Disclaimer: El quidditch, el equipo, así como los personajes mencionados *a excepción del pequeño Robbie Kallon* no me pertenecen a mí, sino a la Diosa Rowling. Yo solo juego con ellos para matar el rato.

Aviso: Este fic participa en el minireto de noviembre para El Torneo de los Tres Magos del foro "La Noble y Ancestral Casa de los Black".

Nota de autora: Bueno, la verdad es que este reto me ha parecido bastante difícil. Cuando me sortearon el equipo no tenía ni la más remota idea de por dónde empezar. Hice una mini investigación sobre el equipo y jugadores y, aunque no se conocía mucho, por fin, en el último momento, he conseguido sacar una idea. Espero que no os parezca demasiado bazofia, no es mi mejor obra desde luego, pero tampoco me disgusta el resultado. Espero que a vosotros tampoco.

El equipo que me tocó son los Caerphilly Catapults. El fic tiene, sin contar disclaimer y notas varias, 400 palabras justas.

Que lo disfrutéis y... ¡Deseadme suerte!


Todos los años la misma historia. Está ya hasta las narices.

Se dedica a deambular por el campo, como el dragón que hace guardia en la torre de una princesa, y siempre es testigo de las mismas sandeces:

Un montón de patanes engreídos en escoba tratando de aparentar ser los más osados y temibles cuando la realidad es que, si Merlín apareciese y les ordenase dar mil vueltas al campo gritando que se han cagado en los pantalones, lo harían sin rechistar intercalando los agudos chillidos con lamentos dirigidos a sus respectivas madres. Es pura fanfarronería, y todo por un trozo de metal precioso con su nombre y un "al jugador más arriesgado de la liga" grabado en el momento.

Lo cierto es que cuando aquella quimera le hubo alcanzado durante el amistoso que jugaron en Mykonos, ni siquiera se paró a pensar que hubiera sido valiente y arriesgado. Fue todo producto de un trágico accidente. Y sin embargo tenía que contemplar, sin poder hacer nada al respecto, como una banda de cafres se jugaba la vida de las maneras más ridículas... ¡En su nombre y el de su equipo!

Patético.

En serio, ¿Dónde ha quedado el verdadero quidditch? Parece que hayan transcurrido décadas desde que él era una sombra montada en su escoba que trazaba pinceladas sobrevolando el campo, esquivando bludgers, elaborando estrategias, percibiendo el subidón de adrenalina que la sana competitividad del deporte le proporcionaba.

Y, bueno, de hecho así es. Ya no recuerda la última vez que vio a alguno de sus antiguos compañeros ser un relámpago en el campo. Incluso el pequeño Robbie Kallon había fallecido: Spattergroitt agudo, una pena.

La verdad es que se había decepcionado cuando, pasaron los años, y sus viejos compañeros de equipo no se reunieron con él en el limbo. ¿Por qué tenía que ser él, El Peligroso Dai Llewellyn, el único que adoptara la forma de un fantasma? Creía que ni la muerte los separaría. Los Caerphilly Catapults eran mucho más que un equipo:

Eran una familia.

Pero por eso, en el fondo, sabe que no importa lo que tenga que estar aguantando a esos mamones sin idea de lo que ser un Catapult significa. Dan igual las vueltas que tenga que dar al campo para buscarlos, es como en los viejos tiempos.

Tarde o temprano los encontrará, y todos se reunirán.

Y entonces, será cuando pueda descansar en paz.


¿Reviews?

(abrazos eléctricos)