ejecutarlos, más evidente aún que él no tenía ni idea de lo que ella sentía, si es que se trata de sentimientos reales. Y creo que Rory se parece a ti en muchas cosas… Reaccionó como lo habrías hecho tú. No es como lo hubiera hecho yo… Pero lo entiendo.

—¿Crees que lo estén pasando mal? —pregunto mientras coloco la cabeza sobre su pecho, reconfortándome por el sonido constante y acompasado de su corazón.

—Creo que tendrán una noche muy larga. Pero lo resolverán. Lo harán bien juntos.

—Me habría gustado saber que hizo Prim para obtener esa nota.

—Ya te lo contará cuando vuelva— susurra él, pasando los dedos por mi cabello.

—Si Prim vuelve, entonces Rory…

—No pienses en eso— dice antes de besarme en la sien.

—Me siento como una tonta— admito—. No soportaría que Prim no regresara… pero Rory…

—No pienses en eso— repite antes de inclinarse más cerca y besarme en los labios.

Resulta justo lo que necesitaba. Cuando él me besa, todo a mi alrededor se silencia. Es como si me anestesiaran. Estiro el brazo, metiendo mis dedos en los brillantes mechones de su pelo y profundizo el beso. Él suelta un gemido, mitad sorpresa mitad pasión y sus dedos bajan por mi rostro, rozando suavemente mi pecho y metiéndose bajo mi camiseta. Un escalofrío recorre mi cuerpo cuando roza mi piel desnuda.

Peeta traza pequeños círculos sobre mi estómago, rodeando mi ombligo y desenredando el millón de nudos que se habían formado en mis músculos.

—Te quiero— le susurro en la oscuridad. El movimiento de sus dedos se detiene—. Creo que no te lo digo con la suficiente frecuencia. Si no estuvieras aquí, conmigo…

—Siempre estaré contigo— me promete—. Siempre. Yo también y yo también lo hago, Katniss. Te amo.


Siempre vuelvo!

En el próximo capítulo, inician los Juegos de Rory y Prim. ¿Cómo creen que resulten las cosas? ¿Qué esperan que pase con Katniss y Peeta?

Aprovecho para dejar mis agradecimientos por las personas que se toman el tiempo de leer esta historia: marizpe, JessMellark99, Alphabetta, Darkmatter Black, Ermac18, jacque-kari, PrettyLu, ImagineMadness, musegirl17, Sunjoshifer, MariePrewettMellark, Chuchuca y lunaveasleycullen14.

Aprovecho para invitar a todos a que participen en el foro "El diente de león". Pueden encontrar el enlace en mi perfil. Es un buen lugar para animarse a leer, escribir y conocer a otras personas del fandom.

Un abrazo y espero ansiosa sus reviews 3